Capitulo: 7 "¡Queda una oportunidad!"
- ¡¡ES UNA MUJER CIEGA!! –gruño enfadado mientras golpeaba la bolsa de boxeo.
- vamos Inuyasha, debes de entender. Ella no te hubiera creído, conociendo lo impulsivo y posesivo que eres –exclamo levantando los hombros de manera que no mostraba importancia y cerraba los ojos. Un escalofrió recorrió su cuerpo al sentir la mirada de Inuyasha sobre él, este lo miraba con el ceño fruncido y la mas sombría mirada de todas. Vio como duramente le dio un golpe a la bolsa que se aproximaba a él y la hacia que balanceara rápidamente para el frente de Inuyasha y sin quitarle la vista de encima. Era increíble lo fuerte que podía ser ese sujeto cuando se lo encontraba fuera de sí.
- ¿¡DE QUE PARTE ESTAS!? –Dijo volviendo en su posición, para golpear a esa pobre bolsa.- ¡yo trate de explicar lo que ese sujeto planeaba hacerle! Arggg, ¡PEOR LA MUY ESTÚPIDA NO QUISO ESCUCHARME! –y volvió a golpear la bolsa con fuerza y la rabia contenida que sentía en ese mismo momento.
- si,
pero Inuyasha, ella esta peleada contigo ¿no?, ¿como crees que te va a creer a ti?
- ¡yo fui su novio durante tres años! ¿¡Que acaso no va a creer en mi!?
- ¡no lo se! ¡Yo no, soy mujer para adivinar, todas las cosas que piensan las mujeres! –se excuso dando un sorbo a su botella de agua.
- sin embargo eres un total mujeriego… -dijo una voz femenina cerca de su oído llamando la atención de los dos hombres.
Miroku tosió exageradamente por un buen rato, por la sorpresiva llegada de Sango. Coloco una mono en su pecho e inclino medio cuerpo para adelante, fingiendo estar ahogándose con el agua. Inuyasha y Sango miraron a Miroku con recelo y se miraron entre ellos sonriéndose amistosamente. La castaña se aproximo a un lado de los bancos en donde estaba Miroku y tomo asiento, demostrando que no se iría de ahí.
- ¿y bien… que es lo que piensas hacer Inuyasha? –pregunto Sango como si nada.
- ¿he?
- me refiero a Kagome.
- no te incumbe… -respondió dándole la espalda a Sango. Esta suspiro resignada y tomo la botella que Miroku llevaba en manos, arrojándola a la cabeza de Inuyasha. Volteo enfadado y la miro con una mirada dura y fría tratando de hace que la actriz sintiera miedo, pero sucedió todo lo contrario. Ella se levanto y frunció el ceño de mostrando altivez.
- ¡¡IDIOTA!! ¡¿ACASO DEJARAS QUE HOUJO TE LA ARREBATE!? –Grito sin importarle nada.- ¿Qué no pensabas recuperarla?
Inuyasha la observo sereno. Sango tenia razón ¿acaso él no pensaba recuperarla?. No. Claro que no, él jamás pensó en recuperarla, solo quería hacerla sufrir por lo que ella hizo con él tiempo atrás. Pero… él era el único que podía hacerla sufrir, nadie mas que él, no un infeliz que aparecía de la nada, tratando de quitarle lo que a él alguna vez le perteneció, a nadie mas que a él. Sango levanto una ceja interrogativa deseando tratar de leerle la mente a ese hombre. Sabia bien que Inuyasha era un hombre difícil y le costaba demostrar mucho sus sentimientos, siempre lo supo pero… ¿acaso no pelearía por Kagome, un poco? Y ¿dejaría que se la arrebataran así nada mas?... no, a Inuyasha le gustaba los retos y esto era un gran reto sin duda, él pelearía por ella.
- no… -misito. Sango arqueo sus cejas sorprendida a que Inuyasha respondiera sus dudas.- ella es una mujer ya… y yo no puedo meterme ¡me lo dejo bien claro! –esto ultimo lo dijo elevando la voz para volver a golpear la bolsa y hacer que se impulsara con fuerza. La actriz vio todo en cámara lenta, sintió como su corazón le gritaba que él mentía. Tenia el entre cejo muy bruñido y en sus ojos aun que estaba de soslayo se notaban que él, se sentía triste que no estaba de acuerdo con lo que él mismo afirmaba.
