Hyohyohyo~

Sigo viva~

Lo se, soy un monstruo, los he dejado esperando por demasiado tiempo, sin embargo yo tampoco la tenia fácil, proyecto de grado, pasantías, exámenes varios, en definitiva mi año mas loco, pero eso ya no importa, estoy aquí y voy a darles un nuevo capitulo de Cielo Opaco.

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L. Mirage, SeleneAka, MissDinosaur, Catunacaty, FeliciaVongola, Nagi w, Alexita MoCa, Tamini, wilanth, Himeno Sakura Hamasaki, 'Nero, Toaneo07 Ver2.0, ZANGO-1, pizza n0n, nyanko1827, Artemis K. Wolf, Joce, Romina Baskerville, Mere Mitsuky Taiyoukay, usagi grecia desu, NaNa, *Hace una reverencia* Hontoni Arigatou Godaimasu y Gomenasai he tardado demasiado esta vez.

Y no puede faltar el agradecimiento a los lectores ocultos no comentan pero las estadísticas me suben el animo *hace otra reverencia* Arigatou.

-.- por tardarme mucho el percusionista que me haría el favor de hacer un redoble de tambores se fue… T-T pasemos a los comentarios

L. Mirage: Haha -se sonroja- lol bueno ya la active, jajaja debería de atarla con las esposas de hibari a ver si la inquieta no deja de viajar.

SeleneAka: Conocerá a gente de eso has de segura, lo del romance… no es algo que pueda incluir a estas alturas,(incluso si es algo sutil) habrá amistad y la cosa pero más allá de eso nada, lo siento.

MissDinosaur: Gomenasai por el desvelo, ¬¬ pero de seguro te lo leistes de sentón todos los capítulos, sin embargo sigue siento mi error Gomenasai (again)

Catunacaty: Gracias -se sonroja- pero a después de este capítulo veran un poco mas las actitudes a las que están acostumbrados.

FeliciaVongola: -.-U cada vez veo mas cercana la restricción para escribir porque mi fic enloquece a la gente,

Nagi w: Ok, es algo que también me han dicho antes para el siguiente tendré más cuidado, gracias

Alexita MoCa: OAO -modo miranda lotto on- en serio no estoy molesta y disculpa si di esa impresión, tenías esa duda y bueno creo que mis palabras fueron algo agresivas… GO-ME-NA-SAI T-T.

Tamini: gracias^^, en cuanto a la personalidadde Tsuna… será torpe, sin eso no seria el Tsuna que conocemos y amamos XD, sin embargo va a tener sus momentos de seriedad "hiper modo" (?)

'Nero: Siento que gritaras y lloraras aun mas fuerte después de todos estos meses sin actualizar.

Toaneo07 Ver2.0: Gracias, realmente no puedo responderte libremente, -.- eso arruinaría la emoción de leer Xp todo llegara a su tiempo, solo espero no decepcionar a nadie llegado el momento.

ZANGO-1: 5 meses… 8 meses espero que el siguiente no llegue al año T-T, con respecto a los errores de redacción, voy a estar mas pendiente para presentar un capitulo con mayor calidad :)

pizza n0n: Gracias, seguiré tu consejo y la atrapare con cadenas XD

Romina Baskerville: Descuida ya falta poco para que aparezcan los demás miembros de nuestro escuadrón de asesinato favorito, por ahora disfruta el capitulo

Mere Mitsuky Taiyoukay: El siguiente Capo Vongola será Yoshimure y eventual mente Tsuna se encontrara con los demás solo ten paciencia

NaNa: O.O! Demonios si uno no podia salir de su casa por la inseguridad, ahora voy andar paranoica por las lectoras de mi fan fic, no me busques mas, aquí ya tengo el capitulo

wilanth, Himeno Sakura Hamasaki, nyanko1827, Artemis K. Wolf, Joce, usagi grecia desu: -Se sonroja- Gracias y lo siento por hacerlos esperar tanto tiempo

Un agradecimiento especial a Alice weir weasley por ayudarme a corregir los errores contenidos en esta capitulo

Recuerden Katekyo Hitman Reborn no me perte nece T-T, y menos mal que es asi si no ya tuviera una horda de fans desesperados por que no actualizo

Y aquí con ustedes el capitulo 6 de Cielo Opaco disfrútenlo


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6- shōgakkō

-Ho…hola, m…me lla…mo Tsunayoshi Sawada- tartamudeo el niño petrificado en un italiano con un acento japonés muy marcado.

