Survival Game. School level Cursos: Primera parte By: Meme-sama

Survival game Los cursos.

Pelea

Al llegar nos quitaron las vendas de los ojos, prácticamente a patadas nos sacaron de ese avión…aunque realmente no parecía uno. Sin cuidado ni mucho menos nos guiaron hacia un lugar abierto. Era totalmente enorme, y rodeando todo ello estaba una barda de casi cien metros…o al menos eso yo podía calcular, no soy el mejor en cuanto a números.

Kise estaba callado, pero se mantenía cerca de mí. Kagami solo parecía molesto, fruncía el ceño como si su mirada pudiese matar a alguien. Teppei como de costumbre parecía relajado, a él no le conocía como a mis otros dos amigos…pero, sin dudas algo no andaba bien con él, quizá solo estaba asustado y el resto era mi mera imaginación.

Todos guardábamos silencio. El ambiente no era tenso, pero estábamos algo confundidos aun, la sensación de mareo perduraba. Yo sentía mis oídos tapados.

Entonces, un hombre ancho…parecía de unos treintaicinco años, con un parche en el ojo izquierdo apareció. Ese tipo era tan enorme que parecía un rinoceronte…tenía un traje negro, que le daba el aspecto de armatoste. Su sonrisa era parecida a la de un animal, su ojo brillaba con fuerza. De verdad tenía un aspecto animal…

—Muy bien pequeñas ratas, se les acabó el trato especial, si desean vivir muevan sus inútiles traseros y luchen por ello. Esta es la verdadera cadena alimenticia, dejaremos que experimenten el verdadero entrenamiento físico, si quieren rendirse solo pídanlo —Se burló con un tono de amabilidad extraña—, Y con gusto terminaremos con sus tristes existencias

No quería admitirlo y no lo admitiría nunca en voz alta. Pero por mis adentros estaba temblando…temblando como nunca. Estar a la merced de sujetos como esos no me daba buena espina...pero, como le había prometido a todos daría todo de mi. Estos no eran momentos para tener miedo…lo sabía bien, cuando volviéramos de estos "cursos" sería el verdadero momento para sentir real miedo.

—Cada día desde el amanecer comenzará su entrenamiento. Sus habitaciones están listas y esperándoles. Aprenderán a moverse rápida y eficientemente, por favor ahórrenos el trabajo de tener que hacerles llorar como pequeños bebes ¿De acuerdo? —Se mofó, se notaba que él la estaba pasando de maravilla pensando en cómo hacer de nuestra vida un magnifico infierno. Entonces una voz resonó, no era de ellos… ¡Maldita sea Kagami abrió su boca!

—¡Esperen un momento! ¿Cómo que habitaciones? ¿Qué no vamos a volver?

—Traigan al chico —Ordenó. Y unos hombres se llevaron a Kagami a rastras. Con una patada y un fuerte puñetazo en su estomago Kagami cayó en el suelo aguantando el dolor.

—Parece que nos les han dicho, pero no volverán hasta dentro de un mes. Si que son lentos, me sorprende que no lo pensaran ¿De verdad creen que andaremos de niñeras

Llevándolos y trayéndolos aquí todos los días? No me hagan reír —Ese hombre parecía estarla pasando bien realmente, ahora estaba riendo sin mucho control mientras Kagami estaba en el piso. Yo quería ir a ayudarlo…pero, realmente no sería buena idea.

—Bien quiero que aprendan algunas cosas…la primera es: Si no se les pide hablar no lo hagan —El hombre tomó a Kagami de la camisa como si de un muñeco se tratara, todos estábamos horrorizados, y hecho esto lo lanzó contra el suelo de nuevo, para darle otra patada. Kagami no gritó, sus gritos no salían, estaba en shock por el dolor.

—Segundo…—Prosiguió el hombre—, Espero su conducta sea ejemplar o no seré tan cariñoso como lo estoy siendo con su amigo…Dime tu nombre —Hizo una pausa, se acercó a Taiga y le preguntó su nombre. Kagami no podía moverse por la impresión pero, no sé como logró ponerse de pie.

—Ka-Kagami Taiga… ¿Cómo debo llamarte señor? —Preguntó Kagami con furia en sus ojos, se notaba que tenía unas enormes ganas de lanzarse a ese enorme hombre y agarrarlo a golpes, quizá deseaba asesinarlo con la mirada. Yo esperaba que ese hombre lo golpeara de nuevo, pero al contrario le dio una brusca palmada en el hombro mientras reía una vez más.

—Bien, Bien esa es la actitud —Suspiró sonriente—. Me llamaran Alfa, los demás son solo instructores ¿Bien? Ahora lárguense a descansar, no tengo interés de torturar a moscas en malas condiciones, mañana comienza el infierno, espero sea de su agrado —Dijo en un tonto burlesco, después de ello nos llevaron a nuestras habitaciones. Kise y yo fuimos encerrados en un cuarto, no pude ver que sucedió con el resto.

Lo único que había en ese cuarto eran dos literas, con dos mantas cada una. Había una pequeña ventana que evitaba que la habitación estuviera por completo oscura. Además había una pequeña mesa, una silla y algunos libros pequeños.

Debo admitir que me sentí…extraño, no solo como prisionero…de alguna forma algo me incomodaba, y no era el polvo ni mucho menos.

Un ruido me regresó a la realidad. Kise se había desplomado en una de las camas de la litera, parecía preocupado, así que me senté a su lado. —No te preocupes, saldremos bien de esta —Quizá no era lo mejor ni tenía gran tacto pero era lo mejor que podía ofrecerle, quizá solo por el hecho de ser él…

—Lo sé, no tengo intenciones de rendirme…pero, Aomine…No se qué pensar, quisiera sentirme seguro y mantenerme en pie, pero…una parte de mi aun no puede asimilar todo esto, no solo los cursos…si no todo, hace una semana mi mayor preocupación era que comería o como me iría en los exámenes…

Yo comprendía lo que Kise sentía, pues yo era igual. Hace una semana lo que más me interesaba eran mi actividades del club y aprobar mis materias…ahora mi mayor preocupación e interés es vivir para ver el mañana…Asimilar un cambio tan repentino no es nada fácil, ahora que lo pienso las películas son una menuda porquería en extremo falsa. Como fuera…la presión en mi pecho aun era un problema…extrañaba a mi familia, me preocupaba por ellos… ¿Cómo estaban? ¿Les había pasado algo?

