Hola a todos, lamento la demora pero esta vez no tarde tanto XD ¿verdad? Antes de que empiecen a leer me gustaría decirles lo feliz que estoy ya que no hace mucho recibí un review y no cualquier review sino uno en ingles, ASI ES UNO EN INGLES , resulta que una persona de kung fu panda de fanfic creyó qe era en ingles mi historia (por el titulo) y decidió leerla pero al darse cuenta que era en español decidió medio traducirla y le gustó mucho y me pidio que si podría traducirla solo que no se ingles pero vere como le hago y si ustedes me podrían sugerir algo me gustaria . Lo otros era que Starlight 580 y genial 1, son las primera personas en criticar mi historia, me sorprendió mucho pero no me desanima ya que me dejaron algo… ¡Un review! Jajajajajaj critica o no un review es un review jejeje aunque creo que es la misma persona te agradezco lo que hiciste por mi jejejej XD, comentarios como los tuyos me hacen tener más ganas de seguir, pero tengo una duda… ¿en serio es mala mi historia? Esta pregunta es para todos.

Capítulo 7: En busca de la verdad parte 3.

Hace doce años…

En medio de un claro verde y espacioso había una edificio, más específicos una escuelita, ahí había niños desde los cinco años hasta los siete, el lugar tenia juegos de todo tipo, espacio para que los niños jueguen sin preocuparse, la instalación tenía suficiente espacio para treinta pequeños y estaba bien equipada para su aprendizaje e incluso tenía una cocina para que los niños comieran ahí, solo había dos personas, una mujer de unos cincuenta años y una mujer joven que era su ayudante, ambas muy capacitadas para poder controlar a todos los energéticos niños, estaba situada cera de una carretera que iba directo a la ciudad para que los padres no tuvieran el problema del tráfico o si necesitaban ir por alguna emergencia, los niños que iban ahí aprendían demasiado bien por lo que la escuelita era muy peleada ya que se consideraba una de las mejores, en teoría parecía perfecto… pero no todo era color de rosa para todos…

En un enorme árbol verde había una niña que se encontraba sentada de tal manera que nadie la viera (de tras del árbol), tenía el cabello naranja alborotado, short de mezclilla con una blusa naranja y unos tenis blancos. Se encontraba sentada en el suave césped abrazando sus piernas que cubrían su rostro con la intención de esconder las lágrimas que soltaba. La razón de su llanto eran varias, una es por la falta de amor de su padre adoptivo y toda la frialdad que le daba asiendo que formara un duro carácter, hace aproximadamente dos años él la adopto y con eso pensó que su vida sería mejor pero se equivocó ya que la trataba despectivamente y con poca atención, ella sabía la razón y quería esforzarse para hacer lo sentir orgulloso y quela reconociera como su hija. La otra razón era que todos los demás niños la trataban mal y la llamaban "Monstruo", era la burla de todos y por eso, a veces, golpeaba a los demás y, a pesar de su edad, tenía mucha más fuerza que muchos niños pero lo que solo aumento aún más sus burlas e insultos. La pequeña soltó más lágrimas, todo era culpa de solo una cosa, la razón principal por la que la llamaban monstruo era…

-Hola- la voz de un niño hizo que reaccionara y rápidamente se secó las lágrimas de su rostro pero sin dejar de esconderlo a la vista de alguien- ¿Qué estás haciendo?- pregunto aquel niño, la niña no le respondió- oye… oye…- decía el niño repitiendo el proceso una y otra vez, la niña se empezó a molestar y era bien conocida por ser poco paciente- ¿Me oyes?- decía pero esta vez la picaba con el dedo en la cabeza, a la niña se le hincho un vena en la cabeza (como en los animes) por que el niño comenzó a desesperarla, quería mantener la calma pero aquel niño seguía picándole la cabeza con el dedo- despierta- esta vez empezó a moverle toda la cabeza- Tierra llamando a niña que no responde- la niña, ya harta, lo tomo de su mano y la apretujo con fuerza haciendo que el niño soltara varios quejidos de dolor hasta tenerlo de rodilla en la tierra, ella seguía con la cara tapada con sus piernas pero se podía imaginar como el niño tenía una mueca de dolor.

-Déjame en paz- aumentó la fuerza de su agarre y luego lo soltó, el niño cayó al suelo de sentón agarrándose la mano adolorida, la niña creyó que con eso se iría y que la llamaría monstruo como todos los demás pero…

-Guau, eso… fue… ¡Bárbaro!- grito emocionado aquel niño, la niña quedo muy extrañada por esas palabras- ¡Eres increíblemente fuerte! ¡Como las súper heroínas de las historietas que tanto me gustan leer!- decía emocionado el pequeño mientras que la niña aun no procesaba lo que estaba pasando ¿Acoso se había golpeado tan fuerte que ahora decía incoherencias?- oye ¿Qué tienes?- la niña prefirió no contestar en esos momentos quería estar sola- Mmm…- escucho como el niño se alejaba, dio un largo suspiro, creía que se había marchado pero sin previo aviso sintió como un chorro de agua caía sobre su cabeza y para su desgracia estaba demasiado helada lo que provoco que diera un gran brinco del suelo junto con un sonoro "¡Kya!", ella volteo a mirar al culpable y encontró a un redondo niño de grandes mejillas, cabello negro, unos hermosos ojos color jade y una gran sonrisa, en su mano había una botella que dedujo que era la fuente del agua que la había mojado hace unos instantes.

-¡¿Por qué hiciste eso?!- grito molesta.

-Creí que te habías dormido y por eso te moje- dijo apenado- no creí que reaccionarias así- soltó una risita nerviosa.

-¿Así?- dijo aun molesta- pues yo también creo que estas dormido- le arrebata botella y lo derriba al suelo, ahí comienza a vaciar todo el contenido sobre la regordeta cara del pequeño el cual hacia esfuerzos para liberarse pero le fue en vano, ahora se encontraba totalmente mojado de toda la cabeza, la niña se aparta de él y lo mira despectivamente, pensó que el niño lloraría, que le gritaría cosas o que la acusaría con algún mayor pero no espero que el niño comenzara a reírse estruendosamente.

-¡Eso fue increíble! Otra vez- una gota de sudor recorrió la nuca de la niña.

-Eres un niño demasiado raro ¿Lo sabes?- dijo entre confundida e intrigada.

-Me lo dicen muy seguido- el niño se sentó sobre el césped y la volta a ver- ¿Qué tienes en la?...- dijo mientras se tocaba una parte de la boca, la niña a principio no entendió pero reacciono rápido al darse cuenta de que ya no se cubría el rostro, rápidamente le da la espalda para evitar el contacto visual- ¿Qué pasa?- dijo un poco… ¿Preocupado?

-Nada- dijo rápidamente- quiero estar sola así que vete- demando la niña.

-No- contesto el niño que se había levantado del suelo y se acerco a ella- a nadie le puede gustar estar solo… la gente siempre necesitara a alguien con quien estar, con quien compartir, con quien hablar, con quien reír… con quien ser feliz…- la niña alza su cabeza, sin dejar de darle la espalda, le dice.

-Yo no necesito a nadie ni tampoco necesito a alguien a mi lado para poder ser feliz- dijo muy convencida de eso.

-…Piensas eso… por que de seguro nunca has tenido a nadie y por lo tanto no sabes si quiera lo que es tener compañía- la niña abre los ojos como platos, las lagrimas empezaron a galoparse, cerró los ojos con fuerza para evitar el desbordamiento de aquel liquido salado.

-¿Y tú qué sabes?- dijo con voz cortante- todos los demás niños me ven como un monstruo, se burlan y huyen de mi…- la niña voltea a mirarlo con el seño fruncido dejando ver un gran aparato ortopédico dental que sobresalía de su boca que estaba firmemente agarrado a la parte de atrás de su cabeza y un gran alambre surcaba a unos tres centímetros de su boca-¿Estas asustado?- pregunto con una ceja arqueada- ¡Soy Tigresa!- dijo enfadada- ¡Tigresa el monstruo!- el niño no dejaba de mirarla- el monstruo que no tiene amigos…- esto último lo dijo muy desanimada, bajo la cabeza y en su rostro se notaba la gran tristeza con la que cargaba, sentía una gran depresión con la que siempre cargaba sola desde que tenía memoria.

-… No, no estoy asustado, después de todo solo eres una niña, no es algo que precisamente de miedo- la niña tenía los ojos tan abiertos que parresia que se le iban a salir de sus orbitas, la boca no la abría más porque simplemente no se podía mas- y te prometo, si tu quieres, que jamás dejare que estés sola de nuevo- le extiende la mano- yo soy Po Ping y seré de ahora en adelante no tu amigo, sino tu mejor amigo- le brinda una cálida sonrisa que lleno de un extraño calor el pecho de Tigresa, su rostro se marco con un pequeño rubor, su corazón latía con fuerza, unas lagrimas rebeldes se escaparon de sus ojos y de un momento a otro comenzó a soltar más lágrimas.

-¿Lo prometes?- pregunto un poco dudosa ya que temía que fuese una broma o un sueño.

-Si- dijo decidido- jamás te dejare sola- Tigresa mira la mano de Po y vio que seguía extendida- estaré ahí para decirte que no eres un monstruo- ella extendía lentamente su mano- yo jamás te dejare… es una promesa- al final ambos niños entrelazan sus manos sellando ahí esa promesa, ella, después de tanto tiempo, sonríe con felicidad.

Tigresa y Po se hicieron amigos ese día, el era nuevo en la escuela y cuando conversaban no dejaba de hablar y Tigresa por no tener mucha practica solo escuchaba las aventuras fantasiosas que le contaba, sobre sus hobbies, lo que le gustaba comer, que por cierto eran muchas, y lo que no le gustaba que era ver a los demás tristes, eso era lo que menos no le gustaba, Tigresa admiro esa forma de pensar y un día se abrió un poco y le conto su vida, soltó unas lagrimas al terminar de contarle pero desaparecieron al sentir el suave contacto del abrazo de Po, se sentía plenamente feliz con el chico peli negro, pasaron unas semanas donde los dos jugaban y platicaban a parte de todos los demás niños.

-Tigresa- dijo Po, se encontraban en la hora del recreo, ella lo voltea a ver.

-¿Qué pasa Po?- pregunto ella.

-Quería preguntarte…- por tomo aire, al parecer lo que le quería preguntar era algo difícil de hablar- ¿Por qué te llaman monstruo?- ella se quedo callada por lo que a cavaba de escuchar, era cierto que nunca habían hablado de ese tema pero resultaba un poco complicado hablar de ello, no obstante le tenía confianza y por ser su primer y único amigo merecía saberlo aun que para ella fuera muy obvia la razón de su apodo.

-Es por mi aparato ortopédico…- dijo un poco avergonzada por el simple hecho de tenerlo.

-Eso es todo- lo dijo como si no fuera la gran cosa, ella lo mira con una ceja arqueada.

-Si no lo notaste esta cosa es horrenda- dijo un poco molesta por lo que dijo Po.

-Yo no lo creo- Tigresa lo mira sorprendida- tal vez sea un tanto extraño pero yo no lo llamaría horrendo, además si esa "cosa", como así le llamas, es tan fea ¿Por qué no te la quitas?- Tigresa miro a otro lado.

-Por qué no puedo- dijo un poco desanimada, ahora era Po quien arqueaba una ceja- lo necesito para que mis dientes crezcan de manera correcta, según el doctor podría tardar uno tiempo- Po se acerca a ella y le pone una mano en el hombro.

