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Os dejo el capítulo 7, espero que os guste...

Capítulo 7

Hermione dio las gracias al cielo por no tener a Ron en su clase de Aritmancia. Durante las últimas dos clases ella se había sentado los más lejos posible del pelirrojo, había rehuido su mirada y se había ido corriendo a su próxima clase cada vez que sonaba el timbre. Él por su lado la miraba con el ceño fruncido en las clases e intentaba alcanzarla cuando ella se iba corriendo para poder bombardearla a preguntas.

Hermione suspiró y recogió su libro y sus pergaminos salpicados de números. Los guardó en su mochila y caminó con tranquilidad hacia el pasillo. Era una de sus horas libres en las que los demás tenían Adivinación, por lo tanto Ron estaría en clase y no tendría que huir de él.

Salió al pasillo con la confianza de poder dejar las carreras y caminar con tranquilidad hacia su sala común.

Pero toda aquella confianza se esfumó al verle en el pasillo, recostado sobre la pared, esperándola. Hermione maldijo en un fuero interno. Tenía que haberse figurado que a él no le importaría saltarse una clase con tal de poder arrinconarla y sacarla el gran secreto que había averiguado ella antes que él.

Suspiró pesadamente y Ron alzó la cabeza. Era inevitable que se cruzaran .Había sido una estúpida al creer que podía huir de él. Nadie huye de Ron Weasley, pensó con amargura.

—¿Qué quieres? — preguntó ella encarándole.

—Saber lo que averiguaste. Tengo la ligera sensación de que también me incumbe — respondió él sarcástico.

Hermione puso los ojos en blanco. Cualquier persona que hubiera estado atenta a su conversación con Rose y McGonagall podía haber sacado sus conclusiones. Cualquier persona, excepto Ronald Weasley.

—Si hubieras atendido a lo que dijo Rose ya lo sabrías. De todas formas, lo sabrás esta noche. No quiero ser yo la que te lo diga —añadió.

Ron la miró con el ceño fruncido. Ella le sostuvo la mirada. Por fin, el pelirrojo se rindió y desvió la mirada hacia el suelo.

—¿No tienes que irte a Adivinación? — le recordó ella.

—Em, esto… Sí, supongo. Nos vemos luego.

Hermione asintió y esperó a perder a Ron de vista para enterrar su rostro en sus manos. Estaba echa un lío. Un auténtico lío. Aunque, con un poco de suerte, sus sobrinos y sus propios hijos la ayudarían a aclararse.

No tenía ni idea de lo acontecido entre ella y su mejor amigo en el futuro. Aunque, si estaban casados y con dos hijos, no había salido tan mal, ¿no?

Caminó hacia la sala común de Griffindor y empezó a hacer los deberes de Aritmancia, reacia a dejarse llevar por su imaginación sobre cómo había acabado casada con su mejor amigo.


Rose suspiró con pesar. Le había llevado un buen rato avisar a su hermano y a sus nueve primos restantes en Hogwarts sobre su reunión familiar esa noche. Louis había insistido en llamar a Victoire y Teddy, para que "la familia esté al completo". La pareja llegaría esta noche.

El mensaje había sido claro para toda su familia: a las siete y media delante del tapiz de Barnabás el Chiflado. Había avisado a Ron y a Hermione también.

Ahora solo la quedaba esperar.


Hermione miró su reloj. Las siete y cuarto. Caminó hasta el séptimo piso a paso rápido. Cuando se encontró a Barnabás el chiflado y vio el pasillo vacío eran y veinte. Había dejado a Ron en la sala común, que había alegado que saldría en diez minutos.

Llevaba unos cinco minutos mirando la pared distraída, cuando dos pelirrojas hicieron acto de presencia por el extremo derecho del pasillo.

Las dos eran altas, pelirrojas y sus facciones eran idénticas. Sin embargo, ahí se acababa su parecido. Una llevaba el uniforme de Ravenclaw, el pelo le llegaba a la barbilla y llevaba unas gafas rectangulares. Le dio a Hermione una mirada de curiosidad y le sonrió vacilantemente. La chica a su lado era de Hufflepuff. Llevaba el pelo por los hombros y lució una cálida sonrisa al ver a su tía.