- "si Kagome piensa quedarse con ese tipo… ¡bien por ella! Yo no me meteré" –pensó golpeando con mas fuerza la bolsa tratando de quitarse la rabia que sentía en ese momento.
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Ese día era su día libre, así que no se quedaría en su departamento a comer y ver películas cursis. Saldría a algún lado, capas a comer un helado o mejor a un ver una película romántica. ¿Pero en que pensaba? si en minutos atrás se dijo que no se enceraría a ver películas y lo que pensaba hacer en ese momento era ir a ver una ¡KAMI…! nadie la entiende. Se coloco un vestido simple pero liviano, ese día hacia mucho calor, era blanco con pequeñas flores estampadas de color celeste, llevo una campera de algodón celeste bien finita y un bolso que hacia juego con el vestido que llevaba. Se miro al espejo por milésima vez para cerciorarse de que estuviera todo en orden y vio su cabello, quiso atarlo pero se detuvo.
- ¿para que? Sino voy a salir con nadie –dijo con melancolía. Tomo su bolso y vio hacia su balcón, sonrió de medio lado recordando la noche anterior.- Inuyasha… -dirigió su mirada a la puerta de la entrada y vio como en frente de ella estaba él. Su corazón pálpito a mil por segundo, entreabrió sus labios y miro hacia el frente incrédula ante lo que sus ojos le mostraban. Parpadeo rápidamente y la imagen de Inuyasha había desaparecido, miro hacia los lados y nada… él no estaba… ¿peor que había pasado?.
Soltó una carcajada y meneo su larga melena azabache. "Tonta" –pensó. Solo lo había imaginado, él nunca estuvo en su departamento, de seguro lo que paso fue por falta de sueño, la noche anterior no durmió mucho por recordar como se habían conocido él y ella. Largo un suspiro melancólico. Una vez mas pensando incoherencias…
El día estaba bien soleado y con mucho calor recorrió la ciudad a pie, viendo cada tienda que se encontraba en su camino. De vez en cuando entraba a alguna para probarse ropa y salir sin nada en manos. Le divertía hacer eso, hacer que las vendedoras le mostraran ropa una y otra vez, y ella no comprar nada ó sino que cuando la vieran entrar, se quedaran pasmadas ante la presencia de la joven actriz. Sonrió al cielo azul con una amplia sonrisa, este era su día libre y haría lo que ella quisiese y no dejaría que nada ni nadie le arruinaran su grandioso día.
Estaba sentada en una heladería con un helado en su mano viendo la costa, ama esa heladería porque mostraba su lugar favorito: el mar…
Camino por la costa dirigiéndose a un plaza que se encontraba cerca, aun comía su helado cuando sintió que alguien gritaba su nombre de lejos, volteo interrogativa. Abrió sus ojos con sorpresa, apretó un poco mas el cono de su helado haciéndolo crujir levemente y su corazón no paraba de saltar de la emoción, hace tanto tiempo que no se sentía así… no… mentía. Solo con Inuyasha se sentía así, solo que ahora ese hombre no era Inuyasha sino… Houjo.
- ¡Kagome…! –Grito acercándose.- ¿Cómo… estas…? –pregunto jadeante de tanto correr. Kagome lo observo con una sonrisa boba en los labios y un brillo singular en sus ojos, estaba perdida en la mirada del hombre. Y era normal, ella estuvo en su adolescencia muy enamorada de Houjo, y él ahora estaba enfrente de ella saludándola muy amenamente.- ¿Kagome?
- ¡eh!... ¡si disculpa jajaja! –rió nerviosa, ¿Pero que era lo que le sucedía? ella no era de comportarse así con los hombres, ¿por que con Houjo se comportaba como adolescente?- estoy bien gracias… jajaja… y dime ¿que estas haciendo aquí? –pregunto con inocencia.
- nada solo pasaba por aquí… -mintió.- pero en realidad… te estaba buscando…. –dijo acercándose a ella de manera peligrosa. Tenía una sonrisa infantil pero, una mirada amable y única, que así derretirte con solo mirarla. Kagome sintió que su respiración se volvía agitada y dificultosa, estaba nerviosa y era solo el hecho de sentirlo cerca.- quería preguntarte algo… -exclamo con la voz profunda haciendo que Kagome se estremeciera.
