6to Capitulo
Respire profundamente esperando percibir de nuevo aquel aroma. Lo había percibido hace más o menos dos horas, a la salida del bosque y desde entonces he estado tratando de encontrar el dueño de aquel perfume vampírico. Pero no puedo.
¿Será que ese vampiro tiene algún tipo de don que no me permite hallarlo?
Fruncí el ceño profundamente antes de empezar mi carrera de vuelta a la casa Romanov en Denali. Hace unos meses que habíamos llegado a este sitio. Tanya, Kate e Irina estaban alegres de encontrar vampiros que compartieran sus mismos hábitos alimenticios. Y a mí me agradaba ver a mi abuelo Carlisle feliz.
Pero estaba ansiosa de largarme de este sitio. Las miradas que Tanya le lanzaba a mi padre aun sabiendo que es la pareja de mi madre y yo su hija, eran demasiado para mí. Los celos los tenia a flor de piel, y no solo yo, mi madre también, cada vez que la veía me daban ganas de lanzarme sobre ella, para hacerle saber que mi padre es solo de mi madre y mío. Pero no debía hacerlo, no estaría bien.
Al llegar al prado en el que se encontraba la casa Romanov, baje la velocidad y empecé a caminar a el lento paso humano.
Era una especie de cabaña de dos pisos, bastante grande. Rodeada por vegetación y a unos metros un pequeño lago. Abrí la puerta de la casa y sonreí ampliamente al encontrar a un pequeño rubio gateando por el piso de la sala.
-ah...Ángel ¿Qué haces en el suelo? -pregunte sin esperar respuesta. Me dirigí hacia él, y lo alce en vilo. El pequeño lanzo una carcajada de alegría, y puso sus manitas en mi cara. Yo por mi parte me dedique a darle besitos en las mejillas.
Nunca me gustaban los niños, aunque tampoco es que haya visto ninguno, pero este pequeño era una excepción. Imposible no caer ante los encantos de Ángel. Era tan limpio, sonriente, adorable.
Este niño hermoso, se ganaba el corazón de todas las vampiresas que lo conocían, y es que era encantador, además él había empezado a ser criado en un ambiente vampírico, por lo que no le incomodaba el tacto frio de los demás, ni el cálido mío y en un futuro el consideraría lo que nosotros hacemos, como algo perfectamente normal.
-Pequeña… -llamo mi padre que en ese momento venia bajando las escaleras en compañía de Tanya. ¡Que sorpresa!, por favor nótese el sarcasmo.
En ese instante también entro mi madre, no sabía que había estado afuera y gracias al cielo que llego.
-Bella, Nessie… ¡qué alegría que hayan llegado! -dijo con una sonrisa que en mi opinión fue bastante falsa. De nuevo me dieron ganas de arrojarme a su cuello. Apreté al niño, mientras mi padre me veía alarmado.
Tanya siempre fue amable, por lo menos en nuestra otra existencia. Aunque en el fondo supe que ella siempre hubiera querido a mi padre para ella, lo había escuchado de mis tías y mía madre un día, pero estaba resignada. Pero ahora acaba de conocerlo y supongo que ella pensaba que con esfuerzo lograría su cometido.
Si, y ella pensaba que yo y mama se lo permitiríamos. Me fije en mi padre, que me regalo esa sonrisa torcida, seguro por mis pensamientos, no lo pude evitar y se la regrese.
-No nos fuimos por mucho… -dijo mi madre mientras acercaba abrazar a papa, y no pude evitar sonreír.
-Ahora mismo le había propuesto a Edward salir a cazar… -dijo sonriente -estas bastante ansioso... ¿No Edward? -pregunto, y mi padre y el frunció el ceño.
-Si… yo no he cazado tampoco… y después de todo mañana nos vamos… creo que iremos con ustedes, cierto madre?… -anuncie y mi padre me sonrió, antes de darme un delicado beso en la frente, y apretar a mi madre en sus brazos.
-De acuerdo… -soltó una Tanya menos animada.
-¡Ángel! -Soltó tía Rosalie mientras caminaba directo a nosotros -¿Cómo te has salido de tu cuna? -pregunto mientras tomaba al pequeño en sus brazos.
-Bien vamos… se hace tarde -apresuró Tanya mientras salía de la casa. Edward me lanzó una última mirada y empezó a caminar detrás de ella con mi madre de la mano.
-Apresúrate… no quiero mucho a Edward… pero es mi hermano y Bella mi hermana, y tu mi sobrina, así que ve y ayuda a tu madre a defender lo que es de ustedes de esa resbalosa - insto tía Rosalie, mientras me daba un beso en la mejilla y se daba la vuelta y volvía a las habitaciones.
