Eyy! Muchas gracias por seguir leyendome. Y me encantan todos vuestros comentarios. Con uno me basta para animarme mucho y seguir escribiendo. Espero que esta historia no se os este haciendo aburrida :). Muchas Gracias de nuevo.

Este mundo y personajes no me pertenecen. Son de J.K.K Tolkien.

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Se levantó muy temprano, en silencio absoluto, deseando con todas sus fuerzas no encontrarse con ningún elfo madrugador, pues daba por echo que lo eran, y mucho.

Sin embargo, por suerte o por desgracia, su salida fue todo un éxito personal. Nadie la había visto, y nadie podría informar de nada al príncipe. Su sigilo había sido igual al de un hobbit.

Agarró a su caballo, y cuando estuvo subida, comenzó a galopar hacia el bosque frondoso.

Sabía que le sería muy difícil salir del bosque en poco tiempo; pero deseaba alejarse lo mas posible, antes de que pudiesen alcanzarla.

Por ultimo, se paró, mirando hacia atrás.

Y se arrepintió de haberlo echo.

Alli quedaba todo.

Todo lo que ella pudiese apreciar y amar, estaban en la ciudad del rey del bosque Negro, durmiendo después de la enorme celebración por la llegada del rey de Gondor, que venía acompañando a su mujer, y a la abuela de esta, Galadriel.

Pero sabía que tenia que hacerlo. Que no podía pedirle a Legolas tal sacrificio.

Y que lo mejor que podía hacer era desaparecer de su vida.

Para siempre.

Cerró los ojos con fuerza, intentando apartar cualquier sentimiento, y sin volver a mirar hacía atrás, se dirigió bosque adentro.

Objetivo, Ciudad del Valle.

Y después...después ya todo le daba igual...

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Bilbo estaba preocupado. Muy preocupado.

Desde que habían sido salvados por las águilas, Scatha no estaba bien.

Era posible que a grandes rasgos, siguiese siendo la misma; riendo con los enanos, escuchando sus historias atentamente y haciendo sus guardias de manera religiosa.

Pero el brillo en sus ojos había desparecido. Donde antes podía haber odio, furia, duda o sincera alegría, ahora solo quedaba unos ojos vacíos, infinitos y sin vida.

Y cuando charlaban sin tener que participar ella en la conversación; sus ojos se quedaban observando la nada, sin un objetivo concreto, y sin ninguna expresión.

Y eso era lo que lo tenía intranquilo.

Así que no pudo evitar acercarse a Gandalf, a sabiendas de que el mago poco podía hacer.

Pero no había vuelta atrás. Ya estaba ahí. De pie frente a Gandalf, que conversaba en silencio con Balin y Thorin, que fumaban tranquilamente tabaco, apartados del resto de la empresa, que se había dispersado para ir a buscar víveres.

"¿Que se le ofrece, amigo Bolsón?" le preguntó el mago gris, con una sonrisa sincera.

Thorin levantó los ojos con curiosidad. No con superioridad o con recelo. Simple curiosidad.

Y se alegró al recordar las palabras del enano después de haberlo salvado. Y de que sus maneras hacía él hubiesen cambiado completamente. Lo trataba como a uno más, confiando en su criterio.

"Y´-yo...bueno, no se si es importante o no...o si sería mejor hablarlo en privado Gandalf"

"Tranquilo. Puedes confiar en ellos" le repuso él.

Cogió aire.

"Bueno...llevo varios días observando a nuestra compañera y...creo que está enferma"

Balin ladeó la cabeza, intrigado. Por el contrario, Gandalf se puso serio.

"¿Como enferma?" Balin le cuestionó, preocupado.

"No se si es enferma, pero...lleva varios días comiendo mucho menos, y ...no se...muy pálida...y muy...triste. Parece muy triste."

Gandalf cogió una calada de humo, aguantándola en los pulmones, antes de seguir hablando.

"No es que se pueda hacer mucho, maese mediano. Eso es algo de ella, y solo de ella"

"Pero...no parece estar bien. De verdad que no. Es como si algo...no sabría como explicarlo."exclamó él, entristecido. "Es muy triste verla así, después de todo lo que ha echo-"

"Por usted" declaró Thorin, incluyéndose en la conversación.

