Nozomi:
El día se sentía extraño, como si el viento estuviera susurrando alguna advertencia. Sus sentidos se encontraban más despiertos que nunca. Los pelos de su cuello se erizaban ante cualquier movimiento. Se sentía preocupada sin necesidad alguna. Ese presentimiento de que algo iría mal abundaba en su cuerpo sin tregua. Tal vez se había resfriado, o se había sobre exigido. Tal vez era la advertencia que Tobirama le había hecho. Aún no se podía explicar como había obtenido él esa información. Había decidido dar un alto de fe y creer en las palabras de su amigo. Sin embargo, no se ocultaría. Si, sería más precavida, pero no se quedaría encerrada esperando a que sus enemigos simplemente desaparecieran. Si alguien quería hacerle daño, tendría que matarlo, sobrevivir, luchar ella sus batallas.
Se dirigía a hablar con su padre. La puerta de la habitación se encontraba semi-abierta, dejando escapar las voces del interior.
-Hemos confirmado nuestros temores, Hitoshi-sama.
-Comprendo-dijo su padre con tono pensativo.-¿Qué tanto?.
-Varios kilómetros señor. Ambos clanes se han infiltrado en nuestros territorios, muy lejos del río fronterizo. Al parecer no han hecho caso a nuestras cartas de advertencia.-señaló a quien ella reconoció como Kane-sensei.-A este paso estarán en nuestras puertas en tres días. Tal vez dos.
-¿Qué recomiendas, Kane?.
-Atacar antes, señor. Debemos actuar antes que ellos, de ese modo tendremos ventaja debido a la sorpresa.
-¿Cuándo?
-Mañana.
El corazón de Nozomi se detuvo. La idea le revolvía el estómago. Aquello significaba participar activamente en la guerra. Nerviosa, esperó la respuesta de su padre, quien permanecía en silencio.
-Muy bien. Pero dejaremos en claro que los atacaremos mientras permanezcan en estas tierras.
-Sólo expulsarlos va a ser difícil señor. Es más eficiente simplemente aniquilarlos. Después de todo, nos enfrentamos a dos clanes realmente poderosos.
-Nunca fue mi intención formar parte de este conflicto, solo defender lo nuestro, y es exactamente lo que haremos, aunque ello signifique años de batallas.
-Podemos llegar a un acuerdo con uno de los clanes. Ayudarles a cambio de que abandonen el territorio.
-¿Para que en unos años se repita la situación? Volverán sin duda en un futuro a pedir nuestra ayuda, y al no darla, nos atacaran.
-Mejor enfrentarse a un clan que a ambos.
-Kane, durante años has sido como un miembro de mi familia, un hermano para Nozomi. Siempre has tenido una mente brillante, un estratega militar imposible de igualar. Pero los años me han dado experiencia. Para que funcione tu plan, el enemigo debe tenernos respeto, vernos como un igual. El único modo de lograr eso es combatiendo. Al ver que no podemos ser derrotados, no les dejaremos opción, no podrán negar la propuesta de una tregua. Pero existe el riesgo de que otros clanes, aliados de los Senju o Uchiha, nos vean como enemigos si tomamos partido por uno o por otro, provocando que también nos ataquen a futuro. En pocas palabras, estaríamos ganando nuevos enemigos, y con ellos, constantes batallas. Mantenernos neutral evita ponernos en el foco de atención, después de todo, solo defendemos nuestras tierras. Les dimos advertencias que no quisieron escuchar. Hay que darle igual trato a ambos.
-Comprendo señor. En ese caso, debemos evitar encontrarnos con ambos clanes al mismo tiempo. Tampoco es que nos fueran a atacar juntos. Sería un caos ese escenario, un todo contra todos.
-Estoy preparado para ello.-Su padre volvió a guardar silencio. Parecía agotado.-Nozomi, se que estas escuchando. ¿Hay algo que quieras añadir?.
-Padre.-dijo entrando a la habitación.- No sabía que habían enviado cartas de advertencia. Que habías intentado evitar esto.
-Siempre hay que intentar. Kane, prepara a todos para mañana. Necesito hablar con mi hija a solas.-Su maestro dio una reverencia. Le dedicó una sonrisa antes de retirarse de la habitación. Nozomi miró a su padre. Su mirada estaba clavada al suelo, su gesto era pensativo, como si meditara sus próximas palabras.-Nozomi. Últimamente, tus reportes habían sido vagos, lo que contrastaba con la cantidad de días en los que te ausentaste. También te note distraída, soñando despierta más de lo habitual. Por ello, es que le encargué a Ruri, discípula de Kane, que te siguiera.