Estaba en frente de un grupo de 35 niños de seis o siete años aproximadamente, la mayoría europeos, aunque si uno los veía bien podía encontrar una que otra etnia diferente en el salón, sin embargo algunos no poseían esa angelical cara que normalmente se tiene a esa edad, algunos (muy pocos) miraban al pequeño Tsuna con compasión, como si rogaran silenciosamente que el pelicastaño no sufriera mucho, otros simplemente no lo miraban, o en sus ojos se conseguía algo de desdén, en sus vidas debía de haber algo mas importante o interesante que el patético niño nuevo, no obstante otros, (la gran mayoría) tenían en sus ojos un brillo picaresco y burlón como si sus padres le hubieran comprado un juguete nuevo después de haber gozado masacrando al anterior.

Este escenario, aunque Tsuna rogara con todas sus fuerzas, era la realidad.

Después de ocho meses de estar viviendo y disfrutando unas extensas "vacaciones" en Italia, había llegado una fatídica noticia: Debía ir a la escuela.

Sintió un fuerte apretón en el hombro, con temor llevo la vista al docente que sostenía su hombro en lo que aparentemente sería un gesto de apoyo, pero Tsuna sabia, y sin tener que ver la retorcida expresión de satisfacción que ocultaba el hombre bajo el flequillo que él seria el autor de la mayoría de sus desgracias.

-A partir de hoy Tsunayoshi pertenecerá a esta clase, por favor no lo lastimen mucho-Dijo con un tono burlón el maestro, mientras dio un pequeño empujón al niño al lugar donde se sentaría hasta que pasara de grado. Con estas palabras Tsuna de estremeció del miedo, ya no había vuelta atrás.

Paolo Scaloto, usualmente daba con fastidio la mayoría de sus clases. El realmente odiaba a los niños, se ofreció como profesor de primaria en esta escuela con la esperanza de impartir las clases con un divertido toque espartano, sin embargo no se dio cuenta de su error hasta cuando tuvo el reglamento de los docentes en sus manos.

Fue un idiota, siendo el profesor de una escuela hibrida con la mafia (por no decir la mejor) si algunos niños salían lastimados podría terminar en una guerra entre famiglias, no obstante existía una excepción, un pequeño "vacío legal" en el reglamento, indicaba claramente y en letras en negritas las consecuencias de lastimar al hijo de un miembro de la mafia independientemente del rango del miembro, mas no incluía tal inmunidad a los pocos civiles que también estudiaban allí; eran pocos los que quedaban en cada año, tan pocos que podía contarlos con una mano y le sobrarían los dedos, pero aún eran buenas presas para desahogarse.

Este niño, Tsunayoshi Sawada, no tenía famiglia, por el pequeño informe que leyó, llego a Italia con su padre que trabaja en obras de construcción. Un perfecto juguete, sin familia mafiosa y un padre de clase media, se divertiría mucho con ese niño.

Tsuna se sentó cerca de la ventana, había vuelto a su viejo yo, tímido e inseguro, no estaba su familia con él, su padre le dijo que Su-ni estudiaba en la escuela, sin embargo no se fue junto con el escandaloso espadachín, antes de salir de la mansión ambos se fueron en autos diferentes no sin antes dedicarle una mirada de advertencia al criado que conducía el suyo; solo habían pasado unos cinco minutos en el salón y ya quería volver.

Tsuna intento poner todo su empeño para permanecer concentrado. Los primeros dos periodos fueron matemática e Italiano, en matemática para su propia sorpresa entendió lo que explico Paolo-sensei, la suma y la resta fue algo que le costó aprender pero gracias a la atención de sus hermanos lo único difícil era ir al pizarrón sin tropezar, tener tantas miradas sobre él le hacía temblar y no se podía concentrar para resolverlo, por lo tanto se equivocó en todos sus intentos en el pizarrón lo que hizo que muchos empezaran a reírse de él.

En italiano tenía una clara desventaja por su poco conocimiento del idioma, había frases que captaba como otras que simplemente no lograba comprender, sin embargo la materia no era tan complicada.

Deseaba volver a la mansión con sus hermanos pero aun la quedaba la mitad de la mañana, nada podía ponerse peor en solo tres periodos más.

-¿Quieres jugar con nosotros?- Cinco niños y dos niñas de su clase rodearon su pupitre, todos tenían una sonrisa depredadora en sus rostros, este día de alguna manera si podía ponerse peor.

