Creciendo Juntos

Me gusta

Cuando Sam se dio cuenta del extraño comportamiento de su amigo no tardo en decírselo a Carly, ella estaba segura que algo le pasaba. Freddie se la pasaba con la mente en otro lado y en ocasiones suspiraba más de lo que era permitido para una persona normal.

Todo comenzó el día de regreso a clases, Carly y Sam se habían despedido del él antes de ir a sus clases de Química, una de las pocas clases que no compartían con el castaño. Al final de las dos largas horas de clase, las chicas se encontraron con Freddie que no apartaba la mirada de una de las chicas nuevas.

-¿Qué miras, Freddo? –preguntó la rubia interesada, pero no recibió respuesta alguna. –Creo que su memoria se daño, vamos a reemplazarlo por otro.

-Cállate, no es gracioso –susurró el castaño sin apartar la mirada. –Creo que me gusta esa chica… -Freddie hizo un movimiento con su cabeza para señalarla.

-¿En serio? Eso está perfecto, felicidades –dijo Carly con alivio.

-Su nombre es Diana, está conmigo en la clase de francés –las chicas observaban con interés a Diana.

"Es bonita, algo alta para Freddie" pensó mientras trataba de obviar el sonido de su corazón rompiéndose en mil pedazos. Ya había tenido que pasar por el enamoramiento hacia Carly, ahora eso. La vida no estaba siendo justa con ella, pero debía ocultarlo no por nada ella era Sam Puckett, reina del engaño.

-¿Has hablado con ella al menos? –preguntó la rubia desviando su mirada.

-No… tengo miedo que me rechace –dijo dibujando una pequeña sonrisa. Sam pudo percibir tristeza en ella.

-Me tengo que ir…

-¿A dónde vas? –preguntó Carly con desconfianza.

-A geometría, ¿está bien? –siseó la rubia molesta por la falta de confianza.

Caminó rápidamente para evitar ser interrogada por su amiga cuando se diera cuenta de su angustia, no podía creer que lo había perdido. Sin embargo, ella estaba feliz por él, si esa chica le correspondía y lo hacía feliz todo estaba bien. Cuando llegó al aula de geometría, algunos pupitres estaban ocupados por sus compañeros y solo quedaban libres dos.

"Que bien, me toca sentarme al lado de la princesa de las ñoñas o de la nueva" dijo en su mente. Sam se encogió de hombros y decidió sentarse junto a la chica nueva.

-Hola, mi nombre es Diana –se presentó animada la chica.

-Sam… -dijo sin mostrar mucho interés en conocerla y ella parecía haberse dado cuenta.

Minutos después comenzó la clase, como siempre a la rubia le parecía aburrida y es que, ¿Cómo podían existir tantos números y curvas? se preguntaba Sam una y otra vez mientras fijaba su atención en el dibujo que estaba haciendo. De pronto, la chica le paso un pequeño pedazo de papel rosado que había sido doblado cuidadosamente.

-¿Puedo preguntarte algo?

Sam frunció el seño antes de responder,

-Ya lo estás haciendo, duh… Suéltalo.

Esperó varios segundos antes de recibir su respuesta y no pudo ocultar su sorpresa ante semejante pregunta.

-¿Eres novia de Benson?

"Ojala…" pensó la rubia antes de suspirar mientras negaba con la cabeza, no tenía ánimos de responder.

-Quiero conocerlo. Por favor, ayúdame…

El corazón de Sam se detuvo al leer esa línea, ni hablar tendría que presentarlos. Ella deseaba con todas sus fuerzas ser la chica que robaba el aliento de Freddie, la que invadiera sus pensamientos, pero claro ¿Cómo iba a serlo si se la pasaba maltratándolo? Sam nunca fue una de esas chicas que demostraba sus sentimientos a la primera muestra de su corazón, no era de esas niñas fresas como Carly.

El timbre de salida la sacó de sus pensamientos. Se giró con una pequeña sonrisa en los labios y susurró un débil "Sígueme". Caminaron por los pasillos de Ridgeway en silencio, solo se escuchaba el parloteo de los demás estudiantes, entonces, vio su objetivo.

-¿Qué hay Carlangas, Freddo? –saludo la rubia mientras abría su casillero. -¿Conocen a Diana? Es mi compañera en geometría.

El rostro de Freddie se iluminó inmediatamente al mirarla y por desgracia, para Sam, el de ella también.

-Soy Freddie Benson… -dijo él con torpeza.

-Lo sé, estamos juntos es francés, por cierto ont un bel accent –dijo la chica sonrojada ganándose miradas de Carly y Sam que no entendieron lo último. Sin embargo, el castaño estaba rojo, al parecer había sido un cumplido.

-Gracias, Diana –la chica sonrió a más no poder.

Y así fueron pasando los días, Freddie se alejaba cada vez más de sus amigas, él solo tenía ojos para Diana. Una mañana, el castaño llegó luciendo la sonrisa más grande que alguna vez pudieron ver, estaba feliz porque Diana había aceptado ser su novia. Carly esperaba que la ilusión pasara rápido para que todo volviera a ser normal y pudieran hacer el show. Sam, por otro lado, se había vuelto experta en ocultar sus sentimientos, ella siempre esperaba a que todos estuvieran dormidos para bajar a la sala y poder llorar en paz.

