¡Hola! Perdonad por no responder a los reviews pero he estado disfrutando de mis últimos días de vacaciones y ahora que tenía tiempo he decidido que era mejor subir otro capítulo que dejaros con un adelanto.

De nuevo MIL GRACIAS por todos los reviews que recibí en el capítulo anterior. De verdad, que me motiva, me emociona y me alegra enormemente que la historia esté gustando.

Espero que este capítulo sea de vuestro agrado.

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Esa noche Edward no pudo ir a su casa, no podría ver a Irina a la cara, ni dormir en la cama que tantas noches había compartido con Bella. En su lugar fue a casa de sus padres donde inevitablemente tuvo que explicarles los últimos acontecimientos con Bella.

-Me sorprende esa actitud por su parte. Estaba convencida de que ella te quería muchísimo hijo- dijo su madre.

-Quererme no es el problema- contestó Edward con la mirada perdida.

-¿Pero lo vais a dejar así sin más?- preguntó su padre negándose a aceptar lo que su hijo le estaba contando- habéis pasado cuatro años juntos, estáis en edad de comprometeros y empezar un plan de vida.

-Ese era el plan hasta que llegó Sienna- dijo Edward.

-¿Crees que te ha dejado por la niña?- preguntó Carlisle.

-Ella dice que la niña no es un problema, que la quiere como si fuera suya. El problema viene con que Sienna ha cambiado mi vida totalmente y que junto a ella viene Irina. Todo esto ha hecho que poco a poco dejásemos de ser una pareja- repitió las mismas palabras que su novia, ahora ex - novia, le había dicho hace unas horas.

-En eso tengo que darle la razón a Bella- apuntó Esme- Toda la familia nos quedamos sumamente sorprendidos al ver que Irina vivía con vosotros en casa. Nada bueno podía salir de ahí.

-¿Y qué queríais que hiciera? Irina no se vale por sí misma para hacer muchas cosas, no podía dejarla sola en su casa en ese estado.

-Edward, Irina tiene amigas aquí, incluso tú podrías ir a su casa a ayudarla pero no era necesario que viviese con vosotros. Una pareja necesita tener su espacio.

-Ya da igual padre. Ahora Bella me ha dejado- dijo saliendo de la habitación deprimido.

A la mañana siguiente cuando Rose dejó a su hijo en casa de sus abuelos vio a Edward y sorprendida le preguntó que qué hacía allí.

-Es muy largo de explicar. Y tengo que irme a trabajar-

-¿Y Bella, también ha venido a dormir a aquí?- preguntó Rose.

-No- contestó serio.

Rose comenzó a pensar que algo grave había pasado entre sus cuñados.

-¿Comes conmigo? Pasó por tu oficina a la una- Propuso la rubia.

-Tengo mucho trabajo….

-Tienes un horario muy flexible, así que no me vengas con esas Edward.

-Vale, vale comeré contigo- aceptó resignado.

En la casa de Alice, Bella había pasado la peor noche que recordaba haber tenido. Había dormido poco y mal. Agradeció que su amiga estaba de guardia en el hospital porque si no la tendría pegada a ella haciéndola preguntas incómodas todo el día. Cuando Alice llegó de trabajar se metió directamente en la cama, estaba agotada. Bella se vistió, se duchó y se fue al hospital.

No fue hasta por la tarde cuando ambas coincidieron y Bella entre lágrimas le confesó que lo suyo con Edward había acabado. Alice la consoló y le propuso múltiples planes para que estuviese distraída y la tristeza no se apoderase de ella. Bella renegó de todos los planes pero sí le pidió que fuese a su casa a por sus cosas.

Alice fue esa misma noche encontrándose con Irina y Sienna en el salón y Edward y Rose en la terraza.

Durante la comida Edward le había contado a Rose todo lo que estaba pasando en su vida.

-Lo que no sé es por qué te sorprende que Bella haya terminado dejándote.

-¿Perdona?- preguntó estupefacto y ofendido Edward.