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Squalo estaba furioso, él estuvo vigilante a todos los movimientos del niño y presencio todas y cada una de las crueldades, con mirada fría, mientras que en interior estaba desbordando de ira, pero él debía controlarse y no intervenir, todo era por el bien de Tsuna.

Esos abusos eran solo una consecuencia de la decisión de Iemitsu, el sufrimiento y la ira del líder del CEDEF era mayor que la de cualquiera, él sabía a qué peligros había condenado a su hijo.

A pesar de parecer la opción mas "dura" era la mejor, Iemitsu al ser medio italiano, tuvo demasiados inconvenientes para escalar a la posición en la que se encontraba, el León Joven de Vongola, ese apodo era una muestra de su esfuerzo, un esfuerzo que otro capo hubiese desestimado, sin embargo que el noveno no dejo pasar, al ser ascendido a jefe de la Conzulenza Esterna De La Famiglia de Vongola, no solo se termino de ganar el odio de los Italianos "puros", sino que también gano el odio de aquellos medio italianos subordinados de otras familias mafiosas.

Si pasara a ser conocimiento general que Iemitsu tenia un hijo, ni siquiera el Noveno podría protegerlos.

Por eso la pequeña basura tenia que soportar, y él debía controlarse, ese mocoso, de una manera u otra tenía que madurar.

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El llanto era lo único que se escuchaba en la sala, una pequeña bola de cabellos castaños sollozaba acurrucado en el suelo teniendo cuidado con sus nuevos moretones, esto era mucho peor que en su antigua escuela y solo era su primer día, deseaba volver.

-los hombres no lloran- solo esas palabras frías recibió del peliplateado, y aunque eran secas y toscas estaban llenas de la intención de Su-ni para que dejara de llorar, en el último mes Tsuna llego a entender algunos gestos de sus hermanos mayores, no a la perfección, pero podía saber cuándo intentaban animarlo.

Se secó las lágrimas y redujo su sollozo a un débil gimoteo, no importa que le hicieran en la escuela, aun tenia a sus dos hermanos que se preocupaban por él.

-Sígueme- le ordeno el espadachín, Tsuna intento pararse pero sus piernas estaban algo entumecidas por permanecer mucho tiempo acurrucado, por lo que tropezó contra el peliplateado, este solo suspiro y levanto al niño, soltó su mano y empezó a caminar

Ya habían consentido mucho al niño, Tsuna hizo un mohín algo decepcionado por no irse en caballito en la espalda de su hermano mayor pero igual siguió al espadachín.

Terminaron en la habitación de Su-ni, ahora lo entendía iba a recibir tutoría de su hermano mayor, pero no tenía su cuaderno, será que ¿tendría que regresar a buscarlo?

Las expresiones de la cara de Tsuna iban con forme a sus pensamientos, prácticamente un libro abierto, Squalo frunció el ceño eso era otra cosa que tendría que corregir.

-Imítame- dijo Squalo sacando a Tsuna de sus pensamientos, este estaba en medio del cuarto, ahora que Tsuna se daba cuenta todos los muebles estaban arrimados contra la pared dejando un amplio espacio en el centro del cuarto, estaba confundido, ¿Su-ni lo llamo para jugar? Y aunque esa duda rondaba su mente hizo lo que le pidió, copio su postura de una manera torpe.

-Levanta la cabeza, baja un poco el brazo, relaja los hombros- Squalo corrigió uno a uno los defectos de la postura del menor, agradecía internamente que el niño pensara que es un juego, eso le facilitaba mucho las cosas, no obstante esto estaba lejos de ser un juego, no podía intervenir en la vida estudiantil del moreno, pero al menos le daría los medios para defenderse en ella.

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Los días pasaron a convertirse en semanas y de alguna manera todo el asunto de la escuela se volvió una rutina, por supuesto, le seguía disgustando tener que asistir y todas las mañanas soportar la humillación que le hacían pasar sus compañeros y profesores, sin embargo todo aquello que lo molestaba, era mas soportable cuando llegaba a casa y tenia que asistir a la tutoría de Su-ni con las materias escolares y su nuevo juego de imitación. Desde que inicio en la escuela su trato era distante y aunque realmente el tiburón consolaba a su manera no podía evitar sentirse olvidado, pero al menos no lo trataba con la intensidad de desprecio que recibía en la escuela.