—Vaya, ¿somos las primeras en llegar? — dijo la chica de uniforme amarillo echando una mirada a su alrededor.

—Eh, creo que sí…— respondió Hermione dudosa —¿Quiénes sois?

—Oh, lo siento… — dijo la Ravenclaw avergonzada y le echó una mirada a su gemela — Yo soy Molly — añadió antes de estrecharla la mano.

—Y yo Lucy — dijo la Hufflepuff e imitó el gesto de su hermana.

Hermione les estrechó las manos con simpatía mientras intentaba ubicar los rostros de sus dos sobrinas entre los hermanos de la familia Weasley. Sin embargo, antes de detenerse a estudiarlas más detenidamente vio llegar a Ron y otra chica pelirroja de tez oscura, seguidos de una Rose estresada.

—¡Oh! Vosotras ya estáis aquí — dijo ella al ver a Hermione y las gemelas—. Bien. Victoire y Ted llegarán en unos diez minutos. Conociendo al resto de mis superpuntuales y encantadores primos calculo que llegarán a la par que ellos dos, así que…

—Sí, vale, lo que tú digas — la interrumpió la chica pelirroja de ojos negros rodando cansinamente los ojos —. Soy Roxanne — dijo dirigiéndose a Hermione con una resplandeciente sonrisa.

—Hermione Granger — contestó.

—Oh, venga, ya te conozco… Espera, ¿Granger? ¿Ese era tu apellido de soltera? — estalló en una sonora carcajada — Me resulta extraño que no seas…

—Roxanne, Ron aun no sabe la… — Rose se aclaró la garganta, pensando en la palabra adecuada — noticia. Quedamos en que se lo diríamos entre todos.

—Espera — intervino Molly — .¿Ellos no saben que…?

—No — la cortó Rose —. Bueno, Hermione se enteró por accidente.

A aquello le siguió un silencio tenso que Ron no se molestó por interrumpir con una de sus preguntas. Sabía que los Weasleys eran más tercos que una mula y que no soltarían ni media sílaba hasta que toda la familia se reuniera.

Por su gran suerte, aquello no tardó en producirse. En ese mismo momento aparecieron dos chicos de último año. El que primero hizo acto de presencia era castaño, con el pelo desordenado y gafas redondas. El chico que le siguió era moreno y desgarbado. Una sonrisa traviesa cruzó la cara de los dos en cuanto vieron en la situación en la que se encontraban.

—Ni se os ocurra — dijo amenazante Lucy.

—¿Ni se nos ocurra qué? — preguntó el moreno con inocencia fingida — De verdad, primita, que malpensada eres…

—Solo queríamos saludar a nuestros tíos — acotó el castaño abriendo mucho los ojos

—¿Nuestros tíos? — adquirió Ron frunciendo el ceño.

—Lo entenderás en pocos minutos — le tranquilizó Molly — Esos dos especímenes son James y Fred.

—Encantado — refunfuñó Ron.

Se volvieron a oír pasos en el pasillo. Se presentó Albus con una chica de último año. Su pelo era de un anaranjado muy claro y sus amables ojos eran de color azul, igual que su uniforme.

—¿Ha llegado ya Vicky? — preguntó ella.

Rose sacudió la cabeza.

—Deben de estar al caer.

—¿Y tú eres…? — preguntó Ron.

—Dominique. Llámame Nickie — respondió.

Los siguientes en llegar fueron Hugo y Lily. Saludaron a todo el mundo y se enfrascaron en una conversación con Roxanne sobre los T.I.M.O.S.

Los últimos tres miembros de la familia llegaron tres minutos después. Louis, un chico pelirrojo de ojos vivaces, seguido de Victoire, su hermana, y Teddy. Victoire era, a sus veinte años, alta, rubia y de ojos café. Ted Lupin llevaba el pelo de color turquesa y los ojos del color de la miel.

—Bien, ya estamos todos — Rose alzó la voz para acallar las conversaciones de sus primos.

