¡Hola! Lamento de nuevo la tardanza, mi horario esta a estado como loco este ultimo mes(es) y casi no encuentro tiempo para escribir. También contemos el hecho de que tengo muchos otros hobbies que consumen mucho de mi tiempo (video juegos, coser, cosplay, etc) y empece la escuela la semana pasada y ha sido difícil acostumbrarse después de mas de 8 meses sin ir xD En fin intentare acomodar mi horario entre esta semana y la próxima para darle tiempo a todo y sin tener que dejar alguna cosa sin tiempo.
Gracias por sus comentarios siempre me alegran el corazón y me motivan a no dejar la historia ya que se que tal vez aman esta historia al igual que yo. Como siempre haré las aclaraciones/preguntas al final del capitulo así que espero disfruten el capitulo.
Capitulo VII
—¿De verdad era necesario hacerla jurarte lealtad? —arqueo una de sus rubia cejas mientras veía la espalda de Grimmjow. El rey sonrió viendo su propio reflejo en la ventana.
—Es lo menos que puede hacer si va a vivir en MI castillo —se dio la vuelta y se sentó frente a la rubia. —Tampoco puedo tener a alguien que no me jura lealtad en mi ejercito —se encogió de hombros y se sirvió sake en uno de los vasos que se encontraban en su escritorio.
—Eso quiere decir que la aceptas en la división medica —Grimmjow arqueo su ceja levemente al notar que su pregunta no sonaba como una. Termino de llenar su vaso y se recargo en su silla dándole un trago a su bebida.
—Más vale que la chica sea útil porque si no lo es la desterrare de Hueco Mundo —sonrió de manera superior. La rubia rodo los ojos y se levantó de la silla, su rey podía llegar a ser un engreído algunas veces y por algunas veces se refería a todo el tiempo. Salió del lugar sin despedirse y dejo al rey sonriendo para sí mismo.
Su corazón apenas había dejado de aturdirla. No sabía cuánto tiempo llevaba en ese cuarto, su cuarto, pero le parecía como toda una eternidad. Llevo su mirada hacia la ropa de dormir que se encontraba frente a ella, ni si quiera recordaba cuando la habían sacado para ella o si quiera el momento en el que había llegado al cuarto, hasta apenas unos momentos había recuperado la conciencia o al menos había vuelto a la realidad. Apretó sus manos contra la horilla del colchón arrugando el elegante cubrecama. Por más que quisiera calmar su corazón este se volvía a agitar con solo recordar lo vivido hace tan solo unos minutos.
Minutos atrás.
Sus miradas se habían conectado por tercera veces desde que se habían conocido y por tercera veces no las separaban por nada. Era como si un imán los mantuviera en su posición haciéndoles casi imposible el desviarla, una destrucción total podría estar pasado a sus alrededores y ellos pasarían desapercibidos por ello. La mirada gris de Orihime se llenó de confusión cuando por fin logro salir del trance, el tipo con quien había estado parte del día –y que la intimida y atraía de una manera difícil de explicar- era el rey.
La sonrisa de Grimmjow creció al ver la sorpresa en su mirada gris, agradecía el hecho de que nadie se lo haya mencionado antes y le hayan reglado como consecuencia la sorpresa de la chica porque valla que le gustaba como se sentía tenerla bajo su merced. Rompiendo por un momento la conexión de sus miradas recorrió el cuerpo de la chica. Las mucamas habían hecho un estupendo trabajo y se hizo una nota mental de asegurarse de que les pagaran algo extra esa semana porque valla que si tenía una buena vista. La forma en la que se encontraban las mangas le daban perfecta vista a sus hombros de porcelana y una aún más gozosa vista a su escote despertando en el sus más bajos instintos donde deseaba pasear su lengua por en medio se esas enormes montañas. Su mirada bajo hasta donde el vestido se ceñía en su pequeña cintura y se imaginó a sus manos dejando moretones en esta al agarrarla y apretar tan fuerte como le fuese posible. Deseaba a la mujer y esas posición en la que se encontraba –de rodillas con ambas manos en el suelo- solo hacían que su deseo fuera más grande.
