Capítulo 7: Cosas que has dejado atras
Desde ese momento parecía que la vida volvía a sonreírme, las cosas eran tranquilas y sencillas, trabajaba en el bar y el resto del día lo pasaba o con Britt, riendo y hablando de cualquier cosa o me quedaba en la habitación descansando y aislándome un poco del mundo. No voy a mentir, en este tiempo no he estado de celibato, no se muy bien porque pero el hecho de estar con otras mujeres, disfrutar de su cuerpo, del momento y de la pasión me hacia sentir viva por unos momentos, conseguía que me evadiese de los problemas y solo me centrase en el placer.
La verdad es que no es que fuese una Don Juan, pero el halo de misterio que me rodeaba, mi mirada triste y mi despego a mantener cualquier tipo de relación que fuera algo mas que físico parecía atraer sobremanera a las mujeres y ninguna noche faltaba la que se me insinuaba, la que bailaba moviendo sus caderas contra las mías o la que me llevaba casi a rastras al baño para desahogar el calentón que llevábamos. Yo simplemente me dejaba llevar y cuando terminaba las besaba sonriendo y me despedía de ellas, mientras que ellas se me quedaban mirando aun con la esperanza que poder tener algo mas conmigo, pero no era posible, no estaba preparada para tener una relación y tampoco quería porque aunque quisiera esconderlo, Quinn seguía en mi mente y era algo que no podía evitar por mucho que lo intentase.
El novio de Britt seguía apareciendo por allí muy a menudo y aun se ponía celoso cada vez que nos encontraba hablando o aunque solo estuviésemos viendo la tele en el salón y Britt no ayudaba ya que le encantaba molestarlo con eso.
-Hola -dijo Finn en una ocasión mientras entraba por la puerta del bar, después de un momento de silencio continuó - ¿Qué narices hacéis?
Justo en ese momento Britt y yo nos encontrábamos "limpiando" la barra, y no se muy bien como habíamos acabado mojándonos una a la otra y llenándonos toda la cara de jabón entre risas y carreras por todo el bar. Cuando Finn entró por la puerta nos habíamos detenido en el acto y después de que él hablara estallamos a carcajadas mientras nos miraba claramente enfadado.
Britt se acercó a él y le beso suavemente sin dejar de reír.
-Solo nos estamos divirtiendo – volvió a besarlo y miró su rostro poniéndose completamente seria de repente- Ya quita esa cara de amargado, ni que nos hubieras encontrado revolcándonos en la cama cual gatas salvajes -se dio media vuelta y se alejó de él.
Al terminar de decir eso la cara de Finn era un poema, estaba entre enfadado y aterrado temiéndose que algún día podría encontrarse con esa escena al llegar al bar.
Yo no pude evitar soltar una gran carcajada mientras me agachaba detrás de la barra, intentando inútilmente ocultarlo para no echar mas leña al fuego.
Finn de repente reaccionó y se acercó rápidamente a Britt cogiéndola del brazo y dándole la vuelta bruscamente para que lo mirase.
-Britt... -dijo en apenas un susurro de lo enfadado que estaba mientras yo me acercaba a ellos rápidamente vigilando que no se pasase ni un pelo- sabes que tengo mucha paciencia, pero todo tiene un limite, así que no te pases ni un pelo.
Ella rápidamente se soltó de su agarre y lo miró airada.
-No te pases tú ni un pelo, que estoy ya cansada de tus celos sin sentido.
Él la miró sorprendido y enfadado por lo que acababa de oír
-¿Sin sentido? ¿Pero tú ves como os tratáis? ¡Que pareces su novia joder! -le dijo alzando la voz y señalándome.
-Somos amigas, ¿Qué es lo que no entiendes de eso? -respondió Britt acercándose a mí y cogiéndome por la cintura- Nunca entenderé la amenaza que sienten los hombres ante una chica a la que le gustan otras chicas. ¿Qué pasa que tienes miedo que la prefiera a ella que a ti? Porque sinceramente así no estas consiguiendo nada, más bien todo lo contrario.
