Aquí les dejo el séptimo capítulo de "Porque te amo."

Porque te amo

Capítulo 7

- "Ya Rick, tenemos que terminar de elegir las invitaciones, el color del vestido de las damas y madrinas, el menú del banquete y tantas otras cosas." – Decía Minmei entre beso y beso de Rick. La chica había llegado muy temprano a la casa del piloto con libros de muestras, pero no habían avanzado en los preparativos.

- "Está bien." – Dijo Rick resignado, acomodándose en el sofá de su sala. Faltaban tres semanas para la boda y aún no tenían todo lo que necesitaban.

- "A mí me gustaría que las damas fueran de rosa, y la madrina de honor de rojo." – Le informó Minmei a Rick después de haber discutido el menú de la boda.

- "¿Qué te parece mejor blanco o amarillo para la madrina de honor? Lisa se ve muy bien con esos colores." – Sugirió Rick.

- "Quién debe verse bien ese día soy yo, amor. Además, únicamente la novia va de blanco."

- "Pues yo sigo pensando que es mejor blanco o amarillo." – Se quejó Rick.

- "Bueno, después vemos eso. Mejor hay que elegir las flores. Quiero rosas blancas. El pasillo de la iglesia con pétalos de rosas en el suelo, con ramitos de rosas en cada hilera de bancas, y luego la mesa principal . . ." – Dijo la chica emocionada casi subiéndose sobre su novio.

- "Yo preferiría flores silvestres. Lisa y yo encontramos unas florecitas lilas preciosas. A ella le gustaron mucho." – Interrumpió el joven a su novia.

Minmei se levantó repentinamente del sofá. Sentía que esa charla no iba a llegar a ningún lado.

- "Rick, tenemos toda la mañana discutiendo esto y no te complazco en nada. Todo es 'Lisa esto, Lisa aquello.' Está bien que la quieras como una hermana, pero ¿No te parece que estas exagerando? Es que mejor debería ir a buscar a la capitana y pedirle que me ayude a planear la boda, tal vez de esa manera estés más tranquilo." – Propuso la cantante disgustada.

- "No lo tomes así, amor." – Dijo Rick tratando de abrazarla, pero ella se lo impidió. – "Si quieres mejor planéalo tú sola. Tú sabes más de esas cosas que yo."

- "¿Sabes qué? Ya no quiero planear nada." – Habló la chica en tono molesto y levantándose del sofá.

- "Por favor, Minmei, no seas niña." – Dijo Rick sobándose la cara cansadamente.

- "Mejor me voy, Rick. Tengo que ir con Kyle a ver al productor de mi próxima película." – Habló Minmei tomando los libros de la mesita de centro.

- "¿Quieres que te acompañe?"

- "No, por el momento no. No podemos permitir que la gente comience a murmurar." – Contestó la chica casi llegando a la puerta. Rick en el sofá.

- "Rick . . ." – Cuestionó Minmei tomando la perilla de la puerta, viéndolo directo a los ojos. – "si yo te lo pidiera, ¿Dejarías el ejercito?"

- "Wooowww, ¿A qué viene eso? . . . ¿Tú dejarías de actuar y cantar?" – Fue la respuesta de Rick. Minmei no dijo nada, salió y cerró la puerta tras de ella. – "Dejar el ejército." – Repitió una vez que se encontraba solo.

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- "No comprendo cómo me dejé convencer para aceptar esto, Claudia." – Se quejaba Lisa mientras Claudia le acomodaba el cabello en una media cola suelta, sujeta con un delicado broche de diamantes.

- "Ya es hora de que salgas y te diviertas. No puedes nada más estar esperando a que alguien llegue y te diga que hacer." – Dijo Claudia revisando que el peinado estuviera bien hecho.

- "Mira quien lo dice, quien me está obligando a hacer algo que no quiero."

- "Tú sabes a que me refiero, y no me hagas repetirlo. No tiene nada de malo. Hace un mes que el Dr. Mendell te invita a salir, y tú siempre lo rechazas. Me parece más que justo que le des una oportunidad. ¡Por Dios, Lisa! No te estoy pidiendo que te cases con el hombre, simplemente que lo conozcas."

- "Para ver si así me olvido de Rick, ¿No es así?" – Terminó Lisa nostálgicamente.