Orihime se sonrojo al notar la mirada del hombre sobre ella de manera algo indecente. Quería pararse del lugar y salir corriendo lo más lejos posible pero sabía que eso sería una enorme falta de respeto y que lo más probable seria que la matarían por ello así que suprimió todo deseo de irse. Con cada segundo que pasaba su temor y nerviosismo crecía en especial porque nadie en el salón había dicho nada desde hace minutos. Volteo a ver al hombre que había hablado hace un rato en espera de que dijera algo más pero este se mantuvo firme mirando en dirección del rey. Volvió su vista hacia este y lo vio recargar sus brazos en su regazo mientras se inclinaba hacia delante y sonreía de lado.
—Júrame lealtad —la pelirroja lo cuestiono con la mirada y este solo aumento su sonrisa de superioridad. —Júrale lealtad a tu rey.
Inoue, algo dudosa, asintió y volvió a inclinar su cabeza. —Juro lealtad eterna ante mi rey Grimmjow Jaegerjaquez, rey de Hueco Mundo.
El rey sonrió con satisfacción, esa mujer iba a ser suya a toda costa.
Presente.
La puerta del cuarto se abrió y Orihime dirigió su mirada a esta rápidamente encontrándose con la rubia. Soltó el aire que inconscientemente había estado reteniendo y soltó el cubre camas que había estado reteniendo. Las puertas se cerraron una vez Harribel se encontró dentro y esta camino hasta posicionarse frente a la chica. Inoue no levanto la vista del suelo aun intimidada y sonrojada por el recuerdo de aquella situación. Seguro Harribel pensaría que era una chica tonta tal como lo pensaban todos y apenas cuando había creído encontrar a alguien que reconocería sus habilidades.
—Siento la escena que te hizo pasar Grimmjow —la de ojos grises levanto la mirada. —Le encanta demostrar lo poderoso que es, no lo tomes como algo personal.
Orihime asintió ya más aliviada y la rubia lo pudo notar. Grimmjow sí que se había pasado con la chica, la pobre se veía como un gato mojado dentro de una caja. Recorrió el cuarto con la mirada, por lo menos le habían dado un cuarto decente.
—Grimmjow dejo que te unieras a la división medica —Orihime intento protestar pero no se atrevió y la rubia continuo. —Es mejor que estés bajo la protección del gobierno a que estén sola en el país en especial si tienes una presión espiritual tan fuerte, intentamos mantener a los bandidos a raya pero nos es difícil vigilar todo el reino —la chica asintió. —Pasare por ti mañana temprano y te daré un recorrido y la información básica —camino hacia la puerta.
—Gracias —Harribel volteo. —Por todo.
La espada asintió y salió del cuarto.
Las mucamas entraron al cuarto y abrieron las costinas dejando pasar la luz del sol que alumbro y despertó a la chica de cabello anaranjado. Las sirvientas la saludaron con una reverencia y la ayudaron a salir de la cama. Le pasaron un pantalón caqui y una camisa blanca de manga larga con botones. La camisa tenía unos pequeños holanes en la parte del pecho y hacían que sus senos se vieran más grandes, Orihime suspiro sin remedio y continúo vistiéndose. Se puso unas botas cafés que llegaban justo debajo de la rodilla y dejo su cabello suelto. Al terminar se vio en el espejo de cuerpo completo que se encontraba en medio de los guarda ropas, era raro verse vestida de esa manera pues normalmente usaba vestidos o faldas pero suponía que esto era más apropiado para su recorrido con Harribel. La puerta se abrió e Inoue vio en el reflejo del espejo a la rubia que caminaba en su dirección.
—¿Estas lista? —la pelirroja asintió y ambas salieron del cuarto y comenzaron a caminar por los pasillos. —Vallamos a desayunar y luego empezamos con el recorrido.
