Buenas, ¡volví! me quiero disculpar por la tardanza, he tenido muchos trabajos de la universidad. Quiero agradecerles por los reviews, la verdad me motivan a seguir con esta historia y con la otra que tengo que espero actualizar pronto también :)
Espero que disfruten este capitul
**Recuerden que la primera parte es Elsa la narradora, luego Jack y por último Hans ** :)
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Camino por la acera de las calles de Noruega, mi mente no ha dejado de pensar que no debería estar acá, en cualquier momento puedo perder el control y congelar todo, y ser vista por lo que soy, un monstruo…
Siento el tacto de una mano y por un segundo me quito de mi mente esos pensamientos que e abruman para ver al joven Frost agarrándome de mi mano.
-Aquí es Elsa- me dice el joven señalándome la cafetería cuyo nombre me resulta irónico: "Cafetería Frozen".
Jack me abre la puerta para que entre; respiro profundamente e ingreso al local, intento controlar mis miedos al estar en un lugar tan repleto de gente, Jack se aparta de mí en busca una mesa mientras yo me encuentro de pie intentando relajarme y comenzando apartarme hacia la pared, intentando respirar para que mi cuerpo y mente se calme.
Busco en mí alrededor a Jack, no lo veo por ningún lado, pero unas cabelleras rojas hacen llamar mi atención: "Esto no podía ser peor", veo a Anna toda encaramada de ese pelirrojo, parece que ese idiota heredero la está comiendo con ese beso, ¿acaso no tienen vergüenza?, se encuentran sentados algunos metros sobre mí, siento mi sangre arder, no me gusta que toque así a mi pequeña hermana.
-Elsa, encontré una mesa- escucho decir a Jack que llega donde mi encuentro pero me dejo llevar y me dirijo hacia donde se encuentra Anna y su supuesto novio.
-Anna ¿que se supone que estás haciendo?- los interrumpo.
-Elsa, ¿Qué haces aquí?- me dice sorprendida y con un tono de miedo mi hermana mientras que se pone de pie.
-Responda mi pregunta Anna- le digo con autoridad intentando mantener mi ira a raya.
-Disculpe presidenta, nosotros solo estábamos disfrutando de nuestra compañía como lo harían cualquier pareja- ahora escucho la molesta voz del pelirrojo justificante, yo solo lo veo.
-¿cualquier pareja? ella es la vice-presidenta de y además mi hermana, su imagen es también la imagen de nuestra empresa y de mi familia.-
-Pero Elsa, no estaba haciendo nada malo, vine con mi novio a esta cafetería y solo nos estábamos dando besos- me dice Anna –además…- hace una pausa al ver que llega a nuestra mesa Jack Frost. -¿Qué hace él aquí?- señalando al joven peliblanco.
Noto el disgusto que provoca mi acompañante en mi hermana.
–Elsa, ¿Qué te pasa?, criticas mi relación con Hans pero sales con este que lo conoces desde hoy, y yo que soy tu hermana me rechazastes cuando te invite a venir aquí- ahora es ella la que me reprocha.
-Anna por favor, no quiero hablar de esto aquí, vine solo por un café y lo que encuentro encaramada de este joven que apenas llevas pocas semanas de conocerlo-
-Nunca quieres hablar, pero aún quieres controlarme, te crees mi hermana pero nunca me has visto como tal, ni sabes nada de mí-
-¿Y crees que vos si sabes de mí?
-No, no sé nada porque no me has permitido nunca conocerte, hablas sobre el amor pero no sabes nada sobre el tema, lo que hay entre Hans y yo es amor verdadero.
Veo como la gente comienza a vernos y mi miedo se hace cada vez mayor. –Anna, hablamos en la casa- le digo y me volteo pero ella me sostiene de mi mano y accidentalmente me quita el guante. –Devuélveme mi guante Anna-
-No hasta que me escuches Elsa, no puedo seguir así- la veo decirme con lágrimas en sus ojos.
-No quiero escucharte y si no quieres seguir así entonces vete- le digo y comienzo a caminar hacia la salida mientras de mi ojo empieza a salir lágrimas congelantes.
Salgo y empiezo a caminar rumbo al edificio de Arendelle Inc mientras cubro mi mano sin guante con la otra mano, siento como mi poder comienza a salir de control, mi guante que está tapando mi mano descubierta se está empezando a cubrir de copos cristalinos.
