Primeros y segundos.
"Hola?" llamó Harry en la casa de los Stensons. Justo había llegado por la red Flu.
"Harry?" preguntó Kota, bajando las escaleras.
"Hey Kota, qué sabes acerca de niños de cuatro años?" preguntó.
"Por qué, decidiste subir tu nivel de madurez un año?" preguntó con una mueca de broma.
"Oh ja ja ja," dijo sarcásticamente. "Pero seriamente. El padrino de mi amigo tendrá una cita con una madre soltera de una niña de cuatro años, y la llevará. Él nunca ha estado con niños en su vida."
"Está bien, qué necesitas saber?"
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"Okey, entonces ellos ya no usan pañales y pueden correr. Hablan bastante bien pero generalmente no captan el sarcasmo. Pueden ser un poco sucios y aún necesitan ayuda para vestirse," dijo Harry siguiendo a Snape mientras él caminaba por la casa. Draco estaba abajo, hablando con los elfos domésticos acerca de qué hacer para cenar.
"Acerca de la cena, Harry, de la cena. Siguen bebiendo con mamadera? Usan cubiertos? Comen comida sólida?" preguntó, sonando bastante estresado.
"No la mamadera, si a la comida sólida, aunque podrían necesitar que fuera cortada en trozos pequeños para ellos. Estoy bastante seguro de que usan cubiertos. No cuchillos, pero sí cucharas y tenedores creo. Aunque tal vez no deberías confundir a la niña poniéndole cinco tenedores junto a su plato," sugirió con una sonrisa. "Oh, y palabras prohibidas: no son buenas, incluso cosas como 'maldición' y 'mierda'."
"Esto no va a funcionar."
"Sí lo hará," insistió Harry. "Estás preparado. Ella va a estar aquí en diez minutos. Saldrá bien. Buena suerte," dijo al tiempo que se abrían paso al living. Harry comenzó a caminar hacia la chimenea.
"A dónde vas?" preguntó Snape severamente. Harry se volvió, confundido.
"Er… a casa?"
"No te quedarás a cenar?"
"No sabía que estaba invitado. Además, como has visto, probablemente no sea la mejor persona para tener cerca para una buena cena. No estoy aún acostumbrado a todo esto de las maneras de la alta sociedad," le recordó al maestro de Pociones. "Podría arruinarlo todo."
"No seas ridículo. Tú me has ayudado en esto, así que te quedas," dijo Snape con firmeza. Harry parpadeó.
"Estás seguro?" preguntó con sorpresa.
"Por supuesto que estoy seguro, o no lo habría dicho. Además, no será un ambiente de intimidad, sino algo casual."
"Harry lo miró incrédulo. "Aparentemente tenemos definiciones diferentes de casual."
"Bueno, les estoy permitiendo a ti y a Draco usar ropa Muggle, no?" preguntó como si eso zanjara la cuestión.
Draco eligió ese momento para entrar a la habitación pareciendo satisfecho de sí mismo.
"Bueno, recién he chequeado la cena y todo está marchando perfectamente. Los elfos domésticos han estado trabajando en ello durante horas y se ve excelente."
"Gracias a Merlín. Entonces todo debería salir bien." Dijo Snape, sonando ligeramente aliviado.
"Por supuesto que lo hará," dijo Draco a sabiendas. "Yo lo planeé, no?"
Snape rodó los ojos y Harry rio por la arrogancia de su amigo.
"Déjame ir a avisarle a Sirius que me quedaré aquí para cenar," dijo Harry.
Habló rápidamente con Sirius a través de la chimenea, quien se rio un poco ante el hecho de que Snape tuviera una cita hasta que Lunático señaló que, por lo menos, Snape tenía una. Eso calló a Sirius.
Cuando se hicieron las siete en punto, las llamas de la chimenea cobraron vida, de un color verde esmeralda, y Laura surgió de allí, dejando a su hija en el suelo del living. Ambas estaban vestidas con túnicas azul claro que resaltaban sus ojos. La niña de cuatro años era una copia de su madre, sólo que más pequeña, con ojos más grandes y más pecas. Se mantuvo pegada a su madre, observando desde detrás de las piernas de la mujer.
"Hola Severus," dijo ella complacida. "Hola Draco. Harry," dijo con un gesto de la cabeza a cada uno de los chicos. Ambos la saludaron también, mientras Snape miraba con cautela a la pequeña niña.
"Y ella es mi hija Anna," dijo gentilmente acariciándola en la cabeza. "Anna, di hola."
"Hola," dijo tímidamente.