Al llegar al comedor se encontraron con más gente sentada en la enorme mesa, todos comían y conversaban tranquilamente. Harribel se sentó en una horilla y Orihime la siguió. Al poco rato llegaron unas sirvientas con platos para cada una.
—Las espadas vivimos en el castillo con Grimmjow —le explico al notar la duda en la mirada de la chica por ver a tantas personas en el comedor del castillo. —Algunas de las fracciones también se quedan aquí pero la mayoría viven en sus propias casas o en el cuartel de su división —Orihime asintió. —En unos momentos te mostrare las divisiones y los campos de entrenamiento.
Terminaron de desayunar y salieron del castillo tomando rumbo hacia los campos de entrenamiento. Todos se veían tan ocupados como el día anterior, cada uno en su propia tarea o trabajando con algunos. La escena fascinaba a Orihime, en algunos momentos ella sería parte de ese grupo de gente que trabajaba para defender a los inocentes. Llegaron hasta un cuartel grande que tenía escrito "División Medica" en grandes letras sobre la entrada. Ambas mujeres entraron y caminaron por los pasillos hasta llegar a una oficina. La secretaria hizo una reverencia ante ambas y abrió la puerta dejando que ambas entraran.
—Harribel-sama —la mujer se levantó e hizo una reverencia. —¿Hay algún problema?
—No sé si Grimmjow ya te aviso pero ella se unirá a la división a partir de hoy —la mujer vio a Orihime y asintió.
—Jaegerjaquez-sama ya nos ha informado —dirigió su mirada a la pelirroja. —Mucho gusto mi nombre es Tara Scarlett y yo soy la directora de la división medica —hizo una pequeña reverencia.
—Inoue Orihime —se reverencio por igual.
—Mañana empezaras tu entrenamiento con ellos por la mañana —la pelirroja asintió. —Nos retiramos Scarlett —la mujer asintió y ambas volvieron a salir.
Caminarnos hasta llegar a un campo de entrenamiento en donde ya se encontraban entrenando Apacci, Mila y Sung-Sun. Ninguna de las tres noto su presencia o al menos estaban tan sumidas en una de sus peleas que prefirieron no distraerse. El poco tiempo que las conocía habían hecho que ella las apreciara, aparte de Nathe y Any ellas cuatro eran lo más cercano a amigos que tenía y aunque llevaban poco conociéndose ella ya se preocupaba por su bien y sabía que ellas de alguna manera también lo hacían.
—Aquí entrenaras con nosotras en las tardes para incrementar tu habilidad física.
—Entendido —asintió.
—Harribel-sama —ambas voltearon a ver a la castaña que corría en su dirección y se detuvo frente a ellas a retomar su aliento. Teniéndola cercas Orihime la reconoció como la chica con la que había estado hablando la tarde anterior. —Jaegerjaquez-sama me asignado como la escolta oficial de Inoue-sama —la pelirroja se sonrojo levemente al ser llamada con tal símbolo de superioridad. —También ha convocado a una reunión a todas las espadas —la rubia afirmo con la cabeza.
—Nos vemos después Orihime —la nombrada se despidió con la mano y la espada desapareció de la vista.
—Qué alegría volver a verla Inoue-sama —le sonrió.
—Solo Orihime —agito ambas manos frente a ella y rio nerviosamente.
—Vale, y tu puedes llamarme Rena. Excelente —junto ambas manos y le sonrió. —Me hubieras dicho antes que eres conocida personal del rey —la tomo de la cintura y comenzó a caminar.
—N-no, no, yo no lo conozco —la castaña paro y la volteo a ver con duda.
—Qué raro, el rey nos dio órdenes de tratarte con la mayor cortesía posible, como a una princesas y el normalmente no hace eso con extraños es más él ni siquiera es cortes con la mayoría de sus invitados —Orihime observo a la chica que tenía su dedo índice en la barbilla mientras trataba de pensar. Si la situación era rara para la castaña para la pelirroja lo era aún más. —En fin, continuemos con el tour.
