Disclaimer: ningún personaje me pertenece, son de Stephenie Meyer.

Notas de la autora: discúlpenme la tardanza, primero falta de orden en las ideas para este capítulo; visita de último momento de mi madrina y resfriado de cinco días; bueno sin decirles más les dejo el siguiente capítulo, es un poco más largo; espero que lo disfruten. Por cierto, gracias por los reviews así como las suscripciones a la historia, que bueno que les guste.

Tortura

De compras

No quería abrir los ojos, no quería ver que era otro día; pero los pocos rayos de sol se filtraban en mi habitación; haciendo que mi lucha fuera en vana, tarde o temprano tendría que hacerlo, para darme cuenta de mi realidad; todavía no había pasado nada con Edward, su autocontrol me desesperaba, si bien anoche había llegado a estar sumamente nervioso; todavía llegaba a conservar pizcas de su autocontrol; debería ser más arriesgado. De pronto un sonido turbo mi mente y mis pensamientos; me obligo a abrir completamente mis ojos y levantarme.

- ¿Sí? – dije pesadamente.

- Bella; ¿cómo te fue? – preguntó Alice.

- Más o menos, tu hermano salió completamente nervioso, y casi rompe la puerta de su cuarto – contesté; recordando los momentos de la noche pasada.

- Si algo así vi; solo que soltó unas cuantas maldiciones y palabrotas en su cuarto – agregó Alice, tanto había influido esa situación en Edward.

- ¡Ah!, – exclamé, la sensación de satisfacción era única - ¿qué vamos hacer ahora? – pregunté entusiasmada, ahora considera a Alice mi mejor aliada.

- Estaba pensando que es hora que tu y Edward vayan de compras – soltó Alice divertida.

- ¿De compras? – pregunté, Alice definitivamente había perdido un tornillo; Jasper soportaba ir de compras con ella porque la amaba; pero Edward seguramente le daba un ataque o algo similar cuando se lo propusiera.

- Exactamente – afirmó Alice – irás de compras con Edward a la sección de lencería y ropa interior, una de mis tarjetas está en la mesita de noche de mi cuarto – añadió Alice dejándome completamente confusa.

- ¿Sección de ropa interior?, estas loca – exclamé.

- Bueno puedes comenzar por los jeans, los polos, camisetas; siempre vas escogiendo prendas cada vez más cortas y terminas en la ropa interior; a veces hago eso con Jasper – dijo Alice sin darle importancia al tema como si estuviera hablando del clima.

- Alice, se podría decir que Edward y yo no tenemos la vida sexual que llevan tu y Jasper – traté de convencerla, eso era locura.

- ¿Bella qué estás pensando? – preguntó, mi mente viajaba a mil por hora pensaba que Rosalie y Emmett eran los que hacían una locura de su vida sexual no me imagine que Alice fuera capaz de hacer eso y en los centros comerciales.

- Bueno, tú y Jasper en los probadores; hacen eso – susurré, si Alice hubiese estado enfrente mío hubiera visto mi rostro complemente sonrojado.

- Bella, ¿qué estás pensando?, – exclamó Alice escandalizada – yo dejo que Jasper dé su opinión acerca de como me veo nomás.

- ¿Jasper entra a los probadores? – pregunté incrédula, el acceso era restringido, solo para mujeres.

- Bueno sí, él es un vampiro; sabe como esconderse – respondió Alice.

- ¡Ah!, – fue lo único que atiné a decir – pero quizás sería mejor pensar en otra cosa; es decir Edward es muy caballero para hacer algo así.

- Bella es eso o la danza del vientre – indicó Alice divertida; que era eso de la danza del vientre.

- ¿Qué es la danza del vientre? – pregunté curiosa; escuche la armoniosa risita de Alice.

- Bueno la bailan los árabes; yo creo que tu puedes hacerlo Bella – contestó Alice con una alegría, ¿baile árabe?; Alice estaba reloca, sabía que yo tenía dos pies izquierdos, aparte eso significaría un disfraz con telas casi semitransparentes; tenía que hacerle entrar en razón, urgentemente.

