Notas de la autora:
Hola a todos. Lamento el retraso pero tuve mucho trabajo en estas semanas. Además de que estoy un poco triste porque mi mejor amigo, quien trabajaba conmigo desde hace 4 años, consiguió un mejor empleo y se fue… así que no tenia ganas de escribir… además se me ocurrió otra historia así que empecé a bosquejarla… espero terminarla pronto y compartirla con ustedes.
Sé que muchos pidieron a Seiya… pues espero que lo disfruten :D
CAPITULO VII
En kinmoku…
Seiya estaba sentado en lo mas alto de un árbol… como siempre pensando en una joven rubia de odangos que había conquistado su corazón desde hacia dos años. Recordarla era algo placentero y doloroso para el. Sentía que los días se hacían más y más largos y su existencia mas amarga sin su bombón.
Desde que la princesa Kakyuu y sus guardianas habían regresado a su planeta natal, habían trabajado incansablemente para reconstruirlo; habían tardado menos de lo planeado, no solo por el esfuerzo de la princesa, sino también de sus guardianas. Esfuerzo que, en parte se debía por el deseo de servir a su princesa y en cierto modo porque sentían culpa. El remordimiento que las starligths sentían era muy grande, porque su deber era proteger con su vida a su princesa y hacer lo necesario para que ella y los habitantes de su planeta fueran felices. Y lo cumplieron al pie de la letra, hasta que Galaxia atacó a su planeta, hasta que su princesa escapó para salvar su vida, hasta que llegaron a la tierra… hasta que conocieron a las guardianas del sistema solar.
Tanto Healer como Maker sabían de los profundos sentimientos que la princesa de la luna había despertado en Figther, es decir Seiya. Pero estos, cegados por el deber de encontrar a su princesa, habían dejado de lado sus propios sentimientos, por lo que Yaten se deshacía de Mina de la forma más cruel posible, mientras que Taiki, con la profunda tranquilidad que lo caracterizaba, había intentado, casi satisfactoriamente, disimular que el interés que sentía por Amy era solo intelectual. Seiya no, expuso sus sentimientos sin vacilación, sin miedo. Sabía que estaba luchando una batalla perdida, pues Serena, estaba comprometida - como decía ella- "con el hombre más guapo del planeta tierra". Y en cierto modo era verdad, después de todo ¿Qué era Sailor Figther a comparación de Darién Chiba, es decir Endimión, príncipe de la Tierra?
Seiya suspiró mientras miraba a su planeta. Era bello, radiante e imponente. Sus esfuerzos habían valido la pena. Ella y sus hermanas habían dado todo de si, pero sabía que ellas se sentían incompletas. Pero también sabía que eran orgullosas, sobre todo Healer, quien preferiría morir antes que reconocer que extrañaba a Mina. A pesar que hacia su mayor esfuerzo, siempre se le escapaba un suspiro mientras miraba el cielo de Kinmoku. Con Taiki pasaba lo mismo: si antes era tranquilo, ahora parecía un ermitaño, mas callado y silencioso que de costumbre, se la pasaba en la biblioteca, en los jardines de palacio, en su habitación… en cualquier parte en la que pudiera sufrir calladamente. Siempre y cuando su princesa no necesitara de su presencia y si era así, Healer y Maker, hacían su mayor esfuerzo para parecer felices… aunque claro esta, no se dieron cuenta de las miradas suspicaces y preocupadas de su princesa.
Kakyuu sabia de los sentimientos de sus queridas estrellas y del sufrimiento de cada uno, por lo que decidió mantener ambas personalidades en sus guardianas, con la esperanza de que tomaran el suficiente valor y fueran sinceros con ella, sin embargo no fue así y con mucho pesar, veía como sus guardianas perdían de a pocos el brillo que alguna vez tuvieron.
Seiya se vio interrumpido en sus cavilaciones, cuando sintió que Taiki le llamaba imperiosamente
- Seiya – los tres habían acordado llamarse por sus nombres terrestres cuando su princesa no estuviera presente, sin embargo ella también se dio cuenta de eso - la princesa nos esta llamando, dice que es urgente.
- Ya bajo - respondió el moreno, quien con un hábil movimiento, se bajo del árbol en cuestión de minutos
- Seiya- empezó Yaten a regañarle - ¿hasta cuando vas a dejar de pensar en la princesa de la luna?
- Hasta que tu dejes de soñar con Mina –bostezo Seiya, haciendo ruborizar al peliplateado- y si continuas molestándome, te prometo que hare hasta lo imposible para que tu Mina-chan, se entere de que cuanto la amas.
- Dejen de pelear – dijo Taiki- parecen dos pubertos
- Uy si, mira tu que maduro eres – dijo Yaten- acaso vas a ir a la biblioteca a escribir otra "Oda a Mercurio"
- Si es así –continuo Seiya- podrías componer una para Venus?
