Capitulo 7
Encuentros
Se levantó mucho más tarde de lo normal. Quiso quedarse en aquella habitación por un tiempo más. Se dio un largo baño en la tina. Luego se vistió y tomó su teléfono celular. Efectivamente y como sospechaba tenia mas de 18 llamadas perdidas. "Y eso que son apenas las 10 de la mañana" pensó suspirando. Se dio un vistazo al espejo, estaba vestida como siempre con sus ropas formales de ejecutiva. Su cabello mojado le caía sobre los hombros. Nuevamente recorrió su cuerpo con sus manos. Se sonrió al verse y sentirse más mujer que antes. Recogió su cabello en una cola y luego de tomar su cartera salió de la habitación.
Al llegar al edificio de Kaioh Motors, su asistente la salió a recibir desesperada.
- ¡Señorita Michiru! - Se acercó una chica rubia de largos cabellos adornados por un moño rojo – Me tenía tan preocupada. - decía la chica mientras le entregaba una carpeta llena de papeles, Michiru se limitó a sonreirle - Estuve llamándola toda la mañana, tenía reunión con los accionistas de la compañía Kia, les di una excusa diciéndoles que se sentía indispuesta, pero no les gusto mucho -
- Minako, no te preocupes, luego me derivas con alguno de ellos, o los llamas pidiéndoles una cita. Se que no será un problema, así que cálmate.
- Está bien, tiene 10 citas para el día de hoy antes de las 18, ¿Cree que alcanzará con cada una de ellas? -
- Para eso existen los relojes mi querida Minako, habrá que cuadrar el tiempo de cada una de ellas - De acuerdo, es curioso, hasta Haruka Tenoh pidió cita con usted – la peliverde se detuvo en la puerta de su oficina al oír su nombre.
- ¿A qué hora? ¿Con qué motivo? - preguntó intentando controlar sus ansias -
- A las 16.30. No lo sé, dijo que eran personales - respondió la chica de grandes ojos celestes.
- Bien, hazlos pasar de a poco, sólo 20 minutos con cada entrevista y por favor anúncialos antes de que ingresen. En cuanto tengas los balances que solicité la semana pasada me los haces llegar de inmediato.
- De acuerdo Michiru-sama – Al terminar el dialogo cerró la puerta de su oficina.
Horas más tarde la ejecutiva salió al fin de su guarida un tanto agotada. Minako le ofreció una taza de te, pero la rechazó, ya había bebido bastante por el día. Una tacita con cada invitado. Aunque en realidad era la misma que nunca alcanzaba a terminar. En el pasillo saludó a varios de los que pasaban por ahí. Por lo general la adulaban, la invitaban a sitios o la felicitaban por el éxito del Urano XXI. Estaba sirviéndose un poco de agua fresca del dispensador cuando sintió su voz a sus espaldas haciéndola estremecer de pies a cabeza.
- Buenas tardes – saludó a la recepcionista. Ella se quedó inmóvil sin voltear hacia la corredora. Intentó actuar con naturalidad bebiendo un sorbo. - Buenas tardes señorita Michiru. - la saludó con una sonrisa pícara que la peliverde no podía notar. Sabía lo nerviosa que se sentía y lo que creía que había sucedido. Michiru tomó aire con fuerza y esperó unos segundos antes de poder voltear aún sabiendo que debía tener el rostro completamente escarlata. Volteó con delicadeza e inclinó levemente la cabeza.
- Buenas tardes Tenoh - No sonrió. No expresó reacción alguna. - Minako, que pase a mi oficina. Y por favor no quiero que me interrumpas. - la rubia asintió con la cabeza para luego observar intrigada a la recién llegada. Haruka por mientras la veía ingresar a su oficina sin voltear. Tragó saliva con dificultad. Había estado tranquila hasta el momento, había tenido confianza en si misma y en que su preciada jefa aceptaría todo y le sonreiría como antes una vez que hablara con ella. Pero al notar su rostro. Sintió un cierto miedo. Si, ella, Haruka Tenoh se había puesto nerviosa y tenía miedo. Miedo de que ella malinterpretara las cosas y no escuchara razones. Miedo de que pensara que había aprovechado la situación y abusado de ella. Miedo de perder todo. Miedo por que estaba segura que jamás había sentido algo semejante hacia una mujer y el imaginar que sin haberla tenido podía perderla le alteraba los nervios. Más aún si ella pensaba que era una abusadora de primera. Estaba viendo la puerta que ella había cerrado instantes atrás mientras todas estas cosas pasaban por su mente antes de que le permitieran entrar.