Harry miró a los otros dos varones, y viendo que no iban a hacer nada, dio un paso adelante.
"Hola Anna, yo soy Harry," dijo, tendiéndole una mano. La pequeña niña rio y le estrechó la mano con la suya, pequeña. "Oí que te gusta el Quidditch."
La niña sonrió brillantemente y asintió con entusiasmo. Viendo que su hija estaba ocupada, Laura se acercó para hablar con Snape.
"Bueno, Draco y yo jugamos Quidditch. Somos buscadores. Sabes quiénes son esos?"
"Si. Son los que buscan la Snitch," dijo. "Me gustan esos."
Draco se acercó a ellos, pareciendo ligeramente inseguro de sí mismo.
"Él es Draco," lo presentó Harry cuando el Slytherin no hizo ningún movimiento para saludar. Draco asintió con la cabeza y dijo un rígido 'Hola', pero Anna no estaba intimidada por él.
"Tienes un lindo pelo," dijo ella, provocando que Draco pareciera un poco desarmado. "Es blanco y brillante."
Draco sonrió.
"La chica tiene buen gusto," le dijo a Harry, quien rodó los ojos.
"Anna, acércate a conocer a Severus," llamó Laura. Harry vio que Snape ocultaba rápidamente la mirada horrorizada que le cruzó el rostro.
La pequeña corrió y miró a Snape con sus grandes ojos azules. Snape parecía cauteloso con la niña, como si ésta estuviera planeando atacarlo. Por supuesto, esto pareció no notarlo Laura.
"Er… hola," dijo Snape torpemente, mirando suspicazmente a la niña.
"Hola," dijo ella. "Eres alto," dijo con franqueza, como si fuera algo muy necesario de mencionar.
"Er… si, bueno, tú eres pequeña," dijo con torpeza. Laura sonrió y Anna estalló en carcajadas, mientras Snape seguía desconcertado acerca de lo que se suponía que debía decirle a una niña tan pequeña.
Un elfo doméstico entró a la habitación y anunció que la cena estaba servida, salvando a Snape de conversar con la niña. Mientras caminaban al living, Anna corrió de regreso a los chicos y comenzó a hacer preguntas.
"Tienen escobas?" preguntó excitadamente.
"Sí."
"Y son rápidas?"
"Si, pero la de Draco es más rápida que la mia. Él tiene una Lightningstrike y yo tengo una Saeta de Fuego," explicó Harry. "Bueno, en realidad, son dos piezas de una Saeta de Fuego, pero Draco me deja prestada su escoba extra."
"No las conozco. Quién es mejor?"
"Yo," los dos lo dijeron al mismo tiempo, lanzando miradas divertidas simultáneamente al otro. Anna los miró a los dos antes de taparse la boca con la mano y echar a reír.
"Hagan eso de nuevo. Fue divertido," declaró resueltamente.
"Tal vez después," dijo Draco vagamente.
"Sevus es su papi?" les preguntó a ambos.
"Severus," corrigió Draco.
"Eso es lo que dije," insistió Anna.
"No, no lo hiciste," argumentó Draco.
"Draco, realmente vas a comenzar a discutir con una niña de cuatro años?" dijo Harry en voz baja. Draco le frunció el ceño.
"Entonces es?" preguntó ella.
"No, él es mi padrino," dijo Draco.
"Y eso qué es?" preguntó con curiosidad.
"Es alguien a quien eligen tus padres para cuidarte si ellos no pueden."
"Y Harry es tu hermano, no?" dijo ella con perspicacia.
"No, él es mi amigo."
"No, él debería ser tu hermano," insistió ella. "Parecen hermanos."
Harry y Draco se miraron. Draco alzó una ceja y Harry trató de no reírse. Cómo podía la niña pensar que tenían algún parentesco estaba más allá de ellos, ya que difícilmente podrían pensar en dos personas más diferentes.
Finalmente llegaron al elegante comedor. Laura exclamó cuán bien lucía, al tiempo que los ojos de Harry se abrían, nunca habiendo visto una mesa tan pintoresca como esa. Las luces estaban atenuadas y mucha de la luz provenía de los hermosos candelabros estratégicamente colocados en la mesa. Los elfos domésticos esperaban en los bordes de la mesa, sosteniendo grandes platos cubiertos.
Snape corrió la silla para que Laura pudiera sentarse y Anna insistió en hacerlo cerca de Harry, quien le cedió su silla antes de tomar asiento entre ella y Draco.
