*los personajes de este fanfic no me pertenecen nwn, son propiedad de la grandiosa Christy Hui y de la WB, yo no tengo ningún beneficio a parte de escribirlo OwO
*Este fic tiene yaoi y lemmon .. Están advertidos por si no les gusta este género
* Las edades de los chicos serian: Kimiko y Raimundo 17, Clay 18, Omi 11 y Jack 19
Q.Q las explicaciones de mi fatal retraso están al final Q.Q gracias por seguirlo leyendo a pesar de esto TTwTT
Hiiissss!~ hola de nuevo, les traigo la entrega del capitulo 7 finalizado, como había escrito anteriormente en la primera parte del capitulo... este sera el inicio del lemmon... en fin... están advertidos y espero que la espera haya valido la pena. casi 10 dias despues de la posible fecha -suspiro- como me diste trabajo... pero ... creo que estoy conforme.
Un día a tu lado
A ambos lados de la pantalla se encontraba en meditaciones lo que acababa de suceder, aquel imprudente y fastuoso acuerdo para un último encuentro, ¿Qué era lo que acababa de suceder? y ¿qué pasará? Eran las recurrentes preguntas. En uno de los lados el guerrero se encontraba sentado en su trono debatiéndose entre sí había hecho algo mal, si su acción aparentemente egoísta por querer pasar un último momento con el albino sólo haría más grande la herida de este y el desasosiego de él, a pesar de esa sensación de culpabilidad no podía evitar sentir que aquella acción era necesaria, algo le indicaba que debía seguir adelante aunque había prometido a si mismo renunciar a lo único que le importaba. Una impresión de vacío le invadía, sentía como si hubiese olvidado algo crucial, pero que era y por más que lo intentara no podía recordar. No era común que el olvidara algo y mucho menos si creía que era importante, más de mil quinientos años había vivido y recordaba cada cosa por la que había pasado hasta el momento, incluso tenía los recuerdos de antes de ser corrompido por el poder de Hannibal Roy Bean y su sopa Lao Mang Long. Las olas de ansiedad invadían su cuerpo, de nuevo la culpa, la intriga y la espera. ¿Qué haría cuando llegara la hora y se encontrara con él? ¿De qué manera debería tratarlo? El resto de la tarde dejo que el robot actuara conforme estaba programado, necesitaba reflexionar y no descansaría hasta planear cada momento de la ¿cita? La idea le había dejado pasmado, realmente nunca antes había tenido alguna, jamás había necesitado llevar a cabo el típico cortejo. No, no era una cita, definitivamente no lo era, sólo sería una despedida para ambos se repetía a sí mismo, muy en el fondo su mente no opinaba lo mismo, le gritaba y exigía que fuera capaz de mover todas las piezas del tablero posibles e imposibles con tal de tener al chico en sus brazos y que este supiera lo que ahora él sabía que sentía por él, debía pagar cada lagrima que le hizo derramar. Una sencilla petición por recorrer un lugar que efectivamente el no conocía le había traído todas estas ideas y sensaciones. Dio un suspiro profundo mientras se sentaba en posición de loto, aquella brisa que había desaparecido ahora movía con suavidad sus largos y negros cabellos, se sentía ¿inseguro?, acaso el creía que todo su poder y fuerza no le servirían en esta ves, una media sonrisa se colocó en sus labios ante la idea de una noche junto a la única persona que le hacía poner en duda su valor y orgullo, aquella que había derribado cada una de sus barreras autoimpuestas.
Del otro lado de la pantalla, en el comedor de los Spicer se encontraba el pelirrojo con la mirada perdida en la luz del techo, lo último que recordaba era estar comiendo tranquilamente y de un momento a otro la mesa se encontraba con gotas de jugo de arándanos que había escupido, esbozando una sonrisa completa, con el corazón latiendo fuertemente y un hormigueo en las piernas, sabía que si se levantaba en ese mismo momento no podría sostenerse en pie. Raras veces había sido acompañado por alguien que no estaba programado para defenderle, se podía contar con los dedos de las manos las ocasiones en las que alguien había caminado junto a él por las calles, nunca le había importado el andar siempre solitario pero al haberse en la posibilidad de caminar junto a aquel que le provocaba completa adulación, al que quería entregarse en cuerpo y alma a pesar de las diferencias y aquella igualdad; nunca se había imaginado amando a alguien de su mismo reflejo, la idea ya no le parecía la aberración que había intentado describirle al robot días atrás, se reía de sí mismo y de sus actitudes al querer evadir esos temas para los que nadie le había preparado. Serian falsas ilusiones tal vez, … pero lo que sentía era verdadero, y como siempre solía demostrarlo, no se rendiría sin dar batalla. Una nueva idea se encontraba recorriendo su mente… y si todo esto sólo fuera una absurda broma por parte de la bruja del Heylin, un escalofrió recorrió la base de su columna hasta el nacimiento de su cuello, sabia de la crueldad de esta, la había vivido en su propia piel durante tanto tiempo sin hacer nada para detenerla aunque hubiera podido hacerlo, Jamás podría confiar en ella, pero en Chase…. Los recuerdos retornaban. Habían pasado ya cerca de 3 años que él había caído en sus brazos sin previo aviso y aun así él le sostuvo con fuerza evitando que tocara el suelo, no sabía cómo describir ese momento más que como euforia, una que le hizo entregarle las sandalias monzón que él se negó a aceptar, pero aún más importante había demostrado su palabra de valor al cumplir la promesa con Guan de devolverle su lanza si le ganaba en el duelo, le había demostrado que aun del lado del mal había el honor. Nunca podría confiar en Wuya, pero definitivamente pondría su vida en las manos del guerrero, y eso era lo que estaba haciendo desde años atrás.
La bruja del Heylin se encontraba furiosa al ser desterrada de esa manera de la ciudadela, sin reconocimiento ni dignidad, se habían atrevido a echarla de un lugar que por derecho creía ya le correspondía; sus verdaderas intenciones no eran permanecer a la sombra de Young, pero si buscaba su poder para asegurarse con una de las mayores fuerzas del Heylin. Ahora le habían reemplazado con Spicer…. ¡Con la escoria y la vergüenza! Sentía como toda la ira se iba acumulando, se habían burlado de ella. Había intentado brindarle una segunda y bondadosa oportunidad a Chase cuando sólo hurto el recuerdo que tenía de cuando Jack le había dicho que le amaba entre sus sueños, ese imbécil ni siquiera sabía dormir bien ¡hablaba dormido! Mas rabia se acumulaba, comenzó a friccionar sus dientes con potencia. Incluso había tratado de envenenar su mente para que desistiera de sus intentos. ¡Pero no! Su terquedad aun le hacía acercarse al chico, volvía a él espiándolo… amándolo, humillándose por él. Miles de ideas recorrían su mente, su venganza seria tornada en algo que fuera capaz de dar un golpe seguro en el guerrero. Ya sabía su punto débil y no dudaría en atacarlo hasta que príncipe del Heylin se arrepintiera de haberla rechazado de esa manera, se lamentaría el día en el que le negó el poder que ella tanto deseaba.
El oscuro manto de la noche ya cubría cada rincón del exterior de la mansión de los Spicer y el templo Xiaolin, las resplandecientes estrellas impregnadas en la penumbra sólo aumentaban el nerviosismo en el pelirrojo que no podía conciliar el sueño, a kilómetros de distancia la joven abrazaba con fuerza su almohada, rogaba que las cosas salieran como lo había planeado, pero sólo lo sabría hasta el día siguiente.
La noche había llegado a su punto más alto, el joven había sucumbido ante el cansancio, se había dejado arrullar con una leve brisa que entraba por su ventana, rara vez la dejaba abierta, pero siempre que lo hacía confiaba en su robot para protegerle, tenía un ejército de ellos, pero, solamente ese poseía cada clase de arma y programa que había diseñado, era superior en todo sentido, él lo había diseñado así, los demás eran "desechables" sólo unos meros recolectores de información; sus únicas funciones eran actualizar los avances en el estilo de pelea de sus enemigos, probar lo que serían las nuevas armas y tener algo que reparar siempre que lo quisiese. El ejército de robots podría esperar hasta que sus nuevos diseños quedaran sin falla alguna. Los otros bots que hacían sus recorridos habituales por los pasillos y estancias le mantenían en resguardo.
En las lejanías de la ciudadela, Chase trataba de sofocar la ansiedad con un profundo entrenamiento, no era capaz de sentir el cansancio físico, podrían pasar horas y días y él no lo notaria; los recuerdos de cada encuentro que había tenido con el albino recorrían su mente, los alegres pasaban con apuro dejando sólo una estela tras ellos, no era necesario ocultar las sonrisas que le traían, pero, los que transitaban lentamente borraban aquellos trazos de su boca, a su paso solamente dejaba cicatrices. De nuevo las palabras de Wuya resonaban en su mente, golpeaba con más fuerza cada poste de entrenamiento, era como si quisiera ahogar esa voz que le mencionaba todas las veces en las que le había fallado al chico, y como ahora le exigía que olvidara todo el daño que le había hecho. Un último golpe con más fuerza logro mandar a unos 7 metros la mitad del mástil de entrenamiento. Ese día debía tratar de enmendar al menos una parte del daño hecho. De nuevo a la posición de loto.
El adalid se encontraba en una profunda meditación hasta que pudo ser consciente de la hora, ya era medio día, la hora en la que Jack despertaría, rápidamente tomo un baño en uno de los tantos que había por la fortaleza, con la misma prisa se vistió y fue hasta un gabinete en medio de una sala circular, abrió sus puertas y saco una lata de la sopa de dragón, llevándola aun en sus manos se sentó junto al estanque y tomo el control. Comenzó a manipular el robot, e inmediatamente lo llevo a la cocina, se hacía cada vez más tarde, el pelirrojo al fin había despertado y el desayuno aún no estaba listo.
Abría sus ojos con lentitud no había podido dormir bien en la noche, se incorporó sentándose y quitó las sabanas que le cubrían, se puso de pie frente a la cama y dio un gran bostezo estirando los brazos, busco con la mirada al bot en la habitación y al no encontrarlo salió de esta, de seguro ya estaba haciendo el rondín de la mañana o preparando el desayuno. Aun en pijama salió de su habitación y bajó las escaleras hasta la cocina en donde encontró al autómata algo atareado, sonrió al ver como el androide asaltaba cada estante superior y nevera, durante la noche había ordenado a sus demás creaciones sacar todo rastro de comida "naturalmente asquerosa", había despertado de un muy buen humor a pesar de no descansar como debía, y la situación del bot aún le provocaba más gracia.