- s… ¿ssi…? –Tartamudeo- ¿Qué?
La observo por un eterno instante. Sonrió de manera triunfante, se sentía muy feliz por tenerla cerca. Hace mucho que deseaba verla para cumplir con un deseo íntimo y savia que la chica debía ser virgen, pero cuando se entero que ella estuvo saliendo tres años con Inuyasha todas sus ilusiones se derrumbaron sin aviso. Pero aun quedaba la posibilidad de tenerla… ahora nada le impedía no poder tenerla… en su cama.
- bien… ¿quieres venir a ver una película? –sugirió falsamente.
- bueno yo… -dudo. Él estaba casi encima de ella sino fuera por esos escasos centímetro que los separaban, sonreía seductoramente y sus hermosos ojos grises la miraban como queriendo entrar mas allá de su alma. Realmente se sentía muy nerviosa, unos leves escalofríos le recorrían la espalda entera, hasta llegar a la raíz de sus cabellos. Tenía que responderle pero no sabía que decir, pero… ¿Por qué dudaba?... ¿Por qué?... sonrió para sus adentros esas dudas tenían una sola respuesta: Inuyasha.
- oh… ¡vamos Kagome! –Reclamo Houjo un poco exasperado de tanto esperar.- solo es ir al cine, nada malo va a pasar… -pausa- ¿Qué no confías en un viejo amigo de la escuela? –pregunto con una estúpida sonrisa.
Nada la detenía, si ella quería podía decir que sí, Inuyasha no se encontraba cerca, ¡además! ¡¿Por que tenia que pensar en él?! Sino era que sentía enfado hacia ese hombre sin corazón. ¡Claro que sí! ¡Ella no estaba saliendo con Inuyasha! Si quería podía salir con el hombre que quisiese, nada se lo impedía… solo era si ella quería. ¿Pero en verdad ella quería hacerlo? Salir con el chico que la rechazo en la secundaria… pero ahora no estaban en ese tiempo y además seria una cita entre amigos… nada mas…
- sí tienes razón… vamos.
- bien –dijo sonriendo.- "no sabes lo que te espera"…
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La única manera de sacarse todo lo que retenía dentro era ir al gimnasio a hacer boxeo, era un deporte duro pero admitía que le servia muy bien para sacarse los nervios y la rabia contenida. Estaciono el vehiculo gris que tanto le gustaba y bajo de el con un bolso en la mano derecha mientras que con la otra ponía la alarma a su auto. Estaba abundo de abrir la puerta de entrada cuando levanto su mirada azul hacia un lado. Se quedo estático, neutro y choqueado. ¡KAGOME ESTABA CON ESE INFELIZ ENTRANDO AL CINE! No lo podía creer sinceramente, no daba crédito a lo que sus ojos le mostraban, frunció el seño con mas rabia de la que sentía antes.
- ese infeliz… -gruño entre dientes, mientras mas apretaba las tiras del bolso.
Kagome estaba entrando al cine tomada de la mano de Houjo, que sonreía feliz, ella estaba algo seria capas pensativa en algo no muy lejano a lo que estaba sucediendo. Tenía que admitirlo aunque ella estuviera con quien o como estuviera… era realmente hermosa. Sonrió de lado, esa mujer lo hacia desconcentrarse. Camino con cautela siguiéndolos, estaba entrando al lugar cuando noto que llevaba el bolso de boxeo, gruño unas palabras entre dientes y volvió a su auto a dejar el maldito bolso. Antes de salir dio una última mirada a la pareja que seguía, pero para su mala suerte ellos no estaban.
- mierda… ahora tendré que buscarlos sala por sala. –musito con rabia.
La noche estaba cayendo ya y el suave frió de verano se hacia notar rápido, aunque era leve hacia estremecer a cualquiera, tiro con fuerza el bolso a la parte trasera del auto y saco una campera negra de algodón, tenia una capucha, así que podía esconderse bien. Sonrió notando lo que estaba haciendo: persiguiendo a su ex como si estuviera obsesionado. Movió su cabeza a los lados, hace no mucho dijo que no le iba a interesar lo que ella hiciera, pero sin embargo la estaba siguiendo. Pero el solo verla con ese tipo y mas tomados de las manos, de verdad le hacia hervir la sangre ¡al diablo con lo que dijo, no dejaría que nadie usara a su Kagome como un juguete!