Hacía un mes que el Dr. James Mendell había llegado de Ciudad Monumento a la sección de investigación a trabajar con el Dr. Lang en la investigación y fabricación de nuevo armamento y Veritechs. Lisa había sido la encargada de darle la bienvenida junto con el Almirante Gloval y Claudia Grant. El hombre había mostrado interés en Lisa desde que la conoció, pero ella se mantenía al margen, y había rechazado sus invitaciones a salir. Hoy, la misma Claudia aceptó la invitación por ella.

En otro momento de su vida, a Lisa no le hubiera molestado salir con él. Era un hombre muy inteligente, guapo, alto, de ojos grises, y cabello rubio cenizo. Llevaba una barba de candado que le daba mucha personalidad.

Así que ahí se encontraba, en su oficina arreglándose para salir con un hombre que apenas conocía. Claudia le había llevado un entallado vestido negro hasta la rodilla, con gruesos tirantes. El vestido era bastante sencillo, pero a Lisa le quedaba hermoso. Al cuello llevaba una delicada cadena de diamantes que hacía juego con el broche en su cabello. Éste era un recuerdo que Lisa guardaba de su madre.

Claudia observó a su amiga y le puso un poco de rubor en las mejillas. Tomó el bolso de la capitana, y la encaminó a la salida del SDF-1. En cualquier momento el Dr. Mendell llegaría por su amiga.

El Dr. Mendell se quedó asombrado cuando vio a la joven mujer salir de la base. Sabía que Lisa era hermosa, pero esta noche estaba simplemente espectacular.

- "Capitana Hayes, se ve usted hermosa." – Dijo el hombre tomando la mano de la chica y dándole un casto beso en ella. Lisa se sorprendió con esta actitud. – "Comandante Grant, un placer." – Continuó el hombre haciendo una pequeña reverencia. Claudia únicamente sonrió. – "¿Nos vamos?" – Cuestionó el hombre ofreciéndole su brazo para escoltarla hasta el auto que estaba esperando por ellos. Lisa no dijo nada, solamente aceptó su brazo, y sonrió tímidamente mientras se dirigían al automóvil. El Dr. Mendell le abrió la puerta y la ayudó a entrar. Claudia sonreía mientras deseaba que Lisa se interesara en ese hombre. Eso sería mejor que ver como se autodestruía por culpa de Rick. Aunque en el fondo, Claudia tenía otro plan.

La morena estaba por retirarse a su casa cuando escuchó que alguien le hablaba. Apretó sus manos para no echársele encima a golpes.

- "Comandante Grant, ¿Lisa sigue en su oficina?" – Preguntó Rick acercándose a Claudia.

- "¿Para qué la buscas, Hunter? ¿Ahora que problema tienes?" – Le contestó la mujer seriamente.

- "Lo dices como si yo sólo buscara a Lisa cuando necesito algo." – Dijo Rick en el mismo tomo. – "¿Dónde está? Fui a buscarla a su casa y no la encontré."

- "Lisa tuvo una cita." – Le dijo Claudia como si le diera la hora.

- "¿Médica? ¿Se siente mal?" – Cuestionó Rick con algo de preocupación.

- "No, Rick. Lisa salió a cenar con el Dr. Mendell."

- "¿El antipático que está trabajando con Lang?" – Preguntó Rick sorprendido. – "¿Qué hace Lisa con un tipo como ese?"

- "¿Así cómo?" – Preguntó Claudia esperando la respuesta del muchacho.

- "Pues . . . así . . . antipático, presumido. Se cree que todos son inferiores a él." – Dijo Rick con algo de molestia.

- "El Dr. Mendell es un hombre con educación, de buenos principios, muy inteligente, . . . ." – Comenzó Claudia.

- "Sí, sí, como sea." – Dijo Rick interrumpiendo a Claudia. – "De cualquier forma, yo no creo que Lisa esté interesada en él."

- "¡Por favor, Rick! Dime, ¿Con cuántos hombres ha salido Lisa desde que la conoces?"

- " . . . Pues . . . con ninguno . . . pero estábamos en guerra." – Contestó Rick nervioso.

- "Eso nunca ha sido impedimento para nadie. Si Lisa aceptó salir con el Dr. Mendell es porque en verdad le interesa. . . ¿No esperarás que se quede soltera para siempre? Incluso una persona que está tan metida en su trabajo tiene un corazón, y se merece encontrar el amor, ¿no te parece?"