Sería genial si despertara en mi cama y dijera "Oh, solo ha sido un sueño…menos mal" pero, a estas alturas yo comprendía muy bien que eso no sucedería, nada de eso sería posible, esta era mi nueva y aterradora realidad, y lo mejor sería que me la tragara rápido para poder hacer algo…lo que sea…No quiero ser una carga para los demás ¡Prefiero morir antes que saber que estoy atrasando o arriesgando a los demás!

—Te entiendo Kise…—Suspiré con fuerza. Kise me observó un buen rato, aquellos ojos dorados mostraban tristeza y miedo. Con amabilidad le despeine un poco. Kise era realmente una buena persona, alguien siempre abierto y dulce capaz de aguantar todo y seguir sonriendo de manera amable a los demás. Eso me hizo pensar en que realmente el estaba peor de lo que podía mostrar…—Pero, por lo menos estamos bien… ¿No? Seguimos vivos…

Podría decirse a la ligera, pero realmente estar vivo es la mayor fortuna…o por lo menos así lo sentía yo.

—Aomine… ¿Está bien si estoy…asustado? —Parecía angustiado— ¿Soy débil acaso por tener miedo?

—No, y creo…que eres fuerte por admitirlo…yo no estoy en un día de rosas —De echo mis manos temblaban, estaba asustado y preocupado, pero no lo diría. Kise sonrió, parece que saberlo le había traído un poco de calma. Yo sabía que lo único que me quedaba eran mis amigos…si los perdía a ellos entonces no tendría nada. Por lo mismo tendría que protegerlos, o por lo menos ser de ayuda…No quiero conformarme, no quiero morir sin realmente intentar vivir.

Las horas pasaron, todo era total silencio a excepción de las voces de los cuartos que estaban al lado del nuestro. Las puertas continuaban cerradas, no había forma de abrirlas. A Kise y a mi comenzó a darnos algo de sueño, ignorando por completo el hambre. Así que tome ambos colchones de las literas y los tiré al suelo, realmente no tenía ganas de usar la litera. Tome las mantas viejas y como pude hice una cama medio decente.

—Vamos…ven…Es mejor que durmamos un poco, no tenemos más que hacer…

—De acuerdo…

Ambos nos recostamos y cada quien por su parte se acomodó como pudo. A pesar de que aun estaba nervioso estaba cansado, quizá por el mareo quizá por que últimamente había dormido en el suelo…mientras esperaba despertar con vida; por lo tanto no tardé mucho en dormir…para suerte mía no soñé nada, simplemente dormí…no puedo decir durante cuánto tiempo.

Cuando abrí los ojos, ya me sentía ligeramente mejor, aunque…seguía deseando que esto fuera un sueño. Una la voz del sujeto que se hace llamar Alfa resonó en todas partes.

—Hora de la cena mis perros, suerte cogiendo algo que comer —Esa asquerosa risa casi me revienta los oídos, pero dejando eso de lado. ¿A qué se refería? Bueno, tal como dijo el trato especial se había acabado, y literalmente nos iban a tratar como perros. La puerta se abrió y todos salimos. Caminamos la mayoría, pronto el olor a comida nos guió con facilidad a lo que vendría siendo nuestro nuevo comedor.

Unos hombres estaban frente nuestro.

—Bien, si quieren comida pelen por ella, no hay suficiente para todos así que más de uno irá a la cama con el estomago vacio

Alzamos las miradas, arriba de nosotros había un alambre y en el estaban colgados algunos alimentos, había como para diez personas…nosotros éramos como veinte…así que la mitad de nosotros no podría comer nada. Por lo visto quien llegara hasta haya podría quedarse con la comida.

—Aomine… ¿Qué hacemos? —Me preguntó Kise que no se había apartado de mi lado.

—Con permiso señoritas, nosotros si cenaremos hoy —Dos tipos dieron un paso al frente, uno de cabellos claros y el otro de piel morena.

—¿Así que se sienten con suerte eh? Bien adelante —Rió uno de ellos, no esperaban que realmente lo consiguieran.

—Nebuya ¿Lo hacemos a mi modo o a tu modo?

—Creo que al tuyo, Hayama, pero trata de no tirar nada, no hay que dejárselo fácil a los demás —El chico llamado Nebuya colocó sus manos de forma que pudiera dar apoyo. Hayama se apartó lo suficiente.

—Bien, aquí voy, no te contengas —Dijo de manera alegre y juguetona como si se tratara de un juego. Entonces a toda velocidad comenzó a correr en la dirección de Nebuya, la mayoría pensamos que lo iba a golpear si no se detenía, pero entonces dio un gran salto, apoyándose en Nebuya, quien lanzó a Hayama por el aire como si fuera una simple pelota. Al llegar Hayama al punto cúspide se sujetó del alambre.

—Trae algo de carne —Pidió Nebuya a su compañero.

—De acuerdo —Con una facilidad tremenda comenzó a moverse hacia donde vio un emparedado con carne, luego de tomar dos de esos regresó a donde inició—. Aquí voy…

Sin más se soltó y Nebuya le cachó. Ambos consiguieron su cena en menos de diez minutos. Todos estábamos perplejos, los hombres estaban boquiabiertos. ¿Cómo no estarlo? ¿Acaso era una maldita broma? ¡Lo hicieron sin problema!

—¿Y? ¿Podemos comer o quieren que golpeemos a alguien? —Preguntó Nebuya de manera sarcástica.

—No, ya pueden largarse —Dijo uno de los hombres. Entonces se escucharon sonidos de aplausos.

—Vaya, vaya muy bien hecho, ambos son bestias bien amaestradas —Alfa apareció sonriente, parecía muy contento al ver a dos tipos con buenas habilidades físicas—. Deberían aprender todos de estos dos tipos, mientras ustedes se preguntaban el cómo, ellos ya lo estaban haciendo…Saquen sus colmillos ¿Ok? —Hayama y Nebuya solo sonrieron para sí mismos y con calma comenzaron a comer…Debo decir que me dio rabia, me sentía tan impotente hasta que…

—Aomine…hagamos lo mismo…

—¡¿QUÉ?! ¿Estás loco? ¿Cómo piensas que podremos hacer eso?