-Buenos días- trataba de contener la risa de su travesura -¿no es algo tarde para que aun no esté el desayuno?- una ligera risa salió -creo que hoy no habrán cosas desagradables que comer, al parecer alguien las robó todas- rio triunfal. Al controlador del bot le molestaba que hubiera desperdiciado toda esa comida, pero apenas vio su gran sonrisa el enojo desapareció e incluso quería reír junto a él. -tomare un baño rápido- la sonrisa aun no desaparecía -después de todo, tomaré otro baño más al rato -un ligero sonrojo se mostraba en su cara, pero antes de que pudiera ser notado por Young ya estaba corriendo a la ducha.
-Así que no habrán cosas saludables- Chase rio ante el reto y rápidamente se levantó y fue hasta sus alacenas por ingredientes para el desayuno -esta vez no me ganaras- se sentía dentro de un juego, tomaba cuanta comida encontraba en su camino y lo colocaba junto al estanque para teletransportarse con todas las cosas hasta la mansión. Cuando llegó hasta la cocina las coloco en la barra junto al lavatrastos, el pelirrojo aún se oía en la ducha por lo que aprovecho el tiempo para preparar el mismo los alimentos; con cuidado preparaba unos hot-cakes integrales con fresas, ya se encontraba comenzando a exprimir las naranjas cuando escuchó como el chico bajaba apresuradamente las escaleras, no pudo reaccionar enseguida. El chico paso la puerta de la cocina y apenas vio su interior, una silueta se le hizo familiar y retrocedió lentamente en sus pasos, pero, no había nadie aparte del robot, fue hasta su habitación por su vestimenta. El guerrero había logrado transportarse a tiempo para no ser descubierto pero aun así sentía como si su corazón casi saliera de su pecho y comenzó a frotarse las sienes, como se le había ocurrido intentar cocinar de una manera tan descuidada. Cuando Jack llego a la cocina el bot estaba estático frente a la barra, tomó asiento en una silla de la mesa, el androide no se había percatado de su presencia hasta que el estómago del chico lo delato, el guerrero salió del trance y sirvió el plato de los hot-cakes junto con un poco de sandía y gajos de naranja.
-¿De dónde sacaste los ingredientes?- miraba curioso el desayuno ante él –pensé que el ladrón de comida se había llevado todo esto- dijo con molestia mientras veía a los demás bots que transitaban el pasillo.
-Lo hicieron, pero yo tenía mis reservas por si algo así ocurría- una respuesta llena de orgullo, había ganado el juego del desayuno.
-Por lo menos me podrías dar un poco de jugo o algo así- se había resignado esta vez, después de todo no se veía nada mal el platillo.
-Aun no preparo el jugo, espere un momento- volvió a tomar las naranjas entre los miembros mecánicos.
-y que hay de esa lata de jugo- dijo señalando una gran lata con una etiqueta naranja. Chase no recordaba haber traído alguna lata de jugo pero cuando miró hacia donde señalaba Jack se quedó sorprendido, era la Sopa Lao Mang Long que guardaba en latas, accidentalmente la había traído junto con las demás cosas.
-¿Qué lata?-
-Esa, la lata de jugo que esta sobre la barr...- volvió a mirar a donde se supone que estaba y no la vio de nuevo – pensé que había una sobre la barra, supongo que es el hambre- dio un gran bocado a los hot-cakes y esperó a que el bot terminara de exprimir las naranjas. Eso estuvo cerca, pensó de nuevo el adalid, en tan poco tiempo ya casi le habían descubierto, debía ser más cauteloso. Ya le había servido 2 vasos de jugo y cuando al fin el pelirrojo había acabado con la comida puso en la mesa un poco del pudin que tanto le fascinaba, la cara del joven se ilumino completamente y no lo pensó dos veces antes de arremeter contra el postrecillo.
Cuando el pudin estaba a punto de acabarse Jack decidió retirar la cuchara del envase y reemplazarla con su lengua, no dejaría rastros en el recipiente, Chase sólo podía mirar embobado como el pelirrojo lamia disfrutando lo que quedaba del postre, cuantas cosas no pasaron por su mente en ese momento, un ligero rubor se estaciono en su rostro sintiendo como algo dentro suyo se encendía.
-Tendrás otro de estos- la mirada del chico era suplicante e infantil.
-Me temo que solo quedaba ese... Pero... Le tengo algo mejor- expresó colocando un plátano en la mesa, el rubor y el hormigueo en su cuerpo no paraban ahora acompañados con una sonrisa traviesa.
-¿Es enserio? Una banana - había mirado con desprecio a la pobre fruta, pero algunos instintos del mono bastón seguían en él y acepto a la amarilla y sin saberlo usada banana con otros propósitos mentales por el guerrero. Cuando la había terminado de pelar la tomo de lado lamiéndola un poco y cuando sintió el dulzor se relamió los labios. El guerrero seguia perdido observando con deseo en la mirada... Eso al menos hasta que el albino decidió morder y arrancar la mitad de la fruta, masticaba sin imaginarse siquiera el rostro de espanto en el adalid y como este agradecía llevar una armadura.
Dos horas habían pasado lentamente pareciendo una eternidad para los tres. Chase, a pesar del casi trauma que tenía bien merecido seguia firme en sus sentimientos por el joven, pero le intrigaba el repentino "entrenamiento intensivo" por el cual Kimiko había dejado plantado a su Jack, definitivamente iría a investigar al templo. Dejo entonces solo al Jack-bot haciendo sus rutinarios deberes. Ya eran las 3 de la tarde.
Kimiko estaba a punto de cancelar el plan e ir con Jack a la feria, que ocurriría si no eran ciertas las afirmaciones de los chicos, o si simplemente él le ignoraría, además él realmente quería ir a la feria, lo había visto en su mirada, cuando fue la última vez que alguien le había acompañado, ahora ellos tenían una extraña amistad, no se suponía que ella debería acompañarlo, se sentía como una traidora, pero apenas recordaba aquel plan se tranquilizaba y aún más porque Jack no sabía las verdaderas intenciones tras este, que debía hacer, se había sentado en una de las escaleras del templo con su celular entre sus manos.
-¡Kimiko que haces aquí! Su antiguo ritual femenino indica que ustedes deben de pasar más de 4 horas alistándose ¡Se te hará tarde!- La cara del monje del agua era de sorpresa.
-No iré Omi- La cara de la chica y su voz reflejaban cierta tristeza, ella había dejado solo a Jack –Creo que el llevara a alguien más- Trato de sonreír creyendo que así seria, debía esperar lo mejor.
-¿Pero no era su cita? Y ¿a quién llevará?- El pequeño se comenzaba a preocupar por su amiga.
-Creo que llevara a Chase Young- bajo un poco la mirada como un ruego para que así fuese –Debo irme Omi- Camino rápidamente hasta una de las alas del templo, debía hacer una llamada.
-Pero… - el monje no comprendía porque Jack había dejado plantada a Kimiko, no se suponía que era la cita de ellos dos, Kim de seguro estaba triste porque el llevaría a Chase, debía decirle a Raimundo para que tratara de hacer sentir mejor a la chica-
La pelinegra se había sentado en uno de los sillones para las visitas, se había quedado mirando detenidamente la pantalla de su celular, comenzaba a teclear los números e inmediatamente los borraba, porque se le hacía tan difícil hacerlo, nuevamente marco el número, por primera vez entero pero apenas lo hizo lo borro completamente, ((Vamos Kimiko sólo debes preguntarle si irá a la feria y con quien, si no…. Si no sucede como lo planeaste aun estarías a tiempo de alcanzarlo)) Se había estado ahogando en un vaso con agua, pero quien la culpaba, estaba jugando a Cupido Heylin con dos sujetos de lo más arrogantes y orgullosos, una sonrisa leve se formó en sus comisuras. Volvió a teclear el número esta vez decidida a llamar.
-Raimundo… - la voz del chico era tímida, no sabía que era exactamente lo que tenía Kimiko pero intentaría cualquier cosa por tratar de animarla.
-Que ocurre Omi- el moreno estaba recostado frente a él en el pasto bajo un frondoso árbol, se sentía mejor desde que Kimiko había besado su mejilla, pero aun así quería disculparse con ella.
-creo que Kimiko está triste por su cita con Spicer- el mismo también se sentía triste al pensar que el pelirrojo había tratado mal a la chica.
-¿Por qué crees que Kimiko estaría triste?, después de todo ella fue la que lo invito- había fruncido el ceño y volteado su rostro a un lado al recordarlo, pero ahora mostraba una sonrisa segura- o tal vez cambió de idea sobre de llevar al gusano de Spicer- sonreía de oreja a oreja volviendo a ver al menor.
-No creo que sea por eso- había sonreído un poco ante la expresión del castaño- ella dijo que no iría... que Jack llevaría con él a Chase Young- bajo la mirada - creo que sólo lo llevara para que el lo haga su aprendiz del mal- aun tenia esperanzas de que el pelirrojo se uniera al lado del bien. El brasileño por su parte se encontraba furioso creyendo que lo habian planeado, pero tenia que controlase para no estallar ante Omi.
-Ellos lo hicieronm Omi, planearon hacerle esto... ellos querían herir a Kimiko- se levanto rápidamente y apretando sus puños a ambos lados de su cuerpo caminó buscando a la chica- gracias por decirme Omi, yo me encargo ahora- mientras iba caminando trato de calmarse ella necesitaría un apoyo que no fueran gritos o regaños.
La pelinegra aun se encontraba algo nerviosa mientras se escuchaba el sonido de llamada, cuando al fin escuchó la voz del chico al otro lado de la linea volvio a mostrarse segura, o al menos eso trataba de transmitir en su voz.
-Hola Jack, buenas tardes solo llamaba para...- fue interrumpida por el albino.
-Esto de las llamadas no sera una costumbre verdad... No se como puedes estar todo el tiempo pegada a ese aparatejo- contrario a lo que había dicho, en su voz se notaba que se alegraba de su llamada.
-Si... lo sé, lo sé, no quieres que te llame todo el tiempo, eres demasiado genial para ello ¿no?- rio sarcásticamente ante el comentario del chico - ¿Y qué tal ha estado tu día?- No iría directo al grano, trataría de llegar poco a poco al momento correcto de preguntarle.
