Disclaimer: No, no tuve éxito en la charla de negocios con Mick-sama, lamentablemente mi estrategia no la convenció, así que ahora tendré que ingeniármelas para pensar otras formas de conseguir los derechos de autor de CCS... T-T Pero, por mientras, lean este fic n.n
El Secuestro De Sakura
Kinomoto
Escrito por Megumi Asakura
Capítulo 7: Explicaciones por dos
Rezaba por que él no la descubriera. Estaba bastante bien camuflada, pero, de cualquier forma el riesgo aún existía.
-Muy bien, qué tenemos aquí... -dijo el médico mayor. Tuvo suerte que no fuera alguno de sus profesores.
-Bueno, -Shyao se adelantó- estábamos buscando algo allí arriba y se cayó de la silla. Sentí que la espalda le hizo "crack".
-Ajá, ¿y hace cuánto más o menos pasó?
Oh no. Otra vez tenía que volver el tiempo y recordar el beso con Sakura. ¿Por qué se ponía tan nervioso? No comprendía. Quizá la situación, la posición, su mirada... Lo habían hecho actuar de tal manera. A veces se actúa involuntariamente, y luego lo lamentas.
Pero él no quería pensar que había sido algo involuntario. No, no quería hacerlo, porque todavía recordaba el sabor de los labios de Sakura, tan dulces, tan inocentes, tan... Tan de mujer al mismo tiempo.
-Y... Alrededor de media hora atrás, supongo. -no le iba a decir el verdadero motivo del retraso.
-Ah, perfecto... Y bien, alumno Tsukishiro, examínela y deme el diagnóstico completo.
-Sí, señor. -Yukito accedió.
Tsukishiro Yukito era el mejor amigo del hermano de Sakura, Touya. Habían cursado juntos la secundaria, la preparatoria, pero se habían separado a la hora de la universidad. Realmente, Yukito no sabía qué escoger, porque era bueno en cualquier cosa en cualquier ámbito: era bueno en carpintería, pintando, dibujando, cosiendo, cocinando, tejiendo, escribiendo libros, estudiando idiomas, era bueno en las matemáticas... En fin, no acabaríamos más, pero, el chico tenía talento para cualquier cosa.
Y se decidió por la medicina, algo que, según él mismo, combinaba todo lo que sabía hacer. Y Sakura, siendo la gran enamorada en secreto suyo, se decidió por lo mismo. Y Tomoyo, siendo tan buena amiga de Sakura, también decidió estudiar medicina. Y Eriol... Y Eriol, nada. Era una cadena interminable. Le iban a dar una medalla a Yukito por atraer a tanta gente a la facultad de medicina.
Volviendo, Sakura debía ser examinada. La parálisis se estaba yendo, pero todavía era incapaz de mover las piernas. Era un golpe grave.
-Eh... -no sabía cómo empezar- Debes mostrarme el lugar donde te duele.
Trató de cambiar su voz. -Es que no puedo mover mis piernas.
-Ya veo, entonces tendré que moverte yo. -la dio vuelta y levantó la remera que llevaba.
-Señorita, esto no se ve nada bien. -dijo el médico mayor- Tsukishiro, el diagnóstico.
-Sí; la paciente presenta heridas en la parte media y baja de la espalda, desde la vértebra diez hasta la final, esto implica también hematomas internas que han afectado la correcta función de la médula espinal, es la causa de la parálisis.
-Tiene suerte que no se haya golpeado más arriba, podría haber muerto.
-¿Tardará mucho en recuperarse? -intervino Shaoran.
-Deberíamos hospitalizarla, pero, parecen simplemente heridas superficiales. Quizá se recupere muy pronto, y dentro de tres días pueda volver a caminar, es hasta que baje la inflamación de la médula.
-Perfecto. -dijo enojada la imitación de Christina Aguilera.
-Doctor, recomiendo anti-inflamatorios y desinflamatorios para el tratamiento.
-Muy bien, alumno Tsukishiro, usted ha aprobado la materia. Trate bien a sus pacientes y puede retirarse.
