N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Princes Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 7: La Casa De Playa

Se separo con cuidado de sus labios mientras le sonreía con calma - Mañana pasare por ti en la mañana, asegurate de llevar ropa de verano, la playa es privada así que estaremos bien - asintió un tanto cohibida para que él se acercara y solo rozara sus labios, le revolvio un poco el cabello sar su frente y dar media vuelta con el regalo en las manos, salio con cuidado notando como ella tomaba aire, de alguna manera le gustaba la idea de que la había dejado sin respiración, bajo las escaleras con calma notando la mirada de los padres de ella por lo que se detuvo.

- ¿Sucede algo señores? - pregunto con una mano sobre el barandal, ellos se miraron entre sí para después asentir con la cabeza - ¿Puedes acompañarnos al despacho? - pregunto el padre de su novia y asintió con la cabeza, bajo de prisas las últimas escaleras para caminar detrás de ellos, se veían como que estaban tratando de no ser vistos seguramente por la cobriza por lo que cerraron de inmediato las puertas con seguro, al parecer era algo urgente, solo esperaba que no fuera algo grave.

Miles de ideas pasaron por su cabeza, esperaba que ellos no supieran de los malos tratos que le daba porque entoces estaría en problemas y sinceramente no deseaba perderla en lo absoluto, la amaba demasiado como para permitirse eso - Toma asiento Bunta-kun - camino hasta uno de los sillones y tomo asiento, al parecer era algo más que serio, lo dedujo por las caras de los señores pero fuera lo que fuera de alguna manera estaba preparado para ello.


Sakuno estaba feliz, iba a ir de vacaciones con Marui, pensaba gritar de emoción pero lo más seguro es que él a penas fuera bajando las escaleras por lo que se contuvo por completo para caminar hasta su armario y tomar una de las tantas maletas, estaba más que ansiosa porque fuera de mañana, sonrió como boba cuando escucho algunos pasos que estaban cerca de su habitación, tocaron a su puerta y sonrió, lo más seguro era que fuera su madre - Adelante - se sorprendio cuando vio a su mucama personal pero no le molesto en lo absoluto.

- ¿Desea qué la ayude con los preparativos de su viaje? - pregunto educadamente y asintió con una enorme sonrisa, agradecía que su madre la arrastrara de compras en contra de su voluntad aunque ahora veía todo totalmente diferente porque la ropa que compraba su madre para ella serviría de mucho, coloco la maleta abierta sobre la cama para disponerse a meter cantidades de ropas en la misma, estaba emocionada, ni siquiera con los viajes escolares cada tres meses se emocionaba pero quiza esto era diferente porque se trataba de ir con su novio a una casa de playa privada.

Abrio los dos enormes armarios que poseía para elegir la mejor ropa que usaría allá, estaba muy emocionada porque iría con su primer amor, por fin la vida le estaba sonriendo a ella.


Marui salio de la casa con paso calmado sintiendo el aire dar de golpe en su rostro, aspiro el aroma del mismo para cruzar la calle y quedar frente a su casa, busco las llaves en su pantalón cuando se dio cuenta de que su auto estaba en la casa de Sakuno por lo que regreso sobre sus pasos para abordarlo y vigilar que no viniera ningún otro vehículo, cruzo la calle rodeando su mansión para estacionarlo en el garage, bajo del mismo colocando la alarma y tomo la caja del regalo de la cobriza, camino hasta su casa revolviendose el cabello por la reciente información.

Abrio la puerta y noto a su servicio haciendo limpieza - ¿Le servimos la cena? - pregunto su mayordomo, la verdad era que no tenía apetito pero si su padre estaba con él si que podría cenar - ¿Y mi padre? - pregunto cambiando de mano el regalo mientras se acomodaba un poco el cabello - Llamo, no llegara hasta mañana - dio un suspiro, justo cuando lo necesitaba aunque no lo fuera a admitir y este no estaba, genial, simplemente genial - Sube un vaso de leche y galletas a mi habitación, me dare una ducha... gracias - él nunca agradecía, jamás.

Quizo reir ante la mirada de incredulidad del mayordomo y de los demás empleados que lo miraban como si fuera otra persona, sonrió levemente para comenzar a subir las escaleras, necesitaba recostarse un poco no sin antes tomar una buena ducha para relajar su cuerpo, doblo el pasillo a la izquierda pero se detuvo antes, más allá al fondo casi en la última habitación residían las cosas de su madre, su padre le había dicho que podía entrar con libertad, habían joyas que pasarían a su novia, francamente eso nunca le había llamado la atención mucho menos con Yura.