-Pues… - dio un suspiro que provocó que la chica se tensara – creo que se frustro un plan- había callado repentinamente recordando mientras esbozaba una sonrisa.
-¿Qué plan?- debía contener la curiosidad que amenazaba por preguntarle de una vez.
-Bueno, durante la noche ordene a mis Jack-bots acabar con toda la comida… ¡pero ese maldito bot apareció con….! ¡Con… cosas…!- el chico se oía algo frustrado lo que causo una risa por parte de la pelinegra –aunque no estaban tan mal los hot-cakes... – sonaba como si lo estuviera diciendo con un puchero.
-Ya veo- la chica había reído ligeramente, sus ojos se habían iluminado esperando lo mejor de aquel momento que le estaba relatando.
-¿Estas completamente segura que no tiene un error de sistema?- algo de angustia era transmitida.
-Ya te había dicho que estoy completamente segura- realmente no lo estaba, pero solo quedaba confiar en que así fuera.
-Y uhmmm… ¿cómo va tu entrenamiento intensivo?- debía preguntar por "cortesía".
-¿Qué entrenamiento?- ante la impaciencia se había olvidado de su excusa, pero luego reacciono como si le hubieran echado un balde de agua fría – ¡ohh el entrenamiento!… estamos en mitad de un descanso justo ahora y por eso te llame- sus palabras se oían encimadas, por poco y lo arruinaba.
-No… no te importa si uso las entradas para la feria verdad- la voz del chico era algo insegura.
-Por supuesto que no- sus ojos se volvieron a iluminar, él estaba preparando el camino para la pregunta -recuerda que por eso te las di, no hay problema con quien lleves- esperaba que el mismo le dijese.
-Pronto te reembolsare el dinero-
-No te preocupes por eso, lo importante es que te diviertas con quien sea que planees llevar- trataba de que él lo dijera con más insistencia.
-Gracias…- cortamente pero sincero. La chica dio un gran suspiro apartando un poco su celular…ella tendría que preguntar.
-Y puedo saber a quién planeas llevar- dijo gentilmente tratando de contener su impaciencia.
-Bueno nunca lo creerías pero me acompañara…- de repente dejo de oír la voz del pelirrojo, le habían arrebatado su celular por la espalda.
-Omi me dijo lo de la cita- la oji-azul sintió un escalofrió y volteó velozmente, el brasileño estaba atrás de ella sosteniendo su celular en su mano.
-Raimundo dame el teléfono por favor- estaba completamente molesta pero le urgía más saber la situación del albino –Estoy en una llamada importante-.
-No lo haré…- estaba incierto en lo que hacía, pero si ella estaba tan decaída como Omi le había dicho tenia que actuar ya, no la dejará sola de nuevo.
-¡Raimundo! ¡Dame mi teléfono ahora!- la voz de ella se tornaba aún más molesta mientras intentaba quitarle su celular, como el moreno le sacaba al menos dos pies de altura solamente tenía que estirar el brazo para evitarlo.
-¡No entiendo porque te preocupas tanto por el idiota de Spicer!- había explotado al ver la reacción de la chica por tratar de volver a hablar con él aun después de haberla lastimado. – ¡después de lo que te hizo aun lo sigues buscando! conmigo no mostraste…. el mismo… perdón- había dejado caer el celular involuntariamente, bajó la mirada para luego ver de nuevo a la chica frente a él, los ojos del chico estaban ligeramente cristalizados y sus manos temblaban a ambos lados de su cuerpo.
-Rai…- era de las primeras veces que el chico expresaba de esa manera lo que sentía, no pudo decir nada más en ese momento, no sabía que ni cómo.
-Después de todo esa rata llevará a Young ¿no es verdad?... supongo que querrá acostarse con el solo para ganárselo- rio con burla tratando de ocultar su mismo dolor. No se habían percatado de que el teléfono aún estaba en llamada y que él pudo oírlos desde que el moreno lo había dejado caer. No había escuchado toda la conversación de ellos, pero no era necesario escuchar más. Colgó el teléfono.
-¡Qué has dicho!- no soportaba la idea de que hablara de esa manera de él, ya sabía por lo que había pasado, sabia de cada lágrima de dolor – ¡No tienes derecho de juzgarlo de esa manera!- la molestia seguía pero con ella también el entendimiento. Lo miro con detenimiento para luego besar sus labios rápidamente a lo que el moreno no supo cómo reaccionar –No juzgues sin antes saber- salió de la habitación después de volver a tomar su celular, corrió hasta un claro en los jardines del templo y volvió a llamar para saber del chico, pronto se encargaría de Raimundo. Marco apresuradamente el número del pelirrojo, tardaron en contestar, la respuesta la dejo helada.
-Traidora- fue pronunciado con una voz cercana al odio para colgar inmediatamente. Los había escuchado… había escuchado lo que había dicho el moreno de él, siguió marcando y marcando tratando de explicarle lo sucedido pero todas las llamadas se desviaban. Se sentó en el pasto y apoyo su cabeza en sus piernas, había lastimado aún más al chico. Una sombra había escuchado parte de la conversación mirando con impotencia como de nuevo Pedrosa había humillado al chico, todo su cuerpo se tensaba al resonar de "supongo que querrá acostarse con el solo para ganárselo", como podían decir algo así de él, después de todo lo que había sufrido por su culpa. Miró de reojo a la Chica que estaba sentada en el suelo, inmóvil, la persona en la que había confiado su pelirrojo le había traicionado con Pedrosa, sintió revolverse algo dentro suyo, no habían mostrado compasión alguna. Apoyó una mano sobre el árbol en el que estaba recargado para ocultarse, inmediatamente este se marchito al contacto. Debía volver rápidamente.
Chase al fin había vuelto a la mansión de los Spicer, en su forma de Jack-bot claro está, recorría con velocidad cada instancia del lugar buscando al pelirrojo, sentía como su corazón palpitaba con fuerza al terminar de buscar en cada cuarto, la velocidad del bot le era insuficiente, estuvo a punto de ir el mismo a buscarlo pero no debía. Una vez más volvió a la cocina, a la habitación del chico y a su laboratorio, no se encontraba en ningún lado... ¿Qué le habían hecho? Habían pasado ya cerca de 30 minutos y el albino no aparecía en ningún lado, el adalid sentía como su corazón se retorcía a cada minuto, regresó de nuevo al laboratorio el cual se encontraba en casi total silencio, la habitación repetía un solo sonido que crispo al guerrero, un goteo. No debería de haber agua en ese lugar pensó con temor recordando un hecho de su pasado hace más de 1500 años.
Era un día hermoso a comienzos del veranos Chase habia estado caminando haciendo los habituales rondines asignados para asegurarse de que las aldeas circundantes no corrieran peligro alguno, ya fueran por parte del heylin, ladrones o desastres naturales. Había estado caminando hasta llegar a un bosque cercano al templo, tenia demasiada sed ese día a causa del sofocante calor de la época, se detuvo en un riachuelo de aguas claras y frescas hasta que oyó la vos de un niño de no más de 6 años.
-Hola ¿Cómo te llamas?- el pequeño estaba parado a su lado con una gran sonrisa mientras le extendía su mano.
-Mi nombre es Chase Young y ¿Cuál es el tuyo?- le habia contestado con igual mueca al momento de estrechar sus manos.
-Yo me llamo Jiang mucho gusto Chase- no paraba de sonreír agitando con fuerza el saludo, en su boca se podía ver le faltaba un diente -¿no crees que sería más fácil si tomaras el agua con una hoja?- su rostro era inocente y curioso.
-No sé cómo podría hacerlo, tal vez si me enseñaras- el chiquillo casi bailaba de la alegría en su lugar y rápidamente fue hasta un árbol de grandes hojas de donde tomo una con facilidad, el árbol aún era joven, la doblo y ato de manera que habia quedado con la forma de un tazón, la sumergió en el agua y se la entrego rebosante del vital líquido.
-Vamos, pruébala, ahora será más fácil beberla- cerraba sus ojos mientras volvía a mostrar aquel hueco que habia dejado su primer diente en caer. El joven monje había dado un gran sorbo, aquella agua ahora tenía un sabor dulce y puro.
-Tienes razón, es mucho más fácil así. Muchas gracias Jiang-. A partir de ese momento formaron una amistad, Jiang le había explicado que el había quedado huérfano cuando reclutaron a su padre a una guerra de la cual nunca regreso, su madre habia muerto cuando una enfermedad extraña broto en la aldea. Chase se había convertido en algo así como su hermano mayor pues a menudo lo visitaba y cuidaba como si de familia se tratara. Los meses pasaron hasta el día en que Chase probo la sopa Lao Mang Long. Acababa de sufrir la draconiana transformación, aun no sabía cómo controlarla ni ser consciente de lo que hacía en ella.
Ese invierno la aldea fue arrasada por una criatura de reptiliana figura y enorme fuerza. Horas más tarde cuando Chase había vuelto a su forma humana recorrió el lugar buscando sobrevivientes, nunca había planeado el atacar a inocentes, pero lo había hecho... había extinguido toda vida del lugar. Corría desesperado buscando a Jiang, lo encontró... Atravesado por una viga de madera y su sangre goteaba con eco en un tazón de hoja, había caído de rodillas ante la escena, luego de eso tuvo temor de aferrarse a alguien por temor a lastimarlo, pero Jack era esa omisión.
-¡Jack!- llamo con todas sus fuerzas y las que podían transmitir el androide. Segundos después el chico salió de una puertecilla oculta entre las losas del suelo, un cuarto de pánico.
-¿Que sucede? - pregunto tallando sus ojos y viendo al suelo. El adalid lo abrazo con instantánea fuerza, no le dejaría ir de nuevo. Jack ante el repentino abrazo del bot no supo cómo reaccionar, devolvió aquel gesto por un momento, fue en ese momento que Chase noto lo irritado de sus ojos, el chico había estado llorando.
-¿Te encuentras bien?- su voz era preocupada.
-por qué no debería estarlo- contesto tajante con una mirada irreconocible era una mezcla entre odio y tristeza.
-Jack... Yo...- estaba a punto de decir algo pero fue interrumpido.