—Confía en mí, tu solo lánzame cuando te lo diga…—Kise me miró fijamente a los ojos…ese brillo en los suyos me transmitió seguridad, ya sin dudarlo hice exactamente lo mismo que Nebuya, puse mis manos de la misma forma. Kise vino hacia mí, corría a toda velocidad, una parte de mi temía no hacerlo a tiempo o usar muy poca fuerza. Pero, tenía que hacerlo, aunque fuera imposible para mí, lo haría.

Sentí el peso de Kise, y con todas mis fuerzas lo lance. Para mi suerte Kise lo había logrado, imitando los movimientos de Hayama logró tomar otros dos emparedados y me gritó.

—Listo Aomine, cáchame —Gritó con potencia, yo puse toda la fuerza de mi cuerpo en mis brazos, y aunque sentía que caería soporté el peso de caída. Kise me sonrió con dulzura, yo estaba algo atónito aun. Digo…Se que Kise es todo un genio, es muy bueno copiando pero ¡Esto es ridículo!

—B-Bien hecho…—Pude apenas decir, trataba de salir de mi asombro.

—Hm…copiar ¿eh? Nada mal, al menos ya tienen que comer —Rió Alfa mientras nosotros nos retirábamos a comer. Luego de eso todos comenzaron a intentar alcanzar la comida pero a duras penas lo lograban, algunos apenas ligeramente se acercaban pero terminaban fallando. Una parte de mi quería ayudarles, pero sentí que si les daba ayuda nos iría mal a Kise y a mí así que mejor no hice nada.

—He~ eso fue difícil —Teppei y Kagami se sentaron frente a nosotros, ambos tenían en sus manos algo para comer.

—¿Cómo lo lograron?

—Nadie se dio cuenta pero —Dijo Teppei sonriente—, Cuando Kise imitó los movimientos de Hayama otros dos emparedados cayeron al suelo, pero como todos miraban a Kise nadie se dio cuenta…creo que fue suerte…

Bueno, de alguna forma me alegraba por ellos, sería un problema si aun estuvieran peleando por tratar de alcanzar algo para comer. Yo por mi parte me sentía aliviado de tener a Kise conmigo. Quizá Kise no sea la persona más sería ni fuerte del mundo, pero es la mejor compañía que yo podría pedir, sin él quizá yo seguiría allá con los demás tratando de agarrar algo de comer.

Los minutos pasaron, y de alguna forma varios comenzaron a conseguirlo. Aunque claro la mitad se quedó con nada de nada. Kise y yo ya habíamos terminado de comer, al igual que los demás. Algunos apenas iban a probar bocado cuando un fuerte grito nos hizo a todos reaccionar.

—¡Muy bien perros, la hora de comer terminó! —Gritó Alfa con fuerza. La mayoría –o por lo menos la gente que no había comido aun- se quedaron sorprendidos por esta noticia—. Lamento decirles que este no es un restaurante, y espero la próxima vez se den más prisa —Se mofó gustoso.

Luego de ello nos indicaron volver a nuestras habitaciones. Algunos fueron listos y lograron esconder la comida para terminarla en sus habitaciones, otros que ya estaban más que resignados volvieron con los estómagos vacios al igual que los demás que no habían logrado obtener algo.

De nuevo en nuestra habitación fuimos encerrados sin remedio. Kise se desplomó en los colchones que habíamos juntado en el suelo. Él me miraba sonriente, como si hoy hubiera sido otro día de juegos, extrañado yo por esto decidí preguntarle.

—¿Qué te ocurre? Pareces bastante…contento…—No sabía ni que preguntar realmente, después de todo había muchas respuestas posibles. Kise sonriendo me dijo calmado.

—Realmente no lo sé, me siento algo extraño…siento que quiero correr un mataron…—Kise parecía un poco ido, y pronto comprendí porque. Yo estaba experimentado lo mismo, mi cuerpo hormigueaba y una fuerte urgencia comenzó a emerger…necesitaba golpear algo. Kise se recostó y se abrazó a sí mismo.

—Kise… ¿Te sientes extraño verdad?...Yo también…

—A-Aomine… ¿Q-Que…n-nos pasa?

Una fuerte punzaba me golpeó, estaba comenzando a ver borrosos. Me sentía como si mi cuerpo comenzara a mandarse solo y mi mente simplemente quisiera tomar un descanso. ¿Acaso nos hicieron algo? Pero… ¿Cuándo? ¿Cómo?

—No lo sé, pero esto va mal —Reí, no podía evitar reír…era algo irónico, y a la vez desesperante, poco a poco el control empezó a escaparse. Sin poder aguantar me acerqué a esa gruesa puerta que nos mantenía encerrados, y sin pensarlo dos veces solté una fuerte patada.

Nunca, ni en un millón de años hubiera creído el resultado de esa patada… ¡Le había dejado una abolladura! Yo sé que soy fuerte, pero esto era excesivo ¿Qué me pasaba? ¿Cómo había hecho ello? Cada vez más preguntas empezaron a saltar. Voltee a ver a Kise, él estaba escondiendo su rostro, pero podía distinguir un leve sonrojo, sus piernas temblaban y el mismo trataba de controlarse...

No me digas que… ¡Debe ser una broma!

—A-Aomine…N-No puedo…—Soltó en un jadeo bastante quedo. No había duda…K-Kise estaba…

—Kise…y-yo…—Sin pensar me acerque a él, me senté a su lado, apenas puse una mano en su hombro él se estremeció de forma violenta soltando un pequeño quejido. ¿Qué era todo esto? ¿Por qué? No pude pensar en ello…al menos no en ese momento. Sin decir palabra voltee a Kise para que pudiera verme, con solo ver su rostro entendí que no había duda…él estaba…

—A-Aomine…—El dorado de sus orbes era diferente al usual, aunque siempre tenía un brillo radiante, esta vez su brillo era apagado pero excitante, la sonrisa de sus labios mostraba la alegría de la satisfacción por una travesura hecha. Kise alzó su brazo y acercó su mano hacia mi rostro. Sus finos dedos tocaron mi rostro con cuidado, de alguna forma dicha escena comenzaba a emocionarme también. Y sin pensarlo dos veces tomé su mano y deslicé mis labios sobre esta, era suave y con solo sentirla contra mis labios supe que ya no había vuelta atrás.

