Nada de Crepúsculo me pertenece, la historia es de Sthepenie Meyer y yo solo lo utilizo con fines de entretenimiento.
Summary: Estaba segura de tres cosas: primero, no era un personaje de esta novela; segundo, posiblemente termine loca de remate y tercero, estoy perdida en crepúsculo.
Advertencia: Todos los presonajes le perteneces a Meyer, excepto Hannah James, Danielle James, Charles y aquellos que esten relacionados con Hannah.
Advertencia 2: Algunas frases orginales del libro, apareceran en esta historia
Parte VII
Este mes había sido caótico para mi, ya casi no podía dormir y en parte era culpa de Edward Cullen, al cerrar los ojos veía su rostro claramente como si estuviera mirándome dormir, mis pesadillas cada vez se volvían más horrorosas y me despertaba a las tres de la mañana con miedo y ganas de gritar, si no fuera por que mi piel era trigueña, cualquiera diría que había una competencia de ojeras entre los Cullen y yo.
Mi rendimiento escolar era pésimo, los ojos se me cerraban en cuanto lo profesores comenzaban a explicar y el señor Banner había perdido la paciencia conmigo una clase, alegando que yo saboteaba su lección a propósito, el señor Clapp me mandaba a correr para espantar el sueño y el dueño del Logde refunfuñaba cuando me equivocaba con los pedidos de las mesas.
Era el mes más pésimo de mi existencia, en parte por que mi cabeza estaba llena de Edwards que chupaba mi sangre hasta dejarme seca, aprovechando la oscuridad y soledad de la sala en casa de los Swan para entrar silenciosamente y atacarme dejándome echa una pena.
Casi todas las pesadillas las protagonizábamos Edward, Charles y yo. Empezaban siempre en el mismo punto, corriendo por la costa dorada tan rápido como mis humanos pies podían, escuchaba el viento silbar en mis oídos y a lo lejos alguien gritaba mi nombre para que me detuviera, en cuanto echaba una mirada atrás Edward corría muy rápido para alcanzarme, sus ojos estaban negros y sus colmillos tenían sed de mi sangre.
Como en todo sueño, el cuerpo no me respondía y pies corrían más lento, sintiendo angustia e impotencia, mientras el vampiro estaba cada vez más cerca de mi, mis pies siempre se detenían frente a un edificio alto y lujoso, antes de que pudiera admirar su magnificencia, los colmillos se enterraban en mi tierna piel y en vez de sentir placer, sentía un dolor agudo que me paralizaba por completo.
Charles siempre llegaba cuando estaba a punto de morir, sus ojos azules abiertos como dos pelotas pequeñas, observando impotente como mi vida se iba escurriendo por culpa de un chico hermoso desde las puntas de sus cabellos hasta el dedo gordo de sus pies, siempre lograba dar dos pasos para lanzarme un beso, mientras una lagrima se iba escurriendo por mi mejilla y solo lograba articular un lastimero adiós.
Entonces era ahí cuando me levantaba asustada y con el corazón latiendo a mil por hora, nunca le daba créditos a los sueños, siempre había soñado con que mi padre aparecía y eso jamás había ocurrido hasta hoy, pero soñar que un vampiro saciaba su sed con tu sangre era para mortificar a cualquiera.
Edward Cullen solía observarme con discreción en la cafetería, cuando nuestras miradas se cruzaban aquel sentimiento raro se volvía alojar en mi estomago, entonces bajaba mi cabeza y escondía mi rostro entre la mesa, ni siquiera me percataba del sonido del comienzo de la otra clase hasta que Ángela amablemente me zarandeaba para irnos a Biología.
Pero yo no era la única que tenia un mes caótico, Bella estaba cansada de la atención que había cosechado tras el accidente, si bien Tyler se disculpaba por su descuido no la seguía a todas partes como lo solían hacer Eric y Mike, aparte de eso, Cullen la ignoraba olímpicamente durante las clases de biología, Bella se sentía mortificada por despertar tal sentimiento de crueldad.