Suspiro para caminar hasta esa habitación, había entrado un par de veces, incluso había leído el diario de su madre donde ella le describía cada momento del embarazo pero nada más, abrio la puerta y sintio el aroma de viaje de inmediato, estaba limpio pero de igual manera los artículos que allí estaban eran de épocas pasadas, camino hasta aquella caja que reposaba con un collar de turquesa pura en forma de lágrima, le sentaría muy bien a Sakuno por lo que no dudo en tomarlo y salir de allí.

Entro en su habitación para dejar las dos cajas y se encamino a la ducha, cerro la puerta y tomo aire, la amaba de eso no dudaba y ahora más que nunca tenía buenas razones para no alejarse de ella.


La luz del sol entro en sus ventanas sacandola de su sueño, miro su despertador, eran las siete de la mañana, ahora que lo pensaba no le dijo a que hora pasaba por ella, debio haber preguntado pero como si le leyera la mente su celular sonó, lo miro estirando su cuerpo para tomarlo y sonrió como boba al leer el mensaje de Marui, ignoraba como había conseguido su número pero decía que iba a pasar por ella a las ocho de la mañana, se levanto de inmediato cuidando el no tropezar con sus pies para correr a la ducha - ¡Mamá! - le grito mientras se despojaba de la ropa.

Escucho pasos resurados por el pasillo y sonrió, su madre siempre saltaba de la cama cuando le gritaba, escucho golpes en la puerta mientras abría la ducha - ¡¿Qué?! ¡¿Qué sucede?! ¡¿Dio positivo?! - si su padre la escuchaba preguntado eso lo más seguro es que las matara a ambas - No, no es eso, Bunta viene en una hora y no tenemos tiempo - su madre dio un enorme grito y después escucho silencio que fue reemplazado por pasos apresurados cortesía de la misma, escucho el sonido de los armarios, bien, estaba buscando su ropa.

Nunca antes se había emocionado de esa manera con alguien, se sentía demasiado nerviosa pero al mismo tiempo era algo que deseaba, deseaba ir cuanto a la casa de playa con Marui.


Justamente a las 7:55 a.m. el timbre de su casa sonó, estaba bebiendo un vaso de leche mientras degustaba algunas galletas, miro la puerta por donde entro Marui y se sonrojo, su novio era muy apuesto de hecho aunque bueno eso ya lo sabía desde hace tiempo - Buenos días - saludo este mirandola fijamente, sus piernas se volvieron de gelatina y dudaba si podía levantars o no, se levanto con calma dejando el vaso de leche en la mesa para verlo con una enorme sonrisa, su mirada viajo hacía su muñeca izquierda y sonrió.

Estaba usando el reloj que le había regalado - Buenos días - saludo ella con un sonrojo, ladeo la cabeza mirando a sus padres que les sonrieron a ambos, su maleta estaba a un lado de la puerta, aparte de la misma llevaba un bolso lleno de dulces porque le encantaban, su cartera, su celular y demás cosas, lo tomo para colocarselo y el pelirrojo le tendio la mano - Nos vemos en una semana niños - aseguro su madre y ambos asintieron despidiendose con la mano, su novio la condujo hasta la puerta para abrirla y dejar que pasara primero después cerro la misma.

Aún era temprano - Llegaremos al mediodía - señalo este mientras cargaba la maleta, la metio en el maletero para cerrarlo y caminar donde ella, la tomo de la mano y paso su otra mano por su nuca para besarla con suavidad, en un beso cálido, lleno de necesidad, se separo para abrazarla con fuerza, no podía estar haciendo esto pero lo estaba haciendo, beso su frente y la condujo hasta el auto, la ayudo a entrar y le sonrió, cerro la puerta para rodear el auto y subir, cerro la puerta y comenzo la marcha, esperaba llegar cuanto antes para poder descansar a su lado.

La vio recostarse en el asiento y sonrió, se veía calmada, se preguntaba algunas cosas pero negó con la cabeza, por el momento no era necesario hacerse ideas, salio a la autopista y sonrió, llegarían dentro de nada.


- Siento que me duele todo - se quejo ella bajando de prisa del auto para estirarse, sonrió mientras negaba con la cabeza, la casa de playa estaba bien equipada para la semana, le había avisado a su padre, cuando este le dijo que cuidara a Yura negó con la cabeza diciendole quien era su novia, esperaba que se sorprendiera pero este solo lo había golpeado en el hombro mientras le decía que por fin, al parecer todo mundo esperaba que estuviera con ella, eso si que era demasiado raro siendo honestos pero no podía quejarse.