Yo los miraba alternativamente sintiéndome incomoda ante la situación, las cosas ya se habían salido de contexto y en parte era por mi culpa, aunque Britt no ayudaba tampoco. Me separé suavemente de Britt.
-Mejor os dejo que habléis tranquilamente -le dije mirándola- Para cualquier cosa estaré arriba, ¿De acuerdo? -miré de reojo a Finn y luego volví a mirarla a ella sonriéndole suavemente.
Ella solo asintió.
Me dirigí hacia la puerta para dejarlos solos mientras sentía como la mirada de Finn se clavaba airada en mi espalda, pero antes de salir por ella algo llamó mi atención y me detuve de golpe mirando al otro lado de la habitación donde se encontraba la televisión, en esos momentos encendida.
-Hace unos meses os hablábamos de Rachel,-se oía que decían en la televisión- aquella chica que había desaparecido en nuestra ciudad y hoy queremos volver de ella ya que tenemos con nosotros a su padre.
Se abrieron unas puertas en aquel plató y entró mi padre. Estaba mas delgado desde que lo había visto por última vez y sus ojeras habían aumentado, además caminaba encorvado, como si cargase un gran peso sobre sus espaldas.
Me agarré a lo que mas cerca estaba de mí sin separar mi vista de aquel televisor. Por otra parte Britt me miraba preocupada y se acercaba a mí lentamente diciéndome algo que en esos momentos no escuchaba.
Mi padre se sentó en uno de los sillones que allí se encontraba y la presentadora comenzó a hablar con él.
-Según tengo entendido en todo este tiempo si ha tenido noticias de ella, ¿no es así?
-No exactamente... -le respondido mi padre lentamente- su novia la encontró, pero al parecer, después de estar unos días con ella, huyó de nuevo.
-¿Y no sabe el motivo de su huida? -prosiguió la presentadora.
-No... no ha querido explicarme mucho al respecto -dijo levemente incomodo.
-Bueno, no se a vosotros -dijo de repente la presentadora dirigiéndose al publico- pero a mi todo esto me parece muy raro. ¿No será que la novia esa es la culpable de la desaparición de su hija y solo esta intentando ganar tiempo?
Clave las uñas en la silla a la que me agarraba y seguí escuchando.
-Siempre ha sido una opción, de hecho después de que desapareciera la policía la tuvo detenida como presunta culpable, pero parece ser que no hubo pruebas para inculparla y después de que se escapara de nuevo la volvieron a detener, esta vez durante más tiempo ya que se negaba a decir nada más. Tuvo que venir su madre desde no se donde para testificar que ella la vio con mi hija y que ella no le había hecho nada.
-¿Y creyeron a la madre?
-Eso parece... -susurró.
-¿Y usted que cree que paso de verdad?
-Yo ya no sé que pensar... yo solo quiero que mi hija vuelva a casa este donde este. No va a haber reprimendas ni nada de eso, solo quiero abrazar a mi hija otra vez... -en ese momento estallo en lágrimas y oculto su rostro con sus manos.
La cámara dejo de enfocar a mi padre y se centró en la presentadora, que se volvía a dirigir al público.
-Si alguien tiene alguna noticia de Rachel, por favor, por este padre que sufre, póngase en contacto con este número, cualquier ayuda es bienvenida -y mientras hablaba pusieron una foto que me hice antes de cambiarnos de ciudad.
En esa época era feliz, se veía en mi rostro sonriente y sin preocupaciones.
Rápidamente cambiaron de tema en el programa, dejando a mi padre aun llorando en aquel sillón, solo y desolado.
Britt había seguido todo lo que se hablaba en el programa y al ver la foto miró alternativamente a la televisión y luego a mí, para después cogerme suavemente del brazo haciéndome volver a la realidad.
-¿Eres tú? -dijo con tono preocupado.
La miré y negué lentamente.
