Waazzaaaaaa!!
Pues lo prometido es deuda y he aquí el capítulo 7, el de la suerte hahaha, espero les agrade y... me gusstaría prometer que actualizaré el lunes... pero no puedo, aunque haré lo posible por actualizar el lunes, pero no prometo nada.
Enjoy!!
Harry Potter y el sacrificio
Asesinato
(Capítulo 7)
Flotaba.
Libre por las nubes de sus pensamientos.
Flotaba.
Flotaba y era libre como los hilos de ideas que emanaban como el chorro de una fuente cada vez que se daba a la tarea de idear cosas nuevas, inteligentes y que le servirían para resolver esto o aquello.
Flotaba.
Y en medio de todos sus pensamientos no había sombra alguna que robara la alegría de esos recuerdos maravillosos que la hacían sentirse a gusto, contenta. Feliz.
Flotaba y sentía la brisa refrescante acariciando su rostro dulcemente, como sí de la mano de un amante se tratara. Preocupado, cariñoso. Un amante que había prometido cuidarla y quererla siempre sin importar qué o quienes se interpusieran en el camino infinito de su amor eterno.
Flotaba... y cayó.
Pero no de golpe, lentamente como si el destino se burlara de ella quitándole la alegría que le había dado, que había disfrutado mientras flotaba como todos los demás porque a fin de cuentas... todos flotan.
Hermione caía sobre ella misma, sobre su cuerpo débil por los acontecimientos ocurridos la noche anterior, cuando algo o alguien la había atacado en medio de la oscuridad. Ahora su cuerpo estaba lastimado, cansado y recostado en una camilla en la enfermería del castillo y su mente que hasta hace unos momentos flotaba libremente por el inmenso espacio de su inconsciencia, ahora regresaba a donde pertenecía, a esa cárcel de carne y hueso que la encerraría detrás de barrotes de dolor soldados con la poderosa realidad, la cual no podía ser destruida por ningún medio y la realidad, su realidad, era que había sido atacada, quizá hasta violada, por uno de sus profesores: Severus Snape.
Madame Pomfrey escuchó el sollozo lastimero de Hermione y salió de inmediato de su pequeña oficina para ver qué le sucedía a la chica. Cuando se asomó a la enorme habitación decorada con decenas de camillas, vio a la chica del cabello alborotado sentada en la orilla de su cama, cubriéndose el rostro con las manos. Ocultando al mundo que la rodeaba sus lágrimas.
Con paso decidido Pomfrey se acercó hasta la camilla para consolar y preguntarle a Hermione cómo se sentía, sabía que posiblemente la joven bruja estaría muy dolida por lo que le había sucedido, ni ella se imaginaba que a alguien en aquella institución de enseñanza de la magia pudiera ocurrirle algo tan terrible.
- ¿Cómo te sientes? -preguntó Pomfrey con voz melosa a Hermione, la joven rápidamente secó las lágrimas en su rostro y miró de lado, hacia donde la enfermera no pudiera ver su rostro surcado por la humedad de su llanto.
- Bien -constató Hermione con un hilo de voz.
- Se te nota en el rostro -musitó Pomfrey con sarcasmo-. ¿Recuerdas lo que sucedió, pequeña?
Hermione se puso rígida. Lo último que recordaba era a Severus acercándose a ella y proponiéndole cosas horribles. ¿Qué si se acordaba?, por supuesto que lo hacía y deseaba con todo su ser que el profesor Lockhart estuviera allí para que le echara una maldición y la hiciera olvidar todo lo sucedido.
- No -mintió con un nudo en la garganta.
- Es lo mejor -meditó Madame Pomfrey, Hermione estuvo segura entonces de que ella sí sabía lo que había sucedido.
- ¿Cómo llegué aquí? -preguntó la joven, intentando que su voz no se quebrara al hablar.
Madame Pomfrey sonrió.
- Es una suerte -comenzó- que el profesor Snape te haya encontrado. Fue él quien te trajo hasta aquí.
"¿Es una broma?" quiso preguntar Hermione, pero no tenía ganas de hacerlo, su sentido del humor estaba enterrado unos cien metros por debajo del fondo del mar, lo cual era bastante profundo.
- ¿El profesor Snape?