- "Claro" – Respondió Rick secamente.

- "Bueno, yo me retiro porque es tarde. Que pases buena noche, Rick." – Se despidió Claudia para evitar que el muchacho siguiera preguntando.

- "Claudia, y ¿a dónde fueron?" – Preguntó antes de que Claudia comenzara su retirada.

- "No lo sé, Lisa únicamente me dijo que irían a un lugar italiano." – Respondió la morena mientras se iba. Rick se quedó parado, pensando a qué lugar pudo haber ido Lisa con ese tipo.

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Después de pensarlo mucho, recordó que sólo había un restaurant italiano en Nueva Macross. Esperó a que pasara el siguiente taxi y se fue directo a ese lugar. Algo le decía que Lisa no debía estar con ese hombre, que no le convenía, e iría a rescatar a su amiga del lobo de Mendell.

El camino al restaurant le pareció eterno, pero sólo habían pasado veinte minutos desde que Claudia le dijera donde estaba su amiga. Llegó al lugar y pagó el taxi. La noche ya estaba refrescando, pero Rick no lo sintió.

A través del gran ventanal del lugar pudo ver a una pareja que conversaba en ese momento sentada en una mesa a la mitad del restaurant. Rick se sorprendió al ver a su amiga. Nunca la había visto arreglada de esa manera. Se veía espectacular. Sin saber que alguien la observaba, Lisa platicaba con su acompañante.

- "Me da mucho gusto que hayas aceptado esta invitación." – Le decía el Dr. Mendell a Lisa mientras la veía directo a los ojos.

- "La verdad yo no estaba muy segura si debía aceptar." – Le confesó Lisa.

- "Lo sé, y por eso te lo agradezco. . . Hay alguien más, ¿no es sí?" – Preguntó finalmente haciendo que Lisa agachara la mirada y respondiera afirmativamente con la cabeza. – "Es un hombre muy afortunado." – Contestó después de la callada respuesta de la mujer.

- "Él no lo sabe. Va a casarse dentro de tres semanas con la mujer que siempre ha amado. Para él yo sólo soy su mejor amiga." – Dijo Lisa levantando la vista para encontrarse con los ojos grises del hombre.

- "Entonces permíteme acercarme a ti como amigo para que me conozcas. Tal vez con el tiempo . . ." – Pidió mientras tomaba una de las manos de Lisa de la mesa y depositaba un beso, para después dejar su mano nuevamente en la mesa, pero cubriéndola con la propia mientras seguía viéndola. Lisa se sonrojó ante la atención del hombre. No recordaba la última vez que alguien había mostrado tanto interés en ella.

- "Está bien, si por el momento sólo aceptas mi amistad." – Respondió la mujer cubriendo con su mano libre, la mano con la que el hombre envolvía la suya.

Desde fuera, Rick fue testigo de cómo ese hombre trataba a Lisa con tanta familiaridad, y como ella no lo rechazaba, al contrario, lo había tomado de la mano mientras lo veía a los ojos. Sintió un nudo en el estómago y apretó su puño con fuerza. Quiso entrar al lugar y decirle a ese hombre que no tenía ningún derecho a tratarla de esa manera, pero entonces recordó las palabras de Claudia. No era justo que Lisa siguiera sola. Por mucho que le molestara, Lisa ya había tomado una decisión. Ella lo había apoyado todo el tiempo con Minmei, ahora era su turno de apoyarla, aunque no estuviera de acuerdo.

Rick se fue caminando lentamente a su casa. Repentinamente el frío de la noche lo cubrió y metió su mano libre dentro del bolsillo de su pantalón. No llevaba nada abrigador, pero aún así prefirió caminar a tomar un carro de alquiler. Cuando finalmente llegó a su casa, se acostó en su cama sólo para observar las figuras que las sombras provocadas por la luz de luna hacían en su techo. No pudo dormir en toda la noche. Pensó en muchas cosas, en Lisa, en su apoyo durante todo ese tiempo, en Minmei, en su próxima boda. La luz del nuevo día lo descubrió sin que hubiera podido dormir. Sintió la necesidad de hablar con Lisa y tomó el teléfono, pero la mujer no le contestó.

Los siguientes días fueron muy intensos. Minmei estaba con él desde que salía el sol hasta que se metía. La chica había pedido unos días libres para poder encargarse de todos los arreglos de la boda, y a pesar de sus continuos pleitos con Rick porque no congeniaban en lo que querían para la boda, siempre se las ingeniaba para convencerlo de que la acompañara.