-Es una persona que conocí hace ya mucho tiempo -dicho eso me solté de su agarre con delicadeza y me perdí a través de la puerta que conducía hacia la casa.
Britt se quedó mirando la puerta sin saber que pensar o que hacer.
Llegue a mi habitación y me miré en el espejo.
-Por suerte he cambiado lo suficiente para que no me reconozcan con esa foto -susurré para mi misma.
Eso era cierto, estaba mucho mas delgada, tenia las facciones mas duras y marcadas lo que la hacia parecer mayor de lo que de verdad era. Aquella chica de la foto ya no existía, ni volvería a existir. Pero a pesar de todo, sabia que Britt no había quedado totalmente convencida. Aunque no se parecía del todo a la chica de la foto, los nombres coincidían y habían aludido expresamente a su homosexualidad. Demasiadas similitudes para no sospechar.
A los poco segundos se oyó como llamaban a la puerta.
-Adelante -dije mientras me recomponía fingiendo que no pasaba nada.
Britt apareció por la puerta y se adentró en la habitación cerrando la puerta tras de si.
-¿Te encuentras bien? -dijo mientras se acercaba.
-Si, si -le respondí sonriendo fingidamente- Solo es que me afectó lo de conocer a la chica desaparecida.
-Comprendo -dijo no muy convencida.
-No te preocupes -añadí rápidamente sonriendo aun mas- ¿No deberías estar haciendo las paces con Finn? -le dije guiñando un ojo intentando cambiar de tema.
Ella negó lentamente y se sentó en la cama sin dejar de mirarme.
-En cuanto te has ido ha empezado a decir aun mas tonterías y le he pedido que se vaya, aun así prefiero asegurarme de que estas bien a discutir de nuevo con él.
-¿Qué tonterías decía? -le pregunte preocupada.
Sabía que Britt era de confianza, aunque no le contara nada de mi vida sabia que si le decía algo no iría por ahí contándolo o por ejemplo, llamando al número que dio el programa diciendo que sabía donde estaba esa chica. Pero Finn era otra historia, haría cualquier cosa por quitarse un problema de encima y en ese momento el problema era yo.
-Lo de siempre -suspiró cansada- que no sabia nada de ti, que podías ser una ladrona o peor aun, una psicópata. Que confío demasiado en la gente y que luego me llevo los palos por ello, ese tipo de cosas.
La miré y me mordí el labio.
-¿Sabes que en el fondo tiene razón no?
-¿En que? -preguntó confundida.
-En que no sabes nada de mí -añadí.
-Ya hemos tenido esta conversación muchas veces Rach y ya sabes lo que pienso al respecto.
-Pero...
-¿Sabes porque confío en ti? -preguntó rápidamente.
-La verdad es que no...
-El motivo principal es que si de verdad fueses una ladrona o una psicópata no intentarías convencerme de que lo eres, sino todo lo contrario. Tu principal debilidad es tu forma de verte a ti misma. Seguro que piensas que no mereces nada, ni que te quieran, ni que te ayuden ni nada -se calló unos segundos mientras analizaba mi reacción, que no fue otra que desviar la mirada, haciendo que confirmase lo que estaba diciendo- Lo ves. Y el otro motivo es que en todo este tiempo no he sentido en ningún momento que no pueda confiar en ti, porque con tus acciones me has demostrado que si puedo y que seguiré pudiendo pase lo que pase -se detuvo otros segundos- al igual que espero que sepas que tú puedes confiar en mi.
Suspiré y la observé con la mirada cansada.
-Sin saber nada de mi, no se como puedes decir tantas cosas sobre mi.
-Solo digo lo que veo Rach -se levantó y se acercó a la puerta- ¿Quieres estar sola o prefieres que te invite a un helado? -añadió sonriendo como si nada hubiese pasado.
Y lo hizo de tal modo que se me hizo imposible negarme.
Se me escapó una sonrisa entre mis labios y la seguí hasta la cocina. Abrió el congelador y saco dos bombones helados para después tenderme uno de ellos para que lo cogiese. Lo agarré y lo abrí mientras ella hacia lo propio y se apoyaba en una de las encimeras, sin dejar de mirarme y sonreírme.
