La fría mirada del señor presidente

Los personajes de Vampire Knight pertenecen a Hino Matsuri.

ANTES

"Tengo vagos recuerdos de lo que fue mi primera infancia pero no olvido mis recuerdos más preciados donde papá viajaba desde Japón a China. En la época donde no conocía a nadie más que Kaien y mi tía."

Apareció una familia, algo peculiar según note en el tiempo que llegue a conocerlos, su vestimenta era rara y fuera de lugar a las personas que conocí por televisión incluso creí que era la moda pero lo deseche cuando cumplí nueve, esa familia a la que siempre vi como lo más cercanos a lo que puedes llamar a los tíos. Se presentaron una noche nevada, un día antes de la noche buena. Eran altos y de mirada aterradora, en especial el hombre que parecía un monumento que llenaba de pavor las calles, aún lo recuerdo, llego con un abrigo del tipo que esquimal. Al principio creí que se trataban de alguna mutación del Yeti y un humano así que cuando abrí la puerta, pegue un grito y corrí a mi habitación. No salí de mi habitación por más e cinco horas, incluso cuando Kaede insistió que eran amigos. El tipo era enorme, no podría culparme.

-¿Trabajan para una secta?

-Cielos, no. Son amigos de tu padre, inofensivos incluso han traído regalos para ti, dos muy especiales. Ven a conocerlos, te aseguro que no te arrepentirás.

-¿Él es el Yeti?

-No hay Yeti en China

-Pudo venir desde el Himalaya, no me explicó su tamaño, era enorme, acaso es jugador de lucha libre.

La sonrisa de Kaede se convirtió en una mueca tierna.

-Tonta, Yuuki-dijo amorosamente mientras me tendía la mano-Ven a conocerlos, tu padre ya ha acabado una caja de pañuelos y no pienso seguir escuchándolo llorar que es un mal padre, hazlo por él.

-¿Tengo un padre estúpido, tía?

Kaede lo medito.

-Soñador es la definición.

Aspire todo el aire que pude y le tome la mano. No había cogido valor pero si confianza. Después de todo Kaede siempre fue la madre que nunca tuve.

-Ya ha decidido venir-dijo ella desde las escaleras. Me escondí detrás del lazo de su kimono rosado, el de estampado con flores de cerezo. Su cuerpo eran regordete y lo suficientemente ancho para cubrirme.

Alguien se sorbió la nariz, ya me imagine quién lo hacía.

-Mi adodada dija a vedido a ver a su papi-Dijo kaien, teatralmente-Etoy muy contento.

Cielos, él no podría ser peor.

-Ven Yuuki, son amigos, ellos serán buenos contigo.

Me resistí a salir de las faldas de Kaede.

-¿Y yo porque la debo de saludar, se ha hecho la importante todo el día?

-Zero-La voz marcaba una clara advertencia. Era alguien femenino, al menos.

Él respondió con un chasquido de lengua

-¿Y tu Ichiru?

-Claro madre-su voz era aguda, tanto como alguien pequeño, incluso como yo-Eh... ¿Dónde está?

-Ven Yuuki, ve a presentarte con tus nuevos amigos.

Reacia me zafe del agarre de Kaede y me aferre a sus kimono, jaloneándolo lo suficiente para que este se abriera y dejara a los espectadores con el aliento contenido. Al principio no lo note pero luego cuando Kaede se fue hacia un costado, cogiendo fuertemente su ropa me di cuenta lo que había hecho

-Eso estuvo gracioso.

-¡ZEro!

Enferma del miedo intente volver a subir a mi habitación, entonces note que alguien me tomaba de la mano.

-No te vayas, aun no has tomado chocolate

La mano que me sostuvo era frágil y fría, como las alas de un murciélago pero no me soltó, es mas impidió mi escapada. Pestañe varias veces y lo mire con desconfianza, hasta los nueve años mi contacto con los niños era escaso, nulo, solo vivía con mi tía y sus hijos, quienes ya eran mayores. Nunca había visto un niño, había aprendido a leer y a escribir con un tutor particular y bajo la supervisión de Kaede así que al ver un niño tomándome la mano me hizo tener dudas de sus intenciones.

-Me llamo Ichiru Kiryuu y deseo ser tu amigo si tú quieres ser el mío, por cierto tengo un hermano. Ven Zero, conoce a la niña.

-No me interesa-contesto la voz.

-¡Zero!

El niño que estaba de espaldas, jugando perezosamente con la bola de nieve hecha de cristal, volteo a verme, y con indiferencia dio un movimiento seco con la cabeza y volvió a tocar a los adornos de navidad.

-Ay, los milagros existen, mi hija ya tiene amigos-chillo Kaien

-Estas exagerando Cross-dijo la voz femenina

-Estoy muy agradecido con ustedes, gracias por traer a sus hijos, enserio Ryouta, muchas gracias.