-Descuida- dijo tratando de animarla- ya pronto lo dejaras de usar- le sonríe mostrando los dientes- y tendrás una linda sonrisa- él se ruboriza un poco con esto último y aparta la mirada.

-¿En serio lo crees?- dijo un poco esperanzada.

-Mmm… bueno… yo…- Po tartamudeaba tratando de decir algo coherente- es que solo se agregara la sonrisa ya que ya eres linda- el niño se puso rojo como tomate y la niña parecía que tenía fiebre, Tigresa sentía un montón de sensaciones indescriptibles, se toco la cara la sentía caliente y su corazón latía con fuerza, parecía que saldría corriendo en cualquier momento y, lentamente sin darse cuenta, ella se acerco a Po que seguía mirando para todos lados menos hacia donde estaba ella.

-Gracias…- dijo ella y, con un poco de dificultad, le deposita en su mejilla un suave beso, Po al sentir el contacto sintió que su cara se prendía en llamas y lo mismo le pasaba a ella que no comprendía porque había hecho eso pero por una extraña razón no le desagrado, al contrario, le gusto mucho hacer eso.

Ambos niños se encontraban callados, no hacían ni decían nada pero los dos sentían que tenían la conversación más animada que hayan tenido. Tigresa, para matar aquel silencio, le pregunta.

-Y… ¿Qué nueva aventura tuviste en tu fin de semana?- Po por fin reacciono aun que claro se encontraba nervioso y tartamudeo mucho para contestar.

-Eh… esto…- respiro onda y exhalo- este fin de semana conocía un niño con unos problemas serios de bromas pesadas- Tigresa se sentó en el suelo y fue seguida por Po- el perdió a su madre y a su hermano, su padre había muerto hace tiempo- Tigresa comenzó a ponerse triste por la historia de Po, él lo noto y sonrió- pero le ayude a superarlo- ella lo mira a los ojos- le dije que no debería hacer esas bromas y que debería ser más humilde y parece que me escucho e incluso jugo conmigo a la pelota por un rato, aun que le pegue tan fuerte que la mande a otra casa y encendí una alarma- ambos niños comienzan a reír por un buen rato, ya calmados Po sigue- pero creo que al final nos hicimos amigos- suelta una leve risa- el es mi primer amigo- Tigresa lo mira con los brazos cruzados y una ceja arqueada- tu eres mi primer y mejor amiga el solo es el primer amigo niño que tengo- dijo apresuradamente para no hacerla enfadar o peor aun hacerla llorar.

-Me gustaría también tener más amigos- dijo mirando al suelo.

-Descuida- dijo Po haciendo que Tigresa lo mirase- un amigo mío es amigo tuyo- Po le regalo una sonrisa que Tigresa correspondió.

Tigresa mostraba cambios muy notables, cuando llegaba a casa siempre sonreía, lo que extraño a cierta persona pero no le dio mucha importancia, ella solo deseaba que llegara el mañana y poder ir de nuevo a la escuelita para así estar cerca de Po y no era la única ya que a Po le ocurría lo mismo. Los días fueron de mejor a cada vez mejor, ambos se hacían aún más cercanos, tanto que los demás niños empezaron a burlarse de los dos diciendo cosas como "el monstruo y el mantecoso se van a casar y no se han casado por falta de pan por que el gordo se lo comió", a Po no le afectaba lo que decían pero Tigresa era otro caso, ella reaccionaba efusivamente y los perseguía para golpearlos a veces lo conseguía pero otra veces era detenida por Po, él le decía que los ignorara ya que si caía en su juego quien y perdía era ella, al principio ella se negaba pero Po ponía una carita de perrito que terminaba por convencerla. Todo los días los demás niños se burlaban de ella y de Po pero antes de lanzárseles en sima recordaba lo que tenía que hacer, respiro hondo para calmarse conto hasta diez y los ignoraba, pasaron varios días donde la misma rutina se repetía hasta que un día los niños se cansaron de molestarlos y los dejaron en paz, Tigresa estaba feliz, Po no dejaba de mirarla con una sonrisa de "te lo dije" ahí ella comprendió que solo necesitaba paciencia. En un abrir y cerrar de ojos el invierno llego y con ello las vacaciones de navidad, todo los niños se fueron a sus respectivos hogares para celebrar aquella hermosa festividad, en cambio Tigresa se puso triste por dos razones, la primera era que en su casa solo comían un pavo y le regalaban cocas para que estudiara como libros, cuadernos y a veces ropa y la segunda, pero la más importante, es que no vería a Po por un largo tiempo, él trato de animarla pero ella no dejaba de estar triste así que se le ocurrió darle un regalo, antes de salir él le dio una caja envuelta en papel rojo con un moño, ella quedo maravillada, alguien le estaba dando su primer regalo de corazón, quería abrirlo en ese instante pero Po se lo prohibió hasta que llegara la navidad, Tigresa acepto a regaña dientes y sin más que decir o hacer ambos se fueron a sus casas.

Paso el tiempo y la navidad llego y con ella los regalos, Tigresa recibió nueva ropa y unos libros, ella ya se había a acostumbrado a eso pero lo que quería hacer era ir a su cuarto para poder abrir en secreto aquel regalo que Po le había dado, al terminar de comer ella se fue volando a su habitación donde tenía escondido bajo su cama dicho obsequio pero se sorprendió y alarmo cuando no lo encontró, desesperada, lo busco por todas partes pero no lo hayo, triste y deprimida decidió dormirse temprano pero por más que quería conciliar el sueño no podía pero la imagen de Po sonriéndole la tranquilizo lo suficiente para que Morfeo hiciera su trabajo. Las vacaciones terminaron en un abrir y cerrar de ojos y todos los niños regresaron a sus clases un poco cansados por la idea de tener que estudiar de nuevo todos menos cierta niña que se moría por ver a cierto niño, al llegar a la escuela Po la estaba esperando en la entrada y ella sin pensar en nada mas se le lanzo enzima con un muy fuerte abrazo que Po correspondió, después de un rato se separan y entran al salón, ya en la hora de recreo ambos niños se vana a su lugar secreto (detrás del árbol) donde platicarían todo lo que hicieron.

-¿Cómo te fue?- dijo Po muy alegre de poder hablar de nuevo con ella.

-Ah… bien- dijo sin mucho ánimo, Po la mira con una expresión de duda en su rostro.

-¿Qué te pasa?- pregunto algo preocupado.

-Nada…- dijo Tigresa sin expresar mucha emoción.

-… ¿No te gusto mi regalo?- ella reacciona y recuerda que lo había perdido.

-Ah… si- dijo un poco dudosa- me gusto mucho- lo dijo lo más natural posible.

-¿Entonces porque estas triste?

-Porque… porque no me fue muy bien en navidad- en parte ella le mentía porque no quería que se enojara con ella por perder dicho regalo.

-Mmm… ¿Entonces si te gusto?

-Me fascino- dijo apresuradamente, Po sonrió ampliamente- y… ¿Cómo te fue a ti?

-Con seguía otro amigo- dijo feliz, Tigresa lo miro sorprendida.

-¿En serio?- dijo aun sorprendida-

-Sí, lo conocí un poco antes de salir de vacaciones no te hable de él por que se me olvido- suelta una sonrisa nerviosa- el vendía periódicos en la calle y se veía muy mal, me acerque para hablarle, aun que no salió muy bien al principio, ambos conversamos por un largo rato y vi que tenía hambre y le di mi sopa, se resistió al principio pero accedió, después de ese día lo visitaba todos los días, el me conto sobre sus problemas económicos y de que su papá se fue a trabajar muy lejos y que no sabía de él desde entonces, el creía que ser pobre es una limitación de su felicidad pero yo le dije lo contrario, lo único que necesitaba era confianza- toma una ligera pausa y sonríe al recordar esos días- también es muy alto y es un excelente dibujante, creo que era una especie de pintor o algo- suelta una leve risa- y de ahí le fue mejor ya que consiguió un mejor trabajo junto con su madre y ahora están juntos todo el tiempo y estoy feliz de eso ya que nos hicimos buenos amigos- Tigresa no dejaba de mirarlo con admiración, ¿Cómo podía ayudar a los demás sin ninguna preocupación?, eso era algo que ella admiraba y respetaba.

Los primeros días pasaron volando, ambos niños seguían en su propio mundo lejos de los demás, la semana se fue y se fueron de fin de semana todos los niños pero no duro mucho (son dos días no mas ), al llegar a la escuela Po le dijo a Tigresa que tenía que contarle algo importante en la hora de recreo, ella se preguntaba que podía ser. A la hora del recreo Tigresa fue a donde siempre iba con Po, el ya se encontraba ahí y al verla sonríe.

-Siéntate- dijo Po golpeando con su palma el césped que estaba a su lado, ella se sienta junto a el- este fin de semana hice otro amigo- Tigresa sonríe con esta noticia estaba a punto de hablar pero Po le gano la jugada- o más bien amiga- ríe levemente con los ojos cerrados, algo de eso no le había agradado a Tigresa- la conocí en un parque, ella estaba llorando hasta que llegue ya que mi pelota se fue hacia donde estaba ella, mi papá me dijo que fue el destino, ahí me di cuenta que estaba llorando y decidí hablarle- Tigresa seguía sin entender porque se molestaba con cada segundo que él hablaba de ella- al principio se negó pero la convencí de que me dijera lo que le pasaba y me dijo que era ciega- Tigresa bajo la cabeza ya que sintió pena por ella- pero yo la anime con mis grandes pasos de baile- dijo animadamente moviendo los brazos- la invite a bailar- la pena que sintió Tigresa se cambio por ese ardor que sentía en el pecho que no le gustaba para nada- y resulto que era una gran bailarina, se movía estupendamente, me quede con la boca abierta, si tan solo la hubieras visto Tigresa te abrías impresionado también- Tigresa se cruzo de brazos pero al parecer Po no se dio cuenta y siguió hablando- la forma en que sonreía al bailar era increíble, ella tenía un lindo vestido, el cabello un poco largo y una lindo rostro- Tigresa sentía que como un enojo empezó a salir de su pecho e inconscientemente frunció el seño- ¿Qué te pasa?- dijo Po un poco extrañado.

-Nada- dijo ella que giraba la cabeza al lado contrario.

-¿Estas molesta?- dijo Po con una ceja arqueada.

-No- dijo cortantemente.

-Sí, si lo estas, te conozco bien- decía Po apuntándole con el dedo- ¿Pero porque estas enojada?

-Por nada- dijo sin dirigirle todavía la vista (hombres en estas situaciones cuando la mujer dice que no pasa nada es por que pasa algo que la molesta y nosotros debemos apoyarlas, ¿Cómo? Ustedes averígüenlo E.E)

Po se le quedo mirando unos momentos ella le estaba dando la espalda pero se le ocurrió algo, se levanto y toma a Tigresa de los costados y empezó a hacerle cosquillas, ella al sentir el contacto quiso apartase pero le fue imposible ya que la risa le quitaba las fuerzas, Po no dejaba de hacerle cosquillas.

-¡Po!- dijo Tigresa entre risas- ¡Detente!- dijo volviendo a reír.

-No hasta que me digas que te pasa- dijo para después seguir lanzando su ataque de cosquillas, Tigresa recobro un poco de su fuerza y lo tomo de uno de sus brazos y le derriba con suavidad al césped y ella se subió arriba de él.