-¡no uses ese maldito tono conmigo!- Chase se sorprendió ante aquella reacción -déjame solo- su mirada le provoco un escalofrió que recorrió su columna al momento de que el pelirrojo caminaba a su habitación. ¿Qué le habían hecho?
El pelirrojo se había aislado en su habitación, la puerta estaba sellada con llave y las cortinas cerradas, él, estaba tirado en el suelo con un brazo tapando sus ojos que habían comenzado a lagrimear, mordía sus labios intentando no hacer ruido, el androide estaba al otro lado de la puerta tratando de escucharlo.
Flashback/
-Después de todo esa rata llevará a Young ¿No es verdad?... Supongo que querrá acostarse con él sólo para ganárselo... (Risas de burla)- había colgado su celular en ese momento. Kimiko, la única amiga que había tenido le había traicionado contando su secreto a su novio, se arrepentía completamente de haber confiado en alguien más. Salió corriendo hasta atravesar el umbral del laboratorio y de ahí entro al cuarto de pánico varios metros bajo la mansión.
-Traidora- No quería saber de nadie, se sentía humillado y usado, cuantas ideas no habían pasado por su mente en ese momento, el filo del metal, intoxicación por aceite mecánico, la soga que sujetaba las provisiones de emergencia, todo era tan tentador, un fin al suplicio y la humillación. Pero no, no les daría el goce de verlo caer ante ellos, tal vez estaba sólo en el mundo, pero él mismo era lo único que necesitaba. Pensó eso hasta que…
-¡Jack!- clamaba una voz que sonaba angustiada y aun más que eso parecía que "él" le llamaba. Pero eso no era posible... ¿O sí? Caminó lentamente hasta la salida en espera de un llamado más. Cuando salió del lugar el bot le abrazo, en un momento se reconforto pero luego pensó para sí mismo ¿Acaso era tan débil que su robot estaba configurado para tenerle lastima? No, no lo permitiría, no dependería de nadie más, no de nuevo, inconsciente lo aparto, le hería ese comportamiento en ese momento.
Fin del flashback/
Había estado pensando, dejó que aquellas palabras le afectaran más de lo que debían, se puso de pie de nuevo, su bot no debería pagar los platos rotos de nadie más, tal vez sólo era un aparato para sustituir a la familia y amigos pero siempre había sido su única compañía confiable. Toco la perilla de la puerta para abrirla, el bot estaba frente a la puerta cuando el la abrió.
-Amo...- sonó quedamente.
-Yo... Lo siento, siento haberme comporta...- fue interrumpido cuando el bot le volvió a abrazar con fuerza, esta vez... Ya no se apartó. El androide le susurro algo al oído.
-Amo... Se le hará tarde para su cita- ¡hiiisss! Había dicho la palabra por accidente.
-¡No es una cita!- dijo algo molesto intentando ocultar un sonrojo –creo que no lo es- trato de mirar hacia otro lado ocultando su rostro nervioso y con tintes de rosado.
-Tienes razón... No lo es... ¿Verdad?- pedía que le ayudara a aclararlo. Jack comenzó a balbucear y fue entonces que logró escapar al cuarto de baño. –¡¿Es una cita?!- necesitaba aclararlo para proceder, siempre tan metódico para no cometer errores.
Jack se encontraba casi totalmente sumergido en el agua de la tina de baño, solamente sobresalía su rostro en la superficie, suspiraba tratando de calmar su mente, debía olvidar las palabras del líder del grupo Xiaolin si quería ir a su encuentro con Chase sin temor, sin vergüenza alguna de lo que creían de él, después de todo fue Chase Young quien le pidió conocer la feria ¿No? cerrando los ojos ocasionalmente dejaba fluir las emociones, estas no dejarían marca alguna ni dolor recurrente. Realmente había madurado aunque no lo creyese. Solía elegir el lugar para limpiarse dependiendo del tiempo con el que contaba para hacerlo o por el humor del que estaba; la ducha cuando tenía prisa, estaba alegre, o necesitaba dejar de pensar en algo rápidamente. La tina por el contrario era calma y reflexión, un momento para él sólo.
¿Estaría bien tomar las entradas? Después de todo eran de Kimiko... -suspiró profundamente- ¿Lo mejor sería devolverlas? Frunció el ceño, no podría verla a la cara en lo que quedaba del día, y después de todo dijo que no había problema, se tranquilizó. Además de que podía reembolsarle su dinero fácilmente. Soltó una media sonrisa al recordar a donde iría, la media sonrisa se transformó en una total y a ojos cerrados al recordar quien le acompañaría, o más bien... A quien acompañaría.
Ya eran las 6 de la tarde, Kimiko se encontraba atareada en la espalda de Dojo con Omi sentada tras ella, no había más tiempo que perder, su rostro era decidido e impaciente, había estado llorando al pensar cómo se debería sentir el albino tras aquellas palabras de Raimundo, si Jack no la escucharía por teléfono iría ella misma a aclarárselo, no le daría penas innecesarias.
-Dojo por favor ve más rápido- le pedía suplicante al Dragón que hacía todo lo posible.
-Eso intento… eso intento Kim, pero ¿Qué ocurrió?- no le agradaba ver a sus amigos de esa manera, no sabía cómo reconfortarlos, daba todo de sí mismo para tratar de ayudarlos.
-Un grave malentendido- La pelinegra se sujetaba las sienes con una mano, su vos estaba a punto de quiebre, le venía el recuerdo de como Jack se había abierto con ella, y que él creyese una traición le partía el corazón.
-No era mi intención- El menor lloraba acurrucando su cabeza en la espalda de la chica que al sentirlo se volteó para abrazarlo con fuerza –Yo sólo quería que Raimundo te hiciera sentir mejor- sus sollozos eran inocentes.
-Lo se Omi, todo estará bien, sólo debemos ir pronto- secó con cuidado las lágrimas del niño. Pasaron unos 20 minutos más.
-Hemos llegado chicos- dijo el reptil mágico sobrevolando un espacio despejado de uno de los jardines interiores de la mansión Spicer, inmediatamente se activó el sistema de alarma de la residencia y cientos de Jack-bots fueron al encuentro dispuestos a atacar en cualquier momento. Estos rápidamente se detuvieron ante la voz del pelirrojo.
-¿Qué haces aquí?- Dijo mirando con rabia a la chica aun sentada en el lomo de Dojo.
-¡Jack por favor escúchame! Le suplicaba la japonesa con ojos implorantes.
-¡Porque debería hacerlo!... ¡confié en ti!- sus ojos estaban comenzando a cristalizarse.
-¡Lo se Jack!... ¡Por favor escúchame!.. - ¡Yo no revele aquello!- El menor de los 4 agachaba la cabeza con culpa.
-¡Lárgate de aquí!- Le dolía decirle eso a la única persona en la que había confiado en tanto tiempo.
-Por favor… - Las lágrimas bajaban a gotas por las mejillas de la ojiazul –Por favor… escúchame- diciendo esto se había quebrado su voz y las lágrimas bajaban aún más. Jack se había quedado con los ojos totalmente abiertos al ver a la chica llorar de esa manera, no era del tipo "sentimental" que lloraría por cualquier cosa.
-¡Es mi culpa!... ¡lo siento!- El chiquillo había saltado del lomo del dragón y corrido hasta el albino para abrazarlo refugiando su cara entre sus ropas. Omi no era del tipo de niño que mentía.
-Pueden bajar- dijo bajando la mirada para ver la cabeza amarilla del menor. Dojo descendió dejando a Kimiko en el suelo.
-Yo…. Andaré por aquí- dijo nerviosamente el dragón dejándolos solos para que hablaran.
-Síganme- los encamino hasta el comedor de la mansión donde les sirvió agua para tratar de calmar a Omi y que la chica recuperara la voz -¿Por qué lo supo?- dijo mirando a la chica con tristeza, debía ser fuerte.
-Fue mi culpa Jack, Kimiko me dijo que no iría contigo a la feria porque llevarías a Chase Young- Kimiko que estaba tomando agua trago con fuerza al escuchar. Jack se ruborizo para luego intrigarse –Yo le dije a Raimundo para que la consolara… ¿Por qué la dejaste?-
-Pero si ella dijo que tenían un entrenamiento intensivo- la duda era evidente en su vos – y como sabes que...- fue interrumpido-
-Enserio tuvimos entrenamiento intensivo Kimiko… ¡no me avisaron!- Ambos voltearon a ver a la chica, ella solo suspiró debía contarlo.
-Nunca tuvimos entrenamiento intensivo… yo lo invente…- los dos chicos seguían con la pregunta en la mirada, (suspiró)- Es que… creí que era lo mejor… algo me decía que si yo me retiraba alguien más iría contigo… yo solamente quería lo mejor para ti- miro los ojos del pelirrojo-
-Chase… se ofreció en acompañarme… ¿cómo lo sabias?- hablaba con susurro mientras que a la chica se le ilumino la mirada, estaba en lo correcto.
-No lo sabía… solo creía que así sucedería- Le miraba con la ternura de una hermana mayor – No me pidas que te diga por qué lo supuse- suplicó, el chico debería descubrir aquello por sí sólo.
-Entiendo…. Lo lamento… lamento llamarte traidora….- bajo la mirada, había desconfiado de ellos y se sentía culpable por ello. La chica lo miró dulcemente.
-No te preocupes… fue un grave malentendido- los tres estaban sentados a la mesa conversando más amenamente hasta que sonó el timbre. Caminaron hasta la puerta delantera para revisar quién era.
-Chase…- El chico sonrió tratando de no parecer muy ansioso –Entra- dijo invitándolo a entrar en la sala.
-Buenas tardes Spicer- El guerrero entro confiado hasta que la vio y sin dudarlo le lanzo una mirada intensa con el ceño fruncido.
-Debemos irnos, nos necesitan en el entrenamiento- dijo sonriendo golpeando el brazo del albino.
-Cuídense- concluyó acompañándolos al pórtico donde estaba Dojo esperando e inconscientemente abrazo a la chica –gracias- dijo en su oído a lo que la chica sonrió mientras le abrazaba aún más, de repente un gruñido por parte del adalid se hizo escuchar.
-Vámonos Omi… a cierto toma esto- dijo sonriendo mientras le daba dos tikets dorados a Chase –Entréguenselos al encargado en cuanto lleguen- se fue casi arrastrando a Omi. Ambos sonreían en complicidad, Kimiko por ver realizarse el plan y Omi simplemente al ver que las cosas se habían arreglado.