El hobbit lo miró y asintió lentamente.

El enano suspiró, mirando hacia el suelo, pensativo.

Y se levantó de golpe, apartándose de ellos, dirección al bosque.

"¿Que hace?" le preguntó a Balin, que se encogió de hombros.

Bilbo vio las anchas espaldas de su líder, mientras se perdía en la incipiente oscuridad, que se acercaba con el atardecer.

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Esperó con paciencia, observando como un conejo se le ponía a tiro. Era imposible fallar.

Abrió el ojo que mantuvo cerrado, y disparó, con el silbido de la flecha veloz rompiendo el silencio.

"Joder" exclamó enrabiada, viendo como el conejo huía despavorido. "Maldito conejo de mierda."gritó al fin, enfurecida.

Su puntería estaba claramente resentida. Llevada dos horas persiguiendo el mismo puñetero conejo, y no había manera de acertarle.

Miró su arco, y sin pensarlo, lo lanzó con fuerza contra un árbol.

"¡AHH!" grito de frustración, llevándose las manos a la cara.

"Vaya. Creo que alguien no esta de humor" oyó a sus espaldas, y se giró en un rápido movimiento, sacando su espada.

Vio a Thorin apoyado en un árbol, mirándola con un gesto simpático.

"¿Que quieres?" le exigió

"Simplemente, ver tus estupendas virtudes como cazadora." avanzó un poco hasta ella. "Pero veo ...que no son ciertas"

Ella bufó,indignada.

"Se me ha escapado por que seguramente te ha oído llegar. Los enanos sois muy ruidosos"

Paró en seco. Fastidiada por sus palabras.

Habían sonado igual que las de Legolas. Eran típicas de él, dirigidas a Gimli.

"¿Que los enanos somos ruidosos?" sus ojos brillaron bajo la luna, que estaba menguante, saliendo de los arboles. Acercándose a ella. "Pues no me has oído llegar"

"Estaba concentrada en conseguir víveres, cosa que por cierto , gracias a usted, no va a ser posible"

Guardó su espada con enfado, e ignorándolo, se dispuso a buscar su arco. Se agachó entre unos matorrales, y lo encontró en perfecto estado. Se notaba que era élfico, pues su resistencia era digna de admirar.

Cuando se levantó, observó que él seguía allí.

"¿Por que estas aquí? ¿Estas vigilandome?"

"Protegiéndote" y cruzó los brazos, de manera solemne. Ella volvió a bufar.

"No necesito que me protejas. Por si no lo sabías, se cuidarme perfectamente sola."

"Yo no lo creo"

Volvió a sacar la espada, apuntando al líder de la compañía.

"No quieras arrepentirte de tus palabras, enano." le susurró,amenazante "No me retes."

No se había dado cuenta de que él también venía armado, y cuando quiso darse cuenta, la atacó, lanzando su espada contra la de ella.

De manera pesada, tuvo que retroceder debido a la fuerza de su contrincante.

Se dio cuenta de que nunca se había enfrentado a un enano antes, y que no sabía la magnitud de la fuerza de esa raza de seres que parecían forjados con hierro fundido.

Levantó la espada y contraatacó, en un rápido gesto. Pero el enano paro sin esfuerzo el golpe, y la lanzó de nuevo hacía atrás.

"¿Ves? No eres tan fuerte como presumes ser. Te queda mucho que vivir" y por esas palabras, ella entró en un estado de furia en donde todo se volvió confuso. Comenzó a lanzar su espada, intentando no retroceder, y comprobó con alegría, como poco a poco al enano le costaba parar sus ataques.

Pero aun así, no cedía, ni ella tampoco; así que el sonido de los metales chocando llenaron la noche por largo tiempo, hasta que dos figuras, que respiraban fuerte, se apuntaban con ferocidad.

Encontrando un hueco, pudo acercar el filo de su espada a el hombro de Thorin. Y él la apuntaba al cuello, con la misma intensidad.

"Y bien. ¿se rinde?" le retó ella.