-Ahora es mi turno- Po abrió los ojos como platos, Tigresa comenzó a hacerle lo mismo a Po el cual estallaba a carcajadas por las cosquillas que recibía- ¿Te rindes?- dijo mientras le hacía cosquillas en las costillas.

-¡No!- dijo entre risas, Tigresa aumento la dosis de cosquillas- ¡Basta!- decía Po- ¡Me hago pipi!- decía intentando detenerla pero no podía liberarse- ¡Me rindo!- dijo al fin el peli negro, Tigresa se detuvo y se sentó a su lado muy satisfecha y orgullosa por su victoria.

-Gane- dijo muy contenta, Po se reincorporo.

-Si- dijo un poco entre cortado por la falta de aire, ya un poco más calmado hablo- Por favor dime que tienes- Tigresa lo volteo a ver y el tenia esa carita de cachorrito regañado y sin poder negarse más soltó un suspiro de derrota.

-Está bien- dijo derrotada por esa carita.

-¡Sí!- dijo victorioso, Tigresa se tomo un tiempo para pensar en lo que le diría.

-Veras…- dijo un poco apenada- me sentí extraña cuando dijiste que tienes una nueva amiga- decía un poco deprimida.

-Sentirte mal Pe-pero ¿Por qué?- dijo muy extrañado.

-No lo sé- dijo aun un poco triste- es que… creo que…- Tigresa no encontraba las palabras- simplemente no me gusta que hables de ella- dijo esta vez un poco molesta.

-Pero es mi amiga- dijo tratando de convencerla de que no había razón de molestarse.

-¡Precisamente eso es lo que no quiero!- grito Tigresa- ¡No quiero que tengas amigas!- Po tenía los ojos abiertos como platos, estaba sorprendido- ¡No quiero, no quiero, no quiero!- decía con los ojos cerrados- ¡Quiero ser la única amiga que tengas!- Tigresa sentía unas pequeñas lagrimas colarse por sus amigas- ¡No me importa que tengas muchos amigos pero no tengas a ninguna niña como amiga! ¡Ni mucho menos digas que es linda!- apretó sus puños con fuerza tanto que le temblaban-no quiero que alguien más sea tu mejor amiga…- soltó más lagrimas- no quiero que me dejes…- Po se le acerco un poco y la abraza, ella reacciona y lo abraza con fuerza mientras llora en su suave hombro.

-Eso nunca pasara- Tigresa abre los ojos, Po la aparta un poco- tu siempre serás mi mejor amiga y si las comparo a las dos…- Po trago saliva para lo que iba decir- tu eres la más linda- Tigresa sintió que la cara le ardía, Po estaba más rojo que… que… ya se me acabo las referencias a cosas con que compararlo ( ).

-¿En serio?

-Recuerda que te lo prometí y solo muerto no lo cumplo- Tigresa le sonríe con ternura Po vio esa sonrisa y se alegra- así que no estés celosa- dijo acariciando su cabeza.

-No estoy celosa- dijo cruzada de brazos con las mejillas infladas.

-Sí, estas muy celosa- dijo Po de forma burlesca.

-Que no- dijo molesta.

-Claro que si- dijo picándole con su dedo índice una de las mejillas de Tigresa la cual solo se enoja más.

-¡Ya verás!- dijo fingiendo molestia y se le lanza encima en un ataca masivo de cosquillas, Po no podía hacer nada más que reírse revolcándose en el suelo. Paso el recreo y los niños entraron a sus respectivas aulas.

Pasaron unos meses y todo seguía normal entre ambos niños excepto para una pequeña niña que se sentía cada vez más extraña al estar cerca de Po, al principio no le dio mucha importancia pero ese extraño sentimiento iba creciendo conforme pasaba los días junto con él, creyó que solo se sentía mal pero noto que solo le pasaba cuando estaba cerca de él y cuando no estaba con el sentía como su corazón se encogía y la tristeza invadía su cuerpo, parecía como si estuviera enferma y Po fuera la medicina que la curaba y hacía sentir mejor su cuerpo y alma. En la hora del recreo los dos se fueron a sentar a su lugar favorito, Tigresa estaba tan metida en su mente que no notaba que Po le estaba hablando, lo que sentía en su corazón la tenía demasiado distraída como para escuchar cualquier cosa que pasara a su alrededor hasta que sintió que la empujaban de un hombro, ella volteo y se encontró con la cara de Po que parecía muy extrañado por el comportamiento de su amiga.

-Tigresa ¿Qué tienes?- pregunto Po un tanto preocupado, ella al ver el rostro de Po, y más específicos, sus ojo, tuvo que apartar la mirada ya que su rostro había ganado un leve sonrojo en sus mejillas.

-¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo si quiera mirarlo sin avergonzarme?- se decía así misma molesta- eh… nada Po- el no se trago eso pero no quiso insistir.

-Está bien- dijo con una sonrisa- te estaba hablando para contarte algo muy bueno que me paso- dijo emocionado.

-¿Qué te paso?

-hace unos días, en el parque, conocí a un niño, muy pequeño por cierto, que estaba solo en sentado en una banca, parecía triste a mi parecer, así que me le acerque para invitarlo a jugar a la pelota, el al principio se negó ya que decía que tenía asma, ¿si sabes que es verdad?

-Si- contesto Tigresa- es una enfermedad crónica del sistema respiratorio caracterizada por vías respiratorias hiperactivas.

-…- (-.-u)- bueno… como te decía, el tenia constante miedo de jugar como los demás niños por esa enfermedad pero resulto nos divertimos a lo grande, si sufrió unos ataques, pero al día siguiente unos niños malos lo empezaron a molestar y yo llegue a defenderlo, cosa que no salió muy bien ya que el más grande me estaba pateando en el suelo- Tigresa reacciono con esto último con mucho enojo.

-¡¿Te hizo daño?!- dijo bastante enojada.

-Tranquilízate- dijo Po que ponía sus manos en sus hombros, ella se calmo un poco pero seguía molesta- no me paso nada ya que ese pequeño me defendió- Tigresa quedo un poco anonada ya que creía que el "pequeño" del que hablaba Po se oía bastante debilucho- me sorprendió mucho verlo como levantaba a ese gigante y lo lanzaba como muñeco de trapo- decía muy emocionado- debiste verlo Tigresa, ¡Fue bárbaro!- decía esto último con una pose heroica bastante graciosa.

-Yo podría a ver hecho lo mismo- dijo ella muy segura de su fuerza.

-No, lo que tu hubieras hecho es tirarle un diente, patearlo en el trasero, hacerle calzón chino (XD) y meterlo al bote de basura- decía Po mirándola acusadoramente, Tigresa se rasco la nuca y miro hacia otro lado.

-Bueno… y… ¿Qué paso después?- decía la peli naranja para cambiar de tema.

-¡Ah! Es cierto- decía Po- ¿Dónde me quede?...- pensó por un rato- ah sí, el me defendió de ese enorme chico que corrió como niñita a su casa con los demás brabucones y le dije que no necesito su inhalador para respirar bien, el estaba muy feliz y que solo le faltaba crecer un poco más y sería perfecto- ambos niños rieron con esto último- al parecer tiene un problema con su estatura actual pero nos hicimos amigos- soltó una risita que contagio a Tigresa.

Tigresa sentía un mar de emociones en ese instante, reír con él era algo indescriptible, eran un montón de preguntas que ella tenía en su cabeza, ¿Por qué sentía ese extraño ardor en el pecho al estar con él? ¿Por qué cuando él no estaba se sentía desesperada por verlo? ¿Por qué no podía dejar de pensar en el?... el día transcurrió rápido, Tigresa decidió averiguar lo que le pasaba pero le era algo complicado ya que no sabía por dónde empezar, intento hablar con su padre adoptivo pero este la ignoro, busco en la biblioteca libros que la pudieran ayudar a resolver su problema pero no encontraba nada de utilidad, un día, en su casa, encontró al sirviente de la casa viendo la televisión, él estaba viendo una novela donde la protagonista se sentía feliz con el protagonista de dicha novela, la actriz era amiga del otro actriz desde niños, ella con el tiempo había adquirido un extraño sentimiento hacia el chico que al final se convirtió en amor y ella se le declara y el la acepta, se hacen novios, se casan, tienen hijos y ambos viven juntos felices por siempre.

La historia reflejaba la misma situación de Tigresa, ella sentía ese extraño sentimiento hacia su amigo y con eso llego a la conclusión de que estaba enamorada de su mejor amigo (cliché) pero tenía una duda… ¿Qué debería hacer ahora?, eso la estaba volviendo loca, quería decírselo pero tenía miedo de no ser correspondida como otra chica que se le había declarado al protagonista el cual la rechazo… pero existía la posibilidad de que el sintiera lo mismo después de todo el la consideraba muy linda y alguien maravillosa, ya decidida se fue a acostar a su cama ya mañana le diría lo que sentía y vería lo que seguiría después.

Al día siguiente Tigresa fue a clases regulares, quería hablar a solas con Po en el recreo ya que no quería que nadie más escuchara, debes en cuando lo miraba de reojo, el tenia esa encantadora sonrisa que siempre la llenaba de calor.

-Haber alumnos hoy haremos una nueva dinámica- dijo la maestra, todos estallaron en alegría- hoy todos pondrán su huella en la pared con sus respectivos nombres para que una parte de ustedes quede impregnada en este lugar y sea eterno- todos los niños se encontraban emocionados por lo que iban a hacer- ahora de manera ordenada todos salgan afuera- los niños siguieron las indicaciones de la maestra y salieron al patio de juegos donde había varias cubetas de pintura esperando a ser usadas- será en número de lista, si no quieren hacerlo simplemente díganlo ya que no queremos obligar a nadie- así uno en uno los niños iban pasando, Tigresa y Po eran los últimos, ella aprovecho eso y se lo llevo a la esquina del patio de recreación para poder hablar a solas con él.

-Po…- dijo tímidamente.

-Si Tigresa.

-Esto… yo…- Tigresa no encontraba las palabras adecuadas o más bien las palabras las tenía atoradas en la garganta- yo…

-¿Tú?- decía Po para que continuara.

-Me gu-gus-ta-tas- la voz de Tigresa fue demasiado débil ya que Po no la había escuchado.

-¿Qué?- dijo confundido, Tigresa trago grueso pero seguía demasiado nerviosa.

-Demonios ¿Por qué me pasa esto a mi?- se dijo así misma- cálmate Tigresa, solo debes decirle que te gusta y ya… ¡Cómo si fuera tan fácil!- Tigresa se dio una cachetadas que tomaron bastante desprevenido a Po- No, no debes dudar, soy Tigresa y no le temo a nada- Tigresa miro fijamente a los ojos a Po el cual retrocedió unos pasos ya que se sintió intimidado por esa mirada que le estaba recibiendo de parte de su amiga.

-Tigresa… ¿Está todo bien?- dijo algo preocupado.

-No…- dijo seriamente- no está nada bien-lentamente se le iba acercando, su flequillo ensombrecía su rostro lo cual hizo que Po retrocediera involuntariamente- es por tu culpa…- dijo bajando la cabeza.

-¿M-mi culpa?- dijo un poco nervioso.

-Si… tu culpa- en ese momento Po topa pared dejándolo sin escapatoria- por tu culpa me siento demasiado nerviosa, pierdo el apetito, no puedo dormir ni siquiera puedo pensar bien- Tigresa ya se encontraba a unos centímetros de Po el cual sudaba a mares de lo nervioso y asustado que estaba.

-P-pero…- Tigresa no lo dejo hablar.

