Bueno, ahí va otro capítulo de la historia... a ver si os gusta.
Los personajes son de Rumilo Takahashi y la historia es sin ánimo de lucro.
Chapter 7 – Llegada a Nerima. El día después.
Estaban de vuelta en Nerima. Bajaron del tren y se quedaron en el andén, los dos quietos, mirando la tan conocida estación. Habían vuelto. Sentían algo de nostalgia de los dos días pasados, pero se miraron y sonrieron. Habían vuelto y lo hacían como dos personas nuevas. Con decisión pero con calma caminaron hacia su casa, hacia su hogar, donde sabían que les estarían esperando, cada uno con una decisión distinta pero clara en sus mente. Akane apoyaría y estaría al lado de Ranma aunque él no le correspondiera en su amor, y Ranma estaría a su lado para protegerla ante todo aunque ella le detestara por todos los problemas y dolor que él le había causado.
De camino al Dojo fueron dando un paseo recordando todo lo que habían vivido en estos dos días y las conversaciones con los Sres Ayashi. Rieron de las aventuras que había explicado el abuelo Ayashi y recordaron el espectáculo de la cueva, la sorpresa que se llevó Ranma. Estuvieron riendo durante todo el camino y así les vio toda la familia mientras entraban en casa.
- Ranma, Akane… ya están aquí! – Se levantó Kasumi a recibirles
Todos los demás, se quedaron pasmados sin decir nada observando a la pareja. Se les veía tan distintos. El Dr Tofú, que había venido para ver cómo llegaba Akane, se levantó también con una sonrisa, a saludar a los dos.
- Veo que os ha sentado muy bien este pequeño viaje – comentó mientras ayudaba a Akane a quitarse su mochila.
- Sí, ha sido maravilloso - se giró y se dirigió a su hermana mayor - Kasumi, Gracias!
- No ha sido nada, querida Akane. Lo único que hice fue llamar a la abuela Ayashi tal como me pediste – contestó Kasumi modestamente – Venga sentaros que os preparo alguna cosa para cenar. Nosotros ya hemos comido
- No te preocupes Kasumi – dijo Akane – la abuela nos preparó algo de comer para el tren y como nos quedamos dormidos no tocamos nada. Podemos comerlo ahora.
- Sí, estabas tan cansada después de la paliza que te di entrenando – le picó Ranma sacándole la lengua.
- Pero qué dices? –le espetó Akane.
Todos se pusieron tensos esperando la típica pelea que empezaría con insultos y acabaría con Ranma volando y Akane corriendo a su habitación llorando. Pero esa reacción no llegó.
- Jajaja… aún me acuerdo del golpe que te di en el estómago y que te dejó sentado sobre un piedra - Reía Akane – estuviste a punto de resbalar al lago!
- Jajajaja… Jejeje… sí, fue muy divertido – Reía también Ranma – vale, vale… tengo que reconocerlo… casi, casi, me venciste… casi…
- Eres un engreído!... bueno, venga… vale… casi, casi… fue un empate
- Jajaja… de acuerdo… empate, pero gané yo
- Jajaja… eres terrible Ranma! No cambiarás! – decía Akane sin parar de reír.
Todos excepto Kasumi, que ya estaba sacando la comida de la bolsa de Ranma, y el Dr Tofú que les miraba alegre, seguían estando anonadados.
- Pero que os ha pasado? – preguntó extrañada Nabiki
Los dos dejaron de reír y miraron a Nabiki secándose las lágrimas de la risa.
- A qué te refieres? – dijeron a la vez.
- Os habéis visto? Ya no peleáis! – contestó Nabiki poniéndose de pie.
Akane y Ranma se miraron y sonrieron. Era verdad, no estaban peleando y eso les hizo sentir maravillosamente bien.
- Oh! Veo que la abuela Ayhasi os trató bien. Os preparó muy buena comida – interrumpió Kasumi – Venga comed! Que es tarde y mañana debéis ir al instituto.
Ranma y Akane aceptaron la invitación y empezaron a comer hambrientos.
- Qué hambre tengo! Me pasas el arroz Akane?
- Toma. Páseme tu las albóndigas de sepia
Soun y Genma seguían sin poder decir nada, con la boca abierta aún del asombro. Y así siguieron hasta que Akane y Ranma acabaron de cenar y todos fueron despidiéndose para ir a dormir.
