Los personajes y todo Naruto no me pertenecen. Estos son exclusivamente de Masashi Kishimoto.

¿Que tal gente? Les tengo un regalo... Oh si, el capitulo 7 esta recién salidito del horno. Estos días anduve con mucho ánimo (una razón de este estado fueron sus comentarios positivos sobre el capitulo anterior), imaginación y ganas de escribir por lo que aquí esta el resultado de todo eso.

¿Que les puedo decir? El capitulo es corto, lo se, no me maten y perdón por eso...PERO, tengo una gran excusa para esto y es nada mas y nada menos que siento en mis entrañas que me quedan pocos capítulos para terminar Molestia Eterna. No se crean que serán dos y ya... pero si quizás queden pocos capítulos de esta historia.

Soy de escribir historias laaargas, sin embargo mi problema es que se me ocurre algo por aquí, luego algo por allá y así hasta que tengo el lío en la cabeza y me da por comenzar otra historia.

Siento que esta historia, comparada con las otras que se me han ocurrido es bastante corta y sinceramente, esto no me gusta. Como dije antes soy de las que les da alargue, por esto es que he disidido que quizás es mejor que los capítulos sean cortitos. Creo que así quizás se vea más larga y no me sienta tan extraña y mal al escribir algo corto u.u

PD: Perdonen mis faltas de ortografía y otros jeje

Como siempre... MUUUUUUUCHAS GRACIAS por sus reviews y buenas vibras, ¡Dios! es hermoso ver sus comentarios ¡No me canso de decirlo! Espero poder tener tiempo para responderlos. Gracias por el simple hecho de pasar a leer esta historia, gracias por tener paciencia...GRACIAS GRACIAS GRACIAS! Hacen mi vida feliz :')

Por favor, si alguien quisiera algo con esta historia, ¡Consulte por Imbox! ¡Respetemos el trabajo de cada uno!

Abajo les dejare otro mensajito! Besitos enormes para todos y nos vemos en el próximo capitulo!

PrayFightLive


Capitulo 7

Los cielos estaban grises, mas ningún rastro de lluvia se veía en ellos. Ya cerca de Konohagakure, por los aires, el dibujo de una enorme pájaro se encontraba en el cielo. El ave volaba lo más rápido que sus alas se lo permitían, y en su lomo, dos figuras esperaban con impaciencia el retorno a su aldea.

Sasuke miraba el horizonte, esperando cada segundo por ver las grandes puertas de la Villa Oculta Entre las Hojas. Por otro lado, Sarada se encontraba arrodillada al lado del cuerpo de su madre, evitando a toda costa que más sangre saliera de la herida presionando esta con ambas manitas.

El Uchiha miro a su hija con sorpresa y lastima. La pequeña estaba ahí, sin poder realizar medicina ninja e intentando con todas sus fuerzas retener las lagrimas. "Un shinobi nunca muestra sus sentimientos, sin importar las circunstancias" y era justamente así como lo estaba haciendo Sarada. Ni siquiera en ese momento había soltado una lágrima.

La pequeña vio el cuerpo inerte de su madre caer con un sordo sonido en el campo de batalla y gritó con horror. Sin esperar, sin dudarlo y sin importar nada, salió de su escondite. En ese momento no importaba Bolt, no importaba su maestro Kakashi, no importaban Sai o Kiba, mucho menos el ser que se hacía llamar su padre. Solo importaba ver la tierra manchada por la sangre del enemigo. Ellos debían pagar.

Corrió por el campo de batalla, evitando los ataques enemigos como si tuviera los mejores reflejos del mundo, lanzó shurikens a los cuerpos próximos sin titubear y sin fallar. Golpeó, pateó y maldijo a cada hombre con la banda del sonido hasta que llego a su objetivo principal.

Cuando la Uchiha llegó a Senko no escuchó a Bolt, ni a Kakashi, ni a nadie. Lo único que escuchó y sintió fue la patada de su padre en las piernas del líder, las rodillas de este caer al suelo, el kunai en su pequeña mano clavándose en el cuello del gigante y la sangre chorear de su garganta en busca del aire que jamás volvería a llegar a sus pulmones.