—Déjame ayudarte…Kise…—Me acerqué a su oído y le susurré con dulzura—. Yo te haré sentir mejor…pero no debes hacer ruido…—Kise soltó un ligero gemido, sus labios titubeaban, pero su mirada fue más que clara, él así lo deseaba. Sin perder tiempo senté a Kise de manera que él quedara frente a mí y pudiera recargarse contra mi pecho. Su cuerpo sin fuerzas se amoldó con facilidad y quedando en una posición cómoda empezamos…ese placentero disparate…que más tarde tendría consecuencias.

~Kagami~

—¡Hora de despertar perros! —La voz de ese tipo casi me deja sordo. Hoy era el segundo día…a juzgar por lo que pasó ayer sabía que hoy no sería el mejor de los días. Claro que ayer tampoco tuve la mejor noche, me sentí extraño…demasiado. Pero tanto Teppei como yo solo guardamos silencio y tratamos de dormir un poco, aunque fue difícil…Bastante.

Me preguntaba como estaría Kuroko, que estaría haciendo…Como estarían los demás. Suena poco amigable, pero por Reo, Akashi y los demás que fueron a cursos estratega no me preocupaban realmente, se bien que ellos son la clase de personas que pueden cuidarse a si mismos, en especial Akashi…él sí que es el chico mas impresionado con el que me he topado. Como fuera, me preguntaba sobre los demás, incluso me preocupaba por Aomine y eso que él también estaba aquí.

Las puertas se abrieron interrumpiendo mis pensamientos y mis preocupaciones, Teppei quien estaba ya frente a la puerta me dedicó una sonrisa amable, mirándome con especial dulzura característica de él me dijo: —Vamos…será mejor no ser los últimos...

—Está bien…—Respondí con apenas un hilo de voz. Claro que no tenía ganas de verle la cara a ese sujeto. Mi cuerpo aun estaba adolorido por la paliza que había recibido ayer…realmente ese tipo tenía una fuerza aterradora…mi cuerpo tenía varios moretones, aunque no dije nada sobre eso ya que…no quería preocupar a Teppei.

Teppei y yo caminamos hasta reunirnos con el resto. Aomine y Kise estaban algo alejados así que no pude hablar con ellos.

—Bien perros, hoy les diré cuales serán las actividades del día. Primero que nada tendrán una buena carrera a campo traviesa, más vale que se apresuren —Dijo sonriente y luego agregó en tono burlón y amenazante—. Quien sabe que les pase sin llegan al último…

Unas enormes puertas que están a nuestro costado se abrieron, eran portones gigantes. Al abrirse esas puertas pudimos observar un enorme campo. Si nuestra escuela era enorme…esto le sobrepasaba, quien sabe cuántas yardas eran.

—Una vez que terminen —Prosiguió—. Les espera un buen entrenamiento físico, después de todo tengo mucho trabajo que hacer con ustedes, así que si esperan que esto sea un día de campo…lo lamento por ustedes —Sus risas eran tan fuertes que se notaba totalmente cuanto estaba disfrutando de esto, como fuera dio la ultima instrucción—. Luego de ello irán a entrenar, sus instructores les mostraran tacticas de pelea de todo tipo…Sean obedientes perros. No olviden que ellos tienen la autorización de agarrarlos como saco de boxeo —Se mofó gustoso con solo pensar en la idea de vernos molidos a golpes.

Luego de eso se marchó. Otros hombres aparecieron.

—Muy bien, ya oyeron a alfa, ¡Muévanse! iremos afuera —A pesar de lo cansados y hambrientos que algunos parecían todos obedecieron, ya que todos teníamos miedo de recibir una paliza. Cuando salimos me di cuenta de lo ancho que también era el espacio. —¿Ven la línea blanca que está en el centro? —El lugar estaba dividido, aunque el fin de la línea se perdía a la lejanía—. Tienen media hora para encontrar el final de esa línea, y volver, de no ser así….creo que entienden que pasará. Todo se vale, no importa que método usen para abrirse paso y cabe mencionar que los primeros dos lugares serán premiados

Sin decir ni una palabra más, el hombre sacó un silbato plateado, y dando un fuerte sonido un fuerte pitido azotó nuestros tímpanos. A duras penas creía que eso podría ser posible ¡Quien sabe hasta dónde llega esa mugrosa línea! Pero, no podía negarme a hacerlo…por otra parte me preocupaba Teppei.

—Tranquilo, estaré bien. Apresuremos el paso —Me dijo con confianza, su sonrisa era amable en extremo, pero también mostraba seriedad, y comprendí que este no era momento de dudar. Si lo hacía quien sabe que es lo que nos harían mas tarde.

Pensando en todo esto asentí con seguridad, y sin dudarlo más comenzamos a movernos, pues sin duda no quería ser de los últimos. Por suerte Teppei y yo estábamos acostumbrados a correr, por lo tanto comenzamos a tomar buen ritmo y dejamos a varios atrás.

El tiempo avanzaba, aun había algunas personas delante nuestro. Aomine y Kise estaban mucho más adelante, eso no me sorprendía después de todo ambos eran muy rápidos. Apenas habían transcurrido unos diez minutos, la línea no parecía tener fin aun; pensando en cual lejos podría estar, entonces voltee a ver a Teppei, se veía calmado y tranquilo…de alguna forma eso me aliviaba.

—Teppei… ¿Cuánto crees que falte?

—No lo sé, pero lo mejor será darnos prisa…no creo que quede mucho tiempo

Ambos asentimos y comenzamos a agregarle mas velocidad. Entonces cuando logramos avanzar un poco mas Hayama y Nebuya pasaron al lado nuestro gritando "Buena suerte, aun les quedan algunos metros" Claro que fue dicho de forma burlona, pero eso no fue para nada lo que me consternó…Lo que me dejó sin palabras era lo…increíblemente rápidos que ambos eran, y no solo hoy igual ayer ambos habían resuelto todo en dos segundos… ¿Qué eran ellos? Parecían…como animales o algo así… ¡Era inhumano!

