Disclaimer: Todo lo que reconozcas, no me pertenece.

Summary: Serie de Viñetas. Fobias, Trastornos y Enfermedades enfocadas en personajes y situaciones de Twilight. AU. Humanos/Vampiros/Lobos. Capitulo 7: Enoclofobia/Jasper


Enoclofobia

"Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a las multitudes o a encontrarse en una multitud. También se conoce como demofobia u oclofobia. Algunas razones por las que se puede experimentar esta fobia es ser una persona tímida por naturaleza, no poder desentenderse de las emociones de los demás alrededor de uno, no sentirse seguro cerca de tanta gente desconocida." ()

"La multitud no disimula, ni perdona, ni compadece." - Diego De Saavedra Fajardo

Jasper POV

Odiaba cuando Alice me pedía que la acompañara a sus usuales y características salidas de compras. Negarse a esa mirada de cordero a medio degollar, a ese puchero tan peculiar suyo era casi imposible, sobre todo para mí, que estaba rendido a sus pies y que sería capaz de besar el suelo que pisaba si así ella lo quería. Por ella era capaz de todo, incluso de ignorar mi aversión por los lugares concurridos por las multitudes. Ella sabía muy bien de mi problema, evadiendo ponerme en situaciones en donde estuviera rodeado de gente golpeándome con sus emociones, pero siempre había ocasiones en que no podía evitar rogarme que la acompañara. Ahora me encontraba en una de esas infernales situaciones.

Alice caminaba casi danzando, con una gigantesca sonrisa bailando por sus labios, mirando maravillada todas las cosas que ofrecían los aparadores de las tiendas. Su brazo libre de bolsas estaba fuertemente entrelazado y aferrado al mío, dándome a entender que estaba junto a mí, intentando tranquilizarme. Estaba resultando muy poco.

El pánico se abría paso en mí. Era tantas las emociones que me rodeaban, golpeándome como si fueran ladrillos que iban directo hacia mi pecho, que no podía distinguirlas, separarlas, bloquearlas o ignorarlas. Revoloteaban a mí alrededor, como un tsunami que arrasa con todo. Además, estaba la sangre, los corazones palpitantes que se dilataban y contraían a nuestro alrededor, tentándome una y otra vez. Había dejado de respirar apenas habíamos entrado al centro comercial, evitando que mi sensible olfato se saturara inmediatamente del abrasador y atrayente efluvio de todos los humanos que nos rodeaban.

Podía sentir muy bien la preocupación y el arrepentimiento que Alice emanaba. No necesitaba ser Edward ni tener su capacidad de leer mentes para saber de los pensamientos llenos de culpa que rondaban su mente. Ella se preocupaba por mí, siempre pendiente de buscar en nuestros futuros la mínima posibilidad que perdiera el control. Ahora, por su ceño levemente fruncido, podía adivinar que estaba al pendiente de cualquier visión que la alertara de un sobrepaso de emociones, con la simple intención de ahorrarme más malos ratos.

Al notar como Alice se detenía frente a una aparatosa y brillante tienda, me detuve a observar su rostro. Tenía la más grande y resplandeciente de las sonrisas adornando sus labios, mientras que sus ojos bailoteaban por todas las piezas de lencería fina que la vitrina exhibía. Una sonrisa casi igual de grande se extendió por mis labios, pues todo lo que estaba viviendo era algo justo a pagar por verla tan feliz. Me dejé arrastrar hacia el interior de la tienda sin poner resistencia alguna.

Alice rápidamente comenzó a moverse de un lado al otro, tomando prendas y admirando todo lo que sus ojos lograban abarcar. Yo, por mi parte, me recluí al lugar más apartado que encontré, intentando controlar todo el nerviosismo que sentía. Me propuse ignorar a todas las personas que estaban a mí alrededor, pero las miradas lujuriosas que muchas mujeres me lanzaban aumentaban mi nerviosismo rápidamente. Sin saber que más hacer, cerré mis ojos, deje de respirar y me concentré en mover mis hombros rítmicamente, simulando una respiración acompasada. Casi no me dí cuenta cuando Alice se detuvo a mi lado y, tomando mi mano, me arrastró a una pequeña cabina de los probadores.

-¿Alice, qué sucede? – pregunté en un susurro exasperado.

-Tuve una visión. Tendrás un pequeñísimo colapso por todas las emociones que te rodean y pensé que sería mejor estar apartados y tratar de distraerte – me respondió, mirándome fijamente.

-¿Cómo...? – pregunté, alzando una ceja, sin saber hacia donde quería ir.

Al instante, olas de lujurias provenientes de Alice me atacaron. Gustoso la recibí en mis brazos cuando se lanzó a atacar mis labios, hambrienta de deseo. Me enfoqué de lleno en recorrer cada porción de piel que estaba a mi alcance, mientras Alice rodeaba mi cintura con sus pálidas y bien torneadas piernas. Nuestras lenguas comenzaron enseguida una frenética lucha por conquistar a la otra, nuestras manos acariciaban piel y removían telas, nuestros cuerpos se balanceaba al mismo compás.

Aunque odiara enfrentarme a grandes multitudes, como sucedía cada vez que acompañaba a Alice a uno de sus interminables viajes de compras, gustoso me ofrecería como compañía. Todo para poder ser distraído de esa manera.


Si, he demorado como un siglo, pero juro que tengo excusa ._.
Hace dos semanas recién terminé mi semestre. Tuve bronquitis y la semana pasada mi internet tuvo problemas , por lo que no pude actualizar. Ahora lo hago rapidito, pues mañana me voy de vacaciones donde mi hermano y no sé que tipo de acceso a internet tenga. Si puedo, actualizaré la próxima semana antes de entrar devuelta a la Universidad.

Este capítulo está dedicado especialmente dedicado a Sally. Pero, cuidado, no mires demasiado a Jasper.

~MerlinaDementiaSnow