Tomo una liga para cabello y la amarro a su largo y sedoso cabello azabache. Era una coleta alta, pero bien atada. Se coloco la capucha de la campera que llevaba puesta y con unas gafas negras cubrió a la perfección sus lagunas azules. De esa manera podría escabullirse en ese lugar sin dejar que nadie se diera cuenta de su presencia. Pidió una entrada para una película romántica.
- "conociendo a Kagome… de seguro eligió está" –pensó entrando a la sala de cine. La película había comenzado, desde unos segundos. Miro hacia los lados tratando de buscar a la chica que lo hacia perder la razón, busco lentamente en cada asiento tratando de encontrar la figura femenina que tan bien conocía. Sonrió de lado al encontrarla en el medio de las filas, estaba atenta viendo la escena de esa tonta película.
Camino lenta y tranquilamente hacia un asiento detrás de ella, se sentó muy cómodamente y miro al sujeto que estaba a un lado de ella tratando de acercarse a ella con cuidado. Agudizo su mirada en el brazo del hombre que trataba de rodear a Kagome por los hombros. ¡Que tonta! No se daba cuenta de lo que quería hacer ese estúpido. Frunció su ceño viendo que se cercaba peligrosamente hacia ella y busco rápidamente una idea para evitar que ese invecil la tocara y la única cosa que se le ocurrió fue toser y decir el nombre de ella para que volteara. Kagome dio un respingo al escuchar una voz que se le hizo muy familiar: Inuyasha. Houjo de inmediato abandono lo que pensaba hacer y miro hacia el frente tratando de fingir que observaba atento la película.
Volteo lentamente hacia atrás de ella y abrió sus ojos de par en par, el corazón una vez mas le latió con fuerza y rapidez, ¿Por qué ese tonto siempre estaba en donde ella estaba? Idiota… estaba sentado con los brazos cruzados y con una pierna apoyando el tobillo en la rodilla de la otra, le sonreía de medio lado y con una mano la saludo. Diablos ¿que hacia ese tonto aquí? –pensó frunciendo el seño. Volvió su mirada al frente y cruzo sus brazos como una niña pequeña ¡no dejaría que ese invecil la molestara en su cita con Houjo! No, no lo dejaria…
- "esta vez no…" –pensó
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Una hora y media. Eso era lo que había aguantado, estando Inuyasha tras ella. Estaba apoyando sus brazos sobre el respaldo del asiento de ella, sintiendo el suave aroma a caramelo que ella despedía, realmente eso lo tranquilizaba. Ella por su parte estaba cansada de sentir la respiración de Inuyasha tras ella, de sentir un escalofrió cuando lo escuchaba suspirar, de estar aguantando las ganas de querer abrasarlo y besarlo. Se levanto del asiento de la nada e hizo una seña a Houjo que se dirigía al baño, esté afirmo con la cabeza y le regalo una sonrisa. Camino a zancadas firmes pero decididas a que se sacaría de la cabeza a ese tonto. Inuyasha la vio atento y espero a que ella saliera de la sala, vio que la puerta de la entrada se cerraba y se irguió dispuesto a seguirla, pero antes de salir dio una ultima mirada a el sujeto que estaba con Kagome…
- "Idiota… ni se percato de mi presencia" –pensó mientras salía por la puerta de la sala de cine.
Estaba feliz de encontrar a Kagome sin ese sujeto que planeaba usarla para sus planes libidinosos, pues bien sabía que no quería usarla para otra cosa más que esa. Se detuvo en seco y borro esa sonrisa ¿en donde estaba Kagome?, bien ese era un problema nuevo, planeaba seguirla pero no estaba en sus planes perderla de vista… ¿en donde estaría?. Recorrió todo el cine para encontrarla y nada, busco en las salas, los pequeños kioscos en donde vendían comida, busco en la recepción, busco en los baños y nada… ¡¿diablos en donde se había mentido esa niña tonta?!.