"Tu eres la que debería rendirse, mujer. Por si no lo has notado, un corte en el cuello acabaría con tu vida, y yo es muy posible que sobreviviera con una herida en el hombro. Por lo tanto, por lo que a mi respecta, eres tu la que debe rendirse y admitir mi superioridad."

El aire entraba con intensidad en sus pulmones, y sentía como sus manos comenzaban a cansarse, pero no bajó la espada.

"¿Superioridad? Estaba claro que dirías eso, pues te crees superior al resto del mundo que te rodea, enano egocéntrico. Pero conmigo no vas a poder." le miró con dificultad, pues lo tenía tan cerca, que podía sentir su aliento en la cara.

"Soy superior. Soy tu líder. Que no se te olvide, bruja." su voz era cortante y ronca.

"Tu no eres mi líder. Y no eres superior a mi." le gritó "Además ¡¿por que has venido aquí?! ¡Llevas desde aquella noche en la cueva ignorándome! ¡Perdona por haber tenido que aguantarme esa noche!¡Perdón por hacer llorado encima tuya y que tuvieras que soportarme ! ¡Así que simplemente dejame en paz, y no tendrás que protegerme de nada! ¡Si tanto asco te doy, simplemente continua ignorándome como lo has echo hasta el día de hoy! ¡Maldito enano carbr-"

Él soltó la espada, y se abalanzó sobre ella, callándola.

Scatha tardó varios segundos en comprender que eso no era un sueño como aquella vez en Rivendel.

Aquello era real.

Thorin había sellado sus labios con los de ella , fuertemente. La mano en la que portaba la espada que estaba presionando su cuello, ahora estaba apretando la nuca de la muchacha con fuerza, atrayendola hacía él, con ferocidad.

Sentía como sus piernas le temblaban, pero su boca estaba igual de ansiosa que la del enano. Y simplemente se dejó llevar por lo que deseaba en ese momento.

Enredó sus manos en el cabello trenzado de él, y apretó su cuerpo en el del enano, dándose cuenta de que eran igual de altos.

Y abrió la boca, buscándole. Buscando su calor y su sabor, mientras mordía con fuerza sus labios, sintiendo en su cara como la barba la arañaba de una manera realmente excitante.

Se empujaban de igual manera, intentando marcar sus ritmos; pero como buenos cabezones, sus cuerpos chocaban y sus bocas se unían con fuerza.

De repente, la otra mano del enano, acercó la parte baja de su espalda hacia él, y sintió una corriente, que la atravesó entera.

Una corriente que ya había sentido tiempo atrás.

"N-no" gimió, apartándose, y empujando al enano. Él la miró confundido, con los ojos ardiendo de deseo, y ella se encontró de igual manera, con la respiración acelerada y con la cara sofocada por el calor.

Y lo miró, y lo deseó. Deseó que la besara y que la tumbara en el suelo, y que el mundo parase.

De un gesto, golpeo con la mano abierta al enano, y el chasquido sonó fuertemente, haciendo que la cara de él, girase levemente.

Thorin no se movió, y continuo mirándola, ahora confundido y enfadado.

"No vuelvas a acercarte a mi, maldito y asqueroso enano, ya encontraras a alguna fulana cuando recuperes tu reino." le amenazó con odio. Con verdadero odio.

Y antes de que el pudiera gritarle cualquier barbaridad, se lanzó a la carrera, huyendo despavorida de él.

Quería calmarse, quería olvidarlo todo.

Pero no podía.

No podía olvidar esos ojos, ojos de deseo...y de lástima.

Como si mirase a una criatura abandonada.

Y ella era precisamente eso; una criatura abandonada.

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"No, por quinta vez, Kili, no se donde están. Así que deja de preguntarme" le reprochó Gandalf, y no tuvo otra opción que sentarse en su cama improvisaba e incómoda.

Ni su tío ni Scatha habían vuelvo de la cacería, y estaba preocupado.

¿Se habrían matado?

Era bastante probable. Muy probable.

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Se pasó todo el día al fondo de la compañía, hablando con Bofur sobre que cerveza era la mejor de todo el mundo.

Ni que decir que era un monólogo del enano sobre la cerveza de los enanos, sin que ella pudiese rebatir sobre la calidad de los ricos barriles repletos de ese licor dorado de Rohan.

Pero lo prefirió así.