Después de que estuvieron todos sentados, se acercaron los elfos domésticos, trayendo toda la comida, los grandes platos en el medio, con aperitivos rodeándolos. Harry no podía imaginarse a ellos cinco pudiendo terminar toda esa comida. Ni siquiera estaba demasiado seguro de la comida tampoco, especialmente después de su última cena en la Mansión Snape. No había nada que fuera conocido para él, y todos los platos parecían muy elaborados. Sabía que sus papilas gustativas no estaban acostumbradas a todas las especias por lo que no podía sentirse muy animado ante la idea de comer toda esa comida de extraterrestres.
"Esto es grandioso, Severus. Todo se ve genial. Oh, calamari, me encantan!" exclamó mientras todos se comenzaban a servir.
"Qué es calamari?" le susurró Harry a Draco.
"Calamares en manteca frita," le dijo Draco. Harry lo miró con horror.
"Estás bromeando," dijo con esperanza.
"Eres tan inculto," respondió Draco. "Sólo prueba un poco," dijo pasándole el plato a Harry, quien reluctantemente se sirvió una porción en su plato.
Justo cuando todos estaban a punto de comenzar a comer, Anna se paró en su silla y se inclinó a través de la mesa para tomar su agua. Desafortunadamente, el vaso era demasiado pesado y sólo logró dejarlo caer, golpeando justo contra un candelabro. Las velas se cayeron y en un abrir y cerrar de ojos, el mantel se prendió fuego.
Todos saltaron. Harry tomó a Anna y la alejó de la mesa, cuya superficie estaba ahora completamente en llamas.
Anna miró el fuego con horror y comenzó a llorar con fuerza, abrazando al cuello de Harry e insistiendo repetidamente que lo lamentada y que no lo había hecho a propósito. Harry le dio palmadas en la espalda y le dijo que todo estaba bien.
Laura y Snape estaban controlando las llamas con agua de sus varitas tan rápido como podían, pero para el momento en que lograron apagarlas del todo, la habitación estaba llena de humo y la cena se encontraba carbonizada e irreconocible.
Todos salieron al hall ya que el humo era demasiado. Snape parecía nervioso y Draco, shockeado; Laura se disculpaba una y otra vez, diciendo que pagaría por los daños, mientras que Harry tenía a la sollozante Anna contra su pecho, intentando confortarla diciendo que todo estaba bien, que sólo había sido un accidente.
"No te preocupes por ello," le aseguró Snape, pareciendo extremadamente desilusionado. Llamó a un elfo doméstico, quien con timidez le dijo que ya no había más comida, que todo lo que habían comprado y preparado estaba ahora quemado.
"Oh, Severus, lo lamento tanto. Todo está arruinado," dijo Laura con angustia.
"Está bien. Debería haber preparado más. Ahora no hay nada para comer."
Harry se incorporó. "Si ustedes no les molesta una cena de clase baja, y si pudiera utilizar la cocina, yo podría preparar la cena," sugirió. "Y sólo necesitaría quince minutos."
Laura se emocionó y miró a Snape. "Eso estaría bien para mí."
Snape le asintió a Harry, levemente aturdido.
"Muy bien," dijo alegremente, pasándole a Anna a su madre. "Ustedes vayan a relajarse al living y yo les prepararé una cena Muggle."
Salió disparado hacia el estudio para usar la chimenea y rápidamente llegó a The Lighthouse.
"Harry?" preguntó Sirius al tiempo que su ahijado atravesaba el living hacia la cocina.
"Hubo una especie de desastre con la comida, por lo que estoy en misión de rescate," dijo Harry al tiempo que cargaba sus brazos con spaghetti seco, un gran tarro de salsa marinara, cajas de macarrones con queso, unos trozos de manteca, una espátula, una hogaza de pan y una pila de rodajas de queso. Tomó latas de gingerale y de jugo de arándano y colocó todo en una gran olla.
Regresó al living, saludando a Canuto y Lunático antes de ir hacia la Mansión Snape. Corrió a las cocinas, las cuales eran espectacularmente grandes, con muchas hornallas. Inmediatamente se le acercaron dos elfos domésticos esperando instrucciones.
"Senri, Baz, cómo están?" preguntó Harry con cortesía. Ambos le dijeron alegremente que estaban bien y preguntaron cómo podían ayudar. "Está bien, necesito otra olla grande y una mediana. También necesitaré una sartén, manteca, dos coladores si tienen y tres cucharas para revolver, por favor," dijo mientras comenzaba a abrir los paquetes. "Oh, y una jarra grande, si es posible."