- "Minmei, a mi me parece que lo mejor es que sea una boda sencilla, intima, únicamente tu familia y los amigos más cercanos."

- "Por favor, Rick, soy una celebridad, todo mundo va a querer ser testigo del momento más importante de mi vida." – Dijo Minmei sobando el cuello de la camisa del piloto con su dedo índice. – "¿Qué te cuesta darme gusto en esto?" – Continuó melosamente mientras acomodaba su peluca rubia tras su oído.

- "Como quieras" – Concluyó el hombre llevando automáticamente su brazo a los hombros de la mujer junto a él.

La joven pareja siguió su camino en silencio. Ella abrazada a su torso fuertemente mientras él seguía con su brazo sobre los hombros de la chica.

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Después de dejar a su novia en la parada de taxis, Rick decidió dirigirse a un bar. No tenía ganas de llegar a su casa. No quería pensar.

- "¡Rick! ¿A dónde vas?" – Preguntó el piloto de anteojos a su amigo.

- "Voy al bar." – Contestó Rick desganado.

- "¿Qué te parece si mejor te invito un café?" – Intervino Max dirigiendo a su amigo a un café cercano. Rick no dijo nada, se dejó llevar como un niño.

Ya casi llegaban al café cuando Max vio a una mujer en la acera de enfrente. Le pareció un milagro. No iba sola. Iba a decírselo a Rick cuando esté notó como el chico se detuvo de pronto.

- "¿Te sucede algo, Rick?" – Preguntó viendo al moreno.

- "Esa es Lisa, ¿Verdad? Y va con ese antipático que trabaja con Lang."

- "Así es. Se ven bien juntos, ¿no crees?" – Dijo mientras veía de reojo a su amigo. Rick no contestó. – "Últimamente se les ve mucho juntos. Precisamente hoy los vi en la cafetería de la base. Se veían muy contentos, y se nota que él está muy interesado en ella, y que decir de ella, me parece que nunca había visto a la capitana tan feliz antes."

- "A mi me parece que él es un antipático." – Habló finalmente Rick sin ver a su amigo.

- "Puede ser, pero no se trata de lo que tú pienses, sino de lo que ella siente. Creo que en lugar de una boda, muy pronto tendremos dos." – Dijo dándole un codazo a Rick.

- "¡No digas tonterías! Apenas y se conocen." – Dijo Rick molesto.

- "Pues Miriya y yo nos casamos en cuanto nos conocimos. El amor no depende de tiempo." – Aseveró Max.

- "Mejor entremos de una vez, que tengo sed." – Concluyó Rick jalando a Max del brazo y entrando a la cafetería.

- "No entiendo por qué te molesta ver a la capitana con alguien." – Comentó Max inocentemente una vez que se sentaron a la mesa.

- "No me molesta, es sólo que . . . ahhhh, es difícil de explicar." – Habló Rick.

- "Me imagino. ¿Y cómo va todo con Minmei?"

- "Ni me lo recuerdes. Se ha vuelto tan caprichosa que a veces es imposible tratar con ella."

- "Pero no hay nada que el amor no solucione." – Concluyó Max.

- "Claro." – Respondió Rick seriamente.

Los pilotos guardaron silencio cuando se acercó la mesera. Max pidió un café mientras que Rick pidió un cappuccino de nuez.

- "¿cappuccino?" – Cuestionó Max.

- "Bueno, hace unas semanas vine con Lisa aquí después de nuestro turno. Al parecer ésta es su bebida favorita. Me ofreció un poco y me gustó. ¿Qué tiene de malo que lo haya pedido ahora?" – Preguntó Rick jugueteando con el recipiente con azúcar en la mesa.

- "No, nada." – Respondió Max tratando de ocultar una sonrisa. – "Rick, ¿Cuál es la bebida favorita de Minmei?"

- " . . . No lo sé." – Respondió el joven después de pensarlo. – "Supongo que una de esas bebidas sin azúcar. Siempre está cuidando lo que come y toma." – Dijo descuidadamente.

- "Hay Rick, sabes la bebida favorita de tu mejor amiga, y no la de tu novia. ¿No te parece demasiado extraño?"

