¡Hola, hola, hola, soy Noah!
Estoy de nuevo aquí con un capítulo de Adolescence, espero que os guste este capítulo de comienzo de la historia.
Y bueno, ahí os dejo los créditos, gracias de nuevo por leerme y espero que os guste mucho.
Disclaimer:
Todos los personajes de corazón de melón pertenecen a ChiNoMiko y Beemov, algunos OC son de mi propiedad y los demás oc´s pertenecen a sus respectivas dueñas. Christine Abbey Campbell - Pertenece a MusicianWish. Lúthien Lidell - Propiedad de BoxOfGlitter. Scarlett Becher Gibbs - Pertenece a alexaher084. Yalexy Ivanov D'Arco - Propiedad de LunioFlower.
Adolescence
Me gusta pensar que voy a verte. No sé en que lugar, ni en que estación o circunstancia. No sé si hoy, mañana, en unos años o en alguna otra vida. No sé si siendo niños, jóvenes o ancianos; en forma de personas, de agua y piedra, flor y tierra o lluvia y cielo. Sólo pensar que voy a verte de algún modo; en algún tiempo en que nuestros destinos coincidan nuevamente. Sólo pienso en eso. Me gusta pensar que voy a verte.
VI
Scarlett se situó frente a él, habían caminado por las calles, guiándole hasta la concreta que le había indicado Kentin, al final, por las molestias, el joven decidió aceptar la oferta de tomar algo.
- Espero que pagues tú- dijo, bebiendo un sorbo de su refresco.
- Por supuesto- rió.
Tenía un rostro sereno y Scarlett no pudo evitar fijarse en los detalles que le ofrecía él, con sus movimientos, con sus ojos. Era curioso que hubiese aceptado acompañarle, creo que ni ella misma se comprendía, pero no había sido desagradable.
Él chico, en sí, era simpático, así de cerca se dio cuenta de que era un poco más mayor que ella, estuvo tentada a preguntárselo pero sabía que tampoco sería muy educado por su parte y, aunque ella no era la educación personificada, sabía dónde estaban los límites y, por algún casual no quería ser ofensiva con él, cosa que ni ella misma entendía.
- Y dime… ¿qué haces?-
- Estudio, ¿tú?- no sabía porque, pero preguntó igualmente, con el semblante aburrido que solía colocar siempre como fachada en su rostro.
- Trabajo, el estudio lo pasé hace muchísimo.
Muchísimo… ¿cuánto? Así su curiosidad seguía latente y a flote cada vez más, no debía decir esas cosas. Dio un sorbo a su bebida y le miró fijamente. Oía el ruido de la multitud afuera de aquella cafetería, justo la cafetería de al lado del Sweet Amoris, pues él le había dicho que quería ver ese instituto por su propio pie.
- ¿Hace muchísimo?
- Exagerado, lo sé- él rió.
No dijo nada, solo se quedó allí, tenía pensado terminarse la bebida y largarse, no era que no fuese "agradable" pero había quedado con Castiel y a ella le apetecía acción hoy, había estado realmente estresada con el encuentro que Leiftan había forzado, aunque era bueno perderle de vista, seguía un poco enfurecida por su superioridad al respecto de su relación.
Como si ella fuese a esperarlo, que iluso, pensó.
- Bueno… me alegro de haberme encontrado contigo.
- Tch, bueno.
No tenía realmente nada que decir, aunque quisiera replicar tampoco le daba motivos para hacerlo, era cierto que ella era ruda, pero aun así sabía controlarse y él no parecía una persona de esas que tanto asco me daban, era más bien del tipo dulce, me recordaba quizás a Christine.
- Estaría bien vernos otro día- él sonrió con tranquilidad.
- Supongo…
Asombrada por su declaración, intentó no soltarle una de las suyas porque lo hacía con toda la bondad del mundo y cuando la trataban así le resultaba difícil saltar por nada. Terminó su coca cola y se levantó del asiento con una sonrisa satisfecha.
- A ver si tienes la suerte- dijo.
Kentin sonrió desafiante y la vio partir, esa chica era interesante, casi le recordaba a ella… casi.
[…]
- Tengo buenas noticias- sonrió Lúthien. –Tienes la oportunidad de tocar en el concierto del siglo.
- ¿Oh? ¿En serio?- Ethan rió. -¿Cuándo?
