Perdonen por la demora de este nuevo cap. Tuve un inconveniente grave cuando lo termine, y resulto en la perdida de este, y por ello tuve que reescribirlo, cosa que me tomo más tiempo de lo que esperaba. Sin más les agradezco a todos lo que siguen mi fanfic y seguimos…
Capítulo 7: Incertidumbre
Tres semanas habían pasado desde que ambas se encaminaron en el viaje para reunir a la joven con su madre. El camino fue largo y algo complicado, pasando por algunas circunstancias desfavorables, como los puestos de control que se veían obligadas a atravesar, ya que la carreta en la que se trasportaban era de suministros que debían entregar a su debido tiempo, los árboles y algunas tormentas dificultaban su paso, haciendo que los caminos se cerraban y tuvieran que dar grandes rodeos que les costaba valioso tiempo. El acoso constante de las bestias salvajes que habitaban las afueras de las ciudades, pero nada de esto las detuvo, estaban decididas a llegar a toda costa, pero una noche, una noche en la que todo parecía ir bien, la capitana se encontraba conduciendo, como de costumbre, mientras la joven, estaba dormida, apoyada en ella, con su inocente rostro mirándola. La capitana al verla, no resistió el recordar lo que tanto se esforzaba en olvidar.
Flashback
Los sonidos de los pasos en el lodo eran notables, las gotas de lluvia caían lentamente sobre todo esta zona, la cual fue eliminada y arrasada por los bandidos que oprimían a los habitantes.
Una pequeña Pegaso, la cual tenía serias heridas, cargaba a algo, o mejor dicho a alguien en su espalda, la cual era aún más grande que ella, que parecía inmóvil, mientras gotas de sangre cian lentamente de sus múltiples lastimaduras, dejando un rastro de sangre.
-vamos… resiste un poco más… ya falta poco-dijo una voz muy gentil y la vez un tanto infantil
-déjalo ya… déjame aquí… hermanita-decía sin aliento la Pegaso que estaba siendo cargada por la más pequeña
-deja de decir tonterías… solo… resiste un poco más-le dijo tercamente a la mayor
El sendero era largo, y muy difícil de atravesar debido al lodo que se generó por las gotas de lluvia. Las hojas de los arboles ofrecían cierta protección contra la tormenta que se encontraba sobre ellas, pero no demasiada.
Los cascos de la pequeña estaban todos enlodados, y de sus heridas estaba emanando sangre, aunque parecían estar cerrando solas, pero la respiración agitada de la pequeña, daba claros indicios de que estaba muy cansada.
Al pisar un gran charco de agua, cayó al piso lodoso, junto con la Pegaso a la que cargaba, y sin rendirse, intento ponerse de pie, pero sus cascos fatigados no se lo permitían.
-está bien… puedes dejarme aquí-le dijo la Pegaso de mayor edad
-¡Ni lo creas! ¡No me rendiré! no aun- dijo la pequeña Pegaso, sacando fuerza de su interior, y levantando nuevamente en su espalda a la Pegaso de mayor tamaño, y lentamente siguió caminando
-que terca eres…-dijo con una leve sonrisa la Pegaso que iba en la espalda de la joven
-deja de hablar… te pondrás bien, ya lo veras… solo intenta...-le dijo la pequeña, para luego detenerse en seco
Sus oídos percibían los sonidos de su alrededor, pero algo la entristeció, haciendo que salieran algunas lágrimas de sus ojos, mientras todo estaba calmado, y solo se podía escuchar su respiración, su respiración era la única de allí, dando una claro hecho, ella bajo la cabeza, no quería voltear para ver a su hermana mayor, y pronto el sonido de la lluvia se hizo presente.
Fin del flashback
-ahora me toca a mí protegerte hermana-dijo la capitana en voz baja, mirando el cielo nocturno, con el recuerdo de su hermana mayor, que era muy idéntica a la joven Pegaso que tenía al lado
-ja, que hipócrita de mi parte, solo ayudarla porque se parece a ella…-bacilo un poco al pensar en esto- creo que va a ser lo mejor ayudarla, tengo que intentar olvidar… olvidar lo que paso-se dijo a si misma
Sin darse cuenta, ya que estaba inmersa en sus pensamientos, la capitana comenzó a percibir como una niebla espesa y blanca comenzaba a alzarse a su alrededor, mientras miraba a su alrededor para distinguir algo que le sirviera de indicación para poder seguir avanzando, y pronto por las charlas que tuvo con la joven, se dio cuenta de que estaba en el lugar que ella le había descrito, el lugar que rodeaba la casa de su madre.