Sarada no recordaba cómo había sido capaz de lograr lo que había hecho, ni de explicar la total y perfecta evasión de los ataques enemigos. Sin embargo, su padre sí. Ella lo sabía. Había visto su rostro casi desfigurado mirándola. Como si le temiera, como si le recordara algo. Jamás lo había visto así. Y aunque no quería dirigirle la palabra, quería y necesitaba saber que le había ocurrido. Cuando estaba por sacar la voz, las puertas de Konoha se colaron por sus ojos.

No fue necesario avisar quienes eran. Kakashi se había encargado de ello con anterioridad, enviando a su siempre fiel amigo Pakkun para dar informe de la situación y la condición de Sakura.

El ave voló hasta el hospital, aterrizando con rapidez y al mismo tiempo suavidad sobre la tierra de Konoha. Enfermeras, Shizune y hasta la misma Tsunade se encontraban allí, preparados para trabajar. Ino no se quedo atrás y aguantando las lágrimas tomó una camilla junto a las enfermeras para trasladar a la pelirosa a urgencias.

Padre e hija estaban allí, en la sala de espera, sin mover ni un solo músculo. Las palabras no salían de sus bocas y sus miradas eran nulas.

Naruto llego minutos después. A la mierda las labores de Hokage, su mejor amiga -y hermana- se merecía mínimo unos minutos de su tiempo. El rubio se dirigió a Sarada, la abrazó con todo el cariño que pudo y junto con ella, entabló una pequeña conversación, ajena, lejana y silenciosa para el Uchiha. Hasta el dobe tenía mejor relación con ella, pensaba el susodicho en su interior. La conversación del rubio con la pelinegra fue interrumpida gracias a Shikamaru, quien llegaba a la sala para avisar a Naruto que debía volver a la torre del Hokage. A regañadientes Uzumaki se marchó del lugar, no sin antes tomar el hombro de su mejor amigo con la mano derecha, y darle una mirada de complicidad y apoyo.

Las horas pasaban y Sasuke no tenía noticias de su esposa. El avance de los minutos lo estaban poniendo nervioso e impaciente. Sabía que el trabajo de medico no era cosa fácil, -Sakura se lo había dejado muy en claro cuando, a veces, había logrado verla en acción llegando a sudar por sus esfuerzos- pero imaginaba que la herida de un kunai solo requeriría de un poco de chakra y un par de puntos, no ¡Seis malditas horas! Se estaba inquietando, se suponía que solo era una herida.

—¿Han dicho algo? —La voz de Kakashi llegó a sus oídos.

Sai, Kiba, Bolt y el peligris estaban allí. ¿Cuándo habían llegado? Sasuke le negó con la cabeza respondiendo a su interrogante, mientras que Sarada se ponía de pie corriendo a sus brazos. El peligris la recibió con ternura abrazándola de vuelta y dándole suaves y pequeñas palmaditas en la cabellera azabache.

Envidia. Si, envidia era lo que sentía en ese momento al verlo así con su propia hija. ¿Sería igual con su esposa? Por supuesto que siempre se había preocupado por Sakura, la cuidaba y la protegía, como cualquier sensei ¿no? Además, ella era una chica, las mujeres siempre necesitan más protección ¿no? Mierda, estaba pensando de más. El Hatake y los demás se fueron unos minutos después.

Una hora más y nada sucedía. ¿Y si era más que una herida de kunai? ¿Y si le había dañado un órgano vital? Sakura era fuerte pero ¿Y si no estaba bien? ¿Y si estaba muer…? No, no eso ni pensarlo. No era una opción.

Tsunade apareció por el pasillo interrumpiendo sus constantes "Y si". Ambos Uchiha se pusieron de pie acercándose sin esperar más a la rubia. Esta se masajeó con delicadeza los ojos y suspiró con pesadez antes de hablar.

—Esta bien. Todos están bien —dijo con una sonrisa.

El Uchiha suspiró lleno de alivio. La espera había valido la pena. Ella estaba bien. Esperen un segundo…dijo ¿Todos?

—¿Puedo verla? —preguntó la pequeña pelinegra.