Lúthien tonteó con los dedos alrededor de su cabello hermoso y sonrió pícara, aunque habían hablado, Christine y ella, con Leia, ella dijo que llamásemos a Ethan por vía propia ya que ella no iría a casa y estaría ocupada. Por lo que, habían quedado que Lú se ocuparía y si declinaba la propuesta llamaría a Lele, pero, sabía que siendo ella la que lo pedía, él aceptaría.
- Dentro de tres semanas.
- Tres semanas eh… en tres semanas son mis exámenes, ni siquiera voy a salir- dice él, respirando fuerte a través del teléfono.
- Oh…
Lúthien respiró hondo, sabía que estaba preparando sus exámenes y no cayó en que en enero tenían los exámenes, los de la universidad. Golpeó su frente siendo consciente de eso y resopló, tendrían que contar con Hatsuharu y él nunca estaba por la labor si no participaba Leia, y ella no era buena con la música que tocaban ellos… o en general, casi.
- Lo siento- se disculpó.
- No hay problema, nos vemos…quizás…- bromeó.
- Verte a ti siempre es un placer- dijo él.
Y ella suspiró hondo, colgando el teléfono. Mensajeó a Leia para avisarla.
"Lele, tú hermano no puede, usa tu arma secreta con Hatsuharu, el sexo, para convencerle"
Como se esperaba de la chica, no quiero una bandeja de mensajes caótica y sin responder, ella respondió a los segundos, probablemente estuviese en el salón de los delegados o probablemente estuviese en el club, por ello estaba con el móvil en la mano.
"Muy graciosa, Lú, de acuerdo, hablamos mañana en casa de Yalexy, disfruta la tarde".
Lúthien suspiró y se inclinó hacia delante, apoyada en la barandilla del mirador.
No tenía otro plan, estaba a punto de irse a casa, pero se deleitó con las vistas que le ofrecía aquel paisaje tan hermoso, que ofrecía aquel mirador en lo alto de la colina, reteniendo su marcha de aquel lugar.
Solía ir allí bastante, sobre todo cuando se cansaba de la realidad que la rodeaba. El mundo seguía contaminándose, no solo por los oscuros gases nocivos que proporcionábamos al planeta, si no por todas aquellas personas que se empeñaban en hacer retroceder a esta mierda de sociedad.
- Bonitas vistas, ¿no?-
Lúthien saltó de su lugar, girándose a ver a la persona, de masculina voz, que había sonado a sus espaldas. Era Lysandro, cargado con una bolsa de papel y su mochila, como siempre seguía imperturbable y completamente tranquilo, no era de extrañar él era siempre así.
- Sí- respondió ella.
Nunca habían hablado demasiado, después de todo, ella se llevaba mejor con Castiel y Rosalya que con él. Después de todo, él siempre estaba en silencio y aislado con sus libros, aunque le gustaba ese halo de misterio a su alrededor, no le gustaba la gente que se le escapaba del todo, era molesto.
Se acercó a ella y se situó a su lado, ambos en silencio, se dedicaron a observar el infinito desde la colina, sabía que vivía por ahí, pero no se imaginó que seguiría esta ruta tras salir del instituto, así que era una sorpresa todo. Todo porque ni se esperaba encontrárselo ni que él se parase frente a ella.
- ¿Vienes mucho por aquí?
- ¿Es esto un bar de ambiente?
Él rió, divertido por aquella contestación tan brusca de ella, era como si la perturbase el hecho de tenerle cerca y a él le gustaba la sensación de permanecer a su lado hablando sin hablar de nada. Sobre todo si se trataba de aquella chica a la que todos se acercaban y salían escaldados.
- Me recuerdas a Castiel- dijo él.
- No sé porque, él es idiota-
Lysandro sonrió, a sabiendas de que eso era con cariño y se dejó llevar por aquella brisa de enero fresca y dura, que, si no te abrigabas bien, te congelaba hasta los ojos.
- Este lugar es inspirador- respondió él, cambiando de tema.
Lúthien estaba conforme con que él hablase, al menos entendía un poco que estaba pensando y, en principio, aunque se llevaban bien o no tenían problemas, nunca habían hablado y menos había tomado Lysandro la iniciativa al hablar con ella.
Siempre estaban en grupo. Nunca solos, era extraño.
- Supongo que sí, me gusta venir aquí a pensar.
- A mí también… quizás algún día pensemos juntos…- dijo él. –Ahora, tengo que irme, Leigh me dijo que hiciese algo en casa… ¿nos vemos mañana en el pub?
- Sí, supongo.
