CAPITULO 7

-Con ayuda-

Chloe apuntaba a los Mortífagos algo temblorosa, especialmente al que se mostraba más sobresaltado. Observaba que una mortífaga estaba casi desinteresada en ellos, o por lo menos se notaba al limitarse sólo a escuchar a su compañera que seguía preguntando. Por cada segundo que pasaba se ponían más nerviosos; no sabían qué iba a pasar cuando tuvieran todas las respuestas. No tenían opciones pero tampoco querían arriesgarse a nada.

- ¡Oye!- exclamó Matt mirando a Anni. Ésta se sobresaltó al escuchar aquel grito, ya que se había dado vuelta para intentar saber si la barrera invisible que le habían interpuesto por la espalda había desaparecido. Una luz rojiza brilló de la varita del Mortífago y fue a impactar contra la joven, quien soltó su arma y cayó de rodillas al suelo por la quemazón que le había producido.

Sin poder controlarlo más, Chloe movió su varita como si fuera un látigo y de ella salieron tres o cuatro rayos directamente contra el pecho del agresor de su amiga. Había sido algo muy peligroso pero la adrenalina les corría por todo el cuerpo. Sin embargo el hechizo impactó una sola vez ya que el Mortífago Matt se protegió haciendo que los rayos se desviaran hacia otros lados, incluso por encima de las copas de los árboles.

Los otros encapuchados aferraron sus varitas cuando Andrew fue a ver cómo se encontraba Anni; estos estaban dispuestos a matarlos si era necesario. Chloe volvía a sacudir su varita haciendo que rayos y más rayos salieran contra ellos. Ya habían metido la pata y tenían que evitar cualquier desastre. La chica apretaba sus dientes sin dejar de perder un segundo entre sus ataques, pero los Mortífagos eran cuatro y Andrew no llegó para ayudarla. Matt reía ante la reacción de Chloe. Movía su varita casi a la misma velocidad que la joven y todos los rayos que la chica lanzaba salían en todas direcciones, como hacia el cielo o el césped. Los que impactaban en los árboles producían grandes agujeros negros, como si les hubieran prendido fuego. Los pedazos de madera se esparcían por todo el suelo.

Pero no logró hacer ninguno más. Ese mismo Mortífago se lanzó hacia un costado para hechizar a la chica. Chloe cerró los ojos llevándose la mano hacia su hombro izquierdo mientras Andrew se levantaba al igual que Anni. Ésta ya había recuperado su varita y realizó lo único que se le había ocurrido en ese momento. Un impulso la había llevado a que levantara su varita hacia el cielo y de ella salieran chispas rojas, como si fueran fuegos artificiales. Los haces de color rojo iluminaron momentáneamente el claro donde se encontraban, llegando casi a la misma altura que la Marca Tenebrosa, con la diferencia de que estos se iban desvaneciendo.

Andrew volvió a arremeter contra los Mortífagos, aunque parecía que la acción de Anni los había alarmado un poco más. El chico atacaba más feroz para tratar de acercarse a Chloe que seguía tapándose su brazo. Barry y Kassandra le tiraban algunos hechizos a Anni, aunque ésta había entendido que debía lanzarse al suelo y tratar de cubrirse esperando que la señal de auxilio fuera útil. Lo único que parecía despertar sus habilidades era la adrenalina, ya que desde detrás de un tronco lanzaba rayos a diestra y siniestra; incluso logró lanzarle un rayo blanquecino al Mortífago Barry atravesándole la pierna, y cuando se agachó se pudo ver como si se le hubieran incrustado varias flechas.