Los señores Kiryuu, una joven pareja según lo visto y mal juzgado no eran ni el hombre ni la mujer de Yeti, como imagine pero si eran altos, musculosos, incluso la mujer y de un raro color de pelo en tono plateado. El hombre de nombre Ryouta Kiryuu, tenía el rostro cuadrado y los ojos audaces, lucia bastante hábil con objetos filudos porque poseía una katana detrás de la espada, su mujer, parecía agradable pero me daba escalofríos su atuendo, quizá la enorme mancha escarlata que tenía en el pecho en forma de estrella corrida y un tatuaje en el cuello, muy parecía a dos espadas cruzadas.

-¿Qué le paso?-me anime a preguntar.

Ella me sonrió. Parecía tan bondadosa como Ichiru.

-Es parte de mi trabajo. Es muy arriesgado pero muy justo.

-No Hikaru, ella no sabe nada, la asustarías-. Kaien hizo un ademan en negativa, como si lo que la mujer me diría fuese algo prohibido.

-Eres idiota, Cross-reprendió la mujer –Tienes que decirle a tu hija lo que hacemos, siquiera has hablado como se toma una espada.

Kaien miro a la mujer musculosa con una expresión rara, como si ella hubiera dicho una blasfemia.

-Es navidad-concilio Kaede-dejemos que estos pequeños se hagan amigos.

-Ella tendrá que hacer meritos-me apunto el niño, quien era muy parecido al otro aunque más pretencioso.

-¿Ustedes se parecen mucho?-Le pregunte al niño simpático.

ÈL otro rio, su risa parecía cómica ante mi comentario.

-Serás idiota.

Infle las mejillas, incomprensible. Kaede siempre me ha dicho que los niños son toscos por ley de la vida pero este niño me parecía bruto por la ley de la estupidez. Nadie se ha atrevido a decirme jamás la palabra idiota, yo era más bien una niña aplicada y encerrada a cargo de muchas personas mayores, el panorama no mejoraba pero eso no significaba llevarme un insulto.

-Es porque somos gemelos-dice el niño simpático-Nosotros lucimos igual por que nacimos el mismo día, como decirlo, nuestra madre tuvo dos bebés en uno ¿Captas la idea?

Asentí aunque no muy convencida

-Nunca he visto gemelos.

Es mas solo había visto a los niños en los parques y en las salidas pero lo suficiente rápido para no hacer ningún amigo.

El niño, Ichiru, me sonríe y coge mi mano.

-No somos comunes y menos en nuestra raza-su sonrisa alegre se vuelve algo triste.

-No Ichiru, hoy es navidad-pide su hermano.

Su gemelo casi me aparte de su lado y lo abraza, tan afectuosamente como su madre lo debería hacer, le acaricia la cabeza y lo acuna lentamente. Sin quitar esa expresión amorosa a su hermano. Me encuentro con sus ojos, son lilas, muy parecido a las lavandas, sus ojos me acusan y son duros, tanto que tengo que retroceder. Me advierte algo que no capto, lo mejor es apártame.

Por ese tiempo no lo comprendía pero ahora lo hago, cuando nos volvimos más cercanos. Ese recuerdo aun me hace sonreír.

-Oh Yuuki-me dice Ichiru mientras me estruja los brazos, es tan delgado como yo pero lo oculta muy bien con el abrigo negro que siempre lleva. Y al igual que en nuestra infancia los gemelos Kiryuu siguen siendo dos gotas de agua, sus ojos lilas, sus ojos hábiles a las calles, es creó una mirada familiar, la vi en sus padres siempre tan dispuestos a rastrear cualquier cosa.

-¿Qué noticias me tienes Ichiru?-Cuchicheo. No me gusta ver la seriedad de Zero. Me hace sentir cohibida.

-La adolescencia le ha llegado tarde-murmura Ichiru divertido

-¿Por qué?-Inquiero

Ichiru me apresura con una mano para acercarme a él. Siempre ha habido una cercanía con el menor de los gemelos.

-Mírale la oreja-aconseja él-Solo mírale a él no a mí.

Hago lo que me dice y noto algo brillante en el cartílago izquierdo. No lo oculta con el pelo, así que debo suponer que es algo que le gusta y mucho porque son dos perforaciones que tiene.

-¿Permanente o no?

Ichiru se ríe a sus espaldas, yo lo sigo, siempre nos reímos de Zero a sus costas, nos gusta.

-Se lo ha hecho con todo lo que puede resistir alguien, a papá le ha dado un ataque cuando lo descubrió y un sermón que ni te cuento pero eso no es todo.

-¿Hay más?-Preguntó sin aliento-Seguro que es nuestro Zero o lo han cambiado los alienígenas.