-¿Era un examen? -preguntó Sakura con su voz distorsionada.
-Sí, creo que le queda una materia más y termina ya la carrera. Es muy bueno ese chico. Tiene talento.
-Ya veo. -habló lentamente.
-Bueno, niña, necesito que me des tu nombre y tu apellido para completar el formulario de visitas.
No, esto realmente era obra del diablo. ¡No podía tener tanta mala suerte!. ¡Solamente había intentado escapar y casi queda en silla de ruedas de por vida!
-Bien, me llamo eh... Li Sakura.
Buena estrategia. Ahora supuestamente era pariente de Shaoran. Él se quedó sorprendido, pero no dijo nada, después de todo, debía salvar su pellejo... El de Shaoran, no el de ella.
Había mentido. Bien pudiera haber dicho que era Kinomoto Sakura, la secuestrada y que había intentado escapar pero se cayó y se golpeó la espalda y luego Shaoran, su secuestrador, la besó y blah blah blah... Pero no lo hizo. No quería que eso terminara de una manera tan brusca. Dios le estaba dando todas las oportunidades posibles para escapar y ella simplemente las desperdiciaba. Después de todo, Shaoran realmente había afectado su cerebro. Se jugaba la vida por él.
Y no podía creer todo lo que estaba haciendo para quedarse con él y que no lo descubrieran. Sabía lo que venía después; el juicio, las condenas, las separaciones, la prensa... El adiós a su secuestrador. No estaba lista aún. Creía que nunca lo estaría, pero tampoco podía quedarse de esa forma para siempre.
¿Era lo mismo que sentía cuando se paraba al lado de su siempre amor eterno y no correspondido Tsukishiro Yukito? Porque él había tocado su frágil espalda, pero no sintió nada. Ni siquiera una chispa, ni un leve sonrojo.
Pero la pregunta daba vueltas en su mente, de acá para allá. ¿Estaba realmente enamorada de su propio secuestrador? Solamente estas clases de cosas le sucedían a la diosa de la mala suerte. Ahora quién sabía por cuánto tiempo estaría encerrada, todo por culpa de Shaoran.
-Bien, después ve al médico a una revisión, pero creo que en tres días te recuperarás si tomas tus medicamentos. Mucha suerte.
-Gracias.
-Adiós. -se despidió Yukito, que no dejó de mirarla hasta el último instante. Tenía una sensación de déjà-vu muy fuerte.
Shaoran los despidió lo más rápido posible. Y sabía lo que iba a pasar luego. Se tenía que enfrentar ahora a Sakura en un diálogo que realmente le incomodaba mucho. Sus sentimientos. La verdad.
No podía declarársele y decirle "Te amo" porque aún no sabía muy bien lo que había hecho, y la magnitud de los hechos. Tenía mucho miedo de enfrentarla. Y no sabía porqué.
Regresó a la habitación en donde se encontraba Sakura. Entró en silencio, ni siquiera sus pasos hacían ruido. Parecía flotar.
-¿Vas a decirme algo? -todavía llevaba la peluca y el pesado maquillaje.
-No, porque será una conversación muy larga y tengo que comprarte los remedios. Quiero que hables bien de mí delante de la prensa cuando te liberemos.
-Me estás evitando.
-No, no lo hago.
-¡Sí, lo estás haciendo! -gritó. Odiaba ser ignorada.
-¡No!. ¡Solamente voy a hacer lo que tengo que hacer!. ¡Tengo órdenes de cuidarte bien!
-¿¡Quieres callarte!?. ¡Gritas demasiado! -también odiaba cuando la gente gritaba, era uno de los motivos por los que odiaba el rock pesado y todo eso.
-¡Tú no harás que me calle, mocosa!. ¡Deberías ser más agradecida!
-¿¡En serio!? -se había levantado de la cama para quedar sentada, apoyada contra las almohadas- ¡¿Agradecida de que me hayas secuestrado?!
-¡¡Agradecida que te cuido y no te torturo!!
