Edward
POV:
-Isabella Cullen-
Después
del orgasmo, Bella comenzó a quedarse dormida, yo acariciaba su
cabello y cuello delicadamente con la yema de los dedos…
Era tan
hermosa… le susurraba cosas al oído, sabia que ella no me
escuchaba.
-Duerme…-
-Te quiero…-
Me dormí a su lado, teniéndola entre mis brazos, jamás había hecho eso con ninguna mujer, siempre me iba, cuando terminábamos pero ella… realmente era hermosa…
Me levante muy temprano… tenia que arreglar algunos asuntos, deje a Bella dormir tranquilamente…
Después de un par de horas, oí ruidos en la recamara, me senté en el sillón, para que Bella me viera fácilmente, hice como que leía el periódico…
Y ella no se percato de mi presencia, salio de la habitación como una ladrona… de puntitas y cerrando la puerta con mucho cuidado…
Esta chica si que estaba pirada… ¿por que demonios se quería ir? ... ¿no quería el dinero? le debía bastante...No iba a dejar que se fuese tan fácilmente…
-Son
mas de las 9:00- Dije despreocupadamente desde el sofá, se volteo
lentamente.
Su rostro era de sorpresa y preocupación, como si la
hubiese pillado haciendo algo realmente malo.
-¡¡Mas
de las 9:00¡¡- Dijo alarmada, Me reí por lo bajo, su cara no tenia
precio…
y dije:
-Si… al parecer el orgasmo es un fuerte somnífero-
Pensé que iba a reaccionar coquetamente, que me regresaría el cumplido, y que vendría a
sentarse en mis piernas pero… no sucedió eso.
Ella se puso roja como un tomate, y miro hacia el suelo rápidamente, me quede anonadado, simplemente sorprendido ¿una prostituta sonrojándose?
La mire por varios segundos, sin despegar mis ojos de su rostro eso solo hacia que ella se pusiera mas roja, se veía hermosa con ese tono rosado en sus mejillas me dio risa por ponerla en esta situación… un cliente sonrojando a una prostituta…
-¿Tu…. Te sonrojas?- Dije después de un largo silencio, ella levanto sus ojos apenados.
-Yo pensaba que habían desaparecido de mi, esas reacciones ahora veo que no-
Yo me reía por lo bajo, sin poder evitarlo, eso no era normal… y me daba gusto que ella no fuera como esas prostituías… esas callejeras, que no reaccionara igual a ellas.
Eso quería decir que ella era diferente.
-Pues me alegran que no hayan desaparecido- Dije yo y me dedico una hermosa sonrisa.
- Tienes hambre… te espero en el comedor…-
No le di tiempo de que me dijera que no, me fui a sentar al comedor, donde había todo tipo de comida, no sabia que le gustaba…
Ella se acerco poco a poco, tímidamente, como si yo fuera un peligroso, su reacción me dio risa, no se me había olvidado que intentó escapar de nuevo, le dije sin voltear a verle:
-Ya veo que intentabas escapar Bella…- Se puso aun mas nerviosa y la sangre volvió a colorear sus mejillas… jamás me cansaría de eso…
-Iba a regresar… iba por…lo que pasa…- Dijo tartamudeando, justo lo que creí que contestaría,.. ni mas ni menos, esta chica si que era un embrollo.
-¿Cómo el otro día?...- Dije divertido. Ella se incomodo y se avergonzó. No quería que se sintiera mal, como el otro día, la había herido.
- No importa… aunque te hubieras ido… hubiera ido por ti… ¿Qué no quieres desayunar?- Le dije, al ver que ella no se movía ni un milímetro de donde estaba.
-¿Desayunar…?- Dijo como si aquella palabra le fuese totalmente nueva. Aunque sabia que su semblante era de sorpresa, me imagino que ningún cliente la invitaba a desayunar, después de revolcarse en su cama… pobre chiquilla.
-Si … ya sabes… lo que hacen todas las personas, en la mañana cuando tienen hambre- Dije con sarcasmo, quería que se relajara un poco… quería que se sintiera una mujer normal, querida, amada y respetada como muchas otras.
-Si lo se…-Dijo nerviosa, asimilando mi propuesta, como si en ella no hubiera algo normal.