Quedaban menos de quince minutos para ir y volver…

—Rápido Kagami, no hagas caso de ello…y vayamos más rápido —Ambos aplicamos toda la velocidad que pudimos, incluso sentía como mis piernas prácticamente se movían solas. Para suerte nuestra, empezamos a acortar distancia de manera significativa, otros minutos pasaron, el tiempo seguía corriendo y seguíamos tratando de llegar, para suerte nuestra encontramos el final de la línea. Pero, quedaban menos de diez minutos. Teppei tomó mi brazo y comenzó a arrastrarme a una velocidad aterradora ¿Cómo estaba haciéndolo?

No importaba, simplemente trataba de poner todo de mi para que él no tuviera que arrastrarme. Quedaba poco tiempo, aun no reconocía donde estábamos o si estábamos mas cerca…Me encantaría decir que milagrosamente llegamos a tiempo…pero estaría mintiendo. A pesar de todo llegamos tarde, otros habían yendo primero. Aunque claro no fuimos de los últimos…no sabía que nos pasaría, ni seriamos castigados o no…solo esperaba que no nos fuera tan mal…

—Vaya…parece que están fuera de forma a excepción de estos dos~ —Dijo sonriente muy satisfecho señalando a Hayama y a Nebuya, quienes ni siquiera lucían cansados…—, Su recompensa los espera, espero les guste el entrenamiento privado

—Es mejor, así no tendremos que atrasarnos por los débiles —Los ojos de Hayama se posaron en mi mientras decía aquello sonriendo socarrón. Nebuya parecía bastante contento también por poder trabajar de forma individual. Yo no sé mucho de esto, pero…si recuerdo un poco de lo que Akashi siempre dice y como actúa, puedo suponer que esos dos simplemente están ocultando algo, y lo que han mostrado es apenas una decima parte.

—Ya veo…—El hombre sonriendo les indicó hacia donde irse. Hayama y Nebuya se fueron con gusto—. Bien, continuando con lo nuestro…en vista de lo lentos que son, creo que será menos carrera y duplicaremos el entrenamiento físico —Un hombre llegó y este le dijo—. Ya sabes qué hacer con los que llegan al último.

Sin decir palabra después de ello nos indico que le siguiéramos. Nos metió en un gimnasio, aunque parecía uno especial, tenía algunas cosas extrañas que nunca había visto. Los pocos que llegamos a tiempo éramos los únicos ahí, eso me hizo sentirme realmente nervioso, no quería ni saber que les harían a los demás.

—Les diré que harán, y más vale que completen todo en el tiempo indicado. Aquellos que no lo hagan, espero no tengan hambre, ya que a quien no complete el programa simplemente no comerá nada —Ahora que lo pensaba, no habíamos comido nada aun, aunque realmente no tenía hambre, no sabía por qué, pero…de todas formas creo que es extraño. Además ya no me sorprende…nos llaman perros, y… creo que esto solo irá de mal en peor.

Nos indicaron que hacer, y comenzamos a hacer lo que nos indicaban…era todo tan pesado y doloroso que sentía los músculos rígidos, aunque no era solo yo, esto simplemente era demasiado, las pesas tenían un peso insoportable, las maquinas estaban programas a ritmos monstruosos.

—¿Todo bien Kagami? —En esos momentos tenía las manos ocupadas, estaba intentando hacer algunos levantamientos. Aomine estaba a mi lado, él estaba haciendo lo mismo que yo. Voltee un segundo y vi a Kise también, quien parecía manejarlo mejor de lo que yo pensaba, bien dicen que uno no conoce su verdadera fuerza, creo que menos la de otros.

—E-Esto es un poco extremo ¿No? —Le dije tratando de levantar.

—Sí, pero…simplemente no hay de otra y no pienso quedarme sin cena…

—Tranquilo Kagami, creo…que nos acostumbraremos —Me dijo Kise de manera amable y dulce, sonriéndome a pesar de que él no tenía nada por lo cual sonreír de todas maneras mostró amabilidad.

—Eso…espero

—¡Los perros no hablan! ¡Dense prisa!

Sin decir nada más continuamos con el entrenamiento…todo el día. De hecho ni siquiera practicamos tácticas de pelea, simplemente fuimos sometidos a entrenamiento físico, pesado y casi mortal. Todo mi cuerpo comenzaba a doler de manera terrible.

—Bien, ya es hora de terminar… ¡A bañarse perros!

Alfa apareció entonces. Sonriente, mostrando una expresión calmada nos dijo con calma.

—Los perros deben tener buenos cuidados también. Tienen menos de veinte minutos para acerase no quiero perros mal olientes.

Otro hombre apareció y nos indicó el camino. Sin decir mucho se nos condujo a un lugar enorme, cuando abrió la puerta que apareció frente nuestro pudimos observar unas regaderas y cosas del estilo, en ellas estaba todo lo que necesitábamos. Se nos despojó de nuestra ropa –cosa que por cierto, fue muy incómoda-

Y cerraron las puertas. Unos cuantos chicos, Teppei, Aomine, Kise y yo éramos los únicos dentro, por lo visto el resto aun permanecía en su castigo. Caminamos un poco, apenas caminamos hacia las regaderas y estas se encendieron de manera instantánea. El agua estaba fría, pero no importaba, inclusive se sentía bien. Mi cuerpo –y seguramente el de todos- estaba totalmente adolorido. Mientras todos estábamos en las duchas quise indicar una plática, ya que era algo molesto guardar silencio todo el día.

—No fue tan malo ¿No creen?

—Sí, puede que tengas razón —Dijo Kise sonriente.

—Nunca imaginé que haría algo como esto —Admitió Aomine—. Pero algún buen provecho ha de tener

—Solo espero que los demás estén bien —Mencionó Teppei. Todos guardamos silencio un momento.

—Se que Reo y Akashi estarán bien —Afirmé con seguridad—. Eso lo sé.

—Sí, aunque estoy algo preocupado por Kuroko-chii y Momo-chii —Suspiró Kise preocupado.

—Ha, ha pasado tiempo desde que los llamas así —Sonrió Aomine alegre.

—Sí, quizá es algo de nostalgia ¿Quieres que también te diga así Aomine-chii?

