Capítulo 6
La fresca brisa nocturna golpeaba su rostro, tomó el vaso que yacía sobre la mesa y tomó un sorbo dejando que el sabor del whiskey pasara por su garganta calentando a su paso, colocó de vuelta el vaso sobre la mesa y se recostó en un camastro. Se encontraba en la terraza, miró su teléfono y daba la 1:23 de la madrugada, todo estaba en completo silencio en contraste de lo calmado de la noche, la piscina no le había servido de mucho para calmar sus ansias y es que, a pesar de todo el tiempo que había pasado ya, no podía evitar sentir nervios al pensar en ella.
-Sabía que estarías aquí- dijo una voz sacándolo de sus pensamientos y haciéndolo sonreír.
Nagato se acercó y se sentó en un camastro el cual se hallaba al lado del chico rubio
-¿Y bien?- dijo el pelirrojo
-¿Y bien qué?- cuestionó Naruto mirándolo extrañado
-¿Qué dijo Tsunade acerca de tu decisión?
-Pues…-
Flashback
Naruto se hallaba parado frente a la dirección general de la universidad, Tsunade lo había mandado a llamar y se encontraba nervioso porque sabía la razón, tomó un respiro y abrió la puerta saludando con una gran sonrisa y una mano levantada
-Buenos días abuela, ¿cómo est…?- pero antes de que siquiera pudiera terminar la oración aquella mujer de ojos color miel lo miró fijamente y le dijo
-Calla y siéntate-
Al oír esto, el rubio cambió su gesto a uno más serio y tomó asiento frente al escritorio donde se hallaba la que era la directora general del plantel.
-Naruto, como administrador del instituto, se te encargó la tarea de buscar a los mejores estudiantes de cada academia y ofrecerles una beca, cubriendo parcial o totalmente los gastos de su carrera, dependiendo de su aprovechamiento académico- tomó una breve pausa y miró al rubio fijamente, lo cual hizo que este se sintiera tenso. –Lo hiciste bien, puesto a que todos los estudiantes los cuales buscaste, tienen historiales académicos impresionantes, o bueno, no todos- tomó otra leve pausa y sacó de un archivero una carpeta de color blanco, Naruto al verla sintió que comenzó a sudar frío.
-Abuela, yo…- pero antes que incluso pudiera terminar la oración, la mujer lo miró con el seño fruncido lo cual quitó toda palabra de la boca del rubio.
-Le enviaste una beca cubriendo los pagos totales de la carrera de medicina a la señorita Sakura Haruno, o debería decir Señora, puesto a que ya estuvo embarazada- al decir esto, Naruto apretó ligeramente la quijada y respiró profundamente para calmarse.
-Abuela, esto lo hice por simple hecho de que quería ayudarla, desde aquel incidente Sak… La señorita Haruno dejó sus estudios, y, a pesar de lo que ella cometió, sé que ella es muy talentosa en cuánto al ámbito de la medicina, ella quería ser una doctora muy reconocida y a mí me consta que tiene el suficiente potencial para poder llegar a hacer mucho, esa es la razón por la cual le envié la beca, con el único fin de dejar a nuestro instituto en alto por tener a los mejores estudiantes- dijo el rubio con un semblante totalmente serio.
La mujer, al terminar de escuchar lo que aquel joven que ella consideraba casi su nieto le dijo, suspiró y se reclinó en su asiento.
-Eres tan buena persona como tu padre, y tan decidido como tu madre- sonrió recordando las veces en las que un pequeño Naruto corría por toda la mansión huyendo para no tomar un baño después de jugar en el lodo durante un día lluvioso, recordó las veces en que este le hacía cartitas con felicitaciones y dibujos por su cumpleaños. Recordó muchos momentos hermosos los cuales le había traído a su vida aquel chico rubio, que ahora, era todo un hombre hecho y derecho. –Te han criado bien, Naruto-
El rubio al oír esto, le dedicó una cálida sonrisa a Tsunade
-Abuela, solo quiero pedirte un favor- dijo el rubio atrayendo la total atención Tsunade
-¿Qué favor?-
-Por favor, no le digas nada de esto a papá-
La rubia, al oír eso, tomó un momento para pensar lo que le había dicho el chico.
-Está bien, Naruto, pero esta es la última vez que te cubro en algo, más te vale decirme las cosas para la próxima vez si no quieres tener problemas conmigo o con Minato- respondió la mujer accediendo a la petición del rubio que, al oír esto, sonrió de nuevo y se paró del asiento
-Bueno abuela, yo me retiro, tengo un compromiso con unos amigos que atender, así que, gracias por todo- dijo el rubio haciendo una leve reverencia y saliendo de la oficina al momento
Fin del flashback.