- Buenas noches Dr Tofú, y gracias por venir a recibirnos y preocuparse por nosotros – le dijo amablemente Akane al Dr en la puerta del Dojo. Kasumi y ella le habían acompañado a la salida.
- Ha sido un placer pequeña – y le tocó la mejilla a Akane – me alegro muchísimo que por fin empecéis a entenderos Ranma y tu
- Bueno, yo… - Akane no sabía qué decir.
- No te preocupes todo irá bien – le animó el Dr Tofú – Verdad Kasumi? – y la miró con sonrisa de complicidad
- Por supuesto – asintió Kasumi mirando a los ojos del Dr Tofú, que tuvo que recurrir de nuevo a todos los duros entrenamientos que estaba haciendo para controlarse y no abalanzarse sobre Kasumi y abrazarla o ponerse a bailar diciendo tonterías.
Akane, viendo cómo se miraban el Dr Tofú y su hermana se retiró silenciosamente dejándolos en la puerta del Dojo.
Mientras tanto, en el salón Soun y Genma habían reaccionado ya, y estaban brindando con sake ante el esperanzador cambio que habían visto en sus dos hijos.
- Bravoooo… por fin! Querido Genma, por fin nuestros hijos no se pelean! Esto ha de signifcar algo, seguro que pronto tendremos boda!
- Vivaaaa… por fin mi hijo se comporta como un verdadero hombre! Seremos consuegros! Brindemos! – y bebieron de nuevo dejando los vasos vacíos de un trago.
- Por favor, papa… dejadlo – les recriminó Akane al entrar en casa y verles así – Os estáis precipitando – dejad de beber y hacer escándalo y a dormir! – y les quitó la botella de sake.
- Akane, hija mía… buaaaaa, buaaaaa – y se abrazó a ella llorando – estoy tan contento de verte feliz con Ranma!
- Papá por favor! – gritó Akane – Tío Genma, llévate a papá a la cama, por favor
Genma, convertido de golpe en Panda, asintió y se llevó arrastrando a Soun por las escaleras siendo una tarea harto difícil al estar él sólo un poco más sobrio que Soun que no dejaba de llorar. En más de una ocasión estuvieron los dos a punto de caer rodando por las escaleras pero después de largos minutos llegaron a su destino cayendo los dos rotundamente dormidos.
Akane se sentó en el porche mirando el agua de la pequeña fuente de su jardín y la luz de la luna, que seguía estando espectacular aunque no tan llena como hace una noche cuando estaban en Oume. Dónde estaría Ranma? Había desaparecido. Sería verdad lo que había dicho Nabiki? Habían cambiado? Es cierto que desde el viaje no se habían peleado ni insultado. Era un cambio muy agradable, pero no le había dado mucha importancia y parecía que Ranma tampoco. Un bostezo se le escapó sin poder controlarlo. Estaba cansada y su cabeza no estaba para analizar comportamientos. De nuevo miró la luna reflejándose en el agua y se dirigió a dentro mientras Kasumi y el Dr Tofú seguían hablando en la puerta del Dojo como si nada.
Dentro de casa todo era silencio ya. Acabó de llevar los platos de la cena a la cocina con los vasos de sake de su padre y tío Genma y se dirigió a su habitación. Se desvistió y se puso un pijama limpio del armario e iba a meterse en la cama cuando vio algo sobre la almohada. Era una preciosa rosa roja de tallo largo con un pequeño papel debajo. Cogió la rosa sorprendida. Era realmente hermosa. Cogió el papel."Gracias". Tan sólo había un simple pero significativo Gracias. Al leerlo Akane sonrió con satisfacción. Miró las letras escritas y la rosa al lado y se metió en la cama feliz quedándose al momento dormida con imágenes de la cabaña y Ranma a su lado.
Ranma estaba nervioso. No sabía cómo reaccionaría Akane ante la rosa y su trozo de papel, pero quería mostrarle su agradecimiento, que Akane supiese que el gesto que tuvo con él enseñándole algo tan íntimo y valioso para ella en ese viaje, le había salvado de hundirse en su dolor y sus remordimientos. Ranma, nervioso, estaba colgado del tejado asomado ligeramente sobre la ventana de Akane cuando ella cogió la rosa y la nota. Al ver cómo se le iluminaban los ojos y la sonrisa, casi se resbala de tan concentrado que estaba mirando la reacción de Akane. Rápidamente se metió en su habitación para evitar ser visto y contagiado de la sonrisa y felicidad de Akane se acostó en su futón recordando todo lo que habían vivido en esos dos intensos días.
