¡ESTOY VIVA! Queridísimos y adorados lectores, sí, sé muy bien que esperaban esta actualización antes, pero todas las estrellas se alinearon e hicieron que tuviera una sobrecarga de trabajo de la que todavía no salgo. Tengan paciencia conmigo, les prometo que no voy a abandonar esta historia.

En otras noticias, ¿Vieron el capítulo 500? ¿Están igual de enojados que yo por el final? La verdad me enerva la sangre ver lo miserable que hacen lucir a Sakura, llena de tristeza y sola sin nadie con quien compartir la boda de su mejor amigo, para que al final, cuando le llega una nota QUE NO ERA PARA ELLA se ponga toda feliz y se le olvide todo ¡THAT'S BULLSHIT!. La verdad es que ya no esperaba nada de SP y aun así me decepcionaron, lo bueno es que tengo fanfictions y otras cosas para calmar mi alma, y mi enojo sólo es combustible para seguir escribiendo asombrosos fics que le den el reconocimiento y lugar que merece.

Ya por último, quiero agradecer a todas esas personas que se toman la molestia de poner la historia en favoritos, seguir y por sobre todo comentar, como escritora no saben lo feliz y motivada que me siento cada vez que alguien me dice que les encanta mi historia y no pueden dejar de leerla. A pesar de que este fic tiene significativamente menos reviews que mi otro fic principal, es mi mayor orgullo y mi pequeño bebé. Si no aún no has comentado, vamos, no seas tímido, me encantaría escuchar tus opiniones y sugerencias.


-Día 1-

Era una mañana gloriosa en Konoha, las aves cantaban felizmente, una templada brisa soplaba suavemente refrescando a todos los habitantes y Kakashi apreciaba la vida y la felicidad de estar vivo desde la comodidad de su cama. No pensaba levantarse, al diablo la aldea y sus obligaciones como Hokage, estaba seguro que nadie moriría si se tomaba un día libre, ciertamente se lo merecía, después de todo trabajaba arduamente todos los días velando por su amada Konoha.

Decidido a pasar toda la mañana dormitando en entre las sábanas, giro su cuerpo enterrando su cabeza entre los cojines y suspirando felizmente, felicidad que le duró sólo unos segundos al escuchar la puerta de sus aposentos privados abrirse y el suave sonido de unos zapatos de tacón entrar y ponerse frente a su cama, suspirando resignado abrió uno de sus ojos topándose de frente con la hermosa visión de su asistente.

Definitivamente agradecía a todos los dioses allá arriba haber podido sobrevivir a todas esas guerras y misiones, por qué la imagen que se encontraba frente a él era ciertamente celestial.

Generalmente su pelirosa asistente se veía hermosa, pero en esa gloriosa mañana tenía algo en especial que la hacía parecer la mujer más hermosa y sensual del mundo. Primero sus ojos de posaron sobre sus delicados pies que se encontraban dentro de esos malditos zapatos negro de tacón que tantas fantasías le habían provocado, siguió subiendo su mirada pasándola por sus torneadas y largas piernas que se encontraban protegidas por un par de lustrosas medias negras, pasó por sus carnosos muslos y anchas caderas enfundadas en una pegada falda negra que estaba seguro era más apretada y corta de lo normal, una formal y lustrosa camisa blanca que se pegaba a su torso como una segunda piel revelando cada una de sus curvas, Kakashi tragó grueso cuando vio que los senos de su hermosa asistente se veían más prominentes de lo normal, solamente enfatizado por el hecho de que tenía abiertos un par de botones que generalmente se encontraban cerrados que dejaban ver más de lo que estaba acostumbrado; su sedoso cabello se encontraba suelto y por alguna razón parecía que fluía con cada movimiento que hacia; su hermoso rostro, usualmente fresco y limpio, se encontraba ligeramente maquillado enfatizando sus grandes ojos verdes, pero lo que realmente lo dejó sin respiración fueron sus carnosos labios que se encontraban coloreados por un labial de tono tan rojo como las llamas del infierno que estaba seguro al que se iría si seguía mirándola de esa forma.

Sus tentadores labios se extendieron en una hermosa sonrisa en cuanto se dio cuenta que la miraba haciendo que su corazón se acelerara, decidio pensar en cosas menos peligrosas y bajando un poco su mirada se fijó que en sus manos sostenía una bandeja con su desayuno. Esto es raro, pensó, generalmente manda a los ninkes a despertarme primero. Un poco extrañado por el cambio de rutina decidió preguntarle.