Los elfos domésticos se escurrieron inmediatamente, trayendo de regreso todo lo que necesitaba. Harry les agradeció profusamente, para sus deleites, poniéndolos más ansiosos por servir el chico amistoso.
Hizo que los elfos llenaran dos de las ollas con agua, y comenzaran a preparar la cena. Hizo una cantidad de macarrones con queso, un paquete completo de spaghetti, y tantos sándwiches de queso fundido como la bandeja pudiera aguantar, cortándolos en triángulos a modo de aperitivos.
Mezcló el jugo de arándanos y el gingerale en la jarra grande e hizo que los elfos domésticos colocaran el resto de la comida en platos elegantes.
Exactamente quince minutos luego de los hubo dejado, Harry regresaba al living, llevando una bandeja de sándwiches mientras que lo seguían los elfos domésticos llevando todo lo demás.
Como Harry les había dicho, dos elfos domésticos tendieron un mantel en el suelo mientras que los otros colocaban la comida sobre el mismo. Encendieron un fuego en la chimenea para comer junto a su fulgor, pero pusieron una barrera para asegurarse de que Anna no tuviera más accidentes.
"Vamos a comer en el suelo?" preguntó Snape con una ceja levantada.
"Oh, como un picnic dentro de casa, que encantador!" dijo Laura excitadamente, tomando asiento en el mantel.
"Queso fundido!" exclamó Draco cuando vio lo que estaba en la bandeja que Harry llevaba, e inmediatamente tomó asiento en el mantel.
Snape también se sentó, pareciendo levemente desorientado ante el nuevo concepto de comer en el suelo.
"Qué es eso?" preguntó suspicaz.
"Macarrones con queso. Una delicia muggle," bromeó Harry, sentándose también. "Nadie puede resistirse."
Todos se sirvieron comida en sus platos; los dos adultos probaron con cautela la comida.
"Wow, Harry, estoy impresionada. Esto está delicioso!" exclamó Laura.
"Mami, me gusta esto. Podemos comerlo de nuevo?" preguntó Anna, con sus manos y su cara cubiertas de queso y salsa marinara. Snape miró el desastre con desagrado, sin que Laura lo notara, quien se acercó y la limpió con una servilleta.
Draco comió felizmente los sándwiches de queso fundido para alegría de su corazón.
"Okey, sigo sin ser muy fanático de los Muggles en general, pero debo admitir que tienen buena comida," anunció Draco mientras probaba los fideos anaranjados.
"Harry esto es excelente," dijo Laura.
"Bueno, no fue difícil de hacer ni nada por el estilo," dijo Harry encogiéndose de hombros con modestia. Estaba un poco desilucionado de que Snape no hiciera ni un comentario acerca de la comida; no que él lo hubiera estado esperando realmente, pero ahora estaba un poco nervioso porque el hombre pudiera no gustarle y lo estuviera comiendo debido a que era su única opción. Rapidamente se recordó a sí mismo que Snape no daba cumplidos. Iría en contra de su código moral.
Conversaron todos acerca de muchas cosas, Draco y Laura llevando adelante la mayor parte de la charla. En cierto momento, Anna se arrastró hacia Snape y comenzó a hacerle preguntas. Mientras Draco y Laura se encontraban inmersos en una conversación acerca de cuan corrupto estaba el ministerio, Harry observó a Anna y Snape con sorpresa.
"Te gusta el negro?" preguntó Anna con curiosidad.
"Qué?" preguntó Snape con molestia.
"Tus túnicas son negras y tus zapatos son negros y tu pelo el negro y tus medias son negras," explicó ella de un tirón. "Siempre te vistes de negro?"
"Si."
"Entonces te gusta el negro," decidió Anna como conclusión.
"Si, supongo que si," dijo Snape con cautela.
"Por qué?"
"Por qué, qué?"
"Por qué te gusta tanto el negro?"
Snape la miró con aprehensión. "Porque sí," le espetó. Anna no pareció notar el tono de molestia en la voz del hombre.
"Pareces un vampiro."
Snape frunció el seño y siseó, "Yo no parezco un vampiro."
"Tienes colmillos?" preguntó ella excitadamente.
"No."
"Puedo ver?"
"No."
"Si se pelearan un hombre lobo y un vampiro, quién ganaría?"
"No lo sé, qué clase de pregunta…?"
"Comes mucho chocolate?" interrumpió Anna.
"Qué? No."
"Creo que sí, porque tu pelo es marrón como el chocolate."
Snape la miró como si estuviera demente.
"Te gustan los niños?"
"No," le espetó Snape.
"Y por qué no?"