- "No sé de que te asombras, después de todo he pasado más tiempo con Lisa que con Minmei. ¿O qué estas tratando de insinuar, Max?" – Cuestionó el joven viendo directamente a su amigo.

- "Nada Rick. Eso sólo tú lo puedes y debes descifrar. Conociéndote, si yo te lo digo no me lo vas a creer." – Contestó el piloto mientras recibía su café. Rick tomó su cappuccino y le tomó sin pensar en lo que Max le había dicho.

Mientras probaba su bebida, el recuerdo de Lisa en ese mismo lugar, riendo ante la expresión de Rick al probar su bebida favorita llegó a su mente.

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Rick llegó hasta la puerta de su casa, pero cuando estaba a punto de abrirla decidió que necesitaba ir a otro lugar. Así que caminó lentamente hasta su destino.

Lisa estaba sentada en su sala leyendo un libro cuando alguien llamó a la puerta. La abrió para encontrarse de frente con Rick. Ninguno de los dos habló. Simplemente se vieron a los ojos por un largo rato. La brisa nocturna jugando con sus cabellos. Rick comenzó a acercarse a la mujer e inclinó su cabeza hacia ella mientras su mano libre se dirigió a su cintura. Lisa dio un paso atrás antes de que Rick la tocara.

- "¿Qué haces aquí, Rick?" – Preguntó finalmente Lisa recuperando el habla. Hacía días que no sabía nada de él.

- "Yo . . . sólo quería saludarte. Hace mucho que no nos vemos." – Dijo Rick entrando a la casa y notando lo mucho que había extrañado a su amiga en los días que no la había visto.

- "Pues tú has estado muy ocupado preparando tu boda con tu novia." – Contestó mientras cerraba la puerta.

- "Y tú has estado muy ocupada con Mendell." – Dijo Rick casi como un reclamo.

- "¿Cómo sabes lo de James?" – Preguntó Lisa sorprendida, haciendo que Rick frunciera el ceño.

- "Yo los vi juntos en el restaurant la otra noche, y hoy en la plaza. ¿por qué no me dijiste nada? Creí que éramos amigos." – Reclamó Rick dolido.

- "El que tú me quieras tener informada de lo que haces desde que te levantas hasta que te acuestas, no quiere decir que yo tenga que hacer lo mismo." – Le recriminó Lisa.

- "Disculpa, no sabía que te molestara tanto que quisiera hablar contigo." – Dijo Rick sarcásticamente.

- "No me molesta Rick, pero . . . no lo entenderías. . . ¿A qué viniste?"

- Lo que sucede es que mañana me van a revisar nuevamente para ver si necesito seguir llevando el yeso o no. . . y me gustaría que fueras conmigo. . . además . . . tengo que rentar mi traje de bodas . . . y yo no sé mucho de eso . . . y . . ."

- "¿Sabes qué Rick?" – Habló Lisa cansadamente. Ya no quería seguir bajo la sombra de Rick, viviendo para lo que él quisiera. Él había decidido casarse. Ya no era responsabilidad de ella ayudarlo. – "Ya estoy cansada de que me trates como si fuera tu niñera. ¿Qué no puedes hacer nada por ti solo?" – Siguió mientras se dirigía a la puerta para abrirla. – "¿Por qué no le dices a tu novia de ensueño que te acompañe? O ¿Es qué está demasiado ocupada con sus admiradores como para hacerse cargo de ti?"

- "Pero . . . Lisa" – Trató de explicarse el piloto.

- "Buenas noches Rick . . . y por favor no quiero que me visites ni me llames por ningún motivo. Nos vemos el día de tu boda." – Dijo señalándole la salida.

- "¡Pero me caso dentro de dos semanas!" – Se excusó el joven saliendo de la casa.

- "¡Exacto! Nos vemos en dos semanas."

- "Minmei quiere que deje el ejercito." – Confesó finalmente antes de que la mujer cerrara la puerta. Ésta la detuvo de golpe. – "Y no sé que hacer." – Lisa sintió que el suelo bajo sus pies desaparecía.

- "Eso sólo tú lo puedes decidir . . . aunque ¿sabes qué? . . . en verdad deberías pensar en dejar el ejército . . . la milicia se hizo para hombres, no para títeres que esperan que sus novias o amigas tomen decisiones por ellos. . . Pensé que eras diferente Rick, que tenías iniciativa . . . pero ya veo que me equivoqué. . . No eres más que un chiquillo caprichoso y egoísta . . . Adiós Rick." – Finalizó antes de cerrar la puerta en la cara del muchacho. En ese momento, Rick se sintió completamente solo.

