Khr no me pertenece esta historia es sin fines de lucro, sin ningún motivo mas que entretener.
Extra 1: el pequeño arrollo.
Ustedes se alejaron a dar vueltas por el campo, tu de 13 años, y maria de 12, estaban "celebrando" que despertaste del trance en el que entraste por un casi accidente y que mejor manera que salir con tu hermana y tus padres al campo de la familia vecina?.
Pero María decía conocer aquel lugar, no sabias como pero aun así la seguiste alejándose de la zona de comida, tenias temor de perderte ya que el lugar daba espacio para dos estadios olímpicos.
-que es esto-preguntaste mirando aquel charco de agua, miraste a la chica a tu lado y notaste como tenia una mirada preocupada.
-oh no…esto no tenia que pasar-se agacho hasta la altura de aquel charco, y viste como una gran sonrisa apareció en sus labios.
-que pasa-te acercaste también, y casi pegas un grito enorme, en aquel pequeño charco, había pequeñas cositas blancas moviéndose, creías que eran mini culebritas, pero maria te explico que eran.
-son los bebes de los peces que habían en este arrollo-ella los señalo, te acercaste un poco mas y notaste que aquellas culebritas, tenían en su cola pequeñas y transparentes aletas, también algunos de esos peces tenían manchas negras y anaranjadas, te sentiste algo tonta.
-oh..pero que paso con este lugar-te levantaste con cuidado de no mover la poca cantidad de agua que tenia el agujero y miraste tu alrededor, tu hermana levanto los hombros dando a entender que no sabia, asi que decidiste caminar unos pasos mas adelante para ver si encontrabas algo.
-t/n…no te alejes mucho-te advirtió la pelinegra, pero con lo testaruda que eras la ignoraste y subiste por un sendero desnivelado.
-como si me fuera a perde…ahhhh-pegaste un grito al levantar un arbusto, María se acerco corriendo a ti y te vio.
Estabas cubriendo tu cara con ambos brazos y frente a ti, había un gran roca con forma de leopardo, no la forma, si no que la parte con la que te encontraste, tenia la cara de uno rugiendo, cosa que te asusto.
-no entiendo, como llego esto aquí-luego de haberte calmado María comenzó a "investigar" sobre aquella piedra.
-no lo se..pero no quiero venir nunca mas a este lugar, quiero regresar ya con mama –cruzaste tus brazos y miraste como ella comenzó a trepar la piedra, te alarmaste.
-María baja de ahí, puedes caerte-la regañaste tal cual una madre a su hijo.
-no me digas que hacer, además no me caereeeee-y paso lo que tenia que pasar, la joven cayo de espaldas y tu mas aterrada que nunca, trepaste ágilmente la roca, no sabias como lo lograste pues no se te daba bien el deporte.
-¡maria!-la llamaste, y ella apareció por tu lado, empujándote hacia atrás, te asustaste, mas sentiste que flotabas, abriste tus ojos, que habías cerrado, y notaste que estabas bajo el agua, saliste a la superficie y tu hermana estaba sentada en la roca, toda empapada al igual que tu.
-por que..esta toda esta agua aquí?-te arrimaste a la roca y te sentaste al lado de María, la cual movía sus pies en el agua.
-creo..que esta roca tiene mucho que ver-suspiro con molestia, diste una rápida mirada al nuevo lago que se formo, y el agua era hermosa, cristalina y pura.
-pero..y si sacamos esto?..no perdemos nada con intentarlo-sugeriste para animarla, no la creías capas de poder moverla, pero un poco de incentivo como hermana mayor no dañaba a nadie.
-¡si!..vamos tenemos que sacar a los mino peces de aquel charco-maria se volteo y bajo con cuidado de la roca, la seguiste pero ella te detuvo.
-ten..coloca suficiente agua en esto-te lanzo su botella de agua, que habían traído por si acaso, vaciaste el agua mineral y la llenaste con el agua del arrollo, mucha diferencia no había.
-bien..ven rápido que se caen-te acercaste rápidamente a ella y echo todos los peces que pudo a la botella, eran como miles, el agua se veía de un color blanco, no creías que habían tantos.
-son todos por ahora, vamos tenemos que salvar aun mas-ella corrió para ir a buscar otra botella, pero ya estaba atardeciendo, y se alejaron mucho, estabas segura que si ella iba, no podría volver y pronto vendrían por ti, dando como resultado que los peces morirían.
-maria..no podemos salvar mas-la miraste comprensiva, nunca te gusto que los animales murieran injustamente, fuera asi un gran elefante, o una mísera lombriz, cosa que odiabas.
-pero..ellos..bien-se miraron y dieron la ultima vista al pequeño arrollo, habían muchos peces aun, pero no podrían salvarlos a todos, por muy pequeños que fueran.