-¿Dónde dejaste a esa manada de pequeños traidores que se hacen llamar mis perros? Generalmente empiezan su mañana disfrutando de invadir mi cama y levantarme – preguntó mientras se sentaba en su cama dejando caer la sábana que lo cubría sobre su regazo, empezó a estirarse y cerró los ojos mientras soltaba un gran bostezo, por lo que se perdió la mirada apreciativa que le envío la pelirosa.

-Decidí darles libre el día de hoy – respondió alegremente mientras colocaba el desayuno en una de las mesas que se encontraban en la habitación y se dirigía a abrir las cortinas de la gran ventana que ocupada una de las paredes – después de todo ellos no tienen la culpa de que tengas problemas para despertarte – volteo a verlo con una sonrisa dejando que la luz de la ventana la iluminara y en ese instante Kakashi estuvo seguro de que realmente era un ángel. No podía haber en el mundo alguien más hermoso que ella, no era posible.

Volvió a tomar la bandeja y se acercó a su cama, pero en vez de dejarla sobre su mesa adyacente como era costumbre hizo algo que lo sorprendió de sobre manera, sentándose sobre su cama puso la bandeja sobre el regazo del peliplata quien no podía moverse de la impresión, Sakura lo miró curiosa.

-¿Qué estás esperando Hokage-sama? El desayuno es el alimento más importante del día – Kakashi seguía sin poder salir de su impresión – ¿Necesitas que te ayude? Puedo hacerlo sin ningún problema.

Tomando un pedazo de mango dentro del tazón de frutas lo llevó lentamente hacia los labios del peliplata quien hipnotizado no pudo más que inconscientemente abrirlos un poco, los dedos de la pelirosa empujaron suavemente la fruta dentro de su boca y fugazmente acariciaron sus labios solo para volver a retirarlos, llevándolos esta vez hacia su propia boca donde con su pequeña y rosada lengua lamió el jugo que la fruta había derramado sobre ellos, todo esto sin dejar de mirarlo directamente a los ojos.

-La fruta realmente está fresca, deberías empezar a comerla- levantándose de la cama le volvió a dedicar una sonrisa – Te esperaré en la oficina, no tardes – y guiñándole el ojo salió por la puerta meneando sus caderas y su redondeado trasero.

Todavía impactado por lo que acababa de suceder Kakashi empezó a masticar el pedazo de fruta que tenía dentro de su boca y le pareció que estaba más dulce y jugoso que nunca.

-Día 2-

La torre del Hokage hervía de actividad, todos corrían de un lado a otro cumpliendo con sus deberes diarios y en la oficina principal no era diferente, Kakashi había pasado toda la mañana leyendo y firmando documentos, en unos días más vendrían embajadores de Kumogakure no Sato para actualizar sus tratados de comercio y tanto Sakura como él tenían que estar preparados para cualquier cosa que pudiera pasar.

Concentrarse era algo difícil en esos momentos, al parecer su hermosa asistente había decidido que la vestimenta de infarto, el maquillaje y los labios pintados de rojo pasión serían una ocurrencia de todos los días, volviéndola una imagen demasiado tentadora para el peliplata quien estaba teniendo serios problemas para poder quitarle los ojos de encima.

Tratando de leer los papeles que tenía enfrente escuchó un seco golpe y una maldición de parte de Sakura, levantó su mirada para averiguar que estaba pasando sólo para encontrarse con una imagen sacada de sus mejores fantasías.

Al parecer la pelirrosa había dejado caer por accidente una de las carpetas y las hojas se habían esparcido por todo el suelo frente a ella, soltando un suspiro desganado se agacho para recoger el montón de documentos dejando a Kakashi frente a su hermoso y respingado trasero con forma de corazón, su ajustada falda subió unos cuantos centímetros sobre sus muslos revelando que lo que al principio pensó que eran medias comunes y corrientes eran en realidad unas sensuales medias que se sujetaban con un encaje elástico a sus cremosos muslos.

Los próximos 5 minutos fueron como el paraíso para el peliplata, el trasero de la pelirosa se movía de un lado a otro mientras recogía todos los papeles y su ávida mirada no se despegó de ella en ningún momento. Cuando terminó de acomodar todos los papeles se levantó y Kakashi rápidamente regresó su mirada a los papeles frente a él decidido a no dar señas de haber visto el espectáculo frente él.

Tan decidido estaba a no levantar la mirada que se perdió la manera en que la pelirosa lo miraba de reojo y soltaba una sonrisa llena de satisfacción.