"Porque hacen demasiadas preguntas," gruñó amenazadoramente, pero Anna sólo se rió.
"Eres gracioso."
"Yo no soy gracioso," dijo, indignado.
"Eres gracioso y malhumorado. Necesitas una siesta?" preguntó inocentemente. Harry tragó la risa ante la mirada de horror en la cara de Snape. Antes de que pudiera decir algo, Anna tomó su mano y la comparó con la suya.
"Tienes manos grandes," declaró. Snape alejó su mano frunciendo el ceño. "Tú enseñas a los niños, no?"
"Si," dijo con un suspiro.
"Te gusta hacerlo?"
"Yo sólo disfruto enseñando a estudiantes interesados en aprender. Desafortunadamente, mis clases están llenas de tontos incompetentes que no sabrían hacer la poción más simple aunque su vida dependiera de ello, y esos estudiantes con una pérdida de mi tiempo."
Anna se quedó mirándolo en blanco por unos momentos, sin entender lo que acababa de decir. "Qué es lo que te gusta?"
La ceja de Snape se alzó ante la pregunta. No se lo preguntaban muy a menudo.
"Las pociones."
"Y?"
"Y Defensa contra las artes oscuras y los duelos," dijo en tono apresurado.
"Te agrada Draco?"
"Si."
"Te agrada Harry?"
Los ojos de Snape encontraron a Harry observándolos. Harry se ruborizó culpable y bajó la cabeza para mirar su plato.
"Por qué no vas con tu madre?" le preguntó a la pequeña niña, tratando de alejarla. El corazón de Harry dio un pequeño vuelco ante la respuesta.
"Te agrada mi mama?" preguntó curiosamente.
Snape parecía ligeramente nervioso.
"Um… si. Es una muy buena persona," dijo en voz baja, mirando nerviosamente a Laura para asegurarse de que ella no estaba prestando atención.
"Quiero decir, quieres que ella sea tu novia?" la chica preguntó frustrada ante los intentos de Snape por evitar sus preguntas. Harry podría haber jurado que Snape parecía un poco asustado de la niña en ese momento.
"Anna! Estás molestando a Severus?" su madre preguntó con severidad. Anna negó con la cabeza.
"No, sólo estaba hablando con él, en realidad. Es mi amigo ahora," anunció ella. Harry transformó rápidamente su risa en un estornudo, cuando Snape le lanzó una mirada.
El resto de la noche pasó bastante bien. Tanto Anna como Laura se sintieron cómodas con los tres varones. Laura y Snape coordinaron una verdadera cita en la ópera (Harry y Anna hicieron caras ante esto, mientras que Draco parecía un poco celoso). Harry se propuso a sí mismo junto con Draco para cuidar a Anna si Laura no podía encontrar a una niñera. Laura tuvo que despegar a Anna de Snape, ya que ella se había aferrado a sus piernas y no lo dejaba ir, para sorpresa de Snape.
Tan pronto como las mujeres se hubieron ido, los dos chicos miraron a Snape, esperando que diera su opinión. Él hizo su mejor esfuerzo para ignorarlos.
"Bueno?" le preguntó Draco con impaciencia.
"Diez minutos y la chica casi quema la casa," gruñó.
"Yo creo que le agradaste," bromeó Draco. "Eres su amigo ahora, no?"
"Draco, te das cuenta de que hay mazmorras bajo la mansión," dijo Snape ácidamente.
"Entonces, obviamente sí te agrada Laura si vas a llevarla a la ópera," dijo Draco naturalmente.
"Si tan sólo no tuviera a esa niña," dijo como si tuviera un mal sabor de boca. "Ella ni siquiera la retó por incendiar mi comedor!"
"Sólo fue un accidente," acotó Harry. "Obviamente, el fuego y los niños de cuatro años no son una buena mezcla."
"Te dije que no sabía nada de niños. No era tu trabajo averiguar ese tipo de cosas?" le espetó Snape.
Harry parpadeó. "Lo siento," dijo a la defensiva. "Pero finalmente todo resultó bien al final."
"Oh si, sentados en el suelo comienzo comida muggle de clase baja cocinada en quince minutos, realmente mágico," dijo Snape sarcásticamente.
Draco rodó los ojos ante su padrino.
"Bueno, bien entonces," le espetó Harry, sintiéndose ofendido, "Lamento haberlo intentado."
Se marchó con rabia hacia la cocina y comenzó a juntar la comida no usada y puso todo de nuevo en la olla traída de The Lighthouse.
Snape atravezó las puertas de la cocina.