-¿A Ruri?-Se sintió sorprendida. Ruri era una chica de 18 años a quien le tenía un gran cariño. Muchas veces le ayudó a entrenar y mejorar sus habilidades con el arco. También le confió alguna de sus preocupaciones. La admiraba. Una mujer atractiva y fuerte, misteriosa e inteligente. Le dolió saber que la siguiera sin advertirle nada, mostrando lealtad a su padre y no a ella. ¿Su padre lo había hecho a propósito? El sabía que ella la admiraba.-¿Por qué?...¿por qué ella?.
-Es la mejor en espionaje. De haber enviado a alguien más, lo hubieras detectado fácilmente. De hecho, ella se ofreció. Al igual que yo se sentía preocupada...y teníamos razón en estarlo. ¿En qué pensabas?-Le preguntó con voz suave, para su sorpresa.
-¿Te refieres a…?
-Si. Aquellos chicos con los que te reúnes en el río.
-Ah.-Al parecer solo sabían de sus reuniones con Hashirama y Madara. Nada sobre Tobirama.
-¿Y bien? Tu sabes lo peligroso que es eso. No conoces a esos chicos, no sabes cuales son sus intenciones.
-¡Ellos jamás me harían daño! Somos amigos padre. Jamás me había vuelto a sentir tan feliz. Desde que los conocí, me siento del mismo modo del que me sentía antes de la muerte de mi madre.
-Nozomi-suspiró-te equivocas.
-¡Claro que no!...ellos me respetan, comparten mis ideas, guardan secretos, y a diferencia de ti, si me escuchan. A ellos si les importo. No soy solo una niña futura líder del clan Furukawa. Ni siquiera saben que soy tu hija. Sólo soy Nozomi. No esperan que sea la mejor, la más rápida, la más inteligente...que sea perfecta. Solo soy Nozomi.
-Tal vez.-Su padre se puso de pie y caminó hacia ella. La miró apoyando la mano en su hombro.-Tal vez he sido exigente y estricto contigo. Pero me importas mucho Nozomi. Si he sido tan duro contigo es solo para asegurarme de que podrás sobrevivir en este mundo cuando yo no esté. Aunque no fueras la mejor, aun así te amaría.-Sintió lágrimas brotar de sus ojos. Su padre le sonrió tristemente.-Estoy orgulloso de ti, Nozomi.-La abrazó con fuerza.-Pero, aquellos muchachos...lamento decirte que no puedes confiar tanto en ellos.
-Pero, ¿por qué?-No sabía si rendirse al abrazo de su padre o mantener la distancia. Hace años que no veía ese lado de su padre. Lo echaba tanto de menos. Sus brazos se movieron solos, respondiendo el abrazo, tímidamente. Queriendo no romper aquel sueño.
-Pertenecen al clan Uchiha y al Clan Senju, hija.
-¡¿QUÉ?!-Exclamó separándose un poco de su padre, para poder mirarlo a la cara.
-Sus nombres son, Uchiha Madara y Senju Hashirama. Pertenecen a los mismos clanes que quieren llevarnos a la guerra, e incluso,por lo que he descubierto, secuestrarte.
-No, ellos jamás harían eso.
-¿Quieres tomar el riesgo?. Nozomi, eres el futuro del clan Furukawa, tu debes vivir para que continúe en pie. Tomar riesgos innecesarios es...incoherente.
-A ellos no les importa todo este asunto de los clanes.
-No se trata solo de clanes, hablamos de familia. ¿Pondrías a tu familia en segundo lugar?
-No…
-Ellos tampoco.
-Aún así, ¡debo escucharlo de ellos!-Sin decir nada más, se soltó del abrazo de su padre. Corrió a su habitación. Empacó su bolso habitual, se colgó la espada para luego dirigirse al a lo que creía, nadie le impidió irse.