-No hables- dijo ella haciendo que Po callara- escucha con cuidado porque lo diré una vez- su voz se hacía más pesada pero sin perder el miedo que imponía-eh descubierto que...- Tigresa alzo la vista para ver ese hermoso color jade que tanto le gustaba, Po se sorprendió mucho al ver el rostro de Tigresa, ya que ella tenía unas lágrimas que recorrían libremente sus mejillas, tenía un leve rubor en el rostro y sus hermosos ojos color ámbar brillaban más de lo de costumbre.

-Oye…

-Me gustas…- dijo Tigresa sin dejar terminar de hablar al peli negro.

El tiempo se detuvo en ese instante, el viento soplo e hizo que las hojas de los arboles volaron por los aires rodeando a ambos niños en un pequeño y corto remolino de hojas, Po estaba con los ojos bastante abiertos, la boca más abierta de lo que él creía poder abrirla y una gota de sudor surco por su frente, era más que obvio que no veía venir esa. Tigresa, en cambio, estaba hirviendo de la vergüenza, sudaba bastante de las manos y sentía un nudo muy duro en su garganta, esperaba una respuesta de parte de Po pero este seguía inmóvil lo que hizo que se preocupara, ¿Y si él no la quería como ella a él? ¿Y si dejaran de ser amigos?, todas esas preguntas surcaban por su pequeña cabeza, el miedo la invadió en menos de un segundo y el silencio de su amigo lo empeoraba todo, empezó a cuestionar si fue lo correcto haberle dicho eso pero no podía decir nada ya que simplemente su cuerpo de había desconectado de su cerebro.

-¿En serio?…- dijo Po al serio y con eso mato la tensión en el aire, Tigresa tardo en responder.

-Si…- dijo tímidamente- Po… lo siento…- dijo bajando la cabeza.

-¿Por qué te disculpas- dijo el algo extrañado pero sin perder seriedad, Tigresa estaba a punto de responder pero Po prosiguió- si estas es ¡LA COSA MAS BARBARA QUE ME A PASADO!- grito emocionado sobresaltando un poco a la niña de cabellos anaranjado.

-¿Eh?- dijo ella algo incrédula.

- La niña más linda del mundo me acaba de decir que le gusto, eso nunca me había pasado antes- dijo con una sonrisa, Tigresa no acababa de entender ¿Eso era una aceptación o se negaba a aquello que ella le dijo?, Po noto eso y la mira directo a los ojos- tu… tú también… me gu-gus-tas- dijo bastante tímido pero fue lo suficientemente audible para la niña de ojos color ámbar, que al escuchar esas hermosas palabras juntas logro que soltara lagrimas no de tristeza sino de alegría.

-¿En serio?- dijo esperanzada ya que temía que fuera un sueño.

-Si- dijo el un poco más seguro pero seguía rojo como tomate.

Tigresa sentía un torbellino dentro de su ser, estaba rebosante de felicidad y no sabía que a ser pero por su cabeza cruzo la escena del beso de la novela que vio hace poco, el protagonista se le declara al amor de su vida y ella le da un beso en los labios… la cara de Tigresa se prendió como faro de mar al imaginarse esa parte, no sabía si debía a hacerlo, era mucha la vergüenza que tenía solo de pensar eso… pero si era con Po… no sentía ni le veía lo malo, después de todo si dos personas se quieren es obvio que se den uno que otro beso ¿no?, lentamente Tigresa se le acerco con la intención de besarlo, Po se percato de que Tigresa se iba acercando peligrosamente cerca hacia él y pudo ver como ella no dejaba de mirarle los labios, instintivamente él se acercó hacia ella, los dos no dejaban de mirarse, en parte ambos sabían lo que iba a pasar pero estaban temerosos, faltaban cinco centímetros para darse ese tierno y primer beso… pero el alambre que tenia Tigresa en la boca le pico el ojo a Po…

.!Auch!- dijo adolorido el peli negro que se apretaba el ojo afectado.

-¡Lo siento!- decía repetidas veces Tigresa que se sentía muy mal consigo misma y maldecía su aparato ortopédico- Po ¿Estas bien?- decía preocupada.

-Si- dijo Po más calmado- estoy bien.

-Lo siento…- dijo apenada.

-No te disculpes por todo- dijo poniéndole una mano en el hombro mientras le regalaba una cálida sonrisa que ella corresponde- tengo un idea- dijo Po- ahorita vengo, quédate aquí que no tardare- Po se macho de ahí y dejo sola a Tigresa que se preguntaba qué era lo que quería hacer su amigo, dejo esos pensamientos de lado y se puso analizar lo que paso hace unos minutos, si bien no era experta, sabía que casi le daba un beso a Po y el parecía que le correspondía ¿Eso significaba que el también la quería verdad? Además él le había dicho que también le gustaba, eso los hacía más que mejores amigos ¿No? Entonces eran…

-Que complicado es esto del amor- pensó Tigresa.

-Ya llegue Tigresa- dijo el peli negro con una enorme sonrisa mientras que ocultaba algo de tras de él.

-¿Qué tienes ahí Po?- pregunto curiosa.

-Esto- Po saco de tras de él dos pequeños botes de pintura de dos distintos colores- ahora nosotros pondremos nuestra huella.

-Pero la pared esta haya- dijo Tigresa.

-Nosotros no la pondremos con los demás- dijo mirando a los demás niños colocando su huella en la pared- nosotros la pondremos en otra parte.

-¿Por qué?- pregunto curiosa. Po se acercó a los arbustos que estaban enseguida de ellos e hizo espacio para ver la pared de ese lado.

-Porque quiero que seamos solo tú y yo- Tigresa se sonrojo un poco con eso- esto, para mí, será la nueva promesa que te hago- dijo Po poniendo una mano en la pintura- de ahora en adelante yo te prometo que jamás me gustara otra chica, solo serás tú en mi vida y esta será la prueba de que me gustas- Tigresa tenía los ojos bien abiertos por el gran impresión que le dieron estas palabras, su corazón, si ya era un caballo desbocado, ahora era un tornado desatando todo su poder, estaba increíblemente feliz y a la vez quería llorar, vio como Po ponía su huella en la pared.

-Po…- el mencionado voltea a verla- ¿Qué pasaría si te dejo de gustar?- dijo preocupada la niña de ojos ámbar.

-Eso nunca pasara- dijo muy seguro de sus palabras- tu siempre me gustaras- él toma la mano de ella y la sumerge en la pintura de otro color- ahora te toca a ti- dijo sonrientemente, ella coloca su huella encima de la de Po y como no había mucho espacio solo pusieron sus iniciales en la palma de la huella, al terminar ambos niños se miraron a los ojos y sonrieron ampliamente.

-Casi parece que nos casamos- dijo ella bastante alegre pero a la vez avergonzada y no fue la única ya que los cachetes de aquel niño parecían dos enormes tomates.

Termino el recreo y ambos niños entraron al salón de clases, pasaron los días que se convirtieron en semanas y las semanas en meses y así se fue otro año escolar para los pequeños niños lo que significaba que Tigresa y Po no se verían por dos largos meses que para ellos eran años.

Durante las vacaciones Tigresa fue al dentista, acompañada de su padre adoptivo claro, el cual dijo que ya no era necesario usar ese gran aparato ortopédico, Tigresa estaba anonada por lo que acababa de escuchar, estaba feliz, después de años por fin podía deshacerse de ese horrible pedazo de metal, solo tendría que usar un freno dental unas seis horas al día que fácilmente lo usaría a la hora de dormir. Tigresa sentía las ganas de contarle a Po pero tendría que esperar hasta entrar de nuevo a clases, después de esa consulta con el dentista su padre adoptivo la llevo de compras para celebrar esa ocasión, a Tigresa se le hizo muy extraño eso ya que él nunca la llevaba a ningún lado ni mucho menos de compras pero eso no evito que lo disfrutara. Pasaron por varias tiendas donde su padre adoptivo tuvo que dejar a criterio de los tienderos los modelos que le ofrecieran a Tigresa ya que ambos carecían de conocimiento de vestimenta y moda. El di paso como relámpago entre compra y compra, Tigresa estaba muy emocionada, no podía esperar a que pasaron las vacaciones y poder ver de nuevo a su "amigo" si es que se le podía decir así ahora.

El tiempo pasó y de nuevo todos los niños a clases ( pobres niños), la mayoría no deseaba volver a la escuela a excepción de cierta niña de cabellos anaranjados que se encontraba muy entusiasmada pero a la vez nerviosas ya que no sabía cómo reaccionaría Po al ver esos "ligeros" cambios en ella.

Al llegar a la escuela se dio cuenta que todos ya estaban adentro eso la puso más nerviosa, a paso lento se dirigió a la entrada de la escuela, paso la cerca y todo la puerta de metal, al cabo de unos segundo se abrió la puerta y de la sale una señora mayor que le sonríe a la pequeña y la deja pasar. Al llegar a la parte donde los demás niños estaban (el salón de clases) todos las miradas se posaron sobre ella, los murmullos se hicieron presentes y no era para menos ya que, mejor conocida por todos como "El monstruo", Tigresa se veía muy linda, tenía un vestido naranja fuerte de tirantes con borde oscuros, unos zapatitos que combinaban con el vestuario, estaba ligeramente peinada y tenía un lindo collar de oro con un corazón rojo colgado, simplemente se veía muy linda y mas ya que lo primero que vieron que faltaba era ese inmenso alambre en su boca.

Lentamente se acerco a su respectivo asiento, al llegar pudo ver a Po, que al igual que los demás, la veía como si fuera un ser de otro mundo.

-Hola Po…- dijo Tigresa y al parecer Po no la escucho ya que no respondió- ¿Po?...- Tigresa le toco el hombro para hacerlo reaccionar, Po reacciono ante aquel contacto y sacudió la cabeza.

-Ho-hola Tigresa jejeje- rio nerviosamente mientras se rascaba la cabeza- ella le sonríe y toma asiento, Po se acerca y le susurra al oído- te vez bien…- Tigresa se sonrojo con lo que acababa de escuchar pero la hizo sentir alagada.

-Bien niños hoy tenemos a nuevos estudiantes- dijo la mujer mayor- sean amables con ellos- inquirió la profesora para luego abrir la puerta y de ahí salieron cuatro niños, uno era una niña de cabello verde que le llegaba hasta los hombros, tenia ojos azul celeste, un vestido verde floreado y era muy linda- ella es Víbora.

-Mucho gusto- dijo ella con una linda sonrisa.

-Este de aquí es Grulla- dijo la señora refiriéndose a un niño bastante alto, de cabello oscuro, ojos amarillos, tenia puesta una camiseta manga larga color morado, un pantalón de mezclilla y sobres su cabeza un gorro del mismo color que su camiseta.

-Hola- dijo sin muchas ganas.

-Este es Mono- señalo a un niños de estatura promedio, su cabello era castaño, ojos azules, tenia puesta una camiseta blanca con un chaleco sin mangas, un pantalón de mezclilla y tenía la cara de bribón.

-Mucho gusto- dijo animadamente.

-Y el pequeño es…- pero fue interrumpido por el ya casi mencionado.

-¡No soy pequeño!- grito algo enfadado, tenía el cabello y los ojos de color platino, era de muy baja estatura, traía puesta una camiseta de cuello, unos pantalones formales y un suéter sin mangas (lo vistió mamá de seguro XD).