Su tutoría no había cambiado en lo mas mínimo, sus correcciones precisas, sus explicaciones claras con un tono profesional, ese lado, el que se mantuvo impasible era el que mas apreciaba, para todo lo demás solo le dedicaba unas pocas palabras en un tono irritado, incluso cuando le pedía que le imitara, sus comentarios cortos y correcciones agresivas le intimidaban, en esos pocos momentos se encogía de miedo y empezaba a temblar, cosa que de alguna manera parecía molestar mas a su tutor, no obstante cuando lograba imitar los movimientos a la perfección en poco tiempo el temperamento del espadachín parecía apaciguarse y un ligero toque de orgullo y satisfacción cubría su tono de voz.

Repetía un mismo movimiento hasta que a Su-ni le parecía bien, cada día intentaba aprender un nuevo movimiento sin embargo el nivel de exigencia del tiburón era muy alto y paso como mínimo una semana con el mismo movimiento, por eso se aseguraba practicarlos con suma atención para no cometer los mismo errores todo el tiempo, no quería decepcionar al adolecente que casi podía llamar hermano.

Ya habían pasado ocho meses de haber dejado Japón y con las distracciones de estar rodeado de un ambiente diferente había dejado de llorar por su hermano y madre, aun los extrañaba y se abstraía un poco cada vez que los recordaba, sin embargo Xan-nisan, Su-ni, su padre, su abuelito y los demás habitantes de la mansión le habían dejado claro que no estaba solo.

Eso disminuía su soledad pero no le quitaba el sentimiento de vacío en especial ahora que no había visto a su otro "hermano mayor" desde hace casi un mes, ni el mas ligero rastro del adolecente temperamental, el visitaba seguido a su abuelito y veía continuamente a su padre, sin embargo le hacia falta la presencia de un "hermano mayor", le preocupaba mucho Xan-nisan, y una incomoda presión se alojaba en su pecho últimamente cada pensaba en el, no le gustaba.

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-No sabía que tenías un hermanito menor- con ese comentario al peliplateado se le erizaron los bellos de la nuca, Dino le sonreía con su característica expresión de idiota, no lo había sentido llegar, estaba muy espaciado en sus pensamientos.

Dino Cavallone, el molesto, torpe, perdedor único heredero de la Familia Cavallone, en una lista mental se dio cuenta de que el próximo capo tenía demasiadas cosas en común con Tsuna, sin embargo él se encargaría de arreglar eso

-¡Voi! ¿Que te hace pensar que tengo un hermano? idiota- Negó rotundamente el peliplateado con su ceño fruncido, se separo de la pared y tomo camino para regresar a su salón.

-Es ese chico nuevo de primer grado, el japonés ¿Cierto?-

-...- Squalo no dijo nada sus ojos se estrecharon y su mano se acercó peligrosamente a la funda de su espada

-Nadie se ha dado cuenta pero tienes un especial cuidado con ese niño, me le he acercado varias veces, es adorable, ¿te llama farte...- Dino fue interrumpido por un empujón a la pared.

-Si sabes que es lo que te conviene inútil no te volverás a acercar al mocoso- Siseo el espadachín ahorcando al futuro capo de Cavallone con la funda de su espada, cada una de sus palabras salieron con un tono de odio ponzoñoso, a pesar de estarse agotando su suministro de oxigeno Dino no pudo evitar sorprenderse por la forma en que reacciono el espadachín, no importa cuanto gritara o que tanto frunciera su ceño, Squalo era un asesino muy capaz, el niño tenia que ser muy importante como para que tiburón perdiese la calma ante solo un comentario.

Esos mismos pensamientos pasaban por la cabeza de cierto Hitman bebe que observaba todo, oculto.

Sawada Tsunayoshi, tendría que averiguar más sobre el niño.

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Se movió silenciosamente, evitando a la gente, confundiéndose en las sombras del pasillo, reflectadas por la luz del atardecer, que entraban por los grandes ventanales de un cristal fortificado, sus pasos estaban cuidadosamente medidos para evitar hacer el mayor ruido posible, estaba seguro que cierta basura estaba pendiente de su llegada y no podía verlo en ese estado.

Llego a su habitación y sin mayores inconvenientes se adentro a la oscuridad de su cuarto creada por las pesadas cortinas de color rojo, encendiendo la luz a media intensidad. Su mirada navego por su habitación, estaba casi igual como la dejo hace cuatro días, a excepción de un par de papeles garabateados en su escritorio, por un momento estuvo tentado a ir a ver el contenido de los mismos, sin embargo después se preocuparía por ellos, primero tenia que bañarse para quitar toda la suciedad de él.