Con respiración agitada, se movía a través de los frondosos árboles, tratando de ordenar sus pensamientos. El radiante sol y el despejado cielo contrastaban con el remolino de ideas que luchaban en su interior. La preocupación apenas la dejaba pensar. ¿Realmente su padre tenía razón?¿Sus amigos eran capaces de hacerle daño? No. aquello no podía ser verdad. Era entendible que su familia estuviera siempre primero, pero ella no era una amenaza. En el caso de Madara y Hashirama...sus clanes eran rivales, se habían matado entre ellos. Sin duda la situación era muy compleja. Le costaba pensar en un buen desenlace. Le dolía imaginar a sus dos amigos peleando entre ellos. Madara y Hashirama eran muy unidos, como hermanos.
-No-se dijo negando con la cabeza-esto no puede terminar así. No puede ser todo tan injusto.¿Qué haría Tobirama en una situación así?.
Repentinamente recordó a su madre. Un sentimiento de soledad invadió su cuerpo. Desde la muerte de ella se había cerrado a todos, mostrando solo fragmentos de su personalidad y pensamientos, pues sentía que ya nadie aprobaba su carácter. Todos la miraban con tristeza y le decían las mismas palabras, pero nadie estaba dispuesto a escucharla realmente. Mayor fue su desesperación cuando notó el repentino cambio de actitud de su padre. Todo aquello que su madre le había enseñado ahora era visto como algo negativo por su padre, atacando los recuerdos que tenía de ella. Lo único que le quedaba se su madre eran aquellas enseñanzas y valores que le había inculcado. Puede que ellas la llevaran a la muerte, pero murió creyendo en sus convicciones, siendo firme. No veía nada malo en eso. Lo admiraba. Cuando conoció a los tres muchachos, se sintió aliviada. Habían personas que no rechazaban tales ideas, y que además las compartían. Volvió a sentirse escuchada, apoyada y entendida. A estar realmente feliz. No quería volver a la melancolía de antes. No, pasara lo que pasara, no se lo permitiría.
El ruido del río llegó a sus oídos, alejando sus pensamientos. Necesitaba hablar con Hashirama y Madara, pero también debía concentrarse. Estaba determinada a seguir adelante sin importar el resultado. Oculta entre los árboles, observó el entorno. Separados por el río, se encontraban en pie Hashirama y Madara. Iba a salir de su escondite cuando sus piernas la frenaron en seco. Había algo extraño en el ambiente, en la mirada de ambos. Una tensión y nerviosismo inexplicable. Decidió permanecer en silencio, esperando que ninguno de ellos la haya escuchado.
-¿Te parece que intercambiemos piedras?-Dijo Madara rompiendo con el silencio.
-Si…-respondió Hashirama.
Ambos sacaron las piedras que tenían guardadas en sus ropas, lanzandolas de manera sincronizada, rebotando en el agua para dirigirse directamente a la otra persona. Ambos las tomaron. Estaban muy serios. Nozomi tenía un mal presentimiento. Sus amigos miraron las piedras. Notó como ambos se sorprendieron.
-Hashirama-dijo Madara apresurado-perdona, hoy no puedo quedarme.-Nozomi le pareció percibir distintas presencias a los alrededores. ¿Qué estaba pasando?-Recordé que tengo algo que hacer.
-Ya veo-respondió Hashirama. Ella podía notar su chakra alterado. Al igual que Madara, rápidamente se puso en movimiento-Entonces yo también me voy.
Nozomi se sobresaltó ante la velocidad con la cual sus amigos se pusieron en marcha, pero su sangre se congeló cuando vio salir un hombre y un muchacho de entre los arbustos de ambos lados del río. Peor fué cuando reconoció a uno de ellos.
¿-To...bi..rama?.
Ambos adultos y jóvenes se encontraban sobre el rió sostenidos por su chakra frente a frente en posición de combate. Tobirama había adoptado la postura que ella le enseñó. No había error. Era él.
-Pensamos lo mismo, ¿eh?-dijo el adulto de cabello negro-Senju Butsuma.
-Y Tobirama-continuó el muchacho de pelo azabache. La expresión de Tobirama era absolutamente seria y de concentración. Sin duda demostraba tener experiencia.
-''¿Dijo Butsuma?...es el líder del clan Senju…"
-Eso parece, Uchiha Tajima.-respondió Butsuma.
-Y también Izuna.-continuó Tobirama. El corazón se detuvo cuando escuchó su voz. Tan dócil ante Butsuma Senju y tan dispuesto a luchar. ¿Se trataba de la misma persona a la que había conocido?.
