Llevaban ya un buen rato caminando en medio del bosque, claro, de la parte que no había sido consumida por la serpiente maldita. El silencio iba por delante de ellos, ya que en todo el viaje no habían intercambiado ni una palabra. El sol estaba en su punto más alto: era medio día. Amy estaba algo cansada, nunca había caminado tanto, pues solo pasaba encerrada en la casa ubicada al pie de la montaña. Escucho un ruido peculiar. Kon, quien iba en su cabeza simulando ser un gorro, al parecer tenía hambre. Sonic se detuvó.
-Hora de comer ¿al parecer?-
-Pues…eso creo…Kon tiene hambre…-
-Espérenme aquí- dijo el erizo mientras caminó un par de pasos, alejándose de ellos
-¿A dónde vas?-
-A buscar comida-dicho esto el erizo corrió a gran velocidad, desapareciendo y dejando viento tempestuoso en donde había estado parado. Amy se quedó sentada a la par de un árbol frondoso, mientras Kon saltaba para sentarse al lado de ella. En ese momento suspiro… ¿Qué más le esperaba en ese lugar? ¿Se encontrarían con la serpiente de nuevo? ¿Cómo estaría su abuela?... entonces recordó…recordó como su abuela corría hacia ellos en un vano intento de detenerlos… cerró sus ojos un momento… la recordó gritar, la recordó moviéndose entre la hierba hacia ellos, recordó la exasperación de su rostro… ¿En realidad había hecho mal? Después de todo… partió hacia un lugar desconocido… con alguien desconocido… estaba insegura… aun así, ella lo siguió…sin saber porque…sin saber cómo… ella quería estar en ese lugar.
-Aquí tienes- dijo el erizo estirando un bollo de pan hacia ella
La eriza lo tomó con delicadeza y olfateo –¡Huele bien! ¿Qué es?- preguntó curiosa
-Es conocido como "Bocado del Cielo", pruébalo-
Amy mordió suavemente el panecillo. Es como si su paladar sintiese por primera vez la gloria, la satisfacción y la delicia en su máxima exposición.
-¡Esto….es exquisito!-dijo ella mientras continuaba comiendo. El zorrito empezó a mover su cola y puso su pata en ella. -¡Oh! Lo siento Kon…-dijo mientras le daba un pedazo generoso al pequeño kitsune, quien felizmente lo devoró.
Sonic se sentó al lado de ella. –La comida es un tanto diferente a la de tu mundo…digamos que aquí hay gente que tiene gran dedicación y habilidad en la comida que busca los ingredientes más raros y exquisitos para crearla-
La eriza continuo comiendo lentamente. –Sonic, ¿De dónde sacaste esto? –
-¿Quieres más?-
-No, no es eso-
-¿Entonces?- dijo el erizo mientras movía su cabeza a un lado
-Bueno…digamos que estamos en medio de un bosque profundo y tú lo conseguiste como si hubiese un puesto de comida justo frente a nosotros-
-Oh…bueno…regresé al pueblo del cual salimos…había olvidado comprarte uno- dijo el mientras se recostaba en el árbol
-Gracias-dijo ella en voz baja mientras terminaba de comer
-No hay porque-
Mientras la eriza descansaba, esperando a que la comida bajará, se recostó en el árbol y miró hacia arriba –Sonic… ¿Por qué no eliminaste a la serpiente cuando nos siguió?- pregunto ella sin dejar de ver los huecos luminosos provocados por las hojas que se mecían con el viento y cubrían de manera parcial el cielo soleado.
-No debía de hacerlo…estabas demasiado cerca…lo mejor era alejarla…además ya te dije que me encargaré de ella-
-¿Y esos lobos? ¿Los que aparecieron?-
-Ellos son Hankyo y Haku… un par de amigos míos…te caerán bien-dijo el con toda la tranquilidad del mundo
-¿Amigos?-
-Claro, Haku es muy bromista… Hankyo es algo serio y gruñón…es un amargado sin vida social…-
-Significa… ¿Qué los volveremos a ver?-
-¿Acaso no quieres verlos de nuevo?-
-Bueno…yo…no sé cómo rayos reaccionar ante un par de lobos gigantes-
-Ellos no te harán nada…-
Amy suspiró. Se quedaron un momento en silencio, solo escuchando las hojas mecerse con el viento.
-Son tus amigos… ¿Porque usas una máscara de lobo?-
-No-
-¿Entonces?-
-La verdad ellos son Yokai-
-¿Yokai?-
-Bestias Espirituales, usualmente andan por ahí libres…hasta que deciden servir a alguien-
-¿Entonces…ellos decidieron servirte?-
-Digamos que no tuvieron opción –dijo el erizo mientras colocaba su mano en la parte inferior de su máscara, como si estuviese a punto de quitársela
-¿A qué te refieres?-
-Bueno…Los yokai pueden ser buenos o malos…ellos deciden lo que serán. Digamos de que estaba a punto de eliminarlos a ambos… les propuse que me sirvieran y pues…-
-¿Los…Obligaste? ¿Peleando con ellos?-
-Oye…necesitaba buenos sirvientes…además ahora les caigo bien-
-Y ¿hay más yokai en este mundo?-
-Claro que si, de hecho estas sentada a la par de uno-
Amy miró a su lado. El pequeño kitsune movió una oreja al lado mientras movía la cola hacía ella.
-¿Kon?-
-Sí. De hecho los kitsune son yokai muy raros y poderosos. Se dicen que descienden de la gran montaña imperial, que poseen poderes sagrados y que sirven a los descendientes de Amaterasu, la gran diosa del sol-
Amy quedó viendo fijamente a Kon. Kon observó su cola y empezó a juguetear con ella.