-Es nuestro, yo lo confirmo por ser su gemelo. Pero lo que tiene no lo podrás ver con facilidad y menos con esa altura.

-Oye-me hago la ofendida. Lo cierto es que Ichiru es un amor de chico y no puede molestarme con él.-No soy tan bajita.

-Ya enserio-vuelve a murmurar. Mientras vemos a Zero registrar la propiedad con esa misma habilidad intuitiva.-Es algo que te sorprenderá, incluso a papá, pero mamá no le reprocha nada. Que curiosa, bien es un tatuaje pero no cualquier tatuaje, es uno de herencia familiar así que le hicieron con aguja de cazador.

-¿Y cuál es esa?

-No llevas anestesia y la tinta tiene un poco de tu sangre, totalmente morboso, lo sé, pero Zero es-Suspira-La adolescencia lo está volviendo un criminal.

-¡NO LO CREO!

-Dile que te deje mostrar su cuello.

-No le voy a pedir eso, ya saber cómo se pone.

-Es cierto-coincide Ichiru-Tengo un hermano muy raro.

-Pero tú también has cambiado-le digo-Te llevas el cabello así ¿siempre?

Asiente

-Es para diferenciarnos, el cascabel que llevo amarrado en el pelo es un amuleto de familia, mamá insistió que lo llevara puesto, ya sabes superstición.

-Ten cuidado que los gatos te persigan.

Ichiru rio divertido. Me agrada escuchar su risa, tanto como abrazarlo, era como el hermano que nunca tuve. Apreté mi brazo contra el suyo y le dije que le extrañe demasiado contra su abrigo.

-Nosotros también lo hicimos, aunque Zero no lo admita te diré que antes de venir del cuartel tuvo ganas de marcar tu teléfono, lo pille pero tú sabes cómo es de reservado con sus cosas, en fin aquí nos tienes a tu entera disposición y con mucho pero mucho entusiasmo por estudiar en este instituto.

Suspiré pesadamente.

-No te pierdes de mucho

-Es un instituto como cualquiera.

-Yo no puedo definirlo de ese modo-dudó-¿No has visto nada raro?

-Aparte que Kaien ha tenido un plan loco de meter a estudiantes de noche no, aunque quizá si…le propuse cambiarme de turno y no accedió -encogí los hombros-sabes como es mi padre.

-Estas demente Yuuki-el tono que empleo Ichiru parecía distantes-Tu cerebro sí que está quemado ¿Cómo le propones eso a tu padre?

Lo mire como si fuese lo más obvio

-Es el director.

-Por primera vez estoy de acuerdo con tu padre, espera ¿ya están aquí los de clase nocturna?

-Sí pero ¿cómo sabes tanto? No me digas que tu si pasaras a la fila de los de su clase.

Sentí como el brazo de Ichiru se tensaba contra el mío. Su rostro pálido se transformó en enfermizo y sus ojos me miraron asustados.

-Nunca lo vuelvas a decir, no enfrente de Zero y de tu familia, hay temas que debes tener cuidado Yuuki. No te acerques a ellos, me han dicho que son alumnos un tanto raros y de cuidado.

- A mi no me lo pareció-dije sincera mas no me delate. Yo conocía la presidente de clase nocturna.

-Es que tú no conoces mucha gente.

Golpe bajo.

-No lo hago porque mi padre no me ha dejado salir mucho y adivina qué, estoy encerrada en un internado ¿dime de qué modo puedo conocer a más personas?

-Kaien es una persona buena.

Me zafe de su brazo.

-Lo dices por que no es tu padre, ve con Zero, el director los espera, tengo algo que resolver.

-Yuuki, no me malinterpretes

Sonreí hacia la nada.

Estaba cansada que el mundo dijera lo que es bueno o malo para mí. Era como "Yuuki, no salgas porque te vas a enfermar" "Yuuki, ten cuidado por la noche o mejor si vas a salir que alguien te recoja a las siete" Cielos, era una chica no perro, incluso creo que el perro tenía más libertad que yo. Viene aquí con promesas pero hasta ahora no había conseguido nada, ni siquiera una familia.

-No puedo creer que va detrás de nosotras, no lo mires pero es muy guapo Kuran Kaname tiene todo lo que los votos requieren en el senado.

Entre los arbustos pegue el oído hacia una conversación de Kaname Kuran, parecía muy famosos entre esa clase, irónico, en un principio lo creí un vil ladrón. No iba a oír su conversación, solo iría mi árbol al cual si le importaba lo que pensara. Deje que las chicas se marcharan mientras cruzaba los arboles del jardín, tome el camino que llevaba a otra parte de la academia. El bolsillo de mi pantalón vibro, preste atención de quién se trataba. Era Kaien.

"Sorpresa. Sorpresa. Ven a ver quienes están aquí."

Claro que lo sabía.

Me golpeé con algo muy parecido a una roca. Me frote la frente.