Entro al inmenso baño adjunto a su habitación y se miro al espejo, su camisa blanca estaba veteada de manchas rojas, sin duda la sangre de sus victimas, el sudor y la suciedad estaban pegados a su piel dándole un tono mas oscuro de lo normal, el impecable pantalón negro que siempre portaba con orgullo ahora estaba polvoriento y andrajoso y su cabellera azabache estaba teñida de barro, y sangre que no era de él, a decir verdad parecía recién llegado de una guerra, no siguió perdiendo el tiempo viendo que tan destruido había llegado de la misión, se despojo de todas sus ropas y lo puso en la cesta de ropa para incinerar, ya no necesitaría mas esas prendas, encendió la llave de agua caliente y entro a la regadera, el agua tibia rozó su piel, lavó toda suciedad y relajó sus músculos, después de la infernal misión que le había asignado ese idiota de Tyr, le aliviaba volver a tomar una ducha.

A la media hora salió del baño con una toalla roja cubriendo su cintura y otro paño del mismo color entre sus hombros, frotándose el cabello para secarlo, de su armario saco una pijama de seda negra con detalles de llamas bordados en hilos rojos y naranjas, se sentó en su silla ejecutiva de cuero negro, acomodando su cuerpo al mullido y cómodo asiento, alcanzo con su mano el par de papeles que había visto desde la entrada de su cuarto.

Eran pruebas de la pequeña escoria, no tenían las mejores notas pero eso también podría atribuirse a la escasa comprensión del italiano, también entre las hojas había un par de dibujos en los que estaba garabateado un grupo de animales, un ligre de ojos rojos, un grupo de perros blanco y negros, una especie de tiburón plateado, una serpiente de ojos azul eléctrico, también había un viejo mono con un bigote gris y un león de melena rubia y poco desarrollada, entre todos esos animales estaba un pequeño gato marrón que era cargado por otro león rubio, este con una melena naranja exuberante, arriba decía con una letra casi ilegible "Vacaciones de Verano".

Muy astuto, el niño de alguna manera se las había arreglado para animalizar todo lo que hizo en la mansión, enmascarando su identidad a la escuela, podía adivinar quien era la mayoría de los animales, sin embargo lo dejo algo intrigado la figura del león con melena naranja, estaba seguro que el león de melena corta era Iemitsu, acorde con su apodo el león joven de Vongola, pero no puso mas atención en el dibujo, la misión le había dejado agotado, guardo los dibujos en una carpeta, en el tercer cajón de la izquierda, y saco de un compartimiento secreto un pequeño cuaderno negro, el mismo que había sacado hace un mes del estudio de su padre, el diario personal del viejo.

-Ese viejo era algo idiota de joven- Xanxus se dijo a si mismo, con una ligera sonrisa burlona.

Desde que obtuvo el diario del viejo leía cada vez que regresaba de una misión una o dos páginas al azar, los más profundos pensamientos del anciano eran mucho más entretenidos de lo que había pensado. Su padre escribía ese diario desde que fue nombrado sucesor, en el contenían varias historias interesantes como su primera misión, cuando recluto a sus guardianes, otras historial trágicas, como los casos llamados "incidentes" (misiones o atentados contra la familia que terminaron en baños de sangre), en ese diminuto libro escrito por la letra manuscrita de su padre algunas páginas se encontraban escritas en una perfecta caligrafía, como habían otras bañadas en lágrimas, y muy pocas estaban escritas de manera apresurada y casi inentendible, el conocer tantos secretos de su padre le hizo verlo de una manera un tanto diferente.

Abrió el cuaderno como lo hizo las últimas veces al azar y llego a una fecha particular, una fecha que Xanxus nunca olvidaría.

La fecha de su primer encuentro con su padre.

Es difícil imaginar la admiración que realmente sentía Xanxus a su padre, la gente normal y sus "hermanos" nunca lo entendían, ellos habían nacido desde un principio en cuna de oro y con todo a su disposición, Xanxus como hijo único de una mujer que vivía en un barrio pobre tuvo que vivir en diferentes penurias, pero su madre nunca le hablo de su padre hasta que descubrió en medio de una pelea sus llamas de la ira, siempre odió al malnacido que lo abandono a él y a su madre pero tuvo una concepción diferente cuando el viejo se lo llevo, las leyes de la mafia indicaban que al ser hijo ilegitimo no podría heredar el puesto pero su padre arreglo todo dándole una oportunidad, el solo imaginar que escribiría el anciano de él le hacía sentir algo ansioso (solo algo), paso la hoja con cuidado leyendo cuidadosamente el contenido del diario.