En la escuela el clima hacia soñar a muchos, tanto que estaban planeando una excursión para ir a la Push, eso fue lo único que logro despertar mi interés, desde hacia mucho tiempo no veía Jacob y me preguntaba si su concepción acerca de mi había cambiado, estaba segura que en cuanto me baje del auto pensó que me faltaban varios tornillos en la cabeza y desde ese día ni sus luces, una vez Charlie me dijo que su padre lo tenia ocupado con la reconstrucción de un carro.
Estuve esperando durante toda la conversación, que el tonto de Eric saliera con "La Push baby", en cuanto dijera esas tres palabritas una bandeja llena de comida aterrizaría en su cabeza, pero no me dio el gusto de hacer un revoltijo para animarme, solo se había limitado a presionar para que Bella insistiera.
— Hola —salude a Bella que estaba colgando el teléfono y tenia el rostro confuso.
— Hola —saludo esbozando una sonrisa—, ¿Qué tal el trabajo?
—De ataque —conteste desplomándome sobre la mesa—, por suerte no bañe en limonada a uno de los clientes.
— Deberías ir al hospital —sugirió Bella sirviendo mi cena.
— Iré un día de estos —asegure apoyando mi cara sobre los brazos—, ¿Jessica te llamo?
Bella me escruto con los ojos antes de poner la cena frente a mi, miércoles, no debía ser tan evidente con las preguntas, de seguro estaría pensando que yo era una criatura tanta rara como Cullen, tome un bocado de la cena esperando sus preguntas.
— ¿Cómo sabias que era Jessica? —pregunto Bella alzando una ceja.
— Tenías un gesto confuso —conteste dejando el tenedor en el plato—; supuse que seria Jessica, me imagino que te estaba pidiendo permiso para invitar a Mike.
— Tienes la razón —repuso Bella arrugando el cejo—, el baile no esta dentro de mis posibilidades. ¿Invitaras a alguien Hannah?
Me atragante con el vaso de leche que estaba tomando, tosí fuertemente hasta casi desgarrarme la garganta, Bella sonrió, debía estar pensando que tenia alguien en mira, pero yo no iría a ese tonto baile, si no estaba Charles no tenia sentido asistir, menos cuando la mitad del alumnado me consideraba un bicho raro como los Cullen y los Hale.
— No iré —conteste cuando la tos se acabo—. Primero me amarro a la pata de una cama.
Bella sonrió con ganas, yo fruncí el cejo mientras comía la cena, esta chica era más rara que un perro a cuadros.
— Disculpa Hannah —dijo Bella sobándose los cachetes por reír tanto—. Pero por un momento pensé que irías con Edward Cullen.
Bien ahora si me atragante con la comida, Bella tuvo que socorrerme para no terminar ahogándome con la cena, tras varios minutos y un vaso con agua, mi respiración estuvo en calma, Bella se mordió el labio con mortificación.
— Lo siento —se disculpo Bella.
— ¿Por qué pensaste que iría con Cullen al baile? —pregunte más que ofendida un poco curiosa.
— No se —dijo Bella alzando la mirada al techo—. Ustedes dos parecen entenderse, me refiero al hecho de que son un poco misteriosos, parece como si tú supieras que es él, por que no te sorprendiste por el hecho que nos rescato de una muerte segura.
Si había santos y ángeles en el cielo, una ayudadita no me caería nada mal; que podía decirle a Bella Swan, que sabía absolutamente todo, que Edward era un vampiro que deseaba su sangre casi con una ansia asesina, que serian novios dentro de unas cuantas semanas, que terminarían casándose y perpetuando la estirpe Masen, posiblemente también le diría que creería estar enamorada de Jacob Black y lo besaría con la esperanza de que no sufriera en una batalla, que terminaría siendo la suegra de su mejor amigo, seria un relato espeluznante.
— La verdad me sorprendió —admití—, creo que lo pico una araña radioactiva.
— ¿Estas hablando en serio? —pregunto Bella seria.
— Es en serio Bella —dije terminando en paz la cena—. Creo que Edward Cullen esconde algo muy gordo, me refiero jamás come nada, ¿Cómo llego tan rápido donde nosotras estábamos?, sus ojos parecen cambiar de color como su humor, todo el mundo parece huirle.