Bajo la maleta de Sakuno puesto que lo que él iba a necesitar estaba en la casa, el sol estaban en su punto, se notaba lo cálido del agua, ansiaba poder meterse al mar con ella, agradecía que nadie más estuviera allí, agardecía que fuera playa privada, abrio la puerta metiendo la maleta mientras le hacía una seña a la cobriza para que entrara, esta asintió encaminandose, cerro la puerta y miro la casa, todo estaba en órden tal y como había solicitado, la tomo de la mano para conducirla por las escaleras, ella caminaba a su paso así que redujo un poco la velocidad.

Abrio la puerta de la habitación que compartirían y ella sonrió, le gustaba al menos - Aquí dormiremos - noto el temblor en su cuerpo y sonrió, no pensaba hacer nada que ella no deseara, la arrastro hasta la cama haciendo que se recostara, ella se mordio el labio, se subio su cuerpo recostandose con un poco de peso para no aplastarla - Duerme un poco - ella negó con la cabeza moviendolo por lo que consternado se bajo de su cuerpo, la vio acomodarse en la cama por lo que se acomodo frente a ella para atraerla hacía su pecho y dormir un poco.

Se sentía cansado en todo el sentido de la palabra, solo quería estar así con ella, más tarde podrían levantarse e ir al mar o comer algo pero por ahora solo quería sentir su cuerpo junto al suyo.


Marui se removio en la cama, tanteo su lado y no estaba, algo se removio en su corazón por lo que se levanto de inmediato como loco, abrio la puerta y bajo de prisas las escaleras, justo cuando iba a abrir la puerta el olor proveniente de la cocina llamo por completo su atención - ¿Estás bien Bunta? - pregunto la cobriza con miedo en los ojos al verlo tan asustado, nunca lo había visto así, lo vio caminar hasta ella para estrellarla contra la pared con poca fuerza aunque si le dolio, lo siguiente que sintio fueron sus labios abusando de los suyos con desesperación.

- No debiste salir de la cama - aseguro él después de besar sus labios suavemente, ella solo medio sonrió - Tenía hambre - contesto con simpleza tomar su mano para conducirlo a la cocina, lo obligo a tomar asiento mientras apagaba la estufa, se estiro para tomar los platos y al tenerlos los dejo sobre la mesa para servir la comida con una sonrisa - Huele delicioso, gracias - ella negó con la cabeza mientras tomaba asiento delante y lo miraba enternecida, se dispusieron a comer con calma mientras se escuchaba el sonido del viento pasando por los arbustos que rodeaban la casa.

- Había olvidado que cocinas delicioso - señalo este con una risa traviesa, la cobriza solo se sonrojo - Sabes que siempre se me dio bien - aseguro ella orgullosa porque vaya que le había costado cocinar, era una experta ahora pero antes hasta el agua se le quemaba y no estaba exagerando en lo absoluto - Yura no sabía, siempre terminabamos en locales comiendo cuando salíamos - comento este llamando la atención de Sakuno que ladeo la cabeza comprendiendo la información para después negar con la cabeza.

Marui se levanto con su plato en manos para caminar hasta donde ella, tomo su plato y los llevo al fregadero para comenzar a lavarlos - ¿Desde cuándo lavas platos? - pregunto ella acomodando sus manos sobre la mesa, este la miro indignado aunque medio sonrió negando con la cabeza - Desde hoy - aseguro para continuar con su labor, ella se levanto para pasar los dedos por sus cabellos medio acomodandolos de nueva cuenta - ¿Podemos ir al mar? - pregunto llamando su atención, el pelirrojo dejo los platos en su lugar ya secados y negó con la cabeza.

- Hasta dentro de media hora - la cobriza hizo un mohín que le causo ternura a su novio - Pero podemos caminar por la playa mientras tanto - dio un suspiro, asintió para caminar donde ella y tomarla de la mano, caminaron hasta la puerta y salieron por la misma cerrando con llave aunque no tenían que preocuparse de ello puesto que la casa era de última generación, necesitabas huellas para entrar por la reja, a la lateral izquierda de la acerca de enfrente de la casa había un camino que llevaba directamente a la playa.

Caminaron con pasos calmados, la cobriza se detuvo despojandose de sus sandalias, quería sentir la arena bajo sus pies - Te vas a hacer daño - señalo este señalando las sandalias pero ella negó con la cabeza así que este le siguio el juego, se despojo de sus sandalias y la miro seriamente - Entonces cargaras con que yo me haga daño - aseguro tomando de nueva cuenta su mano para comenzar a caminar de nuevo, la arena se sentía tan bien, la brisa removía los cabellos de ambos, se sentía muy bien el mar.

Sakuno se solto del agarre para caminar por la playa dando leves saltos mientras reía, él solo tomo asiento sobre la arena viendola jugar, la quería mucho, no podía creer que le estuviera haciendo esto pero era necesario, solo dos meses más y listo, aunque después de lo que sus padres le habían dicho se sentía mal consigo mismo, ella era tan tierna, sincera, linda, no podía lastimarla de nueva cuenta, el sonido de su celular lo saco de sus cavilaciones, lo tomo y sonrió, aún la amaba y siempre iba a ser Yura.