Hoy he recibido una llamada de los barrios bajos de Sicilia, una mujer aseguraba que yo tuve un hijo con ella y que había sido bendecido con la llama Vongola, de inmediato tome un grupo de subordinados y fui a ver a la mujer, este tipo de llamadas eran muy comunes, todos querían tener algo que ver con Vongola, sin embargo era la primera vez que mencionaban la llama.

Cuando llegamos al barrio la mujer lloraba de alegría y le presento a su hijo, un pequeño de tez morena, ojos rojos y cabello negro, estaba medio sucio y algo flaco, la mujer con emoción ínsito a su hijo a que mostrara su llama, yo estaba escéptico era la primera vez en su vida que veía a esa mujer, por lo que nunca pudo haber tenido una relación con ella, para ser precisos esta mujer parecía algo desquiciada, loca y alimentada por su propia ilusión.

Fue una gran sorpresa que este niño pudiera sacar la llama, pero no cualquier llama, la llama de la ira, el símbolo de Secondo, el niño me miro expectante y esperanzado y no lo pude evitar.

-Este niño sin duda tiene la llama de última voluntad, es mi hijo

Estas palabras salieron de mi boca mientras acariciaba paternalmente la cabeza del niño y al instante al niño le brillaron los ojos y la madre lloro una vez mas de alegría, ella emocionada me entrego al niño alegando que debería estar con su padre.

-Su nombre es Xanxus tiene dos veces X en su nombre por que será el Decimo Vongola

No dije nada, no podía acabar con la emoción de la mujer ni la del niño, lo lleve al auto y nos fuimos del barrio, el niño tenia una expresión de felicidad en el rostro, veía todo a su alrededor con emoción y curiosidad, sin embargo no pudo evitar quedarse dormido en medio del camino, le puse una manta.

El día de hoy adopte a un niño de los barrios bajos de sicilia con la llama de la ira, pero no se como le diré que él realmente no es mi hijo y que nunca va a poder heredar…

Justo en esas palabras el diario empezó a quemarse, ardió rápidamente y se hizo cenizas en las manos de Xanxus

-E…se mal…dito

Para Xanxus el tiempo se detuvo, la verdad lo golpeó duramente y entonces entendió, supo por fin supo cual era el sentimiento que mascaraban los ancianos ojos de su "Padre".

Compasión.

Ese hijo de puta anciano, le mintió, y además tuvo el descaro de compadecerse de él, la ira se desbordo por sus manos y su ordenado y pulcro escritorio terminó al otro lado de la sala con marcas de quemaduras, un rugido casi animal salió de la garganta de Xanxus cuando en el arranque de ira termino atacando lo que quedo del pobre escritorio, fue engañado desde el principio, ese maldito viejo nunca tuvo la intención de heredarle nada, todas esas palabras eran una mentira.

Tuvo la tentación de acabar con todo en ese mismo instante, las llamas fulgurantes en sus manos estaban listas para destruirlo todo, pero su atención fue capturada por un colorido papel en el suelo, el dibujo del mocoso. Se calmo un poco y alcanzo el dibujo para observarlo una vez mas, la pequeña escoria le había cambiado, sin duda era lo que planeaba el anciano cuando lo dejo bajo su cuidado, y a pesar de que ese bastardo le había mentido, tenía que estar agradecido de que esa calma le detuviera de hacer algo estúpido. Para acabar con el maldito anciano necesitaba algo más que ira y poder, también necesitaba prudencia.

Recordó a ese maldito de Tyr, el hábil espadachín con el titulo del emperador de la espada y líder del Varia, además de ser el maestro de ese inepto tiburón. Una idea cruzo su mente y una torcida sonrisa se dibujó en su cara, si lo planeaba bien, en medio año tomaría todo lo que le pertenecía, mataría al viejo, a sus hijos y tomaría el puesto que le correspondía, y ya sabia donde empezar a reclutar a su ejército.