Me concentré en comer el helado lentamente. Después de unos segundos de silencio mientras comíamos Britt rompió ese silencio.
-¿Te puedo hacer una pregunta? -dijo sin cambiar la expresión de su rostro.
Alce la vista y la miré algo sorprendida. Ella no era de las que hacia preguntas por eso en parte me agradaba tanto estar con ella.
-Otra aparte de esa imagino -bromee intentando disipar los nervios que tenia.
Ella asintió aun sin inmutarse y yo le respondí con un gesto con la mano para que continuase.
Tardó unos segundos en comenzar a hablar, quizás meditando como plantear la pregunta y mientras tanto aproveche para coger otro trozo del helado e introducirlo en mi boca. Supe tarde que había sido un error porque de repente soltó la pregunta, así, sin anestesia y sin nada.
-¿Como supiste que te gustaban las chicas?
No se si fue por el alivio, el susto o que pero el gran trozo de helado de mi boca atravesó mi garganta congelándola a su paso y provocando que me atragantase.
Comencé a toser descontroladamente y hasta unas cuantas lágrimas se escaparon de mis ojos por el esfuerzo.
-¿Estas bien? -dijo preocupada acercándose a mí rápidamente y dándome unos golpes en la espalda para que pudiese respirar.
Seguí tosiendo durante un tiempo más y poco a poco me fui relajando, o sea, que volvía a poder respirar con normalidad, pero aun así el susto no se me había quitado de encima aunque no se muy bien si era susto o vergüenza, o quizás una mezcla de ambas.
Respiré hondo.
-¿Porque quieres saberlo?
-Tengo curiosidad por saber que es lo que hizo que te plantearas tu orientación sexual. En cada persona suele ser diferente por lo menos cada persona lo vive de una manera diferente
La miré sin quedar muy convencida por la respuesta que había dado, más que nada porque no me había mirado a los ojos cuando lo decía, cosa muy rara en ella.
-¿Solo es por eso? -pregunté clavando mi mirada en ella.
Alzó la vista algo sonrojada y respondió:
-En realidad... -se rasco la cabeza- es para saber... como se sabe si te gustan las mujeres, los hombres o ambos.
Medité durante unos segundos.
-Imagino que en cada persona es diferente. De pequeña tenía una mejor amiga, como todas las niñas a esa edad. Nos pasábamos el día metiéndonos con los niños porque ellos se creían superiores aunque nosotras siempre los ganábamos y cuando lo hacíamos, según ellos, es que habíamos echo trampas. Más o menos éramos nosotras dos contra el mundo. Siempre estábamos la una para la otra, fuese cuando fuese o donde fuese -me detuve un momento intentando recordar- Fuimos creciendo y conociendo a mas gente que se nos unió al grupo, ya no éramos las dos contra el mundo, teníamos a un grupo de amigos, aunque nosotras seguíamos siendo las mejores amigas pero aun así creo que ese fue el momento en el que comenzamos a alejarnos -suspiré- y el momento en el que me di cuenta que no era solo amistad lo que sentía por ella. Nunca le conté nada de lo que sentía, por supuesto, éramos unas niñas todavía y esas cosas no las entendíamos, bastante me costó a mi descubrirlo. Ella siempre fue la líder y yo la que la seguía, por decirlo de alguna manera, así que tenia miedo de que me dejara de lado, de que consiguiera que me quedara sola y eso es lo que ocurrió, aunque todavía hoy no se los motivos, porque yo nunca mostré nada mas que amistad por ella y nadie sabia lo que yo sentía El ultimo día que me hablo como siempre fue el día de mi cumpleaños, que celebramos en mi casa, después de eso desapareció de mi vida o peor aun, transformo mi vida en pesadilla. No me hablaba, me rehuía y no solo eso, sino que comenzó a tratarme como basura, así estuvo todo un año y no pudo estar mas porque se cambió de ciudad.
