Bien, aquí dejo mi penúltimo capítulo. Me tarde mucho en subir este capítulo porque a parte de estar ocupada con mis cosas de la universidad y mi trabajo, quise de una vez poner los dos capítulos al mismo tiempo, para que así las ansias por el tan esperado final no se comiera vivos a mis queridos lectores. Les advierto que este va a estar particularmente fuerte, así que prepárense para el angst y la tragedia. Igual que los anteriores habrá menciones de abuso infantil, tortura y violencia, pero si ya aguantaron el resto de los capítulos me supongo que podrán lidiar con este.

Monnie´s: Me alegra que te este gustando este fanfic. Y no te preocupes por Inazuma, su destino será revelado en el último capítulo.

Disfruten estos últimos capítulos.

Capítulo 7: Sueño eterno

Belo Betty miró el calendario de la ¨sala médica¨ donde se encontraba: había llegado el día de su ejecución. Antes de partir los guardias de Impel Down le removieron sus restricciones médicas, remplazándolas por esposas de piedra marina. Los guardias también se encargaron de vestirla con una ropa distinta al uniforme de prisión que había llevado los días anteriores. Su ropa era un vestido de manga larga bastante holgado, el cual le cubría desde el cuello hasta los tobillos de forma perfecta, contrastando con su antiguo y provocador estilo. Una guardia mujer, viendo el desastre que habían hecho con el cabello de Betty, trató de componerlo y dejarlo todo al mismo nivel, pero al poco tiempo de andar recortando su cabellera y dándose cuenta lo poco femenino que se estaba viendo ese corte, procedió a cubrir su cabeza con una pañoleta, la cual no dejaba ver nada de su maltratada cabellera púrpura. Esa misma guardia procedió a también tratar de cubrir sus peores moretones con maquillaje y a ponerle un poco de rubor natural, para hacer que su tortura y encierro se vieran menos obvios.

Betty se vio a si misma en el espejo no reconociéndose en esas ropas tan modestas. Ella nunca se hubiera vestido así, pero no había mucho que hacer al respecto. Ella no era una invitada de lujo que pudiera ordenar cualquier ropa para si misma y los guardias estaban siendo considerados con ella al dejarla vestirse con un vestido abrigador, no como Barbanegra quien simplemente la dejaba desnuda, como si fuera un animal o un objeto. Betty recordó a Barbanegra, sintiéndose inmediatamente asqueada al pensar lo que le había hecho ese hombre y su tripulación. Betty trató de tranquilizarse y respirar profundamente, concentrándose en el aire entrando a su cuerpo. Ella se llevó la mano al vientre de forma instintiva al sentir los movimientos de su hija no nacida. Pronto tendría que hacerse cargo de ella, no sabía que hacer con una niña recién nacida, ni que le iban a proporcionar para cuidarla. Tal vez iba a aprender en la marcha, tal vez le iban a enseñar, pero el pánico de tener a un ser tan delicado a su cuidado y que algo saliera mal era una sensación horrible.

Belo Betty fue transportada en un barco a Mariejoise donde se postraría ante la plataforma de ejecución y de acuerdo con lo acordado con Akainu pediría clemencia a los nobles. Aquel barco tenía una vigilancia incomparable, Betty pensó que seguramente varios lugares de la Grand Line y los Blues habían quedado desprotegidos a causa de las movilizaciones militares causadas por su ejecución, cosa que la hacía sentir aun más culpable. El nivel de seguridad era tan alto que incluso habían enviado a dos almirantes para vigilarla de forma directa. La recién nombrada almirante Gion y el veterano Borsalino estaban custodiándola celosamente, como si fuera un pequeño cotorro enjaulado. Las miradas extrañamente tranquilas de los almirantes no hacían más que empeorar las cosas. Betty al no tener un bote de basura o retrete cerca, vomitó accidentalmente sobre los pulcros zapatos de Borsalino. Betty temió que Borsalino fuera a lastimarla o reaccionar de mala forma, sin embargo el almirante solo saco un pañuelo y limpió sus zapatos sin la menor muestra de asco, mientras que por su parte Gion se aproximo a Betty y le ayudo a limpiarse a si misma.