-Día 3-

Kakashi se levantó de su asiento y tomó la mano del grupo de embajadores de Kumogakure señalando la finalización de su reunión, a su lado Sakura se inclinó formalmente despidiendo a sus visitantes y deseándoles un feliz regreso a casa. Ambos esperaron a que salieran por las puertas de la oficina para poder relajarse un poco.

La reunión había sido tensa y llena de problemas, pero había resultado fructífera y beneficial para ambas aldeas, logrando concentrar lo que sería una de las alianzas comerciales más grande entre ninguna otra aldea, Kakashi se dejó caer sobre su asiento cansadamente y movió sus hombros en círculos tratando se quitarse la tensión de encima.

Unas pequeñas manos se posaron sobre sus hombros haciendo que soltara un pequeño brinco y volviera a tensarse; sintió la presencia de su asistente detrás de él y estaba a punto de preguntarle si pasaba algo cuando su cálido aliento chocó contra su oreja.

-Te encuentras muy tenso Hokage-sama – un intenso escalofrío le recorrió el cuerpo – déjame ayudarte con eso. – y antes de que pudiera protestar sintió las manos de su asistente empezar a moverse mientras manaban su característico chakra verde e instantáneamente sus músculos empezaron a relajarse.

No pudo evitar suspirar se placer al sentir todos los nudos en su cuello y hombros empezar a deshacerse, empezando a disfrutar el masaje cada vez más comenzó a relajarse y comenzar a apoyarse cada vez más contra el respaldo de su silla, las manos de su asistente trabajando prodigiosamente sobre él.

-Sabes – comenzó a hablar Sakura, el peliplata soltó un pequeño sonido como gesto de que la estaba escuchando, demasiado relajado como para molestarse en hablar – el chakra curativo no solamente puede utilizarse para sanar personas – volvió a sentirla acercarse a su oído – también puede utilizarse para causar placer – Kakashi abrió los ojos sorprendido.

Separándose de él la pelirosa comenzó a caminar hacía la puerta, pero antes de irse volteo a verlo con una sonrisa coqueta y con una voz suave agregó – Puedo enseñarte cuando quieras… Hokage-sama – y sin más salió de la oficina dejando a Kakashi con un bulto en sus pantalones y la incógnita de todas las maravillas que podía hacer el chakra curativo.

-Día 4-

Kakashi siempre fue considerado un genio, desde que entró a la academia dominar jutsus, estilos de pelea, armas y todo lo que implicaban las artes ninjas se le daba con facilidad, era como una segunda naturaleza para él. Había pocas cosas que no pueda dominar a la primera, ya fuera bailar, cocinar, remendar sus camisas, todo era fácil para él.

Es por eso que el hecho de que no pudiera comprender y dominar la tecnología era un punto débil para él, los nuevos aparatos estaban dominando el mundo, los primeros televisores estaban siendo vendidos así como esas cosas del demonio llamadas celulares.

Sakura había decidido que tener computadoras en la torre haría el trabajo más fácil para todos, por lo que poco a poco todos los trabajadores del Hokage empezaron a hacer caso de su sugerencia e iban remplazando máquinas de escribir por nuevas y rápidas computadoras.

Todos excepto el mismísimo Hokage.

Las computadoras eran complicadas, estorbosas y en realidad no hacían su trabajo más rápido, sólo lo complicaban más con sus pantallas llenas de botones diminutos y el montón de comandos innecesarios. Sakura tendía a discutir con él para que usara su computadora pero al final siempre acababa resignándose y redactando los documentos ella misma. Pero al parecer su asistente se había cansado de eso y estaba decidida a hacerlo aprender.

-Mah, mah, Sakura-chan, en realidad no le veo la necesidad, pronto Naruto será Hokage y yo no tendré que molestarme con esas cosas nunca más- La pelirosa le envió una mirada de incredulidad.

-Kakashi, sabes tan bien como yo que a Naruto le falta mucho para poder ocupar esa silla.

-Bueno, sí, pero por eso te tengo a ti Sakura-chan, estoy seguro de que tú me ayudarás cuando tenga problemas, por eso eres la mejor asistente del mundo.

-Pero yo no voy a estar aquí toda la vida- refrutó Sakura

-¿Esa es tu manera de decirme que vas a dejarme? – dijo con falso dolor. La pelirosa le envió una mirada molesta.