Los presentes rieron con esto último, la maestra les pidió orden y los niños obedecieron, los cuatro nuevos integrantes de la clase tomaron asientos juntos en una de las esquinas, al parecer ya se habían caído bien a primera vista. Tigresa los miraba de reojo, se veían amistosos pero no era de las que se dejaban engañar por las apariencias.

-De seguro ande ser igual que los demás niños populares- pensó ella- Oye Po ¿Qué opinas sobre los nuevos?- pregunto Tigresa que volteaba a ver a su amigo pero vio que Po no los dejaba de observar y tenía una enorme sonrisa plasmada en su rostro- ¿Qué tienes?- pregunto un poco confundida.

-Son ellos- dijo sin dejar de sonreír, Tigresa no entendía nada- ellos son los niños de los que te platique- dijo aún más feliz, Tigresa estaba sorprendida, le resultaba increíble que de todos los lugares en que podían encontrarse haya sido este en especifico.

Durante todo la clase Po no dejaba de mirarlos, Tigresa solo los miraba de vez en cuando, se veían muy amigables y veía como el pequeño y el castaño se llevaban muy bien, admitía que Víbora era linda y que Grulla se veía serio pero era muy alegre con los de su alrededor, el recreo llego rápido, todos los niños salieron a jugar en el patio, Po iba junto a Tigresa pero se detuvo.

-Olvide algo dentro del salón, ahorita vengo- dijo para después arrancar rumbo al salón de clases dejando sola a Tigresa.

-Espero que no tarde- dijo Tigresa que no quería pasar todo el recreo esperándolo ya que quería platicar con el sobre todo lo que paso en su verano.

-Hola- dijo una voz femenina a sus espaldas, tigresa volteo y se encontró con una peli verde que le sonreía con mucha amistad y no estaba sola, estaba acompañada por los nuevos niños del salón.

-Hola…- dijo tímidamente Tigresa después de todo no estaba acostumbrada a hablar con otras niñas.

-No seas tímida- dijo para tranquilizarla- yo soy Víbora.

-Yo Mono- dijo el castaño

-Grulla- dijo el peli negro pero con mas ánimos.

- Y yo Mantis- dijo el peli platino

-¿Y tú eres?- dijo Víbora.

-…Tigresa- dijo con un poco mas de confianza- parecen buenos- pensó ella.

-¿Quieres venir a jugar con nosotros?- dijo Mono que sujetaba un balón en sus manos.

-Es que… estoy esperando a alguien- dijo recordando que Po estaba dentro del salón.

-No creo que le moleste, además no tiene nada de malo jugar un poco antes de que el llegue- dijo esta vez Mantis, Tigresa no le vio lo malo, después de todo ellos también eran los amigos de Po.

-Está bien- dijo aceptando la oferta de los cuatro nuevos.

Los cinco se fueron a un espacio vacío para jugar a la pelota, entre risas, juegos y bromas se terminó el receso, los cinco se fueron al salón ya que habían empezado las clases, ahí adentro encontró a Po sentado en su silla, ella se sentó a su lado, Po no la dejaba de mirar fijamente, Tigresa no entendía porque la miraba de esa forma pero de golpe recordó que había dejado a Po técnicamente plantado.

-Po lo sien…- no termino de hablar ya que fue interrumpida por él.

-No te disculpes- dijo Po con una sonrisa, esto le sorprendió a Tigresa- se dónde estabas y estoy feliz- dijo Po aumentando su sonrisa- quiero que los conozcas y te hagas amiga de ellos así que no me molesta que pases tiempo con ellos- Po le da una amplia sonrisa mostrando los dientes acción que imito Tigresa.

Al día siguiente tigresa hizo caso a la petición de Po y empezó a socializar mas con ellos, aun que se seguía sentando junto a él claro, ella se divertía mucho con ellos, se hizo amiga íntima de Víbora, se reía de las bromas de Mono y Mantis, Grulla le parecía muy buen dibujante al igual que amable. Hablaba de casi cualquier tema con ellos, excepto de cómo conocieron a Po ya que no consideraba eso necesario, jugaba con ellos, comía con ellos, hablaba con ellos, trabajaba con ellos y hacia todos con ellos, así pasaron dos meses en los cuales paso todo su tiempo con ellos, Tigresa estaba feliz ya que tenía cuatro nuevos amigos, en ese tiempo Po no surco por ningún momento por su cabeza, un día, en la hora del recreo, ella estaba sentada en una banca con Víbora, Mono, Mantis y Grulla comiendo su almuerzo cuando Mono le pregunta.

-Tigresa ¿Por qué no te sientas en nuestra esquina?- Tigresa se tragó lo que tenía en la boca.

-Es que ya estoy sentada en un lugar- dijo Tigresa.

-Si pero por que no te cambias de lugar y te sientas con nosotros- inquirió Víbora.

-Sí, será divertido- dijo Mantis esta vez, Tigresa pensó por un instante y recordó que estaba sentada ahí porque ahí estaba Po.

-Es que yo… ya estoy junto a alguien- respondió un tanto preocupada ya que no quería separarse tanto de él.

-Te refieres al gordito que esta a tu izquierda en el salón de clases- dijo Mono un tanto burlesco.

-¿Gordito?- dijo Mantis- ese niño parece una morsa bebé- todos rieron con excepción de Tigresa.

-Ya chicos- dijo Víbora, Tigresa pensó que ella no quería burlarse de él- que ofenden a la morsa bebé- todos estallaron en risas al escuchar eso, todos menos Tigresa que se mantenía callada- ya enserio Tigresa ¿Por qué te sientas junto a él?

-Si Tigresa, yo no podría tener a ese cerdo junto a mi- dijo Grulla.

-Este…- dijo tigresa tratando de responder algo.

-¿No será caso que te gusta?- dijo Mono muy bromista.

-¿Qué?- dijo Tigresa algo sorprendida con esta pregunta.

-Jajajajaja- rio Mono y Mantis- ¡A Tigresa le gusta Po! ¡A Tigresa le gusta Po! ¡A Tigresa le gusta Po!- decían al unisón mientras daban vueltas alrededor de ella, Tigresa se sentía muy presionada y respondió muy apresuradamente.

-¡Claro que no!- dijo ella casi en un grito que asusto a los chicos- el no me gusta, estoy junto a él porque me había tocado en ese orden además me sentí mal porque lo habían dejado solo- se apresuro a dar un excusa.

-Que buena eres Tigresa- dijo Grulla- pero ahora puedes sentarte con nosotros, si le pides a la maestra que te cambie de lugar podría mandarte con nosotros ¿Qué dices?- Tigresa no respondía nada, se quedó congelada sin hacer ningún movimiento, no sabía que responder ante eso.

-Al menos claro que si quieres estar con el- dijo Mantis.

-¡No!- dijo desesperada.

-¿Entonces que te detiene?- dijo Grulla.

-…Nada- respondió ella.

Después de esa platica con ellos Tigresa fue a hablar con la maestra y le dijo que quería cambiar de lugar, la maestra no vio el problema así que le dijo que mañana podría sentarse en otro lugar, ahora solo le faltaba una cosa más por hacer… ¿Qué le diría a Po?, Tigresa no sabía qué hacer, ¿A caso entendería o se molestaría con ella? Durante las clases Tigresa no paraba de mirarlo, quería decírselo pero no quería decirle la verdad pero no quería quedar mal con sus nuevos amigos, pensó y pensó hasta que se le ocurrió algo.

-Oye Po- dijo Tigresa en voz baja.

-¿Qué pasa Tigresa?- dijo él en voz baja también.

-Es que… yo…-decía insegura- me cambiare de asiento con tus amigos.

-…¿Por qué?- dijo un poco triste.

-Es que quiero conocerlos mejor, ¿No es lo que querías que hiciera?- dijo Tigresa en un astuto pretexto para irse, esperaba que Po se la creyera y así fue.

-Que bien- dijo feliz- descuida Tigresa puedes irte, ya un día nos juntaremos a jugar todos juntos ¿verdad?- dijo con una sonrisa.

-…Si…- dijo sin mucho ánimo porque le estaba mintiendo.

Al día siguiente Tigresa se había cambiado de lugar junto a Víbora, Mono, Mantis y Grulla. Estos cuatro estaban contento de tener a su amiga con ellos, le dieron una cálida bienvenida. Tigresa, por su parte, estaba entre feliz y mortificada ya que literalmente había dejado a Po solo pero dichos pensamientos fueron desechados gracias a las bromas de ciertos individuos bromistas. Entre muchas cosas que hicieron el tiempo se les fue volando y llego el invierno. Todos los niños estaban muy abrigados. Tigresa, al llegar a la escuela, vio que en la entrada se encontraba Po y aprecia que la estuviera esperando y así fue ya que al verla le dio una enorme sonrisa y la saludaba con la mano alzada en el aire. Tigresa, por su parte, se acercó lentamente hacia a él bastante nerviosa, esperaba que Po no notara su nerviosismos.

-Hola Tigresa- dijo Po muy feliz.

-…Hola Po- dijo un poco insegura sin mirarlo a los ojos.

-¿Qué tienes?- dijo el peli negro un poco preocupado.

-Nada- se apresuró a contestar.

-¿Y cómo te ha ido con ellos?

-Bien- contesto Tigresa.

-Qué bueno- dijo feliz- oye creo que ya es hora de que nos juntemos los seis ¿No crees?

-Bueno… no se…- decía aún más nerviosa la niña- es que no se si…- era obvio que no sabía que responder- no creo que no es buena idea- dijo al final.

-¿Qué?- dijo sin comprender lo que acababa de escuchar- ¿Y porque no?- pregunto apresuradamente.

-Es que yo…- Tigresa ya no sabía que más decir o hacer, el miedo se estaba apoderando de ella, las piernas le temblaban y de su boca solo salía la respiración agitada de ella.

-¿Por qué Tigresa?- dijo Po tratando de hallar respuesta- dime porque no- decía un poco más alterado, Tigresa se estaba desesperando cada vez más- ¡Dime!- lo dijo casi en un grito mientras la tomaba por los hombros y la movía de adelante hacia atrás, sin lastimarla claro. Tigresa no aguanto más e intento apartarse de él desesperadamente pero sus fuerzas le fallaban por lo cual no podía liberarse- ¡Dime por favor!- suplico el pequeño de ojos color jade.

-¡Suéltame!- grito ella y en menos de un segundo unos brazos tomaron a Tigresa y otros empujaron a Po al suelo. Tigresa no acababa de comprender lo que había pasado, giro la cabeza para ver de quien eran esos brazos y vio que era Víbora y los que habían empujado a Po fueron los brazos de Mantis, Mono y Grulla, lo miraban con un deje de enfado.

-Déjala en paz- dijo Mono.

-Me tete con alguien de tu tamaño- agrego Mantis.

-¿Estas bien?- Dijo Víbora a Tigresa que aún no acababa de procesar lo que había pasado ¿Acoso la habían defendido de Po?

Po se reincorporó lentamente del suelo ya que seguía aturdido por caer tan bruscamente, su vista se fijó en Tigresa y esta al notarlo aparto lo más rápido que puedo la suya ocultándose en otro lugar.

-Es mejor que te largues gordinflón- dijo Mantis un poco amenazante, Po lo miro con los ojos abiertos.

-Sí, lárgate antes de que te metas en problemas- apoyo Mono, Po hizo lo mismo que hizo con Mantis.

-¿Que eres sordo?- dijo Grulla, Po lo voltea a ver, parecía sorprendido- te estamos diciendo que te largues- dijo para después empujarlo haciendo que él retrocediera unos pasos. Po voltea a ver a Víbora que seguía con Tigresa, ella se da cuenta y lo mira directo a los ojos.

