En cuanto la familia de Carlisle tomó rumbo hacia su respectiva casa. Yo quería ir con la familia, pero justamente en ese momento, Cedric se acercó a mi:
-Espérame aquí, cariño –dijo señalandome a un chico.
-Está bien –dije sonriendo y alejandome y poco de él.
En cuanto fue directamente hacia el chico que no conocía, decidí sentarme en la hierba y observar lo preciosa que estaba la luna, pensar que pasaría apartir de ahora con mi vida.¿Seguiré al lado de Cedric? ¿A partir de ahora seguiré siendo una asesina, en busca de alimento?
Qué dura es la vida para mi! Facil no es, es cierto, pero de apoco tendré que aceptar lo que soy.
No elegí esto, pero creo que el destino, me lo propuso. Superar mi siguiente prueba.
Mientras pensaba en todo esto, pude escuchar la conversacion de Cedric y el chico misterioso que aun no conocía.
Escuché a Cedric suspirar y esforzarse a lo que iba a decir.
-Estas seguro de poder hacerlo Edward? –Preguntó Cedric.
-Si, creo que podré con ella. Por su aspecto es muy amable. Su mente es de una niña muy madura. –Suspiró- Pero Cedric… me preocupas. ¿Qué pasa si te sucede algo con Erik? ¿Cómo quedaría ella?
-Por algo hago esto Edward. Quiero protegerla. No quiero pensar que pasaria si Erik intenta quitarmela. Quiero que Erik se olvide de que la va tener en sus brazos.
-Pero… ¿Y si mueres?
-Si muero, por lo menos moriré feliz. Por lo menos saber de que ella esta a salvo, fuera del alcance de Erik.
-Se nota que la quieres,tanto amor a una vampira? En nuestro mundo hay mas nunca se sabe.
-Edward –suspiro- ella es única, no es una vampira cualquiera. Ella es única, no solo la elegi por su belleza, sino por como es. Su amabilidad, su corazon, su aroma cuando era humana. Es como un canto a la vida, gracias a ella sigo en pie. Ella con su mirada me mantiene vivo.
-Entonces… lo haré, Cedric. Por lo menos una ahijada. Será como la hija que nunca pude tener.
-Gracias, Edward –dijo Cedric.- Alguna vez te lo pagaré?
-No creo –dijo Edward riendo- Pero,no tienes porque pagarme. Me gusta ayudarte y por lo menos no seré el chico rarito sin nadie para hablar.
Cuando la charla del misterioso Edward y Cedric acabó, yo seguía pensando en mi vida. Pero me alegraba que Cedric haya dicho eso sobre mi. Pasaron unos minutos y senti una presencia, era Cedric tendiendome la mano.
-Perdoname si he tardado –Dijo abrazandome- Tenia que aclarar unas cosas.
-No pasa nada cariño.
-Bueno… dejemos las disculpas para despues, tengo que presentarte a tu padrino.
-Está bien.
Cedric, me llevo hacia él. Un chico que con solo mirarlo daba paz. Llevaba su cabello color cobrizo y desordenado. Su mirada seria le daba un toque más de chico malo. Parecia el malo de algun romance, era alto y con aspecto juvenil. Aparentaba un chico de 17 años.
-Bueno…, Frozen te presento a Edward,Edward Cullen.
-Encantado, Frozen o quedaria mejor llamandote ahijada?-dijo con tono gracioso
-El honor es mio Edward. –Dudé un poco al llamarme "Ahijada"- Creo que seria mejor con mi propio nombre no crees?.