- Pero nunca nadie antes… me lo habían pedido- Yo le sonreí "justo lo que había pensado" me levante de mi asiento y le dije:
-Pues seré el primero- Arrastre una silla hacia atrás para que ella se sentara.
Ella estaba aun mas sorprendida y confundida, como si la amabilidad, le fuese completamente extraño… quien sabe cuantos malos tratos habría aguantado hasta que se acostumbro a ellos.
-Nunca habías estado con una prostituta?- Pregunto ella, su pregunta me confundió… ¿tenia pinta de pasar todos los fines con una prostituta?... debía empezar a preocuparme si era así.
-Nunca- Le respondí yo.
-¿Por qué me haz elegido a mi?-
Sus preguntas me confundieron, ¿tan malo era que la tratara como lo que es… una dama? O quizás sus intenciones eran otras, quizás se sentía poca cosa a comparación mía.
Pero
la verdad, es que era al revés, me sentía tan dichoso de
encontrarla a ella… era como encontrar un diamante en medio de una
montaña de Carbón, así era Bella, única y extraña
perderme en
esa avenida de mala muerte…
fue lo mejor que me pudo pasar… la encontré a ella. Ella me sorprendía todo el tiempo… jamás hacia lo que yo pensaba que haría… era un misterio, me encantaba que fuese así, pero ella no se daba cuenta de lo importante que era.
-Por que hay pocas personas que me puedan sorprender en este mundo… tu eres una de ellas- Le dije sinceramente, desde que la conocí, me sorprendió por completo.
Quede eclipsado por su forma de andar, de reír, de hablar… de desnudarse… de todo.
-¿Qué tiene de sorprendente una prostituta-
Dijo como si aquello fuera lo mas normal del mundo como si fuera verdad… ¿Quién le habría echo creer eso? Como se podía expresar así de ella… no era un mas… era la mujer mas extraña y fascinante el mundo entero, me dolía que hablara así de ella misma.
-Mas de lo que te imaginas… - Me miro al rostro sorprendida… y mi celular empezó a vibrar "maldición" dije mentalmente… era el idiota de Mike, me ocupa para todo. ¡Hasta para cagar.¡
-Bueno…? Hola¡¡ Mike¡¡
-Hola Edward… hoy en la noche tienes que ir a una reunión con Kingston.- Dijo rápidamente.
-¿hoy en la noche?-
-Si…. Lleva compañía, alguna bonita mujer, culta y educada… Kingston es un hombre de principios la familia le es primordial, conozco a un par de jovencitas que…-
No le deje terminar, conocía sus gustos… todas eran vulgares… salidas de un burdel barato.
-¡¡tu… que va¡¡ además… ya la tengo…
-¿Enserio? Dijo sorprendido, Bella me miraba con curiosidad.
-Claro… tengo a la chica perfecta… - Dije mirando a Bella con malicia, ella iba a ser mi victima… colgué y me encare a la asustada Bella.
-Lista para ir de compras…- Le dije de repente, sus ojos se abrieron como dos platos.
-¿Qué… de que hablas Edward?-
-Bella… tengo que proponerte un negocio… - En sus ojos relucía la curiosidad
-¿Qué negocio?- Dijo cautelosa.
-Estaré aquí hasta el sábado, quiero que pases la semana conmigo.- Quería que Bella pasara conmigo toda la semana, que me acompañase a todas partes… saber mas de ella. Tenerla conmigo.
-¿Enserio?- Dijo sorprendida. Pero no emocionada mas bien, intrigada, como si lo que le dijese fuese una broma o un chiste.
-Si… quisiera contratarte… mmm… como empleada… ¿quieres pasar la semana conmigo?- Le dije con la voz más seductora que pude. –Te pagare por supuesto… estarás a mi disposición.-
-Oh¡¡ claro, que me encantaría… pero hay algo que no entiendo… ¿Por qué eliges a una prostituta… cuando puedes tener a la mujer que tu quieras? Eres guapo, listo…-
-Rico-Continué yo, eso a los mujeres les volvía locas… claro, a quien no… pero es que ella no lo entendía… yo la quería a ella a nadie mas… no era frívola ni vana… como a muchas otras con las que salí, y no me quedaron ganas de verles de nuevo.
