- Creo que está evitándome- dijo Kaoru levantando la vista de la pintura y entrecerrando los ojos al observar desde el balcón como un Audi negro se alejaba.

- Estará pensando qué decirte.- dijo Kenshin calmadamente.

- ¡No te muevas!- exclamó Kaoru haciendo que el hombre se inmovilizara nerviosamente.- ¡Ya arruinaste el dibujo de la playa!

- ¡Oro! Eso fue hace dos días Kaoru.

- Gomen nasai.- dijo suspirando y cerrando el sketch.- Estoy molesta con mi padre Kenshin, no contigo.

- ¿Te gustaría pasear por la isla?- se aventuró a preguntar Kenshin cuando percibió la naciente tristeza en Kaoru.- No me has llevado a conocerla.


- Te llevaré a comer.- dijo sonriente Kenshin abriendo la portezuela del automóvil e invitándola a sentarse.

- Gracias pero no tengo mucha hambre Kenshin.- dijo sonriéndole.- Pero si tú quieres podemos ir a algún lugar.

- Te llevaré a almorzar.- dijo tozudamente cerrando la puerta después de que su supuesta novia se sentó.- Tú escoge el lugar.

- ¡Kaoru!- gritó una voz chillona desde la casa.- ¡Tenemos que ir a comprar los vestidos para la fiesta de compromiso!

- ¿Qué fiesta Yumi?- preguntó con fastidio observando como detrás de su hermanastra se materializaba la tímida silueta de Megumi.

- Pues la de compromiso de Enishi y Megumi.

- Creo que iré por mi cuenta.- dijo tensando los músculos inconcientemente. Ante esta reacción Kenshin tomó una de sus manos y comenzó a acariciarla.

- "Calmada Kaoru-dono"- pensó incrementando la intensidad de la caricia.

- Pero si tú no sabes nada de eso.- explicó Yumi con sorna.- Siempre estás tan sencilla Kaoru…

- Yumi, si quiere ir por su cuenta es mejor.- dijo Megumi comprensiva.- Puedes vestirte cómo quieras, mientras te sientas más cómoda mejor.- dijo dirigiéndose a Kaoru con una sonrisa.

- Muchas gracias Megumi, no deben preocuparse sabré elegir bien.- dijo inexpresiva.

- ¿Te pondrás algo corto?- susurró Kenshin en su oído sensualmente provocándole un cosquilleo brusco.


- No sé qué usar.- dijo suplicante Kaoru probándose la sexta prenda de la tarde.- Soy un desastre.- continuó frustrada sentándose con un pequeño vestido de seda verde en la butaca que decoraba la tienda.

- Mmm Kaoru-dono ¿qué tal este?- preguntó mostrándole un hermoso vestido azul cielo con pequeños detalles plateados.

- Es muy largo y debe de ser muy ceñido en la cintura… no creo que me quede muy bien…

- Tus ojos resaltan más cuando usas azul… y tienes el cuerpo que se necesita. Pruébatelo.- ordenó muy serio entregándole el vestido.


- ¿Y qué tal?- preguntó Kenshin contento observando cómo Kaoru costeaba el vestido.

- Lo estoy pagando ¿o no?- murmuró con fastidio.- Estoy cansada ya de buscar algo, al menos a uno de los dos le gustará el vestido


- Está empezando a hacer frío.- dijo Kenshin manejando pausadamente por las calles de Ginowan.

- Pronto será navidad… aunque la temperatura casi nunca baja de los diez grados en Okinawa.- explicó Kaoru. El pelirrojo detuvo el auto, se despojó de su chaqueta y la colocó sobre los hombros de la chica.

- Te enfermarás si no te abrigas.

- Kenshin ¿por qué eres tan amable conmigo?- preguntó Kaoru con un leve tono rosa en las mejillas.

- Eres mi novia.- señaló Himura guiñándole un ojo.

- Sí.- susurró tomándolo por la remera y halándolo hasta besarlo en los labios.


- Lo está besando en los labios.- dijo atónito Sanosuke mirando la escena desde un Toyota Celica.

- No sé por qué te sorprendes.- dijo Yahiko con fastidio bostezando.- Si se han estado besando todos estos días.

- Pero siempre hay gente cuando lo hacen y ahora están solos.- dijo abriendo los ojos como platos cuando Kenshin tomó a la chica por la cintura para besarla más hondamente.- Kenshin imbécil, estás sobrepasando los límites.- continuó sonriendo.

- Vas a gastar todos nuestros ahorros alquilando autos para seguir a esos hentais.

- ¿Nuestros?- preguntó Sanosuke frunciendo el seño.- No generalices Yahiko-Chan.

- Tori- atama.


- Gomen… Gomen nasai.- balbuceó Kaoru cuando se separó exhausta para tomar aliento.

- Kaoru-dono- susurró él atrayéndola esta vez a sí mismo.- Puedes besarme todo lo que quieras… para mí no significa nada.


- ¿Te sientes bien Kaoru?- preguntó Kojiro mirando a su hija, que parecía no haber notado su presencia ahí sentada en el porche.

- Sí.- respondió secamente sin molestarse siquiera en verlo.

