HEY! Aquí Auster dejándoles el capítulo de la semana. Perdonen que se los tenga hasta hoy D: es que recién hice mi examen de admisión. ¡Crucemos los dedos para que si quede en la universidad! Jajaja. Bueno sin más por escribir aquí esta.
Capítulo 7
Encuentro
Carlos abría los ojos para encontrarse con la cara de James, quien se encontraba sentado en una silla frente a su cama y le sonreía. Observó a su alrededor y se dio cuenta que no tenía idea de donde se encontraba. Con la mirada recorrió toda la bella habitación y se detuvo en una gran ventana a un lado de él. Esta ventana le daba una vista hacia un jardín que se conectaba con un bosque y a estos los dividía una cerca color blanco.
– James ¿Dónde estoy? – Dijo con una sonrisa regresando su vista hacía el más alto de BTR.
–Estas en la casa de verano de mi familia – dijo James levantándose y caminando hacia la ventana.
–Pero… ¿No estaba yo en el…? – trato de decir Carlos.
–¡NO!...no … yo lo evite. – Interrumpió James observando el enorme jardín.
–¿Qué? – Cuestiono Carlos asombrado e incorporándose rápidamente.
–Carlitos…tú no tienes nada, estas bien…ellos no lo entienden. – dijo James acercándose a Carlos.
La preocupación de Carlos se evaporó al tener a James tan cerca. Sus brazos lo rodearon, todo parecía como un sueño, se la había jugado por él y se lo había llevado lejos para estar juntos.
–Todo estará bien ahora…Te juro que nunca me iré de tu lado – Dijo James abrazando fuerte a Carlos.
–Gracias…–Contesto Carlos abrazando fuerte también a James.
El abrazo entre ellos fue interrumpido por el sonido del timbre. Carlos apretó aún más a James, tenía miedo de haber sido encontrado. James se separó de él rápidamente y, aunque primero mostró una cara de angustia, volteo a verlo tan sereno como le fue posible.
– ¿James? – cuestionó Carlos viéndolo dirigirse a la puerta.
–No pasa nada Carlos… veré que buscan, quizá solo se han equivocado o algo. – contestó James mientras pasaba la puerta de la habitación y la cerraba.
Carlos se levantó, se dirigió a la puerta y trató inútilmente de abrirla. Al parecer James la había cerrado por fuera. Pegó su oreja a la puerta buscando, sin suerte, escuchar algo. Quería saber que pasaba. Ante su impotencia no pudo más que recargarse en la puerta y volver a observar aquella gran habitación. Se percató de un baúl que estaba frente a la cama. Se acercó y paso suavemente sus dedos por la cerradura. Estaba cerrado con llave y cualquier intento por abrirlo era inútil. Comenzó a buscar la llave por todos los rincones de la habitación pero no encontró nada. Volvió a situarse enfrente del baúl y lo observó un rato hasta que escuchó unos pasos rápidos que se dirigían de regreso a la habitación. Rápidamente regresó a la cama y se acostó. Observó como la puerta se abría, dando paso a James y a otros dos sujetos.
Uno de ellos era alto, casi como James, moreno y de pelo obscuro. El otro era tan solo un poco más bajo y de cabello más claro.
–¡CARLANGAS! – grito el más bajo de esos dos extendiendo los brazos.
El otro sonrió y se dirigió seguido de su acompañante hacía Carlos, dejando a James en la puerta observándolos con un aire de desconfianza.
–No te preocupes Carlos, tampoco creemos que tengas nada grave – dijo el más alto.
–Si Carlangas no te preocupes guardaremos el secreto…– dijo el otro guiñándole el ojo.
–Gracias…–dijo Carlos un poco tímido – Pero… ¿Quiénes son ustedes?
Los hombres lo vieron anonadados, no podían creer la pregunta de Carlos y después de lanzar una carcajada voltearon hacía James.
– Bueno James, ¡SI QUE LE HAS LAVADO EL CEREBRO! – dijo burlón el bajo lanzándole un manotazo a James que se encontraba justo detrás de él.
–Soy – dijo seriamente el alto – tú tío Roberto y mi buen amigo Arturo.
–No puedo creer que nos olvidaras Carlos…pasaste casi toda tu infancia con nosotros.
–Toda mi… ¿Infancia? – Dijo Carlos al tiempo que su vista se clavaba en un punto fijo.
–Vamos Carlos no te esfuerces en pensar nada ahora ¿ok? – Dijo James situándose a un lado de Carlos y continuó – Señores Carlos necesita descansar así que les pido salir.
–Está bien – dijo Arturo al tiempo que salía – Ya parece tu esposa.
–Nos vemos mañana Carlitos. – Dijo su tío saliendo después que su amigo.
–Descansa – finalizó James dándole un beso en la frente a Carlos.
Carlos no entendía nada ¿Quiénes eran esos tipos?
–¿Roberto? ¿Arturo? – dijo en voz alta.
James alcanzó a escuchar aquellos dos nombres. Carlos seguía dormido…iba a estar así… por quien sabe cuánto tiempo, no pudieron ya hacer nada. De camino al hospital psiquiátrico algo lo perturbo de sobremanera y lo hizo caer en una especie de shock. Los doctores le dijeron a James que no tenían idea de cuando despertaría.
Así es, James no se había llevado a Carlos a ningún lugar, era su mente quien había creado todo eso. Él en realidad se encontraba en una cama del psiquiátrico donde frecuentemente pasaban los doctores a ver su estado y de donde James no se alejaba.
James no paraba de repetirle a Carlos todo el tiempo que todo estaría bien…que jamás se iría de su lado.