La tomo de la muñeca y empezó a caminar. Inoue aún no podía sacarse de la cabeza lo que le había dicho Rena, si el rey no era normalmente amable con los invitados ¿Por qué ella era la excepción? ¿Sería porque conocía a Harribel? Tal vez. Su mirada se concentró en la castaña, la chica era muy amable y energética y eso le agradaba.
—Los campos de entrenamiento están divididos por división —indico a un campo lejano en el que se encontraba un grupo peleando. —Otras divisiones pueden venir o ir a los demás campos pero mayormente se limitan a su campo —siguieron caminando. —Las divisiones están dividas por espada a excepción de la médica ya que Scarlett no es espada. Sé que iras ahí así que ellos se encargaran de explicarte mejor las cosas una vez llegues. —Orihime le asintió. —Yo soy fracción de Yammy pero la verdad estoy aquí y haya también me encargo de muchas cosas personales del rey. Ya conoces a Harribel-sama y poco a poco iras conociendo a las demás espadas, son todo un show así que no te vayas a sorprender —le giño el ojo y Orihime soltó unas pequeñas risas.
La llevo por cada división mostrándole los campos de entrenamiento y las oficinas de esta al igual que las residencias en donde habitaban algunas de las fracciones de cada una. Caminaron de regreso al castillo y se sentaron en el patio a tomar algo. Las sirvientas les trajeron una jarra de limonada con hielos que les cayó de maravilla. Orihime gimió de alegría cuando el líquido hizo contacto con su paladar, hacia tanto que no tomaba algo o que tenía una tarde tranquila para disfrutar de un vaso de limonada con una amiga. La castaña la observaba maravillada, la chica era increíble. Cada que sonreía el mundo se iluminaba y los corazones de los presentes se detenían por un momento, su sola presencia le alegraba el día a la persona más amargada.
—Cuéntame Orihime como era tu vida en Karakura, he escuchado historias maravillosas del lugar como el hecho de que el rey es muy joven, bueno Jaegerjaquez-sama también lo es, físicamente porque ya vez eso de la inmortalidad del rey —Orihime afirmo.
—Kurosaki-k… sama es una persona muy amable, siempre se preocupa por los demás y se asegura de que todos estén con bien. Todo el tiempo tiene el ceño fruncido —frunció el ceño tratando de imitar a Ichigo. —Pero en el fondo es la mejor persona que alguna vez podrías conocer —sonrió con la luz de una supernova. La forma en que Orihime hablaba del hombre había hecho que inconsciente mente Rena sonriera y que su corazón –sin darse cuenta- se acelerara.
—¿Lo conoces? —la pelirroja se sonrojo al darse cuenta de que tal vez había hablado demasiado entusiasmada sobre él.
—N-no… digo si… digo no… bueno lo he visto varias veces, vivo… vivía en la capital —se rasco la nuca y rio nerviosamente.
—Con la manera en la que hablabas de él me dio la impresión de que si pero supongo que así se deben de sentir todos sus ciudadanos hacia el —sonrió y Orihime asintió descontroladamente tratando de calmar sus nervios. —Háblame del país, dicen que es algo hermoso.
—Lo es —internamente agradeció que se cambiara el tema. —La capital esta cercas de las montas por lo que Tatsuki y yo… —de repente recordó algo. —¡Tatsuki! —se paró rápidamente tirando la silla. La castaña se asustó y se paró por igual.
—¿P-pasa algo? —dijo tratando de calmar su corazón que juraría saldría de su pecho después del susto vivido.
—Siento haberte asustado, lo que pasa es que prometí escribirle a mi amiga y han pasado semanas, seguro está muerta de la angustia —llevo ambas manos a sus mejillas mientras las apretaba con frustración por ser tan tonta.
—No te angusties —llamo a la sirvienta que se encontraba en la entrada observando la escena algo preocupada. —Puedes hacerlo ahora —le indico a la mucama que trajera papel y tinta para que la pelirroja pudiera escribir. Después de un rato volvió y le entrego las cosas a Inoue.