Con suma gentileza, despertó a la joven para que la guiara en la niebla espesa, ella despertó rápidamente, recordando este lugar con una gran sonrisa en su rostro, y aunque la niebla parecía ser algo extraña, ella la percibía como un gran regalo, un regalo que le entregaba cada noche en que bajaba la temperatura en su hogar, esta niebla aparecía, y a ella le gustaba imaginar en que esa niebla eran nubes y su casa estaba sobre ellas, al menos eso era antes de que dejara su hogar, ahora esto solo significaba que estaba cada vez más cerca de reunirse con su madre.
La vegetación se tornaba un tanto extraña, como si se hubiera marchitado y todo se hubiera vuelto algo sombrío, pero la joven no se percataba de esto, ya que la idea de estar tan cerca de su madre la hacía centrarse en eso, y no en su alrededor, pero la capitana observaba todo, en busca de algo que le diera un indicio de lo que sucedía aquí.
Prontamente la carreta se detuvo, frenando en seco por algo que habían chocado, haciendo que ambas se preguntaran que fue lo que las detuvo, pero con la espesa niebla, no podrían ver nada. La joven, muy entusiasmada, bajo apresurada de la carreta, y comenzó a caminar entre la niebla, sin importarle que obstáculos pudiera haber en esta, pero algo se le hacía raro, ella recordaba que en lo alto de su casa, su madre y ella, encendían una lámpara para guiar a los viajeros que circundaran su casa, aunque esta vez era distinto, la lámpara se encontraba apagada, mientras la silueta de la casa, lentamente se hacía presente en la distancia, entre la neblina, que poco a poco iba retrocediendo, dejando ver a ambas mejor lo que las rodeaba a cada segundo que pasaba.
Pasos energéticos daba la joven, junto con su rostro que regalaba una ferviente sonrisa de alegría, mientras la capitana miraba a su alrededor, escudriñando los rincones que aun cubría la niebla, en busca de alguna amenaza, y pronto choco a la joven, deteniéndose inmediatamente, y mirándola desconcertada a la joven, ya que aún mantenía su ferviente sonrisa, pero sus ojos expresaban otra cosa, el que, la capitana no pudo saber que era, hasta que miro hacia adelante, mirando fijamente lo que la joven veía con sus propios ojos.
-¿Qué se supone que es eso?-pregunto confundida la capitana
-esto… esto no… esto no puede ser verdad-dijo la joven incrédula
-esto debe de ser un mal sueño… si un mal sueño-dijo un tanto histérica la joven
-tengo que despertar… esto no puede estar pasando…-dijo ella mientras, aun con su sonrisa y de sus ojos estaban brotando algunas lágrimas, e hizo lo impensado
Totalmente confundida, llevo uno de sus cascos hasta sus dientes, y mordió con mucha fuerza, como si su vida dependiera de ello. Los dientes perforaron con relativa facilidad la carne, haciendo una herida importante, mientras la sangre salía de esta. Ella tenía una cara de tristeza, mientras las lágrimas seguían cayendo de sus ojos cerrados como una catarata, y al abrirlo, nada había cambiado para su mala suerte, y volvió a dar otro fuerte mordisco, agrandando aún más la heridas. El dolor era intenso, pero no le molestaba, quería despertar a como diera lugar, pero esta era la realidad, el mundo real en el que ella se encontraba.
La capitana, un tanto indiferente pero a la vez un poco preocupada, se le acerco y bajo el casco que ella estaba mordiendo, solo para que ella abriera lentamente sus ojos, y en su rostro solo expresara una gran indiferencia, con su boca aun llena de sangre por la mordida que se dio a ella misma. Sin mirar a la capitana, comenzó a caminar hacia la casa, la cual se centraba en ruinas.
La casa estaba completamente arruinada, su fachada se encontraba en el suelo de esta, todas las ventanas se encontraban rotas y con los cristales en el suelo, esparcidos libremente, la naturaleza había hecho de lo suyo, haciendo que ramas de los arboles cercanos, perforaran las paredes y las malezas escalaran las paredes, entrando por las ventanas rotas hacia el interior. La lluvia había provocado grandes agujeros en el techo, haciendo que esta misma se filtrara a través de esto hacia adentro, formando charcos y moho que cubría gran parte de las paredes.