Repentinamente el combate inició. Se encontraba petrificada.
-¡PAREN!-Escuchó gritar al mismo tiempo a Madara y Hashirama. Sin embargo, ninguno se detuvo.
Notó como ambos adultos observaron a Izuna y Tobirama. ¿Pensaban atacarlos? Seguramente para distraerlos, pero aquello sería efectivo solo si...se tratara de sus hijos...entonces Tobirama debía ser hijo de Butsuma, cabeza del clan Senju y aquel chico Izuna, hijo de Tajima Uchiha. En un instante vio a ambos adultos lanzar sus armas hacia Izuna y Tobirama. Nozomi preocupada por su amigo estaba lista para saltar de su escondite e ir en su rescate cuando de repente, las armas fueron desviadas al ser golpeadas por unas piedras, las cuales habían sido lanzadas por Madara y Hashirama.
Ambos se posicionaron frente al menor presente de su respectivo clan.
-¡No permitiré que nadie hiera a mi hermano, sea quien sea!-exclamó Madara.
-¡Su hermano!-exclamó Nozomi-Entonces ese chico es el hermano del que Madara nos hablaba. ¡Madara también es hijo de la cabeza del clan Uchiha!
-¡Lo mismo digo!-respondió sencillamente Hashirama.
-¿QUÉ?-Nozomi contuvo la respiración-Entonces Hashirama y Tobirama son hermanos...Esto no puede ser...Ahora entiendo porqué Tobirama sabía las intenciones del clan Senju, de secuestrarme...me protegió, aún teniendo que revelar información de su clan, me protegió.-Lágrimas querían brotar de sus ojos. No soportaba ver a sus amigos luchando entre sí. Un sollozo salió de sus labios. Su mirada se cruzó con la de Madara.
-Hashirama-dijo Madara.
-¿Qué?-En ese momento Hashirama miró en su dirección, descubriendola. Inmediatamente apartó su mirada, posandola en Madara.
-Parece que no lo conseguiremos hacer realidad-Pese a que se dirigía a Madara, Nozomi tenía la sensación de que Madara también le hablaba a ella.-Tu sueño. Menos alcanzarlo.
-Madara..tu-respondió a media voz Hashirama.
-No duró mucho, pero me alegro de haberte conocido, Hashirama.-Por unos segundos, Madara volvió a dirigir su mirada hacia ella.
-Tres contra tre-interrumpió el padre de Madara.-¿Qué hacemos, atacamos Madara?.
-No, Hashirama es más fuerte que yo. De seguir luchando, perderemos.
-¿Alguien más fuerte que tú hermano?-añadió sorprendido Izuna.
-¿Así que es tan fuerte?-concluyó Tajima Uchiha. Retiremonos.
-Adiós-dijo Madara.
-¡Madara!. No vas a renunciar, ¿verdad?. Por fin pensabas como yo…
-Eres un Senju, Me hubiera gustado que fuera diferente.-Madara volvió a cruzar su mirada con la de ella. Definitivamente, sus palabras también eran dirigidas a su persona.-Pero los Senju mataron a mis hermanos, Y al tuyo lo mataron los eso no hay necesidad de mostrarnos cómo somos. La próxima vez que nos veamos, seremos enemigos. Senju Hashirama. Yo soy Uchiha Madara.
Sorprendida, Nozomi vió como los ojos de Madara mostraban el Sharingan. Mientras el padre de éste celebraba aquello, el interior de Nozomi sufría. Dolía mucho ver a sus amigos en esa situación. ¿Había terminado todo?¿Qué había hecho ella además de observar y temblar de rabia y pena? Aún no había hablado con sus amigos. Vio como Madara se alejaba de su amigo, listo para marcharse.
-¡NO!-gritó con fuerza, provocando que se pusieran en modo defensivo. Sin pensar, salió de su escondite. Todos los presentes la miraron sorprendidos. Recobró el control de su cuerpo y sintió temor al darse cuenta de la situación en la que se había puesto.-Malditos impulsos.
-Ojos morados-dijo Tajima Uchiha.
-Debe ser la niña Furukawa.-declaró Butsuma Senju.
-¡Nozomi!-gritó Tobirama perdiendo su expresión seria. Había sudor en su frente.