-¡¡Deja de gritar que no soy sorda!!
-¡¡No dejaré de gritar hasta--!!
De repente, el silenció lo inundó todo. ¿Qué había sucedido?. ¿Shyao había quedado mudo de repente?. ¿Sakura lo había golpeado y quedó tirado en el suelo?
----------o----------
-Hola Maki, cuánto tiempo, ¿no? -dijo al entrar a la tienda.
-Sí, es verdad, Tomoyo, ya empezaba a extrañarte. -la chica de la tienda de regalos le dijo.
-¿Y qué te trae por aquí de vuelta?
-Me dijo Rika que el chico que atendía aquí, ¿te acuerdas de él, el chico de china?
-¿Li?
-Sí, ese mismo... Bueno, Rika me dijo que tenía que hacer un viaje a China de vuelta porque una de sus hermanas estaba muy enferma, y que no sabía cuándo iba a volver, así que se fue del negocio.
-Uh, pobre Li, es una pena que haya tenido que irse.
-Sí, es verdad, así que ahora me encargo yo de esto, pero estoy bien, por suerte.
-¿Y hace cuánto que se fue? -no sabía por qué había preguntado eso.
-Y... Cerca de una semana, más o menos. Oye, he escuchado lo del secuestro de Sakura, ¿te encuentras bien?
-Acá estoy, rezo todas las noches para poder encontrarla bien, sana y salva... -de repente su mirada se llenó de lágrimas que no querían salir.
-Debe de ser muy duro, te entiendo... ¿Y qué es lo que deseas? -cambió de tema- Hoy hemos traído estos ositos nuevos, son perfumados.
No le estaba llevando mucho el apunte. Li se había ido hacía una semana, y Sakura había desaparecido hacía ya una semana... ¿Pura coincidencia, o era realmente que Li no había ido a China y estaba ocupado secuestrando a Sakura? No le hizo caso a su pensamiento, después de todo, uno piensa cualquier disparate cuando está alterado.
Siguieron hablando sobre los ositos de peluche perfumados. Pero los pensamientos de Tomoyo no se desvanecieron fácilmente.
Se decidió por el osito marrón con aroma a chocolate para regalárselo a Eriol en el aniversario. Había quemado el almuerzo, así que se le ocurrió esto.
Fue caminando lentamente hacia el departamento en el que vivían, muy cerca del centro de Tomoeda. El gran paquete iba aferrado fuerte y seguramente con sus manos.
"Pronto vamos a estar en otoño..." pensó. Otra vez recordó cuando ella y Sakura jugaban entre las hojas secas.
Subió al departamento en el piso tres. Usó las escaleras, porque pensaba que eso de la depresión porque Sakura no estaba le había hecho engordar: desde el día que había desaparecido, comía chocolate en grandes cantidades. Pero, a la vista de Eriol, ella se mantenía igual.
-¡Ya llegué! -dijo al abrir la puerta.
"Qué extraño, el departamento está todo oscuro..." Las luces estaban apagadas y las cortinas y las ventanas, cerradas.
-¿Eriol? -lo llamaba mientras prendía las luces, y dejó el pequeño saco en una silla. De repente sintió como alguien la tomaba de la cintura y le tapaba la boca. Se asustó.
-No tienes porqué asustarte, Tomoyo... Voy a probar tu sangre a ver si has estado comiendo chocolate y no me has convidado. -conocía esa voz. La voz de Eriol.
-Idiota, nunca lo vuelvas... A hacer. -podía sentir cómo recorría con su boca todo su cuello.
-¿Qué me trajiste? -preguntó como si fuera un niño pequeño.
-Esto. -le entregó el paquete. Él lo abrió desesperado y, al ver el osito de peluche, no pudo más y la besó intensamente. La amaba mucho realmente.
-Muchas gracias por todo, Tomoyo...
-No tienes porqué agradecérmelo... Oye, quiero comentarte algo. -dijo, separándose para abrir la ventana.
-Coméntame.
-¿Te acuerdas de Li?
-¿Quién?. ¿El chico que atendía la tienda de Maki?