Pasó tres veces delante de la pared y apareció una puerta. Caminó hacia ella vacilante y la abrió. La familia Weasley entró en la amplia sala, que incluía una confortable chimenea con varios sofás y sillones alrededor.

La familia se sentó en ellos y continuaron sus conversaciones. Rose se levantó e intentó acallarlos, sin ningún resultado. Finalmente, James se levantó y lanzó un fuerte silbido al aire.

—Gracias, James — le dijo la pelirroja —. Bien, supongo que ya sabéis por qué estamos aquí — se aclaró la garganta, incómoda —. ¿Voluntarios para darle la noticia a Ron? — adquirió en tono agudo.

A la pregunta de Rose siguió un silencio sepulcral que ni siquiera James o Fred se atrevieron a romper. Todos se miraron entre sí, incómodos.

—Vamos, Rosie, díselo tú. Al fin y al cabo tú eres su hija — dijo Ted.

La pelirroja le fulminó con la mirada y tomó aire.

—Creo que deberíamos echarlo a suertes — dijo por fin.

Todos asintieron. Menos Roxanne, que puso los ojos en blanco.

—Estáis siendo ridículos — afirmó—. No es tan difícil…

—¡¿Queréis soltarlo YA? — estalló Ron.

Rose respiró hondo y miró a sus primos en busca de ayuda. Casi todos miraron hacia otro lado. Estaba sola en esto, y lo sabía. Intentó tantear el terreno.

—Es obvio que yo soy tu hija, ¿verdad?

—Sí.

—Bien — Rose cerró los ojos e intentó relajarse —. Ella — señaló a Hermione — es mi madre.

La cara de Ron en aquel momento era un verdadero poema. Su mandíbula se descolgó exageradamente y abrió los ojos tanto que parecieron que iban a salírsele de las cuencas. Finalmente, se recompuso y cerró la boca firmemente.

—No puede ser. Tú eres mi hija.

—¿Hace falta que te explique que para tener hijos hacen falta DOS personas? — preguntó Fred burlón.

—Pero, yo… y ella… ¿en serio?

—¡Ey! — exclamó Hermione ofendida.

Ron enrojeció. Era imposible que aquello fuera una broma de mal gusto. Pero… ¿él y Hermione? Vale, admitía que a veces pensaba de ella de un modo no muy fraternal… pero de ahí a estar casados y con dos hijos…

—Lo siento, es decir… — tartamudeó él con las orejas enrojecidas — No me refería a eso. Pero entonces… ¿tú y Hugo sois nuestros hijos?

Rose asintió y miró a su hermano, que miraba la escena con interés.

—¿Y los demás? — preguntó Hermione señalando a sus primos.

—Muy bien, chicos, clasificaros de mayor a menor en función de vuestros padres — dijo Rose dirigiéndose a los demás.

Todo el mundo se levantó de su sofá y se cambió el sitio. Hermione y Ron quedaron de pie, de espaldas a la chimenea, ignorándose el uno al otro deliberadamente por la gran vergüenza que en ese instante les inundaba. Tras terminar de ordenarse y quedar en la posición correcta Hermione observó a los Weasleys. De izquierda a derecha, se habían colocado Ted, Victoire, Dominique, Louis, Molly, Lucy, Fred, Roxanne, Rose, Hugo, James, Albus y Lily.

—Bueno — empezó hablando Teddy—, me llamo Ted Remus Lupin, metamorfomago, hijo de Remus Lupin y Nymphadora Tonks, ahijado de Harry Potter y futuro esposo de Victoire Weasley — añadió lo último con una sonrisa dedicada a la rubia —. Tengo 21 años y trabajo en el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas. Estuve en Hufflepuff.

—¿Nymphadora? —preguntó Hermione frunciendo el ceño — No me suena.

—Ya, aun no la conoces. Pero la conocerás en menos de un año, si no me equivoco. La abuela dice que fue una mujer extraordinaria — contestó Ted.

Hermione y Ron asintieron. Teddy miró a Victoire, que tomó aire y empezó a hablar pausadamente.