-Si¡¡ ¿Por qué una prostituta? – Dijo frustrada, como si no entendiera algo básico y esencial. Pero la que no entendía era ella.
-Por que quiero a una profesional.- Le dije con una sonrisa. Ella se frustro mas, no quería aceptar el trato eso era… estaba buscando pretextos y no quería rechazarme, quería que yo lo hiciera por ella, pero eso no iba a suceder… Ella aceptaría el trabajo por las buenas o por las malas…
-No lo se Edward… yo elijo, cuanto, como y cuando…- Ella no me miraba a los ojos… me huía, como si no quisiera que yo me enterase de algo… ella estaba buscando excusas para decir no al trabajo pero ¿Por qué?.
-¿Por qué Bella por que no quieres aceptar?- Dije ahora con curiosidad. Ella me miro frustrada. Como si no viera algo obvio.
-Por que yo soy una puta, y las calles son mi lugar… no soy una señorita, vestida de princesita… tengo que vivir en mi realidad, no me puedo dar el lujo de soñar.
-
¿Quién le había dicho esa mentira?... rehusó a mirarme
nuevamente… había algo mas… algo que
me ocultaba no era solo
eso…
-Hay mas…- Ella bajo su cara apenada, no quería verme… la tome por la barbilla, pero ella se rehusaba a mirarme…
- Mírame- Le dije yo, y levanto lentamente, sus ojos asustados… en sus ojos había temor… me miraba con ternura y con cariño. Ella sentía algo por mi… algo mas que sexo y dinero y tenia miedo.
-Tu sientes algo por mi… por eso no aceptas…pero yo también siento algo…-
Quería decirle que no se preocupara que… podíamos estar juntos, todo el tiempo que quisiésemos, que se fuera conmigo a Chicago, que la quería profundamente que dejara su vida de perdición por mi, pero ella me callo no quiso escucharme.
-¡¡Basta¡¡- Dijo antes que pudiera decirle nada mas…
- No… ya te dije por que no acepto.- Dijo muy nerviosa, eso quería decir, que no estaba completamente segura, decidí dejar el tema de lado y rogarle.
Si no me quería ver como algo mas que a un cliente, por lo menos quería pasar la semana con ella.
-Por favor Bella… acepta, solo será una semana, te prometo que te pagare bien, dime una cifra aproximada.- Sabia que terminaría aceptando.
-Chato… te saldrá realmente caro… si me quieres las 24 horas del día… eso incluye sexo… sexo… y mucho sexo…. Te saldrá muy caro definitivamente.-
Lo del sexo me gustaba… el dinero no era realmente un problema.
-"0h si… muy, muy caro…". Vamos… dame una cifra aproximada- Ella pensó un breve momento y me miro con una sonrisa malvada.
-6 noches completas… días incluidos… salidas… sexo por supuesto…y noches, incluidas… 4 mil dólares- Aunque me moría por estar toda una semana con ella
Y que solo a mi me perteneciera… 4mil dólares era demasiado… tenia que regatear el precio.
-6 noches a 300… son 1800- Dije regateando.
-También quieres los días…- se defendió ella.
-2 mil.-
-3 mil.- No se daría por vencida.
-Hecho.- Dije yo, antes que elevara el precio.
-4 mil¡¡¡… jamás he ganado ese dinero en toda mi vida¡¡ - Creo que eso era un si, tenia una sonrisa de oreja a oreja, como un niño que acaba de comprar un juguete nuevo.
-Quizás salgamos por las noches… necesitas ropa-
-¿Cómo
que?- Dijo con recelo.
-Algo… ni muy llamativo… ni muy sexy,
clásico…- Se veía sexy, con su atuendo… pero dudo que a
Kingston, le gustara…
-Aburrido-
-Elegante.- Le corregí.
-Una cosa mas… ¿te puede decir Eddy?.- Dios… se oia tan sexy en sus labios, pero no toleraba que nadie me dijera así… desde la secundaria…
-Si esperas que te conteste… no-
-Me hubiera quedado por dos mil- Siguió insistiendo.