—Paso —Dijo con falsa seriedad. Kise hizo un puchero. Yo voltee para ver a Teppei, pero él guardó silencio, su mirada parecía estar en otro lado, seguramente estaba más preocupado de lo que se atrevía a decir.

—…Diablos…no siento los brazos —Sonreí con ironía de verdad estaba adolorido.

—Ya se pasará…por lo menos aun nos dejan dormir —Argumentó Aomine.

—¿De qué hablas Aomine-chii? —Cuestionó Kise.

—Bueno, no sé cuanto tiempo nos dejen dormir, no se ni que esperar…prefiero no acostumbrarme a nada

—Eso es bastante sensato —Dijo Teppei por fin.

Entonces el agua dejó de salir. No fue problema, ya estábamos listos. Cuando nos abrieron las puertas de nuevo nos dieron una toalla y ropa limpia, aunque no era el uniforme que habíamos estado usando todo este tiempo, era ropa diferente: Unos pantalones estilo militar, unas botas negras y gruesas y una camisa sin mangas negra. Sin decir nada tomamos la ropa y en menos de cinco minutos estuvimos listos.

Después de ello nos dirigimos al comedor. Alfa nos esperaba, como de costumbre esa sonrisa bestial surcaba su expresión, pero no solo ello, el brillo de sus ojos me hizo sentir inseguro, pues algo me decía que la felicidad en su rostro significaría una calamidad para nosotros.

—Tengo nos buenas noticias para ustedes —Anunció gritando estrepitoso—. La primera es que hoy no tendrán que pelear por su comida, ya que cumplieron con lo estipulado podrán comer —Hizo una ligera pausa—. La segunda, es que ahora portaran sus collares, ya están listos.

¿Collares? ¿De verdad nos quiere volver perros?

—Ahora bien, solo quédense quietos, se les colocarán sus collares —Prosiguió Alfa—. Espero que les gusten —Soltó sarcástico—. Y más les vale no intentar quitárselos… ¿Entendieron?

—Si Alfa —Dijimos todos con nerviosismo.

—Me parece, que no les he escuchado, intentaré de nuevo ¡¿Entendieron?!

—¡SI ALFA! —Gritamos temerosos pero mostrando seguridad.

Asintió gustoso y se retiró. Otros hombres llegaron y nos colocaron un pequeño collar negro en el cuello, el cual se ajustó solo, al punto que lo sentí fundirse con mi piel, fue de las sensaciones que había experimentado en mi vida. ¿Realmente esto era necesario?

Lugo de eso nos dieron nuestra comida, casi todo era carne y algunas cosas que a decir verdad ni siquiera sabía que eran, pero no dije nada, todos al igual que yo engullimos todo con velocidad; ya que no habíamos probado bocado en todo el día nos sentíamos totalmente hambrientos.

Luego de ellos los días pasaron, y antes de darme cuenta ya habían pasado dos semanas…Me pregunto ¿Habré cambiado? La respuesta a ello fue una que esperaba nunca haber recibido.

~Kotaro~

—He~, sí que lo hemos pasado bien últimamente… solo queda una semana antes de volver ¿Seguiremos el plan verdad? —Le pregunté a Nebuya. Ambos estábamos descansando en nuestra habitación.

—Sí, no hay razón para cambiarlo… además nos ha ido bien, tal como dices nos ha estado yendo bien…solo queda una semana…—Suspiró él con tranquilidad.

—Todos están cambiando mucho, en especial Kagami y Aomine ¿No crees? —Le pregunté sonriendo con emoción, Nebuya no parecía contento.

Y sí, de hecho todos estaban cambiando, los chicos timidos del primer día estaban comenzando a esfumarce, ahora ellos tenían la misma mirada animal con la que Nebuya y yo habíamos nacido. Aunque todo nos resultó sencillo desde que llegamos, cuando se trata de pelea las cosas estsban comenzando a dificultarse, ya que muchos estaban poniéndose a nuestra altura, aunque dudo que llegaran a hacerlo, pues les llevamos cierta ventaja.

Desde que llegamos hemos ganado todas las "recompensas" pero nadie sabe lo que son. Nuestros entrenamientos son el doble de exaustivos, nos levantamos mucho mas temprano. Aunque si nos premiaron con una habitación decente. Nuestro cuarto acual tenía una cama grande para los dos, la cual era suave y agradable, a comparación de las basuras en las que dormimos los primeros días.

La comida tiene algo extraño, aunque ni a mi ni a Nebuya nos molesta, ambos sabemos algunas cosas, y esta claro que le agregan algo a la comida de todos, solo que nadie se ha dado cuenta realmente y nosotros no pensamos quejarnos.

—Aunque es molesto…—Me dijo por fin.

—Puede que sea así, peor en mi opinión es bastante interesante ¿No te parece?

—Kotaro…ven… —Me pidió Nebuya en un tono suave. Yo estaba en esos momentos sentado en el piso pensando, pero cuando él me llamó inmediatamente me puse de pie y me recosté en la cama a su lado. Instantáneamente sentí como sus cálidos y fuertes brazos me rodeaban en un agradable abrazo.

"Sería genial….si pudiéramos permanecer así todos los días" Pensé mientras me acomodaba.

Yo quiero mucho a Nebuya, y él a mí siempre hemos estado juntos, somos lo único que tenemos, por eso a toda costa nos protegeremos la espalda, hemos sobrevivido antes cuando todos nos dieron la espalda…y lo volveremos a hacer.

Nebuya acarició mi cabello, realmente sus manos eran agradables a pesar de ser algo duras. Sin decir nada me acomode para quedar en sima de él, Nebuya era tan grande y alto como de costumbre, a mi no me importaba lo que los demás pensaran de él, o que a veces fuera tosco, insensible o hasta grosero, yo conozco más de él de lo que otra persona pudiera conocer sobre él…

—Nebuya…Solo una semana mas…

—Me preocupa el retorno…La primera semana que estuvimos ahí fue sencilla, pero…

—¿Temes por los demás?

—No exactamente, solo me pregunto…los que fueron a clases estratega… ¿Cómo volverán? Dudo mucho que los hayan puesto a estudiar libros.