Realmente solo quería no colocarse al lado de Thorin. Bueno...ni al lado, ni detrás, ni lo mas remotamente cerca.

Estaba tan avergonzada por todos los acontecimientos, que simplemente, con ver el rostro de su líder, su cara explotaba de vergüenza, y se tornaba del color de las cerezas maduras; y estaba casi segura de que los jóvenes hermanos se darían cuenta de todo.

Y no quería darles ese gusto.

También descubrió a Bilbo mirándola con incertidumbre, como si sospechase que algo había pasado.

Por lo tanto, tenia varios frentes abiertos de los que huir.

Así que se contentó de muy buena gana con colocarse al final y escuchar a su amigo sobre sus múltiples borracheras y las posibles canciones para una fiesta. Se había aprendido en una sola tarde, casi mas de diez canciones, y sus respectivas entonaciones.

Aun así, era muy agradable la compañía del resto de la empresa, que no paraban de preguntarle cosas sobre hechizos, y de como se podía crear fuego de la manera de la que ella lo hizo frente a los orcos.

"Me costó hacer eso mas de cinco años, queridos amigos" se limitó a contestarles con una tímida sonrisa, mientras ellos suspiraban frustrados, pues no eran capaces de sonsacarle nada.

Naturalmente, ella no iba a contarles nada.

La magia era algo secreto, como el idioma de los enanos o la quema de arboles para los elfos. Se castigaba con penas duras; a sabiendas de que aunque casi nadie podría realizar ni el mas pequeño de los conjuros, si alguien pudiese, con fines malvados o descontrolados, podría ser fatal.

Y sabía que Gandalf estaba muy pendiente de sus respuestas, él era algo así como uno de los guardianes de esas cuestiones, y no dudaría en atacarla si se pasaba de la raya, pues no la conocía.

Así que cuando acamparon en el bosque, bebiendo licor que había guardado cada uno, agotados por tanto andar, la conversación del grupo había variado de manera significativa.

Alrededor del fuego, los enanos mas mayores hablaron de sus mujeres.

"Mi mujer es tan fiera, que sería capaz de matar a mil orcos si tocaran a mi hijo Gimli." le dijo a todos, con asentimiento general, y una sonrisa por parte de la chica, intentando imaginarse a su amigo de pequeño. ¿Tendría barba?

"Todas las mujeres enanas lo son, sin ninguna duda. Pero es cierto que la suya es muy fiera, hermano mio" sonrió Oin "Todavía recuerdo cuando casi partió tu cabeza por que te encontró hablando con una humana en aquella taberna...esa que no recuerdo el nombre. Corriste por toda las Montañas Azules pidiéndome ayuda."

Todos rieron a carcajada limpia, mientras el enano en cuestión sonreía con calidez.

"Si...estoy seguro de que si me hubiese dado alcance, me habría matado..." suspiró "Como la echo de menos..." sus mejillas estaban un poco sonrojadas, y la calidez de sus palabras, atravesaron a la muchacha, que dió otro largo trago a la petaca de Bofur, sintiendo el ardor del licor bajar por su garganta.

Todos se quedaron en silencio, pensativos.

"Yo echo de menos a Helga..." susurró de repente Nori "Su comida y sus manos..."

"¿Solo sus manos?" rió Bombur con suavidad.

"Sus manos, sus ojos, su barba castaña y como me trenzaba la barba tan... tan solo como ella sabe..."

Ella apoyó las espalda en el tronco de el árbol mas cercano, y comenzó a escuchar los amores de los enanos, que recordaban a sus esposas o a las que habían querido en silencio. Y pensó que la vida de un enano era realmente dura.

Las mujeres eran pocas, y un gran tesoro, debían ser guardadas con ferocidad, y para ellos, que viajaban constantemente, eran pocos los momentos que disfrutaban de la compañía de sus amadas.

"¿Y tu, Hobbit?" preguntó Fili, y el susodicho levantó la cabeza de uno de sus libros. "¿No tenéis ningún amor en la comarca?"