-Eso es todo, éste va a ser el día en el que vas a aprender a usar la computadora – y con su fuerza característica arrastró su silla lo suficientemente lejos del escritorio como para poder pasar frente a él y sorprendiéndolo de sobremanera se sentó sin ningún pudor sobre sus piernas, haciendo unos cuantos movimientos para estar cómoda (y de paso rozando algunas parte de la anatomía del peliplata que reaccionaron gustosas) volvió a arrastrar la silla al escritorio.

Kakashi estaba demasiado impactado y preocupado tratando de controlar las reacciones de su cuerpo como para darse cuenta de que Sakura había tomado su mano y la había colocado sobre el ratón, posando la de ella sobre la suya para guiarla.

-Hokage-sama, si no te acercas no verás nada de lo que estás haciendo- dijo mirándolo sobre su hombro, resignado y un poco abochornado Kakashi acercó su torso a la espalda de la pelirosa y coloco su rostro sobre su hombro para poder ver claramente la pantalla.

-Mira, para poder comenzar a escribir documentos tienes que hacer click aquí- empezó moviendo sus manos y el ratón suavemente, Kakashi trataba con todas sus fuerzas concentrarse pero su increíble aroma floral invadía todos sus sentidos.

Sakura siguió hablando y dando instrucciones pero Kakashi no escuchó ninguna de las palabras que salían de su boca, estaba demasiado ocupado ahora que había descubierto que desde su punto de vista podía ver dentro de la blusa de su asistente y observar comienzos de un sensual brasiere de encaje blanco donde descansaban un par de blanquesinos pechos.

Los pantalones empezaron a apretarle en cierta parte por lo que se removió incómodo lo que provoco que su asistente se deslizara sobre sus muslos, Kakashi se quedó estático cuando ésta comenzó a contonear sus nalgas tratando de volver a subir y sintió que le faltaba el aire cuando la pelirosa dejó de moverse por que ya se había vuelto a acomodar.

Sobre su erección.

Su respingado trasero se hallaba perfectamente acomodado y encajado sobre su erección y con la sensación el bulto de sus pantalones creció un poco más.

Kakashi cerró los ojos esperando el golpe que seguramente la pelirosa le soltaría por ser un viejo pervertido sólo para abrirlos con sorpresa cuando lo único que salió de ella fue un pequeño jadeo. Se quedaron así durante unos segundos que le parecieron eternos hasta que rápidamente se paró de la silla haciendo que su asistente saliera disparada hacia delante teniendo que sostenerse sobre el escritorio para no caer.

Kakashi titubeo unos segundos al ver a la protagonista de todos sus sueños en una pose tan sugerente, pero se despabilo y antes de que la pelirosa pudiera decir algo dijo rápidamente

-Muchas gracias Sakura-chan, has sido de mucha ayuda pero tengo otros asuntos que atender, ya no vendré a la oficina, puedes tomarte el día libre. Adiós – y moviendo velozmente sus manos desapareció en una nube de humo dejando a una frustrada pelirosa sola en su oficina.

-…..-

Kakashi apareció en sus aposentos privados con una gran erección y sin poder creer lo que acababa de pasar. Toda la semana la pelirosa se había comportado de esa manera, tentando su autocontrol y haciendo que la deseara más que nunca. Si no la conociera estaría inclinado a creer que su dulce y hermosa asistente estaba tratando de…. seducirlo.

Paseando su mirada por la habitación tratando de calmarse sus ojos se detuvieron sobre el librero donde guardaba su preciosa colección de Icha Ichas, algo pareció hacer click dentro de su cerebro y rápidamente se acercó a ellos tomando uno y hojeándolo rápidamente para detenerse en una página en específico, sus ojos abriendose sorprendidos a medida de que leía.

Rápidamente tomó otro tomo y volvió a hojearlo buscando otra vez una página en específico, repitió el proceso con otros dos libros más solo para cerrar el último con una mirada asombrada. No lo podía creer, pero toda la evidencia estaba ahí.

Su asistente sí lo estaba seduciendo.


TAN TAN TAN, cada vez nos vamos acercando más al climax de la esta historia, hagan sus apuestas y díganme en sus comentarios que creen que hará Kakashi, la persona que acierte recibirá un regalo muy especial de mi parte.

Vamos, comenten todo, que les pareció, lo que piensan, lo que sienten, lo quiero escuchar TODO.

Muchas gracias por tenerme paciencia y esperar por tres largos meses la actualización de este fic, los amo con todo mi corazón. Y no olviden pasar por mi nueva historia KakaSaku que está llena de amor y bonitos sentimientos. Y ya que andan por allá también pueden ver el resto de mis historias :D . Los quiero a todos.