Akane estaba durmiendo plácidamente cuando sonó su despertador. Era lunes y debían volver a la escuela. Debían volver a su vida normal después de aquel fantástico fin de semana.
Mientras salía de la cama, un estado de intranquilidad se apoderó de ella. El viaje a Oume fue genial pero volver a sus rutinas y al entorno de siempre, con sus prometidas y demás, sería muy distinto. No sabía cómo llevaría el objetivo que se había marcado, asumir que para Ranma no era más que una amiga y que por tanto para ella, él también debía ser sólo un amigo. Se vistió y se preparó para enfrentarse a la nueva vida con Ranma. Pero al bajar se encontró con el primer cambio después de sus días en Oume. Ranma ya estaba despierto y desayunando. Al verla bajar a Ranma se le iluminaron los ojos.
- Buenos días Akane – le sonrió mientras seguía comiendo – Corre, desayuna que así no tendremos que correr para llegar al instituto.
Akane, sin poder decir nada, un poco aturdida, asintió y empezó a comer. Rápidamente terminaron y salieron destino al instituto.
Durante el camino fueron paseando y hablando. Ranma seguía yendo sobre la valla pero iba mirándola mientras charlaban a la vez que con otro ojo iba controlando su alrededor para evitar sorpresas de ninguna de sus prometidas o cualquier otra cosa. Ranma lo tenía muy claro. Esta vez no dejaría que nada le pasara a Akane. Era demasiado valiosa para él.
Akane notó que Ranma estaba un poco tenso atento a su alrededor mientras iban andando pero no le dio importancia. Era todo un cambio poder ir sin correr al instituto y encima sin pelearse con Ranma. Estaba siendo toda una experiencia. Una experiencia realmente agradable. Llegaron sin interrupciones y puntuales a su aula y allí se separaron siendo llamados por sus amigos mientras llegaba el profesor.
- Eh, Akane, te veo muy bien! Dónde estuviste el fin de semana? – Le preguntó Sayuri –Te llamé para saber cómo estabas después de lo de la boda pero Nabiki me djo que te habías ido de viaje.
- Sí, yo también te llamé. Estaba preocupada por ti – añadió Yuka
- Estoy bien chicas – sonrió Akane mirando a las dos – no os tenéis que preocupar
Yuka y Sayuri la miraron concentradas
- Sí, parece que tienes razón. Realmente estás radiante pero dime, y qué ha sido esa entrada hablando con Ranma tranquilamente? Qué os ha pasado? – le preguntó Yuka, golpeándole el codo con su codo y guiñándole el ojo – Nos has de contar algo?
- Pero de qué habláis? – se sonrojó Akane – estamos como siempre
- Sí, ya, anda, eso no te lo crees ni tú – y volvió a darle otro golpe en el codo
En ese momento entró la profesora Hinako pidiendo silencio y todos fueron sentándose en sus pupitres.
Ranma se sentó y al momento ya estaba pensando en las musarañas mirando a Akane desde su sitio. Se la veía preciosa y un poco sonrojada después de hablar hablado con Yuka y Sayuri. De qué estarían hablando? De repente un papelito cayó encima de su mesa. Era de Daisuke y ponía, "oye, qué habéis hecho este fin de semana? Akane está deslumbrante!" Ranma miró a Daisuke con cara de asesino y muy bajito, para que la señorita Hinako no les oyera, le contestó
- Deja en paz a Akane! Ni se te ocurra mirarla y decir esas cosas de ella! Si está radiante o no, no es cosa tuya.
Daisuke rió por lo bajo ante la reacción de Ranma. Hiroshi viendo que tenían jaleo sus dos amigos se unió al jolgorio.
- Es verdad, no me había fijado… quizás es que finalmente está enamorada de ti… tienes una suerte inmensa Saotome! Quién pudiera ser tú!
- Que dejes en paz a Akane! – le susurró Ranma
- A ver, señores Saotome y compañía… se puede saber porque no me están escuchando? Cómo sigan así irán al Director para que les rape el pelo – les riñó la señorita Hinako convertida en una niña pequeña.