- Alice, yo no se bailar – le expliqué pausadamente, aparte de que haría el ridículo pasaría la peor vergüenza de mi vida y lo peor era estar frente a Edward haciendo uno que otro ridículo.

- ¿Baile o compras? – preguntó Alice, no me dejaba escapatoria; tenía que escoger entre las dos; ¿cuál sería capaz de hacer?, mi mente tenía pensamientos; en los cuales me caía bailando o hasta rompía el disfraz; mientras las compras podría llegar a decirle que había ido a la sección de ropa interior, aunque fuera mentira, pasaría un buen tiempo hasta que lo llegará a descubrir.

- Compras – solté, esa palabra era como mi salvavidas, sino tendría la peor vergüenza de mi vida.

- ¿Estás segura? – interrogó la voz de Alice, algo divertida.

- Completamente – contesté insegura, aunque su voz me dejaba muchas dudas, es como si hubiese escogido a propósito eso del baile para no dejarme escapatoria.

- Bueno, te dejo tienes que prepararte para tu día de compras; te estaré llamando – se despidió Alice.

Prepararme para mi día de compras; o para la peor tortura de mi vida, pero ese no era el problema, Edward, ¿cómo decirle?, de por sí la palabra "compras" no era algo que le gustará escuchar, y más si tienes una hermana compulsiva en este aspecto; no creo que él se halla librado de un día de compras con Alice; de por sí dudaba si alguno de los Cullen había llegado a librarse; me pregunté. ¿Edward llegaría a pensar que el espíritu de Alice me había llegado a poseer?, seguramente que sí; o que en una de mis caídas había llegado a golpearme muy fuerte la cabeza. Respiré profundamente; decidí darme un baño, sabía que ese día iba a ser demasiado largo y pesado.

Bajé las escaleras lentamente; estaba muy metida en mis pensamientos, me sobresalté cuando sentí los fríos labios de Edward besar mi cuello, mi pulso se aceleró, sentí el calor de mis mejillas; mientras los labios de Edward besaban cada milímetro de este; mis hormonas se dispararon, solo éramos él y yo; sus manos estrecharon fuertemente mi cintura; mis pensamientos solo pedían un beso; que terminará de una vez la tortura; que me besará, sus labios comenzaron ascender hasta llegar a mi oído.

- Bueno días, Bella – dijo en un susurró, no pude evitar voltearme; lo miré directamente a los ojos, brillaban; como si fuera un niño pillado en plena travesura.

- Buenos días – contesté mientras mis manos acariciaban su rostro.

- ¿Estás mejor? – preguntó, su aliento rozó mis labios; porque tenía que alargarlo tanto; quería que me besará; lo pedía a gritos.

- Sí – le contesté con una leve sonrisa; y por fin sentí sus labios besándome, estaba tocando el cielo; definitivamente de su autocontrol quedaba poco; el momento fue arruinado por el rugido de mi estómago, ayer había comido poco.

- Creo que el humano tiene que comer – sugirió mientras emitía una pequeña risita musical; sonreí, mientras nos dirigíamos a la cocina.

- ¿Podemos ir de compras? – pregunté, cuando había terminado; me dirigió una mirada evaluadora.

- ¿Podemos ir de compras? – le repetí, arqueó las cejas; no pude evitar una risita cuando vi la expresión de su rostro.

- ¿Alice, te ha poseído? – interrogó, no pude evitar soltar una carcajada mis pronósticos habían llegado a ser ciertos.

- No – contesté cuando deje de reírme; tenía que jugar bien mis cartas – quería ir de compras con mí novio, pero el cree que su hermana me ha poseído – dije mientras hacía un pequeño puchero.

- Pero, Bella, no es suficiente teniendo Alice – soltó Edward algo exasperado.

- ¿Me quieres? – pregunté coquetamente.

- No – contestó Edward – te amo.

- Si dices que me amas; por ese amor me acompañarías a comprar – indique con una gran sonrisa, mientras le daba un pequeño beso en los labios.

- Bella, eso es jugar sucio – dijo Edward, mientras me mostraba una sonrisa perfecta.

