Ajá, pensaron que nunca continuaría, eh!
Sorpresa, después de que, 3 meses? penúltimo capitulo. Por favor, insultos a mi, mi familia no tiene nada que ver.
Ok, si hay alguien ahí, um, lo siento? Y Gracias por seguir ahí!
Ahora, el tan esperado por ustedes y por mi, Alfred!
Las internas del G8
Mucho ruido y pocas nueces
Estados Unidos de América: Aliado
Ah, que hermosa era la melodía de alguien tomando una deliciosa gaseosa. Lo hacia feliz, porque sabia que había alguien siendo feliz tomando un refresco, Italia en este caso. Todo el mundo es feliz con un refresco, es imposible que alguien se entristezca por ello. No importaba lo que dijeran las demás naciones, si sus cadenas de comida rápida tenían tanta extensión a nivel mundial, era por algo. Era inevitable, sí el lo producía estaba destinado a ser un éxito. Cosas que vienen con ser un héroe y todo eso.
Arthur, por ejemplo, que en ese momento entraba a los pisotones refunfuñando algo sobre Francia y Canadá, seguramente sería muy feliz si-…-
¿Francis y Mattie?
Fuck, ¿cómo podía ser que no le podía sacar los ojos de encima ni 2 segundos a Mattie que ya tenía un francés metiéndole las manos bajo la camisa?
-Alfred-…- espera, no-…- ¡Le haces daño!
Y por supuesto, Mattie siempre defendiéndolo. Sólo lo soltó para empujarlo y ponerse entre él y su hermano.
-L'amérique, no es necesario ser tan bruto-musitó Francis alisándose el traje
-Oh, lo siento, ¿te hice daño? Era el objetivo-respondió Alfred con falsa simpatía
-Al…
-No, importa, Mathieu, hablamos luego, cuando estés sin tu guardaespaldas
-Tsk, como si hubieras estado hablando.
-Alfred…-lo reprendió Matthew mientras Francis se alejaba-creí pedirte que tratarás mejor a mis amigos, y Francis entra en esa categoría antes que lo preguntes.
-Pero, Maaaaattie, yo sólo quiero cuidarte, porque-…-
-Porque eres el héroe y mi hermano mayor y todo. Lo sé, Alfred.
El estadounidense se mordió el labio por dentro. Porque me importas, fue lo que pasó por su mente, aunque claro no lo que su boca iba a decir.
-No es justo-dijo el mayor cruzándose de brazos- a Francis le dejas que te haga lo que quiera
-¿¡Que-e, a qué viene eso! ¡Yo no le dejo que me haga nada!
-Sí lo haces. Dime, Mattie, ¿hasta que punto le has dejado llegar?
-A-al, te estas empezando a parecer a Francis-fue la única respuesta de Matthew mientras se acomodaba los lentes y miraba a un costado. La cercanía de su hermano le ponía muy nervioso.
-OK, volvamos adentro
Decidió dejar el tema ahí, básicamente porque tenía miedo de lo que se podía llegar a enterar. Prefería pensar que Mattie seguía siendo su hermano menor de toda la vida. Suhermano menor.
-Todo el mundo espera por ti para continuar, sabes-comentó casualmente rodeándole los hombros con un brazo
-Oh, um, ¿sí? Lo siento
A veces sentía que sonreía demasiado cuando estaba con Mattie. Era sólo que todo lo relacionado con él le hacía sonreír. Su forma de hablar, sus ojos, su boca, su timidez. Todo sobre él le hacia feliz. ¡Cómo una gaseosa! Una deliciosa y refrescante gaseosa que no podía esperar a tener en su boca. O más bien como una deliciosa y refrescante gaseosa posada tras el vidrio de una maquina expendedora disfuncional que se traga sus monedas y se niega a darle el producto.
Entraron, se sentaron, y el encuentro volvió a su curso. Pero cómo siempre, Estados Unidos no prestaba la más mínima atención. Sólo que esta vez su mente no divagaba con miles de planes para salvar al mundo de dinosaurios gigantes o robots rebeldes, sino que en su cara se reflejaba una expresión apagada que hasta Arthur notó pero no dijo nada.
Mattie siempre fue su hermano menor. Dejando de lado el pequeño lapsus de la guerra de la independencia y la guerra de 1812, siempre estuvieron juntos. Su mayor aliado, y él único en que confiaba con todo lo que tenía. Porque no fue un enemigo (Arthur lo fue, él sólo quedo metido en medio del enredo), no era un enemigo en ese momento, ni lo sería nunca.
Una de las pocas personas (sino la única) que sabía no tenía que estar constantemente vigilando de que no lo traicionara. Y eso era tremendamente valioso para él.
Y definitivamente, lo único en este largo y ancho mundo que deseaba con toda su alma que no se le contagie a nadie. Las demás naciones podían tener su comida rápida, su tecnología, sus investigaciones, pero su hermano no.
Sí era por él, lo encerraría en una habitación muchos pisos bajo tierra, donde no lo alcancen pervertidos, bombas, terroristas ni ningun otro de los tantos peligros que hay dando vueltas por allí.
Tsk. Cómo si Mattie le fuera a permitir hacer eso. Era tan sumiso un segundo y una fiera al otro.
Sabía que podía cuidarse sólo, pero no podía evitar querer sobreprotegerlo, sin importar cuanto le molestara al canadiense. ¿Qué otra forma tenía de decirle que lo quería?
Bueno, básicamente diciéndolo.
Pero, realmente, para que lanzarse a una batalla pérdida. No tenía la fuerza para soportar eso. No toleraba pensar en que Mattie lo rechazaría en un santiamén.
Para Mattie nunca sería más que su hermano mayor. Era un privilegio con el que había aprendido a vivir. Él sabía a quién había elegido Mattie.
Él sabía que su hermano se desvivía esperando que esa fucking excusa de persona de Prusia que ni si quiera era una nación por fin se fijara en él. Y mientras Matthew suspiraba detrás de Gilbert, Alfred quería golpearse la cabeza contra la pared. O golpear a Gilbert sin que Mattie lo viera.
El prox y ultimo, prometo que tardará menos de 3 meses, jiji.
