Advertencia: ¡Este Fic No es mío! Le pertenece a Crystalline Dream esta magnífica historia y a Takei los derechos sobre los personajes de la misma.

Rated M por escenas de sexo, lenguaje algo soez y más que nada la intensidad sicológica.

Nuevamente gracias por los reviews. Se que prometí seguir con este e iniciar otro YohxAnna. Lo haré. Lo prometo.

Como sea. El show esta apunto de continuar

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Placer Culpable

"Los malditos continuaràn así"

Anna durmió bien esa noche. Era su primera noche de descanso desde la primera visita de Hao un par de noches atrás, mas esta vez se quedo cómodamente dormida en los brazos de Yoh, ambos con una sonrisa de felicidad plasmada en sus caras.

Esa mañana Anna despertó primero, a penas los primeros rayos de sol llegaron a sus ojos. Lentamente se volvió hasta donde dormía profundamente Yoh. Sonrió. Nunca lo había visto dormir, excepto cuando lo despertaba. Nunca le presto atención antes pero…se veía…lindo cuando dormía.

"¿Se puede saber que demonios estas pensando?-le espetó La voz-Lo engañaste; no mereces verlo de esa manera."

Anna tembló mientras la sonrisa se esfumaba de su rostro. Intentó levantarse pero el brazo de Yoh estaba fuertemente aprisionando su cintura.

-No te vayas-murmuró Yoh con los ojos aún cerrados- Te levantas muy temprano.

A pesar que la intención de Yoh era abrazarla aún más fuerte Anna se las arreglo para zafarse de él. La voz seguía fastidiándola dentro de su cabeza y de todos modos necesitaba ir a comer algo. Escuchó como Yoh se quejaba tras ella mas decidió ignorarlo. Todo este asunto la estaba suavizando y no tenía ninguna intención de comenzar a ser más cariñosa por ello.

-Vendré a despertarte en media hora- le advirtió a pesar de que sabía que se había dormido-Si no estas despierto antes de que venga correrás vueltas extra.

Con esto cerró la puerta de la habitación dirigiéndose a su habitación para cambiarse. A medida que se acercaba un sentimiento de angustia lentamente comenzaba a llenarla. Sus pasos se volvieron débiles y vacilantes, su respiración se aceleró y sus palmas comenzaron a sudar. No quería volver ahí, había tratado de no hacerlo desde aquella noche, pero no podía evitarlo ahora. Debía hacerlo, a menos de que quisiese quedarse en la habitación de Yoh. Eso sería de una pareja normal y…NO!...solo tenía quince años!...Iba a ser ella, independiente hasta el final. No necesitaba ningún hombre que la protegiese. Ella era Anna la Itako, nada podía asustarla. Era fuerte e independiente y podía cuidar de si misma. Nada ni nadie podía detenerla de sus metas, la gente la veía con miedo y respeto. No podía permitirse dejar ver algo más que eso.

Se acercó a la puerta llena de desición mas al instante en que la abrió y sus ojos se posaron en la cama toda esa desición pareció desvanecerse en el aire.

La cama seguía deshecha desde aquella noche, de hecho aún se podían ver ciertas manchas entre las sabanas. Sabía que eran mas no deseaba admitirlo. Temblando, se apresuró hasta su closet, sacando sus ropas. Trató de no evitarlo, mas sus pensamientos fijos en la cama y las huellas que poseía.

"Te estas debilitando" fastidió La voz mientras se materializaba en la cama, con la misma imagen que poseía Anna la noche de la visita de Hao. Los ojos de Anna se abrieron desmesuradamente, mientras abandonaba a toda prisa la habitación. Abrió de golpe la puerta de Yoh, cerrando la puerta de un portazo.

Yoh despertó de golpe, mirando a Anna hasta que esta se encerró en su baño, dando un portazo que hizo temblar tanto a la pensión como a él.

Anna seguía con su respiración fuera de control mientras sujetaba con toda la fuerza que le quedaba el borde del lavamanos. Seguía débil. ¡Aún! Era tan frustrante. No estaba acostumbrada a esto. Desde el entrenamiento con Kino-sensei había logrado controlar cada aspecto de ella y no iba a tirar todo ese esfuerzo por el retrete ahora.