Con un nuevo aire amenazante salió de su destrozado cuarto directo a la habitación de cierto espadachín. Ni siquiera toco la puerta, bruscamente entró al cuarto del espadachín, este fue tomado por sorpresa y también el pequeño niño que copiaba una de las posiciones de combate que supuestamente Squalo no debería de estar enseñándole.

-Xan-nisan- el pequeño niño corrió feliz para abrazar a el "hermano" que no veía desde hace un mes, sin embargo el niño se detuvo a mitad de camino, algo andaba mal con Xan-nisan, la presión de su pecho se hizo mas insoportable, la mirada de odio puro que le dedicaba su "hermano", era aterradora, en un nivel superior, sintió miedo, era como si enfrentara de nuevo a ese hombre de ojos claros, la única diferencia era que su mirada no le congelaba, esta le quemaba.

-Basura, tenemos que hablar- Dijo el iracundo dirigiéndose al espadachín, Squalo tembló ante la mirada de odio de Xanxus, algo había cambiado en su aura, una oscuridad que no estaba allí antes, este Xanxus era diferente al malhumorado con el que discutía a menudo, tembló de la emoción, tenia el presentimiento que las cosas se pondrían interesantes.

-Escoria, sal del cuarto, tu tutoría termino por hoy- Las palabras llenas de desprecio hirieron al niño.

Las lagrimas empezaron a salir de sus ojos, el podría soportar ese tono de cualquier desconocido, sin embargo ese tono dirigido saliendo de la boca de Xan-nisan le lastimó, no se movió, no podía hacerlo, sin embargo el pelinegro tenia otros planes, lo agarro desde el cuello de su camisa, lo arrastro hasta fuera de la puerta, y la cerro con brusquedad.

Tsuna se quedo un momento en el suelo llorando, de alguna manera encontró la fuerza para levantarse e ir a su habitación, le dolía, ese sentimiento de ser despreciado por alguien importante, pero sobretodo odiaba ese sentimiento de impotencia, por que debajo de todo ese odio desenfrenado, Xan-ni, su "hermano", estaba sufriendo.


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Esto en si no es un Omake, para las personas que tenian la duda esta es la escena de Giotto y Tsuna que me salte en el capitulo 3 Disfrutenlo.

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Tomando el té

-Y dime Tsunayoshi-kun ¿como te sientes aqui?- pregunto casualmente el rubio sorviendo silenciosamente de de su taza.

-y...yo...es...toy bbien- dijo en medio susurro el castaño, por supuesto que el niño estaba nervioso, cualquiera lo estaria si un desconocido (sin importar lo más familiar que podría sentirse) le hablara como si le conociera de toda la vida.

El rubio rio ante el adorable comportamiento de su sucesor, técnicamente no era un espíritu, era un fragmento de su llama de ultima voluntad sellada en la mansión, el plan original era que cuando llegara a la mansión un descendiente consanguíneo de él, despertaría para revelarle la otra mitad de su poder original, sin embargo no esperaba despertar y encontrar que dicho descendiente solo tuviera seis años de edad.

Su intención nunca fue la de condenar una mente tan joven a un peso tan grande pero una vez entro en la mansión sus pecados resonaron con la sangre de su legado y el juicio inicio en el momento que empezó a soñar, por suerte logro detenerlo antes de que un desastre ocurriese.

El anillo negro ardía en frio resonando en su bolsillo, él era el elegido de llevar el gran peso que fue dejado en su sangre.

-p…pero yo desearía t…tener a alguien con quien jugar- murmuro el niño bajando la mirada entristecido.

El "Espíritu" salió de sus pensamientos por el balbuceo del niño. Tan inocente y con un peso tan grande que cargar.

-Pero para eso debes de ser más valiente Tsunayoshi- hablo el rubio sorbiendo de su té con esas palabras el menor le dio una expresión difícil, -Para hacer amigos necesitas mostrarte como realmente eres- recogió unas galletas y se las ofreció al menor -como yo doy el primer paso acercándome a ti, tú debes de tomar valor para dar ese primer paso-

-P…pero yo no sé c...como… - el niño tardo un poco buscando las palabras arrugando las galleta en sus manitas

-Sabes- le interrumpió el rubio sabiendo en que radicaba la duda del menor -No es la misma valentía de enfrentarte a cosas aterradoras, la valentía de la que hablo es la que yace en tu interior- el rubio se paró de su silla y se acercó y le toco el pecho a Tsuna de allí una llama naranja sucio emergió -es la voluntad que muestra cómo eres realmente-