—Victoire Weasley, hija de Bill Wealey y Fleur Delacour. Veinte años, trabajo de sanadora en San Mungo. Estuve en Griffindor.

—¿Fleur Delacour? — exclamó Ron — ¿La semi-veela que han elegido para representar Beuxbatons?

Victoire sonrió cálidamente.

—La misma. Se casará con tu hermano en tres años — respondió la rubia— . Ah, y un consejo… cuando le pidas ser su pareja en el baile, no se lo pidas a gritos.

Toda la familia estalló en una carcajada, menos Ron, que enrojeció exageradamente, y Hermione, que le lanzó una mirada asesina.

—Dominique Weasley, hermana de Victoire, curso 7º en Ravenclaw.

—Louis Weasley, hermano de Nickie y Victoire, curso 6º en Hufflepuff.

—Molly Weasley, hija de Percy Weasley y Audrey Halliwell, curso 6º en Ravenclaw.

—Lucy Weasley, gemela de Molly, curso 6º en Hufflepuff.

—Fred Weasley, hijo de George Weasley y Angelina Johnson, curso 7º en Griffindor.

—¿¡Angelina Johnson! — exclamó Hermione, interrumpiendo el cántico de presentaciones.

—¿La cazadora de 6º año? —preguntó Ron.

—Exactamente — respondió Fred.

—Pero…

—Preguntas luego — intervino Rose —. ¿Roxy?

—Roxanne Weasley, hermana de Fred, curso 4º en Griffindor.

—A mí y a Hugo casi mejor saltarnos, ¿verdad? — dijo Rose.

Ron y Hermione asintieron y desviaron la mirada.

—James Sirius Potter, hijo de Harry Potter y Ginny Weasley, capitán del equipo de Griffindor, rompecorazones profesional, 7º curso en Griffindor.

A su lado, Albus puso los ojos en blanco y sonrió.

—Albus Severus Potter, hermano del Arrogante, 5º curso en Griffindor.

—Lily Luna Potter, hermana de Albus y James, 4º curso de Griffindor.

Rose se aclaró la garganta y alzó la voz.

—¿Preguntas? — dijo mirando alternativamente a sus padres.

—Esto… — Ron se rascó la cabeza, incómodo — ¿Cómo… yo y ella….? — le lanzó una mirada de soslayo a Hermione— Oh, ya sabes a qué me refiero…

—¿Quién se lo explica? — preguntó Rose mirando a sus primos. Como había ocurrido ya antes, cada uno miró hacia otro lado — Oh, no. Ni se os ocurra. Ya les solté yo la bomba, ahora le toca a otro.

—A ver —James se levantó y se aclaró la garganta — ya que ninguno de los aquí presentes es un verdadero Griffindor, con dos pares de…

—¡James! — le regañó Dominique — A ver, todo empezó en cuarto. Ron se puso celoso de Viktor. En sexto, Hermione se puso celosa de Lavender. Un año después, os dejasteis de tonterías y os besasteis en medio de la batalla. Cinco años después os casasteis y en un año nació Rose. Después vino Hugo. ¿Veis como no era tan difícil? — se dirigió a sus primos.

—Se nos está haciendo tarde — murmuró Ted —. Encantado de haberos conocido.

—Sois monísimos — dijo Victoire —. Es una pena que os tengan que borrar la memoria. ¿Vendréis a casa por Navidad, no?

—Eh, esto…no se… — balbuceó Ron.

—Ya se hablará, Vic. Tengo que consultarlo con McGonagall — respondió Rose.

—Bien — les sonrió la rubia —. Encantada.

Todos murmuraron palabras de despedida y la pareja salió de la Sala de los Menesteres.

—Creo que deberíamos irnos nosotros también si no queremos tener problemas con Filch— dijo Molly.

Todos asintieron de acuerdo y se fueron yendo a sus respectivas salas comunes. Ron y Hermione evitaron su mirada durante el trayecto y se despidieron con un incómodo "buenas noches" antes de subir a sus dormitorios, aunque los dos sabían perfectamente que ninguno pegaría ojo aquella noche.