- Sí -replicó la enfermera- Ya era noche, dijo que te encontró cerca del bosque oscuro, tenías marcas superficiales de rasguños por todo el rostro, ahora han sanado muy bien y no te quedarán cicatrices, así que no tienes de qué preocuparte.
- Pero... ¡si fue el profesor Snape quien me atacó! -señalo Hermione con la voz subiendo lentamente, amenazando con convertirse en un grito. Pomfrey la miró de reojo, un tanto preocupada.
- No niña, te digo que fue el profesor Snape quien te trajo hasta aquí. Cuando Filch te vio saliendo del castillo de forma muy misteriosa, de inmediato fue con el profesor Snape, claro que a Filch no le importaba tu seguridad, sino que recibieras un buen castigo. Justo cuando saliste del despacho del profesor Snape, la profesora McGonagall te saludó por el pasillo, pero tú ni siquiera la miraste, dijo que lucías asustada, como si alguien estuviera persiguiéndote, pensó que el profesor Snape te había dicho algo que te había asustado. Fue entonces cuando él supo que algo malo te sucedía, aunque no nos dijo porqué.
»Fue por eso que cuando Filch fue a verlo, salió inmediatamente detrás de ti, sin avisar a nadie. Cuando te trajo, nos enteramos de que habías ido a la sala común de Gryffindor y que subiste buscando a Potter y a Weasley. Su hermana menor, Ginny, nos dijo por la mañana que te había preguntado dónde se encontraba su hermano, pero que al igual como hiciste con la profesora McGonagall, ni siquiera la miraste. De hecho, dijo que ignorabas a todo el mundo y que actuabas de forma muy rara.
»Los cortes en tu cara -Madame Pomfrey hizo una pausa mirando con recelo a Hermione- te las provocaste tú misma. El profesor Snape dijo que te vio gritando tirada en el suelo mientras te hacías daño. ¿Dónde está Harry y Ron, Hermione?
Hermione temblaba de pies a cabeza. Pomfrey estaba mintiendo, por supuesto, seguramente estaba encubriendo lo que Snape le había hecho. Claro, no podía haber otra explicación. Pero ¿y Ginny?, ¿ella estaría también encubriendo a Snape? No lo creía posible, Ginny no tenía motivo alguno para hacer eso.
¿Qué demonios estaba pasando?
- Hermione -Pomfrey se acercó cautelosa a ella- ¿Dónde están Harry y Ron?
- No lo sé -susurró Hermione con voz apenas audible- yo... los estaba buscando, cuando fui a la cabaña de Hagrid, me topé con Snape y... me atacó. Quería hacerme daño... quería... que hiciéramos...
Hermione no pudo decirle a Pomfrey que Severus había estado invitándola a hacer el perrito, en ese momento la puerta de la enfermería se abrió de golpe y en el umbral apareció un Ron Weasley tan pálido como la leche, con los ojos muy abiertos y la mirada perdida en algún universo paralelo delante de él. Su ropa estaba sucia y desgarrada en varios puntos. Tenía sangre seca en el rostro y en las manos. Sudaba y todas sus extremidades temblaban como si carecieran completamente de huesos. Tambaleante entró en la estancia, murmurando cosas que ni Hermione ni Pomfrey podían escuchar.
- ¡Ron! -gritó Hermione.
- ¡Por Dios! ¿Qué le ha pasado joven Weasley?
- ...muerto... la mansión... Harry... ojos rojos -balbuceaba Ron mientras se acercaba a pasos de zombi hasta la primera de las camillas, se aferró del borde de ésta y cayó al suelo.
Madame Pomfrey le dio la vuelta y lo sujetó allí para que no se hiciera daño.
- Ve de inmediato por la profesora McGonagall -ordenó a una Hermione paralizada por el miedo y la desesperación de ver a su amigo en aquellas condiciones.
- ...la casa... no debimos... no debimos... Harry -seguía balbuceando Ron.
- ¡Cállate ya, Weasley! -ordenó Pomfrey- ¿Qué es lo que no debieron?
- Ir... ir a la casa de los gritos... es tan horrible, pobre Harry
- ¡Ron! -Hermione se recuperó momentáneamente y sujetó a su amigo de la solapa de su camisa despedazada y lo zarandeó-. ¿Dónde está Harry?