"Seguro que si" dijo Bofur, con una media sonrisa "A muchas. Cualquier mujer mediana se habrá enamorado de nuestro valiente saqueador"

"N-no" sonrió su amigo "No he encontrado a nadie de momento. Ademas dudó que ninguna de las que conozco se enamore de alguien que deja que trece enanos destrocen su despensa"

Todos se rieron, incluso Dwalin, que hablaba, como siempre, en susurros con su futuro rey.

"Cuando vuelvas, serás un hobbit que tendrá muchas cosas que contar, y aventuras que narrar; seguro que habrá muchas muchachas que querrán escucharle" afirmo Kili con ilusión "Escucharan la historia del mejor saqueador de la historia"

Y Bilbo lo miró con dulzura, Intentando decir algo, sin conseguirlo.

"Alguna con un pelo largo y trenzado, y con unos bellos ojos, que le escuche sentada en un sillon, mientras usted fuma de su pipa y le coge de la mano con decisión, mientras poco a poco...con su otra mano..." Bofur no terminó, riendo con alegria.

Ahora si que estaba colorado el mediano.

"¿Y usted, Scatha?" un golpe seco la atravesó mientras daba otro largo sorbo de licor, que aunque no la había embriagado, hacía que todo a su al rededor fuese un poco borroso. "Cuéntenos sobre sus amores" Dori le preguntó, mientras los enanos guardaron silencio, mirándola con unas alegres sonrisas.

Thorin y Dwalin dejaron de susurrar, y hasta Gandalf levantó los ojos hacia ella.

Ella no era capaz de contestar, y los enanos no se rindieron ante el silencio.

"Seguro que nuestra bruja preferida habrá encandilado a mucho hombres a su alrededor" afirmó Bofur "Y estoy casi seguro de que ella se habrá quedado con el mejor de todos. Un hombre que sea tan fuerte como ella, por lo menos." le miró, pero ella tenía la mirada perdida mirando la fogata en silencio.

"No, no" rió Dori "Mínimo tiene que ser un general de ejercito o un ilustrado mago, pues ella no se conformaría con menos"

" O un rey" dijo Kili. Y Bilbo vio de manera fugaz, a Thorin removiéndose en su sitio. ¿Estaba esperando una respuesta? "Seguro que tiene que ser un rey"

"O un rico comerciante" se unió a la repentina adivinanza Bombur.

"O un Dunedain aventurero del norte" Fili continuo, mientras todos seguían diciendo cosas, mirando a su amiga.

"Un príncipe"

Todos guardaron silencio. Y Bilbo dejó de mirar a su líder, que estaba claramente incomodo, para mirar a su amiga, que miraba a la fogata en silencio.

Sus ojos no se movían del sitio mientras lo dijo, de manera seca pero decidida.

"Un príncipe..." se rascó la barba Kili "Bueno, es algo parecido a lo que yo he dicho" asintió con alegría. "¿Y como es? ¿Como se conocieron? ¿Es fuerte?" comenzó a preguntarle junto a los demás, que estaba intrigados.

Ella siguió sin levantar los ojos del fuego, pero una tímida sonrisa apareció en su rostro.

"Un gran príncipe y guerrero. Yo nunca pude ser tan buena como el luchando en una batalla...por mucho que entrenase. Nunca pude ponerme a su altura. El era mejor arquero, mejor rastreador, mejor en el cuerpo a cuerpo y mejor en todo lo que creía que yo lo era. Y ademas, siempre que tenia un momento, me lo recordaba. Era un príncipe engreído, como todos." se rió suavemente.

"¡Ey! ¡Nosotros no somos engreídos!" exclamaron Fili y Kili, pero Ori fue el que preguntó ahora.

"¿Y se enamoró de alguien así?" le dijo con total inocencia. Ella dio otro trago de la petaca que le volvió a ofrecer Bofur, que estaba callado y escuchando atentamente.

Meditó la pregunta unos segundos, aun sin mirar a nadie.

"Aun siendo el ser mas engreído del mundo, el mas petulante e insoportable de toda la Tierra Media..." se acarició un mechón de pelo, con la sonrisa aun dibujada. "Me enseñó lo que era amar a alguien...me enseñó que aun con diferencias inmensas y enormes, él me amaba por encima de todo eso. Me amaba por encima de todo y de todos...y aunque primero fue lento...mi amor por él se convirtió en un torrente imparable que me guiaba hacía su dirección en todo momento. Así que realmente no se como, pero me enamoré de él "

Sabía que estaba hablando demasiado, y era culpa del licor, pero aun así no se sentía mal.