Fuera del baño Yoh se estaba comenzando seriamente a preocupar. Anna estaba actuando muy extraño, y a pesar de que el sabía que ella podría estar algo…fuera de sí a causa de la violación mas cuando el la vio parada en la puerta de su habitación no pudo ver nada mas que terror en sus ojos. El saberla en ese estado, ver a SU Anna en ese estado, y no poder hacer ni una puta cosa por ayudarla era algo que simplemente estaba mas allá de lo que podría alguna vez soportar.

Sabiendo que le sería imposible volver a dormir decidió levantarse. No podía evitarlo, había algo que lo empujaba a protegerla. Sabía que eso no la haría feliz pero lo haría de todas maneras. Era su prometida y su deber era protegerla, sin importar lo que ella tuviese que decir.

"¿Asustada Anna? ¿Mortificaba venenosamente La voz-¿Te asusta que tu lindo Yoh se entere de cuando te encantó ser violada por Hao?

Anna frunció el ceño ante la mofa de La voz. Sus manos a destrozar el espejo frente a ella en mil pedazos. Tomó un profundo respiro en un desesperado intento de recordar las enseñanzas de Kino-sensei sobre como callar a esa mierda de voz. Sin embargo por mucho que lo intentase no podía recordarlo. Eso la estaba enfadando de sobremanera a medida que perdía el control de si misma. Había podido conseguirlo, había podido encerrar a La voz antes. ¿Por qué era tan difícil ahora?

-"Eso es obvio mi querida Anna- respondió La voz- Estas demasiado débil para intentar pelear conmigo de nuevo. Te dejaste a ti misma vulnerable durante la noche que pasaste con Hao y me fue pan comido entrar a tu mente. No tenías ningún tipo de guardia, te entregaste demasiado fácil, como una perra hambrienta, tanto a mi como a Hao."

Intentando ignorar a La voz, respiró profundamente, soltándose lentamente del lavabo, volviendo a su postura habitual, la cual momentos atrás estaba echa añicos, saliendo luego del baño, encarando a Yoh con la compostura de siempre.

-¿Estas bien Anna?-preguntó Yoh a la vez que Anna simplemente lo miró antes de asentir, ya que su voz la traicionaría, mostrándose tan…débil como ella era. Salió de la habitación hasta el salón, vistiéndose en un pestañeo antes de entrar a la cocina. Debía admitirlo, seguía hambrienta y no podría comenzar ningún entrenamiento hasta tener el estomago lleno.

La cocina estaba vacía, demasiado para su gusto. Odiaba el silencio ahora, aún cuando lo había atesorado en un pasado. El silencio le daba demasiadas oportunidades a La voz para aparecer e invadir su cabeza. Notó que los audífonos de Yoh se encontraban en el mostrador. Vaciló un poco mas decidió tomarlos y escuchar la música. A penas puso play los acordes característicos a Soul Bob invadieron su cabeza, formándole una pequeña sonrisa mientras tarareaba quedamente haciendo el desayuno.

Casi había terminado de preparar el desayuno cuando de repente unos brazos la rodearon de la cintura. Anna entró en pánico e hizo lo único que pudo hacer. Golpeó con toda su fuerza a la pobre alma que tuvo el atrevimiento de tomarla por sorpresa. Dio la media vuelta, lista para un duelo a muerte si era Hao el imbécil que había aparecido. Sus ojos se abrieron desmesuradamente al ver a Yoh volar al menos un par de metros fuera de la cocina. Se paralizó por un instante mas luego se sacó los audífonos, lanzándolos al mostrador, sin importarle si se rompían o no. Sin embargo no pudo hacer nada mas, sus piernas se negaban a moverse, pero, muy para su alivio, Yoh rápidamente se puso de pie, sonriendo como siempre lo hacía.

-¡Estoy bien!-dijo infantilmente Yoh, sobándose la cabeza- ¡Que puños tienes Annita, cualquiera diría que tienes acero en vez de huesos!