- Bien, hasta luego…
Y con esas palabras el chico se alejó, Lúthien ni se giró para verlo partir, solo se quedó allí, mirando a la nada y pensando en aquellas palabras que significaban quedada, sí… estaría bien quedar con él.
[…]
Suspiró por octava vez.
No tenía ni idea de cómo ir a aquel encuentro con Nathaniel, sabía que estaba entusiasmada y que le apetecía mucho, pero era la primera vez que hablaban de salir juntos a algún lado, casi estaba desmayándose de la impresión, en su casa, llegando a pensar que estaba soñando al respecto de Nathaniel pidiéndole ir a tomar un café.
Sus mejillas estaban completamente rojas, no se creía absolutamente nada de lo que estaba pasando, muchísimo menos se creía los latidos acelerados que resonaban y chocaban contra su caja torácica. Yalexy nunca solía ponerse nerviosa cuando un chico le hablaba, pero Nathaniel la había puesto nerviosa como nunca nadie lo había puesto.
Giro rápidamente con su cuerpo para comprobar aquella falda con vuelo y el top por todos lados. Yalexy se veía bien, se gustaba a sí misma, sin percatarse e inmersa en su mundo, solo escuchó aquella varonil y seductora voz sonó detrás de ella y sus manos se colaron en su estómago, apegándola contra un caliente y masculino cuerpo.
- Mm… que sexy-
Se sobresaltó.
Era Nevra, que la abrazó suavemente. Le miró a los ojos hacia el espejo de cuerpo entero y lo vio besar su cuello desnudo, sus labios contra el, estaban calientes. Y ella se sintió realmente cómoda, al saber quién era. Pero, sin embargo, no sintió mariposas y mucho menos nervios, solo relajación, nada era como cuando ella estaba cerca de Nathaniel, no era igual. No se sentía entusiasmada y tampoco feliz por tenerlo detrás, por tener a su perfecto novio abrazándola. Era como si sus sentimientos ni siquiera existiesen. Como si solo fuese por confort, por normalidad, no por amor.
- Nevra… hola- dijo, menos tensa, apoyándose contra él. -¿Cómo has entrado?
- Hola- la besó en la mejilla. –Tu madre me abrió la puerta, ella ya se fue, fijo tranquilamente.
Lexy asintió comprendiendo la situación. Su madre amaba a Nevra con locura, era como si constantemente estuviese diciéndole con los ojos que había pescado uno bueno, a pesar de que ambos nunca estaban en casa debido al trabajo, siempre que pasaba por casa para verla a ella y a sus hermanos se sentía ensimismada con el chico. También podía ser que hubiese sido seducida por Nevra, quien coqueteaba o engatusaba con ese encanto natural. A su padre tampoco le molestaba el chico y a su nana también le gustaba siempre y cuando él la hiciese feliz.
Yalexy sacudió su cabello un poco y se giró a mirar los ojos azules de su novio directamente sin espejos de por medio, quien estaba realmente atractivo, como siempre, pero nada cambiaba en ella, no se sentía como cuando Nathaniel se acercaba, no tenía curiosidad ni se sentía tan alterada, como se sentía con el delegado rubio, con él su piel vibraba y se movió como loco su corazón al sentirle cerca. Cosa que se negaba en el fondo de ella misma a entender.
- Estaba deseando verte…- dijo el chico, posando un beso en la frente de la chica.
- Puedo notarlo- dijo sonriente ella, coqueteando de vuelta.
Nevra la miró con una enorme sonrisa en su rostro.
Él la miraba con amor, con admiración y con un montón de sentimientos que se notaban a flor de piel, pero para Yalexy nada era igual, nada era así y no entendía desde cuándo o porqué. Aunque el fondo creía saberlo.
- Te apetece… ¿divertirte?
Yalexy resopló contra su cuello y lo mordió, era una buena respuesta para Nevra, quien la alzó sin dificultad y decidió seguir la fiesta en la cama…
[…]
Christine caminó de un lado a otro enfrente de la puerta de aquella casa.
Estaba impaciente, ella no solía ser así, era más bien tranquila y siempre pensaba muy bien las cosas, pero esta vez había sido impulsiva, muy impulsiva, no había resistido la tentación de visitar a Alexy, sí, a Alexy, necesitaba una explicación a aquel gesto que había tenido el moreno y ella estaba realmente fuera de sí.
Así que solo le quedaba hacer eso, una encerrona en el cuarto del gamer, que seguro que no saltaría por la ventana por estar en un segundo piso.
- ¡Chris!- exclamó el chico de cabellos azules, saltando a abrazarla.