Por que todo aquello que estaba diciendo lo había pensado en todo momento, y era reconfortante expresarlo.

Bilbo también se unió a las sonrisas. Le gustaba mucho verla sonreír, aunque su cara no fuese una explosión de felicidad. Pero era mejor que como había estado los últimos días.

"Que bonito..." dijo Ori, que se balanceaba adelante y atrás de felicidad.

"Hombre, pues siendo así le tendremos que perdonar la vida por enamorar a nuestra bruja" se rió Gloin.

"Pero..." Kili comenzó a hablar, con una voz mas grave, dubitativo "¿Te amaba?"

Todos miraron a Kili.

Él carraspeó

"¿Te amaba..? ¿En pasado?" miró a la joven, y todos observaron como poco a poco su sonrisa se iba perdiendo, hasta que sus labios dibujaron una linea recta. El color de su cara por la vergüenza había desaparecido. "¿Ya no la ama?" exclamó antes de que Fili le tapara la boca.

Unos terribles segundos de silencio envolvieron a la empresa, que no sabían que decir o hacer, pues el silencio de la chica era absoluto.

Y ella lo miró finalmente, con una especie de sonrisa frágil, y con los ojos sin brillo.

"Eso nunca, mi querido amigo enano." su voz temblaba ligeramente, y no pasó desapercibido. "Él me amó siempre y en todo momento, como yo a él. Pero como era un idiota , murió en batalla, protegiéndome. Así que murió por aquello a lo que el llamaba amor, dejándome aquí. Sin él"

Bilbo sintió un nudo en la garganta de repente por las palabras de la chica; que miraba a Kili con bondad...y con muchos mas sentimientos.

Ninguno era capaz de hablar, de moverse, de respirar. Solo la miraban con infinita tristeza.

Y antes de que dijeran nada para reconfortarla, ella se levantó.

"Me toca el primer turno" se colocó su capa en el hombro y comenzó a andar hacia la oscuridad "Tengan buena noche amigos enanos."

Y desapareció, antes de que ninguno pudiese añadir nada

"Se te ocurren unas preguntas..." Fili fulminó a su hermano con la mirada.

"Y yo que sabia..." murmuro el moreno, que seguía plantado en el mismo sitió mirando hacia la oscuridad. "Voy a ir a buscarla"

"Nada de eso." Thorin habló por primera vez en toda la noche "Tenemos que descansar para mañana"

"P-pero" intentó contradecir a su tío. Pero el seguía siendo el que mandaba allí.

"He dicho que no Kili. Obedece" sus ojos azules fulminaron a todos y cada uno de los enanos "A descansar todos. Ahora"

Y todos fueron recostándose en sus respectivos lugares, mientras Kili refunfuñaba en contra de su tío en voz baja.

"¡KILI!" el líder gritó, y todo el campamento se sumió en un profundo silencio incomodo, mientras poco a poco se iban durmiendo, preocupados por Scatha.

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Se revolvió por quinta vez en su capa, intentando concentrarse en vigilar a su alrededor en busca de cualquier posible enemigo, pero estaba todo tranquilo, sin nada que perturbase la noche.

Llevaba una hora teniendo una conversación interna consigo misma, regañándose por haber hablado de mas cuando estaba un poco afectada por los efectos del alcohol.

Había hablado demasiado, y si no se hubiese ido, hubiese seguido hablando hasta revelar cosas que le estaban prohibidas.

Y a parte de eso...¿Por que le contaba eso a un puñado de enanos?

Les había hablado con el corazón, con toda la sinceridad posible; dejando al descubierto su mayor debilidad, su peor tara en esa misión.

Era una irresponsable.

Una irresponsable con la cabeza hueca.

Si se le hubiese escapado el nombre o la raza de Legolas, habría sido terrible. Pues era bien conocido el odio de los enanos de Erebor y los elfos oscuros.

Era un odio sangrante y peligroso.

Muy peligroso.