Anna lo miró anonadada por un instante, permitiéndose una minúscula sonrisa de alivio en su rostro. Siempre podía contar con la ligereza del carácter de Yoh cuando mas lo necesitase.

-¡Mejor trae tu trasero aquí a menos que quieras quedarte sin desayuno!-le espetó ignorando monumentalmente los pucheros de Yoh, dejándolo sin mas alternativa que estar en menos de un segundo sentado en la mesa. Volvió a sonreír mientras continuaba haciendo el resto del desayuno. E n un par de minutos estaba todo listo y la mesa servida.

-Come-le ordenó- Tu entrenamiento será duro hoy. Quiero treinta vueltas por la ciudad, quinientas lagartijas, trescientas sentadillas y la ropa lavada.

Yoh simplemente asintió antes de comenzar a devorar el desayuno mientras Anna volvió a la cocina en busca de su propio desayuno. Cuando estaba a medio camino escucho a Yoh llamándola, señal de que ya se marchaba. A penas estuvo segura de que ya se había ido su rostro se volvió de piedra.

-Ya puedes salir Hao-dijo- No tienes por que esconderte como el cobarde que eres.

Hao sonrió, bajando lentamente las escaleras hasta la cocina. Portaba la engañosa sonrisa que lo caracterizaba para el total disgusto de Anna.

-Muy observadora-le elogió-Una excelente cualidad para la Shaman Queen. Serás una esposa perfecta para mí, estoy seguro.

A esto Anna vaciló, apartando su mirada de él. El silencio reinante entre ellos, haciendo que la tensión fuera casi tangible.

-Nunca seré tu esposa-le espetó-Jamás en mi vida. Yoh es mi prometido y futuro esposo y haré todo lo posible para que eso se mantenga de esa manera.

Hao rió maliciosamente por lo bajo, apresando a Anna contra el mostrador de tal modo que su narices rozaban levemente.

-Yo no diría eso, amor –murmuró Hao- Cuando mate a Yoh será mía y no hay nada que puedas hacer la respecto. Voy a besarte cuando quiera, tocarte cuando quiera, voy a tener sexo contigo cuando se me de la puta gana. Tú…vas…a…ser…mía.

Con eso forzó un beso en un doloroso beso para Anna. Ella hizo lo posible por soltarse y forcejeó en un inútil intento por alejarlo. Cuando la soltó inmediatamente llamó a Yoh.

-Yoh no esta aquí-le cantó infantilmente Hao en una cruel burla-él esta afuera haciendo todo lo que tú le dijiste que hiciera.

Anna tembló al darse cuenta que lo que él decía era cierto. Yoh no estaba para salvarla esta vez. Hao sonrió al ver el terror instalarse en los ojos de Anna, mientras esta se paralizaba, permitiéndole besarle todo el cuello. Anna era incapaz de moverse, dios como deseaba hacerlo, pero simplemente no podía.

-¡Anna! ¡Olvidé el…que mierda esta pasando aquí!

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Perdón!!

Lo siento, se que decir que he estado ocupada y todo el asunto es una excusa mediocre pero es verdad.

La universidad y otras razones que no pondré aquí porque de verdad no me creerían (pero son ciertas) han retrasado este capitulo.

Agradézcanle a la ultima semana de pruebas que me a quitado toda voluntad de seguir estudiando y me ha hecho buscar otra cosa que hacer aparte de leer libros idiotas (lo siento..colapso)

Por el mismo motivo del colapso necesitaba hacer sufrir a alguien, lamento si me excedí en la brutalidad de la traducción contra Anna…originalmente no era tan así pero creo que le hizo bien…a la historia…

La traducción deja bastante que desear pero aún así es lo mejor que les puedo entregar.

Como termina esto…lo deciden Uds.…las votaciones continúan hasta el penúltimo capitulo. Deben elegir entre la carga emocional bastante agria y potente que le inyecta la relación Anna-Hao a la historia o al eterno y dulce romance de Anna-Yoh.

Gracias por seguir leyendo esto y más que nada por seguir escribiendo ustedes sus fics. Thanks you sooooooo much!!