-¡bien..a las tres..una, dos …tres!-gritaste y comenzaron con dos ramas grandes, a empujar como palanca la roca desde los costados mas altos en unas ramas, había un pequeño sendero por donde se guiaría el agua, pero la roca al caer aplastaría el arrollo, sin contar que la fuerza con que el agua bajaría lo aria también.
-n..no puedo..ES MUY DIFICIL-te respondió tu hermana, no creías que fueran capaces, de hecho, no tenias mucho interés en salvarlos, pero algo cambio en tu interior, y te dijo que si podían.
-¡ya casi..lo presiento!-gritaste alentándola, seguían jalando, y su único soporte para no caer de aquellas ramas, era los palos con los que hacían palanca, es decir, si tu palo se rompe, caerías y era lo mismo para María, es decir, era arriesgado.
-a..ahi..EL AGUA ESTA FLUYENDO-dejaste de forcejear, el palo quedo atascado, y por una pequeña abertura que hicieron, estaba fluyendo el agua lentamente, no era grande la cantidad que bajaba, pero si era suficiente para que en dos o tres horas, el arrollo estuviera lleno por completo, y mejor aun, el agua fluia con tanta lentitud, que de paso, os peces que estaban en el fondo seco del arrollo, pudieron sobrevivir.
-si… ¡lo logramos!-gritaste levantando los brazos, maria corrió por la roca usándola como un puente, llego a ti y te abrazo con fuerza.
-¡gracias gracias..me ayudaste a salvarlos!-correspondiste el abrazo y ella te apretó con mas fuerza.
-eres…mi mejor amiga-te susurro, sonreíste nuevamente-igual tu-
-ahora..con cuidado abre la tapa bajo el agua-te enseño maria, estaban arrodilladas en la orilla del arrollo, el sol y el anaranjado cielo, le daban un toque fantástico.
-¿asi?-hiciste lo que te dijo y los peces, como cuando derramas agua en el suelo, se dispersaron con rapidez.
-si..mira que lindos-te sonrió ella levantándose, los peces comenzaron a esconderse entre las plantas que habían crecido cuando el lago se seco, usándolas como hogar.
-creo que ya es hora de volver-te dijo, sacaste tus manos del agua pero ella se quedo mirando el suelo.
-¿que pasa?-te acercaste y lo que miraba era una gran piedra, color manjar, era extraña pero llamativa.
-¿traes la navaja de papa?-te pregunto, revisaste en tu banano y se la entregaste, ella se agacho y comenzó a tallar la roca.
-¿Qué haces?-te acercaste y viste como escribía tu nombre y el de ella en la roca.
-¡no mires!-cubrió con sus brazos su escritura y contorsionándose como pudo, siguió escribiendo.
-listo-menciono y te acercaste a ella, viste lo que escribió y sonreíste con ternura.
"t/n, maria, hermanas siempre", esa simple frase te lleno de cariño.
-la dejaremos en este lugar, ya que el otro año volveremos-te sonrió mientras enterraba parte de esa roca en la orilla, y dejaba la escritura afuera, para que la encontraran.
-sip..y veremos a estos peces nadar y nadaremos con ellos-propusiste, ella sonrió con ganas al igual que tu.
El dia termino y temprano en la mañana se marcharon, diste una ultima vista al lago, que se veía desde el cerro por donde conducían, sonreíste un poco antes de caer dormida.
Pero…
Ese próximo año nunca llego, al siguiente año, apenas maria cumplió los trece, un rubio chico fue por ella, según tu madre fue por estudios avanzados para el dibujo, estabas feliz ya que podía realizar su sueño de estudiar artes, pero lo malo era que tenia que marchase a Japón.
Aun que te dolio mucho alejarte de ella, siempre se mantenían en contacto.
Pasaron tres años de eso, y un día recibiste un correo de parte de tu hermana, como siempre, esperaste a salir de clases para leerlo en tu casa, saludaste a tus padres y subiste a tu habitación.
Luego de hablar un rato con tu madre sobre tus exámenes ella se fue a cocinar, el momento perfecto para leer el mensaje.
Con emoción lo abriste, algo te decía que seria especial.
-bien..aqui voy- susurraste antes de abrirlo y comenzar a leer.
Hola hermanita..te extraño mucho…..
Listoo wiii no se..me dio por subir este pequeño extra, sip, no se si notaron pero ese correo era la carta del prologo, espero les haya gustado, no quería dejarlas tan abandonadas mientras escribo la segunda parte, asi que cuando tenga que escribir capítulos largos subiré algunos extras mediante avance la historia, este es un especial de un tiempo que pasaron juntas tu y la pequeña María, saludines y besos :'3