- Nadie dijo que jugaría limpio – solté; mientras le daba otro besos; estaba tratando de manipular a Edward y había comenzado a seducirlo indirectamente, la sonrisa de Edward se ensanchó más.

- ¿Por qué quieres ir de compras? – interrogó.

- Ya que no está Alice pensé en elegir algo de mí guste – contesté, sabía que era la respuesta más adecuada.

- ¿Por qué tengo que ir, yo? – preguntó mientras me abrazaba; Bella no te pongas nerviosa, me dije mentalmente si notaba un atisbo de duda sabría de mi segundas intenciones.

- Quien va a cargar las bolsas – le respondí rápidamente, Edward soltó una carcajada – aparte siempre es bueno una opinión masculina, ¿me acompañas? – añadí, tenía una gran sonrisa; había ganado.

- Por supuesto- contestó mientras salíamos de la casa y nos dirigíamos a su volvo; iríamos a Seattle. El viaje fue rápido con esa manía de mi novio vampiro de conducir extremadamente rápido, aparcamos el auto.

- ¿A dónde vamos? – preguntó, di un vistazo rápido; elegí la tienda donde vendía jeans, como dijo Alice comienza de lo más largo a lo más cortó, le señale la tienda a Edward.

- Yo creo que Alice, te hubiese llevado a esa de halla – dijo él con una risita señalando una tienda de vestidos con colores y formas extravagantes; no pude evitar reírme.

- Pero no estás con Alice; estás con Bella – le indiqué, tomando su mano y dirigiéndonos a la tienda.

Entramos y dirigí mi mirada hacia los maniquís no había nada que llamará mi atención, elegí unos clásicos, era con los que más cómoda me sentía, me dirigí a los probadores, como esperaba me quedaba bien; pero Alice diría que buscará otra cosa; escuche el sonido del móvil, acaso ahora la llamaba telepáticamente, era un mensaje "Bella, deja eso que te haz puesto ahora mismo; mejor elije el pitillo azul oscuro del maniquí de la izquierda; a Edward le gustará" ; era como si estuviera haciendo compras con Alice, este día sería una tortura; ella vería los modelos que debía escoger y no los que yo escogía. Salí con el pantalón en la mano con una mueca de disgusto; le pedí a la dependienta que me acercará el pantalón que Alice había dicho; era hermoso y tenía pedrería; pero definitivamente yo no lucraría bien en él, dudé un buen rato ante de ponérmelo; tenía una mueca de disgusto sin contar que me lo puse de mala gana; no me fijé al espejo decidí que Edward daría su opinión primero.

- Edward – le llamé; estaba volteado, mientras yo seguía teniendo la mueca de disgusto en mi rostro.

- ¿Sí? – preguntó, mientras se volteaba; me pareció ver una mueca de sorpresa, lo ignore.

- ¿Qué tal me queda? – pregunté algo avergonzada y sonrojada,

- Perfecto, a mí me gusta – contestó el con una gran sonrisa; tenía que darle la razón a Alice; pensé mientras miraba mi figura al espejo me quedaba bien - ¿lo llevas? – preguntó él, sacándome de mis pensamientos.

- Sí – dije; mi mirada se dirigió a su billetera que había sacado de sus pantalones.

- Yo lo pagó – solté inmediatamente.

- ¿Con qué dinero?, te habrás dado cuenta del precio – preguntó él, después le agradecería a Alice el haberme dejado su tarjeta, mi mirada se dirigió a la minúscula inscripción donde decía el precio, mis ojos se abrieron completamente; me percaté de su sonrisa triunfal; de pronto sentí la vibración del móvil, otro mensaje "Bella, gasta lo que quieras; nada de pero, considéralo un regalo a mi futura cuñada, Alice", sonreí mientras releía el mensaje.

- Con esto – dije mientras enseñaba la tarjeta de color dorado.

- ¿Cómo tienes algo así? – interrogó él con los abiertos como platos, piensa algo Bella, algo creíble.

- Alice me lo dio – contesté – dijo que en algún momento lo necesitaría. No pudo replicar nada más me cambie y pague el jeans, salí con una sonrisa del lugar.