—Claro cariño. Ve con cuidado, está descansando. Aunque demorará en despertar. —Sarada asintió enérgicamente y corrió a la habitación donde se encontraba su madre.

—Tsunade —llamó Sasuke a la ya dicha. El Uchiha no había movido ni un cabello desde que Tsunade había dicho "Todos" —. ¿Qué quieres decir?

—¿De qué hablas, Sasuke?

—¿Por qué has dicho… todos? —cuestionó con un hilo de voz el aún paralizado pelinegro.

Tsunade abrió los ojos hasta más no poder. El Uchiha no sabía nada de la condición de Sakura. Niña testaruda. Le había insistido diez mil y una vez que Sasuke tenía el derecho de saber sobre el embarazo. ¡Tenía dos meses joder! Estaba al tanto de que Sasuke se iba de misiones por largos periodos de tiempo pero aun así más de una vez en esos dos meses deberían de haberse visto. Sakura era una maldita chica testaruda. Bien, no la culpaba. Era como verse a sí misma en un casino. Oh valla, si lo veías de ese punto de vista era fácil entenderla, aún así ¡Tres mil Bijuu esto no era un maldito juego! La rubia volvió a la tierra viendo el rostro pálido de Sasuke.

—Me imagino que ya lo has deducido. Sakura está embarazada, Sasuke, y no es uno. Son dos.

Sasuke sintió un golpe en el estomago más fuerte que el de cualquier pelea. Se quedo de pie unos segundos, asimilando lo que Tsunade le estaba revelando. ¿Por qué Sakura no se lo había dicho? Iban a ser padres, nuevamente.

Camino despacio hasta uno de los sillones de la sala de espera y cayó en él derrotado. Tomó su rostro en ambas manos y se mordió los labios. No sabía que pensar o sentir en aquel momento, demasiadas cosas en solo un par de días. Iba a ser padre. Padre. Padre… Solo eso golpeaba en su cabeza.

Paseó de un lado a otro por la sala por un par de minutos. Tsunade ya no se encontraba allí. "Seré padre, vamos a ser padres, otra vez" pensaba sin parar. Se dirigió al baño con lentitud y abrió la puerta de este. Abrió el grifo dejando que sus manos se bañaran con el agua fría. Mojo sus mejillas en un intento de recuperar la conciencia, todo aquello era demasiado grande. Levanto la mirada y se encontró con un rostro que pocas veces lo había visto el mismo. La última vez había sido todo gracias al espejo que se encontraba en la sala del hospital donde Sakura descansaba del reciente parto de su primogénita.

Sarada estaba en sus brazos sus cabellos negros eran apenas visibles. Sakura estaba recostada en la camilla aún cansada, pero sonreía. Sonreía con felicidad y con los ojos húmedos. Naruto había dicho que se veía fatal, pero para Sasuke, se veía hermosa. Ella era hermosa. No importaba en qué estado se encontrara, ella era simplemente perfecta.

El pelinegro mecía a su hija con lo que creía delicadeza. Jamás había tomado a un bebé en su vida por lo que no tenía idea de qué hacer con uno ni cómo tratarlo. ¿Sería un buen padre? Se preguntaba al mirar a la criatura que tenía en sus brazos, sin poder creer aún que aquella hermosa y perfecta pequeñita era su hija. Luego, levanto la mirada y en un pequeño espejo que se encontraba frente a él pudo verla por fin. Su propia sonrisa. Por supuesto que había sonreído, los últimos años más que nunca, sobre todo con Sakura, pero jamás se había visto el mismo. Se impresionó del chico que tenía en frente, pues nunca pensó en verse de aquella manera. Miró a Sakura, quien sonreía aún con más amplitud. La pelirosa movió sus labios articulando un "Los amo" sin dejar de sonreír. Todo se sentía…de maravilla.

Y ahí estaba, él, Sasuke Uchiha, con una estúpida sonrisa en la cara y con los ojos húmedos. Un marica, habrían dicho Sai o Naruto, pero no se sentía así en lo absoluto. Se sentía…de maravilla.


Si, Sasuke esta feliz pero... ¿Por cuanto tiempo?

Besitos enormes chicos

PrayFightLive