-Te
hubiera dado los cuatro mil-
-Adiós… Eddy que tengas un buen
día- Me dijo guiñando un ojo… esa chica era mi perdición…
llegue a la oficina, y rápidamente me encontré con la garrapata de
Mike.
-Edward ¡ ¿Quién es esa chica?- Dijo el muy chismoso.
-Ya lo sabrás… Mike- Dije escuetamente.
-Te espera una junta Edward, apresúrate…-
Dijo impacientemente. En toda la junta estuve pensando en Bella, su sonrisa, sus labios, sus caricias, el champagne, el cuarto en el hotel, sus caderas, sacudí la cabeza…
No quería sufrir una desgracia en frente de todos… seria mejor mantener a mi "amiguito" bajo la bragueta.
Termino la junta y fui hacia mi oficina, cuando oí timbrar el teléfono.
-¿Bueno?- Dije despreocupadamente para encontrarme con la voz de Bella.
-Se acabo¡¡ no hay trato – Su voz se oía irritada, estaba muy alterada y enojada.
-¿Qué…? Tranquila Bella… ¿Qué te paso?- Dije preocupado.
-Que no he podido comprar ese jodido vestido que me pediste¡¡ me trataron… pésimo, no me quisieron… las odio, me hicieron sentir como basura, en ninguna tienda van a aceptar a una prostituta¡¡-
Dijo Bella llorando, ¿Qué le habrían hecho? Jamás debí de dejarla sola… sentí unas ganas inmensas de protegerla… quería golpear, a cualquiera que la haya insultado…
-Tranquila… voy para aya… no te preocupes y no llores.-
Trate de tranquilizarla y colgué, conduje lo mas rápido que pude… llegue al cuarto de hotel y me encontré a Bella con la mirada vidriosa, lloraba como una chiquilla en el sofá.
Me puse de cuclillas, se veía realmente, mal… no se que le habrán dicho… o hecho, pero lloraba desconsoladamente, me dio mucha tristeza…
-¿Qué te paso Bella?- Dijo tomándome del rostro.
-Quise… comprar un vestido como me pediste… pero no me quisieron atender… me trataron muy mal… me hicieron sentir pésimo-
Dijo de nuevo llorando, si que debieron tratarla mal… ya me encargaría de esa tienda mas tarde…
-Tranquila cariño… yo iré contigo de compras… ¿vale?-
¿Cómo le dije?... "cariño" que extraño… nunca le había dicho así a nadie… pero funciono Bella me dedico una sonrisa hermosa… le quite las lagrimas que había derramado, a ella pareció sorprenderle, y me dio otra hermosa sonrisa, se veía mejor sonriendo que llorando.
-No me gusta que llores…Vamos…-
Y era verdad, si tenia que llamarla "cariño" todo el tiempo y sostener su mano entre la mía, para que sonriera, lo haría encantado. La tome de la mano y salimos de la habitación.
Salí de compras con Bella, no volvería a dejarla sola, odiaba como todos los hombres se volteasen para mirarle las piernas… me ponía… celoso.
Las mujeres barrían con la mirada a Bella… y a mi me dirigían una mirada de lastima, sentía como le afectaba aquello… todo el trayecto no deje de sostener su mano entre la mía… me sentía bien, protegiéndola… la gente era cruel, la habían lastimado, no permitiría que eso volviese a ocurrir.
-La gente me mira…- Dijo Bella incomoda
-Te miran por que eres hermosa…- Hizo un pucherito
-Si claro…-
Pasamos por una tienda muy concurrida y famosa de Hollywood, planeaba entrar a ahí, pero a Bella le dio mucho miedo y me suplico que a esa no…
entonces supe, que en esa tienda le habían humillado… lo deje pasar y le dije que si ella no quería entrar yo lo respetaba, entramos a Gucci.
-¿Esa?- Pregunto Bella en un susurro.
-Si
¿Por qué algún problema?- Le dije preocupado ante la idea de que
también la hubiesen humillado en esa tienda.
-No… es solo que
es muy… -
-¿Elegante?-
-Si…- Dijo ella.
-No te preocupes por el dinero cariño.-
Le dije tiernamente, ella me sonrió y creo que se avergonzó, desde que había llegado al hotel no había parado de llamarla "cariño".