- No es nada, señorita Hinako, perdone – se disculpó Daisuke mientras Ranma bajaba la mirada para no encontrarse con los ojos color chocolate de Akane que le estaban mirando.
Hubo otra bronca a Ranma y sus amigos con una tarea extra para ellos por parte de la señorita Hinako, pero en general, el día transcurrió tranquilo.
En el patio cada uno estuvo con su grupo de amigos, como era habitual, pero hubo un momento en que Akane subió al terrado del colegio a buscando a Sayuri y se encontró a Ranma junto a la reja mirando el horizonte. Silenciosamente se le acercó.
- Qué haces aquí Ranma? Estás bien? – preguntó un poco preocupada.
Ranma se giró al oír esa voz que tantas cosas le hacía sentir y la miró. Desde que habían vuelto de Oume la veía cada vez más bonita y eso le desconcertaba pero dejó ese fugaz pensamiento que le rondaba y se centró en ella.
- Sí, sí… estoy esperando a ese par de burros, a Hiroshi y a Daisuke, que han ido a buscar papeles y lápices para empezar a trabajar en los deberes que nos ha mandado la señorita Hinako como castigo por no estar atentos a su clase. Vaya forma de empezar la semana.
- Jajajaja… sí, tienes razón, mira que pillaros hablando dos veces. Debéis tener cuidado, ya sabéis los prontos que tiene, y aún que no os ha hecho rapar el pelo como dijo la primera vez que os pilló
- Jejeje… sí, la señorita Hinako y el Director son muy peligrosos.
Los dos se sentaron y empezaron a hablar tranquilamente. Ranma de nuevo se tensó preparado ante cualquier posible interrupción por parte de cualquiera de sus prometidas o de los admiradores de Akane. No dejaría que la tocaran. Pero no sucedió nada y fue realmente genial poder seguir con Akane como si aún estuvieran los dos solos en Oume.
Las clases fueron siguiéndose y por fin llegó el momento de volver a casa. El camino, sorprendentemente, fue igual de tranquilo y relajado que el resto del día y pudieron volver a casa hablando y riendo sin ninguna bicicleta que les cayera encima o ningún cerdito perdido que se interpusiera entre los dos.
- Ya estamos en casa! – gritaron los dos al entrar
- Bienvenidos, chicos. En la mesa os he preparado la merienda.
- Gracias Kasumi! – contestaron de nuevo los dos y se rieron al ver que habían vuelto a hablar a la vez.
Mientras merendaban, Ranma miraba de reojo a Akane pensando en soltar lo que se le había ocurrido o no. Cerró los puños para coger fuerzas y lo soltó.
- Akane, quieres que entrenemos juntos después de merendar?
Akane dejó el té que iba a beber a medio camino de sus labios y miró a Ranma confundida por unos segundos.
- En serio? – le preguntó con los ojos brillantes
- Sí – le sonrío Ranma al verla así – En Oume nos lo pasamos bien entrenando y creo que podría estar bien seguir haciéndolo.
- Me parece genial! Espera que voy a cambiarme! – Dejó el té sin tomar y salió corriendo escalares arriba
Ranma la vió irse con una sonrisa de satisfacción en sus labios. Se la veía tan feliz sólo por esa proposición! Realmente le había dicho eso porque entrenar con ella en Oume fue maravilloso. Tenerla tan cerca… pero la principal razón de la propuesta fue para asegurarse que Akane sabría defenderse ante cualquier ataque. Ya era buena, y se esforzaba, pero no lo suficiente y todo el día de hoy sin la presencia de ningún atacante, ya fuera por parte de las prometidas y los enemigos de Ranma o admiradores de Akane, había sido muy raro. No era normal que nadie de ellos no les molestara en algún momento. Presagiaba algo. Y él estaría allí para proteger a Akane, pero si ella estaba preparada y se defendía mejor él estaría mucho más tranquilo.
Entrenaron durante dos horas en la que Akane acabó rendida. Ranma recibió algún golpe inesperado de Akane pero en general fue un muy buen enteramiento. Sonrientes se fueron a duchar y se presentaron a cenar charlando alegremente, ante una familia que seguía sin dar crédito excepto Kasumi que parecía ignorar el cambio en los dos chicos.
El día después no había sido tan malo como los dos habían temido.
Continuará...
Bueno, qué tal? espero que no se esté haciendo muy rollo toda esta parte!