La joven, aun incrédula, decidió aventurarse en la casa, para así obtener alguna respuesta que satisficiera a su mente y a su corazón, que se encontraban totalmente desconsolados y enredados ante lo que veían. Sin intentar siquiera curar la herida que se había provocado, comino el corto trecho que la separada de la entrada principal de la casa, la puerta que la separaba del interior se encontraba muy desecha por los elementos naturales y agrietados por la fuerza del viento. Al tocar con su casco herido la puerta, esta se desplomo hacia adentro como si nada, terminando de partirse en varios pedazos al impactar contra el sólido suelo de la casa.
La capitana mantenía una cierta distancia de la joven, mirando sin interrumpir nada de lo que ella estaba haciendo, escudriñando con sus ojos el deterioro que tenía la edificación e intentar pensar en algo, ya que después de las historia que le conto la joven acerca de este lugar le era difícil pensar que en poco meses este lugar se vería así, lo cual no tenía ningún sentido para ella, algo había pasado y no fue algo natural.
La joven miraba algunos de los restos de los muebles que se encontraban esparcidos por el suelo, destrozados completamente en muchos pedazos, pero a ella le venía a la mente esos recuerdos en los que solía pasar junto a ellos y mirarlos por algunos segundos, como si pudieran contarle alguna mágica historia.
No había rastro alguno de sangre, o alguna especie de pelea, todo esto había sido provocado por la naturaleza y el tiempo, pero no era algo normal, algo no cuadraba con lo que ellas estaban viendo, al menos eso estaba pensando la capitana, hasta que la joven comenzó a subir la escalera hacia el segundo piso, la cual rechinaba fuertemente por la humedad. La capitana la siguió, hasta que ella se detuvo al llegar arriba y encontrar su vieja habitación, la habitación donde vio a su madre por primera vez en aquel día que ella recordaba bien, pero antes de seguir, decidió hablar.
-capitana… agradezco su ayuda… pero ya puede marcharse-dijo esto, sin mirar a la capitana, sin ningún titubeo en su voz
-te comprendo… pero no me iré sin ti…-le dijo la capitana con su voz gentil-te estaré esperando-fue lo último que ella dijo antes de bajar por las escaleras y salir afuera
Miro con cierta melancolía la casa, al ver a la joven en ese estado, y solo se dirigió hacia la carreta, mientras la luz de la luna se hacía presente en la gran y esplendida noche. Curiosamente, esta noche y estas circunstancias le recordaran a algunos momentos que ella pasó con su hermana mayor antes de que atacaran su aldea.
-espero poder ser tan fuerte como tu querías… hermana-dijo esto al mirar por unos pocos segundos, directo a la luna, y luego simplemente se recostó en el interior de la carreta.
Sueño
Cálidos y radiantes rayos del sol, se extendían sobre la pradera, la cual llevaba a una colina con un árbol sobre esta, dando la perfecta sombra para que aquellos que quieran relajarse un rato, pudieran disfrutar de un descanso.
La hierba se alborotaba al pasar dos pegasos sobre esta, con la tranquilidad y el silencio rompiéndose con sus risas infantiles y juego de niños. Aunque una Hera más grande que la otra, las dos disfrutaban de estos juegos para niños, como un momento que solo ellas podrían recordar.
Ambas volaron hasta la cima de la colina, usando el gran árbol como si fuera la meta, y siendo justa, el mayor dejo ganar a la más joven, que al llegar se desplomo en la sombra de este, cansada por la gran carrera y los juegos que jugaba junto a su hermana.
La pequeña se sentó junto a su hermana, para poder ver el atardecer juntas, mientras los radiantes rayos del sol, brindaban la temperatura exacta, junto con el lento espectáculo del atardecer.
-hermana… siempre estaré orgullosa de ti-dijo la Pegaso de mayor edad, abrazando a la joven con su ala, mientras el atardecer se convertía en noche
Fin del sueño
-¡HERMANA ESPERA…!-gripo repentinamente la capitana, levantándose abruptamente de donde estaba acostada, percatándose de que la carreta se movía
Con curiosidad se fue acercando a la cabina del conductor, abriendo una pequeña puerta que daba a esta, y asomando la cabera para ver de quien se trataba, y para su alegría se trataba de la joven, conduciendo de la gran carreta de suministros.
-no me rendiré todavía, esto no me impedirá reunirme con ella-dijo la joven confiada, al notar la presencia de la capitana. Sus ojos expresaban determinación, y sin duda lo lograría, lograría saber la verdad de lo que aquí sucedió.