Christine, impaciente e intranquila esquivó el gesto del peliazul, ¡no había tiempo! Con las mejillas sonrosadas y con pasos apresurados se lanzó a atacar al enemigo con puro miedo y nervios.
- ¡Alexy no es el momento de abrazos! ¡¿Dónde está tu hermano?!-
- ¿Eh?- casi podía ver, a pesar de estar de espaldas, la cara de decepción y confusión de Alexy. –En su cuarto, ¿por qué?
- Te explicó ahora. ¡No entres!
Y sin más que decir, Christine tomó una buena bocanada de aire y se lanzó al ataque.
Ya había venido muchas veces aquí, no solo a jugar videojuegos con Armin sino porque Alexy y ella se llevaban genial y muchas veces quedaban para hacer cosas juntos, y ella estaba muy consciente de todos los detalles de aquella casa, todos los secretos y todos los momentos que habían pasado juntos encerrados por esas paredes.
Se ruborizó, volvió a respirar hondo y abrió la puerta a la oscuridad.
Allí estaba el chico, cerca de la televisión, enganchado al mando de la play, con la lengua fuera, moviendo los dedos con mucha rapidez y frunciendo el ceño al concentrarse, estaba muy pero que muy inmerso en su pequeño mundo y casi se arrepiente, pero no podía. Sacudió su cabeza y cerró la puerta tras de sí, mirando fijamente al chico que ni la notó.
- ¡Game over!- chilló ella.
El chico botó del suelo del susto y miró fijamente hacia el lugar donde provenía el grito.
Armin no podía creérselo y se maldijo por haberla traído a casa tantas veces, si ella no hubiese venido nunca habría descubierto donde vivía, había hecho un mal plan, un muy mal plan, pero… viéndola ahí no podía creerse que ella hubiese sido directa y se hubiese puesto a enfrentarlo.
- ¿Q-qué? ¿¡Qué demonios haces aquí!?
- ¿Tú qué crees? ¡Huiste! ¡Era obvio que iba a perseguirte! ¡Me diste esquinazo todo el día y sabías que te estaba buscando!
Ella resopló hondo y se agachó delante de él.
Se miraron a los ojos durante unos segundos, Christine intentó calmarse para decir todo lo que tenía dentro, luego de charlar con su hermano se había llenado de determinación para enfrentarlo, pero él la esquivaba y se escapaba nada más vislumbrarla, así que, no le había quedado más remedio que pasar al ataque fuerte, una encerrona en su propio espacio seguro, su cuarto.
- Armin… ¿por qué nunca me lo dijiste?
Su cara era de póker, no entendía porque tenía que explicar eso, estaba confundido, ¿por qué no? La pregunta sería ¿por qué hacerlo? La quería mucho, no solo como una amiga realmente buena, pero ella nunca le miró como lo miraba a él, nunca lo quiso como lo quería a él. ¿Para qué hacerlo? No le gustaba rendirse y luchaba hasta el final pero prefirió ocultarse porque así el daño no sería tanto.
Pero sufría.
- Porque… ¿por qué hacerlo? Cuando me di cuenta tú caminabas de la mano con ese chico mayor- dijo él, seriamente. –No hubiese hecho nada, nunca corresponderías y yo no sufriría, no sufriré.
- ¿Y por qué lo haces ahora? Si esa era tu excusa, ¿por qué ahora?
- No lo sé…
Se miraron más fijamente.
- Deberías habérmelo dicho…
- No cambiaría nada.
- Bueno, yo soy más consciente de ti ahora.
Y sus ojos se abrieron más de lo que nunca se abrieron con aquellas palabras que le había dado Chris.
[…]
Había terminado las actividades de su club de literatura, hoy no tenía que quedarse en el salón del consejo, por lo que Leia había apresurado su marcha para encontrarse lo antes posible con su adorado novio, que prometió, como siempre, esperarla. Al salir a fuera del edificio, un viento la azotó y ella caminó hacia el parque, donde el chico prometió esperarla.
No le costó verle, estaba ahí, fumando y tan guapo como siempre, así lo veía ella, así lo veían todos. El chico se percató rápidamente de su presencia, la miró a los ojos y tiró al suelo el cigarro, dándole toda la atención a Leia, como siempre.
Se colocó bien el bolso, sobre su hombro, y caminó a su lado.