-¿No las vuelto a ver? -preguntó.
Desvié la mirada.
-Eso no importa -dije desviando el tema- lo que te quería explicar con eso, es que yo descubrí que me gustaban las chicas porque una amistad pasó a algo más, para mí al menos. Eso le pasa a muchas mujeres, unas lo aceptan y otras no, así son las cosas. Con el paso de los años y después de algunas experiencias comprobé que no me gustaban nada los hombres, siempre los he visto como orgullosos, cobardes, mentirosos y sobretodo estúpidos -trague saliva ya que se me hizo un nudo en el estomago- Hay una cosa que ninguna mujer me puede negar y es que nos comunicamos mejor entre nosotras y no solo eso, sino que nos comprendemos mucho mejor de lo que puede llegar a hacerlo un hombre. Yo creo que esa es la base de que te gusten las mujeres y bueno... -sonreí pícaramente volviendo a mirarla- que te atraigan sus cuerpos claro está.
Ahora fue ella la que desvió la mirada algo sonrojada.
-¿Te ha servido de algo lo que te he dicho? -pregunté para asegurarme.
-Si, creo que si -dijo casi en un susurro.
-Pues me alegro que después de todo lo que tú me has ayudado, yo te pueda ayudar en algo, aunque sea en mujeres -moví las cejas de forma pícara.
-¡Deja de hacer eso! ¡Que me pones nerviosa! -dijo y yo no pude evitar soltar una carcajada.
-Perdón, perdón. Quien diría que hay alguien en este mundo que te ponga nerviosa – las dos nos reímos y después se produjo un silencio en la cocina momento que aprovechamos para terminar los helados que habíamos dejado abandonados- Yo también tengo una pregunta para ti -dije de repente.
Ella me miró sorprendida.
-Dime.
-Bueno, en realidad son dos. ¿Como alguien tan joven tiene un bar tan famoso y encima vive encima?
Comenzó a reírse.
-Que susto me habías dado, pensé que me ibas a preguntar otra cosa -y sin darme tiempo a preguntarle que pensaba que iba a decir, continuó- El local era de mi padre, pero claro está, no era un bar como lo es ahora, antes era un almacén de muebles antiguos y la parte de arriba eran las oficinas y donde se encontraba su despacho, pero cuando él murió y me lo dejó en herencia yo decidí que lo mio no eran los muebles, sino la gente, así que vendí todos los muebles y monté el bar. Y aquí arriba al principio solo había puesto una simple cama para poder dormir cuando cerraba pero con el tiempo y viendo que el bar iba muy bien, pues poco a poco monté el piso.
-Que suerte tuviste -dije emocionada por todo lo que había conseguido- Bueno, no lo digo por lo de tu padre claro está... -me retracte inmediatamente temiendo haber metido la pata.
-Tranquila -dijo riéndose suavemente- eso ya lo he superado. ¿Cual era la otra pregunta?
-¿Que hace una mujer como tú, con el tonto de Finn? -dije mientras le sonreía de forma traviesa.
-Jajaja, eso también me lo pregunto yo a veces -las dos nos reímos ante su respuesta y nos quedamos mirando.
-Gracias -dije de repente sin saber muy bien porque.
-¿Por qué? -preguntó confundida.
-Por todo.
Ella solo me sonrió dulcemente y se acercó para después darme un beso en la mejilla.
-Por lo menos ya nos conocemos un poco más la una a la otra, ¿no? -dijo volviendo a alejarse.
-Si, eso parece... -dije susurrando y desvié la mirada.
Al verme se volvió a acercar a mí e hizo que la mirase.
-Poco a poco, no te preocupes -me sonrió dulcemente y yo solo pude devolverle la sonrisa.
Es mi cumpleaños y como soy así de rara, en vez de recibir regalos me gusta darlos, así que aquí os dejo la continuación y a lo mejor os sorprendo con alguna cosilla mas, depende del tiempo que tenga.
Twitter:
SaraChana1