Recorrió los pacillos de los baños, estaban oscuros y tenían una luz tenue que apenas iluminaba la oscuridad. Camino paulatinamente por el lugar, vio varias puertas, pero casi todas eran de los baños, camino ya exasperado de buscarla sin encontrarla ¿se abría ido? Sonrió de lado. No. Ella no era de dejar a las personas, siguió caminando, pero se detuvo en seco al ver una puerta que daba a la terraza del lugar… ¿estaría ahí?
- Kagome… -dijo con una sonrisa en los labios. Recordó una vez en la que ella le dijo que amaba mirar el cielo nocturno, con las estrellas mostrando un hermoso paisaje, esa chica era muy romántica.
Abrió la puerta y se sorprendió al ver que habían escaleras, diablos las odiaba… las subió con fastidio, en verdad las odiaba. Llego al último escalón y dudo un poco, tenia la mano sobre la perilla de la puerta, ¿en verdad estaría allí? Feh, ¿Qué perdía en ver?... nada. La abrió y la vio sentada de espaldas a él, estaba con las piernas flexionadas y la cabeza inclinada hacia atrás viendo fijamente el firmamento. No se equivocaba al pensar que se encontraría aquí. Cerro la puerta tras si, camino sigiloso hacia la chica, aun no se había percatado de su presencia y agradecía al cielo que no tuviera un muy desarbolado oído. Solo faltaba unos escasos pasos para acercarse solo unos cuantos.
- ya se que estas ahí… -dijo dejando sin habla a Inuyasha se detuvo en seco al ver que ella si lo había notado.- ¿porque te sorprendes? –pregunto volteando a verlo, con una sonrisa triste en los labios. Él se perdió por un momento en esa sonrisa, ¿ella estaba triste acaso?, tomo su posición altiva y arrogante mientras se acercaba a ella sin cuidado.
- fhe, claro que no… -acoto sentándose a un lado de ella, de la misma manera que la chica. Se quedaron un rato en silencio observando el cielo oscuro, amaba estar así con ella sin pelear o decir algo que después se arrepentiría, solo así admirando el estar el uno con el otro.- ¿Qué es lo que haces aquí? –dijo al fin rompiendo el silencio.
- eso mismo quiero preguntarte… ¿Qué haces aquí? –exclamo, levantando una ceja interrogativa.- que yo sepa a ti no te gustan las películas de amor…
- bueno esta vez quise ser variable… -mintió, evitando mirarla a la cara.
- ahhh… me estas mintiendo.
- no, para que te mentiría. Yo soy romántico…
- ¡¡JAJAJAJA!! Tu romántico… ¡¡JAJAJA!! –Rió mientras lo señalaba con un dedo- jamás te han gustados las películas románticas. Además… ya se que lo asistes para ver que era lo que hacia con Houjo… ¿no es así?
- no me interesa lo que hagas o dejes de hacer… -respondió cerio y muy cerca de rostro de Kagome- tendrías que ser precavida con lo que haces…
- ¿a que te refieres? –dijo arrugando el entrecejo.
- a que ese idiota quiere usarte, para un rato nada mas…
- ¡Inuyasha te dije, que lo dejaras en paz!
- ¡¡no lo are si ese idiota se atreve a tocarte un solo pelo!! –gruño volviéndose acercar a ella. Las palabras de Inuyasha quedaron volando por la mente de Kagome, estaba absorta a lo que había escuchado.- y si te lastima… juro que no vivirá para contarlo… -musito acercándose lentamente a Kagome. Tenía los ojos muy abiertos y los labios entreabiertos, incrédula a que Inuyasha estuviera tan cerca de ella, él se estaba preocupando por ella… no podía admitirlo pero tampoco negarlo: estaba feliz. Su corazón latía como loco y de la nada lagrimas empezaron a llenar sus ojos, él aun sentía algo por ella y ella no podía negar que sentía algo por él.- no quiero que sufras mas…
Con una de sus amplias manos tomo a Kagome de una mejilla acercando sus labios a los de ella, para poder probar una vez mas sus labios. Un simple roce, otra vez fue lo mismo que sintió, no recordaba que Inuyasha fuera así, él siempre la besaba sin dejar que los minutos ocuparan espacio. Pero esta manera nueva de Inuyasha, le agradaba mucho, sentir que deseaba besarla pero no lo hacia para dejar pasar los minutos y estar con ella. Esto lo hacia porque extrañaba sus besos y esta era la única manera que tenia para poder dejar un recuerdo en su mente de que estuvo con Kagome disfrutando un rose de sus labios tan delicioso. No aguanto mas y la beso, abrió sus labios envolviendo los de ella, sintiendo el calido aliento de la joven entrar en su boca, haciendo recordar la nostalgia que tenia minutos atrás para besarla. Un choque eléctrico la envolvió haciendo que ese beso se expandiera mas, acerco su cuerpo al de él y se sentó en sus piernas, no sin antes en volverlo por el cuello con sus brazos. Él la tomo de la cintura y la levanto para acomodarla más en sus piernas, solo para no incomodar el beso.