-¿Kon?- preguntó de nuevo la eriza totalmente incrédula de que el pequeño zorro cubriese esas cualidades.
-Kon es un zorro bebé…ni siquiera tiene una llama en su cola…-
-¿Llama?- Kon empezó a jalar la bufanda de Sonic. Amy se quitó la bufanda colocándola sobre el zorrito, quien felizmente jugueteaba con ella.
-Los kitsune poseen una llama azulada en la punta de su cola, la cual significa que es un zorro sagrado y purificador…mientras más experiencia tenga el zorro…más colas tendrá…he oído que el máximo de colas que puede llegar a tener un zorro son 9 y se vuelve un kyubi…un ser divino muy poderoso…si está del lado equivocado…digamos que no es listo enfrentarte con un kyubi demonio-
Amy miró al pequeño enredándose entra la bufanda del erizo. Ella rio por lo bajo.
-No imagino a Kon como un "Zorro divino"- tomó en brazos al pequeño –Kon parece más una pequeña bolita de lindura- dijo mientras Kon movía su cola.
-Bueno, es hora de seguir- dijo el erizo poniéndose en pie –Mucho camino que recorrer y si quieres que me encargue del akuma de tu abuela tendremos que llegar a la ciudad pronto-
-Claro- dijo Amy mientras colocaba a Kon en su cabeza, recogió la bufanda del erizo azul y la envolvió en su cuello. Miró la mano del erizo estirada hacia ella, para ayudarla a levantarse.
Ambos empezaron a caminar, siguiendo el sendero marcado en medio del bosque.
La oscuridad poco a poco inundó el bosque enteró. Las nubes blancas y el cielo celeste se habían transformado en estrellas blancas y un cielo oscuro azulado. En medio de los arboles había 2 erizos sentados, frente a frente, alrededor de una fogata. La noche era fría… un viento helado corría a través de todo aquello que estuviese dentro del bosque. La eriza rosa se abrazaba a sí misma. El erizo se levantó y se sentó justo a su lado.
-¿Tienes mucho frío?-
Ella solo asintió.
-Permíteme- dijo el mientras le quitaba la bufanda.
-¿Qué piensas hacer?- pregunto ella desorientada
De alguna u otra manera la bufanda creció mientras Sonic la agitaba con el viento. Cubrió a la eriza rosa de manera que el frío incesante que subía como escalofríos en su espalda desapareciera.
-¿Magia?-dijo ella observando al erizo
-Llámalo como tú lo desees-
Las brasas se elevaban con el viento. Ambos miraron la fogata, sin decir ni una palabra.
-Tienes muchas dudas aun… ¿no es así?-
Ella no respondió. El erizo decidió no seguir preguntando, no quería hacerla sentir incomoda.
-Este lugar es tan diferente de dónde vengo…-susurró ella. El erizo la vio, pero no continúo con su conversación, curioso de ver que más podía hablar ella.
-Por las noches, en mi casa no se escucha ruido alguno, es como si el lugar estuviese muerto…sin embargo acá…es…es como si pudiese sentir todo a mi alrededor…como si el bosque me diera la bienvenida y me invitará a pasar una noche aquí, como que si las estrellas me saludarán desde el cielo…como si la luna…quisiera cuidarnos…-
-Ya no hueles a mortal-
La eriza desvío la mirada del cielo estrellado hacia Sonic.
-¿Eh?-
-Ya no hueles a mortal. Ahora será más fácil recorrer este mundo-
Amy se quedó en silencio.
-Tal parece que estás empezando a conectarte con este mundo- dijo el erizo mientras miraba la luna llena cuya luz se filtraba entre las hojas de los árboles.
-Tal parece que si-dijo ella tratando de dirigir su vista al mismo astro
-¿Y te gusta?-
Una sonrisa se posó en su rostro.
-Yo…-
No pudo terminar la frase. El ruido de árboles cayéndose no muy lejos de donde estaban llamo su atención. Kon se levantó y empezó a gruñir.
-Nos encontró de nuevo-dijo el erizo totalmente molestó dirigiendo su mano hacia su espada.
-¿Te refieres a…?-No pudo terminar la frase pues entre el silencio de la noche se escuchó un cascabel que penetraba hasta el más recóndito lugar del bosque. El erizo silbó.
-Amy escucha, tienes que irte-
Un lobo blanco gigante apareció frente a ella.
-Sube la montaña y quédate con ella-
El lobo se quedó quieto, agachándose para que ella se pudiese subir con comodidad. Un olor a azufre empezaba a llegar hacia ellos…el demonio se acercaba.
-Sonic…pero ¿Qué hay contigo?-
-Me encargare de esa cosa, tú necesitas estar lejos para no correr peligro-
-Pero…-
-¡Sube al lomo de Haku no hay tiempo!-
No se movía estaba congelada. La bestia llegó dejando atrás de ella un camino llenó de desesperación y destrucción, reflejado con llamas negras, consumiendo la vida del bosque. Sonic corrió hacia ella cargándola y subiéndola al lomo del lobo.
-Te alcanzaré- dijo el sacando su espada y dándose la vuelta, listo para enfrentarse a la bestia.
-Sujétese bien-
Amy despertó de todo el trance en el que se encontraba. No era la voz de Sonic. Era una voz profunda. Amy se sujetó del lobo, mientras este empezaba a correr entre los árboles. Poco a poco el erizo azul dejó de ser visible para ella.
-Sonic…-
Algo Corto lo siento. Trataré de hacer lo posible para subir el proximo capítulo a tiempo.