"Nunca te enseñaron que es grosero irse en medio de una conversación?"
"No me había dado cuenta de que estábamos teniendo una conversación," dijo Harry fríamente.
Snape miró todos los ingredientes que Harry estaba guardando.
"Entonces ayudaste a cocinarlo todo?" preguntó casualmente.
Harry lo miró con una extraña expresión antes de volver a concentrarse en guardar todas sus cosas.
"Por supuesto que lo hice. No es que los elfos domésticos saben cómo hacer comida muggle de clase baja," dijo, usando las palabras de Snape.
"No quise decirlo de esa manera."
Harry lo miró con una ceja levantada. "Existe otro significado para clase baja? O te refieres a que hay otro significado detrás del tono condescendiente?"
"Cuándo es que comenzaste a responderme?" dijo Snape duramente.
Harry suspiró. "Lo siento," dijo, recogiendo su olla, junto con sus elementos de cocina, "No volverá a suceder, señor. Ahora si me permite…" hizo un ademán para salir de la cocina.
Snape puso los ojos en blanco. "Espera. Mira, yo lo…" Snape simplemente no podía disculparse. Era algo que él no hacía. "No quise decir eso. Además, la comida no era tan mala," dijo con mucho esfuerzo.
Harry le echó una mirada y suspiró, dándose cuenta de que no iba a recibir una disculpa. Era obvio que el hombre estaba estresado, y Harry sabía por experiencia que el hombre solía descargar su enojo con los demás. En realidad, debería haber esperado que Harry fuera el objetivo hasta que superaron sus diferencias.
"Está bien," dijo con un suspiro.
Snape parecía levemente sorprendido de que su débil intento de disculpa hubiera funcionado tan fácilmente.
"Debería irme. No te preocupes, a Laura y Anna les agradas y pronto aprenderás todo acerca de lidiar con niños," dijo Harry asintiendo con la cabeza antes de salir de la cocina.
Se cruzó con Draco en su camino de regreso hacia la chimenea del living.
"Sabes que Sev es un imbécil cuando está estresado. Siempre tiene que quejarse de algo," dijo el rubio, molesto con su padrino. "Además, yo pienso que la comida Muggle fue genial y ambos sabemos que es mi opinión la única que importa."
Harry sonrió ante la arrogancia de Draco, pero no compartía el sentimiento. La opinión de Snape si importaba, aunque Harry no estaba seguro de por qué.
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Cuando Harry finalmente decidió que era tiempo de construir el campo de Quidditch en el jardín trasero de The Lighthouse, decidió también que era el mejor momento para intentar hacer que Draco interactuara con los Weasley.
Le propuso la idea a Draco, quien, luego de fallar en intentar convencer a Harry para no invitar a los Weasley, prometió que daría absolutamente lo mejor de sí para comportarse. Los chicos Weasley no estaban demasiado entusiasmados con la idea, pero Ginny ayudo a Harry a persuadirlos de darle una oportunidad al Slytherin. Si bien Ginny no había conocido realmente bien al rubio en Hogwarts y no estaba acostumbrada a su verdadera forma de ser, Harry pensaba que era realmente noble de su parte insistirles en darle una oportunidad al joven Malfoy, sobretodo después de lo que el padre de Draco le había hecho a ella en su primer año. Ron y los gemelos, eventualmente, cedieron, pero dejaron en claro que tomarían venganza si Draco decía algo en contra de su familia.
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Draco salió con gracia de la chimenea en el living de The Lighthouse. Harry estaba hablando en voz baja a los tres chicos Weasley, quienes parecían menos que complacidos. Ginny fue la primera en verlo y le asintió educadamente con la cabeza, ofreciéndole la mejor sonrisa que pudo lograr, dado quién era él. El resto de los Weasley simplemente hicieron lo que pudieron por no fruncir el ceño ante su llegada.
Harry se volvió y le lanzó a Draco una mirada de apoyo.
"Hey Draco, trajiste tu escoba extra para mí?" preguntó contento.
Draco se tragó su respuesta sarcástica de "No, Harry, estaba planeando montar en ambas," y simplemente asintió y le tendió su Nimbus a Harry.
"Genial! Vamos!" dijo Harry. Los chicos Weasley salieron primero, con Harry, Draco y Ginny siguiéndolos.
"Entonces, er, Draco,," dijo Ginny con dificultad, intentando pensar qué decir, "cómo ha estado tu verano hasta ahora?"