—Por el momento debemos cuidarnos de Makoto e Imayoshi. Akashi estará muy ocupado dirigiendo a sus perros, dudo que haga un movimiento —Comenté pensativo. Realmente dudo que Akashi sea un problema, al menos si no nos metemos con él. Claro que prefiero hacer caso a lo que diga Makoto y hacer que nuestro plan funcione…

—Creo que por ahora, podemos ser caprichosos…no pensemos mas en ello —Nebuya estaba preocupado, eso lo sabía bien. Para tratar de calmarlo me acerque para besar su mejilla, pero el rápidamente me tomó e intercambiamos posiciones. Antes de darme cuenta ya nos estábamos besando, no me extrañaba para nada, después de todo ambos nos gustamos lo suficiente. Los labios de Nebuya eran gentiles y cálidos, me besaba con ternura y cuidado…era tan agradable que me hacía olvidarme del mundo.

El beso comenzó a intensificarse, lentamente su lengua se deslizó dentro de mi boca, en un masaje agradable el beso fue tomando forma. Sus manos comenzaron a acariciar mi cuerpo. Sentía como sus dedos se deslizaban lentamente por mi pecho, bajando por mi abdomen para terminar en mi entrepierna.

—N-Nebuya…A-Ah…no…e-espera —Me separé un poco y traté de detenerle. Yo realmente quería hacerlo, pero yo estaba preocupado por él, ya que nuestro entrenamiento era mucho más pesado y aunque fuera él muy fuerte, yo deseaba que él descansara lo necesario.

—No te preocupes por mi —Me susurró con dulzura—, esto es lo que yo quiero, cuando volvamos dudo que volvamos a tener un momento como este de paz e intimidad así que…

—Entiendo…pero no te excedas —Sonriente le di mi permiso y nos unimos en un beso de nuevo. Y aunque yo no estaba contento con la idea, Nebuya tenía razón, no volveríamos a tener un momento tan agradable como este en mucho tiempo.

A la mañana siguiente me sentí refrescado, supongo que Nebuya se sentía igual ya que ambos parecíamos tener buena cara. Con un agradable y largo beso de buenos días esperamos a que las puertas se abrieran. Hoy comenzaríamos con pelea, toda esta ultima semana sería de cómo aprender a pelear.

Yo ya tenía mis conocimientos de eso, además con todo lo que me habían enseñado últimamente estaba adquiriendo mejores habilidades en el ámbito. Nebuya y yo sin decir nada, nos dirigimos con el resto. Alfa ya estaba ahí como de costumbre y nosotros éramos los primeros en llegar.

—De nuevo ustedes son los primeros en llegar —Exclamó sonriente, como de costumbre podía ver su sonrisa pútrida.

—No es bueno llegar tarde —Dijo Nebuya con poco interés.

—¿Les apetece una pequeña practica entre nosotros? —Esta era la primera vez que él sugería algo como eso. Tanto Nebuya como yo quedamos sorprendidos, por un segundo no supimos que decir, pero luego lo entendimos.

—De acuerdo —Respondí con seguridad. Pelear contra él sería cosa seria. Alfa era un sujeto enorme, listo, agresivo y peligroso…si él nos ponía una propuesta como esa en frente, significaba que él ya nos consideraba aptos para intentarlo.

—Bien entonces, síganme —Alfa hizo una pequeña seña y apareció uno de sus ayudantes—. Cuando lleguen mis perros ya saben qué hacer

—Si Alfa —Respondió al instante su ayudante. Nosotros sin decir nada más simplemente seguimos a alfa.

—Saben ustedes me recuerdan mucho a mi. Después de todo…ustedes también nacieron con ojos de bestia ¿O me equivoco? —Por primera vez su sonrisa se había desvanecido. Estaba hablando en serio.

—Sí, así es —Dijo Nebuya.

—Desde que nacimos nos han despreciado como a los perros salvajes — Comenté en voz baja.

—Pero, como podrán ver, esos instintos les han posicionado arriba de la cadena alimenticia de este lugar —Su sonrisa volvió. Luego de caminar un poco entramos a un cuarto de entrenamiento, solo que este se veía mucho más exclusivo. Alfa se dio la vuelta y quedó frente a nosotros.

—Solo les diré esto, quizá ustedes algún día estén en mi posición, pero para ello tienen que sobrevivir. Si me ganan en esta última semana que queda, les diré un secreto sobre todo esto, uno que quizá les salve la vida en un futuro ¿Aceptan el reto? —Preguntó con seriedad aunque la sonrisa de lobo permanecía en su rostro.

—Está bien —Nebuya y yo aceptamos sin pensarlo.

—Empecemos entonces —Dijo Alfa.

Quedamos frente a frente. El primero en dar un paso fue Nebuya, quien rápidamente se abalanzó contra él. Alfa simplemente se hizo a un lado, apenas Nebuya estuvo a su alcance le dio un fuerte golpe dejándolo en el suelo. Pero, me aproveché de ello, apenas Alfa volteó para ver al frente mi pie ya estaba en el impacto contra su rostro, con la suficiente fuerza y usando la distracción logré tirarlo, y sin esperar Nebuya se puso de pie y ambos tomamos distancia. Alfa se levantó.

—Nada mal, buena patada Kotaro —Me dijo Alfa con satisfacción.

—¿Sabes nuestros nombres? —Preguntó Nebuya algo sorprendido. Como todo este tiempo nos llamó perros, asumimos que a él no le interesaban nuestros nombres.

—Por supuesto, se los nombres de todos. Pero, solo algunos merecen volver a ser llamados por sus nombres, aquellos que pueden levantarse y mostrar los colmillos —Sinceramente eso me llegó de alguna forma. Todo este tiempo así había sido, y no solo en este curso, o en el juego extraño en el que nos habían metido…si no en todo lo demás.

—Aun no hemos acabado ¿Cierto? —Dije con fuerza—. Será mejor que sigamos

—Bien dicho —Alfa se aproximó hacia mí, para ser alguien tan enorme era muy rápido, sin darme cuenta su puño estaba enterrado en mi abdomen, su fuerza era mucho mayor que la mía o la de Nebuya.

—¡Ahg! —Solté un quejido— He~ Ya no duele…tanto —Reí y tome su brazo, mientras el parecía haberse sorprendido sujeté con aun mayor fuerza su brazo, no le permití apartarse, y con todas mis fuerzas me tiré hacia atrás, dejando que Alfa se estrellara a toda velocidad contra la pared.

