Mundo humano, residencia Michakelos; miércoles 5:15am
Laura miró el reloj, como siempre desde que llegó a ese mundo era demasiado temprano pero simplemente no podía dormir. A todas luces era el estrés que le estaba jugando una mala pasada pero, ¿qué podía hacer? La joven de la librería le dijo que compartiera su carga con las personas que la querían, aunque claro, en esos momentos pensaba que el test saldría negativo pero de todos modos; ¿qué podría decirles ahora? Lo más seguro es que la tomaran por loca. Pero por otro lado la falsa pérdida de memoria causaba sospechas también. Demonios, ¿qué hacer? ¿Qué hacer?
Llegó a la puerta principal y sin más se colocó la capucha de la sudadera y comenzó a correr, había prometido no despertar a Chloe pero tenía que entrenar así que esta era la mejor opción. Su casa estaba ligeramente separada de la ciudad por un camino en medio de un bosquecillo que poco a poco se fundía con la ciudad, perfecto para un trote matutino. Antes que se diera cuenta ya estaba en una pequeña zona comercial. A lo lejos vio a una muchacha abriendo un comercio, ¿ey y ahora que lo pensaba no era esa la librería del otro día? Entonces esa chica debería de ser la de los consejos, ¿cuál era su nombre?
La joven dependienta llamada Mónica dio un pequeño bostezo antes de meter la llave en la cerradura, le gustaba su trabajo de verano pero esto de levantarse temprano era una pesadez. ¿De qué servía no tener que ir a la escuela si todavía tenía que levantarse temprano? Medio riéndose se despejó cuando una sombra se posó detrás de ella. Se volvió.
—Señorita dennos su teléfono y su dinero — dijo un muchacho apuntando una navaja al cuello de Mónica.
Mónica se puso tan nerviosa que tiró las llaves y levantó ambas manos mientras que el compañero de éste se disponía a revisarla por algo de valor, cuando un grito llamó la atención tanto de los atracadores como de Mónica.
—¡¿Qué creen que hacen?! — Gritó una muchacha de cabellos verdes corriendo hacia ellos en ropa deportiva.
Los dos ladrones se rieron, ¿qué era esto una muestra de heroísmo moderna? Pero antes que pudieran decir algo ella dio una rápida patada voladora que le atinó de lleno a la cara del que iba a revisar a Mónica. El otro apuntó su navaja hacia la joven y trató de apuñalarla pero fue desarmado rápidamente con un golpe lateral hacia el antebrazo seguido de un golpe bajo directo hacia la mano y finalmente Laura lo acabó de un golpe directo a la cara.
El otro ladrón se levantó y se puso a buscar algo en su cintura pero Laura se agachó y dio una rápida barrida que lo hizo perder el equilibrio y finalmente le dio un golpe a la mandíbula que lo derribó por segunda vez y esta vez no se levantó.
—¿Te encuentras bien? — Preguntó Laura ofreciéndole una mano a Mónica.
—Este, sí, muchas gracias, ¿Lyra verdad? — Dijo Mónica. — Eso fue increíble.
—Puro Kung-Fu — dijo Laura aburridamente. — Y ahora me llamo Laura aparentemente.
—¿Disculpa? — Preguntó Mónica.
—Ah, larga historia, pero al parecer la prueba dio positivo y mi vida entera es una mentira y… — dio un largo suspiro. — No, disculpa, precisamente estaba corriendo para bajar el estrés. Cuídate y mejor llama a la policía o algo para que se encarguen de estos dos.
—Eso haré — sonrió Mónica. — Y oye, ¿no quieres una taza de café?
—¿Ehm? Claro, ¿pero así de la nada? No entiendo.
Mónica sonrió, extraña chica pero también bastante agradable.
—Es lo menos que puedo hacer luego de salvarme. No es que me importen mucho las cosas materiales pero mi teléfono es nuevo y sí me hubiera molestado.
Laura asintió y tras llamar a la policía para que se llevara a los dos asaltantes entraron y Mónica puso a funcionar la cafetera en la trastienda.
—¿Segura no te interrumpo? — Preguntó cortésmente Laura.
—No, como siempre llego temprano aprovecho a desayunar aquí.
—Ya.
Las dos se quedaron charlando por un rato. Mónica estaba bastante interesada en la historia de Laura, pero luego de su reacción de la última vez prefirió no presionar demasiado. Por suerte Laura se encontraba algo parlanchina y le contó de su experiencia estos últimos dos días.
—Entonces sí tengo seres queridos aquí pero no sabía. Es algo que jamás creí posible.
Mónica asintió suavemente.
—Ya veo. Pero lo que no entiendo es por qué estabas tan segura que el test de paternidad fallaría — dijo Mónica.