En aquel momento Miku estaba esperando en la entrada del edificio, pensaba en todo lo que había sucedido con su hermana, estaba triste pero no veía otra salida para poder tener un poco de normalidad en su vida. Inmersa en sus pensamientos estaba cuando una fuerte luz y el sonido de un motor la saco de ellos, una moto se paro frente a ella y de esta descendió una silueta muy conocida.
- ¿Luka? - pregunto cubriendo con la mano un poco la luz
- ¿Que te parece el juguetito que me presto Haruka? - preguntó guiñándole un ojo.
- ¿lindo? - Miku no salia de su asombro
- ¿Sólo lindo? - presumió, ella se encogió de hombros, le extendió un casco, esperó a que Luka se montara nuevamente, - ¿Nos vamos? - le dijo, la peliturquesa se subió tras de ella y se aferro a su cintura.
- ¿A donde vamos? - pregunto, pero no obtuvo respuesta, se dispuso así a disfrutar el viaje. Todo era nuevo para ella, jamas había andado en moto y le estaba gustando, era una sensación única y excitante.
Pasaron a una estación de servicio donde cargaron combustible, la peli rosa aprovecho de comprar algunas cosas que guardo en unos compartimientos laterales de la moto, para luego seguir su camino. Condujo varios kilometros entre las concurridas calles de Tokio hasta que el paisaje cambio por uno de arboles y mucha vegetación. Llegaron hasta un mirador que daba una vista espectacular de toda la metrópolis. Luka apago el motor y ambas descendieron del vehículo. Miku corrió hasta el barandal, sus ojos brillaban, una enorme sonrisa se apodero de sus labios mirando el hermoso paisaje
- Se ve hermoso de día, pero espera a que anochezca, es realmente maravilloso. -
- Te gusta mucho ¿verdad? - pregunto Miku
- la verdad que si, la noche me encanta pero es una lastima que las personas le han ido quitando su belleza - dijo sin quitar la vista de la ciudad, su semblante denotaba tranquilidad y una sonrisa pasiva - en lugar de apreciarla mas aun hoy en día.
- Luka - empezó a decir - ¿Tuviste alguna otra razón para traerme aquí, ademas del hermoso paisaje?
- claro que si - respondió y se acercó a ella, la abrazo por la espalda apoyando su mentón en el hombro de su compañera - quiero conocerte más, se que me encantas, pero siendo honesta te conozco poco, quiero saber por ejemplo mmm.. tu comida favorita, que te gusta hacer, si haces algún deporte o eres amante de tu cama, si has tenido alguna relación antes, cosas así. - Ella sonrió al darse cuenta que su novia tenía razón. Tiernamente juntó su mejilla con la de Luka y poso sus manos sobre los brazos que la rodeaban.
- a ver - inició aun sonriendo - mi comida favorita es la ensalada de puerro, bueno en realidad cualquier cosa con puerro – hizo una pausa - Otra cosa que disfruto es pasar tiempo con mi hermana, ella es fantástica. Perdimos mucho tiempo debido a que yo viajaba de un lado a otro junto con mis padres mientras ella se quedaba aquí sola. Es una persona muy divertida y extremadamente inteligente. Pero la mayoría de las veces muestra su faceta ejecutiva. Que no es la que más me gusta a mi. - Se quedó un momento en silencio y continuó. - Me gusta quedarme en mi cama, escuchar música o leer, pero cuando me sacan de allí me pongo inquieta – sonrió. - y.. con respecto a mis relaciones anteriores he tenido dos, aunque no sabría si llamarlas realmente así.
- ¿Y como le llamarías? - Preguntó intrigada ante la confesión. -
- Pues, como andar con alguien, nunca llegaron a ser algo serio - respondió - teníamos grandes diferencias de lo que queríamos de una relación.
- ¿ellos querían una sana relación mientras tu solo pensabas en sexo? - ironizó Luka besandole la mejilla.