— Pensé que era la única que me había fijado en esos detalles —comento Bella con un tono conspiratorio—. ¿Tienes alguna idea de lo que es?
— No —conteste sabiéndome la respuesta de memoria—, tal vez sea un superhéroe.
Bella soltó una risita.
—Creo que ambas estamos locas —dijo Bella observando la hora en el reloj—. ¿Tú que escondes Hannah James?
— Algún día te lo diré Bella —conteste levantándome de la mesa—. Te aseguro que ese día te sorprenderás.
Bella decidió guardar silencio desde ese momento, pero en su cara observe sus ansias por saber que escondía Hannah James, oh si, le diría todo a Bella cuando me asegurara que era novia de Cullen y ambos visitarían a la familia, hasta ese momentos mis labios estarían sellados y mis pensamientos también.
Al día siguiente había revuelo en la escuela, las chicas cuchicheaban tratando de escoger las mejores estrategias para invitar a sus parejas, incluso algunos chicos se saltaron la norma y tomaron la iniciativa antes que las chicas se les escaparan, Bella y yo estábamos inmunes a la locura del baile, primero me partía un pie antes que ir del brazo de algún estudiante lleno de burbujeantes hormonas.
Cuando la clase de biología llego, me detuve en el umbral del laboratorio, mientras dejaba que Mike y Bella se adelantaran, Edward Cullen me observaba fijamente como si quisiera sembrarme en el suelo, suspire y baje la mirada al suelo, sonreí un poco al recordar que dentro de poco Newton se llevaría una gran frustración.
— Bueno —le escuche decir a Mike, mirando al suelo—, Jessica me ha pedido que la acompañe al baile de primavera.
Mis ansias por detenerme y disfrutar de la derrota de Newton me tentaron enormemente, decidí continuar esbozando una sonrisa anticipatoria, Cullen levanto la mirada bruscamente y me observo detenidamente, le saque la lengua mentalmente y provoque que el vampiro sonriera alertando a Mike que se puso más nervioso de lo que ya estaba.
Bella frunció el cejo y le contestaba algo a Mike, la cara del chico se iba desinflando a medida que sucedía el intercambio de palabras, ella lo estaba rechazando sutilmente, en cuanto Mike regreso a la mesa con cara de pocos amigos supe que la derrota era evidente, pobre de Newton, tendría que ir con la cotilla de Jessica que seguramente bailaría de la felicidad en cuanto se lo pidiera.
— ¿Ya lo sabias, cierto? —me pregunto Mike con un dejo de resentimiento en la voz.
— ¿Qué? —inquirí extrañada de la incoherente acusación—, no se de que hablas Newton.
— Te llevas a Bella para Seattle —me acuso Mike en un tono de voz bajo—; sabias que yo le pediría que fuera conmigo al baile y te vengas llevándotela para que no vaya conmigo.
Observe a Mike como si fuera una garrapata, la vena en mi frente comenzó a palpitar peligrosamente, no solo este había sido el peor mes de mi vida, si no que ahora el idiota de Mike me acusaba de algo que solo Bella había planeado, no aplique mi cinturón negro en Newton por que Jesica lo necesitaba para lucirse.
— Newton deja de estar viendo tanta televisión —dije después de asegurarme que mi voz no sonaría furiosa—, el universo no gira en torno a ti.
— ¿Por qué rayos no invitaste a Cullen?, así Bella no ira a Seattle contigo —dijo Newton con un tono de voz contenido.
Esta era la gota que derramo mi pequeño vaso de la paciencia, di un pequeño golpe sobre la mesa que alerto a nuestra compañera de mesa, el señor Banner parecía no enterarse de la enorme incompatibilidad entre Mike y yo, sentía que el asiento ardía con potencia debajo de mí, quería salir huyendo del salón para gritar de rabia, si no gritaba presentía que me volvería una psicópata.
— ¿Señorita James se siente bien? —pregunto el señor Banner mirándome desde el tablero.