Suspire y fui con ellos. No tenía sed, pero aun así tuve que verme en la obligación de cazar. Me sentía llena e incómoda, pero era lo que tenía que hacer, para distraer a Tanya y que dejara tiempo a solas a mis padres.
Al volver aquella noche, los abuelos Carlisle y Esme ya tenían preparadas nuestras maletas, y nos habían informado que nos mudaríamos por una temporada a Tennessee y que ya había adquirido una propiedad cerca de un frondoso bosque.
Me fui a mi habitación y mis padres me siguieron. Me lance en la cama y enseguida mis padres estuvo rodeándome cariñosamente apretándome más y más a sus cuerpos, haciéndome sentir mejor y feliz de estar con ellos, de poder disfrutar como una familia.
-Es un alivio saber que mañana nos marcharemos… -dijo mi padre, antes de plantar un beso en mi mejilla.
-Creí que te gustaba este sitio… y lo apartado que esta de los humanos –dijo mi madre y el asintió. A papa no le gustaba estar cerca de los humanos, cada vez iba adquiriendo un recelo mayor, ya que decía que en frente de ellos no podía comportarse normal, pero yo sabía que era porque el aun, se consideraba débil y creía que no podría mantener el control.
Yo tengo la apariencia de una chica de 15 – 16 años físicamente, pero había biológicamente ya tenía casi 6 años.
-Cierto… este sitio me gusta, pero no me gusta la poca capacidad de entendimiento de algunos en este sitio -soltó y mama se quedó mirándolo, pero yo lo entendí.
-Explícate… -pidio mi madre.
-Por ejemplo el que no entiendan la palabra esposo, o la frase estoy felizmente casado, o el significado de un anillo al dedo, o el que tengo una hija, o quizás, soy feliz con mi familia… -dijo y su tono de contrariedad fue lo que me arranco una risilla divertida y no solo a mi si no a mi madre también.
-No es gracioso… -dijo en un tono de voz que me pareció de lo más encantador, por lo que lo rodee con mis brazos y le di muchos besos, mientras mi madre se reía un poco y después se unió a la muestra de cariño. Sabía que sin importar se presentara en un futuro mi padre siempre nos amaría y seria fiel a mi madre.
Una vez calmados nos acomodamos una vez más, esta vez mi padre comenzó a tararear mi nana, mientras yo caía en un profundo y feliz sueño.
La mudanza estaba completa. Entre mi abuela, mi madre y yo nos encargamos de la preparación de cada una de las habitaciones. Mientras tía Rosalie se encargaba de cuidar a Ángel. Ese pequeño de apenas un año y ocho meses de edad era un completo desastre, hiperactivo y alegre.
Había aprendido a caminar y corría por la casa intentando escapar de mi tía, la cual lo veía y fingía no poder alcanzarlo, solo para verlo sonreír. Esta tía Rose era tan distinta a la que yo conocí, a pesar de que conmigo siempre fue dulce, no se comparaba. Esta tía Rosalie no estaba tan herida, esta mujer era feliz y eso me hacía dichosa a mí y a toda la familia.
Recuerdo cuando le contamos nuestra historia, la forma en la que habíamos hallado a los abuelos y a mi padre, la manera en la que nos habían separado y al haberle dicho el verdadero destino que ella debió tener, se mostró tan agradecida con mi madre, conmigo y con los demás.
"Los amo y les agradezco a todos, incluso a Edward, que me hayan cuidado y me hayan regalado una mejor vida y poder tener a mi hijo hoy con nosotros", era lo que había dicho en un tono que era entre serio y bromista, la tarde en la que le habíamos narrado nuestra historia, incluso se mostró feliz de tener una sobrina.
Mientras las semanas transcurrían con normalidad, habíamos decidió que regresaríamos a la escuela y fingiríamos normalidad, esta sería mi primera vez en una escuela, y estaría un año menos que mis padres. Cosa que le desagradaba a papa, ya que él creía que aún tenía que mejorar mucho más su autocontrol; por ello estar dentro de un lugar con cientos de humanos, no le divertía.
Lamentablemente para papa, él es incapaz de negarse a lo que yo y mama le pedimos, así que término aceptando la petición.
Faltando tres semanas para el cumpleaños número dos de Ángel, mientras cada uno de nosotros estábamos envuelto en distintas ocupaciones, algo nos sacó de nuestro mundo. La pronunciación del nombre Vulturis.
Todos volteamos la mirada hacia el despacho del abuelo Carlisle y prestamos atención a la conversación.
*Cada uno de los malditos miembros de esa guardia, está empezando a reclutar a nuevos sirvientes… no sé qué es lo que pretenden, pero lo que nos han hecho a mi clan no se los voy a perdonar -dijo la voz desconocida del otro lado del teléfono.
-Siento lo que me está diciendo querido amigo Liam, sé que los Vulturis están fuera de control y es por eso que realice esta llamada, no esperaba encontrarme con lo que me ha dicho -respondió mi abuelo Carlisle.