Me gustaba su expresión cada vez que le decía así, sonreía apenada o se sonrojaba.
Todas las empleadas, vieron desdeñosamente a Bella, pero cuando me vieron nos dedicaron una sonrisa, pero aun así nadie se digno a atendernos… Bella se sintió fatal.
-Mejor vámonos ed…- Dijo con la voz quebrada.
-Nada de eso… Bella nos atenderán y si no lo hacen puedes llamar Eddy toda la semana- Ella sonrió y yo me dirigí hacia el gerente.
-Disculpe…- Dije hablándole a un señor que estaba al frente de un mostrador.
-¿Es usted el gerente de esta tienda?- El señor me vio durante unos minutos y asintió con la cabeza.
-Si soy Henry Jackson ¿en que lo puedo ayudar?- Dijo cortésmente.
-Tengo, mucho, mucho, dinero y lo quiero gastar en su tienda… pero necesito mas atención… necesito ver a sus empleadas a mis pies… necesito que me hagan la pelota…. ¿si me entiende? Mi mujer, quiere ropa… mucha ropa, elegante y costosa ¿me podría ayudar?, quiero algo igual de lindo que ella…-
El gerente se quedo sin habla y dijo:
-Le aseguro que no se arrepentirá de gastar su dinero en nuestra tienda…
- Trono los dedos y en seguida teníamos a 5 jóvenes a nuestra disposición, trayendo y llevando ropa a Bella… me miraba sorprendida y extrañada, como si jamás en su vida hubiese obtenido tanta atención:
-Quisiera probármelos…- Dijo tímidamente, cunado una empleada, intentaba ponerle un jersey a la fuerza…
-¡Claro¡-
Dijeron al unísono… como barbies sintonizadas al mismo tono de
voz
y las mismas sonrisas estúpidas.
-Están por aya los probadores- Señalo una. Bella avanzo tímidamente, con la mirada de las 5 barbies sobre ella.
-¿Me acompañas?- Dijo tímidamente.
-Claro.- Le susurre yo. La ayude con una pila de roba… tenia tanta ropa, que estuvo a punto de caer, yo la sostuve por la cintura antes de que eso sucediera.
-Gracias…- Dijo apenada recogiendo la ropa.
-Eres un desastre con las compras ¿cierto?- Ella se sonrojo muchísimo y asintió con la cabeza.
-Te agradezco que me acompañaras…. No se que habría hecho sin ti.-
-No fue nada. Cariño…- Le dije tocándole el rostro con ternura, aventó el apilo de ropa al probador y se acerco a mi sugerentemente.
-Por que no me ayudas… con la ropa Eddy.- Dijo acercando su cuerpo al mío.
-Ah… no se Bella… es una tienda… ya sabes…- Ella me agarro por la corbata sin mas y me metió a ese pequeño probador. Apretó su cuerpo contra el mió, y comenzó a besarme el cuello.
-Bella… si nos descubren…-
-Ni modo, para eso vas a zurrarles el dinero en la cara…. Y "soy tu mujer", Isabella Cullen… recuerdas…- Comenzó a reír al momento que se quitaba la camisa, instintivamente cerré mis brazos sobre su cintura.
-Tienes razón… Sra. Cullen…-
Le susurre al oído, realmente se oía bien, mi apellido en su nombre… pero no podía pensar en otra cosa que no fuera en desabrochar su falda…
Me tenia atrapado…los jadeos se volvían mas fuertes y seguidos, desbrocho la bragueta de mis pantalones, tome su cintura entre mis manos y ella cerro sus piernas alrededor de mis caderas, estaba apunto de… hacerle el amor, cuando me detuvo, bajo sus piernas y me sonrió inocentemente.
-Tengo que probarme toda esta ropa… lo dejamos para después Eddy- Dijo dándome un casto beso en la frente.
-Que mala eres…- Le dije yo y ella rió histéricamente.
-Edward… es un probador, no es muy seguro, tu sabes…-Dijo probándose una blusa.
-¿Y que? Tu empezaste… ahora lo terminas.- Le dije agarrándola por la cintura, y besando desesperadamente su cuello.
-Edward…-
Dijo seria.- Vete del probador… luego terminamos lo que
empezamos….-
Pero yo me rehusaba. Subí mis manos por sus
muslos, ella respiraba mas agitadamente.