Draco la miró con sorpresa, sorprendido de que alguno de los Weasley iba a ir más allá de sólo tolerar su presencia. "Ha sido sorprendentemente bueno, gracias," dijo con tanta amabilidad como pudo lograr. "Qué tal el tuyo?"
Harry le lanzó una mirada de orgullo.
"El mio ha estado bien también, excepto, estoy segura que Harry te habrá dicho acerca de cómo destrocé su escoba," dijo Ginny con una sonrisa culpable a Harry. Harry sólo se rió entre dientes.
"Oh sí. Tan genial como verte tumbado de tu escoba por una Bludger de tu propio equipo después de que todos terminaran de jugar," dijo Draco, refiriéndose al juego de Quidditch del año anterior.
Ginny y Harry rieron, éste último sorprendido ante el esfuerzo que el rubio estaba haciendo por llevarse bien con la chica. Además, ella nunca había sospechado de que él tuviera un real sentido del humor.
"Parece que Harry aquí nos ha salvado a ambos nuestros traseros en algún momento," dijo Ginny con una sonrisa mientras Harry se ruborizaba.
"Qué puedo decir, es esto del complejo de héroe," dijo Harry encogiéndose de hombros.
Los tres Weasley se voltearon con curiosidad cuando oyeron a su hermana, su amigo y su enemigo riendo juntos detrás.
Finalmente, los seis llegaron al terreno donde Sirius y Remus estaban echados en reposeras, bebiendo margaritas y charlando.
"Oh que bueno verlos, van a ser una gran ayuda," dijo Harry rodando los ojos. Los dos merodeadores le sonrieron y bebieron un sorbo de sus bebidas.
"Estamos para la tarea de los hechizos," dijo Sirius encogiéndose de hombros.
"Necesitan tener a alguien aquí para asegurarse de que todo sea justo," agregó Remus, sorbiendo su margarita con un guiño.
Los seis caminaron por el terreno y comenzaron a discutir medidas. Sacaron cinta métrica mágica, que se extendía todo lo que necesitaran, nunca acabándose si lo necesitaban. Pronto, todos estaban corriendo por el terreno en diferentes direcciones, colocando la cinta métrica entre ellos y marcando dónde debería ir cada poste con una X roja. Luego, todos colaboraron para llevar los grandes posteas que Sirius había comprado hasta las marcas. Afortunadamente, Fred y George estaban habilitados para hechizarlos para hacerlos más livianos y fáciles de llevar.
Harry, Draco, Ron y Ginny ataron cuerdas a la parte circular de los postes y montaron sus escobas. Volaron juntos lentamente, elevando las cuerdas para colocar erguidos los postes. Una vez que estuvieron verticales, Fred y George guiaron las bases hasta las cruces rojas. Remus y Sirius daban órdenes desde el suelo, diciéndoles a los que volaban que se movieran para un lado o para el otro. Cuando todo estuvo listo, Remus, Sirius, Fred y George apuntaron con sus varitas y se unieron en un hechizo, el cual hundió el poste varios metros en el suelo.
Repitieron el proceso con cada poste hasta que los seis estuvieron bien colocados. Todo lo que tenían que hacer era pintar las líneas necesarias, y habrían terminado.
Draco y Ron lo habían hecho bastante bien manteniéndose lejos del otro durante el día, sin decirse una sola palabra. Pero, desafortunadamente, sus caminos se encontraron cuando estaban dibujando las líneas y Draco, accidentalmente (o a propósito como Ron insistía), pinto de blanco una de sus piernas.
"Idiota!" le espetó Ron cuando vio su ropa arruinada. Draco lo fulminó.
"Oh, yo soy el idiota? Tú fuiste el que le metió donde yo estaba pintando. No es mi culta de que mires por donde vas," dijo Draco con molestia.
"Lo hiciste a propósito!" lo acusó Ron.
"Lamento tener que decírtelo, comadreja, pero no desperdiciaría la pintura en ti," dijo Draco imperiosamente.
"Qué, estás diciendo que no soy tan bueno como tú?" dijo Ron acaloradamente.
"Tú lo dijiste, no yo," dijo Draco, desafiante.
"Muchachos, qué está pasando?" preguntó Harry preocupado, acercándose al par. Los otros tres Weasley estaban justo detrás de él. Remus y Sirius no habían notado nada ya que estaban profundamente enfrascados en su conversación.
"Harry, como puedes ser amigos de este mocoso malcriado?" dijo Ron enojado.
"Vamos, Ron, eso es…" comenzó Harry.
"Tal vez se cansó de estar junto a un imbécil como tú todo el tiempo," le espetó Draco a Ron.