*Por el tono de voz que aplicas al pronunciar su nombre, me doy cuenta de que ellos te han hecho un mal a tu clan… eso supongo –soltó.
-Mucho mayor del que te han hecho a ti… cuentas con los míos para lo que necesites… si es para terminar con aquella familia mejor… -había un tono muy claro de sarcasmo, en la pronunciación familia. Me sorprendí, jamás había escuchado a mi abuelo Carlisle hablándole a alguien así.
*Me dejas sin habla… jamás creí que el pacifico Doctor de humanos Carlisle Cullen, fuera tan vengativo… de verdad debieron hacerles algo muy malo. – dijo Liam.
-No voy a entrar en detalle… solo confórmate con lo que te dije, y con saber de qué estaremos dispuestos a ayudar en lo que necesiten… -concluyo, para ese momento ya todos estábamos dentro del despacho, escuchando con aparente tranquilidad la conversación.
*De acuerdo… nos vemos querido amigo Carlisle…
-Adiós… -termino con simplicidad, antes de cerrar la llamada.
-No sabía que fueras amigo del clan de Liam y Siobhan… -dijo mi madre con toda la calma que pudo reunir. Yo también pensaba que esa amistad había empezado mucho después, en los años en los que ya estaba mi tío Emmet en la familia.
-¿Los conocen? -pregunto mi abuelo y todos se voltearon a vernos.
-Claro, ellos estuvieron dentro del grupo que nos ayudó la primera vez… la primera vez que esos monstruos intentaron matar a mi hija –dijo mama y no pudo evitar que mi voz sonara llena de odio, un odio demasiado profundo, mientras me abrazaba con más fuerza, yo solo pude darle un beso en la mejilla, yo aún estaba aquí con ellos, papa también se acercó y nos estrechó en sus brazos a ambas, y nos dijo "las amo".
Antes jamás había sentido ese sentimiento de odio, esa no era mi naturaleza, pero ahora odiaba. Y detestaba más a esa familia, por el hecho de hacerme sentir algo tan horrible, como lo que yo siento por ellos.
-Según entendí tú los llamaste –dijo tía Rose desde su posición, tenía el ceño profundamente fruncido.
-Si… al siguiente día que Bella y Nessie llegaron a casa, me propuse cuidarlas a ellas, Esme, y Edward, son mi familia… y por eso que empecé a mantener una mejor relación con los clanes europeos - se tomó el puente de la nariz - lo hice para enterarme de cada uno de los movimientos de los Vulturis, y cada vez me logro convencer más y más, de que hice lo correcto…
-¿Qué le hicieron al clan de Liam? - pregunto mi abuela Esme, mientras se acercaba un poco más al escritorio del abuelo Carlisle.
-Al parecer los Vulturis se querían apoderar de un miembro del clan de Liam, una mujer de nombre Dakota. Ella había rehusado pertenecer a aquella familia, por lo que la mataron… -conto.
-Ellos no actúan tan directamente… ¿Cómo que la mataron? – mi madre se puso en pie de golpe. Lo que nos sorprendía era las acciones que estaban tomando.
-No fue directamente… calma pequeña Bella - le pidió, y ella le fruncí el ceño. Papa le tomo de la mano y le hiso una seña para que me sentara. Así lo hizo.
-Entonces… ¿Cómo la mataron? -pregunto tía Rosalie.
-De la única manera en la que se puede acabar con un vampiro… pero lo hicieron cuando ella estaba sola… no pudo defenderse, pero dieron un claro mensaje, si no es nuestra, no es de nadie. –termino el abuelo.
-Debemos mantenernos alejados de aquellos monstruos… -soltó mi abuela Esme mientras se volteaba hacia mis padres Edward y a mí - sus dones serian deseados si ellos lo supieran… ahí que mantenernos muy lejos…
-No me voy a arriesgar estúpidamente… ni a mí, ni a Edward, ni a Renesmee, ni a ninguno de ustedes, sobre todo teniendo a Ángel ahora con nosotros –dijo mi madre mientras nos veía y nosotros asentimos.
-Lo mejor sería que prosiguiéramos con nuestras vidas normalmente… padre tu nos mantendrás informados… -dijo papa mientras se ponía de pie y le sonreía a mi abuelo. Esta era la primera vez que yo lo llamaba padre a mi abuelo en esta existencia - y gracias por preocuparte, y por querer protegernos a todos -le agradeció, a lo que mi abuelo Carlisle sonrió sinceramente.
Salimos de aquella habitación decididos a mantenernos con una existencia normal, relativamente hablando. Pero no podía evitar el sentirme nerviosa ante aquella llamada y ante el hecho de que cada vez sentía a los Vulturis más y más cerca.