Él estaba sentado en el muro del parque, con aquella tranquilidad que lo caracterizaba y su rostro serio lleno de odio. El viento azotó el cabello de la chica y se preparó para depositar un beso intenso en sus labios, prepararse por si realmente había alguien alrededor no avergonzarse demasiado. A ella no le gustaba comerle la boca, como decía Scar, delante de todo el mundo, tan intensamente para que todas las personas lo viesen. Leia cerró sus ojos y él se dejó besar, sus labios encajaron a la perfección, con una pequeña sonrisa se alejaron, más tranquilos y relajados.
- ¿Qué tal te ha ido hoy en el entrenamiento?
- Bien, ¿y a ti?- preguntó, abrazando su cintura y metiéndose en el medio de sus piernas.
Se sintió cómoda y su presión fue desapareciendo rápidamente.
Hatsuharu siempre la relajaba, era como si tuviese fácilmente la clave para hacer que las preocupaciones se esfumasen, se acercó más, a él, acurrucándose en su pecho, él la apretujó más contra sí, con piernas y brazos, colocando su cabeza en su hombro derecho.
- Bueno, ¿te comenté lo del concierto?
- Sí, ya me dijiste que Ethan no podía.
Ambos se dedicaron a permanecer así, queriéndose en silencio y con gestos cariñosos y delicados, hablando con tranquilidad, poniendo en dudas que ese chico odiaba a todas las personas del mundo. Cuando estaba con ella, se suavizaba.
- ¿Entonces lo harás por mí?- preguntó ella.
- ¿Tengo alternativa?- suspiró divertido.
- Por supuesto-
Ella siempre respondía eso, él siempre preguntaba eso, sabían responderse, sabían lo que haría el otro y terminaban sonriéndose felizmente porque ellos se entendían mejor que nadie.
- Siempre dices eso y luego me chantajeas con la carita de perro abandonado.
- Esta vez no puedes verme la carita de perro abandonado- chistó ella, divertida.
- Tienes razón, lo haré, dile a Scarlett que me informe o ya me informas tú.
Ella sonrió.
- Estaré viéndote.
- Por supuesto que lo harás- dijo él. –Yo también lo haré de vez en cuando… y ahora, señorita perfecta, ¿quieres ir a una cita?
Sonrió un poco más de lo que antes estaba haciendo, y lo recordó, la primera vez que ella pidió una cita al chico, una cita real. Había pasado tanto tiempo.
Flashback (bajo el punto de vista de Leia)
- ¿Cita?- preguntó.
- Sí, una cita, vamos a una…
Me miró sin entender, pero yo quería ir a una cita, todo era surrealista para mí.
Habíamos empezado a salir hace unos minutos como quien dice, me besaba intensamente y siempre estaba a mí lado, pero no me sentía diferente a las demás chicas que estaban en la vida de Hatsuharu anteriormente.
Solo un rollo.
- De acuerdo- dijo seriamente, aun sentado con el cigarro en sus labios. –Pero no sé qué hacer en una cita.
Echo el humo fuera de su boca y sus pulmones, y me pareció lo más sexy que he visto en mi vida, después de todo aunque sabía que el tabaco no era bueno, cualquier gesto que él hacía me resultaba irresistible. Y entonces fui consciente de sus palabras.
- ¿Cómo?- pregunté un poco fuera de mí. –Quiero decir, tú has estado con muchísimas chicas, ¿cómo no vas a saberlo? ¿No has visto películas?
Era imposible.
Él era un playboy, tenía que saber lidiar con las citas, él debería saberlo. No me creía que no tuviese idea de cómo actuar en una cita, era prácticamente imposible. Imposible, de hecho era… increíble, no me lo creía, no podía ser cierto…
- Nunca me ha gustado el romance de clichés y con las demás chicas no salía a citas, eso era sexo-
Me ruboricé un poco, consciente de que él estaba siendo realmente considerado y serio conmigo, me agache a su lado y tiré de su manga en un gesto avergonzado. Estaba muy avergonzada pero al mismo tiempo la felicidad me invadía.
- ¿Sabes…? Te quiero, Hatsuharu…
- Ya lo sé, me lo dices todo el tiempo- dijo, apartando un mechón de mi pelo con esa sonrisita de superioridad. –Esta vez vas a tener que enseñarme tú una cosa a mí y no al revés, rubia.
Cerré los ojos y sonreí.
Fin del flashback (narrado por Leia)
- Me encantaría.
Volvemos a terminar otro capítulo.
Esto ya es la historia, pronto se ramificarán las chicas y sufrirán, se alegraran o pasaran momentos complicados, espero que os haya gustado el capítulo, espero vuestros reviews coméntandome.
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