A unos metros, Andrew luchaba con el encapuchado Matt. Varias veces se había defendido de los ataques por una milésima de segundo, hasta que el Mortífago decidió emplear magia muy característica de los de su mismo bando: la Maldición Cruciatus. Andrew se había quedado parado un segundo de más sin saber qué hacer. En Hogwarts habían tenido un profesor que se había adentrado en aquel tema, pero este rival había sido más rápido. El cuerpo del chico impactó en el suelo. Se retorcía como si miles de cuchillos se le clavaran encima. Chloe levantó su varita para impedir que lo siguieran torturando, pero la Mortífaga que se había quedado atrás realizó unas florituras para hacer que ésta volara por los aires. No obstante la chica fue a buscarla a pesar de que su brazo se estaba poniendo cada vez más oscuro. La luz de la luna y la calavera permitían ver que iba empeorando. Era como si se le estuviera pudriendo y apenas lo podía mover, cosa que complicaba más las cosas, ya que el brazo con gangrena era aquel con el que usaba la varita.

Andrew gritó muy fuerte en el momento en el que el aire se alteraba. Era como si la brisa se hubiera vuelto más agresiva. Varias estelas de luz blanca surcaron aquel espacio dando lugar a cuatro figuras con varita en mano. Los haces de luz se multiplicaron haciendo que los recién llegados se unieran a la batalla. La ayuda para Anni llegó rápidamente, logrando que sus agresores se olvidaran de ella para enfrentar a los nuevos rivales. ¿Cómo sabían que estaban allí? La chica lo ignoraba. Sólo suponía que al estar la Marca Tenebrosa en el cielo desde hacía unos minutos algún mago o bruja la vería y se acercaría. Todo se hizo más ruidoso y los golpes, luces, gritos y estallidos resonaron entre los árboles.

Chloe divisó a sus rescatistas sin saber quiénes eran pero pudo ponerse de pie con varita en mano. Estaba algo mareada ya que su gangrena se iba extendiendo. Anni estaba al lado de Andrew; después de haber sido torturado las piernas le temblaban pero pudo levantarse. A pesar de haberse sumado gente a su favor tenían a un mismo Mortífago atacándolos, siendo defendidos por Anabella. Pero al divisar al Chloe, el Mortífago dirigió una vez más su varita hacia ella y la atacó. Ésta se levantó unos dos metros en el aire y salió despedida contra el tronco de un árbol. Cayó al suelo con las piernas y brazos estirados y quedó desmayada. Anni gritó mientras corría hacia su amiga. Aquella acción permitió que una bruja se batiera a duelo con el atacante de Chloe. Era la segunda vez que la atacaba Matt para desquitarse por lo que habían causado.

- ¡Allí! Agarra a ese maldito… -resonó una voz en el bosque mientras que el Mortífago Barry ya había prendido fuego a media docena de árboles. Sus maleficios eran bloqueados y al rebotar explotaban e incendiaban todo. La encapuchada Narcisa, que se había quedado atrás decidida a mirar, ya no se encontraba. Los chicos habían podido ver que sólo quedaban tres Mortífagos y uno estaba siendo acorralado.

Andrew se acercó a Chloe para ver cómo se encontraba, cuando un rayo rojizo impactó en la máscara de la Mortífaga presente. El chico se sobresaltó y la señaló al ver que era una compañera de trabajo de su padre que tenía su cubículo en el mismo piso

- ¡Kassandra! -gritó el chico justo en el momento en que dos volutas de niebla negra aparecían. Kassandra estaba dispuesta a neutralizar a Andrew para que nadie más supiera que ella estaba en el bando del Señor Tenebroso.

- Chloe… Chloe… Por favor… -murmuraba Anni tomando a su amiga y cerrando los ojos. La aparición de los dos nuevos Mortífagos le había hecho darse cuenta de que los sortilegios protectores ya no funcionaban. Seguramente los del Ministerio se habían encargado de eso. Anni se dejó llevar por la Aparición, sintiendo a su vez que dos pares de manos la tomaban. ¿Qué era? ¿Qué sucedía?

El joven Andrew dio unos pasos atrás cuando un hombre con el cabello blanco y todo revuelto tomó su lugar para luchar con la Mortífaga. Éste se dio la media vuelta para ver que sus amigas habían desaparecido, pero sin que pudiera imaginarse qué era lo que sucedía un segundo hombre lo tomó del brazo, se trataba de uno de los magos que habían llegado a ayudarlos. Lo tranquilizó saber que lo sacaban de allí, aunque se preguntaba qué había sucedido con Anni y Chloe.