Capítulo 6

-Maldita sea- soltó Kaiba de golpe, sosteniendo la mano que ese rubio… ese perro, se había atrevido a morderle.

Joey le sonrió satisfecho y triunfador desde la cama. El castaño estaba hecho si creía que Joey se dejaría abusar mansamente. Eso le serviría de advertencia sobre quien era Joey Wheeler.

-¿Te dolió Kaiba?- le preguntó Joey burlonamente.

-¿Qué eres, un perro o un asesino?- le preguntó Kaiba fulminándolo con la mirada.

-Lo que me convenga ser- se encogió Joey de hombros- No seas llorón, fue una mordidita de nada- entorno los ojos.

-¿De nada? Casi me sacas sangre- le reclamó Kaiba. Si, venga, había tenido peleas en las que se había llevado un balazo, pero nunca, nunca, un doncel le había mordido, los donceles caían como moscas a sus pies.

Que se creía el rubio ese para rechazarlo a él, el gran Seto Kaiba.

-Solo te dí lo que te merecías, y sinceramente, creo que fui suave. La idea de arrancarte las pelotas y hacértelas tragar es más tentadora- le aseguró Joey.

-Traté de ser amable contigo, por tu condición de doncel Ángel- le advirtió Seto acercándose a él, furioso. Se acabaron las consideraciones.

-Tratar de meterte a mi cama no es ser precisamente amable- le gruñó Joey en guardia, listo para golpear nuevamente al castaño.

-Corrección rubiales… mi cama- le aclaró Seto yendo por él, y esta vez, se esperaba la patada que el rubio dirigió a su nariz, tomándolo del delicado tobillo y dándole un tirón que hizo caer al rubio espatarrado sobre la cama.

Joey trató de patearle con su otra pierna, pero Seto atajó el golpe con su brazo, y cuando fue a golpearle con el puño al estómago, no pudo… la carita de Mokuba se le vino a la mente.

"Maldición" pensó.

Una cosa era meterle una bala rápida e indolora en la cabeza a un doncel, y otra muy distinta golpearlo. Golpear a uno no le hacía ni puta gracia, él había nacido de uno, así que conteniendo las ganas de estrangular al rubio, solo le agarró con fuerza de la mejilla y le estampo un beso en los labios que hizo que los ojos de Joey se abrieran como los de un pescado asombrado.

Claro que solo pudo disfrutar del beso un escaso segundo, antes de que el rubio, en una artimaña puramente femenina, le arañara la cara. Pero bien lo valió por aquél beso, esos labiecitos de corazón eran… el Cielo para cualquier hombre, y seguro que entre aquellas piernas largas y estilizadas, yacía el paraíso.

Y el pensaba tener ese paraíso, como que se llamaba Seto Kaiba.

-Tú vuelve a intentar algo así y te dejo la cara Hecha un poema Kaiba- le juró Joey con la respiración agitada, tocándose sus labios.

-Mi pobre cara- suspiró Seto teatralmente- Está bien, creo que merece la pena- dijo, yendo de nuevo por Joey, que salto fuera de la cama por el otro lado, corriendo al baño de la habitación donde se encerró, escuchando las carcajadas de Seto al otro lado.

-Venga rubio, sal de ahí.

-¡Ni de coña Kaiba, ni de coña! Date manuela para que te bajes la calentura bastardo, por que a mí no me metes tus asquerosas manos- le juró Joey desde dentro del baño y el castaño rió aún más fuertemente.

-Jajaja. Pareces una damisela defendiendo su virtud, Angelito de la muerte- se burló la mar de divertido el castaño, ya hasta se había olvidado de que su propósito era sacarle el nombre de Pegasus al Joey.

Es que el rubio era demasiado divertido y demasiado peligroso, había hecho a Kaiba olvidarse de su trabajo, ahora solo quería montársela con el perro rubio… le gustaba ese cachorro con carácter de demonio.

-¡Que te jodan Kaiba!- le gritó Joey ofendido, pero no asomo ni uno solo de sus preciosos cabellos rubios fuera del baño.

-Joderte es justamente lo que quiero hacerte a ti, y lo digo en el sentido más vulgar de la palabra. Ya sabes, buen sexo rubio- le dijo Seto, y dentro del baño Joey se sonrojó por el descaro del otro.

Si claro, ya alucinaba Seto Kaiba si pensaba que Joey Wheeler, alias el Ángel de la Muerte, le regalaría a él su primera vez.