-Teníais una relación perfecta, os queríais mucho, os complementabais estupendamente, vuestras vidas se iban consolidando poco a poco. Todos pensábamos que la boda llegaría en breve y de repente apareció Sienna, trastocó todos vuestros planes. Tu vida cambió porque de la noche a la mañana eras padre, pero la de Bella cambió también y ella no se convirtió en madre. Aceptó a la niña por ti, porque te quería pero es obvio que se sienta desplazada en tu vida. Has puesto a Sienna y a Irina por encima de Bella.

-Eso no es verdad, Bella siempre ha sido mi prioridad- discutió él.

-Sí, no dudo que quieras a Bella. Pero hace meses que no es tu prioridad. Ya casi nunca os veo juntos, siempre está Sienna o Irina, o ambas con vosotros. Eso a la larga es normal que haya desgastado a Bella. Su vida cambió por ti, para poder estar contigo, pero tú has dejado de estar con ella. De nada sirve querer a una persona si no lo demuestras, si no inviertes en ese amor.

-¿En serio lo ves así?

-Sí, creo que necesitáis daros un tiempo. Organiza tu vida como padre, después mira si en esa vida hay sitio para Bella y después aleja a Irina de tu vida. Sienna es tu hija, es tu responsabilidad pero su madre no. No tienes ningún tipo de responsabilidad con Irina, lo único a lo que estás obligado a tener con ella es una relación fluida por el bien de vuestra hija. Todo lo demás, el ayudarla ahora, el hacerle de taxista, de casero o de cocinero no debes hacerlo siempre y cuando tú no quieras claro.

-Mierda Rose, ¿qué voy a hacer ahora sin Bella? Ella es mi vida- dijo Edward poniéndose ambas manos sobre la cara derrotado.

-Daros un poco de tiempo a ambos- dijo mientras pagaba la cuenta.

Edward no estaba dispuesto a renunciar a la mujer de su vida tan rápido, así que sabiendo que el problema era Irina, se dijo a sí mismo que tendría que salir de su casa esa misma noche. Llamó a Rose para contárselo y esta le prometió que estaría con él en su casa esa noche.

Cuando Rose le estaba dando fuerzas en la terraza llegó Alice.

-Hola- dijo entrando en la terraza y cerrando la puerta tras de sí.

-Alice, ¿qué haces aquí?- le preguntó Edward.

-He venido a por las cosas de Bella.

-¿Ya?- preguntó sorprendido Edward.

-Así lo ha pedido ella- dijo con una mirada de disculpa.

-Edward… recuerda lo que hablamos- le dijo Rose.

Asintiendo con la cabeza le pidió a Alice y a Rose que le acompañaran a su cuarto. Entre los tres llenaron dos maletas rápidamente, una de ellas era la maleta rosa por la que se habían conocido en el aeropuerto.

Cuando el lado del armario de Bella estuvo vacío, Edward fue al baño a recoger las cosas. Metió todo en una pequeña bolsa de aseo, pero antes de cerrar decidió quedarse con una cosa, con la colonia que usaba Bella. Su olor iba a ser todo lo que le quedaba de ella.

-Creo que ya está todo- dijo dándole a Alice la bolsa de aseo.

-Bien-dijo cogiendo la bolsa- Siento mucho todo lo que está pasando Edward, nunca pensé que las cosas terminarían así.

-¿Ella se va a quedar en tu casa?

-Creo que por ahora sí.

-Me alegro de que no esté sola.

-Adiós Edward.

-Adiós Alice- dijo mientras la chica bajaba las escaleras con la bolsa de aseo de Bella. Las otras maletas ya estaban en el coche.

Nada más irse Alice, Rose le infundo ánimos para hablar con Irina.

Tal y como había pensado Edward, el decirle a Irina que tenía que irse de su casa trajo consigo una discusión entre ambos en la que ella le echaba en cara el no preocuparse por su hija lo suficiente. Después discutieron sobre quién se quedaría a la niña esa noche, Irina alegaba que las estaba echando a ambas de casa y que por tanto debería quedarse con ella, mientras que Edward le aclaraba una y otra vez que esta era la casa de Sienna y por el bien de la niña debería quedarse allí hasta que Irina se recuperase.