¨No te preocupes, eres una mujer muy fuerte y estas tomando la decisión correcta.¨ dijo Guion sonriendo amablemente. Betty suspiró. Aparentemente los marines sabían a donde se dirigía su ¨ejecución¨. Su perdón público no sería un acto espontáneo, sino un plan elaborado por la marina para tratar de mantener su popularidad a flote. Probablemente todos los asistentes a esa patética ¨ejecución¨ sabían que ella sería perdonada y esa odiosa ceremonia de perdón solamente se llevaría a cabo para engañar al resto de la población con un cuento falso y cursi que pudiera hacer que ellos cambiaran su parecer de los nobles y aplacarse. La frase de Gion pese a tener genuinamente buenas intenciones se sentía igual de falsa que su ejecución. Betty no se consideraba una mujer fuerte y la situación en la que estaba era prueba de ello. Si ella hubiera sido fuerte, ella hubiera sido capaz de haber salvado a sus amigos y derrocado a los nobles, en vez de estar allí parada como estúpida esperando a recibir perdón de ellos.

¨Es la única que puedo tomar, ahora imbécil. ¿Crees que esto estaba en mi plan de vida?¨ contestó Betty amargamente.

¨No, pero es la mejor. Los accidentes pasan. Lo importante es no dejar que estos arruinen nuestra vida. Además nosotros estaríamos encantados de ayudarlas a usted y su niña en el futuro. No me gustaría que usted tuviera que lidiar con la maternidad por si sola tras todo lo que ha pasado.¨ comentó Borsalino terminando de limpiar sus zapatos y sonriéndole a su prisionera con una mezcla de compasión y condescendencia.

Aquello que le estaba pasando no era un accidente. Nadie se despierta y accidentalmente encarcela, tortura y monta una ejecución pública contra una mujer embarazada. Nada de eso era un accidente. Todo era un plan elaborado con anticipación para llevar a cumplir la agenda de esos miserables nobles. Lo único que había sido un ¨accidente¨ había sido su embarazo el cual no hubiera sido ningún problema de no haber sido por el lío en la que la habían metido.

¨Nada de esto es un accidente.¨ contestó Betty con frialdad.

Borsalino se vio ligeramente sorprendido por la aclaración de Betty y le contestó.

¨Ohhh… ya veo. Siento mucho que un evento tan lindo y anticipado de su vida como la maternidad halla sido manchado por asuntos políticos. Le doy mi mas sincero pésame por su pareja... ¿Karasu era su nombre, verdad? Pese a no estar de acuerdo con su causa debo de admitir que lo que le hicieron fue algo bastante cruel e inhumano. Ojalá un día se le castigue a Barbanegra por todos sus crímenes, incluyendo los abusos cometidos contra usted y el padre de su hija.¨

Betty frunció el ceño. Estaba indignada de que hubieran divulgado la relación que ella había tenido con Karasu, siendo que ellos dos habían mantenido su relación en secreto por años y no pensaban en mostrarla hasta que los dos estuvieran listos. Sin embargo lo que más le enojo fue la falsa simpatía con la que le hablaban. La simpatía de Borsalino y Gion era hipocresía pura. Ellos eran unos de los culpables de que ella estuviera allí. Ellos eran unos de los miserables que diezmaron las fuerzas revolucionarias y que durante todo su tiempo sirviendo en la marina, no hicieron lo suficiente por impedir que Marshal D. Teach llegara a ese nivel de poder y fuera capaz de arrasar ciudades e islas enteras. ¡Incluso ellos mismos le acababan de dar a los subordinados de Teach tres mil millones de berries y una propiedad en el reino de Ballywood! Borsalino y Gion eran uno de los muchos culpables de que los nobles aún estuvieran en el poder y que ella durante tantos años hubiera tenido que luchar contra ellos. Ellos eran culpables y nunca habría un gesto lo suficientemente amable como para limpiar sus actos.