-¿Qué no escuchaste?- dijo algo molesta de que él aun siguiera ahí- ¡Te estamos diciendo que te vayas de aquí gordo!- grito molesta.

Po permaneció inmutable un tiempo, veía a los cuatro y luego a Tigresa que permanecía a lado de Víbora. Paso aproximadamente un minuto cuando dio media vuelta y se marchó al salón de clases. Mientras tanto los cinco se quedaron un rato más afuera ya que las clases aun no comenzaban. El silencio estaba presente hasta que Mono destruyo aquel silencio.

-¿Qué se cree ese tipo?- dijo aun molesto.

-Es cierto- dijo mantis apoyando a su amigo- No es la gran cosa y cree que puede venir e intentar hablarnos a la ligera.

-Me da lástima pero no significa que le tiene derecho a tratarte así Tigresa- dijo Víbora refiriéndose a su amiga.

-Tiene razón- dijo Grulla- por cierto ¿Qué es lo que quería Tigresa?- Tigresa no respondió enseguida, aún seguía procesando lo que estaba pasando. Víbora, preocupada, toco el hombro de Tigresa para hacerla reaccionar, la mencionada voltea a verlos y noto que todos la estaban mirando, ella no entendía por que la miraban fijamente.

-¿Qué sucede?- pregunto la peli naranja.

-Te preguntamos qué era lo que quería de ti- repitió Grulla. Tigresa pensó su respuesta con cuidado, ¿La razón?, si decía la verdad había la posibilidad de que sus nuevos amigos no aceptaran el hecho de que ella era amiga de Po y la abandonaran, ella no quería eso, no quería perder a sus nuevos amigos pero tampoco quería perder a Po, no obstante él podría entender, si hablaba con él había la posibilidad de que la entendiera.

-Él quería que fuera su amiga- respondió con simpleza tratando de disimular lo alterada que estaba. Los otros cuatro la miraron por unos segundos pero al final aceptaron la respuesta de ella.

-Vamos adentro- dijo Víbora que se había dado cuenta de que los demás niños estaban entrando.

Las clases transcurrieron con normalidad, Tigresa, que veía de vez en cuando a Po, lo miraba muy decaído, quería ir con él para apoyarlo como siempre lo hacía pero… trato de ignorarlo pero por más que pensaba en olvidar el asunto más pensaba en él. El sonar de la campana la saco de sus pensamientos. Todos los niños salieron al recreo, todos menos Po que permaneció en su asiento y así paso el tiempo para los pequeños. Tigresa, por su parte, trataba de seguir adelante pero no podía evitar temblar cuando Po se le acercaba y durante las clases no dejaba de verlo y muchas más veces se ocultaba de tras de sus nuevos amigos para esconderse de él. Pasaron los meses y solo faltaba una semana para salir de la escuela e ingresar a una primaria, después de clases, en el receso, los cinco decidieron comer en los columpios. Ya afuera los cinco los cinco platicaban animadamente a excepción de Tigresa que parecía muy deprimida, Víbora lo noto y le hablo.

-¿Qué te pasa Tigresa?

-Eh… nada- respondió apresuradamente.

-Ya se lo que tienes- dijo Mantis acercándose a ella lentamente. Tigresa retrocedió unos pasos ¿Acaso la habían descubierto?- se trata de ese chico ¿no?- Tigresa abrió los ojos como platos- durante las clases no dejabas de mirarlo- los otros la miraron con duda en sus rostros- creía que no lo había notado- más que pregunta fue afirmación.

-Yo… no se…- trataba de decir Tigresa pero Mantis siguió hablando.

-No digas nada- dijo poniendo la mano frente a él dándole a entender a Tigresa que no hablara- se lo que pasa… Tienes miedo- hubo un largo silencio en donde todo el mundo estuvo sin mover ningún musculo. Tigresa reacciono por fin y rompió el silencio del ambiente con una pregunta.

-¿Qué?

-Todo tiene sentido ahora- dijo Víbora- no dejas de mirarlo y al hacerlo pareces preocupada, últimamente estas muy nerviosa y desconcentrada, cada vez que estas cerca de él te escondes entre nosotros, ¿Cómo no me había dado cuentas antes? Le tienes miedo- afirmo ella, los demás intercambiaron miradas, Víbora y Mantis tenían razón, todo encajaba.

-Me sorprende que le tengas miedo-dijo Mono- aunque no te culpo, ya que si te cae encima te hace tortilla- dijo esto último más burlesco.

-O te puede comer de una mordida- le siguió la broma Mantis.

-Se podrían poner serios chicos- dijo Grulla- esto es grave, Tigresa, que es muy valiente, le tiene miedo a alguien como él, de seguro algo malo le habrá hecho- los presentes miraron a Tigresa esperando una respuesta pero ella no dijo nada, la garganta, al igual que las piernas, el cuerpo congeladas y a simple vista para todos parecía que tuviera miedo- lo ven, tengo razón.

-Yo digo que hay que encargarnos de él- dijo Mantis tronándose los nudillos, tigresa se alarmo.

-No Mantis, la violencia no resuelve nada- dijo víbora, Tigresa se tranquilizó.

-¿Entonces qué hacemos?- pregunto el peli platino.

Hubo un momento de silencio para poder idear algo que no incluyera daña fisco pero lo suficientemente fuerte para darle una lección a él. Tigresa los miraba con duda mezclada con preocupación.

-¡Tengo una idea!- grito Mono haciendo que todos voltearan- pero necesito la cooperación de todos- dijo el castaño que les hacía señas para que se acercaran- Víbora- dijo mirando a la peli verde- necesito maquillaje. Grulla, tú me traerás un moño rojo muy grande y bonito- el peli negro asiente con la cabeza- Mantis necesitare que escribas una carta falsa que te dictare más tarde- el mencionado alzo el dedo pulgar en aceptación- de lo demás me encargo yo- esto último lo dijo con un toque perverso lo que le indico a Tigresa que algo tramaba el castaño.

Al día siguiente todos trajeron lo que Mono les había pedido pero no dejaban de preguntarse qué es lo que haría ese pequeño bromista y más Tigresa que se moría del nerviosismo que le estaba dando. Como faltaban unos días para que terminaran las clases e iniciaran las vacaciones de verano se dejaron de dar las clases particulares para que los niños convivieran con los que ya se irían, los cinco se reunieron en una de las esquinas del patio, tenían en mano todo lo que les había pedido el castaño y se encontraban ahora muy desesperados ya que Mono se estaba tardando.

-Hola chicos- decía Mono que se acercaba a ellos.

-Tardaste siglos amigo- dijo Mantis.

-Tuve complicaciones- dijo Mono que se veía bastante cansado y algo sucio.

-¿Pues qué hiciste?- pregunto Grulla.

-La mejor broma del mundo- sentenció el castaño- ¿Trajeron lo que les pedí?- los presentes le extendieron dichas cosas y el las tomo- excelente, ahora Mantis necesito tu ayuda.

-¿Mi ayuda?- dijo extrañado- ¿Para qué?

-Solo ven y veras- dijo Mono que tomo camino hacia el fuerte de madera que se encontraba cerrado de puertas y ventanas, Mantis lo siguió y ambos entraron al fuerte y cerraron la puerta. Pasaron quince minutos y ambos salieron algo sudorosos y agitados (se ve mal de cualquier Angulo que miren o_oU) y se dirigieron hacia donde se encontraban sus amigos.

-Todo listo- dijeron al unisón, ambos tenían una sonrisa cómplice que no le daba confianza a cierta niña de cabellos anaranjados.

-¿Pues qué hicieron?- pregunto Grulla.

-La solución a este problemita- dijo Mono que se aguantaba las ganas de reírse- ahora a entregar la carta- dijo mientras sacaba el papel de uno de sus bolsillos- y luego a esperar- dijo para después marcharse hacia el salón de clases dejando solos a tres niños confundidos y a uno pequeño muy risueño. No tardo ni cinco minutos en salir y se dirigió con mucha prisa hacia donde se encontraban todos.

-¿Y ahora qué?- pregunto Víbora.

-Primero nos esconderemos y luego esperamos- dijo para después esconderse de tras de unos arbustos, los demás imitaron esta acción y se escondieron junto con él. Pasaron unos minutos cuando vieron a Po dirigirse hacia la cabaña con una enorme sonrisa, Mono y Mantis se taparon la boca para no echarse a reír, los otros los miraron con signos de interrogación sobre sus cabezas, una vez Po entro adentro del fuerte Mono les dio un gesto con la cabeza para que lo siguieran. Los cinco salieron del arbusto y se dirigieron hacia el fuerte de madera del cual se escuchaban unas risas.

-¿Qué está pasando ahí adentro?- pregunto Tigresa algo extrañada por las risitas de Po.

-Espera y veras- dijo Mantis que justo cuando termino de hablar los demás niños se empezaron a acercar e incluso los que estaban adentro se empezaban a amontonar alrededor de la cabaña. Mono se acercó a la puerta y la abrió bruscamente dejando salir al regordete niño que había caído de espaldas en el césped y dentro de la cabaña salió un puerquito más maquillado y con un moño rojo en el cuello, el puerquito hacia ruidos y daba vueltas alrededor. Po miro al pequeño puerquito con los ojos muy abiertos y la boca entreabierta por su expresión facial se veía sorprendido, Mono empezó a reírse pero se tapaba la boca con la mano, Po lo miro y luego miro a su alrededor, todos empezaron a reírse de el a carcajadas mientras lo señalaban con el dedo.

-¡Bonita novia!- grito Mono.

-¡Si, preséntamela más tarde!- dijo Mantis que seguía riéndose.

-¡Tal para cual!- grito también Grulla uniéndose a la broma de sus amigos.

Víbora también comenzó a reírse, Po miro a su alrededor y empezó a reír nerviosamente forzando una sonrisa que reflejaba mil emociones que no eran precisamente agradables. Tigresa miraba todo lo que estaba pasando, estaba estática, no hacía nada más que seguir observando, se podría decir que solo era una "espectadora", Víbora le pego con delicadeza uno de sus costados con el codo para que también se uniera con ellos en la burla, Tigresa, un poco dudosa, rio forzosamente al principio.

-Vamos amiga, no me digas que no te parece divertido- dijo la peli verde.

-Si Tigresa, ¡Esta es la mejor broma que hice en mi vida!- dijo Mono alabando su obra maestra.

-Vamos Tigresa anímate- dijo Mantis.

-Estoy de acuerdo- apoyo Grulla al pequeño peli platino.

Tigresa miro a Po unos instantes, no podía negar que se veía muy graciosa la escena e inconscientemente empezó a reír y, como la chispa en la pólvora, todos empezaron a reír en una estruendosa carcajada. Po, que aún se mantenía sonriendo, escucho una risa muy familiar, abrió los ojos y vio como Tigresa se estaba riendo como todos los demás. Algo dentro de él se rompió, sintió un fuerte nudo en su garganta, las lágrimas comenzaban a galoparse en sus ojos, hacia un gran esfuerzo para no llorar, su sonrisa desapareció y fue cambiada por una que reflejaba mucha tristeza.

-Por favor detente…- dijo débilmente el pobre pequeño mirando a Tigresa que se seguía riendo.

Todos seguían riéndose, al parecer no lo habían escuchado.

-¡Por favor ya deténganse!- grito el pequeño mientras se ponía de pie y salía corriendo abandonando el patio de recreo y yendo hacia la parte de enfrente del lugar.