-¿Pero qué…?¿No usas tu cabeza?-le recrimino Hashirama.
-Yo...no podía simplemente ver cómo ustedes...como esto se terminada. Tantos secretos entre nosotros deberían hacerme dudar de nuestra amistad, pero no es así.
-¡Izuna, atrapa a esa chica antes de que los Senju lo hagan!-Ordenó Tajima Uchiha al hermano de Madara. Izuna observó a Nazami con duda. Los ojos de ella brillaban por las lágrimas que reflejaban la luz del sol.-¡Ahora!
-¡NO-gritó Madara.
En ese momento, dos personas se pararon frente a ella. Tobirama Senju y Madara Uchiha se encontraban frente a frente junto a Nozomi.
-¡No dejaré que le hagas daño!-gritó Tobirama a Madara.
-¡Lo mismo digo, aléjate de ella!.
-Hermano-llamó Izuna a Madara.
-¡NO VENGAD!-ordenó Madara a su hermano-¡ella no tiene nada que ver en este conflicto. Nadie le pondrá un solo dedo encima!
-Pero hermano, ella es el enemigo.
-Silencio Izuna. Ella no es un Senju. La situación es completamente diferente. El clan Furukawa no es nuestro enemigo, nosotros somos el de ellos.
-¡TOBIRAMA!-gritó Butsuma Senju-¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?!, es tu oportunidad. ¡Atrápala!.
-No permitiré que nadie le haga daño.-Madara miró a Tobirama sorprendido
-Hmp, Tobirama Senju-dijo Madara-Al parecer también conoces a Nozomi.
-Si. Y tengo los mismos pensamientos hacia ella. No te dejaré ganar.
-Ya veo.
-Hashirama, vámos. Hay que atacar-dijo Butsuma a su hijo mayor.
-Izuna, nosotros también-continuó el padre de Madara.
Nozomi sintió temor. ¿Qué estaba ocurriendo?.
-Nozomi-la llamó Madara-La próxima vez, nos veremos en el campo de batalla. No podré cuidarte como ahora. Debes entender que es tiempo de madurar y esta es nuestra realidad. Cuando todo termine, prometo ir por ti, por eso, debes seguir con vida.
-Madara…
-Nozomi-interrumpió Tobirama.-No permitas que nada te ocurra, no lo podría superar jamás. Conozco tus habilidades y confío en que podrás arreglartelas, sin embargo, nunca dejaré de preocuparme, de pensar en ti.
Uchihas como Senju estaban preparados para comenzar otro combate. Nozomi se preparó para la pelea, cuando unos brazos la apartaron situandola detrás de su padre.
-Nadie se llevará a mi hija. Uchiha Tajima, Senju Butsuma. -Su padre de paró imponentemente frente a ambos hombres. Había venido acompañado de Kane-sensei y de Ruri.
-Vaya, Hitoshi Furukawa-dijo Tajima Uchiha-has decidido aparecer, y por lo visto bien acompañado.
-Es el colmo de lo tolerable. Primero invaden mis tierras, después ignoran las peticiones para marcharse y ahora tratan de secuestrar a mi hija. Que bajo han caído, mandando a sus hijos a que se hagan pasar por sus amigos.
-Nunca hice tal cosa-se defendió el padre de Hashirama y Tobirama.-pero si aproveché la oportunidad.
-Lo mismo puedo decir-añadió el padre de Madara e Izuna.
-Como si fuera capaz de creer en sus palabras. Ya me han demostrado que no están dispuestos a razonar, por lo tanto hoy los declaro a ambos, clan Uchiha y Senju, enemigos del clan Furukawa, al menos mientras permanezcan en estas tierras. No descansaremos hasta haberlos expulsado del territorio. Por nuestra parte sólo van a recibir hostilidad.
-Debes estar muy confiado como para declararnos la guerra a ambos-se burló el jefe de los Senju.
-Hmp, no tengo de qué preocuparme. Se que ustedes jamás van a cooperar.-respondió su padre con tono altanero.
-Ya veo de dónde sacaste ese tono de voz, Nozomi-le dijo Tobirama.
-No intentes pasarte de listo con ella.-reclamó Madara.
-Entonces, Furukawa Hitoshi, nos veremos pronto. Tienes una hermosa hija.-declaró Butsuma Senju.
