Tras abrir varias puertas, dio con la habitación donde los humanos permanecían prisioneros. Uno se agazapó al verlo, el otro permaneció en el sitio.
–Si vienes a hacernos algo, te advierto que mamá se vengará.
Sans enarcó la zona donde tendría su ceja. Esos seres no parecían estar bien. Su preocupación aumentó más.
–¿Dónde está la otra humana?
–Salió de la habitación a pesar de que avisamos. Seguramente esté en el calabozo. No es un buen sitio. Te encierran días.
–¿Cómo llego allí?
–No lo sé– sonrió –. La única vez que fui estaba inconsciente. Eh, Paul ¿Cómo se llega?
–Todo recto, cruce hacia la izquierda, recto, cruce hacia delante, cruce hacia delante, recto, puerta grande. Dale recuerdos a la joven del culo prieto.
Sans prefirió no preguntar y cerró la puerta tras de sí, algo sorprendido. "¿Qué les está haciendo Toriel? Uno está traumado y otro la llama mamá..."
Frisk escuchó como su estómago pedía alimentos. Llevaba unos días alimentándose escasamente, mas a eso estaba acostumbrada. Otra cosa era cesar de comer.
Se agazapó un poco en el suelo mientras pensaba en cómo sería salir de nuevo a la superficie. Temió el pensar en eso. Estar cerca de los locos humanos allí abajo también era horrible, y el vivir escondida no muy agradable.
Sus pensamientos se vieron eliminados cuando la imagen del esqueleto entraron en su mente. Pensó en qué podría estar haciendo en aquel momento, si estaría preocupado o no. También pensó en su compañero Flowey, arrojado y seguramente maltrecho.
La puerta de la mazmorra se abrió y Sans entró. Había un olor bastante fuerte allí dentro.
–¿Frisk?
La joven se giró hasta dar con la entrada al escuchar aquella voz familiar. Se levantó, cansada, y dejándose caer sobre él. El esqueleto cayó con ella porque era mucho más pequeño.
–Creo que me he abollado una costilla...
Los brazos de la humana lo abrazaron mientras dejaba caer su poseedora unas lágrimas en el suelo.
–Ya pasó, Frisk. Calma... Enserio, cariño, déjalo.
Frisk se levantó y se secó las lágrimas. Una pequeña sonrisa adornada le adornaba el rostro. Sans sintió como un agradable calor aparecía en la zona donde debía estar su corazón. Comprendió con pena que por aquella chica sentía ciertas cosas que no quería sentir.
–¿Te echo una mano?
Ella extendió la suya y agarró la de él. En un abrir y cerrar de ojos comprendió lo que tenía en su mano. Estaba el brazo de Sans.
–¡Oye! Con "echarte una mano" no me refería a eso– comenzó a reírse y recolocó su brazo en el sitio donde pertenecía–. Lo siento, cariño. Solo era una broma.
Ella rio también y se levantó.
– ¿Y Flowey?
–Estaba herido y prefirió descansar. Es... Natural.– sonrió tontamente de nuevo, mientras Frisk se cubría la cara con las manos por lo innecesario que había sido el chiste.
Salieron ambos agarrados de una mano. Sans no quería que le arrebataran a la humana de nuevo.
–Espero que sepas el camino hacia la barrera.
–Lo recuerdo más o menos... Pero tranquilo. No nos perderemos.
Los pasos se volvieron cada vez más pesados a lo largo del camino. Frisk realmente no sabía si debía salir de allí o no. Por otro lado, al esqueleto le entristecía la idea.
La sala de tronos fue pasada. Toriel, por suerte, no se encontraba allí. Finalmente, llegaron frente a la barrera. Resplandecía con diferentes tonos debido al Crepúsculo que estaba ocurriendo allá fuera. Era realmente increíble.
–No quiero hacerlo, Sans.
Él se giró hacia ella, sintiendo como la humana agarraba su mano más firmemente.
–No me gusta la superficie. Es oscura y solitaria. Aquí, aunque corriera peligro, te tengo a ti, a Flowey– bajó el rostro– y sé que con ambos puedo evitar cualquier cosa. Quizás si se consigue establecer otra manera de reinar... Una en la que humanos y monstruos sean compañeros. Sé que es una visión compleja y absurda ya que, bueno, los monstruos no tienen apenas piedad, más... Quizás...
–Los monstruos no cambiarían.
–Entonces ven conmigo. Sé que hay todavía las almas de los primeros humanos caídos. Tan solo si cogieras una, podríamos salir y ya no estaría sola.
La idea le aterró. "Dicen que los monstruos que absorben un alma humana se vuelven algo terrible, fuera de control y completamente poderosos. No quiero herirla."
–No puedo hacer eso.
–¿Por qué no? Sans...
–¿Es que no lo entiendes? Te he salvado simplemente porque tú me lo rogaste. No me involucres fuera. Suficiente tuve con todo esto. Además, pude joder a Papyrus y con eso tengo de sobra. No, no pienses que "soy tu amigo", o cosas similares. Somos compañeros, ayuda mutua y eso, pero nada más. Los chistes simplemente eran para hacerlo más ameno– soltó la mano de la humana–, así que no me pidas ir contigo.
–Me estás mintiendo. Sé que somos amigos. Has venido hasta aquí por mí, no por puro deber, por terminar "tu tarea". No me mientas de esa forma tan falsa.
–Di lo que quieras, pero quiero que te vayas de una vez. Quiero irme antes de cruzarme con Toriel, así que date aire.
Frisk vio molesta hacia el monstruo. Sus puños estaban cerrados.
–Sé que somos amigos. Lo único que quieres es que me vaya porque piensas que fuera no corro tanto peligro. Eso quiero pensar.
–Yo quiero pensar que no eres tan estúpida como aparentas pero me lo pones difícil.
Frisk lo golpeó con la palma de la mano en el cráneo de él. Este simplemente se quedo mirándola.
–De acuerdo. Me iré.
Dio media vuelta y cruzó la barrera, dejando a su amigo solo en aquella sala. Poco después se dejó caer este en el suelo, sin fuerzas. Lo único que mantenía un poco de alegría en su vida se había ido.
...o...o...o...
¿Oléis eso? Huele como... Un final cerca. (Aún quedan unos pocos capítulos, calma)
Espero que os haya gustado este capítulo y, por favor, comenten qué les ha parecido el capítulo *saca un revólver* No es obligatorio...
¡Hasta la próxima!