Betty estuvo a punto de contestar a Borsalino, pero sus acciones fueron detenidas al llegar a su destino: Mariegeoise. Su supuesta ejecución sería llevada a cabo en el castillo de Pangea, justo en la Plaza de Socialización. El camino a la plaza de socialización fue largo para ella, quien pese a estar embarazada y no completamente recuperada de sus heridas fue forzada a caminar rápidamente hacia la plataforma de ejecución rodeada por montones de marines y guardias altamente armados. Betty observo a sus alrededores. Cualquier punto por el que a ella se le ocurriera que pudiera venir un ataque estaba rodeado y vigilado. Esto no era de extrañarse, pues tras lo ocurrido hace meses en el Reverie los Nobles Mundiales no se querían arriesgar a otro zafarrancho de ese estilo. Las ruinas y escombros de su batalla anterior aún eran visibles, varias de las obras arquitectónicas que antes dominaban el paisaje ahora estaban deshechas.

Finalmente llegó al patíbulo que se encontraba en medio de la Plaza, donde Betty fue obligada a arrodillarse viendo al frente. Aparte de los marines, almirantes y gobernantes de los países del gobierno mundial se encontraban todos los Dragones Celestiales, quienes a distancia la rodeaban sentados en varias sillas de oro solido, mirándola altivamente, sonriendo ante el hecho de que su mayor enemiga estuviera arrodillada y derrotada frente a ellos, lista para pedir clemencia. Akainu también estaba allí vigilando todo viendo fijamente a Betty, esperando que ella cumpliera su papel.

Betty veía cientos de Den Den Mushis y aparatos de comunicación listos para transmitir su ejecución en vivo, así como docenas de periodistas de los diarios más importantes, esperando ver su ¨ejecución¨. Betty se preguntó si ellos también sabrían la verdadera naturaleza de este circo o si en verdad creían que verían su muerte en vivo.

Akainu se paró frente a Betty, con su semblante firme y procedió a leer su sentencia:

¨Belo Betty de East Blue. Usted va a ser ejecutada bajo los cargos de rebelión contra las autoridades del gobierno, destrucción y daño a la propiedad privada, conspiración, terrorismo, asesinato, inmoralidad e incitación a la violencia. Sus acciones contra el Gobierno Mundial y los Dragones Celestiales fueron muy lejos y su participación directa como Comandante del Ejercito Revolucionario es una deshonra y peligro para el mundo, especialmente…¨ Poco a poco Betty se sentía menos concentrada en escuchar a Akainu. Su mente divagaba y viajaba a otro lugar y otro momento…

Desde Betty niña había sido una rebelde. Siempre cuestionaba a los ancianos de su pueblo y a la gente que seguía leyes absurdas, se burlaba de ellos y de su forma arcaica de ver la vida. Ella no entendía porque ellos decían que la mujer debía ser callada y sumisa o porque se le debía reverenciar a el gobierno, si las mujeres de su aldea trabajaban igual de arduo que los hombres y los nobles nunca hacían nada por ellos. Y por supuesto, cualquiera de su aldea trabajaba más que los nobles. Tampoco entendía porque cada vez que los nobles venían ellos hacían lo que se les daba la gana, incluso si llegaban a matar o herir gente. Sus padres, pese a amarla a ella con toda su alma, pensaban que Betty era una niña problemática y procuraban que ella no dijera o hiciera nada malo en publico, sin embargo fallaban casi siempre. Después de todo nada de lo que decía Betty era mentira. Muy en secreto todos pensaban como ella, pero nadie decía nada por miedo a los nobles y su poder.