Pronto se acercó el cumpleaños de Sam, la morena tenía todo planeado para ese día, una fiesta sorpresa con sus amigos más cercanos. Todo ese tiempo había recibido la ayuda de Gibby ya que Freddie volaba por otro mundo, siempre estaba en las nubes y nunca estaba solo, esa chica lo había absorbido.

-Buenos días, dormilona, el sol brilla y los pájaros cantan. La princesa debe despertar y disfrutar de su día especial… -canturreó Carly mientras prendía las luces de su habitación.

-Hay, Carly, que fresa eres… -susurró adormilada pero con una sonrisa en los labios.

-Felicidades amiga, ya tienes 18… -dijo Carly abrazándola con fuerza.

-Sí, sí… nada especial, Carlota… vamos a desayunar –dijo la rubia saltando de la cama cosa que extraño a Carly, ella no era así.

La morena sabía que su amiga no era dada al afecto, pero tampoco trataba desviar el tema como lo acababa de hacer; Carly decidió pasarlo por alto y bajar a prepararle el desayuno a su amiga, hoy ella se encargaría de que Sam no moviera ni un dedo, más de lo que normalmente ella hace.

Esa mañana cuando llegaron al colegio, todos los que conocían a la rubia la felicitaban. Ella solo se limitaba a sonreír y saludar, sin embargo, su rostro se iluminó cuando vio a Freddie esperando en su casillero con una sonrisa en el rostro.

-Hola chicas… -saludo sin borrar su sonrisa.

-Hola, Fredward, tenemos tiempo sin verte –dijo la rubia en tono juguetón.

-Pues sí, quiero disculparme por eso… es solo que Diana es asombrosa –susurró con la mirada perdida.

-Hola amor… -Sam y Carly se giraron para encontrarse con una hermosa chica de cabellos castaño y ojos verdes, piel bronceada y cuerpo esbelto.

Sam sintió como la tristeza se apoderaba de su ser, así que solo hizo lo que mejor sabía hacer, saltarse las clases. Por otro lado, Carly se molesto muchísimo con Freddie, no podía creer que se había olvidado del cumpleaños de Sam. Lo primero que hizo Carly al llegar al apartamento fue buscar a Sam, pero no estaba. Tenía ese mal presentimiento desde que ella se dio a la fuga, ahora solo tenía que esperar.

-Hola, hermanita… mira que pastel tan hermoso traje para Sam –dijo Spencer animado, pero todo rastro de sonrisa se borró de su rostro al notar a Carly extraña. -¿Qué sucede? ¿Dónde está la gente?

-Si te refieres a la fiesta, la cancele. Son las 7 de la noche y Sam no aparece, tengo miedo de que…

La puerta del apartamento se abrió dándole paso a la rubia, no tenía emoción alguna en su rostro. Saludo a Spencer y a Carly antes subir las escaleras y encerrarse en el cuarto que la morena compartía con ella.

Minutos más tarde, tocaron la puerta, era Freddie que tenía la sonrisa más grande de todas.

-Carly, no te imaginas lo bien que la pase hoy con Diana. Fuimos a batidos locos y luego al cine, ella es todo lo que yo buscaba en una chica… -Freddie detuvo sus palabras cuando vio el rostro enojado de su amiga. -¿Qué sucede?

-Y te atreves si quiera a preguntarlo… -espetó con ira la morena.

-Bueno, ilumíname –respondió Freddie indiferente.

-Bien, te ilumino… -escupió con ira. -¿Qué día es hoy?

-Miércoles…

-¿Qué fecha? –gruñó Carly acercándose a él.

-17 de abril, ¿Qué tiene que ver… -Freddie abrió los ojos horrorizado ante la comprensión. Él sintió como si un camión de tacos lo volvía a arrollar, se había olvidado del cumpleaños de Sam.

-Sí, así es. Mientras tú estabas babeando por Diana todas estas semanas, te has olvidado de nosotros, nos has dado la espalda y ni siquiera parece importarte. Ahora vas a subir y le explicaras todo a Sam… la verdad. –El castaño asintió antes de subir las escaleras.

¿Qué le iba a decir? se preguntó mientras subía al segundo piso. No tenía escusas ni siquiera tenía perdón, él se había cegado por la emoción de tener a una persona que sí le correspondía que se olvido de todo lo demás. Al llegar a la habitación de Carly, no se molesto en tocar y solo empujo la puerta para encontrarse con una Sam profundamente dormida.

Freddie bajó la cabeza apenado y se giró sobre sus talones, ¿Qué iba a decirle? Por primera vez en mucho tiempo iba a comportarse como un cobarde.


Muchas gracias por sus review y por todos aquellos que me comentan por FB o Twitter :) agradezco todo el apoyo... Pues espero no me maten, recuerdo que una parte de mi vida cuando algo así pasaba (cosa que llego a pasar con mi novio) hubo distanciamiento así que por qué no? Es algo natural :) espero les guste...

Besos...

Isa