—Gracias —se sentó y comenzó a escribir. —Tatsuki me va a matar.
Rena sonrió para sí misma, la chica era todo un sol. La observo mientras escribía y reía cada vez que la veía poner diferentes muecas que le parecían extremadamente divertidas. Estaba segura de que esa carta alegraría a esa chica Tatsuki.
División de Harribel
—Mañana iniciaremos el entrenamiento con Orihime —índico la rubia a las tres fracciones que se encontraban presentes.
—¿Se unirá a nosotras? —pregunto la de cabello largo.
—¿Tienes algún problema si se une a nosotras Sung-Sun? —reto la de cabello ondulado.
—Estoy con Mila Rose en esto, desde un principio se notó que Orihime te cayó mal —se cruzó de brazos.
—Nunca dije que me cayera mal —rodo los ojos.
—Seguro es porque es más bonita que tu —se rio la morocha y Mila hizo lo mismo.
—Ninguna chica es más bonita que yo —lo dijo con aires de superioridad que ocasionaron que las otras dos soltaran carcajadas. Sung-Sun las vio con fastidio e intento fulminarlas con la mirada pero estas no paraban de reír.
—Por dios Sung-Sun hasta un chango pelón es más lindo que tu —se limpió una lagrima que le salía de tanto reír.
—Lo dice la mujer que tiene un trapeador por cabello —sonrió detrás de su manga pero Mila noto su sonrisa sarcástica.
—Oi, ¿Qué dijiste? —frunció el ceño.
—Chicas basta —las tres voltearon a ver a Harribel. —Orihime no se unirá a nosotras pero entrenara con nosotras.
—Ven tontas debieron dejar que Harribel-sama terminara de hablar antes de empezar a discutir —Apacci sonrió de lado y las otras dos mujeres la fulminaron con la mirada.
—Nosotros la ayudaremos a incrementar sus habilidades ofensivas y defensivas, la división médica se encargara de sus habilidades médicas.
—Entendido —dijeron las tres al unísono.
—Es todo por hoy, pueden hacer lo que quieran el resto del día —se paró de la silla. —Mañana nos vemos en el campo de entrenamiento después del medio día —salió de su oficina.
Dentro del castillo
Llevaba minutos caminando por los pasillos en busca del baño, si tan solo huera puesto atención cuando las sirvientas la llevaron ahí en lugar de haber estado en alguna otra parte del universo. Se golpeó la cabeza varias veces por ser tan tonta y continuo con la búsqueda. Hace algunas horas había vuelto a su cuarto después de pasar la mayor parte del medio día con Rena y esta le había indicado a las mucamas que se retiraran y dejaran a Orihime sola después de que esta le dijo que le parecía algo raro que hiciera todo por ella. En estos momentos se arrepentía por tal comentario ya que no tenía ni idea de donde se encontraba. Doblo a la derecha y su corazón se alegró cuando a lo lejos vio a una mucama salir de uno de los cuartos del pasillo. Corrió en su dirección para así poder pedir orientación en cuanto a la posición del baño.
—Disculpe —la mucama volteo en su dirección e hizo una reverencia.
—¿En qué puedo ayudarle Inoue-sama? —Orihime paso por alto el hecho de que la sirvienta conociera su nombre sin siquiera haberla visto antes y el hecho de que la trataba con superioridad.
—¿Dónde se encuentra el baño? La verdad es que me he perdido —rio nerviosamente.
—¿Desea que le prepare un baño?
—No te preocupes —movió sus manos de arriba a abajo. —, solo indícame donde esta —le sonrió y la criada asintió.
Inoue la siguió hasta el baño y esta le encendió el agua y salió después de que Orihime le aseguro que ya no necesitaba nada más. Dejo su ropa de cama en la silla que estaba cercas y procedió a remover su ropa. Al terminar se metió en la tina soltando un suspiro cuando todo su cuerpo estuvo sumergido en el agua. Desde que había salido de Karakura no había tenido tiempo para disfrutar de un baño y valla que le hacía falta. El agua caliente relajo todos sus músculos y le ayudo a olvidarse de todo por un momento.