Al otro lado del reino, en el imperio del sol
la suave brisa del viento, movían lentamente unas cortinas que se encontraban en una habitación bien iluminada por la luz que entraba a través de una gran ventana, llegando hasta una cama de hospital en la cual se encontraba alguien, cubierto hasta el cuello con las sabanas de color verde agua, y los instrumentos médicos que se encontraban al lado de la cama, apagados y llenos de polvo, con algunas pequeña intravenosas insertadas en los cascos de esta poni, junto con algunos que otras ventosas de los instrumentos de medición que ya no funcionaban.
Unas finas vendas cubrían sus ojos, mientras su cabeza descansaba cómodamente en la dura almohada, como si no le importase a ella. La brisa movías lentamente los cabellos de su crin, y comenzaba a sentir la refrescante brisa en su rostro, haciendo que su sueño cesara de golpe, haciendo algunas muecas con su rostro, en señal de despertar, mientras intentaba pensar, en el leve dolor que tenían algunas partes de sus cascos por las agujas que le suministraban las intravenosas, y las frías ventosas que se esparcían por gran parte de su cuerpo, y con sus orejas que se encontraban agudas, percibiendo todos los sonidos de su alrededor, pero el único sonido que percibían era el de la brisa entrando por la ventana.
Con una expresión indiferente, uso sus dos cascos y tomo todas las agujas y ventosas que estaban en su cuerpo, y tiro fuertemente de ellas, lastimándose al tirar súbitamente las agujas que se encontraban clavadas en su piel, tirando al piso algunos de los instrumentos que estaban junto a su cama, y arrojando las sabanas que la cubrían al suelo, se levantó lentamente, percibiendo con sus sentidos lo que había en la habitación, y se dirigió a un lado de la ventana, en donde se encontraba una gran espejo, que le permitiría verse a sí misma en cuerpo completo.
El sonido de sus cascos sonando en el suelo, era lo único que se podía escuchar, la brisa estaba calma, y ella se encontraba cara a cara con el espejo, y sin perder tiempo, comenzó a quitarse las vendas que cubrían algunas zonas de su cuerpo, para poder verse a sí misma.
Segundo tras segundo y centímetro tras centímetro, fue quitando las vendas de su cuerpo, hasta llegar al finar, sus ojos, y lentamente se quitó esta, para luego estar un momento segada por la luz, y en pocos segundos sus ojos se adaptaron a la luz que entraba por la ventana, pudo verse, ya que en todo momento su mente se encontraba en blanco, sin pensar en nada, solo actuar. Miro con sus ojos su pelaje, el cual estaba en un tono blanco grisáceo por el tiempo que había pasado, su crin color escarlata que se encontraba muy desarreglada y en un tono muy apagado, y sus ojos de color azul profundo, parecían brillar con la luz de la habitación, esto hizo despertar algo en ella, que simplemente acaricio su reflejo con su casco, como intentando recordar algo, aunque nada salía de su mente, y luego, con muchas fuerza golpeo el espejo, partiéndolo en varios fragmentos de vidrio que cayeron al suelo simultáneamente, y ella no se lastimo al hacer esto, no recibió ninguna cortada, y su rostros seguía expresando indiferencia.
Siendo guiada por su incertidumbre, fijo su mirada en la puerta que se encontraba en la habitación, acercándose para abrirla, y girar el pomo, el cual estaba cubierto de polvo, y al girarlo con lentitud, este giro con relativa facilidad y quito la cerradora que Impedía el avance de la puerta hacia afuera, para luego toparse con un largo pasillo finamente adornado, con cortinas de tercio pelo, y un adorno digno de la realeza que cambiaba en cada ventana, las cuales eran enormes y dejaban pasar un gran cantidad de luz.
La joven comenzó a recorrer el pasillo, para ver a donde este la podía llevar, sin dejar de observar los adornos que cambiaban en algunos metros. Pero esa falta de atención la llevo a chocar con uno de estos, que se topó inesperadamente en su camino y provocando su ruptura, acompañado de un estrepitoso sonido, el cual no pasó desapercibido. El unísono sonido de las armas y armaduras moviéndose se hacía presente, cada vez acercándose más a donde el sonido había resonado.
Con rapidez, tres soldados se hicieron presentes en el mismo pasillo donde se encontraba la joven. Tanto los soldados como ella intercambiaron miradas de curiosidad, pero los soldados fueron los primeros en actuar.