- ¿Dónde está tu novio?- preguntó buscándolo con la mirada mientras se sentaba al lado de su hija en la silla mecedora que ornamentaba el amplio jardín.

- No lo sé… habrá ido al pueblo.- dijo taciturna.

- ¿Han peleado?

- No, nunca peleamos

- Que relación más extraña.- dijo pensativo.

- ¿Es extraño que dos personas que se aman no peleen?- preguntó mirándolo esta vez… como si estuviera loco.

- Claro.- explicó sonriéndole como cuando era pequeña.- ¿Cómo puedes saber qué te gusta o qué no de tu pareja y viceversa si no pelean al menos una vez?

- ¿Por qué me dices esto?- reprochó.- Has estado evitándome toda la semana.

- Estoy feliz de que por fin hayas decidido sentar cabeza… aunque aún estoy molesto por la forma en que te fuiste y por la sorpresa de tu compromiso.

- Estamos a mano… yo aún estoy molesta por tu matrimonio.

- Eso fue hace diez años Kaoru.

- Pues aún estoy molesta.- dijo sonriendo.

- Ya van a servir la cena.- dijo levantándose y provocando con ello que la silla se tambaleara un poco.- ¿Te gustaría acompañarme?

- ¿Sólo los dos?- preguntó esperanzada.

- Sí… mmm no espera, creo que Saitou vendrá.


- Zanza, quiero terminar con esto.- dijo Kenshin apoyándose en un teléfono público.- ¿Dónde estás, por qué nadie contesta el teléfono del departamento?

- Em… estoy en Kyoto.

- ¿Y qué haces allá?- preguntó boquiabierto.- ¿Quién atiende el bar?

- No te preocupes dejé a alguien de confianza.- mintió pensando en el anuncio de "volvemos en tres semanas" que había colgado en la puerta del pub.- ¿Cómo que no quieres seguir con esto?

- Es que hoy… bueno pues, Kaoru-dono me besó.

- ¿Y qué tiene eso de particular?- preguntó a punto de desternillarse de la risa. Kenshin si que era un personaje.

- ¿Cómo que qué?- dijo introduciendo otra moneda.

- Pues para eso estás, ya te expliqué las reglas.- dijo haciéndole señas a Yahiko para que se bajara del antepecho en el muelle.

- Sí y yo las acaté.- dijo ofendido.- Pero estábamos solos cuando lo hizo.

- ¿Y tú le respondiste?- preguntó con malicia recordando la escena.

- Pues… yo… sessha, lo que pasó es que…

- Porque si tú le respondiste entonces no puedes quejarte.- aclaró.- Esas son las reglas.

- Pero es que yo… voy a terminar con esto Zanza.

- ¿Por qué, te gusta la chica?- preguntó con naturalidad levantando a Yahiko por el cuello de la camisa para quitarlo del borde en el muelle.

- ¡Suéltame Tori-atama!

- No, para nada.- respondió Kenshin inseguro.

- Pero si Jo-Chan no es fea.- dijo en un tono lascivo Sagara.- Si yo hubiese ido cómo acompañante la besaría en todas partes, creo que hasta intentaría otras cosas…

- ¿Besar a esa busu tú?- preguntó Yahiko asombrado mientras se encontraba suspendido un metro sobre el piso por su hermano.

- ¿Kenshin?- preguntó divertido.- Ha colgado.


- ¿Por qué te arreglas tanto Kamiya?- preguntó Kaoru mirándose en el espejo.- No es como si te importara que Saitou venga a cenar.- dijo soltando el rimel con fastidio. Un toque en la puerta interrumpió su peculiar monólogo.

- ¿Kaoru-dono?- preguntó una voz mientras entreabría la puerta.- ¿Puedo pasar?

- Sí Kenshin pasa.- dijo inexpresiva tomando el rimel de nuevo y colocándoselo con más cuidado esta vez.

- Estuve en el pueblo.- explicó mirándola de arriba abajo.

- Sí, eso supuse.- dijo quitándose la cola y soltando el cabello.- Van a servir la cena, tal vez quisieras acompañarnos a mi padre y a mí.

- ¿Es una ocasión especial?- preguntó mirando el escotado aunque sencillo vestido que llevaba.

- Podría decirse, sí.


- ¿No le importa si fumo?- preguntó Saitou mirando a Kojiro y preparado para extraer el cigarrillo del bolsillo.

- Estos muchachos.- dijo sonriendo.- Enishi y tú vivirán menos que yo si continúan con ese horrible vicio.

- De algo me he de morir.- sonrió Saitou encendiendo el cigarrillo y dándole una profunda bocanada.

- Y muy pronto.- dijo Kaoru de brazos cruzados y con una sonrisa de oreja a oreja apoyada en el marco de la puerta.

- Y muy pronto… es verdad preciosa Kaoru.- dijo arrojando el cigarrillo entero en un cenicero de cristal cortado que Kojiro había pedido estuviera en la mesa sólo para la ocasión de esa visita. Saitou caminó rápidamente hacia la joven y la abrazó elevándola en el aire unos minutos.- Me has extrañado ¿verdad?