Ron giró el cuello muy lentamente, sin parpadear, el miedo que sentía ahora por la oscuridad era tal que le impedía cerrar los ojos, esos brevísimos instantes de oscuridad ahora eran demasiado terribles para él.
- Hermione... -susurró-, debimos hacerte caso. No debimos de haber ido a ese horrible lugar. Allí estaba Él. Harry -comenzó a sollozar hasta que sus quejidos se convirtieron en un llanto amargo y no pudo decir más.
- Contrólate Weasley -ordenó Pomfrey- ¿quién estaba allí y qué le sucedió a Potter?
- ¡Harry está muerto! -Gritó Ron encogiéndose en el suelo, Pomfrey perdió la fuerza con la que lo sujetaba y Ron pudo darse la vuelta y mirar las patas de la cama, abrazándose las rodillas contra el pecho-. ¡Él lo mató, Él no está muerto!
- ¿Quién, Ron, quién no está muerto? -inquirió Hermione obligando a que su amigo la mirara a los ojos.
Hermione esperó la respuesta por un instante que se le hizo eterno, los ojos de su amigo no reflejaban otra cosa más que un irracional temor a sus recuerdos.
- Tú sabes quien -murmuró Ron con los ojos desorbitados, al decir sus palabras su cuerpo tembló incontrolable. Hermione pudo ver la verdad en sus ojos, Ron no estaba mintiendo aunque esperaba que así fuera, su amigo, Harry, no, él no podía estar muerto.
Las manos sin fuerza de Hermione soltaron a Ron, quien volvió a abrazarse las rodillas para contemplar las patas de la cama, temblaba de pies a cabeza y se mecía mientras repetía una y otra vez: "no debimos... no debimos... no debimos..."
- ¿Qué sucede? -se escuchó una voz lastimera y tranquila en la habitación. Hermione se dio cuenta de que con el alboroto habían despertado a Dumbledore.
- Es Weasley, profesor -respondió Madame Pomfrey antes que Hermione lo hiciera-, dice que el señor Potter ha muerto.
- ¿Es verdad eso, joven Weasley? -interrogó Dumbledore sentándose trabajosamente en el borde de la cama.
- Sí, es verdad -replicó una voz fría y tajante desde el umbral.
Hermione sabía de quien se trataba y no quería mirarlo. Cuando lo hizo sintió que perdería lo poco de cordura que le quedaba y que gritaría con todas sus fuerzas hasta destrozarse la garganta. Poco le faltó para hacerlo.
Severus Snape entró en la sala con grandes zancadas, su capa negra ondeaba detrás de él rozando el suelo, en la mano derecha llevaba la edición de ese día de "El Profeta".
- Según lo que dice el periódico de esta tarde -dijo Snape a Dumbledore-, Potter ha sido asesinado, y al parecer, no de forma rápida e indolora.
- Déjame ver eso -pidió Dumbledore con voz temblorosa. Severus le tendió el periódico. Dumbledore observó que en la primera página de aquella edición especial del diario, había una enorme fotografía en la que se mostraba el cuerpo de Harry Potter cubierto de heridas y lo que parecía ser su sangre, negra debido a la escasa gama de colores que utilizaba el diario. El lugar donde se encontraba el cuerpo destrozado y casi irreconocible, salvo por las gafas y la cicatriz en forma de rayo en su frente, de Harry, lucía muy parecido al lugar donde se encontraba el cuerpo sin vida de Voldemort en la edición especial anterior.
Dumbledore no pensó en ello, ni siquiera fue capaz de leer el encabezado de aquella primera página, la impresión de la imagen había sido demasiado fuerte para él.
- Profesor Dumbledore -Hermione se acercó a él lentamente, aún temerosa de acercarse a Severus-, ¿es verdad lo que están diciendo?
Dumbledore se tomó un momento antes de contestar a la pregunta de su joven alumna, volvió a mirar la fotografía y después dirigió a Hermione una mirada cansada que lo hacía lucir mucho más viejo.
- Me temo que sí, señorita Granger -respondió Dumbledore con pesar-. Por lo que dice el diario, el joven Harry Potter, ha sido asesinado.
06/11/08
«-( H.S )-»™