-Y desde cuando son tan amigos- trataba de no hacer evidente el enojo con la chica.
-Creo que más tiempo de lo que creía- respondió -¿Estás listo? Preguntó sonriente. Chase sólo asintió. Caminaron hasta el garaje de la mansión donde sólo había una moto estacionada –Lamento no tener un auto pero esto servirá para llevarnos- siempre tan solitario.
-Si quieres puedo transportarnos hasta allá- respondió seguro.
-De ninguna manera, debes vivir la ida a la feria desde el principio- guiño un ojo –ten toma esto- dijo entregándole un casco de seguridad.
-¿Dónde está el tuyo?- observo que el chico solamente había sacado uno.
-Bueno.. ese es el único que tengo de hecho, úsalo, viajar en moto puede ser algo peligroso y más si es la primera vez que lo haces- sonreía en todo momento, le cuidaba tanto que había olvidado que él era inmortal-
-Estaré bien tu deberías usarlo- el chico sonrió con ternura al sentir como le ponía el casco con cuidado –Soy inmortal, lo has olvidado- aquella sonrisa era algo que llevaría consigo.
-Cierto, bueno después de todo tengo instalado un sistema de seguridad- subió al vehículo y el guerrero se le quedo viendo detenidamente sumido en sus pensamientos –anda sube- expreso sacándolo de sus pensamientos, se sentó atrás del chico –sujétate fuerte – asintió nuevamente. Abrazo al chico por la cintura haciendo que Jack se sonrojara ocultándolo gracias al casco. Arrancaron.
Llevaban unos minutos en la carretera, Chase observaba la nuca descubierta del albino, cientos de ideas para nada castas se le venían a la mente, debía tener buen autocontrol si no quería que "algo" osase levantarse ya que por como estaban sentados Jack lo notaría. Se detuvieron abruptamente en un semáforo en rojo haciendo que el guerrero se pegara más a la parte trasera del pelirrojo, Jack estaba rojo pero el casco le seguía ocultando, el guerrero del Heylin no sabía que sería de él sí hubieran más semáforos en rojo durante el resto del camino. Un grupo de señoras iban caminando por la banqueta metidas en su plática hasta que pasaron a un lado de ellos dos, se les habían quedado viendo con prejuicio, cuchicheaban entre ellas mientras les señalaban. Jack trato de voltear un poco la cabeza ante ello y Chase al verlo se aferró más a él acercando su rostro a al cuello seductoramente provocando que se le erizara la piel –Chase… que haces…- dijo el albino con la cara ardiendo aun bajo el casco.
-Sígueme la corriente Spicer... ¿no me digas que no las quieres hacer enfadar?- susurro en su oído provocando un escalofrió de excitación. Comenzó a jugar con la ropa del chico bajando su mano derecha hacia el abdomen del albino, este sólo mordía sus labios para no soltar ruido alguno que le delatara. El grupo de señoras se marchó ofendida y el semáforo se puso en verde, Chase se acomodó de nuevo en su asiento con el corazón latiendo con fuerza, esa acción había sido sólo una excusa para invadir parte del cuerpo del otro, el adalid lo sabía pero jamás le haría más daño. Jack comenzó a respirar con normalidad y avanzaron hasta finalmente llegar a las puertas del lugar.
-Bien, aquí es- soltó mientras se quitaba el casco frente a la entrada. El guerrero bajo de la motocicleta después del pelirrojo sin quitarlo de su mirada.
-¿Qué clase de oscuro lugar es este? -dijo con curiosidad al escuchar los gritos de adentro del parque.
-¿A qué te refieres con oscuro lugar?- se volvieron a escuchar los gritos de las personas -Ah, entiendo, es un... Mejor entremos para que lo veas por ti mismo- Le indico al mayor con la mirada caminando hasta la taquilla y entrego los boletos a un encargado detrás de una ventanilla que le tapaba el rostro, el pelinegro se encontraba unos cuantos pasos atrás del albino.
-Ella dijo que entregáramos esto también- dijo mientras veía a Jack y se acercaba a la ventana y entregaba los tikets dorados por la rendija.
-Esperamos que disfruten su visita al parque, les pedimos que en punto de las 10pm vayan a la parte este del parque, ahí un miembro del personal les conducirá a la atracción final cortesía de los pases especiales- la voz era de una chica con trato amable –pasen por favor-Los dos entraron por la gran puerta y ante su vista se extendía el inmenso parque. Jack miraba de reojo la cara de asombro de Chase, en su rostro se notaba que realmente si era la primera vez que iba a un lugar así.
-¿Qué es eso?- señalaba un juego en el cual primero sentaban a las personas en varias hileras, luego las subían hasta el punto más alto del juego y los dejaba caer sin tocar el suelo
-Ese es el fear fall* ¿Quieres que subamos a ese prime…?- No continúo con la pregunta al notar que Chase casi lo llevaba a rastras hasta la fila del lugar, Jack no se negó a soltar una risilla ante la acción y luego le explico que los tikets dorados les permitían subir al juego sin hacer fila, inconscientemente Chase lo tomo de la mano y lo llevo con el vigilante de la atracción que los hizo abordar dos asientos, Jack estaba algo ruborizado y sorprendido por el gesto del adalid, pero este estaba tan ansioso que no noto lo que había hecho y mucho menos la reacción del chico a su lado.
-Oye Meng, ¿Podrías cubrir mi turno esta noche?- La chica de la taquilla preguntó a una de sus compañeras.
-Está bien, pero que no se te haga una costumbre… ¿Y a qué viene esto tan de repente?- le contestó alzando una ceja.
-Nada nada, es que hay algo que… ¡cosas!- tomando una mochila salió del lugar con dirección al fear fall.
-¡Me merezco la mitad de lo que ganas!- repuso la otra.
El juego comenzó con normalidad subiendo las hileras de asientos hasta la cima del juego y se quedó arriba unos segundos para posterior mente bajar tomando desprevenida a la multitud que soportaba. El pelirrojo no paraba de gritar de la emoción mientras que Chase dudaba en hacerlo, a la segunda subida el albino esperaba con una gran sonrisa… al igual que el guerrero al lado suyo que seguia tratando se ocultarla, nuevamente bajo y ninguno de los dos se contuvo. Jack miró con incredulidad como Chase había comenzado a gritar con emoción, eso era demasiado extraño y hasta cierto punto perturbador, pero bastante agradable, observaba con detenimiento su rostro apreciando cada uno de sus rasgos, sus ojos cerrados con fuerza, su nariz recta y fina, sus labios no tan delgados… acercaba su rostro más al del otro, volvieron a bajar tomándolo desprevenido, soltó un leve grito de susto, pero ahora podía observar cuan largo era su cabello azabache que se elevaba poco más de un metro sobre su cabeza, el temor le invadió al pensar en ello, ya que podría enredarse en algo y ser peligroso, busco en uno de sus bolsillos algo con que sujetárselo apenas bajasen, no quería interrumpir sus poco cotidianos ánimos.
-Ten, deberías usarlo o tu cabello podría quedar atrapado- le extendió la mano con una liga en ella. Chase lo miró con extrañeza pero no dudo en tomarla, no quería preocuparle. Se ató el cabello en una cola de caballo dejando su característico flequillo libre. El pelirrojo ahora apreciaba sus facciones de una manera distinta e intentaba desviar la mirada para no ser muy obvio. -¿Qué te parece si ahora subimos a ese?- dijo señalando una montaña rusa, Chase asintió y caminaron rumbo al lugar –me alegro de que te diviertas- le brindaba una sonrisa a ojos cerrados cuando el que estaba a su lado causándole dudas a este.
-¿Por qué lo dices Spicer?- Se detuvo en seco, ni el mismo se había dado cuenta de cómo había actuado en el juego anterior, al estar con él podía mostrar sin temor sus verdaderas emociones.
-Bueno… nunca te había visto reír de esa manera- comentó haciendo la mueca que expresaba hace poco en el aparato.
-Yo…- ¡Hiiiissss! Se dio cuenta finalmente de que había perdido la compostura –Yo solamente trataba de imitar a las demás personas y entender por qué les agrada tanto ese simple juego, no es gran cosa- Se creía librado hasta que vio la cara del albino algo triste ante el comentario -¿Qué sucede?- trato de ocultar la preocupación y sonar como siempre lo hacía.
-No es nada, solo creí que tal vez te estarías divirtiendo- miró al suelo un momento mientras arrugaba un trozo de papel entre sus manos, realmente trataba de ocultar una sonrisa al escuchar la pobre excusa por parte el guerrero frente a él, era más que obvio que aquellas risas no eran para imitar, pero si no lo quería admitir estaba bien, no lo forzaría… no ahora. Chase se sentía culpable de haber hecho sentir mal al chico. –El siguiente juego será más divertido- camino a prisa hasta la montaña volviendo a dejar unos cuantos pasos atrás al adalid, haría que él se divirtiera aunque no lo quisiera. Nuevamente los pasaron enseguida a los carritos en los cuales se sentaron lado a lado, el corazón del pelirrojo latía con fuerza al encontrarse tan cerca del otro, hacia tanto tiempo que no se había sentido así de nervioso por su presencia.
-Sujétense fuerte, no traten de levantar la barandilla de seguridad y les recomendamos no sacar las manos- dijo el encargado mientras bajaba la barra- disfruten el paseo- pasó un par de minutos antes de que comenzaran el recorrido. Chase se aferraba a la barra ansioso al momento en que el carrito estaba subiendo.
-Tranquilo, lo emocionante viene durante la bajadaaaaa- habían comenzado a descender a toda velocidad tomando desprevenido al par, el moreno se hacía hacia adelante en su asiento sintiendo como el viento chocaba contra su rostro –Pareces un cachorro sacando su nariz por la ventana- rio ante la expresión del mayor que lo vio algo enfadado ante el comentario, Jack inmediatamente le saco la lengua en un gesto de gracia. Volvían a subir.
-no abuses de tu suerte Spicer- trataba de controlar una mueca de risa –Estaba calculando la velocidad del vagón- repuso rápidamente mientras fruncía el ceño.
-Si claro… con los ojos cerrados- una carcajada salió de su boca dejando intrigado a su acompañante –vamos Chase, no tienes por qué fingir, que habría de malo en divertirte un poco- de nuevo el chico volvía a mostrarse cercano ante el cómo en aquellos tiempos, el guerrero sentía fuertes ganas de tomarlo entre sus brazos en ese momento pero era algo que no se permitiría a sí mismo, pero aun así podía.