Cuando llegó a su casa el teléfono repicaba insistentemente. No alcanzó a contestarlo. Tenía la esperanza que fuera Lisa para disculparse, pero la conocía lo suficiente como para saber que no lo haría. Sonó en dos ocasiones más antes de que se decidiera a contestar.

- "Hunter" – Dijo desganado.

- "Amor, ¿Dónde estabas? Tengo toda la tarde buscándote." – Se escuchó la melosa voz de Minmei.

- "He estado ocupado."

- "Te hablaba para invitarte al restaurant del hotel. Kyle salió y mi promotor está en Monumento. Podríamos platicar tranquilamente. Esto de la boda nos tiene muy estresados, y necesitamos un momento para nosotros, como antes."

- "Lo siento Minmei, pero estoy muy cansado. Mejor nos vemos después."

- "¡Rick! Pero soy tu novia . . . y tú nunca te habías negado a verme antes." – Dijo la chica sorprendida. Rick nunca había despreciado una invitación suya sin importar que tan tarde fuera, o que tan cansado estuviera.

- "Pero hoy no estoy de humor, Minmei."

- "¿Quieres que vaya a tu casa?" – Preguntó dulcemente.

- "No Minmei, en verdad estoy cansado . . . y si me disculpas tengo que colgar. Buenas noches, Minmei." – Prosiguió antes de colgar el teléfono sin darle tiempo a Minmei de contestar.

Rick se fue a su recamara y se quedó dormido en cuanto pegó su cabeza en la almohada. Las palabras de Lisa repicando en su mente; "Por favor no quiero que me visites ni me llames por ningún motivo. Nos vemos el día de tu boda."

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Las campanas de la iglesia resonaban fuertemente, casi tanto como el corazón de Rick. Volteó para ver a los invitados. Ahí se encontraban todos sus amigos, Max con su familia, Claudia, Vanessa, Kim, y Sammy, entre otros. Todos felices ante la boda de su amigo.

El pasillo estaba tapizado con delicados pétalos de flores rojas. Repentinamente las campanas dejaron de repicar y la puerta de la iglesia se abrió. Un halo de luz rodeó a su futura esposa y al hombre que la acompañaba. Los invitados se levantaron para dar paso a la elegante novia. Caminó lentamente hacía él al ritmo de la marcha nupcial.

No podía ver su rostro tras su grueso velo, pero podía adivinar la hermosa sonrisa de su novia, e incluso algunas lágrimas tratando de brotar de sus bellos ojos. Una sonrisa se dibujó en el rostro masculino. ¡Cuánto había deseado ese momento! Y al fin se haría realidad. Su corazón le decía que había tomado la decisión correcta.

Su novia llegó hasta su lado y él se acercó para besar su mano. Hizo una pequeña reverencia al hombre que la había llevado hacía él. Lentamente dirigió su mano hacia el grueso velo para liberar a su novia de éste. Tal como lo había imaginado, los ojos de su novia estaban húmedos, pero su sonrisa era radiante. Sus verdes ojos, esos ojos en los que le fascinaba verse reflejado, repletos de amor. El mismo amor que él sentía por ella. Lentamente, de sus labios se escapó lo que tantas veces había querido decir: "Te amo, Lisa"

Rick despertó repentinamente para encontrarse cubierto por la oscuridad de su habitación. Llevó sus manos a su rostro y su cabello tras recordar su sueño y escucharse decir esas tres palabras. Esas tres palabras que sonaban tan familiares para él.

- "¡Lisa, por Dios! ¿Qué he hecho? ¿Cómo no me di cuenta?" – Se cuestionó mientras recordaba todos los momentos vividos al lado de esa mujer que se había convertido en su vida entera sin que él se diera cuenta.

Continuará . . .

¿Les gustó? ¿No les gustó? ¿Qué creen que hará Rick ahora? ¿Y Lisa?

Muchas gracias nuevamente por sus lindos comentarios. Sé que he estado haciendo sufrir mucho a Lisa, y créanme que a mí me duele tanto como a ustedes.

Gracias nuevamente por tomarse el tiempo de leer esta historia.

Espero tener listo el siguiente capítulo para el próximo sábado, pero no prometo nada.