- obvio - rió ella - aunque bien sabes que es así pero al revés, yo solo quería salir, divertirme, reír, compartir y ambos casos no pasó del mes cuando ya me estaban preguntando si mi hermana estaba en el departamento o querían invitarme a sus casas. Así que dure poco en ambos casos. Para serte sincera realmente ellos no me gustaban. Claro que de ésto me doy cuenta ahora. -
- En fin – Suspiró la chica de cabellos rosados resignada - tendré que aguantarme. - Miku la miro extrañada pero a los pocos segundos comprendió y su rostro se tornó color carmín.
- ¡Luka! - reclamó - ¿como me dices eso?. - ella empezó a reír.
- Me alegra saber algo mas de tí - le dio un guiño y se dirigió a la moto para sacar las compras. Apoyo en el asiento unas cervezas sin alcohol, maní, papas fritas y una cajita de pockys. Miku se acercó a su compañera que le extendió una cerveza, la pequeña la miro y no dudo mucho en beber.
- Adelante – le dijo Minako acompañándola a la puerta de la oficina. Golpeó dos veces y luego abrió. Haruka ingresó al lugar. Michiru estaba de espaldas viendo a través de la enorme ventana que había detrás del escritorio central,abrazando sus codos.
- Michiru – la llamó pero ella no reaccionó. Sólo suspiró. Luego de un instante de silencio. La ejecutiva se acercó a ella de brazos cruzados con la mirada perdida en algun punto del suelo. Al estar frente al fin frente a ella levantó la vista. Haruka iba a emitir palabra pero ella rodeó con sus brazos el cuello de la corredora y la besó. Por supuesto la rubia no se hizo desear y correspondió con gusto el delicioso contacto. Los pocos nervios que había sentido momentos antes se habían esfumado en el instante en que se unieron. Momentos después la peliverde se desprende de su boca y se aleja lentamente sonriendo.
- Bueno, debo admitir que me has tomado por sorpresa – admitió. Michiru sonrió.
- ¿Una grata sorpresa? - Preguntó con coquetería -
- Como todas las que tu me das. - respondió ella. Michiru la abrazo por la cintura y la rubia la cubrió con sus brazos por la espalda. Se quedaron en silencio unos instantes. Haruka acariciaba con suavidad la espalda de la ejecutiva.
- ¿Qué sucede? - preguntó la corredora al ver su irreconocible actitud. Al ver que no obtuvo respuesta continuó - Michiru, quería explicarte lo que sucedió anoche...
- No hace falta que lo expliques. - Ella volvió la vista hacia la rubia - Perdóname por tratarte así. Es que... - sus mejillas se tornaron color carmín – me dio vergüenza, me enojé conmigo misma por no haberme dado cuenta.
- Pero... mira lo que pasó... – intentó explicar inútilmente, la chica de ojos azules la calló colocando su dedo indice sobre sus labios.
- No puedo decirte que para mi fue algo negativo, nunca había estado con nadie, me sorprendí. Pero, cuando te fuiste me di cuenta que estaba feliz – Haruka se sorprendió, los ojos le brillaban y su sonrisa se veía más radiante y sincera que nunca. Estaba sorprendía, venía preparada psicológicamente para que su jefecita despotricara contra ella, esperaba gritos, reclamos y hasta una bofetada pero al contrario ella la recibió con un beso y un abrazo. Necesitaba que alguien la pellizcara para despertarla de ese sueño. - No me sentía segura, tenía miedo, pero al meditarlo me alegra que hayas sido tu. Me hace feliz haber estado contigo. - Michiru le sonrió con ganas, su corazón latía por ella. No pudo resistir el tenerla tan cerca y volvió a reunir sus labios con los de ella. La rubia no se hizo rogar, correspondió a su beso, aprovechando su docilidad acaricio su cuerpo con ansias. Ese fabuloso cuerpo que no había podido disfrutar la noche anterior, ese delicioso cuerpo que deseaba saborear con su boca recorría ésta vez con sus manos. No sería problema para ella comenzar a desvestirla pero debía mantener el recato. Y explicarle que lo que ella creía estaba errado. ¿Cómo reaccionaría si se enteraba que todo había sido fruto de sus suposiciones? Seguramente se moriría de vergüenza y luego... luego se enojaría y no querría verla más por haber hecho el ridículo frente a ella. Michiru correspondía el beso con una creciente pasión. Sus manos recorrían el fornido cuerpo de Haruka haciendo que cada una de sus células nerviosas reaccionaran al contacto.