Tigresa vio dicha acción y cayó en cuenta de lo que hizo. Sin pensarlo dos veces siguió el mismo camino que utilizo Po llegando a la reja de madera que estaba enfrente, observo detenidamente y vio la reja abierta, pensó que él se había salido de la escuela y acto salido ella también salió en su búsqueda, camino con prisa mirando a todos lados en busca de su amigo que no se dio cuenta que se encontraba en la carretera frente de la escuela.

-¡Po!- grito ella- ¡¿Dónde estás?!- dijo cada vez más desesperada.

Justo en ese momento un camión de carga pasaba por ahí, trasportaba desechos químicos de hospitales y de fábricas, el conductor había decidido tomar un atajo que era el camino de la escuelita, no pensó que habría problemas hasta que sonó su celular y decidió contestar pero se le resbalo de las manos y callo a sus pies, acto seguido el trata de alcanzarlo y lo logra después de varios intentos, al volver su vista en el camino descubrió a una niñita parada en medio de la carretera, por reflejo pisa el freno y gira el volante para evitar arrollarla. Tigresa quedo en shock, no se podía mover ni un centímetro, su vida paso enfrente de sus ojos, creyó que sería el final pero de pronto sintió como alguien la empujaba fuera de la carretera quitándola del peligro, ella gira su cabeza y vio que había sido apartada por Po, él la había salvado pero… ¿Quién lo salvaría a él?... el camión se volcó y frente del pequeño niño de cabellos negros, el contenido de dicho camión se derramo por completo y callo sobre el desdichado niño que era prácticamente sumergido en aquellos mortales líquidos químicos.

Los gritos se hicieron presentes, todos provenientes del pequeño que se revolcaba en el suelo, Tigresa estaba horrorizada e impactada y no era la única ya que Mono, Grulla, Mantis y víbora presenciaron todo lo ocurrido. Los cinco niños estaban en shock, no reaccionaban a nada en ese instante, sus pequeñas mentes estaban en blanco debido al profundo impacto que recibieron por ese accidente. Los adultos no tardaron en hacerse presentes, lo último que paso fue ver como se llevaban en una ambulancia al pequeño. Tigresa soltaba una gran cantidad de lágrimas, después se desmayó.

Fin del flashback Tigresa.

Tigresa seguía llorando a mares, el dolor, tristeza, remordimiento y culpa eran una de las muchas cosas que sentía en esos momentos, mientras que sus amigos estaban boqui abiertos, estaban más que sorprendidos y lo que más les extrañaba era que ellos no recordaban nada de ese acontecimiento.

-¿Por qué nosotros no recordamos…?-en ese momento, al mismo tiempo, todos recordaron lo que había pasado, recordaron como lo habían tratado y las muchas burlas que le hicieron, era de esperar que comenzaran a llorar casi a par. Si antes se sentían basura ahora se sentía como pedazos de mierda. El dolor que sentían era demasiado, se sentían a morir en esos momentos.

-¿Qué hice?- dijo Tigresa que seguía llorando- ¡¿Qué hice?!- grito desesperada mientras golpeaba el suelo con fuerza, tanto que su puño comenzó a sangrar, sus amigos al ver que se hacía daño la tomaron de las manos y cabeza para evitar que se hiciera más daño.

-Tranquilízate Tigresa- dijo Víbora aun con lágrimas en los ojos.

-¿Cómo puedes decirme eso?- dijo molesta pero no paraba de llorar- lo traicione Víbora…- dijo con voz quebrada- lo abandone…- Tigresa dejo de forcejear con ellos, los cuatro al ver que ya no se movía se apartaron de ella- y por mi culpa él…- lloro con más fuerza, víbora le acariciaba la cabeza para tranquilizarla pero ella también estaba sufriendo.

-Tu no fuiste la única Tigresa- dijo Víbora aún muy dolida- todos lo…- no pudo continuar ya que ella también empezó a llorar.

-Soy basura- dijo Grulla que ocultaba su rostro con manga de la chaqueta- como pude…- soltó muchas lágrimas.

-Es mi culpa…- decía repetidas veces Mono, que al igual que todos, lloraba

-No solo fue tu culpa Mono, recuerda que yo también te ayude- decía Mantis para consolar a su amigo pero también lloraba con amargura.

Pasaron varios minutos en los que solo se podía escuchar el llanto de cinco jóvenes, Tigresa fue la primera en volver a hablar.

-Señora- dijo refiriéndose a la anciana- ¿Qué paso después?- la anciana tomo un largo respiro.

-Después de ese trágico incidente la escuela fue cerrada permanentemente por la asociación de padres de familia diciendo lo poco segura que eran las instalaciones y demandaron a la escuela, todos los niños, incluyéndolos, se fueron… por lo que me entere ustedes fueron a terapia y creo que eso fue lo que hizo que olvidaran lo que paso…- volvió a tomar otro respiro para continuar- paso el tiempo y yo me quede sola y sin nada… siento no poder haber evitado esto…- decía lamentándose- ese pobre niño… no tenía la culpa de nada…- decía soltando una lagrima que surco por su mejilla.

-Pero… ¿Cómo ha logrado sobrevivir todos estos años?- pregunto Tigresa.

-Mis ahorros fue los suficientes para ayudarme… pero se me acabaron no hace más de unos meses pero gracias a un jovencito que ha venido ayudarme he podido subsistir- decía con una pequeña sonrisa.

-¿Qué joven?...- pregunto Tigresa, que por una extraña razón comenzó a inquietarse.

-Ese joven me a traído deliciosos platos con fideos, muy ricos por cierto, y si quieren conocerlo solo dense vuelta y miren hacia la puerta.

Los presentes giraron su cabeza y lo que vieron en la entrada les helo la sangre, sus ojos se abrieron a mas no poder y una gota de sudor frio surco por todo sus rostros.

-Po…- dijeron al unisón.

En el umbral de la puerta se encontraba el chico de cabellos albinos y de ojos color jade, por su mirada se podía decir que parecía muy sorprendido, en su mano había una bolsa que contenía un tazón humeante de fideos, él reacciono y se dirigió a la anciana.

-Buenos días abuelita- decía feliz.

-Buenos días hijito- dijo abrazándolo- que rico huele esa sopa.

-Gracias- decía dándosela- vamos… la llevare a su cuarto.

-Muchas gracias, creo que tendrás que hablar con ellos- decía mientras caminaba en dirección hacia su cuarto.

-Eso veremos…- decía Po. Una vez que Po había dejado a la anciana en su cuarto fue hacia donde estaban los cinco, su semblante amable que traía con la anciana había desaparecido, se veía frio y serio, su miraba los congelaba hasta el punto que temblaban, hizo un movimiento con la cabeza indicando que lo siguieran, ellos tardaron en reaccionar pero lo siguieron a la salida quedando en medio del patio.

-¿Qué hacen aquí?- dijo cortantemente.

-Po…

-Limítense a responder la pregunta- dijo interrumpiendo a la peli naranja.

-Vinimos a descubrir la verdad… y recordamos todo- Po abrió un poco los ojos.

-¿Lo recuerdan todo?…- dijo sin mostrar el más mínimo sentimiento.

-Así es…- dijo esta vez Víbora.

Hubo un breve silencio en los que solo se oía el soplar del viento más calmado pero seguía habiendo nueves. Hasta que Tigresa se empezó a acercar a Po, él lo noto y retrocedió unos pasos.

-No te me acerques- dijo fríamente, Tigresa se detuvo- no vaya hacer que me mandes al hospital por diez años- Tigresa sintió como un balde de agua fría la golpeara en todo el cuerpo, bajo la mirada hasta ver el suelo.

-No fue su culpa Po…- dijo Víbora- también en nuestra culpa- dijo tratando de aminorar el peso que sentía Tigresa.

-Si… tienes razón y no lo he olvidado- decía cruzando los brazos.

-Po… sé que tal vez no sirva de nada…- decía Mono pero Mantis termino la oración.

-Lo sentimos…- decía muy triste.

-Tienen toda la razón, no sirve de nada- decía molesto mientras fruncía el ceño.

-Po fue un accidente…- dijo grulla tratando de razonar con él.

-Un accidente que me mando al hospital… ¡Por los últimos diez años!- dijo en un sonoro grito que estremeció el alma de los cinco.

-Éramos solo unos niños… no sabíamos lo que pasaría- dijo Vibora.

-Yo también era un niño Vibora… y tampoco sabía lo que pasaría…- dijo algo cabizbajo- pase los primeros años en coma, luego siguieron las cirugías… eran dolorosas… luego las quimio terapias y al final las terapias físicas… no saben lo que pase…- decía esto último molesto- mi cabello…- decía mientras lo acariciaba- no quedo del todo bien y me salió de este color… ¿Qué raro no?

-Lo sien...- Tigresa ano pudo continuar ya que fue interrumpida por Po.

-¡Ni se te ocurra terminar esa oración!- le grito abruptamente haciendo que Tigresa temblara.

-Po, por favor, perdónanos- dijo Mono muy arrepentido, Po lo miro por unos segundos.

-Tú fuiste el de la carta ¿verdad?- Mono agacho la cabeza dando a entender que si- me lo imaginaba…

-No solo fue culpa de él, yo fui quien escribió esa carta- dijo Mantis tratando de apoyar a su amigo.

-Mmm… felicidades, al parecer su broma si salió como esperaban- dijo con un deje de molestia en su voz. Mantis y Mono agacharon la cabeza debido a la culpa.

-Haríamos cualquier cosa para que nos perdonaras Po- dijo Grulla- cualquier cosa…- decía tratando de encontrar el perdón y el fin de la culpa que los carcomía por dentro.

-¿Cualquier cosa?- dijo en un tono más feliz, los cinco creyeron que podrían enmendar su error y respondieron al mismo tiempo.

-Si- dijeron con una sonrisa… pero lo que vino después se las borro.

-Devuélvanme los diez años que me quitaron…- dijo aun con una leve sonrisa, los cinco no respondieron- ¿No?... ya sé, eviten que me caigan esos desechos químicos de hace diez años- la mirada de los cinco reflejaban aún más amargura- ¿tampoco?... viajen el tiempo y avísenme de lo que iba a pasar- los cinco bajaron el rostro y empezaron a lagrimear un poco- ¿tampoco eso?... entonces no me sirve…- dijo recuperando esa frialdad en sus palabras.

-Po…- dijo Tigresa- lo siento…- dijo soltando una pocas de lágrimas.