Laura miró al vacío.
—¿Cómo podría explicarte? Digamos que cierto idiota que conocí, aunque todavía no entiendo muy bien cómo, desarrolló una loca teoría sobre mí. Nadie le creyó, ni siquiera yo, pero al final resultó tener razón y demostró que alguien en quien confiaba me ha mentido todos estos años. Pero no puedo entrar en detalles, no sin que llames al hospital psiquiátrico más cercano.
—Me parece bien, después de todo no soy yo con quien debes compartirlo, ¿no te parece?
—Puede ser, puede ser— murmuró Laura. — Gracias por el café.
—De nada, pasa por aquí de vez en cuando a charlar y de paso comprar libros.
Y tras despedirse la joven de cabello verde menta regresó a su hogar. No supo cuánto tiempo estuvo fuera pero cuando regresó su hogar estaba en caos, su padre estaba hablando desesperadamente por esa invención que los humanos llamaban teléfono y su madre estaba intentando concentrarse en preparar el desayuno pero no podía concentrarse como era debido.
—¿Ey, de qué me perdí? — Quiso saber Laura.
Los dos adultos la abrazaron de inmediato pero luego su padre comenzó a sacudirla.
—¡Tú! ¿Dónde estabas Laura? ¿Tienes idea del susto que nos diste cuando vimos la puerta de tu cuarto abierta y ni rastro de ti? ¿Tienes idea?
Laura tragó saliva, ni Bon-Bon se ponía así cuando regresaba tarde a casa. Pero de nuevo la abrazaron.
—Ya te perdimos una vez Laura, no soportamos la idea de hacerlo de nuevo — dijo su madre con lágrimas de preocupación.
Laura simplemente bajó la cabeza.
—Lo lamento, me desperté temprano y quise ejercitarme pero como no quería despertar a Chloe así que fui a trotar.
Sus padres bajaron la cabeza suspirando.
—Tenemos que conseguirte un teléfono — dijo su padre.
—Definitivamente — concordó su madre. — Está bien que te guste hacer deporte Laura pero por favor no nos des esos sustos, mientras te conseguimos un celular deja una nota o algo.
—De acuerdo — dijo Laura débilmente. Sí claro, ¿cómo no pensó en eso antes? En serio que tenía demasiado a qué acostumbrarse ahora que era una jovencita humana.
Entonces varios pequeños y rápidos pasos llamaron la atención de todos. Lyra hizo un face-palm al mismo estilo que hacía un face-hoof de regreso en Equestria.
—Adivino: volvimos a despertar a Chloe.
Los señores Michalekos se rieron entre nerviosos y divertidos a la vez.
—Chloe, disculpa — se disculpó su padre. — Pero te prometo que en cuanto se normalice la situación con Laura dejaremos de despertarte.
La pequeña se frotó los ojos del sueño.
—No importa, — y muy para la sorpresa de los padres le sonrió a Laura, — ¿me puedes seguir contando sobre Equestria?
—Claro pero tengo que bañarme, acabo de venir de correr — se excusó la chica.
—¡Bañémonos juntas! — Saltó la pequeña.
Esta sí que era nueva pero de todos modos Laura sonrió y las dos corrieron al baño principal.
—¿Desde cuándo se llevan así de bien?
—¿Qué es Equestria?
En el baño Laura lavaba el cabello de Chloe mientras estaba perdida en el país de los recuerdos que según Chloe era el mundo de los cuentos infantiles.
—El asunto es que imagínate, la pobre Heartstrings tenía el cupcake más suculento que el Señor Cake podía ofrecer. Eran tan deliciosos que sólo hacía tres por día y necesitabas de una suerte increíble para encontrar uno. Chocolate con cobertura de queso mascarpone dulce adornado con migas y chispas de chocolate puro.
—Suena delicioso.
—Balance perfecta de dulzura sin pasarse. ¡Pero entonces de la nada esa horrible criatura se lo comió en menos de un segundo! La pobre no pudo siquiera probar un bocado.
Los ojos de Chloe se iluminaron.
—¿Qué criatura?
—Un parasprite, lindas bolitas de pelo con brillantes ojos y una hermosa sonrisa con alas transparentes que reflejaban todos los colores del arcoíris.
—Eso no suena nada horrible — dijo ingenuamente Chloe.
—Pero que su lindura no te deje engañar. Esas cosas tienen el poder de multiplicarse infinitamente y comen, comen, comen. ¡Siempre tienen hambre!
Y siguió contando, a la pequeña le hizo especial gracia cuando Twilight Sparkle lanzó su hechizo que cambió su apetito por comida a edificios y demases. En serio fue uno de los días más difíciles en Ponyville y el hecho que tuvieran que reconstruir toda la ciudad prácticamente desde cero después del incidente.