-Está bien… has ganado esta vez Spicer- dijo exhalando su aliento, mientras trataba de darle una sonrisa que cautivo al chico a su lado. –Sólo será por esta ocasiooooonnn- de nuevo la bajada. Ambos no dejaban de reír en cuanto el trenecillo dio una vuelta de 365°. Era tan agradable sentirse tan cercanos.
-¡Sonrie!- dijo de repente tomando a Chase desprevenido. Cuando bajaron les fue entregada una foto de recuerdo en la cual Jack salía sonriente mientras señalaba a Chase con una mueca ridícula y este le miraba confundido, el albino apretaba su estómago con una mano al ver esa imagen pues sus risotadas se lo hacían doler.
-¿Qué es tan gracioso?- preguntó enfadado pues el chico no le había dejado ver la fotografía, el adalid se la arrebato mientras el pelirrojo se quedaba sin aire por la risa, al momento de verla trataba de controlarse un poco, no lo logro y comenzó a reír, no tanto como el chico pero si lo suficiente para que este le volteara a ver con una sonrisa victoriosa. -Yo…- dijo mientras aclaraba su garganta –Yo conservare esta fotografía- expreso calmo mientras la guardaba en uno de los bolsillos internos de su abrigo.
-¡Heee! ¡Esa foto también es mía!- fingía molestia en su voz.
-Pero como es mi primera visita a un parque de atracciones significa que yo debo tenerla- dijo acercando su rostro a una peligrosa distancia de la del albino –Te. Ga. Ne.- dijo entrecortado con burla para el chico el cual le volvió a hacer una mueca sacando su lengua.
-Más te vale que la cuides, luego le sacare una copia- pasó un brazo por sobre el hombro del moreno sorprendiéndolo –He aquí la foto del gran recorrido de Chase Young con su amigo Jack Spicer- expresó mientras hacía un ademan con su mano derecha aun vendada, se separó del adalid –¡Ahora iremos al reloj!- Caminó a paso lento pero distanciándose un poco –amigo- dijo con voz baja, se conformaba con solamente eso, su cercanía.
-¿De nuevo espiando a los visitantes?- dijo una voz seria tomando desprevenida a la chica.
-¡Lau! Yo sólo estaba… haciendo… vigilancia- repuso casi aventando su respuesta.
-Vigilancia… por supuesto- su mirada indicaba que lo hacía a menudo –Meng te está ayudando cierto-
-Si ella está en mi lugar- confusión en la voz.
-Bien, ahora vuelvo, vigila la fila en lo que regreso- salió corriendo con dirección a las taquillas.
-¡Qué! ¡date prisa debo ir a otro lugar!- refuto enfadada ante la orden.
-¡Te servirá para que dejes de espiar a las parejas!- maldición, pensó para sí misma, debía dirigirse al reloj pero ahora estaba detenida.
-Amigos- soltó como un susurro, ahora le dolía esa palabra, ya no podría aspirar a más con el chico. Amigos… en otras circunstancias con eso hubiera sido suficiente, pero no soportaría tener solamente su amistad. Subieron al reloj Chase frente a Jack ya que los asientos eran angostos, el juego comenzó a mecerse de izquierda a derecha en línea cuanto más rápido iba sus rostros se inclinaban cada vez más hacia el del otro, sonriendo ante el vaivén, el juego se detuvo del lado izquierdo haciendo que Chase quedara con el rostro sobre el albino provocando que sus largos cabellos tocaran su cara y hombros, el tiempo pasaba y el juego seguía ahí, estático, poco a poco los brazos de Chase fueron cediendo inexplicablemente haciendo que sus rostros se acercaran aún más, el albino comenzó a ruborizarse cuando comenzó a sentir la respiración del otro chocando contra su piel. Pasaron unos segundos más antes de que el juego volviera a moverse.
-Linda vista desde aquí no lo crees- comento sin pensar bien lo que decía puesto que su mente se encontraba saturada de ideas como tomarlo entre sus brazos, de confesarle todo por cuanto paso para estar con él ese día, de estar sólo los dos tan cerca.
-Se aprecia todo el parque- contestó el pelirrojo mientras volteaba hacia la ventana del aparato.
-¿Qué es eso de ahí?- señalo un juego a la distancia, estuvo a punto de delatarse con el chico, pero afortunadamente el creyó que se refería a vista del lugar.
-Es la rueda de la fortuna…. Iremos ahí después de comer algo y subirnos a cada juego existente- El juego se seguía meciendo pero ellos estaban tan concentrados en aquella charla que apenas y lo notaban. Cuando bajaron caminaron hasta un puesto de comida cercano. –Como tradición tendrás que comer un poco de todo- decía mientras le miraba sonriente –Vamos a querer dos hamburguesas, dos hotdogs, dos banderillas…- Chase escuchaba con sorpresa todo lo que el albino pedía para los dos –Así y también dos sodas tamaño gigante- Cuando la orden fue entregada se sentaron en una mesa al aire libre.
-Esto se ve tan… poco… - miraba con algo de desprecio la comida, Jack sólo suspiro un poco interrumpiéndolo.
-Cómelo… o acaso le tienes miedo a una hamburguesa- hacia una cara de sorpresa fingida –¿el gran Chase Young le tiene miedo a un pan?- continuaba fingiendo sorpresa ahora de una manera más exagerada.
-Se ve tan poco sana- seguía reprochando. Jack le miro con unos ojos de "¿es enserio?" mientras separaba los ingredientes de la hamburguesa en el plato, la lechuga y tomate en un extremo, el pan en otro y la carne en medio.
-Listo, ahí tienes una ensalada con pan y carne… ¿Lo suficientemente sano?- Chase rio bajo ante las acciones del albino. Volvió a armarla con cuidado, no quería decepcionarlo.
-Dijiste que tenía que vivir la experiencia- con indecisión le dio un primer mordisco pequeño probándola, quedando sorprendido ante el sabor de esta –No sabe tan mal- el albino miraba con ojos muy abiertos como ahora la devoraba en un sólo bocado.
-Lo bueno es que no sabía tan mal- dijo en juego, era tan extraño ver a Chase de esa manera pero le alegraba profundamente, bajo la mirada hasta los labios de éste y aun lado de su boca pudo ver un poco de salsa de tomate y mostaza de la hamburguesa, tomo una servilleta y con cuidado sostuvo su rostro, lo limpió -¿Quién diría que perderías la etiqueta al comer así?- sonrió, el adalid se había quedado en silencio un momento procesando lo que acababa de suceder, aquella caricia que lo era sin serlo, miraba con detenimiento el rostro del chico que comenzaba a ruborizarse por la insistente mirada- ¿Qué ocurre?, ¿Tengo algo yo también?- saco de sus pensamientos al guerrero que inmediatamente le ofreció el primer alimento que encontró enfrente.
-Come esto- dijo con algo de apresuro casi golpeándolo en el rostro con una banderilla, Jack volvió a reír ahora por la actitud de su compañía..
-Ok…- lo miro confundido por su reacción y con cuidado sujeto el alimento, en ese momento el pelinegro se percató de la forma de esa comida en particular, una corriente eléctrica le recorrió la columna al ver como el chico la comenzaba a comer, trataba de desviar la mirada pero no podía -¿Quieres probarla?- le pregunto al ver como se le había quedado viendo.
-N.. no… cómela tu- trato de ocultar el impulso en su voz, ya que la escena había despertado cierto "instinto" en él.
-Vamos pruébala- le respondió el menor acercando la mitad de la banderilla hasta su boca, nuevamente no se podría negar y de un solo bocado igualmente acabo con todo rastro de la banderilla –Veo que tienes mucha hambre- le dijo riendo.
-No sabes cuanta- Repuso con cierta malicia en la voz, el chico ignoraba completamente a que se refería el pelinegro.
-¡Lo bueno es que comida es lo que sobra!- siguieron ingiriendo cuanta comida tenían en frente, el pelirrojo se reía del moreno porque sabía claramente que a él estaba en contra de todo alimento sin beneficios para la salud, pero aun así comía todo cuanto le ofreciera. –
-Y cuál es la siguiente parada del recorrido- dispuso confiado, pero la cara que ahora le mostraba el albino le había dado una extraña sensación de miedo.
- Ese- señalo maquiavélicamente con la mirada un juego, eran unas canastas que daban vueltas en ejes de rotación y traslación (gomene, no sabía cómo explicar este juego más que con referencias propias de un libro del universo). Subieron con calma al juego sentándose lado a lado en una canasta, el juego comenzó a moverse lentamente para tomar mayor velocidad –¡Ahora trata de mantener la comía dentro de ti!- le indicaba entre broma –¡Si lo logras tú decides el siguiente!- El guerrero debía tener uno de los espíritus más competitivos pues contra toda apuesta del chico lo logró, bajaron del juego ambos mareados apoyándose en los hombros del otro para no caer, eso, hasta que Jack dio un traspié y cayeron los dos soltando carcajadas que hacían que la gente que transitaba el lugar se les quedara viendo –bueno, tú decides el siguiente- aun no dejaban de reír mientras comenzaban a ponerse de pie.
-Ese de allá se ve interesante- El albino miro hacia donde señalaba, y asintió aun con una sonrisa.
-Ese es el Splash, vamos- Esta vez compartieron un tronco en el juego con más personas, Chase se había sentado en frente del pelirrojo, en todo el camino no se habían visto una sola vez hasta que cayeron en el estanque que le daba el nombre al juego mojándolos a todos. La noche ya era fría y Jack no dejaba de abrazarse a sí mismo cuando bajaron del tronco.
-¿Estas bien Spicer?- le había preguntado algo preocupado al ver como el chico no dejaba de temblar y tiritar del frio, a él en cambio eso le había ayudado.
-Lo estoy, sólo es el frió- le contestaba al momento en que le volteaba a ver, la ropa que llevaba puesta se había pegado aún más a su cuerpo remarcando cada línea de su torso, sobre sus hombros fuertes caían mechones negros también empapados y aun goteando. Con cuidado de no ser descubierto inspeccionó cada zona a su vista, algo dentro de él se estremeció cuando miro hacia abajo enfocando los pantalones del otro, con toda prisa miro hacia otra dirección tratando de olvidarlo, sabía que si en ese momento hicieran contacto visual no podría ocultar el rubor y la sensación que la situación le provocaba.