-No Tigresa… yo lo siento- dijo con una sonrisa- lo siento por creer que eras mi amiga…- dijo con enojo y seriedad, Tigresa se petrifico al escuchar estas palabras, Po volteo a ver a cada uno de ellos- perdónenme por ser tan estúpido como para creer que eran mis amigos- decía molesto, ellos solo cerraron los ojos con fuerza y soportaban con dolor lo que les estaba diciendo- creí que si eras bueno con los demás estos te responderían de la misma manera… creí que ustedes eran mis amigos… creí que lo seriamos para siempre… creí que si era bueno cosas buenas me pasarían… pero me equivoque…- cerro los ojos y dio un suspiro- y pague muy caro ese error- los miro a cada uno- mírenme…- ellos no lo hicieron, no podían verlo debido al dolor que sentían- ¡Mírenme!- los cinco subieron la mirada para encontrarse con esos hermosos ojos esmeralda que habían olvidado hace tantos años- no volveré a cometer ese error…- Po les dio la espalda, Tigresa quería decirle algo pero nada que decirle, las palabras simplemente no salían de su boca- váyanse…- dijo seriamente- váyanse y nunca vuelvan…

Dicho esto él se dio la vuelta hacia ellos y se dirigió hacia el edificio, choco con ellos de lado haciendo que se apartaran de su camino con brusquedad, esto los hizo reaccionar y se dirigieron hacia la salida. Ya en el auto los cinco se subieron y se dispusieron a marcharse de ese lugar. Por el camino ninguno dijo nada y si lo tuvieran simplemente no podían… no ahora. La primera persona en bajar fue Vibora, ella entro a su casa la cual se hallaba vacía, subió a su cuarto y se encerró con llave. Se encamino hacia su cama y de bajo de ella saco una vieja y enorme radio… la encendió y la primera música que apareció en ella era la que había escuchado con Po cuando bailo por primera vez, ella empezó a llorar amargamente, fue tanto su llanto que no se dio cuente de que ya habían llegado su familia y preocupados tocaban la puerta pero ella no les abrió, quería estar sola sin que nadie la molestara.

El segundo en bajarse fue Grulla qué entro a su casa sin decir nada a su madre y se encerró en su habitación, se dirigió hacia un cajón de su closet y saco un gorro morado… lo observo y acaricio por un rato, no se dio cuanta cuando comenzó a llorar, las lágrimas caían sobre ese gorro morado que tanto apreciaba. Los siguiente en bajar fueron Mono y Mantis, los cuales vivían cerca del uno y del otro, ambos se despidieron sin muchos ánimos y se encaminaron a sus propias casas, al llegar Mono a su casa su tío lo recibió con una sonrisa pero al ver lo mal que se veía se preocupó e intento animarlo y por primera vez Mono le dijo que no quería bromear ahora y sin decir nada más se fue a su habitación. Lo mismo paso con Mantis solo que este no dejaba de acariciar ese inhalador que traía en su bolsillo, Mantis no quería llorar pero no pudo evitarlo, las lágrimas recorrían sus mejillas y se dejó caer en una esquina de su cuarto.

Tigresa condujo hasta su casa, bajo del auto y se encamino hacia la puerta de su casa, al abrirla se topó casi enfrente a Shifu y Zeng que estaban cerca de las escaleras, al verla Shifu reaccionó de inmediato.

-Tigresa ¿Me podrías explicar a donde fuiste y por qué te llevaste el auto de Zeng sin consentimiento?- dijo exigiendo una respuesta. Tigresa no respondió al instante pero luego hablo.

-Zeng… es mejor que te vayas- dijo seriamente.

-Pero…- dijo Zeng pero Tigresa volvió a decir pero más bruscamente.

-¡Que te largues!- Zeng, intimidado, salió de la casa y se fue en su auto.

-Tigresa, no hay razón para que le hables así- dijo Shifu reclamándole esa actitud- me esta decepcionando mas últimamente…- Tigresa rio con ironía.

- Lo mismo le dijo a "él" cuando hizo eso- dijo refiriéndose a "esa persona" en específico. Shifu reacciono molesto.

-¡Tigresa! Te he dicho que no se habla de "él" en esta casa- dijo frunciendo el ceño.

-¿Qué pasa? Acaso le da vergüenza o por que no tuvo la cara para enfrentar la situación- le dijo casi levantándole la voz.

-No me hables en ese tono jovencita recuerda que me debes de respetar- dijo aun molesto.

-¿Cómo maestro o como padre?- dijo Tigresa- por que como maestro ha sido el mejor, después de todo solo me entrena y me reprende cuando no hago algo bien pero como padre asido el peor ¡Y que mejor muestra de ello que su hijo!- le grito Tigresa, Shifu estaba a punto de decirle algo pero Tigresa no lo dejo- eh recordado todo…- Shifu quedo helado al escuchar esas palabras pero se hizo el desentendido.

-No sé de qué estás hablando…- Tigresa lo miro con furia.

-No se haga el tonto- dijo señalándolo con el dedo- recordé lo que paso hace diez años- Shifu abrió a mas no poder sus ojos, le temblaban las manos y tenía un nudo en su garganta- usted uso la terapia para que no recordara nada ¿verdad?- dijo arqueando una ceja- tenía miedo de que pasara lo mismo que con su hijo, es por eso que hizo todo lo posible para que lo olvidara todo ¿No es así?- Shifu tuvo que hacer una gran esfuerzo para poder hablar y sonar lo más sereno posible.

-Todo lo que hice fue por tu bien- dijo tratando de justificar lo que hizo.

-¿Por mi bien? ¡Ja! No me haga reír, lo hizo porque tuvo miedo, miedo de que me convirtiera en el monstruo que era su hijo, en el monstruo que usted creo, yo pase todos estos años tratando de que usted me viera como a una hija, que se sintiera orgulloso de mi pero por más cosas que lograba nunca me felicito, al contrario, solo veía mis fallas y se limitaba a corregirme… no sabe las veces que soñé que usted me abrazaba… a que me llevaba al parqué… o que me dijera un te quiero… que me dijera hija y yo a usted padre…- Shifu sintió como las fuerzas le fallaban y si no fuera porque se recargo en las escaleras de seguro se desploma en el suelo, Tigresa no le prestó atención a esto y empezó a subir las escaleras- usted perdió a dos hijos…- dijo Tigresa refiriéndose a ella y a "él"- y ni siquiera tuvo a uno de ellos- esto fue como una apuñalada al corazón al viejo sub director, a este punto el callo de rodillas al suelo. Se dio cuenta de que todo lo que hizo estuvo mal… todo porque tenía miedo… por su cobardía.

Tigresa cerro su habitación con llave y se recargo en la puerta, se sentía cansada, demasiado para poder seguir aguantando, se dirigió hacia su cama, esta noche no se bañaría , se sentía demasiado cansada y con brusquedad se dejó caer sobre la cama pero de pronto escucho algo caer, creyó que había roto uno de los tablones de la cama así que se agacho para ver qué había pasado y se sorprendió al ver una caja con una envoltura vieja color roja con un moño, casi se le salía el corazón al darse cuenta de que era el regalo que Po le había dado hace ya muchos años, tímidamente la tomo y observo que uno de sus costados había mucha cinta adhesiva, recordó que de niña la había pegado en una de las esquinas superiores de su cama par que nadie la encontrara.

-Que lista era…- dijo más que un alago era más un reproche a sí misma.

Con delicadeza abrió la caja y se encontró con una carta, la extendió con sumo cuidado y vio que se trataba de un dibujo de ella y de Po, era unos dibujos algo mal trechos, que se podía esperar de un niño de apenas cinco años, pero Tigresa le movía el corazón, ambos estaban tomados de las manos y estaban sonriendo junto al árbol en el que siempre charlaban, arriba decía:

Para que siempre me recuerdes y sepas que estoy contigo… con cariño Po…

Tigresa miro la caja una vez más y vio algo parecido a un pequeño peluche de tela, lo tomo y lo giro para verlo mejor, parecía un panda pero este tenía unos diamantes de fantasía color verde, a Tigresa se le paro el corazón, aunque no se parecieran mucho, sabía que el peluche era él, él sabía que estaría triste sin el cerca y por eso se lo regalo para que supiera que siempre estaría cerca de ella aunque sea simbólicamente. Las lágrimas comenzaron a fluir con rapidez, Tigresa volvía a desatar ese mar de lágrimas que tenía desde hace muchos años, con dolor en su corazón apretó el peluche en su pecho se recostaba en su cama. Había descubierto la verdad… pero como dolía…

Muchas gracias por leer este cap. Espero qe les haya gustado y que dejen review XD. Y la parte de Shifu es algo con lo que habai soñado antes. Ver como le echaban todo a la cara y mas de parte de tigresa era algo qe siempre e quirido ver ya que, no es que sea malo, pero se lo merecia… no por eso soy mala persona solo qe es la única manera de qe vea bien las cosas y la trate como a su hija aun que de seguro hay otro medio para hacerlo entender no se me ocurrió ninguno XD

venture into the imagination: bueno pues aquí tienes tu cap jejejejejej espero qe haya sido de tu agrado y que te encuentres bien XD, creo qe mas de uno me mandara cartas de muerte por este cap .

NAZH045: con este cap de seguro lloras amigo, y me alegro de qe te gustara el anterior, disfruta este

Sweetluckygirl: hello and thank you very much for your comment, I had no idea that someone from the English branch of my story might interest you. Unfortunately no English and maybe this poorly written this post but have at your disposal my story so do with it what you want, of course, until you steal the credit, other than that use it and enjoy it and thank you very much for the comment . If I can I do it in English ...

Misa Hatake: muchas de tus preguntas de seguro se respondieron en este cap. Jejejejeje si verdad? Po es muy sabio pero hay un motivo jejejeje,espero qe este cap haya sido de tu agrado jejejejejej hay mas sorpresas

shanya and ty-rex: jjajaajajaj wow en serio te hise sentir eso O.O… me alegra mucho qe te guste amiga shanya y espero qe este cap sea de tu agrado y lo mas seguro es qe este cap te mande a la luna y de ida y no vuelta XD… que foto tienes ahí? Es tuya? Si es asi pues O.o wow… solo wow… o/o, espero con ansias el sig cap de tu historia.

Black rose -IMZ: jejejejej en este cap muchas de tus preguntas se responderán pero no todas jejejej, megusta tu comentario y espero qe este cap te haya gustado ejejejejejej y le corte hasta esa parte del cap 6 para el drama muajajajajajaj.

panther white: pues no se diga mas y aquí esta jajajajajaaj, espero qe este cap sea BARBARO para ti amigo

Po y tigresa amor para ciempre: pues es difícil de contestar ya que a veces tardo poco y a veces mucho, todo depende del tiempo qe tenga y me alegra que te gusten las historias largas, a mi también me gustan mucho.

Tigre45: gracias por comentar y espero qe te haya gustado este cap.

yuanel03: fue un pequeño error jejejejejej

kibainuzuca: muchas gracias por tu review XD

Kriton6: pues no fue nada sencillo amigo pero valio la pena jejeje, espero pronto tu cap sig de tu historia y me agrada qe te guste mi historia, espero que este cap te guste y qe me dejes review XD

Miguel el romantico je: jejejeje wow m eimpresiona qe te guste tanto mi historia y a la vez me alaga mucho y espero qe este cap no sea tan dramático para ti pero creo qe te hara llorar y sufrir… jejejejeejej y vuelvo a decir MUCHAS GRACIAS.

: es por el drama ejejejej pero de seguro este cap te dejara en coma XD

sabine bardales: no ers la primera en decírmelo XD pero descuida ahora de seguro estaras mejor después de leer el cap 7 XD y tratare de actualizar mas rápido pero no prometo nada.

Edu10: muchas gracia por el alago y la verdad no sabia qe eran tantas palabras, me siento feliz y algo apenado jejejeje muchas gracias amigo.

Anika Britania Hung Ga Kung Fu: muchas gracias por todo tu apoyo amiga, lamento de verdad tener qe subir el cap… me hace sentir miserable pero me paso algo que luego te cuento, tal vez te enojes o te sientas traicionada pero tuve qe subirlo… yo qeria qe fueras la primera pero no se si es posible pero al menos se qe eres la primera en ser mi mejor amiga en esta pag y la primera en tener un cap de mi historia… creo qe con eso me puedo conformar… pero aun asi te pido perdón… te agradezco todo… en serio… muchas gracias.