Betty recordó como un día que sus padres fallaron al recaudar la cuota de grano exigida por el cobrador de impuestos que representaba a los nobles, este les asesino a sangre fría y se expropio de su pequeña parcela de tierra y su modesta casa. Betty y sus hermanos quedaron huérfanos y tuvieron que ingeniárselas para sobrevivir por su cuenta. Sus dos hermanos mayores se unieron a los marines, muriendo en batalla al poco tiempo, mientras que ella y sus dos hermanas menores se dedicaron a trabajar cultivos ajenos, esperando ganar algo de dinero. La paga miserable, las hambrunas constantes y los horrorosos impuestos orillaron muchas veces a que Betty tuviera que prostituirse y delinquir para ganar dinero rápido y mantenerse a ella y a sus hermanas. Sin embargo no fue suficiente. Esa vida de miseria hizo que sus hermanitas enfermaran por desnutrición y murieran. Sin embargo, Betty fue fuerte y en vez de rendirse, decidió buscar como acabar con los nobles y durante años trató de buscar información sobre ellos y como acabar con su gobierno horrible y sus injusticias. No podía dejar que alguien pasara por lo que ella había pasado, tenía que dejar de ser víctima y empezar a actuar, por lo que ella decidió organizarse y comenzar a hacer actos de vandalismo contra los nobles, los cobradores de impuestos y marines corruptos.

Sus acciones tomaron tanta fama que al poco tiempo fue localizada por el líder de el aquel entonces diminuto Ejercito Revolucionario. Dragon, entonces un carismático joven, pidió a Betty que se les uniera y ella, viendo sus buenas intenciones acepto. Los miembros de esta nueva organización fueron su nueva familia y junto a ellos pudo hacer que su lucha fuera mucho mayor de lo que ella jamás hubiera pensado. Ella tampoco olvidaría la alegría que sintió cuando encontró su fruta del diablo, justo entre varias manzanas y frutas de temporada en el mercado. Ella, sin saber que era la mordió y tras la amargura inicial, sintió una energía inesperada y supo en ese momento cual sería su papel en esta revolucionaria hazaña. Ella por fin haría que la gente dijera lo que quisiera decir, sin miedo a los nobles, los ancianos o incluso de piratas y corsarios de la talla de Gekko Moira y Kaido. Belo Betty juró ante sus camaradas que no se volvería a arrodillar ante nadie y que viviría como ella siempre había querido: libre.

Betty se preguntó que diría la intrépida Belo Betty del pasado de el hecho de que ella hubiera canjeado su libertad por la vida de su hija. Ella jamás pensó en tener una hija en primer lugar, menos de esa manera. La única vez que ella en verdad quiso tener una familia se la imagino viviendo de forma libre en un mundo menos injusto del en que ella había nacido. Su hija no sería libre y pese a que ellas fueran a ser mantenidas de por vida, sabía que esa vida sería bajo la sombra de un gobierno tiránico y que el hecho de que ella rogara por su vida y pidiera a sus camaradas que se rindiera sería un acto de cobardía extrema. Ella viviría el resto de su vida como una cobarde. ¿De verdad valía la pena vivir así? E incluso si valiera ¿Podía ella confiar que el Gobierno Mundial respetaría su promesa y el permitirían una vida larga y prospera? Ellos habían hecho demasiadas atrocidades y mentido de tantas cosas, no le extrañaría que la mataran a ella o a su hija en algún punto y lo hicieran parecer una enfermedad súbita o accidente. ¿De verdad valía la pena tirar al caño todo en lo que creía y todo por lo que había luchado para acabar así?

Cuando Betty volvió en si Akainu acababa de terminar su discurso y la estaba viendo de frente. Se veía como si esperara a que Betty dijera algo. Parecía que esperaba a que ella pidiera clemencia tal y como habían acordado. Sin embargo Betty se quedo callada. No dijo nada en absoluto, simplemente miro a Akainu de forma desafiante. ¿Por qué tenía que pedir perdón a esos idiotas después de todo lo que le habían hecho? Ella no les pediría perdón, no rebajaría su orgullo ni traicionaría a los ideales por los que siempre había peleado. Su hija no merecía ser hija de una cobarde y tener que aguantar un mundo tan cruel e injusto.