-Es una pena que no hayamos traído una muda de ropa- él se vio obligado a acabar con el silencio, pues ya llevaban varios segundos en los que el pelirrojo no había mencionado palabra alguna –acaso te mordiste la lengua por el frió- seguía buscando la respuesta del otro –Spicer- estaba comenzando a irritarse al notar que el chico trataba de esquivarlo. Se deshizo del abrigo que llevaba puesto y camino hasta el menor, tomándolo por sorpresa puso sobre el abrigo encima suyo – no es mucho, y aún sigue mojado, pero supongo que te servirá – trato de ver hacia otro lado, si le seguía viendo no dudaría en tomarlo en un abrazo para hacerlo entrar en calor.
-Gracias – le regreso ahora ido en sus pensamientos, comenzó a oler el cuello de la prenda perdiéndose en el embriagante aroma que salía de esta –pero tú también la necesitas- trataba de retirarla no queriendo hacerlo cuando la mano del otro la detuvo.
-No es necesario, estaré bien, no me afecta el frió- realmente sentía tanto frio como el otro, pero nunca se lo diría. El pelirrojo le devolvió una sonrisa cálida –Ahora iremos a ese guió al chico hasta una casa embrujada cerca de donde estaban. Cuando entraron al lugar los dos estaban más tranquilos iniciando el recorrido, en una vuelta un tipo disfrazado de hombre lobo trato de tomarlos por sorpresa.
-Viejo, pareces solo un saco de pulgas,, - expreso Jack con indiferencia haciendo que Chase ocultara una pequeña risa con una mano ante la acción del albino. El tipo volvió a su lugar gruñendo. Volvieron a seguir su camino encontrándose con momias, vampiros, zombies, locos con sierras eléctricas y más, ya cerca del fin de la atracción salió el hombre cocodrilo tomando a Chase de un hombro y deteniendo su paso, el gótico al notarlo se comenzó a carcajear –¡Hey! Vean a la cámara- tomo la foto –ahora tienes la fotografía de tu pariente lejano-.
-Qué crees que haces, no están permitidas las cámaras aquí dentro- le reclamo el hombre tratando de quitarle la cámara a lo que el albino forcejeaba, el adalid molesto ante ello les arrebato la maquina a los dos –si muestras esas fotos los demás que entren no se asustaran-
-Parece más el cuarto de la risa- dijo con reproche –ves a este sujeto de aquí, este si da miedo- el hombre sólo se limitó a arquear una ceja molesto.
-Si claro, ricitos de carbón- ante esta burla Chase se transformó frente a él haciendo que saliera corriendo. Ellos dos igualmente, se habían arriesgado a ser descubiertos, pero había valido la pena. Cuando estaba a unos pasos de salir del lugar un payaso con apariencia a John Wayne Gacy se acercó a ellos riendo a carcajadas, su aparición había hecho que el pelirrojo se aferrara con fuerza al otro ocultando su cabeza entre su cuello y hombro, temblaba de frió y miedo. El guerrero se limitó a ver con odio a la figura que se marchaba sin saber lo que su presencia había provocado. Bajo su mirada observando aun la cabeza del chico escondida. El pelirrojo se había dado cuenta de su acción y del como ahora estaba abrazado al otro, sentía oleadas de pena, pánico al no saber cómo reaccionaría el adalid, y negación al no quererse separar de él, estaban a punto de doblarse sus piernas y hacerlo caer, pero lo sostuvieron los brazos del otro acercándolo aún más, sin notarlo habían estado así varios segundos, poco a poco el albino se fue separando. –Ya… ya estoy mejor, gracias… por…- fue interrumpido.
-No.. no tienes porque, ya se fue- trato de aclarar su garganta para luego brindarle una ligera sonrisa inconsciente –y ahora ¿cuál es el siguiente? – habría sido peligroso para él si hubieran estado juntos de esa manera por más tiempo, unos segundos más y hubiera tomado su rostro. En Jack ese acto le había brindado un sentimiento de posibilidad, no hubiera querido separarse tan rápido y mucho menos después de que él le había sostenido aún más cerca, pero tampoco le quería hacer sentir incómodo, las escenas de cuando sacaba las espinas de su vestimenta asaltaron su mente, no se arriesgaría a mas.
-Si se asustó contigo ya me imagino con Wuya- se quedó callado apenas termino la frase, trataba de sonreír disfrazando el dolor que le había causado recordarla, suspiró quedamente, aquellas esperanzas se habían desvanecido de nuevo –creo que ya es la hora de ir al juego final- Chase había notado el cambio en su voz, pero no dijo nada al respecto, debía ser el frió de nuevo.
-¡Smith!...- se oía la voz de la chica de la chica de la taquilla hablarle al payaso – ¿lo hiciste?- buscaba su respuesta con impaciencia.
-¿por quién me tomas?- repuso riendo a carcajadas –Realmente esos dos tienen futuro, juraría que ese sujeto me quería matar con la mirada-
-Lo sé, si mis cálculos no me fallan… esta noche… puede que ellos dos- comentaba con una gran sonrisa.
-¡No de nuevo por favor!- expreso pidiendo piedad –No necesito saber eso…. ¿Y mis 5 dólares?- sonrió al momento de pagarle, e el otro respondió de igual manera. –Es un placer hacer negocios contigo-. Diciendo esto desapareció entre la multitud para luego entrar en la casa de los sustos. La chica se había quedado de pie viendo a la distancia la rueda de la fortuna.
-Ya falta poco para que suceda, las piezas han sido colocadas- caminó hasta la rueda de la fortuna.
-Buenas noches, sean bienvenidos les pedimos que tomen asiento- Ambos estaban en completo silencio cuando el juego comenzó a girar.
-¿Y… has disfrutado el parque?- Pregunto el pelirrojo rompiendo el silencio, él ya sabía lo de Wuya y Chase, y el que salieran juntos ese día no significaba realmente nada, no habría cambio alguno, solo eran falsas ilusiones, un deseo simplemente, se había prometido a sí mismo el ser fuerte ¿no? Ahora debía demostrarlo.
-Bastante, este lugar es bastante interesante- Jack sonrió mientras lo miraba fijamente -¿y cual fue tu atracción favorita?- menos mal, el silencio del chico le había sido demasiado inquietante.
-Creo que sería el splash- comento con alegría al recordarlo bajando del asiento empapado. – ¿Y cuál fue el tuyo?- las miradas se cruzaron sin apartarse la una de la otra.
-La casa de los sustos- expreso calmadamente y con una ligera sonrisa al momento en que las escenas de como el gótico se había aferrado a él con tanta fuerza, al mismo tiempo sentía culpable de haber usado el miedo del chico para acercarlo más a él.
-De seguro es por tu pariente lagartija ¿no?- Jack reía al momento de mirar hacia otro lado colocando su mano derecha a un lado de del sobre el asiento para ocultar el sonrojo de haber recordado las mismas escenas que Chase.
-No exactamente por eso- repuso inconsciente haciendo que Jack se acercara más a él apoyándose con cuidado en su mano y volviera a mirarle.
-¿Entonces porque?- Estaba siendo demasiado insistente pero de verdad quería saber el porqué, y si tal vez fue por…
-El payaso Gacy- torpe… torpe…torpe, porque había dicho tal cosa –me pareció interesante su vestimenta- si en ese momento hubiera podido se habría golpeado fuertemente la cabeza con la mano, estaba pensando con tan poca cordura al tener al chico tan cerca de él y con esa mirada…
-Ok… sabía que no me querías cerca de tu fortaleza ¿pero tanto como para disfrazarte de payaso?- era una broma, una que realmente dolería si fuera cierta.
-¡¿Qué?!...- aclaró su garganta -No- repuso tocando accidentalmente la mano del chico –yo no haría algo pareci…- no pudo continuar al sentir como los labios del otro estaban sobre los suyos, presionando, acariciando. Jack ya no podía más con la situación, el estar tan cerca, el sentir su mano sobre la propia le estaba matando lentamente y en agonía, debía arriesgarse era el único pensamiento que recorría su mente. El beso comenzó sólo como un roce hasta que comenzó a ser correspondido por el otro, antes de que se intensificara Chase se separó sorprendido.
-¿Porque lo hiciste?- no lograba comprender, no se suponía que Jack y Kimiko estaban juntos… no era correcto… a pesar de que ella le había engañado con Pedrosa. – No debiste hacerlo- dijo en voz alta aunque para sí mismo, ahora después de eso como podría seguir adelante y tratar de olvidarlo, si antes no lo creía posible ahora era imposible. El pelirrojo comenzó a llorar en su lugar, estaba equivocado, estaba tan equivocado al hacerlo ¡porque lo había hecho! ¡Lo había arruinado todo! Ahora no podría ni siquiera el tener su amistad.
-Mátame- dijo en voz baja sollozando mirando al suelo, obteniendo la mirada incrédula del guerrero – ¡te he dicho que me mates! Si no puedo estar junto a ti… si me sigues alejando… ¡ya no hay motivo!- Le miraba ahora tan suplicante, las lágrimas corrían desenfrenadas por su rostro y sus labios temblaban.
-Jack yo…- ¿Cuánto daño le había hecho él? La culpa le llenaba de nuevo
-Concedido pequeño bastardo- cerca del lugar se encontraba Wuya comiendo un algodón de azúcar, hacía poco tiempo había llegado al lugar. Escuchando la conversación ayudada de sus poderes, hizo un hechizo que logró quitar el seguro a la cabina donde iban ellos dos, el segundo provocó una corriente de aire que la sacudió tan violentamente que hizo que el chico cayera de esta. Las cosas estaban pasando tan rápido, la broma, el beso, la sorpresa, la duda, el dolor, el llanto… la muerte.
-¡Jack!- Grito con todas sus fuerzas al momento en que se lanzaba tras el chico, la distancia los separaba en gran cantidad, no era posible que todo eso estuviera sucediendo, él… él había tomado el valor necesario para confesarlo todo cuanto sentía por él, aun después de tratarlo tan mal él volvía… ahora lo que más le importaba estaba cayendo con velocidad para impactarse contra el suelo, tan frágil, lo que más amaba estaba a punto de dejar de existir… no… no le fallaría de nuevo ¡no lo perdería esta vez! Tomando más velocidad logro alcanzar al chico a apenas unos metros del duro concreto, tomando su mano lastimada logró transportarse con él a la ciudadela.