- ¡Bunta! - alzo la vista observandola fijamente, estaba jugando con el agua, le hizo señas para que se acercara, había sentido tanto miedo cuando no la vio a su lado pero era seguro que se estaba acostumbrando a su presencia rápido, no era verdadera preocupación, le señalo el teléfono y ella asintió con la cabeza dando vuelta para seguir jugueteando - ¿Estás con la niña? - pregunto Yura con calma, le gustaba mucho como sonaba su voz - Si, estamos en la casa de playa - contesto y escucho una suave risa del otro lado de la línea.

- No juegues mucho con ella Bunta, eres mío, solo sigue dos meses más y después la dejaras, solo tenemos que ganar la apuesta y entonces volvere contigo - aseguro la chica y asintió aunque sabía que ella no lo podía ver - Lo sé - estaba jugando con Sakuno de nueva cuenta, no la amaba, no la quería, no la toleraba, sin embargo, se sentía muy bien a su lado, se sentía él y no alguien medio falso como cuando estaba con Yura, la apuesta consistía en humillarla delante de todo la universidad, hacerle creer que era verdad para después gritarle a la cara que era una apuesta.

Tenía que ser creíble para ella por eso había accedido ir con sus padres pero nunca, nunca había esperado que estos le dijeran algo como aquello, se estaba sintiendo culpable aunque no quisiera sentirse de esa manera - Bien, en ese caso, nos vemos amor - dicho esto Yura colgó y él guardo el celular, la busco con la mirada y la vio a lo lejos jugando con algo, se acerco a paso calmado acomodandose los lentes de sol para verla reir como una niña porque Sakuno tenía el candor de una mujer pero siempre tendría la dulzura de una niña.

- ¿Qué haces? - pregunto llamando su atención y ella señalo un caracol que trataba de escarvar en la arena, estiro la mano y miro el reloj que ella le había regalado lo que le recordaba - Sakuno - la cobriza alzo la mirada con una enorme sonrisa, nuevamente esa opresión en el pecho se hizo presente, todo mundo tenía detalle de lo que ella decía por dos razones los estaban vigilando los nerds de la universidad, era la apuesta máxima, todo mundo estaba involucrado con excepción de los profesores, lo que había estado sucediendo era un teatro, solo por el hecho de verla sufrir, de hacer sufrir al corderito.

- ¿Mande? - pregunto colocandose de pie sacudiendo el pescador que portaba aunque este ya se encontraba lleno de arena - ¿Qué significa el grabado del reloj? - ella se sonrojo mucho y se mordio el labio bajando la cabeza - "Solo se detiene cuanto te enamoras" - murmuro bajo pero aún así la escucho, el pelirrojo sintio a su corazón latir con fuerza y se contuvo para no decirle toda la verdad, antes ni siquiera se hubiera puesto a pensar en ello pero ahora, ahora simplemente le dolía ver que la estaba engañando, ver que le haría mucho, mucho daño.

- ¿Puedo preguntarte algo Bunta? - ella lo tomo de la mano con suavidad mientras desviaba la mirada, asintió quedamente mirando que ella tomaba aire para apretar su mano libre - ¿Me quieres de verdad? - Dios, sintio que el aire se le fue, acorto la distancia entre ambos para besar su frente, sentía que si la besaba se iba a sentir más miserable de lo que ya se sentía - Por supuesto - aseguro para abrazarla, mentía y lo sabía, lo sabía pero él solo quería estar con Yura, ella era la indicada, lamentablemente Sakuno no lo era.

- Quiero dormir un poco... me siento cansada - murmuro ella, la sintio desvanecerse en sus brazos, estaba cansada, la tomo de la cintura para cargarla con cuidado, comenzo a andar con paso calmado hacía la casa, subio la leve cuesta que conectaba con la casa y entonces la vio, la camioneta de los nerds que los vigilaba, por un momento penso en detener esa apuesta pero vio a Yura saludandolo desde afuera, así que ella tambien estaba, eso de alguna manera se lo esperaba, le mando un beso para entrar a la casa y cerrar la puerta.

Camino por las escaleras con paso calmado - Bunta... - murmuro en sueños ella y Dios que si sabía que su nombre en sus labios se le hacía un auténtico pecado... quiza en menos de dos meses se atrevía a detener esa apuesta o quiza no, solo esperaba que ella no lo odiara mucho pero conociendola no lo pensaba, rezaba que no lo odiara, rezaba por ello.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews a todas.