- mmm – intentó decir cortando el beso - momento, quiero decirte algo. -
- Yo también – respondió ella. Haruka la observó, era hermosa, sus ojos marinos la veían con un brillo especial, su sonrisa tierna y sus mejillas sonrojadas ante el reciente incremento de la temperatura corporal -
- ¿Ah si? - dijo un tanto desorientada -
- sabes hay algo que me ha llamado mucho la atención de tí - comenzó Miku - te llevas genial con Haruka, parecen hermanas, pero con Rin que también es tu prima tienes un cambio enorme en tu forma de actuar. - Luka la miraba con una pequeña sonrisa en los labios. - Por ejemplo, conmigo eres linda, tierna, protectora, amable, cariñosa y simpática, con Haruka también tienes esa mirada amable, cordial, alegre y cálida, pero con Rin fue todo lo contrario, tu mirada era fría, distante, fuiste seca y hasta podría decir que apática ¿Porque ese cambio?
- porque Rin es muy diferente a su hermana - explicó - ambas tienen una situación económica alta a diferencia de mi familia, pese a eso Ruka nunca a sido diferente, en cambio Rin si. Mas de alguna vez me he tenido que pelear con ella por su forma descortés de tratarme, tu ya viste algo, en reuniones familiares o en cualquier lugar me ha hecho desplantes para dejarme en vergüenza.
- ¿Pero hay alguna razón para eso? - pregunto extrañada por la actitud de su mejor amiga
- honestamente creo que es envidia – respondió haciendo alusión a su cuerpo - y no lo digo por falta de humildad ni nada, es lo que creo, ah y que soy lesbiana, pero bueno es tu mejor amiga y yo no interferiré en eso. Lo que si te advierto a ella no le va a gustar nada nuestra relación, es homofobica, así que mejor ni contarle.
- De acuerdo - dio un largo suspiro mientras agachaba la cabeza - creo que ese es el precio ¿No?
- yo no lo tomo así - sonrió y se acerco a un oído de Miku para susurrar - lo tomo como algo mas excitante. - Se alejo y le guiño un ojo, Miku solo sonrió por lo bajo. Luka bebió algo de cerveza y le sonrió.
- ¿De donde es tu familia entonces? - preguntó volviendo al interrogatorio. -
- somos de un pequeño pueblo a las afueras de Kyoto - explicó orgullosa - es un sector de campo, muy lindo, por cierto me gustaría llevarte allí algún día, también a Michiru para que descanse, le haría muy bien la paz de aquel lugar.
- si seria lindo un viaje así - sonrió Miku imaginando el viaje y a Michiru feliz, su semblante se entristeció un poco, apretó sus labios - mi mayor deseo es que Michi deje de vivir para la empresa, tenga una vida propia, se realice como artista y encuentre a alguien que de verdad la ame, no por ser la hija mayor Kaioh. - Luka se sorprendió ante la revelación. No pensó que Miku se preocupara tanto por su hermana.
- se nota que amas a Michiru - acoto Luka mirándola tiernamente. Miku sonrió nostalgicamente.
- para mí Michiru es mucho mas que mi hermana, es mi ejemplo, mi guía - continuó - pero me da pena la vida que lleva. Si vieras a la verdadera Michiru Kaioh entenderías, es completamente diferente a lo que todos ven, es una gran artista, en todo el amplio sentido de la palabra, de pequeña era un prodigio, pinta unos cuadros maravillosos, además toca el violín como los dioses. Cuando pequeña estuvo en el conservatorio, pero lo dejo por seguir la carrera en la empresa y eso es un desperdicio. Michiru tiene mucho que ofrecerle al mundo con su arte. Pero mi padre es muy cerrado, y la crió de una forma muy diferente a la mía. Desde pequeña la preparó para los negocios y aunque a ella no le gustara nada de eso debía hacerlo sin chistar. Hasta han querido casarla... pero esa es otra historia.