Akainu espero por un rato la reacción de Betty a su discurso, sin embargo solo obtuvo silencio. En los asientos de los nobles se podía oír su indignación y sus murmullos, cuestionándose entre si porque aquella mujer aun no había pedido clemencia ni se había disculpado. El plan que Akainu había elaborado para hacer que Betty pidiera perdón público no estaba saliendo de la forma planeada. Akainu, opto por armarse de paciencia, posiblemente ella aún no sabía cual era el momento apropiado para pedir disculpas.

¨Antes de morir ¿te gustaría decirnos tus ultimas palabras?¨ preguntó Akainu tratando de hacer que Betty reaccionara y dijera su maldita disculpa. Betty se quedo callada, mirando fija y desafiantemente a los presentes. Los nobles estaban viendo a Akainu de forma desesperada, preguntando con la mirada porque ella aun no les rogaba perdón. Borsalino y Gion también le echaron una mirada nerviosa a Akainu. Akainu recordaba como Borsalino y Gion protestaron ante la idea de ejecutar a Betty estando embarazada, alegando que aquel acto era demasiado inmoral para sus estándares. Parecía como si ellos le estuvieran regañando por estar fallando con su cometido de perdonar la vida de Betty.

¨¡Como si yo tuviera la culpa de la terquedad de esa zorra!¨ Akainu maldijo internamente. ¨¿Por qué no la ejecutan? ¿Qué pasa no va a rogar piedad?¨ gritó Santa Shalulia desde su asiento. Akainu contuvo sus ganas de reprimir a Santa Shalulia por su impertinencia. Todo esto era un plan para salvar la reputación de los nobles y hacer que el mundo viera que no eran tan malos como decían, sin embargo la actuación de Shalulia en aquel evento los estaba arruinando. Su plan se estaba desmoronando, tenía que actuar rápido y evitar la tragedia que estaba en puertas de ocurrir. Inhalo aire profundamente y reanudo su negociación con Betty.

¨ Antes que nada informo que como prueba máxima de la benevolencia de nuestros Nobles Dragones Celestiales, tomando en cuenta su estado de preñez y respetando la valiosa vida por nacer que carga en el interior de su cuerpo, los Dragones Celestiales le otorgará una oportunidad de rogar por su vida y pedir perdón ante las máximas autoridades del gobierno por sus faltas ante nuestra sagrada justicia absoluta. A cambio usted quedara absuelta. ¿Acepta y se arrepiente de sus errores cometidos, Belo Betty?¨ dijo Akainu viendo directamente a Betty. Fue allí cuando Betty comprendió que no podía quedarse callada, tenía que hablar, no solo por su vida, sino por la de su hija… y la de aquellos que aun creían en sus ideales.

¨Yo no tengo que pedir perdón a nadie. Ustedes, miserables pedazos de escoria deberían pedir perdón de rodillas. No solo a mi, sino a todos los que han herido, matado y esclavizado.¨ dijo Betty con una voz potente y estremecedora. Los nobles, marienes y periodistas estaban atónitos, murmurando y comenzando a inquietarse por las palabras de Betty. Akainu, enfadado al ver su plan frustrarse le gritó:

¨¿Cómo te atreves? ¡El Gobierno Mundial esta salvando tu vida y la de tu hija y tu nos escupes en la cara! ¡Retráctate antes que yo haga algo que tu lamentes!¨ dijo Akainu increíblemente enojado.

Ella solamente esbozo una sonrisa amarga y continuó con su discurso:

¨Ya has hecho muchas cosas que yo lamento, comenzando por el barco de refugiados que quemaste en Ohara. ¡Ups! A veces se me olvida que la gente aquí no tiene buena memoria de los pecados de quienes dicen protegerlos. Les gusta pretender que todos son angelitos incorruptibles y héroes de la justicia absoluta, cuando no son más que una bola de cobardes. ¡No pretendan que les interesa las vidas de las mujeres embarazadas ni sus niños, por favor! ¿Recuerdan las matanzas de Baterilla? Recuerden como todos esos niños y mujeres inocentes murieron por perseguir al supuesto hijo y a la amante de Gol D. Roger y lo peor es que fallaron, tardaron más de veinte años en darse cuenta de su error y acabar con el hijo de Roger en una guerra absurda que pudo haber sido evitada. Por supuesto, trataron de tapar toda esa masacre, difamaron a quienes murieron en ella, borrando sus nombres y rostros, justo como lo hicieron con los presos que huyeron de Impel Down y que hasta ahora siguen sueltos sin que haya nuevos carteles de recompensa hablando de ellos. Prefirieron ocultar su fracaso, tal como tratan de ocultar sus practicas esclavistas. Ustedes los nobles no tienen piedad en usar a hombres, mujeres y niños para cualquier diversión superflua. ¿Construcción de un nuevo castillo? ¿Orgías con sirenas? ¿Torneos de gladiadores? ¿Sirvienta que te atienda incondicionalmente por 24 horas? ¿O tal vez un zoológico humano? Claro, todo esto es posible si la ¨justicia¨ se hace de la vista gorda ante la esclavitud y la miseria de la gente. ¿Creen que acaso ustedes con sus ropas finas y sangre noble son mejores que Barbanegra o Kaido? ¡Por supuesto que no! ¡Ustedes son una bola de psicópatas y apestan a hipocresía! ¡Sus manos están manchadas con la sangre de cientos de inocentes! Y todos los marines y periodistas que se me quedan viendo son casi igual de culpables, asquerosos e hipócritas que esos charlatanes con peceras en la cabeza y cabello de bastón enrollado. No digan que se preocupan por mis desgracias si apoyan a estos inútiles. Sus manos tienen la sangre de Bartolomew Kuma, quien pese a su fama de tirano fue amable siempre y se sacrifico por los que amaba; Monkey D. Dragon, hijo de un héroe de la marina que lucho para acabar con los privilegios de los nobles; Lindbergh, el mink inventor más famoso del mundo; de Morley, el gigante generoso con cara de patata que se reformo para ayudar a otros; de Emporio Ivankov, la reina de los milagros inesperados y la de Karasu, quien vivía para proteger a otros y además de ser el hombre que más amo es el padre de mi hija. Tienen sangre de sus familias y sus amigos también, incluyendo a la de todos los habitantes de Goa. Y si, estoy arrepentida, muy arrepentida… de no haberlos matado cuando pude y de haber arrastrado a mi hija, mi preciosa hija no nacida a esta plaza llena de asesinos sin vergüenza. ¡Me podrán encarcelar por muchas cosas, pero jamás por decir mentiras!¨

Betty pudo ver como la multitud de nobles desde sus gradas se comenzó a descontrolar y comenzaba a pedir que se reanudara su ejecución, como pedían que la mataran de ipso facto y la torturaran de la peor manera, sin embargo ella no sintió miedo. Había sobrevivido a tantas cosas… un puñado de chiflados con disfraz de astronauta no serían un gran lío. Disfrutó como el falso perdón del gobierno se desvanecía y como la supuesta piedad de los nobles se esfumaba, mostrando en vivo sus verdaderos colores.

¨¡Almirante! ¡Mátenla ahora! ¡Háganlo ejecútenla, destrípenla, hagan que sufra esa ramera!¨ gritaba Shalulia.

¨¡Asquerosa, como se atreve a rechazar nuestra oferta! ¡Viólenla antes de matarla, despedácenla, hagan que sufra!¨ gritaba Charloss con su tono de niño chiflado.