Se tomaron su tiempo, dejándose llevar por el beso que estaban teniendo, por ese momento se olvidarían de todo, del boxeo, de la película, de Houjo… de que estaban peleados. Por primera vez en su vida deseo que los minutos se expandieran, que las horas jamás pasaran, que el tiempo se detuviera, ahi con ellos. Pero todo lo que se desea no se cumple y tenían que volver a la realidad, por mucho que les pesase a ambos. El beso era lento y suave, al igual que la difícil separación que tuvieron en ese instante. Kagome estaba con los ojos cristalinos, los labios hinchados y con un leve rubor al igual que sus mejillas ¿Por qué estaba con una triste mirada? De seguro era por tener que dejar el orgullo y dejar pasar al sentimiento, pensó Inuyasha.
- tengo que irme… -susurro con debilidad, sin soltarlo.
- ¿no puedes quedarte un poco mas? –musito él abrasándola y escondiendo su rostro en el hombre de Kagome, amaba su perfume pero mas, amaba tenerla cerca.- solo por hoy…
Suspiro y lo abraso con un poco mas de fuerza, dejando que los minutos pasaran, sin preocuparle. Cerró sus ojos lentamente, ¿pero que era lo que estaba haciendo? ¡Él la engaño y ella abrasándolo como una estúpida!... pero… no podía… no podía, simplemente, no podía, ni quería. Amaba estar así no Inuyasha… lo amaba.
- pero es que no me puedo quedar…
- vamos olvídate de él… -dijo acurrucándose mas en ella.- quédate conmigo… dame una oportunidad mas, para estar con tigo…
Kagome tomo los hombros de Inuyasha y deshizo el abraso, lo miro fijamente por un minuto, él estaba confundido ante la reacción de la chica.
- te daré una oportunidad… -sonrió con delicadeza- pero ahora no… me esperan y será mejor que me valla, sino esto no va terminar, bien… -y se acerco a él. Esta vez la que tomo la iniciativa para besarlo fue ella. El beso fue corto, pero pudo dejarlo satisfecho para una despedida. Se levanto y arreglo un poco su ropa, volteo sin mirarlo y camino hacia la puerta, la abrió y se quedo un instante pensando… volteo y lo vio ahí sentado con una mirada triste, esperando algo de ella. Pero lo único que se limito a hacer, fue sonreírle y salir por la puerta… ¡le sonrió! ¡A él!. Después de tanto tiempo, al fin veía una sonrisa de ella dedicada a él.
- tengo una oportunidad… -sonrió de lado. Se recostó en el suelo y coloco sus manos en su cabeza como formando una almohada, miro el cielo.- queda una oportunidad…
Continuara…
N/A: Bueno… ¡perdón por tardar tanto!... pero es que mi inspiración no llegaba y es cierto, estuve prácticamente una semana abriendo mi carpeta para escribir algo y nada. Hace tiempo que no me pasaba algo así, pero bueno no se puede ser perfecto ¿cierto?. Respecto a un comentario que recibí un tiempo a tras, yo no soy una escritorio ni planeo hacerlo, por lo único que escribo es para dejar que ustedes se distraigan y sueñen conmigo lo que esta loca cabeza sueña. Pido disculpas si no les gusto el fic, o tiene HORRORES ortográficos, pero es que mi ortografía no es muy buena y Word a veces mucho no ayuda. Detonas maneras yo no obligo a leer y sino les gusta no dejen comentarios venenosos porque YO me ciento mal. Igual ya corregí unos errores que tenia… bueno dejando claro esto me despido… así que chau y un beso… dejen reviews…
Dulce Kagome lady! ¬,¬