- me imagino - Luka la miro, sonrió ampliamente y tomo las manos de Miku entre las suyas - ¿Sabes? Vamos a hacer que Michiru empiece a salir un poquito y Haruka nos ayudara en eso, ellas dos se llevan bien. - Le guiño muy segura de si. - Miku le sonrió agradecida. La noche había caído ya,el tiempo se había pasado sin que se dieran cuenta. Ambas se quedaron viendo las luces chispeantes que adornaban la ciudad.
- Miku sera mejor irnos – dijo con dulzura Luka. - ya es bien tarde y comienza a helar – No quisiera que te resfries. - Ella le devolvió una dulce sonrisa y asintió.
- Quiero que nos veamos ésta noche en mi departamento – Michiru se acercó a su oído y susurró casi inaudiblemente – Quiero ser tuya nuevamente. - Haruka quedó petrificada ante aquellas palabras, ésto era demasiado. Debía decírselo pero, ¿sería un buen momento aquel? No lo sabía, pero aquellas palabras habían logrado que una corriente eléctrica recorriera su cuerpo de pies a cabeza. - Ésta vez prometo estar consciente – bromeó acariciando la mejilla de la rubia. Haruka le devolvió una sonrisa y no supo bien que contestar. - Ya sabes donde vivo, cuando llegues anunciate en la entrada, te dirán el departamento y te dejarán pasar. - Haruka asintió como si no encontrara ninguna otra cosa más que hacer. Michiru volvió hacia ella para propinarle un último beso antes de despedirse. - ¿Te espero a cenar entonces? Preguntó aún rodeándola con sus brazos. - Haruka sonrió y asintió.
- Claro que si preciosa – ésta vez fue ella quien fugazmente unió sus labios a los suyos. - Estaré allí sin falta. - Ahora debo irme, noto que estás muy ocupada. - comentó al ver los papeles encima del escritorio. -
- Pues, la verdad es que si, estoy bastante atareada el día de hoy. -respondió con un dejo de cansancio en la voz. -
- Bien, entonces me despido por ahora y nos veremos más tarde. - Michiru asintió y se despidió de ella con una sonrisa. -
- Gracias – le dijo acariciándole la mejilla. Lentamente caminó hacia atrás y Haruka luego de asentir sin saber que decir se dirigió hacia la puerta. - ¡Ah! Haruka, está listo tu cheque pídeselo a Minako al salir. - Ella muy poco interesada momentos que era su jefa. No planeaba recibir dinero ese día, pero una idea se cruzó por su mente y le dibujó una sonrisa en el rostro.
Luka y Miku llegaron al edificio, aparcaron la moto y subieron al piso correspondiente a los departamentos de Haruka y Rin. Al estar fuera les toco despedirse.
- Gracias por la linda tarde, enserio lo pase muy bien contigo – dijo Miku mordiéndose el labio inferior – y… bueno…
- yo también la pase muy bien, y quisiera que se repitiera – Tomo con ambas manos el rostro de la pequeña tomandola por sorpresa – de verdad que me encanta estar contigo. - Sin preguntar unió su boca con la de ella, fue un beso suave, dulce y con cierta cuota de lujuria bien manejada. Miku separó sus labios de los de ella con lentitud para luego regalarle una dulce sonrisa.
- Nos veremos pronto entonces – sonrió Miku. Luka asintió y la vio alejarse para ingresar al departamento que compartía con su amiga. Al entrar al departamento, el desagradable aroma de humo y cerveza la invadió por completo, luego de un gesto repulsivo, fue directo a su cuarto.
Luka acababa dedarse un baño cuando sintió que su prima llegaba a la sala.
- ¿Dónde anduviste todo éste tiempo ruka? - preguntó mientras se secaba el cabello. - Anoche no te vi y hoy en la mañana tampoco, ahora te veo y... ¿Con quién estuviste? -
- Bueno... - empezó a decir dejando el paquete que traía en sus manos sobre la mesa – No es como crees. - Empezó a decir al notar la gran sonrisa de su prima -
- Dime que pasaste la noche con Michiru Kaioh y me caigo muerta aquí, ahora, ¡ya! - de un salto se acomodó frente a la silla que estaba ocupando la bolsita de la rubia. - ¡Cuéntame todo!
- Te lo he dicho, no he hecho nada, no pasó nada. - respondió. - Por más que me hubiera encantado te lo juro.