-Nos veremos pronto-se despidió Tajima Uchiha.-¡Vamonos!.-ordenó. Madara la miró una última vez antes de adentrarse en el bosque.
-Nozomi, ¿aún crees en nuestro sueño?-preguntó Hashirama.
-Pues claro, porque yo se que tu también.-Nozomi miró a Tobirama. Él le estaba dando la espalda con los brazos cruzados.-Tobirama…
-Ahora somos enemigos Nozomi.-le dijo con una voz fría y ruda.-No lo olvides.
-Vamos.-ordenó la cabeza del clan Senju. Nozomi siguió a Tobirama con la mirada, esperando que le dedicara una última mirada. Pero Tobirama ni se detuvo. Sin añadir nada más, se perdió en el bosque junto a su padre y hermano. Mordió sus labios queriendo contener las lágrimas. Al menos Hashirama aún tenía esperanzas.
Habían regresado a su hogar. Todos estaban con armaduras y armas afiladas, preparándose para salir el día de mañana a combatir. Su ánimo estaba decaído. No veía sentido en nada de lo que había pasado. La frialdad de Tobirama le dejó una neblina gris en su corazón, el sufrimiento de Madara un terrible dolor, y el pesar de Hashirama, lágrimas.
-Espero que hayas aprendido Nozomi.
-Tu viste padre como Tobirama y Madara saltaron para protegerme.
-Si, pero fue sólo por esta vez. Hay veces en que debemos actuar en contra de nuestros sentimientos, y poner al deber primero. Tus amigos, no te engañaban. Realmente te aprecian. Pero las circunstancias no favorecen el crecimiento de esos lazos, pues tienen un compromiso con su familia, la cual también aman.
-Quieres decirme que pese a que la amistad era real, ellos igual pueden matarme. Que mundo enfermo es este. Tanto sufrimiento.
-Me alegra que finalmente abrieras los ojos.
-Si, ahora veo más que nunca lo necesario que es cambiarlo. Lamento decepcionarte padre, pero ahora mi determinación es mayor.
Al día siguiente, el clan Furukawa marchó al combate. A cualquier Senju o Uchiha que vieran, lo atacaban sin preguntar, sin vacilar. Más de una vez se enfrentaron los 3 clanes al mismo tiempo, dejando una escena cruel, sanguinaria y gris. Nozomi rápidamente se adaptó al entorno, a la situación, adquiriendo una temible fama entre los miembros de los clanes enemigos. A medida que crecía, la habilidad con sus ojos mejoraba. Pronto se supo que podía usar el elemento hielo, convirtiéndose en una leyenda entre sus pares y adversarios. Muchos de ellos temblaban cuando se enfrentaban a ella en el campo de batalla. Nozomi hacía lo posible para no matarlos, pero a veces insistían en atacarla, dejándola sin opción. No faltó las veces en las que se encontró con sus antiguos amigos. Ellos luchaban enérgicamente entre sí. A veces le dirigían una mirada, pero lo usual era que la ignoraran por completo, como si no existiera. Un día, cansada de la situación, atacó a Tobirama, quien esquivó el corte de la espada sorprendido.
-Tal parece que éste es el único modo de llamar tu atención. Tobirama.
-Nozomi.-dijo mirándola con sus ojos.-estas más alta.-Tobirama retrocedió un paso y realizó un corte, el cual Nozomi recepcionó con la espada. Una ola de chakra se expandió tras el impacto.
-¿Es todo lo que dirás después de haberme ignorado por todo un año?.-Nozomi sintió furia en su interior. Comenzó a realizar golpes seguidos y rápidos, los cuales Tobirama recepcionaba o esquivaba.-Ni siquiera te dignas a mirarme, idiota, Tobirama idiota, idiota, ¡idiota!
-No puedo creer que hagas una rabieta lo hago.
-¡¿Qué cosa?!
-Si te miro.
En ese momento, otra espada rozó su brazo. Nozomi con agilidad esquivó el corte y contraatacó, chocando su espada contra la de Izuna Uchiha.
-Nozomi Furukawa. Veo que las historias son ciertas. Eres muy fuerte. Pero seré yo quien acabe con Tobirama Senju.
-No me digas niño.
-¿Niño? ¡pero si tengo la misma edad que tú!.
-Las mujeres maduramos antes.
-¿Realmente te tomas esto en serio?.