-Presidenta Arendelle- escucho alguien llamándome pero lo ignoro, no quiero ver de quien se trata. –¡Presidenta Arendelle, su guante!- escucho nuevamente y hace que me detenga.
Observo que se trata del joven Hans quien ha venido corriendo hacia mí con mi guante en sus manos nuevamente -¿Qué pretendes hacer?- le digo al joven pelirrojo.
-Solo quería devolverle su guante nuevamente- me dice mientras me entrega aquel guante que me protegía y protegía a los otros.
-Gracias- le agradezco.
-Lamento lo sucedido- se disculpa –le prometo que no va a volver a pasar, fue muy mal educado de mi parte aquel comportamiento-
Esas disculpas me han sorprendido, suenan sinceras y reales, muy diferente a los otras habladas que ha dicho durante este día que lo conozco, tal vez no es lo que creía…
-No se preocupe- le contesto a sus disculpas –si me permites, quiero ir a mi casa a descansar- le digo mientras empiezo a retomar mis pasos hacia Arendelle Inc.
-¿Puedo acompañarla?- escucho al pelirrojo
-¿Y vas a dejar sola a mi hermana?-
-No, ella está con su amigo Jack Frost, les pedí que me dejarán ir con usted para devolverle el guante y hablar sobre Anna y yo con usted-
Si es cierto… Jack… lo he dejado al irme así de esa cafetería, que comportamiento más infantil he tenido, entendería si no me quiere volver hablar más adelante.
Suspiro, e intento relajarme mientras me coloco el guante que me ha entregado el joven Hans. Vaya ese hombre sí que tiene sorpresas, acepto que me acompañe ya que es una buena oportunidad para conocer sus intenciones con mi hermana. Tendré que tragarme mi molestar al estar con él e intentar conocerlo por el bien de Anna.
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¡Que desastre resulto ser todo! No pensé jamás que algo así sucedería, al parecer la relación de las hermanas Arendelle es muy delicada, nada parecida a la que en mis recuerdos aguardan, aquellas hermanas que jugaban juntas y parecían gemelas…
Estoy sentado en una mesa de la cafetería mientras intento calmar a la menor de las hermanas que llora atacadamente junto a mí.
-¿Por qué Elsa no me quiere?- pregunta entre llanto la pelirroja.
-No digas eso, Elsa te ama-
-Vos que sabrás, apenas llegastes hoy-
-Anna, ¿no me recuerdas?- ella me vuelve a ver –los tres éramos amigos en la infancia, y recuerdo que de pequeña Elsa hacía todo por ti- le recuerdo mientras le sonrió.
-¿Es enserio?-
-Si si, y estoy seguro que eso no ha cambiado, solo que Elsa tiene miedo de herirte por eso se aleja-
-¿Herirme cómo? Ella es mi hermana, me hiere más que no me deje acercarme a ella- me dice mientras comienza a llorar de nuevo.
No sé cómo calmarla, y tampoco sé porque tarda tanto ese Hans Westerguard, si tan solo iba a devolverle su guante a Elsa… estoy frustrado, ¡no sé qué hacer! Solo quería conocer más a Elsa.
En ese momento que me encuentra lamentando mi situación, llega un mesero de contextura cuadrada, alto y de cabellera rubia hacia nuestra mesa y deja una copa de cacao con crema y helado al frente de Anna -Toma, aquí le traigo esto por cortesía de la casa, pero deje de llorar- dice el joven a Anna.
- ¿Crees que me callaras con chocolate? –dice Anna.
- la verdad si- dice el mesero con una sonrisa en su cara.
- ¿Qué te crees que sos?, eso es una falta de respeto –
- Si no sirviera el chocolate, ¿por qué has dejado de llorar?- contesta el rubio. Yo estalló en risas al ver que de verdad sirvió eso para que dejara de llorar. –Perdón- comienza a decir nuevamente el joven rubio –disfrute este chocolate, yo mismo lo hice, y no es por sonar creído, pero está delicioso-
Anna agarra la copa y toma un poco. –Muchas gracias- escucho que le agradece al joven quien nuevamente sonríe y se retira.
-Eres tan curiosa como tu hermana- le digo a Anna.
