Hola a todos!
Se que ninguna excusa justifica tanto tiempo que tarde en subir este capítulo... Sólo por eso hoy subiré dos capitulos! Es una manera de compensarlos...
Aquí va el primero de ellos... ojalá les guste.
Inicia el rompecabezas
-A ver, espera un momento, creo que no te sigo… ¿me estas diciendo que todo lo que contaron hace un rato es cierto? – le respondí tratando de encontrar la broma en lo que me estaba diciendo, pero algo me decía que era mas serio de lo que pensaba…
-Pues… técnicamente sí, eso trato de decirte – me respondió en un susurro y desviando la mirada.
-¿O sea que en La Push hay hombres lobo?- le pregunté con tanta naturalidad que hasta yo me sorprendí. Él solo asintió con la cabeza; se notaba que estaba lleno de miedo por mi reacción… la expresión que tenía en su cara en el momento que volvió a mirarme me desarmó por completo.
-Wow – fue lo único que logré articular, estaba demasiado asombrada, y aun no lograba asimilar del todo lo que acababa de suceder.
-¿No estás asustada?, ¿no quieres salir corriendo y no volver a verme nunca más? – me preguntó con horror reflejado en sus ojos.
-No- contesté con determinación; era cierto, no estaba asustada y lo dije sin siquiera pensarlo – simplemente me parece sorprendente… y esto no cambia nada de lo que siento por ti…
En ese momento, sus ojos brillaron con tal intensidad que sentí como un extraño, pero a la vez, conocido calor me inundaba por dentro, mientras que mi cerebro hacía una especie de click; como encontrando la pieza faltante en el rompecabezas.
-Espera un minuto – le dije – dices que todas las leyendas son reales ¿cierto?
-Pues sí, prácticamente si…
-O sea que… la imprimación… ¿eso fue lo que ocurrió con nosotros?- le pregunté curiosa.
-Pues sí, eso es exactamente lo que pasa, ahora tú lo eres todo para mí, todo mi mundo gira alrededor tuyo- me respondió con una mirada tan amorosa y llena de ternura que, si hubiera podido, me habría derretido en ese momento.
Me acerqué un poco más a él y tomé sus manos entre las mías.
- Tú también lo eres todo para mí – le dije mirándolo directo a los ojos, tratando de transmitirle todo lo que estaba sintiendo en ese momento. – Ahora entiendo porqué me siento de esta forma contigo, como si fuéramos "el uno para el otro" – le dije con una sonrisita burlona.
- En realidad lo somos – me respondió, soltando una de sus manos de mi agarre y poniéndola cuidadosamente sobre mi mejilla, acariciándome suavemente con su dedo; ahora podía notar lo caliente que estaba su mano… – Supongo que tienes muchas preguntas todavía.
- Si, es verdad…- le contesté acortando la poca distancia que aún nos separaba. – Pero ya habrá tiempo después- susurré.
No me había dado cuenta de lo cerca que estábamos, podía sentir su respiración contra la mía, su nariz rozaba la mía, de pronto sólo sentí sus labios sobre los míos… era un beso suave y delicado, y me sentí en las nubes, mi estómago estaba lleno de mariposas, y mi corazón latía a mil por hora.
No sé si pasaron segundos o minutos; pudimos estar toda la vida así y no me habría molestado… ni siquiera era un beso estrictamente dicho, simplemente eran unos labios sobre otros, pero con ese pequeño roce sentía como si nuestras almas fueran ahora una sola.
Cuando nos separamos, ambos teníamos la respiración entrecortada, colocó su frente contra la mía y rodeó mi cintura con sus manos mientras intentábamos normalizar nuestra respiración.
- ¿De verdad no quieres hablar de… pues ya sabes?- me preguntó sigiloso.
- Ahora no, no quiero arruinar el momento- le dije mientras lo abrazaba y él me apretó más contra él. No puedo ni decir cómo me sentía en ese momento, estaba tan feliz, tan…
Pasó un buen rato, aunque en realidad no sabría decir cuánto exactamente, y simplemente estuvimos sentados en la playa, recargados en un tronco, aunque yo más bien estaba recargada en él, quien me tuvo abrazada todo el rato; hablando sin hablar.
Ya había amanecido, podía darme cuenta por la poca luz que entraba por mi ventana, aunque el cielo seguía tan nublado como siempre. No había podido dormir en toda la noche; me la pasé dándole vueltas al asunto de los hombres lobo… Por momentos me parecía una idea aterradora, pero de pronto pensaba que era algo realmente genial. Al final, decidí dejar que las cosas siguieran su curso, ya sabía la verdad y estaba metida en este secreto de por vida; a demás, no iba a alejarme de Embry por nada del mundo, y menos ahora que sabía que tan fuerte era nuestra relación.
Observé mi reloj y vi que eran las 8 de la mañana, así que decidí levantarme y darme un largo baño. Después bajé a la cocina para desayunar algo y vi a mi mamá sirviéndoles un poco de leche a los gemelos.
-¿Estás bien cariño?- me preguntó mi mamá con curiosidad.
-Sí, - le contesté -¿por qué preguntas?
-No lo sé, me pareció que estabas preocupada.- me dijo, encogiéndose de hombros.
-De verdad, estoy muy bien,- le respondí con una sonrisa enorme; su comentario había hecho que recordara lo sucedido la noche anterior.
-Aunque, también pareces muy feliz,- me dijo como estudiándome.
-Está bien, me atrapaste… ¡Embry se me declaró! - le dije con la emoción brillando en mis ojos.
-Me alegro por ti, Embry es un buen chico. Ya se me hacía raro que regresaras tan tarde anoche; más de lo normal.
-Sí, bueno… - le dije un tanto sonrojada.
-Así que, si antes casi no estabas en casa, ahora no te veremos ni el polvo, - dijo medio en broma.
-Tal vez, pero trataré de que me vean seguido por aquí – le dije, siguiendo la broma.
En ese momento sonó el teléfono, y mi mamá, que estaba junto a él, contestó. Me lanzó una mirada pícara.
-Claro, espera un momento,- dijo y me alargó el teléfono. Lo tomé, sabiendo exactamente quién estaba del otro lado de la línea.
-¿Hola?
-Hola, - me contestó una voz emocionada. – Sólo quería saber que tal amaneciste, y saber si pensabas en bajar hoy por acá.
-Pues, "bien, gracias" responde a lo primero, y pues, si no hay problema, iré en un rato.
-Está perfecto. ¿No quieres que vaya por ti?
-No te preocupes, no tiene caso que vengas para después regresar, yo iré.- le dije, agradeciendo internamente su gesto de caballerosidad.
-Bueno, está bien; te esperaré.
-Llego como al medio día, ¿te parece?
-Perfecto. Entonces nos vemos al rato.
-Sí, nos vemos.
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Así pasó el resto de la mañana, ayudando a mi mamá con las tareas de la casa. Cuando me di cuenta, ya era hora de que me fuera, y quería llegar a la Push cuanto antes; aún tenía muchas preguntas.
En ese momento, como si de pronto mi cerebro conectara dos cosas que pareciera no tienen nada que ver, recordé algo que me dijera Jacob hace ya tiempo: "Descuida Ángela, lo sabrás, y más pronto de lo que piensas".
¿Sería que Bella y los Cullen tienen algo que ver en… todo esto? Ahora que sabía el secreto de los licántropos, ¿podría saber qué es lo que Embry y Jacob me escondían sobre ella?
Aquí tienen el primero... ahora, va el siguiente.