Su pregunta atrajo la atención de toda la clase, no podía imaginar mi aspecto en este momento, seguramente debía tener el rostro morado a causa de la furia asesina que me poseía, evidentemente no estaba bien.
— No me siento muy bien —conteste con los dientes apretados—, ¿podría ir a la enfermería?
— ¿Algún voluntario que acompañe a la señorita James? —pregunto el profesor observando a los estudiantes reunidos en le laboratorio.
— Puedo ir sola —refute antes que cualquiera se ofreciera—, no hay necesidad de que alguien se pierda la clase.
— No parece que pueda llegar a la enfermería por sus propios pies —alterco el profesor.
— Le aseguro que no estoy de muerte —dije tomando mis cosas y parándome como un resorte de la mesa.
Antes que el señor Banner objetara otra cosa, salí del salón con rapidez, odiaba tener limitaciones dentro de la historia. Tan pronto como me vi librada de biología, decidí que no necesitaba una enfermería, necesitaba un lugar solo donde pudiera gritar en paz.
Acelere mi caminata hasta encontrar un lugar solitario en la parte trasera de la escuela, en cuanto vislumbre que nadie me molestaría en mí desahogue solitario, tire mis cosas bajo un árbol y me senté sobre la tierra húmeda, era un paraíso en comparación con la furia asesina que estaba por explotar.
De mis labios salieron silenciosos gritos, rechinaron los dientes y unas cuantas lágrimas acompañaron el patético cuadro, ¿Qué me estaba sucediendo?, acaso la maldición de Bastian me estaba persiguiendo y ahora estaba olvidando a los seres que amo, no quería olvidar, quería regresar a mi casa y tirarme a los brazos de Charles y decirle cuanto lo amaba.
Una parte irracional de mi cerebro, me gritaba que ya no necesitaba de Charles, que era otra persona la que necesitaba, unos brazos duros y fríos, era ilógico lo que una parte de mi reclamaba, yo no podía pasar a ser la rival de Bella, no cuando amablemente me dejaban dormir en el sofá de su sala, ¿Qué mente podía desear lo que no era real?
Por que no podía irme, mandar toda esta historia a la quinta porra y dejar que arreglaran sus vidas como mejor les pareciera, alejarme y que el tiempo matara esa parte ilógica que empezaba a ver a Edward con unos ojos que solo habían sido para Charles, no podía gustarme un personaje que no existía, era enfermizo sentirme de ese modo.
No se cuanto tiempo estuve en ese patético estado, escondiendo mi cara entre las piernas y abrazándolas fuertemente contra mi pecho, como si ellas pudieran protegerme de una devastadora locura, deje escapar las ultimas silenciosas lagrimas, antes de percatarme que tenia publico presenciando a una humana real desmoronándose.
— Hola —saludo una chica de apariencia sobrehumana y cuyo cabello apuntaba a diferentes direcciones.
— Hola Alice —salude limpiando los rastros de las lagrimas—, dime que voy alejarme de Forks dentro de unas horas.
Alice soltó una risita y se sentó frente a mí.
— Eso solo puedes decidir tú —dijo con un tono divertido.
— ¿Has venido a eliminarme? —pregunte tomando un respiro y aceptando mi inevitable destino
— Claro que no —respondió meneando su pequeña cabeza—. Edward literalmente me arrancaría la cabeza; solo quería conocer mi competencia en visiones.
— No soy vidente como tú —aclare esbozando una sonrisa—, solo se como termina esta historia.
— ¿De veras? —pregunto Alice emocionada—, ¿Edward y Bella estarán juntos toda la eternidad?
— Eso lo sabes mejor que yo —conteste a sus preguntas—, eres la gran Alice y creo que ahora sabes cosas que no estaban planeadas para esta historia.
— Si —contesto haciendo un mohín—. Pronto encontraras el camino a casa.
Mi corazón bombeo frenéticamente con alivio, eran las palabras que esperaba desesperadamente escuchar, toda la furia asesina que amenazaba con aplastarme, ahora se la había llevado un tornado de emociones, Alice sabia como consolar a los que éramos unos desdichados.