-Así que, la abuela aceptó- dijo Nagato el cual ya se encontraba acostado en el otro camastro
-Así es- respondió el rubio mirando al igual que el pelirrojo en dirección al cielo nocturno
-¿Y qué piensas hacer cuando te la encuentres en la universidad?-
-No pienso hacer nada, solamente hacer como si no nos conociéramos, además, dudo si quiera que me reconozca-
El pelirrojo suspiró y se levantó del camastro llamando la atención del rubio que al instante volteó a verlo.
-Debemos ir a dormir, en unas horas es la ceremonia de la universidad y Tsunade nos querrá ahí primero que nadie- dijo Nagato haciendo reír levemente al rubio
-Tienes razón, viejo-
-Entonces, nos vemos más tarde, descansa- y dicho esto, el pelirrojo tomó rumbo hacia su habitación dejando al rubio solo.
Naruto se puso de pie y tomó sus cosas, para ir directamente hasta su habitación, tomar una ducha rápida e ir directamente a la cama a aprovechar las horas de sueño que le quedaban.
-Naruto, apúrate- gritaba Nagato desde la entrada de la casa, miraba su reloj y volvía a gritar. –Naruto, si no te apuras no llegaremos a tiempo-
El pelirrojo yacía esperando impaciente al rubio, si no se apresuraba, llegarían tarde a la ceremonia y Tsunade los asesinaría. Llevaba puesto un blazer de color azul, una camisa blanca, un pantalón beige y un par de Loafers color café a conjunto de un cinturón Hermes con la hebilla de color dorado.
-Naruto, rápido- gritó una vez más Nagato.
Al momento que terminó la oración, Naruto bajó rápidamente las escaleras llegando hasta donde el pelirrojo levemente agitado. Llevaba puesto al igual que Nagato un blazer pero de color negro sobre una playera del mismo color, un jean de mezclilla y un par de Loafers negros en conjunto a un cinturón Gucci.
-¿Por qué demonios tardabas tanto?, ¿a caso te estabas maquillando?- dijo el pelirrojo con una ligera vena saltando en su frente.
-Lo siento, lo siento, me desperté algo tarde- contestó algo apenado el rubio y entre pequeñas risas
-Como sea, vámonos de una vez, porque tendremos que llegar volando para estar ahí a tiempo-
Ambos salieron de la casa y se dirigieron a dos garajes que estaban frente a frente, de su garaje, Naruto sacó un Porsche 911 turbo y Nagato, sacó del suyo un Aston Martin Vanquish, ambos salieron de su casa y tomaron rumbo hacia la universidad, al llegar, ocuparon sus lugares reservados cerca del estacionamiento de maestros y descendieron de sus vehículos.
-Viejo, hay muchísimos autos- dijo Naruto sorprendido al ver tantos autos
-Es verdad, este lugar se ve más pequeño sin autos en el estacionamiento- contestó el pelirrojo igual de sorprendido.
Y vaya que había muchos autos, el estacionamiento estaba que no daba más espacio, ahí había al menos unos 300 autos de todas las marcas y colores. El estacionamiento de la universidad era enorme y tenía todos los lugares de estacionamiento cubierto por estructuras las cuales cubrían los autos del sol. Si el estacionamiento era grande, las instalaciones lo eran mucho más. Al entrar al lugar, enormes pilares de mármol se alzaban junto a un gran escudo de color dorado, largos y amplios pasillos, áreas verdes, piscina, un enorme comedor, bibliotecas, áreas deportivas, un enorme auditorio, incluso un helipuerto, todo eso conformaba la que podría considerarse como la universidad más prestigiosa de todo Japón.
Ambos chicos entraron a las instalaciones, Naruto llevaba un portafolio de color negro y Nagato uno color café, platicaban amenamente de diversos temas mientras pasaban los pasillos con rumbo al auditorio donde se daría la ceremonia de apertura. Conforme avanzaban llamaban la atención de todas las chicas presentes, dejando un rastro de suspiros y murmullos a su alrededor a lo cual ellos no prestaban mucha atención, al llegar al auditorio, se encontraron con todos los preparativos literalmente terminados, lo único que faltaba eran los estudiantes.
-Chicos, no puedo creer que estén aquí- decía completamente perpleja una chica de ojos perlados
-Claro que estamos aquí, no podemos arruinar nuestra racha estudiando juntos, Hinata-chan-contestó una rubia de hermosos ojos verdes
-Kazumi tiene razón, estamos juntos desde el jardín de niños, no podíamos separarnos tan fácilmente- agregó otro ahí presente, este era un pelinegro con el cabello atado.
-Es verdad Shino, ¿recuerdan cuando Hina-chan se quedaba dormida en clases y después teníamos que despertarla porque sus papás ya habían llegado por ella?- exclamó entre risas un castaño haciendo que los otros dos rieran y ruborizando a la más bajita del grupo.