- Ahora, ¿a dónde vamos? – preguntó, mientras tomaba mi mano.

- A esa – le dije mientras señalaba una tienda de la izquierda, sonrío un momento; creo que se estaba divirtiendo.

Era sumamente grande, y la mayoría de prendas eran más de gusto Alice que el mío, me separe de Edward, mientras buscaba algo de mi agrado cuando recibí un mensaje de Alice; "Bella; esa tienda es fantástica, tienes que seguir mis consejos, elige esa camisa blanco a rayas que es pegada al cuerpo; el polo negro con letras moradas, el verde en straple, el rojo atado al cuello; por supuesto el azul de mangas largas con escote; y se me olvidaba en la maniquí de la entrada hay un polo largo plateado con los leggins negros, elige ese conjunto; y no estés insegura, te quedaran geniales y a mi hermano le encantaran, más tarde contactaré contigo; por cierto la tienda de libros, discos y peluches, puede ser una gran distracción"; cuando terminé de leer el extenso mensaje de Alice; solté un gran suspiró; era como si de verdad estuviese comprando con ella salvó que en está ocasión ella no elegía un millón de prendas para probarme, solo decía cuales eran las indicadas; caminé pesadamente mientras elegía las prendas que Alice había pedido, tuve suerte al ver que los probadores estaban completamente vacíos; me probé todas las prendas y como Alice había dicho todas me quedaban excelentes; y la mirada de Edward así lo afirmaba tan igual como sus gestos.

- Estar de compras contigo no es tan agotador como con Alice – dijo cuando salimos de la tienda.

- Eso es verdad – afirmé con una gran sonrisa – te parece bien ir a la tienda de libros o disco; o quizás a esa de peluches – me mostró una gran sonrisa.

- Podemos ir a las tres – sugirió.

Nuestra primera parada fue una tienda de música, me encantó la sonrisa que Edward puso mientras se dirigí a las estanterías para ver los discos que más le gustaban, parecía un niño en una tienda de dulces; escuchamos varias canciones de los diferentes cds, nos estábamos divirtiendo; al final Edward se compró varios para añadir a su colección, entre ellos un solo de piano para regalarle a Esme, y algo de música moderna y ensordecedora para que Emmett disfrute.

El siguiente lugar la tienda de libros, deje a Edward completamente solo, y corrí hacia las diferentes estanterías cogiendo diferentes volúmenes y dándoles una ojeada; me encanta la sonrisa que él me dirigía mientras yo buscaba los libros que más me gustaban, escogí algunos para mí, y unos cuantos regalos para los Cullen; para Esme una revista de las nuevas tendencias para decorar una casa; para Carlisle un tomo de una nueva investigación de ADN, para Jasper un libro de historia de la Guerra Civil; para Alice unas cuantas revistas de modas, para Rosalie un libro para el manejo de comportamiento de los niños y para Emmett un cuento para niños, sonreía al ver el cuento.

- No sería mejor Kamasutra – sugirió Edward mientras veía mis elecciones.

- No lo creo, el ya debe saber todo sobre eso – le dije mientras le daba un pequeño beso en los labios.

- Acertaste con el de Rosalie – susurró a mí oído, para después soltar una risita.

- Eso creo, crees que acerté con el tuyo – le dije, mostrándole un libro, se titulaba "Hágale caso a su novia, ella tiene la razón", mostró una gran sonrisa.

- No esta mal, pero crees que lo tomaré en cuenta – indicó mientras le echaba una ojeada al libro.

- Había pensado en este – opiné mientras enseñaba otro libro, "Al diablo con el autocontrol"; escuché su carcajada musical.

- Nunca vas a cambiar, Bella – soltó mientras me daba un beso en la frente.

- No, así te gusto – le dije, mientras le sacaba la lengua como una niña pequeña y pagaba los libros.

Salimos de la tienda riendo, al final de cuentas las compras era lo mejor que pude haber elegido, me estaba divirtiendo; y Edward definitivamente lo estaba pasando bien; no era como las salidas de compras con Alice; agotadoras y algo pesadas, está era completamente divertida; era una cita perfecta; con él hombre que amaba disfrutando de las pequeñas cosas.