- Oye –dijo Yten a la defensiva- y por qué…
- Y así le quitamos el mal humor al elfo albino que tenemos por hermano
Los tres se rieron de la broma de Seiya y siguieron caminando en silencio. Habían empezado a tomar con humor las bromas de sus corazones rotos, sobre todo lo hacían para levantar el animo de Seiya, pues Yaten y Taiki sabían que sus sentimientos podían ser correspondidos, pero no los de Seiya…
- Princesa Kakyuu, nos llamaste –dijo Fighter entrando a sala de reuniones del castillo de la princesa del planeta de las flores, seguida muy de cerca por Healer y Maker.
- Si, mis queridas estrellas – dijo la princesa Kakyuu, quien al verlas entrar se levanto y sonrió al verlas
Las tres starlights entraron y se hincaron ante su princesa sin percatarse que había otra persona que estaba junto a ella.
- Así que ellas son las guardianas de este planeta- dijo la persona que estaba al lado de Kakyuu quien miraba a las recién llegadas con curiosidad.
- ¿Quién es usted? ¿Qué hace con nuestra princesa?-pregunto Healer, con disgusto, pues ella era muy sobreprotectora son su princesa.
- Lo son –respondió tranquilamente Kakyuu.
La aludida se acercó con paso elegante a las tres quienes de inmediato de pusieron en guardia
- ¿Qué es lo que deseas? ¡responde! – ordenó la pelinegra
- ¡Fighter! esa no es la manera de tratar a… -indico su princesa, molesta por al actitud de su guardiana.
- Déjala, Kakyuu a mi no me molesta que me tutee - sonrió la otra mujer -, vine de muy lejos solo para conocerles… especialmente a ti, Figther, o debo decir Seiya Kou… a ustedes también les quería conocer, Yaten – mirando al peliplateado – y Taiki - mirando al castaño.
En ese momento las sailor starlight perdieron su transformación y volvieron a ser hombres, para sorpresa de la Kakyuu y de las propias starligths, sin embargo la visitante, solo sonrió complacida ante su acción.
- ¿Qué has hecho? – respondió Yaten furioso.
- ¿Quién demonios eres tú? – dijo Taiki, sopesando la situación y tratando de acercarse a su princesa, para protegerla
- Deberían tratar mejor a sus mayores, sobre todos si ellas traen noticias de la tierra –dijo la visitante
- ¿De la tierra? – dijo Seiya sin demora- ¿Está bien mi bombón?
- ¡Seiya!… digo ¡Figther! debería de… - empezó Yaten al tratar de amonestar a su hermano, un poco molesto por su equivocación, siendo interrumpido por la visitante.
- ¿Ves, Kakyuu?, tus estrellas ya hicieron su elección – respondió la otra mujer
- No se a que elección te refieres – dijo Yaten muy molesto – si el idiota de Seiya no se saca a esa tonta princesa de la luna de la cabeza, es porque… - el peliplateado no pudo continuar porque de improvisto fue lanzado por "algo" hacia la puerta
- Controla tus modales, niño tonto y lávate la boca antes de hablar de la futura reina de la luna en mi presencia. ¿O es que acaso quieres que te recuerde que gracias a ella, tú, tu princesa y tu planeta están vivos? – dijo la mujer con rudeza y bajando un tranquilamente su brazo, pues ella con un movimiento sutil había mandado literalmente a volar a Yaten.
- Disculpa a mi hermano, pero no entendemos nada -dijo Taiki preocupado y un poco asustado por la acción de la recién llegada.
- Es simple – dijo Kakyuu – quien ante todo esto no había hecho nada, no porque no quisiera, sino porque su "visita" le había transmitido su deseo telepáticamente – dejemos que sea ella quien lo explique.
- Dime, ¿mi bombón esta bien? –dijo Seiya acercándose a la visita- ¿ella es feliz? pregunto Seiya con un tono de súplica en la voz
- Joven Kou, si yo te dijera que la princesa de la luna no es feliz ¿Qué darías a cambio de su felicidad? –pregunto la aludida, fijando su mirada en las orbes del pelinegro
- Lo daría todo – dijo Seiya sin dudar, ganándose una perpleja mirada de todos en el salón - daría todo lo que tengo y lo que soy con tal de que ella fuera feliz
- Y ¿tu vida? ¿tu libertad? ¿tu misión?– insistió la otra persona
- Sé que la princesa Kakyuu es muy buena con nosotros, - agregó Seiya mirando a su princesa con gratitud - pero… desde que llegué a la tierra, sentí como si corazón perteneciera a ese lugar… como si cadenas muy fuertes me arrastraran a ella, pensé que todo esto era muy raro y aun lo siento así… pero todo cambio cuando conocí a mi bombón, desde que la vi sentí como si todo a mi alrededor girase hacia ella… y trate de cuidarla porque sentía que si lo hacia cumplía con mi misión. Para mí, el deber más sagrado que tengo es con mi corazón. Y el mío se quedo en la tierra, junto a mi bombón…- dijo Seiya con los ojos brillantes como estrellas - Todo lo que mencionas no es nada a cambio de que ella fuera feliz –sonrió triste Seiya - aunque no sea a mi lado…
Después de un breve silencio, la visitante del sistema solar dio la espalda a todos y respiro profundo y continuo:
He venido porque necesito su ayuda… la tierra esta en peligro y Serena, en cierto modo, lo esta también
Notas de la autora:
Espero que les haya gustado, nos vemos pronto y gracias