-E-eso, no es del todo cierto… Bueno, es que me daba mucho sueño- reclamó la chica haciendo un puchero
-Cierto, o como cuando subía hasta lo más alto del castillo del área de juegos y teníamos que llamar a la maestra porque Hinata-chan se ponía a llorar debido a que le asustaban las alturas-
Una vez que Shino dijo esto, todos comenzaron a reír recordando la época de su infancia y como todos habían estado siempre unidos, todos se apoyaban y tenían montones de aventuras por todos lados.
Un chillido llamó la atención de todos los ahí presentes que voltearon a ver casi todos al mismo tiempo para ver qué estaba pasando.
-Oye Kiba, ¿no eran esos los que estaban en la inauguración de la tienda la vez que fuimos al distrito comercial?- preguntó Shino haciendo que una ojiperla buscara con la mirada aquél chico del cual se referían
-Es cierto, es el rubio y el pelirrojo, ¿qué harán aquí?- contestó el castaño
Al momento, Hinata visualizó aquella inconfundible cabellera rubia y se perdió en aquella blanca sonrisa, quedó anonadada viendo a aquel chico, de lo cual Kazumi se dio cuenta y le dio un leve golpecito en el brazo
-Hinata-chan, ¿quieres un balde para la baba?- le dijo su amiga burlándose de ella
-Ka-kazumi-chan, n-no digas esas cosas- contestó la pelinegra completamente ruborizada al verse descubierta
-Hmmmm, creo que nuestra Hinata-chan está flechada- bromeó la rubia codeando a su amiga
-¡N-no, no es verdad!- exclamó completamente apenada la pelinegra. –E-es solo que creo que es muy guapo- dijo en voz baja roja como un tomate y chocando sus dedos.
-Lamento molestarlos chicos, pero es hora de ir al auditorio- dijo una voz detrás de ellos haciendo que todos volteen.
Era un hombre de al menos 1.80, tez blanca, cabello blanco y ojos negros, tenía un lunar debajo del labio inferior en la parte izquierda. Llevaba una camisa blanca y un pantalón gris fajado con un cinturón café y un par de zapatos del mismo color.
Una vez dijo eso, todos los estudiantes comenzaron a ir hacia el auditorio tomando asiento dependiendo su carrera.
El auditorio era gigante, estaba totalmente acondicionado y tenía un gran escenario donde colgaban unas enormes cortinas de color rojo con el escudo del instituto en medio de estas.
Una mujer de largo cabello rubio que llevaba atado en una cola de caballo y voluptuosos senos, caminó hasta el centro del escenario, donde había un pódium en color madera con un micrófono. Aquella mujer llevaba un fino traje de color olivo y un par de tacones negros
-Muy buenos días, tengan todos los presentes, me permito presentarme; Yo soy Senju Tsunade directora general de la Universidad Namks y tengo el gusto de anunciar el comienzo del ciclo de clases-
La mujer seguía dando su discurso mientras que desde su asiento, Hinata escuchaba atentamente cada una de las palabras de la directora, la pelinegra volteó la mirada levemente hacia el lado derecho del escenario donde se encontraban varios maestros sentados, incluyendo aquel que les había indicado pasar al lugar, de nuevo volteó la mirada pero esta vez hacia el lado izquierdo del escenario, esta vez, su corazón pareció detenerse al toparse con aquel par de ojos azules mirándola fijamente, la ojiperla sintió una enorme vergüenza y bajó la mirada totalmente sonrojada. Mientras tanto, al otro lado del auditorio, Naruto miraba fijamente a la chica de ojos perlados, Nagato quien se encontraba sentado a su lado, se percató de que su primo miraba fijamente a un lugar en específico y buscó con la mirada lo mismo que veía el rubio.
-Naruto, no creo que sea correcto que te metas con los principiantes, hay muchas chicas mayores en el instituto si quieres divertirte-
El rubio ignoró por completo a su primo y siguió deleitando su vista con aquella belleza de mujer, sus ojos, sus labios, su nariz, vaya que era hermosa esa chica, se encontraba tan concentrado viéndola que en un momento la chica volteó su mirada en la dirección del rubio y todo se congeló para él, de nuevo esa extraña sensación al verla, pero esta, rápidamente bajó el rostro apenada.
Los aplausos llenaron el auditorio dando claro que Tsunade había terminado su discurso, seguidamente los presentes comenzaron a salir del lugar dejando vacío el auditorio, Naruto caminaba al lado de Nagato de nuevo platicando, pasando entre la multitud, cuando de repente divisó a la pequeña chica de larga cabellera negra caminando junto a un castaño, un pelinegro y una rubia, el rubio aceleró su paso acercándose a la chica cada vez más, dejando atrás a Nagato, quería hablarle por alguna extraña razón
-Naruto…-
El rubio se congeló al oír aquella voz, se congeló y sentía que no podía moverse, sentía que su cuerpo se tensaba y una furia inigualable se albergaba en sus venas. Giró su rostro y ahí, frente a él, estaba parada una chica de inconfundible cabellera rosa.
-Sakura…- dijo frunciendo el ceño
Continuará…