- ¿Entramos? – preguntó Edward mientras observa los escaparates llenos de peluches.

- Si – le contesté.

La tienda de peluches, no estaba abarrotada pero sí un poco llena había niños así también como parejas; mientras observaba eso, Edward ya no estaba a mi lado, lo busque con la mirada; no encontraba nada, hasta que vi, un peluche gigante frente a mí; era un oso polar, gigante y blanco como la nieve, tenía un corazón entre sus dos manos que decía, "te amo"; sonreí ya que imagine quien era la persona que estaba detrás del peluche.

- ¿Te gusta? – preguntó mientras asomaba su cabeza por un lado del peluche.

- Me encanta – dije – pero creo que habrá que esconderlo de Emmett – añadí.

- Tienes razón – afirmó, podía sostener el peluche pese a las bolsas que tenía en sus manos.

- Creo que debemos dejar las cosas en el auto y después volvemos a entrar – le sugerí mientras salíamos de la tienda.

- Es verdad, sino les parecerá raro que un humano pueda con tremendo oso, y las bolsas – dijo Edward entre risas.

Dejamos las cosas en el auto; el oso casi ocupaba todo el asiento trasero; comencé a sentir nervios sabía que si regresábamos tendría que ir a la tienda de lencería, me entró el pánico; traté de respirar hondo varias veces tratar de calmarme, cuando mi estomago rugió un poco, escuche su risita melódica.

- Vamos, Bella – dijo mientras me tomaba de la mano; nos dirigíamos a comprar un café y una hamburguesa para mí; mientras preparaban la orden, me dirigí al baño, tenía los nervios a flor de piel, tenía que calmarme, Edward lo notaría. Cuando el móvil me advirtió de un nuevo mensaje de Alice, "Bella, te estás divirtiendo; si no te haz percatado son cerca de las ocho de la noche, tienes que ir a la tienda de lencería, la cierran a las diez, sabes que sabré si no vas; me gustará ver la cara de Jasper y Emmett cuando se lo diga; por cierto antes de que vayas a la tienda de lencería pásate por la tienda de vestidos de fiesta y cómprate el azul con escote y abertura en le lado izquierdo, puedes llegar a necesitarlo; al costado de está tienda hay otra elige el short blanco que esta con el polo sport amarillo, cómpralo ya que te estoy llevando del viaje una sandalias a juego; y por supuesto la falda jeans con el polo azul, se que te quedará estupendo; tienes que darme ese gusto, y no te olvides la tienda de lencería, sino Jasper y Emmett se enterarán de ciertas cositas que haz estado haciendo; besos Alice", el mensajito me puso más nerviosa de lo debido, estaba sudando frío, podría con el vestido; pero la falda y el short no estaba acostumbrada a ponerme prendas así, no las necesitaría en Forks que era extremadamente frío, sin contar que la idea de tienda de lencería me ponía los pelos de punta, quizás había sido mala idea eso de venir de compras.

Salí del baño y me junté con Edward, sentía que no podría pasar la comida, tragué rápidamente, y decidí salir de la cafetería, caminé apresuradamente sabiendo que Edward me seguía no sabría que me mueca tendría en su rostro pero estaba completamente segura que una de curiosidad, me paré en la tienda indicada por Alice, el vestido era precioso, fue lo único que puede pensar era largo azul eléctrico, amarrado al cuello, la pedrería plateada le daba un realce completamente elegante; a la altura del muslo izquierdo se abría un tajo que caía hasta el suelo; definitivamente se me vería ridícula con algo como eso; pero no podría negar del bueno gusto que Alice tenía al escoger algo tan bello, me quedé absorta al verlo; deje volar mis pensamientos; vestida en ese vestido precioso, a mi lado Edward, cogiendo mi cintura mientras me susurraba lo linda que me veía, una canción, un baile y una beso; no puede evitar suspirar.

- ¿Te gusta? – preguntó Edward, su aliento había rozado mi oreja despertándome completamente de mi sueño a su lado.

- Si – le contesté, no pude evitarlo.