Finalmente Irina se marchó de la casa con la niña sin que Edward o Rose pudieran hacer algo para impedirlo. Cuando estuvo a solas en su casa, Edward agarró la bola de cristal que decoraba una de las estanterías del salón y la estampó contra el suelo fruto de la rabia y el dolor.

En menos de un día había perdido a su novia y a su hija.

A raíz de esa discusión Irina empezó a poner trabas a Edward para ver a la niña. Las escusas iban desde una visita de sus padres hasta una consulta médica. De Bella no había tenido noticias salvo por Rose, que le había comentado que había hablado con ella y se iba a un congreso de medicina a Miami, pero de eso hacía ya casi un mes. La situación con Irina se hizo tan insostenible que finalmente tuvo que dar conocimiento a la justicia por no dejarle ver a su hija. Así que Edward pasó los siguientes seis meses inmerso en su trabajo y en su pelea legal para poder ver a Sienna.

Mientras, Bella se había instalado por completo en la casa de su amiga Alice, a petición de esta misma. Alice argumentó que tenía una casa enorme pero no tenía a nadie con quien disfrutarla. Además convenció a Bella de que así no se sentiría sola.

Durante el primer mes para Bella fue muy complicado afrontar el día a día sin Edward. Le echaba de menos como novio pero también como amigo, echaba de menos poder escribirle y contarle las discusiones que tenía con sus colegas del trabajo. Sin embargo el segundo mes tras la ruptura tuvo que asistir a un congreso en Miami donde conoció a muchos médicos nuevos, entre ellos a Jacob Black.

Jacob Black era cardiocirujano en Nueva York y asistía al congreso para presentar su nueva técnica de reparación aórtica. Bella fue la última en salir de la sala donde se celebró la ponencia para poder tener la oportunidad de hablar con él.

Jacob Black era un cirujano joven que destilaba confianza en sí mismo allí por donde pasaba, al igual que contagiaba de entusiasmo y de ganas de innovar a todo aquel con quien compartía quirófano. Bella le preguntó por todos los factores en contra y a favor de su técnica, los pacientes en los que había sido realizado y los resultados a corto y largo plazo.

A Jacob le gustó Bella en cuanto la vio, así que aprovechó el interés que tuvo esta en su reparación aórtica para intentar ligársela. La invitó a operar con él en su hospital de Nueva York dentro de dos semanas a lo que Bella respondió que se lo pensaría. Durante la cena con sus compañeros de departamento del hospital que habían viajado al congreso, decidió aceptar la propuesta de Jacob y volver a visitar Nueva York. Tomarse unos días de descanso desconectada de California le parecía el mejor plan que tenía hasta el momento.

Cuando dos semanas después operó con Jacob Black, entró al quirófano siendo una persona y salió siendo otra. Por la noche accedió a tomar una copa con Jacob para agradecerle el haberla dejado participar en la operación y para despedirse.

Justo cuando estaba a punto de subirse al taxi, Jacob tiró de ella y la besó.

Bella rompió el beso rápidamente dándole un empujón en el pecho.

-¿Qué coño haces?- gritó.

-Vamos Bella, me gustas, me gustaría tener una cita contigo en la que no esté entre nosotros una mesa de operaciones.

-Jacob esto no es profesional por tu parte. Me pareces un buen cirujano y tu reparación aórtica me ha dejado alucinada, pero nada más. Te admiro como profesional pero no te veo de manera romántica.

-¿Por qué no?- rebatió el hombre.

-Porque no y punto. Acéptalo y no beses si no tienes el permiso de otra persona- dijo antes de montarse al taxi.

De camino al hotel sentada en el asiento trasero del taxi, recordaba una y otra vez el beso de Jacob. Cada vez se sentía más asqueada. Edward aun estaba presente diariamente en sus pensamientos y en su corazón y si había una persona a la que quería besar en estos momentos era a él, a nadie más.

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Parece que Edward ya ha abierto los ojos, ¿creéis que está actuando bien ahora? Y Bella, ¿qué creéis que va a pasar entre ella y Jacob?

Espero vuestras respuestas en los reviews.

Por último, ya sabéis que review es igual a adelanto.

Bella Bradshaw.