-A que te refieres-
-Ambas no son lo que parecen-
-Pareciera que conoces más a mi hermana que yo- me dice Anna con un tono triste en su voz.
-No, no es eso, no la conozco nada, pero solo que eso es lo que siento de ustedes, la verdad mis recuerdos de ustedes son un pocos y borrosos, pero si recuerdo que éramos buenos amigos y el amor que te tenía Elsa-
-¿y por qué dejamos de ser amigos?-
-No recuerdo…-
Al rato llego de vuelta Hans, tardo demasiado tiempo en devolverle un simple guante, que habrá hecho en este tiempo, que estaba haciendo con Elsa…
El pelirrojo me dice que Elsa se fue a su casa y que él la acompaño al edificio para que tomara su vehículo, mi plan de pasar un rato con Elsa antes de la cena fue tristemente un fracaso…
-Bueno creo que ya me retiro- les digo a la feliz pareja levantándome de la mesa.
Comienzo a caminar desanimado por la acera mientras me entra una llamada al celular. Contesto y mi ánimo cambio al darme cuenta que se trata de Elsa Arendelle.
-Disculpa por dejarte solo ahora en la cafetería, pero tenía miedo de perder el control- escucho la voz de la albina al otro lado del teléfono –igual, la cena sigue en pie, le diré a Kai que te vaya a recoger para que llegues a mi casa, ¿en cual hotel te encuentras hospedado?-
-En el Hotel Berk- le contesto felizmente.
Al colgar no puedo evitar sonreír como tonto enamorado y camino felizmente al hotel. Al llegar la recepcionista me indica que alguien se encuentra esperándome desde hace media hora. Pregunto de quien se trata y me señala a un hombre delgado, que se encuentra sentado leyendo en los sillones del vestíbulo del hotel.
Me comienzo acercar al aquel joven –buenas, disculpe, me dijeron que me estaba buscando- le interrumpo haciendo que bajara el libro y me sonriera.
-Jack? Jack Frost? Vaya que si has crecido- se levanta el extraño señor y me comienza abrazar.
-¿Quién eres? – le pregunto.
-¿No te acuerdas de mí? Soy tu tío Pitch Black, el hermano de tu madre…
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Nuevamente me encuentro caminando junto a la presidenta, está es mi oportunidad para acercármele, anda delicada y vulnerable, una mujer en ese estado ocupa desahogarse de algún modo, me podré acercar a ella y comenzar a ganarme su confianza.
Al ver que la presidenta se marchaba de la cafetería le pedí el guante a Anna que aún conservaba en sus manos y le pedí a ese idiota peliteñido que me permitiera ser yo quien fuera tras Elsa. No fue para nada difícil convencerlos, ambos son muy ingenuos…
Bueno tengo que ser el que dé el primer golpe a este muro congelado, tomo aire y empiezo establecer la conversación con la señorita Arendelle.
-Presidenta, si no es mucha molestia me gustaría saber porque tu relación con Anna es tan delicada- le pregunto intentando mantener la mayor sinceridad que me es posible.
Noto como ella cierra sus puños, tal vez no fue buena idea empezar por ese tema, me comienzo a lamentar pero su voz me vuelve a ganar y la victoria la siento cubrirme…
-Anna y yo éramos muy unidas- me dice la rubia -pero un accidente por mi culpa la lastimo, y para no volverla a lastimar la he alejado por todos estos años- siento como su voz empieza a quebrarse –no es culpa de Anna que yo sea un monstruo, y lo único que deseo es que sea feliz-
Vaya… así que la reina de las nieves si tiene corazón, pienso mientras la escucho.
-Joven Westerguard, no sé nada sobre usted y la información que tengo sobre su familia ha sido únicamente relacionada a la empresa, por eso tengo mis dudas antes sus intenciones con mi hermana- me dice nuevamente con un aire frío natural de ella
-Elsa- comienzo a decir -¿puedo decirle así?- le pregunto.
-Si claro- oigo que me lo permite.