Alejo la enguantada mano del pecho del niño y la convino con otra llama, esta era naranja brillante que ardía sin ningún tipo de impurezas, ambas llamas bailaron en la mano de rubio para luego unirse y tomar forma de un pequeño león, se parecía mucho al leoncito que persiguió Tsuna minutos antes, sin embargo tenía sus diferencias, mientras que aquel era completamente rubio, este tenía un pelaje moreno y su melenita era del mismo color de la llama que emergió del pecho de Tsuna, el pequeño felino cuando toco el piso dio pasos vacilantes, como si utilizara por primera vez sus patitas, cuando estuvo seguro le dirigió por primera vez una mirada a Tsuna, sus ojos eran naranja oscuro e inseguros.

Ambos compartieron la mirada por unos minutos antes de que el felino se escondiera en la seguridad detrás del rubio, ahí fue cuando Tsuna lo entendió todo, él debía dar el primer paso se levantó de su silla con la plena intención de llegar al león.

Era la primera vez que Tsuna daba un paso adelante.

El felino se acurruco visiblemente asustado y algo en el interior del niño le dijo que el primer paso no debía ser tan imprudente, todo era pura intuición, el niño se sentó de espaldas y espero.

El pequeño gato estaba confundido y curioso, paso a paso todos milimétricamente medidos acorto la distancia entre el niño y el, hasta tenerlo a solo centímetros, fue cuando el niño volteo, compartieron la mirada por unos segundo pero solo eso basto, el felino se froto con la espalda del niño, a lo que el niño respondió con una caricia en la cabeza de la pequeña pantera. Frente a sus ojo el leoncito creció en una llama morada hasta ser un león adulto, con una espesa melena de fuego naranja oscuro con los bordes difuminados coloco una de sus enormes patas almohadilladas en la cabeza del niño y la froto con cuidado ambos compartieron la mirada de nuevo y luego se transformó en una enorme llama naranja opaco que entro al pequeño anillo negro que tenía el rubio en sus manos, el rubio saco una cadena de color patino con un ligero e imperceptible brillo índigo puso el anillo como dije de la cadena y se la coloco al niño en el cuello.

El Tsuna tomo el anillo entre sus manos y lo miro con detalle, era un anillo de un metal negro con detalles de cadenas en soldadura de plata y una gema negra sin brillo con la forma del escudo que tanto había visto por toda la mansión.

-Nunca te lo quites- le dijo el rubio este ahora se veía pálido -siempre que lo lleves contigo me tendrás para protegerte- su cuerpo empezaba a desvanecerse absorbido por el anillo que ahora tenía el niño.

-De ahora en adelante vas a ser valiente, ¿verdad Tsunayoshi-kun?- Se arrodillo a la altura del niño y le acaricio la cabeza de forma paternal.

El niño empezó a llorar pero esta vez fue de forma inconsciente no sabía por qué lloraba, solo lágrimas salían de sus ojos.

-No llores, yo no me arrepiento de este encuentro, tú tampoco lo hagas- El rubio seco las lágrimas del menor con cuidado cuando desaparecieron sus manos.

-¿Co...Como t...te llamas oni-san?- pregunto Tsuna entre tartamudeos no de temor sino por la misma razón que las lágrimas salían de sus ojos.

El rubio desapareció por completo dejando al niño solo lo único que dejo de rastro de que había estado allí fue el leve un leve susurro.

-mi nombre es Giotto Vongola-

Todo fue tragado por la oscuridad dejando al niño confundido, sin embargo después de las palabras del rubio no sentía miedo, una luz se encendió y el mismo león con el que jugó antes volvió a aparecer, esta vez para mostrarle la salida.


Shōgakkō: Escuela primaria

... Esto es una noticia algo complicada de anunciar, no se como tomen esta noticia después de mi larga ausencia, pero tengo que avisarles...

Estamos cerca del final del fic.

Si, estas leyendo bien, faltan pocos capítulos para el final de Cielo Opaco.

Antes que me masacren verbal, mental y casi físicamente, he de aclarar que este fic no es la historia mas planeada, subí el primer capitulo como un experimento pero la calurosa acogida de los lectores me inspiro para continuar, sin embargo desde ese primer capitulo ya estaba planeando el final.

Espero, que aun con esa terrible noticia tengan el ánimo de continuar leyéndome.

Disculpen el retraso y las noticias, espero que lo hayan disfrutado.