-Pues claro. Pero tu te lo tomas en exceso.
-¡Varios han muerto!
-De mi gente también, y es por culpa de gente que se lo toma tan en serio como tú.
-Pero que...rara eres. Hmp, no importa. Yo voy a vencerte Nozomi Furukawa. Cuando logre derrotarte a tí, la espadachin de hielo, todos me respetaran aún más.
-Quiero ver que lo intentes.
-Izuna-llamó una voz conocida-déjala. Guarda tus energías para tu verdadero rival. Además, ella podría vencerte. Quizás en fuerza y velocidad estén igualados, pero a ella le sobra astucia que tu no tienes.
-Lo tomaré como un alago, Madara-dijo mirando a su antiguo amigo. Madara la miró a los ojos. Hace un año que no lo había hecho, sin embargo, no dijo palabra alguna.
Tras otro año de guerra, finalmente el clan Furukawa había logrado empujar al clan Uchiha y Senju fuera de sus territorios. Para su gente la guerra había terminado. Nozomi a sus 13 años había podido ver muchas cosas producto de la guerra. Todos morían, todos lloraban y sufrían, pero quienes peor lo pasaban eran los pequeños pueblos, aldeanos, agricultores, artesanos y comerciantes. A veces quedaban en medio del conflicto. Otras, los bandidos aprovechaban el caos para atacarlos. Miembros de los mismos clanes les robaban alimentos. No pudo evitar pensar en Kohaku todo ese tiempo. Su padre no quería intervenir y defender a aquellos pueblos, ya que significaba entrar en el conflicto, pero no entendía que los ladrones eran parte de esta guerra y que estaban invadiendo el territorio.
También aprendió que Madara iba en serio. Incontables veces estuvo cerca de matar a Hashirama, fallando por milímetros. Estaba decidido a aniquilarlo. Tobirama e Izuna tenían una gran rivalidad, aunque Nozomi había visto intercambios de miradas asesinas entre Madara y Tobirama, en especial cuando ella estaba cerca. Por su parte, Hashirama se contenía en cierto modo. Aún añoraba a su amigo y la paz. Muchas veces Nozomi se topó accidentalmente con él. Apenas hablaban, pues entendían perfectamente lo que pasaba por sus mentes. Nozomi solía curar un poco sus heridas y sonreirle para darle ánimos.
Gracias a estas experiencias, y tras mucho pensar, Nozomi pudo encontrar un nuevo camino, un nuevo sentido. Decidió dedicarse a viajar primero por los alrededores para proteger a las verdaderas víctimas de la guerra, y a la vez, exterminar a los bandidos. A futuro, su misión se dirigiría más allá de la frontera, de ese modo con un poco de suerte, podría encontrarse con sus amigos y vigilarlos, claro, si es que seguían próximos al río desconocía cuánto habían retrocedido. Solo sabía que ya no estaban en las tierras del clan, y que por ello, ya no eran interés de su padre. Cada cierto tiempo mandaba shinobis a la frontera para confirmar que nadie la había traspasado. En los últimos reportes habían señalado que actualmente el clan Uchiha y Senju aún se enfrentaban a unos kilómetros al sur del río fronterizo. Aparentemente, tanto Tajima Uchiha como Butsuma Senju entendieron que nada lograban con seguir presionando al clan Furukawa.
Su padre, evidentemente, al inicio no estuvo de acuerdo con la misión que Nozomi se había autoimpuesto, sin embargo, ya no tenía la misma paciencia de antes, y conocía la mirada de determinación de su hija. Aunque le negara la misión, posiblemente ella igual saldría a realizarla. La única condición que le impuso fue el usar una máscara para ocultar su identidad, ya que se había extendido la información que la gente de su clan solían tener los ojos azules o morados, y que ella, los tenía lilas como la flor de lavanda. Nozomi decidió fabricarse una máscara de madera ahuecada para que sea mas liviana. La pintó de blanco y le dio rasgos propios de un gato.