-Acepto que mi relación con Anna ha sido muy precipitado pero lo que siento por ella es real, ella en este mes se ha convertido en alguien muy especial para mí- le digo –no sé si sabes pero soy el menor de trece herederos y mi vida no ha sido muy fácil que digamos, he vivido bajo los abusos de mis hermanos mayores- hago una pausa –y Anna me conto que se ha sentido todo estos años como invisible para su única hermana mayor- veo de reojo a la presidenta y observo como una lagrima brota de su ojo, lo que dije le ha dolido –pero en respeto a tu opinión hemos decidido atrasar cualquier plan de compromiso hasta que acepte nuestro amor- termino de decirle
-Así que Anna se ha sentido así durante este tiempo…- escucho a la presidenta decir en voz baja. –Joven Westerguard…-
-Por favor dime Hans- le digo con educación.
-Me gustaría pedirle perdón por mi comportamiento de este día, y me alegra saber que respetan mi opinión, por eso en señal de agradecimiento lo invito a una cena ahora más tarde en la mansión Arendelle-
¡Bien!, ya he empezado a ganarme la confianza de la presidenta, y su invitación lo ha confirmado. Seguimos caminando juntos, ocasionalmente establecemos conversaciones casuales, tengo que aceptar que hablar con Elsa me es más natural que tener ese comportamiento infantil e ingenuo que poseo cuando estoy con Anna. La veo de reojo y su atractivo es sorprendente, su delicada figura atraería a cualquier hombre, con razón ese Jack está tan desesperado por ella y eso que apenas la conoce un día.
Al rato llegamos a y como caballero que pretendo ser acompaño a la presidenta al parqueo de la estructura cristalina.
-Buena, muchas gracias por su compañía- escucho a la presidenta decir pero mis ojos siguen deslumbrados por el vehículo que posee esa pequeña joven.
Un Audi R8 para una joven que es dos años menor que yo, ¡qué ironía!, y existe pobreza en este mundo… pienso con sarcasmo. La rubia se monta en ese espectacular carro y la veo alejarse. Por fin me encuentro nuevamente solo, ya no me hace faltar fingir hasta que vuelva a la cafetería, suspiro indignado, este plan no será tan fácil como pensaba…
Comienzo a caminar hacia las afueras del parqueo para retomar mi marcha a la cafetería donde se encuentra Anna y ese Jack, pero una voz rugosa y aguda llama mi atención.
-No lo puedo creer, Arendelle siendo dirigida por una joven inexperta, no podemos permitir eso- escucho mientras me voy asomando para observar de quien se trata.
Lo que veo no me sorprende para nada, es el señor Weselton conversando alfrente del edificio con un hombre alto y delgado.
-Pitch hay que quitarle la empresa a esas chamacas malcriadas de las Arendelle-
Vaya, vaya, así que no soy el único que va detrás de la empresa, no me sirve que se apoderen de antes que yo… "maldición" me pienso mientras sigo escuchando la conversación.
-Weselton, quitarle la empresa a las hermanas va a estar difícil, las leyes las protegen y lo que he sabido tampoco sería fácil ganarse la confianza de la mayor, de Elsa y menor de todos los socios de Arendelle- escucho decir a ese extraño señor que acompaña a Weselton.
-Madame Westerguard nos apoya, pero Brave, los Tangled y los Frost jamás aceptarían mi posesión en la empresa, aunque…- veo como el calvo hace una pausa- hoy North no llegó a la junta y ha enviado a su hijo como representante, pensé que eso te iba a interesar y nos serviría para nuestros planes, he notado un extraño interés de la presidenta por tu sobrino, y si logras convencer a Jack en apoyarnos seriamos la mayoría a favor de quitar a Elsa del poder-
-Así que mi sobrino se encuentra en la ciudad…- escucho decir ese tal Pitch y decido comenzar a alejarme del lugar.
Tengo que buscar una forma de frustrarles los planes a ellos y más que la señora Westerguard también se encuentra, comienzo a reír maliciosamente, tengo que pensar todo bien, esto será un pequeño inconveniente para mis objetivos, pero a la vez ese tiempo que usaré para evitar que le quiten la empresa a las hermanas, también me servirá para ganar la confianza de la mayor. La verdad todo me está saliendo bien, pero no puedo dejar que descubran que sé sobre sus planes, la señora aún tiene a mi madre en su mansión bajo sus órdenes, tengo que destruir esos planes sin que sepa que fui yo, por lo menos tengo una ventana, sé que ese señor Pitch es tío de Jack Frost y que lo usarán para derrocar a Elsa…