- Pruébatelo – me animó él, no sabía que decir, era tan perfecto; no era para mí, quizás para Rosalie, Alice o Esme; mujeres de una belleza extraordinaria.

- No me quedaría tan bien, no soy la adecuada para ese vestido – le indique, mientras agachaba mi mirada.

- Eres la adecuada – dijo él, poniéndole fin al asunto, sentí que su mano rodeaba la mía; mientras nos adentrábamos en la tienda, le pidió a la dependienta que me lo diera para probármelo.

Estaba nerviosa, cuando me entregaron el vestido, tenía un miedo de verme ridícula en el; toqué la tela, era fina; suave y delicada; sonreí; no puede evitarlo y me desvestí, suavemente me lo probé, la tela caía sobre mi piel, subí el cierre suavemente; levanté mi mirada y vi el reflejo que me daba el espejo me quedaba excelente, el color así que resaltará la palidez de mi piel, salí de los probadores con el vestido en la mano, me dirigí a pagarlo, me sorprendí cuando me dijeron que ya estaba cancelado, la dependienta señalo a Edward que estaba apoyado casualmente en el umbral de la puerta sonriendo.

- ¿Por qué? – le pregunté cuando salimos de la tienda.

- Quieras o no, quería verte puesto algún día ese vestido – contestó sin darle importancia; sonreí, quizás mi sueño no estaba lejano; quizás algún día se cumpliría, ensanché más mi sonrisa.

Me paré en la entrada de la tienda de ropa que Alice había dicho que me tendría que probarme el short y la minifalda, me parecieron sumamente cortos, respiré antes de entrar y pedir que me bajaran los dos conjuntos me los probé rápidamente sin pedir opinión de Edward, pero antes de salir del probador recibí otro mensaje, "Bella la tienda de ropa interior se llama Escala, hay un conjunto azul con negro de corsé eliges ese; Edward ya cayó", me entraron los nervios, aunque no pude evitar sonreír al leer la última parte, Edward ya cayó; esperaba que fuera verdad; pagué apresuradamente, y jalé a Edward hasta la famosa tienda Escala.

La encontré rápidamente, decía su nombre en grandes letras rojas; se veía los conjuntos de lencería expuesto en las maniquís, vi la expresión de Edward sorpresa, nunca si imaginaba que lo llevaría a una tienda de lencería; mi mirada se posó de pronto en el conjunto de lencería dicho por Alice; fondo azul y encima encaje negro; un corsé y una pequeña tanga; Alice estaba completamente loca si pensaba que yo me pondría algo así, pero las palabras seguían en mi mente Emmett y Jasper, me molestarían por el resto de mi existencia, no sabría cual era peor o las palabras en doble sentido, o dichas directamente por Emmett las constantes olas de sentimientos de lujuria que Jasper soltaría al verme a cada instante, debería ser una tortura; al pensar en eso no pude evitar comenzar a dar los pasos que me separaban de la tienda, no avance más porque Edward estaba tieso a mi lado.

- ¿Piensas entrar? – preguntó nerviosamente.

- Si, ¿tiene algo de malo? – contesté, su nerviosismo me daba ánimos de continuar con lo nunca pensaba hacer.

- No – dijo, su mirada estaba clavada en el suelo, podría estar al cien por ciento segura que si hubiese sido humano se habría sonrojado.

- Vamos entonces – le propuse mientras lo jalaba del brazo.

- Bella, te espero acá – soltó él, su voz no sonaba nada segura.

- Edward, solo es un rato, no te va a pasar nada – le indique, mientras le daba un beso en la comisura de los labios. – Por favor – añadí mientras le hacía un pequeño puchero.

- Vamos entonces – dijo él algo abatido mientras me seguía.