-Pero que tonta-Reprocho alguien.

Me fue imposible quitar mis ojos sobre la roca por que la roca tenía unos ojos oscuros y muy profundos como si cavaran en mi, pude ver sus facciones duras, la inexpresividad de rostro por unos breves instantes note indecisión incluso sus labios temblaron pero no hablo.

-Ten cuidado hacia dónde vas- advirtió alguien. Una chica.

ÉL no hablo, ni siquiera pronuncio mi nombre como "chica", ahora era la desconocida. Todo cambio en unos minutos.

Kaname Kuran se alejo de mi sin siquiera decir adiós.

Fue tan repentino que algo en mi interior se lleno de escalofríos. Sentí que uno de ese sequito de acompañantes me empujo con el brazo, golpe me hizo doler el hombro.

Muy dentro de mi cabeza una frase broto

"Lo siento Yuuki, ellos no lo entenderán"

El móvil sonó y yo volví hacia la academia. Ahí vuelve tu muñeca, padre.


Yui haría lo que sea por su padre incluso se había teñido el pelo para parecerse a su familia paterna, esa la que todo vampiro moriría por pertenecer.

-¿Cómo te has portado, querida Yui?

-Hago la voluntad de mi padre y que esta sea cumplida es mi mayor deber.

-Esa es mi chica.-Dijo Rido mientras acariciaba los largos mechones oscuros que poseía-¿Dónde está tu madre entonces?

Le gustaba tener el control de su casa.

-Encerrada en su habitación, no ha salido desde que supo que vendría, quiere verse guapa.

Rido soltó una mirada irónica, nunca vería a ese ser insípido como una mujer tan solo como un objeto carente de valor, ya había tenido uso suficiente criando a sus hijos, de otro modo nunca la había considerando en su vida.

-¿Y Shiki?-Se refirió en tono despectivo-¿Dónde está el vago de tu hermano?

Lo cierto era que su primogénito era muy diferente a su hija, descuidado, dedicado al arte, propio de la inmundicia donde había encontrado a su madre. ¿Qué era lo único bueno que tenia? Nada, solo había tenido la suerte de nacer varón, en una sociedad donde aun se regía por las opiniones machistas y clasistas, era un Kuran y eso era lo primordial. Se parecía él físicamente pero no era como su Yui, vivaz, inteligente, maliciosa y tan venenosa como una cobra. Al muchacho le hacía falta carácter, lo quiso enmendar pero no puedes arreglar al tronco del árbol torcido, tan solo pulirlo para que mejore su semblante.

-A veces pienso que debiste ser hombre, Yui. Un lindo chico, eso te ganaría puntos con tus tíos.

Suspiro.

El nacimiento de Kaname lo golpeo a traición, fue hace mucho tiempo y fue un error, ese debió ser su hijo y no del tonto de Haruka, el siempre lo tenía todo, incluso desde antes de sus nacimiento. Él jamás debió existir, en la línea Kuran tan solo había espacio para dos herederos, un hombre y una mujer, como un Adán y Eva en las creencias humanas. Solo una pareja, ella sería su esposa y viviría por siempre a su lado pero no fue de ese modo, jamás lo fue "el santurrón" como le gustaba llamarlo se adelanto a Yuuri, un error. Su existencia era un error y los errores eran corregidos de raíz.

-Hago lo que su señoría requiera- beso la mano con cuidado, con la devoción de un siervo-le debo la vida a mi adorado padre.

-Que nunca se te olvide eso pequeña Yui porque sabes lo que yo hago con los que me traicionan

-Ellos no ven el poderío de su dominio padre, son unos ilusos.

Rido acaricio la mejilla de su hija, le gustaba ver esa malicia, la había heredado de él. Su preciosa pieza de ajedrez opacaría al plan de la reina.

-¿Sabes cuál es nuestro lema?

-El tiempo puede ser largo pero no infinito, nuestra era llega tarde pero será suprema. Para usted mi padre, lo dedico todo a usted.


Capítulo de nuevos personajes aja aja! ¿Rido tiene hijos? Enserio? Al parecer es que si, el problema es quien es la desafortunada, digo la afortunada que lo eligió.

Aquí vamos con los gemelos Kiryuu, personalmente a mí me gusta que Zero haya tenido a Ichiru ahora no sé que pasara más adelante.

Y Yuuki, nuestra Yuuki y la turbulencia que se le avecina con la vida secreta de Kaien.

¿Quién quiere ser mordida por el vampiro?

De buenas y primeras les digo ¡FELIZ NAVIDAD! por adelantado e incluye villancicos. Espero que les hay gustado el capítulo, son para ustedes y el gusto por la historia. Un hasta pronto chicas y espero que sea muy pronto. A lo vampire Knight…

Les mostrare un dulce sueño la próxima noche!