Nozomi no demoró en limpiar la mitad del territorio de su clan de los ladrones y delincuentes. A los 16 años ya había cubierto toda la zona. Finalmente cruzó la frontera, encontrándose de frente con una dura realidad. Pequeñas villas quemadas, destruidas con apenas unos sobrevivientes que luchaban por mantenerse de pie, débiles ante la falta de alimento. Sus miradas estaban vacías y llenas de temor. Los ojos hinchados por lágrimas derramadas continuamente. Ella se dedicaba a sanarlos con su ninjutsu médico. Había mejorado notoriamente, convirtiéndose en la mejor de su clan, sin embargo, seguía investigando, estudiando, moviendo cada vez más los límites de su habilidad. Luego, ayudaba a la reconstrucción de las casas para proceder a ayudar con la siembra de los alimentos. Los pequeños asentados no solían tener más de 18 familias, por lo que no era tan extenuante el trabajo. Luego, solía quedarse unas semanas a la espera de ladrones para enfrentarlos y derrotarlos. Otras veces, matarlos. Pronto, la voz se corrió y comenzaron a apodarle ''espíritu de la espada blanca''.
Nozomi sabía que le decían espíritu debido a su habilidad de teletransoración que sus ojos le otorgaban, además por la rapidez de sus movimientos. También porque nunca se quitaba la máscara y evitaba hablar mucho. Tenía miedo de encariñarse con las personas y sufrir lo mismo que cuando murió Kohaku. Espada blanca debido a que solía reforzar su espada con su chakra estilo aire que lucía blanco con tonos verdosos, o bien, directamente con hielo.
Debido a los rumores extendidos, cuando llegaba a un nuevo asentado, la recibían con ansias y alegría, ofreciendole ofrendas, las cuales ella rechazaba. En cambio, los criminales escapaban cada vez que escuchaban hablar de una mujer con espada y máscara de gato. Poco a poco iba cumpliendo sus metas. Así, a sus 16 años, ya era una verdadera leyenda.
Tras haber abandonado un pueblo, Nozomi caminaba por el bosque en busca de más personas que necesitaran ayuda. Luego de haber caminado durante toda la mañana, decidió sentarse a descansar y comer un poco. Repasaba en su mente el número de pueblos y asentamientos que había conocido desde su partida a los 14 años. Eran muchos, y aún así, sentía que no había avanzado nada. Mientras la guerra entre los clanes continuase, seguirian existiendo estas situaciones injustas. No sabía nada de su padre ni de su clan, lo que era bueno. De haber ocurrido algo malo ya se habría enterado, ya que las malas noticias nunca se quedan en un solo lugar, se esparcen más rápido que una plaga. Además seguramente la hubieran buscado y encontrado. Paz, eso sentía en esos momentos. Estar sentada sola en el bosque escuchando el sonido de aves y animales que se encontraban a los alrededores la ayudaban a olvidar momentáneamente todo aquello que le preocuaba o le causara tristeza. Recordó cuando al inicio de su viaje se topó con los restos de la Aldea en la que solía vivir Kohaku.
Era como si el tiempo se hubiese detenido en aquel lugar. Los pocos cuerpos que quedaban (La mayoría seguramente habían sido devorados y arrastrados por animales) se habían convertido en esqueletos sin expresión alguna. Las casas en ruina seguían dándole un aspecto lúgubre al lugar. Parecía difícil creer que hubo un tiempo en el que ese lugar era colorido, alegre y lleno de risas.
Antes de dejar que sus pensamientos siguieran en esa dirección, se incorporó y continuó su viaje. Todo en el ambiente parecía normal, hasta que a lo lejos escuchó un alarido muy tenue, casi inaudible. Rápidamente se dirigió hacia el lugar de dónde creía que venía el lamento. Podía sentir una presencia. Se apresuró temiendo que se tratase de un niño o anciano. Cruzó unos arbustos y ante sus ojos se encontró con un hombre, de su edad aproximadamente, en el suelo. Tenía puesto vestimentas oscuras. Su cabello era muy largo y negro. Sintió un chakra muy familiar. Lentamente se acercó al joven inconsciente. Su mano temblando removió los cabellos que cubrían el rostro de él. Su corazón dio un vuelco al ver la cara del jóve, reconociendolo inmediatamente.
-¡¿Madara?!.
N/A:
Espero que les haya gustado el capítulo. Se que me quedó muy largo, pero necesitaba cortarlo en esta parte. Quiero darle las gracias a las personas que han comentado y seguido la historia, ¡Me motivan a seguir escribiendo!...nunca pensé que la historia tendría tantos capítulos, pero me alegro haber podido continuarla y espero terminarla. No se olviden de comentar! Muchas gracias!