-Ese mismo. Bueno, se fue a China porque tiene, según Maki, una hermana muy enferma, y que no sabe cuándo va a volver.
-Oh, pobre chico... ¿Cuándo se fue?
-Hace una semana, más o menos. Y Sakura desapareció hace una semana. -le dijo lo que pensaba.
-No me digas que crees que Li secuestró a Sadie... Nah, eso es imposible. No lo creo capaz. -estaba comiendo una manzana y en su otra mano sostenía el peluche perfumado.
-No sé, puede ser pura coincidencia... O puede ser la verdad.
-Bueno, deja de pensar ya tantas idioteces, que cuando uno está pasando un mal rato, piensa cualquier disparate. Vamos a ver una película en la tele, ahora van a dar "Kill Bill".
-Pero a mí no me gusta...
-No me importa, la verás igual. -dijo mientras abrazaba a una Tomoyo enojada y la llevaba a la habitación donde tenían el TV plasma gigante.
----------o----------
El silencio había inundado el lugar. ¿Por qué estaban callados? Simple: estaban ocupados besándose nuevamente.
Esta vez había sido Sakura la que lo había iniciado.
Solamente pretendía ser un simple roce de labios, una técnica totalmente improvisada para ver si Shaoran cerraba la boca, pero, poco a poco, el beso se transformó en uno lleno de pasión y desesperación. Ambos necesitaban amarse, pero no querían ser amados aún.
El secuestrador tomó a la secuestrada de sus mandíbulas con sus manos, para seguir bajando con ellas por su cuerpo y así lograr memorizarlo. Sakura sólo se limitaba a tener las manos en su masculino pecho.
Él buscaba desesperadamente algo dentro de la boca de la joven. Ella dejaba examinarse. Pero, ¿porqué?. ¿No pretendía callarlo, nada más? Al parecer, no. ¿Pretendía satisfacerlo, entonces?
Se estaba ahogando en el beso. Estaba clamando sólo unas pocas moléculas de oxígeno para seguir con vida, pero prefería morir besándolo antes que nada. Sus manos pasaron de su fuerte pecho a enredarse en su cabello y cruzó sus brazos en el cuello del joven e inexperto secuestrador.
Shaoran no lo podía creer, realmente, pero eso, ¿a quién le importaba en un momento así? Siguió lentamente hasta acostarla en su cama. Ella quería enredar sus piernas en su cuerpo, pero maldijo nuevamente a la parálisis temporánea. Se separó del beso al sentir que eso ya no era un simple intento de silenciarlo.
-¿Por qué, Sakura? -fue lo que dijo. En su mirada había mucho dolor.
Ella continuó mirándolo. Sus ojos solamente enfocaban el semblante de la persona recién besada.
-Sólo llévame a mi habitación.
Desvió la mirada. Se sentía culpable de alguna forma, pero, ese no era el momento para pensar. Lo haría luego.
Shyao únicamente suspiró, como derrotado, y prosiguió a llevarla hasta su habitación de la misma forma que una madre lleva a su pequeño bebé.
No se miraron en el corto camino al sótano. El silencio lo inundó todo, nuevamente, pero esta vez, no había un beso. Había distancia.
------------------------------
Notas
de la autora:
Me he super entusiasmado con este capítulo!!! n.n Kawaii!! n.n
Y se han vuelto a besar, Dios!!! Realmente se quieren mucho, pero le voy a dar un toque depresivo y dramático a la historia, ustedes saben que es mi especialidad xD Y ahora Tomoyo sospecha de ese Li que trabajaba en la tienda de regalos... Qué sucederá?? Lo descubrirá?? Lo dejo a sus criterios xDD
Por cierto, agradezco muchísimo a la gente que lee y deja reviews en esta locura de fic. También agradezco mucho a todos aquellos que solamente la leen, son muy importantes para mí n.n
Quejas, comentarios, alabanzas, chistes... Y lo que se les ocurra, acepto en los reviews, sólo dejen uno!!!
Matta ne!!