-Debiste haberme dejado morir…- Lloraba tan frenética y desesperadamente, el que Chase se hubiera lanzado a por el sólo le había causado aún más dolor –habría sido lo mejo…- no pudo continuar al sentir los brazos del adalid rodearlo con fuerza mientras recargaba su cabeza contra su hombro –Chase…-
-No vuelvas a hacerlo por favor- lo aferro con más fuerza-no te quiero perder- diciendo esto finalmente no dudó en tomar los labios del otro en un beso tan tierno que Jack jamás se había imaginado recibir y mucho menos por parte de…
-Chase…- las lágrimas seguían corriendo mezclándose entre agonía y felicidad – ¿porque?- las palabras habían salido sin fuerzas y dudosas.
-Siento… no haberlo comprendido antes…- buscó la mirada el albino –tú me importas - tomo con cuidado el rostro del chico y volvió a sellar sus bocas, la desesperación se hizo evidente en el chico que comenzó a entreabrir sus labios, momento que Chase aprovecho para buscar la lengua del otro, el beso se hizo más posesivo y profundo al momento en que sus lenguas danzaban unidas, llegó el tiempo en que ambos necesitaron tomar aire y tuvieron que separarse, tocó el turno del pelirrojo de iniciar de nuevo y apresuradamente comenzó a morder el labio inferior del otro logrando sacar unas cuantas gotas de sangre añadiendo el sabor metálico a la saliva que no dejaba de ser intercambiada entre las bocas, esto había hecho que Chase no pudiera contener más el deseo que ya había despertado, sujetándolo entre sus brazos lo llevo hasta una cámara interior de la fortaleza… su habitación. Comenzó a intensificar aún más el contacto al momento en que lo iba recostando sobre su cama quedando encima de él, los abrigos de ambos ahora estaban tirados por el piso, la sangre que seguía brotando de su labio sólo lograba aumentar aún más la necesidad, la temperatura iba subiendo aceleradamente, sintió un cosquilleo en su pecho y pudo observar como el gótico bajo él había comenzado a desabrochar la prenda que llevaba puesta, estaba a punto de hacer lo mismo con la del otro hasta que abruptamente se detuvo -¿Qué hay de Tohomiko?-
-¿Que ocurre con ella?..- Chase retrocedió de estar sobre el pelirrojo para quedar sentado en el borde de la cama dándole la espalda, si le seguia viendo de esa manera acostado en su cama, no lograría contenerse por más tiempo y lo tomaría sin más titubeos.
-Ustedes están juntos... No es correcto que estemos...- por primera vez el joven veía la frustración e impaciencia reflejada en la cara del otro ¿Cuantas cosas que creía imposibles estaban sucediendo ese mismo día?
-Entonces... ¿Era por eso que lo dijiste?- comenzaba a acercarse a él moviéndose a gatas por la cama, vio asentir al moreno aun sin voltear a verlo, estaba preocupado por él, ¡Chase se preocupaba por él! -sólo somos amigos, ella llego para preguntarme sobre la situación de mi mano después del duelo- empezó a apoyar su cuerpo sobre su espalda mientras que una de sus manos jugaba con su largo cabello azabache y la otra trataba de hacerlo voltear, acercándose a su oído le susurro -te dije que siempre seria tuyo- mordió el lóbulo de su oreja haciendo notable lo presurosa e irregular que ahora era su respiración. Todo había sido un mal entendido, el adalid volvió a su posición sobre el albino dando besos y ligeras mordidas en su cuello arrancándole suspiros - y aun así elegiste a Wuya antes que a mí... Aun si sólo soy un reemplazo me alegra el de estar cerca de ti- esas palabras calaron hondo como puñaladas en el guerrero, comenzaría a pagar parte del dolor que le había causado. –y porque creíste que Kimiko y yo…- su boca de nuevo fue robada mientras que la lengua intrusa iba en busca de su compañera de juego, las habilidosas manos del adalid desabrochaban con apresuro los botones de la camisa que llevaba puesto el albino dejando al descubierto lo blanco de su pecho, las miradas que ambos se dirigían en ese momento eran de lujuria en su máxima expresión.
-¿No te lo habían contado ya?... qué curioso…- acercaba su rostro con una expresión juguetona a su oído –lo que me hiciste hacer- dijo roncamente, lamiendo su oído y parte del cuello hasta la clavícula con la reptiliana lengua haciendo al pelirrojo estremecerse bajo el – habrá sido desde hace más de un mes que recorrí cada pasillo de tu mansión – comenzaba a desabrochar y quitar con impaciencia el pantalón del otro, ahora el que estaba bajo él sólo tenía su ropa interior puesta y una sonrisa deseosa –me encargaba de las vigilias nocturnas…- mordió suavemente la clavícula provocando un nuevo suspiro -me aseguraba de seguirte a donde fueras- su boca había bajando dejando un camino de besos hasta topar con uno de los pezones rosados y despiertos del chico y con dos de sus dedos comenzó a jugar con él moviéndolo y apretándolo haciendo dar pequeños gemidos al dueño de este – preparé cada una de tus comidas durante ese tiempo y aun así te deshiciste de los alimentos de la alacena, tuve que traer de la mía- comenzó a morderlo mientras ahora jugaba con el otro pequeño y excitado botón.
-ahhh~ Chase~- la respiración agitada era ahora más audible –ahhh… ahh que te ref… refieres con es... eso-
-Confieso que fui yo quien te lleve cargando hasta tu habitación donde robe un beso tuyo igual a este- besó delicadamente de nuevo sus labios, el chico tenía su mirada cristalizada ante tales confesiones, cuando el pelirrojo comenzaba a pedir el paso con su lengua, el adalid se retiró de ellos para morder de nuevo su pecho bajando hasta su ombligo lamiendo todo el camino dejando un hilo de saliva marcando el recorrido, el pelirrojo arqueaba la espalda ante el tacto húmedo – me tratabas como a uno más de tus sirvientes mecánicos, yo cumplía tus ordenes- con una mirada lasciva y su boca tomó el resorte de los boxers del gótico y los fue bajando para luego lanzarlos hacia un lado lejos de la cama, ante él estaba la deliciosa erección del chico, el cual trataba de ocultar la expresión de su rostro. Chase sujeto su rostro haciendo que lo viera a la cara – quiero ver tu expresión cuando tome mi paga por servirte- sostuvo entre su mano el miembro del chico y comenzó con un vaivén haciéndolo retorcerse, sonreía triunfal ante la reacción del joven y la mano pronto fue reemplazada por su boca siguiendo con el movimiento de subida y bajada, Jack se aferraba con fuerza a las sabanas.
-Naaahhh… Cha… Chase…no… no ten... tenías… que hacer… todo eso por mí- se esforzaba en armar oraciones coherentes puesto que su juicio se encontraba nublado.
-Esta es una forma de decir lo siento- dijo relamiéndose los labios para volver a introducir el pene del menor en su boca, con la lengua de reptil lo rodeaba y apretaba, sin poderse controlar más Jack se aferró al cabello azabache para impedir que este dejara de darle tanto placer, sus manos volvieron al juego en su pecho atacando con sensaciones en diferentes partes del cuerpo del chico mientras que la lengua volvía a adquirir más fuerza y velocidad.
-Haaa~ Cha~.. mmnaaa… ya… ya no puedo... ma… haaa~ - no pudo advertir a tiempo al otro, se había derramado dentro de su boca, para sorpresa de Jack, Chase se lo había tragado todo, volvía a acercarse a él moviéndose a gatas sobre aquel cuerpo porcelanizado y exhausto –lo siento- el guerrero aprovecho la boca abierta del otro para compartir parte de su esencia que aún quedaba dentro de su boca, el beso fue correspondido durante largo tiempo, pero poco a poco ambos fueron cediendo hasta quedar profundamente dormidos, Chase abrazaba al pelirrojo como si temiera que este se alejara, Jack sólo se refugiaba aún más en los brazos del otro, el adalid había cubierto con más mantas al chico, ya que de los dos este era el que se encontraba sin prenda alguna. El cansancio mental en Chase y el físico en Jack les hizo descansar el resto de la noche.
Bueno, aquí esta al fin el cap 7 y una parte del primer lemmon (el cap 8 también tendrá OwO)que escribo en mi guajira vida con mi guajira mente, sí… como verán tenía planeado más de la lemmonada, pero será para el siguiente cap, ya que hay tantas ideas aun que desean salir de los habernos en fin.. ¡Al fin! Se me hizo terminar este cap a las 2 de la mañana!, bueno me gustaría saber que opinan de este primer "soft lemmon" ( para mí (lo admito, soy una maldita pervertida) hay tantas cosas que quiero describir con lujo de detalles) pero opiniones sii? ¿lo hice bien? ¿Lo hice nefasto? ¿Como podria mejorar?¿Mako es un hdp por andar con Asami y Korra? ¿Llegare a terminarme mi cereal algún día? ¿Mi madre estalkeara mi face hasta dar con ya tu sabes que?… creo que me estoy saliendo de tema xD bueno… tratare de no dilatar mucho la entrega del siguiente capítulo… aun que... tal parece que algo si será dilatado… uhmmm…. interesante...
Fearfall- watch?v=3MfnIvFmPPE
Piña loca (el único ejemplo que encontré dele juego de (rotación y traslación –w-U): watch?v=eUt_o0piAeQ
Para Freaku Sensei: Muchas gracias por tu review! Y tranquila, necesitaba a un Rai un agresivo en ese momento pero yo también se que es un buen chico :3 don't worry, y me has dado una idea para más adelante o más bien para el siguiente cap :3 muajajajaja, las cosas tomaran un rumbo cómico en el siguiente y por supuesto que amo el foro CHACK! Es tan supremo! Bueno muchas gracias por comentar otra vez! gracias y de nuevo gracias w (me siento como sky high de tiger and bunny ) haaa si! y otra vez gracias por tu observación del sumary jajaja, es que era la primera vez que escribía uno y era dificil escribir una reseña de algo que ni tu misma sabes como va a seguir, pero asunto corregido :3
Mis muy queridos lectores y seguidores espero leernos pronto… si eso significa que me gustaria saber que opinan del fic TTwTT pero si no, está bien TwT jajaja estado sentimental por falta de sueño mode on… bye bye see you later