- ¡Saitou bájame!- exclamó divertida golpeándolo levemente en el pecho.

- ¿Por qué estás tan flaca?- preguntó bajándola.- Kojiro-sama Kaoru no está comiendo muy bien.

- Eso díselo a su novio.- dijo levantando los hombros.

- ¿Quién es ese idiota?- preguntó Saitou divertido.

- Yo soy ese idiota.- dijo Kenshin detrás de Kaoru taciturno y un poco mosqueado.

- Sí, supongo.- afirmó sin disculparse por el insulto.


La cena fue una de las experiencias más embarazosas que Kaoru había vivido, una de las más irritantes para Kenshin, una de las más interesantes para Saitou y una de las más divertidas para Kojiro.

- ¿Y desde cuando están juntos?- preguntó olfateando el bouquet del vino tinto en su copa.

- Seis meses.- respondieron al unísono.

- ¿Tan sólo seis meses y ya quieren casarse?- preguntó mirándolos como si estuvieran locos.

- A la semana de conocer a Kaoru ya me quería casar con ella.- dijo retándolo Kenshin mientras sostenía una mano de Kaoru suavemente.

- ¿Y no eres muy mayor para ella?- preguntó mirándolo como a un bicho repugnante.

- No más que tú.- dijo Kaoru cortante apurando la copa de vino.

- Eso es cierto preciosa.- dijo el hombre bebiendo lentamente el licor y mirando a Kenshin inmutable.

- Mi padre solía llevarle quince años a mamá.- explicó Kaoru.- ¿verdad papá?

- Eran sólo catorce.- dijo Kojiro sonriéndole algo mareado por el vino al muchacho pelirrojo.- Es mejor que seas un poco mayor, a veces creo que Kaoru necesita dos padres en vez de uno.

- Yo diría que tres.- dijo Saitou divertido encendiendo el cuarto cigarro.

- Que curioso.- dijo Kenshin hablando por primera vez.- A mí me parece que ella es la más madura en la relación.

- Pues que esperanza.- dijo una voz que hizo a todos virarse.

- Shishio que lástima, llegas tarde la cena se terminó.- dijo Saitou.- Nos habrías deleitado con tu fenomenal presencia.

- Es que sabía que ibas a venir.- dijo secamente halando una silla y sentándose próximo a Kojiro.

- Yo… me siento algo indispuesta.- dijo Kaoru mirando con odio nada disimulado a Shishio y levantándose de la mesa.- Me agradó mucho verte Saitou.

- Te acompaño.- dijo Kenshin ofreciéndole la mano.- muchas gracias por la cena señor Kamiya.

- Nada de gracias muchacho.- dijo Kojiro con el vino un poco subido a la cabeza.- Quiero muchos nietos.

- "Oro"- pensó Kenshin tragando fuerte.

- Ay papá por Dios.- dijo Kaoru tomando la mano y encaminándose junto a Himura hacia el jardín.


- Le has caído bien a papá.- dijo Kaoru complacida aspirando el aroma marino.- Las mejores son las segundas impresiones.

- Sí, a pesar de que nada de esto es real.- dijo inocentemente Kenshin.

- Sí.- murmuró Kaoru sintiéndose mal de repente.- Voy a subir, quisiera acostarme. Buenas noches Kenshin

- Oyasumi-nasai Kaoru-dono.


Kaoru entró a su habitación más agotada que nunca. Comenzó a desatarse las sandalias y sintió inmediatamente cómo unas manos desataban el nudo de su vestido. Se giró nerviosamente y encontró la mirada impenetrable de Saitou.

- ¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó Kaoru sosteniendo el vestido rápidamente y rehaciendo el nudo con rapidez.

- No, no, no preciosa.- dijo atrayéndola por la cintura.- Esta noche yo haré las preguntas, por ejemplo ¿de dónde ha salido ese novio tuyo tan repentino?

- No sé de qué hablas, Kenshin lo es todo menos repentino.- dijo tratando de zafarse.

- No puede ser tu novio… yo todavía lo soy.- dijo con petulancia.- Esto es como ese caprichito estúpido con Enishi.

- Tú y yo nunca llegamos a nada.- dijo irritada.- Y si alguna vez lo hicimos tú mismo lo terminaste, se supone que quedaríamos como amigos, ese fue el trato.

- El trato que tú misma hiciste.- dijo mirando con deleite cómo el lazo del vestido se tornaba cada vez más endeble.- Pero yo nunca te dije que habíamos terminado.

- Saitou por favor suéltame.- dijo forcejeando.

- Te suelto, después de un último beso.

- ¿Nani?- dijo abriendo los ojos como platos cuando Saitou se acercó y la besó con fuerza en los labios. No era nada parecido a los besos de Kenshin, este era rudo y fuerte. Lo empujó con fuerza hasta que se dio por vencida y decidió esperar a que él terminara.

No estaba preparada para lo que vería a continuación. Kenshin estaba de pie con el pomo de la puerta sujeto por una mano crispada y ese brillo ámbar danzando entre sus ojos.

- Suéltala.- susurró Himura con ira asesina.