Y ella había estado a punto de meter la pata hasta el fondo.

Toco su cara por décima vez, y la apretó en la capa, intentando enjugarse las lagrimas, que no paraban de salir desde hacia una hora por lo menos.

Había controlado el llanto descontrolado, pero sus lagrimas actuaban solas, y eso comenzó a fastidiarla.

¿Es que se había vuelto una llorona allí, en el pasado?

Ahogó un gritó de rabia en la tela, a todo pulmón.

Unas ramas crujieron a su lado, y en un segundo, sacó su arco y una flecha, apuntando a la nueva presencia.

Pero de entre las sombras salió aquel al que menos deseaba ver.

Thorin , se fue acercando a ella en silencio, al hueco del árbol donde se había refugiado.

No dijo nada mientras caminó hacia ella. Soló sonaban sus botas partiendo pequeñas ramitas.

Ella le miraba a los ojos, sin tampoco decir media palabra, por que los recuerdos de la noche anterior y de todo lo que había confesado en esta, hacían la presencia del enano insoportable.

Horriblemente insoportable.

Quiso decir algo, pero no pudo.

Y él simplemente se sentó al lado suya, con una distancia de cortesía.

Poco a poco, el silencio dejó de ser incomodo, y los dos estaban atentos a cualquier ruido, a cualquier movimiento.

"Lamento lo de ocurrió la otra noche" ella se tensó a su lado al escucharlo hablar, sin atreverse a mirarlo "No fue apropiado. Y le prometo que no volverá a ocurrir,"

Después, él se quedó en silencio, mientras ella intentaba encontrar una respuesta adecuada.

Pero no la encontraba.

¿Por que no la encontraba?

¿Por que no sabia aceptar su perdón?

¿Por que le molestaba todo lo que él dijese?

"Vaya a dormir muchacha. Ha cambiado su turno ya." le instó, y ella se levantó rápidamente, aun sin mirarle.

Y cuando comenzó a alejarse, oyó como Thorin se dirigía a ella nuevamente, con su voz grave.

"Alguien que muere por proteger lo que ama, no es un idiota. Ni lo será nunca"

Ella se giró para mirarlo, aturdida por sus palabras.

Y ahí estaba él; con su pelo negro, con pequeños surcos blancos, sus ojos azules como el hielo que la miraban con sinceridad y con calma. Su rostro perfecto y oscuro, perfilaba a aquel ser que ella tanto detestaba y deseaba, observándola directamente, con un semblante de aquella majestuosidad de la que todos los enanos hablaban. De ese honor y sabiduría.

Mirándola solo a ella.

Traspasándola con la mirada.

"Y usted no debería sentirse culpable por su muerte nunca mas"

Siguió sin encontrar las palabras, y ademas, ahora tampoco encontraba la manera de mantenerse delante de él sin que viera la turbación en su rostro y su respiración golpeándola fuerte por la emoción de sus palabras...y por la admiración.

Y se dio la vuelta, huyendo del enano nuevamente, incapaz de soportar mirarlo ni un segundo mas, sin poder estar cerca de su presencia, que hacia que todo le diese vueltas, que todo lo que tenia guardado en su cabeza, saliese volando por todas partes, desordenando sus prioridades.

Sin poder evitar que su voz resonara en su mente, dejando mudo a sus propios pensamientos.

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Sintió calor a su alrededor, y abrió los ojos.

Tenia dos bultos a sus lados, uno a uno y otro en el otro, respectivamente.

De esos dos bultos, salían suaves ronquidos de enanos, y levantando la cabeza, vio una cabellera morena y otra rubia.

Eran Fili y Kili. Que sin que ella lo notara, se habían tumbado a su lado, con los brazos extendidos hacia la chica, pero sin tocarla.

Dio otro vistazo a su alrededor, y su asombro no cabía en ella.

Solo había cerrado los ojos unos minutos, y ahora estaba rodeada de enanos.

Fili y Kili a sus lados, Bilbo cerca de su cabeza, tapándose la cabeza con un saco por el ruido, Bofur estaba con la cabeza cerca de sus pies, y así todos y cada uno de los enanos.

Se habían movido para colocarse junto a ella, que siempre se tumbaba mucho mas lejos.