— Gracias —dije con infinita gratitud.
Tanto Alice como yo nos levantamos del húmedo suelo, antes de que pudiera sobreponerme a la información, la menuda vampira se colgó de mi cuello y su brazo encajo perfectamente, solo era unas cuantas pulgadas más alta que Alice, así que sonreímos al ver que encajábamos como unas perfectas amigas.
— ¿Sabes una cosa? —pregunto Alice mientras caminábamos hacia los parqueaderos.
Negué con la cabeza, yo no podía adivinar tan fácil como ella solía hacerlo.
— Edward se siente igual que tú —prosiguió—. Se que tomaras la mejor decisión para todos.
Agache mi mirada, era una maldición para la historia, resultaba que yo no era la única confundida, Forks era el propio infierno para unos cuantos.
— Te voy adelantar algo Alice —dije observando la cara de ansiedad de la vampiresa—, pero prométeme que no pensaras en ello cuando Edward este cerca.
— Lo prometo —dijo Alice alzando la mano derecha—, palabra de vampiro.
— Dile a Edward que lleve hoy en la noche aceite, para que la ventana de Bella no chirree cuando entre —confesé bajando la voz.
Alice soltó una musical sonrisa, yo la seguí en su contagiosa carcajada.
— De acuerdo, se lo diré —dijo Alice soltando mi cuello cuando ya casi llegábamos a los parqueaderos.
— Otra cosa —dije antes de que nos separáramos—. Yo de ti, ya iba pensando cual seria el vestido de boda más genial.
Alice se quedo clavada en su sitio y me contemplo con los ojos dilatados, por un momento pensé que estaba teniendo una terrible visión, pero luego al ver sus ojos brillosos y una sonrisa que se iba ensanchando cada vez más, me di cuenta que lo que deseaba era gritar de la emoción, pero solo se limito a dar un pequeño salto como celebración.
— Eso si fue un verdadero adelanto —declaro Alice con descaro—, adiós Hannah.
— Fue un place hablar contigo Alice —dije despidiéndome de un apretón de manos.
En cuanto Alice desapareció, me di cuenta que la clase de gimnasia ya se había acabado, dirigí mis pasos hacia el parqueadero y a lo lejos observe que Eric esperaba a Bella con bastantes nervios, Bella casi corría hacia el monovolumen y se detuvo cuando reconoció a Eric, entonces comprendí que debía dejarlos solo unos segundos.
No fueron muchos los minutos en que Eric dio media vuelta hacia el instituto, Edward Cullen paso delante de Bella riéndose de su mala de suerte de ser asaltada dos veces en un mismo día, solo faltaba Tyler para poner la cereza en el vaso, Bella se monto en el auto y comprendí que lo mejor era moverme rápido.
Llegue al auto en menos de un minuto, justo cuando el flamante volvo se coloco delante del monovolumen, sentí que alguien me miraba muy de cerca, me lleve un gran susto cuando vi a Tyler, el chico se le notaba los nervios que le poseían.
— Hola Tyler —salude rompiendo el silencio—, ¿necesitas hablar con Bella?
Tyler me observo confundido y luego negó con la cabeza.
— No —contesto tomando un trago de aire—. ¿Me vas a pedir que te acompañe al baile de primavera?
Perfecto. No podía caerme un rayo ya.
Hola a todos, he vuelto antes de tiempo, la verdad no pude resisitirme y como solemos decir en mi pais hice chancuco y entre repaso me puse a terminar el capitulo, muchas gracias por desearme suerte, creanme que la voy a necesitar mañana, tambien necesitare todos los rezos a los santos para pasar el examen más dificil al que me he enfrentado en mi vida, que sucedera dentro de un mes.
Espero que les haya gustado el capitulo, la verdad quiero confesar que nunca pense que a la gente le causara gracia lo que escribo, por lo general suelo escribir historias romanticas hasta el tuetano, pero bien, ya puedo irme a trabajar de comediante.
Muchas gracias por sus mensajes, ya saben cualquier sugerencia es bien recibida. Nos veremos en una proxima actualización.
Kathyarius.