~8~

Yugi estaba solo, Yami le había dejado yéndose a sus habitaciones que conectaban con las que le había dado a su nuevo amante. Una vez solo, había sido capaz, una vez más, de serenarse a pesar del dolor de su cuerpo.

Si, aún se sentía humillado y furioso, pero su personalidad fría poco a poco volvía a tomar el control de él. Estaba avergonzado de haber llorado en los brazos de su violador, pero quería venganza, esto no se quedaría así.

Yami Athemu le pagaría esta afrenta, como que se llamaba Yugi Motu.

-Juro por mi vida que me las va a pagar ese bastardo- se dijo fríamente.- Voy a salir de aquí, lo juro, así tenga que valerme de mi condición de doncel- se juró a si mismo.

Así tuviera que fingir amor por ese bastardo que le había violado, le haría bajar la guardia y se iría tan rápido de ese jodido lugar que Athemu no sabría ni que le había golpeado cuando Yugi volviera para matarlo.

~8~

Malik temblaba como una hojita, conteniendo el impulso de agazaparse contra la pared de la habitación de su hermano.

-Marik por favor- suplicó tembloroso- Aniki onegai- le suplicó.

-Ya, ya. Sé que tu también me extrañaste- le tranquilizó Marik, abrazando el tembloroso cuerpo que en realidad no le había extrañado para nada.- Ya estás seguro, de nuevo en casa, mi hermoso hermanito. Deja ahora a tu Aniki amarte- le dijo llevándolo a la cama- Ya, ya, no llores- le dijo sin darle importancia… los donceles siempre lloraban.

-No Marik, no me violes de nuevo- sollozó Malik desesperado, pero no se atrevía a luchar físicamente con su hermano.

Sabía que éste era mas fuerte que el, y no quería recibir una paliza que solo empeorara las cosas. Ya conocía a su hermano muy bien.

-Yo no te voy a violar Otuto, yo solo voy a hacerte el amor- le aseguró Marik, desnudando el sollozante cuerpo de su hermanito, que empezó a llorar aterrado.

-Está bien, se que la emoción te puede, siempre has sido un poquito llorón- le sonrió Marik limpiando su rostro- Por esta vez está bien, te amaré así- le prometió, besándolo profundamente, sin encontrar resistencia cuando exploró esa boquita de miel con su lengua y desnudó el cuerpo pequeño debajo de él, ni cuando lo lamió, besó, mordisqueó, preparó y penetró.

No, no encontró ninguna resistencia, como le gustaba, pero tampoco dejó su hermanito de llorar, cosa que le fastidiaba, pero está bien, por esta vez estaba bien.

~8~

Bakura estaba mortalmente serio mientras Maximillian leía los papeles que éste le había conseguido. Le había tomado lo suyo al albino dar con toda la información de Seto Kaiba y descubrir que éste tenía un hermano pequeño: Mokuba Kaiba. Después fue aún más difícil descubrir algo del joven, pues contaba con un bajo perfil y al parecer nada destacable en su vida. A primera vista, un agente de viajes, pero no en vano él era el mejor y había descubierto la verdad sobre Mokuba Kaiba y su profesión, aunque pocos lo hubiesen conseguido. Ni los archivos más protegidos del FBI eran imposibles para Bakura.

Por su parte, Maximillian no podía creer lo pequeño que era el mundo. El pequeño agente con el que había tropezado por error y que le había sorprendido, no era otro que su perfecta arma contra Seto Kaiba. A veces el mundo era como un pañuelo.

-Llama a nuestro contacto en el FBI, es necesario que envíen al joven a la escena de un crimen- le ordenó Maximillian.

-¿Qué crimen?- preguntó Bakura.

-El que voy a producir ahora… Nuestros hombres estarán esperando para traer al pequeño, y con Ryu Athemu y con Mokuba Kaiba aquí, me parece que… o nos devuelven lo que es nuestro, o ellos pierden también- dijo Maximillian en tono letal.

Bakura asintió levantándose.

-Iré ahora, mientras mas rápido hagamos esto y terminemos con esto, mejor- aseguró el albino.

Maximillian asintió completamente de acuerdo con el.

Mokuba despertó aturdido, no sabia que había pasado, le habían enviado a la escena de un crimen diciéndole que tenía que ver con su caso de investigación, pero al llegar, resultó ser el primer agente. Mientras se acercaba a ver el desconocido cuerpo en la cuneta, pensando que a lo mejor era alguna victima de su hermano, sintió un golpe por detrás y todo se volvió oscuridad.