- Ya lo creo, he visto lo que es esa mujer. Pero ¿Pasaste la noche con ella? - preguntó excitada -
- Si – respondió la rubia -
- Lo sabía – dijo moviendose en su silla - pero cuentame más.
- No hicimos nada. - la corrigió antes de que su mente siguiera maquinando fantasias.-
- ¿Ni siquiera un beso? -
- No te diré más -
- No te creo, pasaste la noche con ella ¿y no hicieron nada? - Luka la miro entrecerrando los ojos. - No puedo imaginar por qué sucedería tal cosa.
- Michiru no es lo que parece ser - la corrigió Haruka -
- ¿Qué quieres decir? - preguntó Luka confundida. -
- Que voy a cuidarla. - respondió ella .-
- Bueno, eso es lo que corresponde – coincidió Luka – pero eso quiere decir que se te está dando con ella.-
- al parecer si – respondió dubitativa – ésta noche nos juntaremos en su departamento. -
- ¡uy! - la molestó - ¿O sea que me dejas el departamento para mi sola? ¡Genial! -
- Ya, ponte seria – ordenó la corredora tomando la cajita de terciopelo de adentro dela bolsa. - Mira. ¿Crees que le guste? - Luka tomo la caja y casi se cae de la silla al ver el collar con piedras azules. -
- Haruka, a cualquier mujer, menos a ti- se apresuró a decir - le encantaría lucir un collar como este. Pero... ¡Parece extremadamente caro! -
- Bueno, hoy cobre el bono de cien mil dolares por la carrera que gane. Y decidí gastarlos en un regalo decente para Michiru. Según el que me lo vendió es platino con incrustaciones de zafiros. -
- Yo nunca podría regalarle algo así a Miku. - pensó en voz alta. -
- No creo que a Miku le interesen esas cosas tampoco. -
- ¿Y a Michiru si? -
- Sinceramente creo que no, pero ésta noche será especial y quiero que cada vez que lo vea la recuerde. - una sonrisa se dibujo en los labios de la rubia.
- Prima – dijo la pelirosa poniéndose de pie a su lado – te han atrapado. - terminó de decir con tono lúgubre. Haruka rió y tomó la caja de sus manos. -
- No se de que te burlas, estas en las mismas. - miro su reloj. - Bien, iré a darme un baño antes de ir a su encuentro - dijo guiñándole un ojo.
- ¡Eso es! Utiliza el encanto Tenoh – la alentó.
Haruka se dirigió al cuarto de baño.
- Será una noche complicada - pensó mientras se quitaba la ropa – Espero que no se moleste. Y que todo salga bien.
Michiru estaba en su casa, había pedido una cena y la tenía casi lista. Ella sabía cocinar, pero estaba demasiado cansada como para hacerlo. Decidió vestirse sencilla. No quería seguir actuando como Michiru Kaioh frente a ella. Quería ser la chica simple que amaba la música y el arte. La hora de su llegada se acercaba. Se puso un atuendo simple, con un broche se tomó el cabello en media cola y se maquilló sútilmente.
El teléfono interno sonó. La voz del caballero le anunció la llegada de un visitante. Michiru le dio la confirmación y él la dejó pasar. Movió sus manos nerviosa. Su corazón se aceleró considerablemente. Tomo aire profundamente y suspiró. Ella esperó el sonido de la puerta. Cuando al fin lo sintió se encontró con ella.
- Hola – la saludó con una sonrisa. - Por favor adelante. - Haruka le devolvió el saludo e ingresó al departamento. Contrario a todo lo que había imaginado, el lugar lucía completamente sencillo. Era apenas más grande que el suyo. El mobiliario era también austero. No parecía la casa donde habitara la dueña de una corporación multimillonaria.
- Que bonito lugar – comentó con sinceridad -
- Gracias – respondió ella sin dejar de sonreír. Haruka se acercó a ella lentamente.
- Antes que todo, quiero decirte algo. - Michiru ladeó la cabeza intrigada.
- Claro... ¿Sobre qué? - preguntó. -
- Sobre lo que sucedió anoche. -
Bien, aqui a pedido del publico otro capitulo de esta historia
que, al parecer les ha gustado mucho. Y me alegra.
Muchisimas gracias a todos por sus comentarios,
espero sus reviews, son los que me alientan a seguir escribiendo.