—Lo peor de todo es que todo ese esfuerzo porque Celestia no se diera cuenta y al final la alcaldesa le tuvo que decir la verdad para que mandara a sus trabajadores a reparar la aldea.
Chloe se rio como loca.
—¿Y qué dijo Twilight?
—Pobrecilla, nadie ha tenido el valor de decirle la verdad. Según ella la Princesa sigue sin saber nada.
De nuevo Chloe se rio.
—Esa Princesa Celestia suena muy buena.
Laura frunció el entrecejo pero se las arregló para sonreír antes que Chloe se diera cuenta.
—Mucho, por eso casi todos sus súbditos la aman mucho.
—¿Casi?
Laura torció el gesto, esta niña era más aguda de lo que parecía (de hecho eso la hizo sentirse orgullosa de ella como una buena hermana mayor) pero de paso tendría que controlar sus sentimientos recientemente encontrados si quería seguir contándole sobre su hogar a Chloe.
—Bueno sí, a veces aparecen ponis malvados como… el Rey Sombra e incluso una vez su propia hermana se puso en su contra convirtiéndose de la Princesa Luna en la temible Nightmare Moon.
De nuevo los ojos de la pequeña se iluminaron.
—Cuéntame.
—Cuando regreses de la escuela, estamos tomando un baño muy largo.
No se necesitó decir mucho más y pronto las dos se vistieron y bajaron a desayunar con su familia.
—¿Entonces pasó algo entre ustedes que de la nada se llevan así de bien? — Quiso saber la señora Michelakos.
—Digamos que soy buena inventando historias divertidas para Chloe — sonrió Laura. — ¿O me equivoco?
—¡Me gustan mucho!
Laura bajó ligeramente la cabeza, le caía bien hablar de su mundo de una forma que no la tomaran por demente además que se había ganado la amistad de Chloe. ¿Era algo no?
—¿Entonces ya que se llevan tan bien, quieres acompañarnos a dejar a Chloe a la escuela? — Preguntó su padre.
—¡Claro!
Una idea a la cual accedió al principio pero casi automáticamente se arrepintió, pues al igual que la última vez terminó prácticamente clavando las uñas al asiento del auto. Demonios, ¿en serio tenía que acostumbrarse a estos vehículos?
—¿Te marean los autos? — Quiso saber Chloe.
—Algo — admitió Laura. — Me pondré bien.
Su padre se rio.
—Bueno supongo entonces que las lecciones de conducir no estarán en tu futuro inmediato.
¿Lecciones de conducir? Grandioso, esperaba tener suficientes viajes en auto antes de ese futuro.
Llegaron, la escuela no estaba tan lejos por suerte.
—Ven Laura, quiero que mis amigos conozcan a mi hermana mayor.
La chica miró a su padre que sonrió y se bajó con ella. La vista de la chica con el cabello verde menta acompañando a Chloe Michelakos alertó a los maestros pero la presencia del hombre los tranquilizó.
—¿Este, señor Michelakos? — Preguntó la maestra de Chloe.
—Es una larga historia señorita Blossom. Permítame presentarle a Laura, la hermana mayor de Chloe.
La maestra miró a la joven con los ojos como platos. ¿De verdad? La historia de la hija perdida de este hombre era famosa en toda la ciudad.
—Señor, ¿me está diciendo que…?
—Después de tantos años hallamos a Laura — dijo al hombre orgullosamente abrazando a la joven.
—¿Qué hay? — Dijo ella ligeramente incómoda.
—¿De veras? ¿De veras eres Laura Michalekos? ¿Dónde has estado todo este tiempo?
—No tengo ni la menor idea — dijo Laura. — ¿Podríamos irnos por favor?
Su padre captó su incomodidad y accedió. Claro, tal vez se precipitó. Una vez en camino le tomó la mano.
—Lo siento, es sólo que me emociona tenerte de vuelta.
—Sí, no te preocupes, pero igual esto es demasiado extraño para mí — se disculpó Laura.
—Lo sé.
Dieron una vuelta inesperada.
—Este no es el camino a casa — dijo Laura.
—No, iremos a comprarte tu teléfono celular. No me volverás a dar un susto como el de hoy jovencita.
Laura ahogó una risita pero accedió, aunque luego volvió a aferrarse al auto. No creía que se fuera a acostumbrar pronto.
Y de nuevo un cap más dedicado a Lyra y su nueva vida como Laura. Una escena slice of life antes de meterme de lleno a la acción. Este cap funciona como guiño a la historia original ya que mis caps favoritos son cuando Lyra comienza a convivir con su nueva familia y por supuesto contándole sobre Equestria a Chloe.
Chao; nos leemo!