Borsalino y Gion miraban nerviosamente a los nobles, a Akainu y a la prisionera, sintiéndose en una encrucijada. Betty les había dicho la verdad de su carácter, les había dolido lo que dijo y por primera vez en mucho tiempo dudaban de su propia moral y justicia. Borsalino se sentía físicamente enfermo, como si lo hubieran lastimado intensamente, llevaba años sin sentirse así. ¿Sería efecto de la fruta del diablo de Betty? No, eso no tenía sentido. Ella estaba encadenada con piedra marina. Tenía que ser el estrés, la edad, o tal vez… ¿su conciencia? Quería que todos se calmaran, pero el mismo estaba paralizado por la tensión que sentía en ese momento. Pese a todas las cosas crueles que había hecho en su vida, el jamás había matado a una mujer embarazada. O al menos no de forma directa. Si dejaba que alguien lastimara a Betty su conciencia jamás estaría a gusto. Gion por su parte mantenía la calma, respirando y exhalando profundamente, pero consiente de el lío en el que estaba metida. Cuando le dijeron que ella tendría que tomar decisiones difíciles y participar en misiones con las que no estuviera de acuerdo jamás pensó que se refirieran a eso. Ella era muy joven para lidiar con su puesto y la carga moral que conllevaba.

Akainu estaba colérico, su plan, su prestigio… todo se había arruinado. Todo por tratar de salvarle el pellejo a esa ramera que debió morir en primer lugar. Ahora ella, en vez de desanimar a los revolucionarios incitaría al caos y la rebelión.

Betty, orgullosa de si misma y de todo lo que había hecho tomo aliento y gritó:

¨¡No me arrepiento de nada! ¡Si alguien me escucha y quiere ser libre no esperen a un héroe libere de sus ataduras y pelee por su libertad! ¡Vivan con la intensidad con la que he vivido y no se arrepientan de nada! ¡Y Sabo, si estas vivo dile a Inazuma, Hack y a Koala que…¨ el discurso de Betty se detuvo en seco. Un dolor intenso cruzó su cuerpo, acentuándose en su estomago y su vientre. Akainu en un ataque de desesperación e ira había atravesado su puño de magma en el estómago de la revolucionaria. Betty ni siquiera pudo gritar del dolor, su mente se desvanecía en cientos de pensamientos. Su hija, ya no estaba allí, había muerto… igual que ella. Betty calló al piso, con su expresión agonizante y ojos llorosos. Era una mirada de sufrimiento puro, las lagrimas y el calor del magma de Akainu habían hecho que se corriera el maquillaje que tenía dejando que el mundo viera los moretones de su piel.

Gion, quien había estado al lado izquierdo de Betty, quedo manchada por la sangre de Betty, volteó a ver el vientre carbonizado de la Revolucionaria, solo para vomitar del asco tras vislumbrar lo que parecía ser restos de un feto o tripas, sanguinolentas y quemadas.

Borsalino quien estaba al lado derecho de Betty, por primera vez en su vida maldijo su lentitud y actitud indiferente. ¨Esto… no es lo que habíamos acordado Sakazuki… ohhh… no pensé que fueras… que tu fueras a… matar… una mujer embarazada… su niña. Lo lamento mucho, señorita Betty, lo lamento, esto no es justicia… esto no es justicia… ¨ murmuraba Borsalino impactado por el sadismo de Sakazuki y con su pulcra ropa amarilla manchada de la sangre de Betty. Aquel veterano hombre que era recordado por su actuación perfectamente calmada en Marineford y Wano, comenzó a llorar ante el cadáver de Betty.

Los nobles permanecieron callados, complacidos por la muerte de Betty, pero algo preocupados por la violenta reacción de Akainu y la tensión en el ambiente. No recordaban nada parecido a eso, no desde aquella vez que fueron traicionados por Donquixote Mjosgard quien se unió a la causa anti esclavista de los revolucionarios. El también fue ejecutado, pero de forma más discreta. Simplemente murió por ahorcamiento, nada de mutilaciones con magma ni tripas con fetos desparramadas por todas partes.

Por su parte Akainu se quedo contemplando el cuerpo de Betty, como un perro de caza que acababa de atrapar a una presa indefensa. Sonrió con satisfacción tras haber evitado que ella dijera más insolencias. No fue hasta un par de segundos después cuando un séquito de periodistas rodearon el cuerpo de Betty y empezaron a grabarlo, fotografiarlo y pedir declaraciones a los presentes que Akainu comprendió el lío en el que se había metido. Una nueva y aterradora era había empezado…