-No… lo terminamos aquí.-
-¡Edward¡ déjame… ¡aquí no…¡ si nos ven… ya Edward¡-
Pero era demasiado tarde… estaba en ella, mis caderas se movían al compás de las suyas… su respiración y la mía eran agitadas… el probador se movía descontroladamente de un lado para otro. Pero no le dimos importancia.
-Lo vez… te dije que lo terminaríamos aquí…- Ella sonrió y dijo:
-Esto es nuevo nunca había tenido sexo en un probador, es una locura Edward…- Siguió moviendo sus caderas con las mías…
-¿Señorita, todo esta bien? La cabina se mueve mucho….- Nos quedamos petrificados…
-Te dije…- Susurro Bella.
-Si todo esta bien.- Dijo Edward.
-¡Edward¡- Dijo ella en un grito, y enseguida se llevo las manos a su boca.
-T… todo, esta, bien, gra…. Gracias- Dijo Bella tartamudeando.
-No se preocupe… solo ayudaba a mi esposa, con la cremallera.- Reí malignamente al ver la
expresión de Bella.
-Esta bien, no se preocupe…- Dijo la empleada, incrédula.
-¡Dios Edward¡ nos sacaran a patadas de aquí¡ jamás comprare ropa.- Dijo Bella preocupada, me separe de ella y le dije.
-No te preocupes, es Hollywood, hay mas tiendas…- Ella suspiro con frustración.
-Será mejor que salgas de aquí… no quiero cometer otra locura.- Me acerque a ella seductoramente y le dije al oído.
-Me encantas… y me encantan tus locuras…- Mordí el lóbulo de su oreja y me fui del probador, ella tenia la cara llena de confusión… me miraba como si lo que acábese de hacer no tuviera ningún sentido, me reí por lo bajo…
Bella
me mostró, cada conjunto que se probo… con todos se veía
preciosa… yo decía…
-Si y no.- a cada conjunto que ella se
probaba, tardamos horas en esa tienda…
Las empleadas no dejaban de llevarle ropa… sombreros, joyería, lencería (con la cual le dije a Bella que se la probara y yo le diría si le quedaba o no…).
Bella rechazo mi indecorosa proposición, cuando una empleada me escucho…
-¡Edward¡ te van a fichar de semental.- Dijo con una sonrisa .- Nos van a correr por develar nuestra vida sexual en publico… Dijo con un pucherito. Me acerque a su oído y susurre.
-¿Tengo pinta de semental?- Le dije seductoramente
-Ya Edward… todas las empleadas nos ven raro… y mas a ti…- Dijo Bella.
-¿Celosa?- Le dije con la voz más seductora que pude.
-Tal
vez… - Se fue de mi lado, y siguió viendo más y mas ropa… de
pronto mi celular timbro… era Mike.
-¿Bueno?- Conteste.
-¿Dónde estas?- Dijo con desespero.
-En una tienda de ropa.-
-¿Que? Deberías estar en la oficina, tenemos otra junta urgente…-
-Esta bien, voy para aya…- Dije escuetamente. Y colgué, me acerque a Bella y la tome por la cintura, ella volteo rápidamente.
-Me tengo que ir cariño… sigue con las compras…- Ella hizo un puchero y dijo:
-Esta bien… te veo después…- Me dieron ganas de besarla… pero desistí de la idea, al recordar lo que me dijo de los besos y su trabajo… me quede un buen rato observándola… sin decirle nada.
-¿Edward, que no te ibas?- Dijo confundida. Su voz me saco del trance en el que me encontraba.
-¡Oh… si lo siento… me voy, recuerda que en la noche… me acompañaras a una cena… te quiero lista antes de las 9:00 ¿entendido?-
-Claro… adiós Edward.-
-Adiós
Bella…- Salí de ahí, a regañadientes…
Cuando llegue, Mike
ya me esperaba…
-¡Edward¡ todos están furiosos ¡donde estabas¡ ¿Qué demonios te ha pasado esta semana? Andas… en otro mundo ¡vuelve¡¡ tienes trabajo¡-
-Ya, ya, Mike, esta bien, ya llegue tranquilo.-