-¿Quién eres? ¿Y qué haces en este sector del castillo?-pregunto un guardia mientras los tres se colocaban en posición defensiva
La joven no respondió, solo se colocó en postura de combate por instinto, y su mirada de confianza que acompañaba el azul de sus ojos. Los soldados movieron sus lanzas delante de ellos, para preparar una ofensiva carga contra la joven, aunque uno de ellos se quedó detrás de los dos primeros guardias, preparando algo que la joven nunca había visto. Su mirada se posó sobre ese objeto que el guardia portaba entre sus cascos, que lentamente comenzó a apuntar hacia ella.
-responde o te consideraremos una espía de la legión lunar-dijo uno de los guaridas con las lanzas
La joven solo mantuvo su posición sin decir ni una sola palabra, mirando a los tres guardias que lentamente se sentían acorralados y temerosos de que ese pequeña y silenciosa Pegaso, hiciera una jugada y terminara súbitamente con las vidas de ellos tres.
Ese pensamiento cruzo por la cabeza del tercer guardia, el cual portaba el robusto fusil. Presa del miedo, destaco su arma por entremedio de los otros dos guardias, apuntando directamente a la joven, y jalo el gatillo de metal, generando con este una pequeña presión en la recamara del cañón, donde se encontraba pequeñas porciones de magia condensada, la cual propulsaba ferozmente el proyectil de metal hacia su blanco, que por la misma magia, generaba en el proyectil una aura de color purpura, que fortalecía el proyectil y le agregaba velocidad.
Con sobrenaturales reflejos la joven anticipo el disparo, moviendo unos pocos centímetros su cabeza hacia un lado, esquivando el proyectil purpura que roso su mejilla, la cual recibió una pequeña cortada por la bala, y esta impacto contra la puerta de madera, la misma por donde la joven había salido anteriormente.
Ella no pensaba, y solo era guiada por su instinto, y ese pequeño corte en su mejilla, hizo que mirara al guardia con indiferencia, aunque en los ojos de este el miedo poco a poco se hacía presente, mientas cargaba nuevamente su arma para efectuar otro disparo. La joven, guiada por sus instintos primitivos, decidió actuar antes de recibir otro disparo, y lo que mejor se le ocurrió fue huir, aunque su mejor opción era el destino incierto que se encontraba afuera de la ventana.
Con sus rápidos cascos, salto hacia lo desconocido, rompiendo los cristales de la ventana, que la acompañaban en la caída libre. Al ver lo que se encontraría abajo, la tranquilizo un poco. Un gran jardín se extendía a lo ancho y largo de esa zona del castillo, lleno de arbustos con formas exóticas y estatuas juntos, decoración que solo la realeza se permitía. Un profundo estanque se encontraba debajo de la joven para amortiguar su caída, que se lanzó de unos treinta metros de altura hacia lo desconocido, y al estrellarse contra el estanque, surgió de este apresuradamente, chapoteando e intentando acercarse a la orilla, y al alcanzarla se arrastró afuera hasta incorporarse, agitándose para quitarse las sobras de agua en su pelaje.
Al mirar la caída que había hecho sin resultar herida, los guardias quedaron atónitos ante esto que sus ojos presenciaron, y casi de inmediato hicieron sonar la alarma para que fueran en busca la de la joven.
Sin perder tiempo, la joven se echó a correr en dirección de un nos árboles que se extendían unos cuantos metros delante del fin del jardín real. Corío sin parar entre los árboles, que se encontraban amontonados como en cualquier bosque, junto con la oscuridad que acompañaba las gigantescas figuras de los árboles y sus espesas hojas.
Al llegar a un claro, a la joven se le hizo evidente que el huir ya no era una opción. El claro, que solo eran unos cuentos metros de una pasto muy bien cuidado, daba la vista de un gran acantilado, dando una vista directa a la ciudad capital del imperio del sol, con sus formidables edificios extendiéndose al cielo, y las grandes murallas, símbolo de poder.
Los soldados llegaron en pocos segundos, rodeando a la joven, mientras veían como esta les daba la espalda a todos, sin ninguna preocupación. Siendo cautelosos, comenzaron a rodear y lentamente acercarse a la joven, con el miedo que corría por sus venas de no saber de qué clases de poni era la joven que tenían en frente, ya que algunos rumores había recorrido el castillo y sus alrededores.
La joven súbitamente se dio la vuelta, preparada para lo inevitable, y los guardias retrocedieron temerosos, y a la vez presas del pánico, apuntaron algunos de sus rifles hacia la joven, y abrieron fuego sin dudarlo.
Continuara…