—Aun te falta algo de fuerza —Dijo tranquilo mientras se levantaba sin problemas—. Cuando hagas algo como ello asegúrate de que tu oponente se quede totalmente pegado contra la pared…Algo más o menos así —Tomó a Nebuya del brazo e imitó lo que yo acaba de hacer, solo que Nebuya terminó contra el techo. Sin decir nada rápidamente fui por él para evitar que impactara contra el suelo.

—¿Con fuerza… eh? —Dijo Nebuya sonriente, y se quitó el pequeño hilo de sangre que había brotado de su labio. Y soltó un fuerte puñetazo contra Alfa, aunque este logró moverse, pero cuando Nebuya impactó contra la pared esta se agrietó como si hubiera sido golpeada por un martillo.

—Esquivar es la clave —Dijo tranquilo—. Si no pueden tocarte, entonces no importa que tan fuerte sea el oponente —Se abalanzó contra mi, pero hice lo que él había dicho, tratando de concentrarme trataba de seguir la dirección de sus golpes y moverme antes de que estos impactaran contra mi cuerpo, pero era algo difícil ya que sus golpes eran terriblemente aleatorios. Pero entonces Nebuya atacó por la espalda pateándole con tal fuerza que tanto Alfa como yo salimos rodando.

—Lo siento Kotaro —Me dijo Nebuya.

—No es problema, me han atropellado cosas peores

—¿Así quizá? —¡Maldición había perdido a Alfa de vista!

Nebuya y yo no pudimos reaccionar, él nos tomó a ambos del brazo y con un fuerte giro salimos volando para estrellarnos de nuevo contra la pared, y luego de ello nos estrelló una, y otra, y otra, y otra. Juraría que había estampado nuestros rostros contra toda superficie del cuarto. Cada vez el dolor era mucho más fuerte, sentía como los moretones y las heridas se estaban abriendo, así estuvimos una hora completa.

—Me parece que esto ha sido un buen calentamiento —Dijo gustoso—. Tiene que hacerlo mejor, si yo tuviera intención de matarlos ya estarían muertos ¡Defiendan mejor sus vidas! Por ejemplo —Nebuya y yo estábamos en el suelo. Alfa se acercó y tomó a Nebuya del cuello—. Si yo fuera a matarlo ¿Qué harías?

¿Qué haría? Si Nebuya estuviera en peligro…haría todo para salvarle. Ambos nos hemos cuidado todo este tiempo, no dejaría que nadie le hiciera daño. ¡Nunca lo perdonaría! Prefiero arrancarle a esa persona sus brazos y piernas uno a uno antes de dejar que le hagan daño a Nebuya. Algo en mi se encendió, la lógica dejó de servir, como si mi mente comenzar a ponerse en blanco y mis ojos solo vieran rojo…sentía que algo estaba quemando en mi interior. Sin decir nada simplemente me levanté.

—Suéltalo…

—¿Hm?

—Suéltalo… ¡Ahora! —Grité con furia, y lanzándome contra él le di una patada tan fuerte en el rostro que algo pareció crujir. Pero no estaba satisfecho, necesitaba más, mucho más…quería escucharle gritar de dolor y arrepentirse. Lo levanté del suelo y lo estrellé con fuerza contra la pared, pero esta vez lo hice con tal fuerza que no solo la pared se agrietó, casi hago un hoyo en ella. Golpe tras golpe… nada parecía ser suficiente

—Ahg…nada mal, eres una bestia —Rió de forma asquerosa y torcida, como si no le importara que estuviera destrozándole la cara. Su rostro entero sangraba pero, algo dentro de mí, algo que había ocultado por mucho tiempo…evitó que me detuviera. Entonces una voz me devolvió a la realidad.

—¡Kotaro! ¡Detente! —El fuerte grito de Nebuya, su voz…eso me hizo volver en mi. Mis manos estaban manchadas con sangre. No me molestaba realmente, pero…me sorprendió el hecho de sentirme como despierto.

—¿Por qué lo detienes? —Dijo Alfa escupiendo un poco de sangre.

—Sabes que pudo haberte matado

—Hace falta un poco más que eso para matarme

—No sé qué pasaría si te matábamos aquí y no quiero averiguarlo —Dijo Nebuya—. Danos la semana con los demás, el último día intentaremos pelear contigo de nuevo.

Yo solo guardé silencio.

—Como quieran, pero les diré algo curioso... Cuando regresen, se darán cuenta de que la palabra vencer, es igual a la palabra matar —Rió a carcajadas y se puso de pie, aunque se notaba que si sufría un poco por el dolor.

—Nebuya… ¿P-Por qué?

—Te detuve…porque no quiero que te ensucies tus manos por mí, si alguna vez tienes que hacerlo hazlo solo por ti, eso es todo —Observe los ojos de Nebuya, se veía más preocupado y angustiado que nunca. Hemos visto la muerte, pero nunca le hemos preocupado, aunque claro hemos hecho de todo para sobrevivir…Supongo que nunca había quitado una vida a golpes.

—De acuerdo…—Mentí. Yo lo comprendía. Nos cuidaría a ambos, cuidaría de Nebuya como él siempre cuida de mí, no importa que, aun si debo quitar una vida o aun si debo perder la mía, todo estará bien, mientras le mantenga a él a salvo. Eso era todo lo que podía pensar.

La semana transcurrió con tremenda rapidez. Ni siquiera tuvimos tiempo de tener otro encuentro. Pero cuando nos estaban volviendo a subir para regresar, nos dijeron que esperáramos.

—Alfa escribió esto para ustedes

Era un pequeño sobre. Sin perder tiempo lo abrí y lo leí.

No confíen en nadie. Y tengan cuidado en el nivel dos. Les sorprenderá lo que han hecho con sus compañeros. Y bajo ninguna circunstancia acudan al examen médico no importa de que los amenacen.

Atte. Alfa.

Y esas fueron las últimas palabras que tuvimos de Alfa. Sin decir más rompí el papel en pedazos y subimos al avión. Las cosas serian mucho peores…Aunque claro solo me importa sobrevivir y nada mas.