Entramos a la tienda, Edward bajo la mirada como si estuviese cometiendo el peor de los crímenes; solo era una tienda de lencería; no entendía, había chicos que acompañaban a sus novias, caminé un tanto insegura; sentía la mano de Edward cerrarse con fuerza en la mía; me acerqué a una de las dependientas y le pedí que me alcanzará el dichoso conjunto, así lo hizo; miré el rostro de Edward, demostraba sorpresa, su boca se había quedado completamente abierta; caminé lentamente mientras lo llevaba de la mano hacia los probadores, lo deje en la entrada mientras entraba a probarme el dichoso conjuntito; me lo puse con un poco de esfuerzo; era de mi talla y me quedaba excelente; me ruborice al ver mi reflejo; más me sorprendí cuando sentí una respiración fría en mi cuello.

- Edward – susurré, había entrado al probador, era lo que Alice había predicho; Edward iba a caer.

Me callé al instante cuando sentí sus frías manos acariciando lentamente mi cintura mientras besaba mi cuello, besaba cada centímetro de este, solté un leve gemido, al sentir su gélida lengua en mi cuello; sus manos también exploraban cada parte de mi abdomen.

- Te queda perfecto – dijo mientras besaba lentamente el lóbulo de mi oreja, no podía relacionar dos pensamientos correctamente.

- Gracias – dije mientras me volteaba a mirarlo directamente a los ojos.

Me acerqué lentamente y comencé a besarlo; primero lentamente; luego con deseo, con necesidad; mis manos comenzaron a jugar con los botones de su camisa; mientras mi lengua se adentraba en su boca; soltó un gemido; cuando mis manos comenzaron a trazar surcos por sus abdominales marcados; me había olvidado completamente que estábamos en un lugar público; solo estábamos él y yo.

- Necesita ayuda – escuché la voz de la dependienta; eso me trajo a la realidad y también a Edward ya que se separó completamente de mí y logre ver la mueca de deseo así como reproche; reproche así él mismo por no llegarse a controlar; ninguno de los dos dijo nada; él salió apresuradamente.

- Pervertido – escuche que alguien gritaba afuera; seguro era uno de los tantos novios de las chicas que iban a probarse los diferentes conjuntos.

- Ayuda, este muchacho es un pervertido – volví escuchar la voz supuse que debía de ser una anciana o algo así, me cambié apresuradamente, salí, dirigí mi mirada por todo el lugar, no encontraba a Edward por ningún lado, me acerque a pagar el dichoso conjuntito; seguro Edward estaría esperándome afuera, tratando de recuperar su dichoso autocontrol.

- Aquí tiene – le dije a la dependienta, mientras le entregaba la tarjeta.

- Señorita su novio está en problemas – dijo mientras empaquetaba el conjunto.

- ¿En problemas? – pregunté.

- Sí, escuchó el escándalo que se armó, una anciana encontró a su novio entre los camerinos, lo acaban de llevar a la comisaría más cercana – la mandíbula se me desencajo, Edward había sido llevado preso, esto no podía estar mejor – me dijo que le entregará esto – añadió mientras me entregaba las llaves de su volvo y las bolsas de compras; yo seguía incrustada en el lugar, que iba a hacer; Edward estaba preso.

- ¿Dónde? – logré articular después de estar metida en mis pensamientos.

- La que está a dos cuadras del centro comercial – contestó la dependienta – su novio debió tener más cuidado, nosotras dejamos entrar a los novios para que den su opinión; pero a veces llegan a ser encontrados por las señoras de edad, que no entienden y los toman por pervertidos, lo peor de todo es que se ha encontrado con la señora Drucker.

- Gracias – dije mientras, salía apresuradamente cargando las bolsas; tenía que pagar la fianza.

Discúlpenme la tardanza.

¿Qué les pareció?

Un halado, una crítica o sugerencia; todas se aceptan.

¿Qué hará Bella para sacar a Edward de la cárcel?, ¿la señora Drucker pondrá trabas para que Edward salga de la cárcel? un adelanto va a haber mas acción en el otro capítulo.

Por cierto el final lo hago de acuerdo a "Amanecer" o prefieren algo propio.

Estaba pensando en un capítulo más y el final o lo alargó un poco más quizás, una intervención directa de Alice o Rosalie; denme sus opiniones.

Subiré pronto, ya no me demoraré, lo prometo.

Por cierto pronto, subiré "Tentadoramente, Bella"; que son los pensamientos de Edward.

Bye.

Besos.