Trató de moverse y se sintió atado; además de que no veía nada, le habían echado un saco por encima de la cabeza. Con creciente desasosiego y algo de miedo, Mokuba supo que había sido descubierto.

Moriría, moriría y ni su hermano lo podría salvar. Es más, puede que fuera hasta su hermano el encargado de matarlo. Bueno, sabía que si era el deber de Seto al menos lo eliminaría rápida e indoloramente, no habría tortura previa.

Pero tenía solo 24 años y pocas ganas de morir.

"Que corta fue mi vida"- pensó fugazmente y el pensamiento le sorprendió.

Sintió como el auto en que lo llevaban se detenía y como era arrastrado bruscamente por un tirón en su brazo, que seguramente le dejaría marca fuera, y le obligaban a caminar. A ciegas solo podía confiar en esa nada amable mano que le dirigía para no caer de bruces al suelo, y tragarse todos y cada uno de sus dientes.

Le obligaron a sentar y entonces la capucha fue retirada de su rostro. Parpadeó, pues la luz lastimó sus ojos antes de poderse acostumbrar a ella y ver a quien tenia frente suyo.

No, no era su hermano o el jefe de éste, era el hombre con el que había tropezado antes, el peli plata con el ojo azul. Un mal y escalofriante presentimiento hizo que su estomago se apretara como si una mano fría atenazara a éste.

-Mokuba Kaiba- habló el hombre. El hecho de que tuviera la ventaja de conocer su nombre no le daba ningún sosiego al novato agente del FBI- Se te cayó esto en nuestro breve encuentro- le dijo mostrándole a Mokuba su billetera.

¿Cómo pudo ser tan descuidado? Se preguntaba el pelinegro

-Permíteme presentarme- le dijo desatando sus manos, dejando a Mokuba confuso.- Maximilliam Pegasus- se presentó el hombre, y Mokuba entendió por qué el mal presentimiento, aunque llamarlo malo era quedarse corto, era malísimo, su situación era malísima.

Maximilliam Pegasus, el otro gran yakusa de todo el territorio, el enemigo acérrimo del jefe de su hermano. Y si el estaba ahí es por que éste sabía de su relación con su hermano, pues Mokuba nunca se había metido con Pegasus como para que lo tuviera ahí por algo personal.

-¿Qué quiere de mí?- le preguntó, y se felicitó de que su voz no temblara y recordó lo que Seto siemrpe le decía: "Mas vale morir de pie luchando, que vivir una vida arrastrándote".

-De ti en particular… nada- le dijo Maximilliam, mirándolo tranquilamente, apoyándose en su escritorio frente a la silla del chico al que acababa de desatar sin ningún miedo, dado que su casa estaba fuertemente custodiada.

Si el mocoso trataba de huir, no iría muy lejos

-Más bien quiero algo de tu hermanito. ¿Sabes? Me robó algo mío y eso no me gusta nada, así que si pretende volverte a ver con vida…- sonrió de forma escalofriante, acariciando con una mano la mejilla del más pequeño- más le vale devolverme lo que es mío- le dijo éste.-Mientras esto pasa, por favor, disfruta mi hospitalidad- le dijo irónicamente, y haciendo un gesto con su mano, un hombre tomó a Mokuba del brazo y lo arrastró fuera de ahí, fuertemente custodiado, hasta una austera habitación con solo una cama, un gabetero y un sencillo baño junto a una puertita, ni una sola ventana.

La puerta fue echada con llave, él encerrado adentro. Una vez solo, Mokuba se sentó con piernas ligeramente temblorosas al borde del colchón.

-Estoy jodido- susurró el joven.- Completa y absolutamente jodido- se dijo, pasándose las manos por el negro cabello, en ademán nervioso.

Continuará…

Notas finales:

Sé que si hay alguien que aún lea esta historia va a querer matarme por la vida que me he echado en actualizar, y a decir verdad, por más que trataba, no podía. La había dejado hacia tanto tiempo que no sabía como continuarla, y entonces la volví a releer desde el primer capítulo y empecé a editarla y a añadir y cambiar cosas (en estructura, la trama es la misma, no os perdéis nada si no releéis de nuevo los primeros capítulos, solo añadí cosas como descripciones un poquito mas detalladas de los personajes, el entorno y las conversaciones, así como detalles en éstas). No fueron muchas cosas pero me dejaron más satisfechas, y luego de editar el último capítulo, mis dedos siguieron escribiendo éste y otros capítulos más, lo que me dejó muy complacida. Espero que lo hayas disfrutado.