El vapor en el aire se volvió liquido en la frente y mejillas de la pelirroja pegando los mechones que se le escapaban de su chongo a su frente. El ambiente era tranquilo pero su calma se vio interrumpida cuando a su mente volvieron los recuerdos de la noche anterior. Abrió los ojos y sumergió la mitad de su cara en el agua mientras abrazaba sus rodillas. No sabía porque de todas las cosas posibles –incluido el hecho de que Ichigo seguro se casaría en algunas semanas- había recordado el momento en el que le había jurado lealtad al peli azul. Algo en la manera en que la veía y le hablaba hacia que su corazón se apretara de una manera tan extraña que le daba miedo.
Termino su baño y se cambió a su ropa de noche que consistía de un vestido de tirantes de seda color rosa pálido que le llegaba hasta medio muslo y una bata a juego con este. Recogió sus cosas y salió a los pasillos esta vez recordando donde estaba su cuarto. Iba tan sumida en sus pensamientos –sobre lo que pasaría al día siguiente y recordando el camino hacia su habitación- que no noto a la persona que estaba parada frente a ella y choco con esta. El impacto hizo que cerrara los ojos y cuando los abrió se encontró con amplia espalda que era cubierta por telas blancas.
—Parece que lo único que sabes hacer es chocar con la gente —el hombre se dio la vuelta y Orihime dejo de respirar cuando se dio cuenta de que se trataba del rey.
—L-lo siento Jaegerjaquez-sama —hizo una reverencia.
—¿Huh? —inconscientemente la chica le enseño una amplia vista de sus senos con la forma en la que estaba reverenciando y eso le dio una diabólica idea al peli azul que sonrió para sí mismo por su gran astucia. —Para ti no es "Jaegerjaquez-sama" —la chica levanto la mirada con duda, tal vez tenía que llamarlo rey y le había faltado al respeto por dirigirse a el de esa manera. —Para ti es "Amo Jaegerjaquez" —los ojos de la chica se hicieron tan grandes como un par de platos al escuchar eso y eso solo agrando la sonrisa del rey. —Veras —se acercó a ella hasta colocar una de sus manos en su cintura. —Tu eres especia —llevo su boca hasta su oreja y la lambio lentamente —Ori-Hi-Me —la pego más a su cuerpo sintiendo como la ligera tela no era una gran barrera entre sus cuerpos. —¿Entendido?
—S-si amo Jaegerjaquez —Grimmjow sonrió satisfactoriamente, este sí que iba a ser divertido.
Espero le haya gustado se que el capitulo no es muy largo pero les juro que estoy intentando hacerlos mas largos, ya conforme avance la historia estos lo serán. Dividíalgunos cambios de escena con - ya que eran en el mismo lugar pero rato mas tarde, si no les gusta de esa manera puedo simplemente no dividir y solo iniciarotro párrafoo puedo dividirlo de la misma manera en que divido los cambios de escena, sea cual sea su decisióneditare el capitulo si es alguna de estas dos.
Les explicare/aclarareso de la "Inmortalidad del rey" básicamentea los reyes se les otorga la inmortalidad una vez se convierten en reyes para que estos puedas gobernarpor mucho tiempo. Esta inmortalidad es del tipo que no envejecen (o lo hacen muy lentamente) y no la inmortalidad del tipo que no pueden morir ya que estos pueden ser asesinados, es algo mas como la eterna juventud. Ya sera mejor explicada en capítulospor venir.
Les iba a decir mas cosas pero se me ha ido la olla asíque aquíle dejo. Recuerden si tienen alguna duda o quieren que les aclare algo de mejor manera no duden en hacerlo tambiénson bienvenidas las sugerencias.
Como siempre gracias por su tiempo y nos vemos (leemos) pronto.