Estaban en una posición, como de protección, sin poder incomodarla por ser una mujer, y totalmente relajados. Roncando a pierna suelta, y con pequeños refunfuños en sueños.

Pero le daba igual los ronquidos tan fuertes, o que le pudiese llegar algún pie de alguno de ellos, o un manotazo.

La estaban cuidando.

Y sabia que algunos la estaban mirando, para asegurarse de que estaba bien y que dormía.

Se tumbó, y notó el calor reconfortante que emanaban; como el frío de la noche no llegaba a ella.

Y comprendió, de nuevo, aquello que Legolas le contaba sobre proteger y amar a alguien.

Recordó en sueños, las palabras de Thorin.

Sus ojos, y su voz.

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Sintió como el aire abandonaba sus pulmones; como todo a su alrededor perdió sonido y visión, quedando sombras en movimiento para ella.

Saltó entre cadáveres de orcos, entre lanzas y espadas, a la par que gritos de furia y llantos de desesperación.

Y comenzó a correr. A correr como si no estuviera en medio de un campo de batalla. Como si no estuvieses sorteando espadas y lanzas manchadas de sangre, como si no estuviese saltando cadáveres y gritos de rabia y odio.

Todo eso había perdido el sentido. Todo eso ya le daba igual.

Cayó de rodillas al suelo, mientras el enano de espesa barba pelirroja lloraba desconsolado al lado del cuerpo allí tirado.

"No" gimió con angustia y ansiedad, buscando las heridas entre la abundante sangre que emanaba de su cuerpo.

Toco los orificios producidos por flechas y cortes de espada.

"¡No te mueras, por favor no te mueras!" gritó mientras cogía su chaqueta e intentaba tapar las heridas para que no sangrase mas. "¡Por favor! ¡No me dejes!"

Pero no podía, las heridas eran demasiadas, y ya había mucha sangre.

"¡GIMLI!"¡AYUDAME A TAPAR SUS HERIDAS!" le gritó al otro enano, que no se movía, gimiendo fuertemente. "¿¡POR QUE DEMONIOS NO TE MUEVES?! ¿ES QUE NO QUIERES QUE SE SALVE TU AMIGO!? ¡GIMLI!" Le gritó fuera de si.

El otro levantó la cara por primera vez, sin dejar de llorar.

"¿Por que me llamas Gimli, muchacha?" le dijo agarrando el cadáver "Dejame llorar la muerte de mi rey, hemos perdido a los herederos de Durin."

Ella miro mejor a Gimli.

Pero no era Gimli.

Era Gloin. Su padre.

Y aquel no era Legolas.

No era su amado elfo rubio.

Sus manos taponaban la sangre de un enano moreno y robusto, que estaba muerto entre sus brazos, pálido y ensangrentado.

Thorin estaba ahi, junto a ella.

Miró la batalla, pues nada de eso tenia sentido.

¿Donde estaba?

A su alredor había mas y mas enanos caídos; y entre la multitud, divisó a Balin llorando, cogiendo entre sus brazos una cabeza morena y otra rubia. Y a unos cuerpos atravesados por decenas de flechas.

Kili. Fili.

Miró de nuevo la cara de Thorin, acercándose a él, tocándole.

Deseando escuchar su voz.

Deseando que sus ojos la miraran y la atravesaran de nuevo

Pero él ya había muerto.

Y había llegado tarde...

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Se despertó ahogando un gritó, y la voz de Gandalf ni siquiera le permitió que intentase calmarse.

"¿Que te ocurre? ¿Estas bien?" susurró muy bajito, sin que ningún enano se despertase.

Ella le miró, con los ojos desorbitados y negó con fuerza.

"¿Que ocurre Scatha?" volvió a preguntarle.

"Nada bueno Gandalf" se agarró la garganta, que le ardía, mientras miraba a los enanos, que estaban durmiendo, ajenos a cualquier desgracia que pudiese cernirse sobre ellos.

"Tengo miedo. Algo malo nos va a ocurrir a todos."

Todo se complica. ¿Presente o pasado? Quien sabe...

Gracias por leer. Me encantaría vuestra opinión para mejorar escribiendo y en la trama.

Un besooo! :3