"Draco! Eso no es ver…" protestó Harry, pero ninguno de los dos le estaba prestando atención.
"Noticias de última hora, cara de hurón, Harry aún es mi mejor amigo," aulló Ron. "No el tuyo."
"Poniéndote territorial, comadreja? Entonces obviamente te das cuenta de que soy una amenaza. Bueno, no puedo evitarlo si yo tengo más clase que la que tú jamás podrás acercarte a tener. Pero no te preocupes, debes tener algo que ofrecer. Veamos… qué extraño, no se me ocurre ni una sola cosa."
"Arrogante, hurón trepador!" gritó Ron furioso.
"Pequeña comadreja llorona!" contestó Draco acaloradamente.
"MORTÍFAGO!"
"POBRE!"
"Draco! Ron! Ya basta!" gritó Harry enojado. "Ahora, soy amigo de ambos y van a tener que aprender a lidiar con ello! No voy a dejar de ser amigo de ninguno y si pudieran intentar llevarse bien por cinco minutos tal vez se darían cuenta de que hay una razón por la cual soy amigo de los dos! Es decir, Ginny lo está llevando bien con Draco, por qué ninguno de los dos puede intentarlo?"
Hubo una pausa momentánea antes de que Ron y Draco volvieran a discutir, culpándose el uno al otro por ser aquel que no estaba haciendo el esfuerzo.
Harry dejó escapar un gemido y se tomó la cabeza.
"Oh, muy gracioso, Harry," le espetó Ron. "Si nuestra pelea te está dando dolor de cabeza, entonces no deberías haber invit…"
Harry miró a Ron con los ojos muy abiertos y comenzó a salirle sangre de la nariz. Presionó sus palmas contra los lados de su cabeza con un suspiro. El pelirrojo palideció.
"Harry?" preguntó Draco con espanto, pero los ojos de Harry se cerraron, perdiendo la conciencia. Draco se adelantó y lo atrapó antes de que cayera al suelo.
"Oh dios! Oh dios!" chilló Ginny.
"SIRIUS!" gritó Fred frenéticamente al tiempo que Draco colocaba con cuidado el cuerpo inconsciente de Harry en el suelo y lo ponía de espaldas.
Sirius y Remus corrieron atravesando el terreno. Los dos hombres se abrieron paso entre los chicos y se arrodillaron ante Harry, intentando despertarlo.
"Oh no. No fue un ataque, o si?" preguntó George con miedo, refiriéndose a la noche en que Harry se había desmayado en la Madriguera. Todos habían asumido que había sido un ataque. Ninguno de ellos había pensado que podría haber sido algo relacionado con su salud. No debería haberlo detectado Snape?
"Draco, ve a buscar a tu padrino, y apresúrate," le dijo Remus. El rubio asintió temeroso y salió a la carrera hacia la casa tan rápido como podía. "Ron, sucedió algo como esto cuando Harry tenía cáncer?" preguntó con seriedad. Todos palidecieron.
"No, no como esto. Um… se desmayó una vez en el hall, pero no fue como esto; él estaba realmente enfermo y tenía un montón de otros síntomas aparte del dolor de cabeza, y otra vez sucedió cuando él, George y yo estábamos volando, pero eso fue porque él no había tomado la medicina que se suponía que debía tomar. Esto… esto no puede ser como eso. Él ya no tiene cáncer. Él está bien!" insistió Ron, entrando en pánico.
Se oyó un débil gemido de Harry.
"Creo que está volviendo en sí," anunció Sirius, acariciando el pelo de Harry. "Vamos Harry. Eso es. Despierta," decía Sirius mientras Harry se esforzaba por abrir los ojos.
"Qué sucedió?" preguntó confundido, sentándose con un gran esfuerzo. Miró a su alrededor y su expresión se tornó ligeramente temerosa. "Sucedió de nuevo, verdad? No fue un ataque en La Madriguera, no es así?"
"Harry, no sabemos qué está pasando, pero no parece que haya sido un ataque. Draco fue a buscar a Snape," explicó Sirius, al tiempo que Draco y Snape corrian desde la casa.
Harry se limpió la sangre debajo de su nariz con la manga y Snape se acercó autoritariamente y se inclinó ante Harry para comenzar a revisarlo.
"Fue el mismo tipo de dolor de cabeza?" preguntó.
Harry asintió.
"Tienes algún recuerdo de ello? Sientes algo fuera de lo normal?"
Harry negó con la cabeza. "Me siento bien."
"No puedo encontrar nada mal, pero entonces de nuevo, no pude encontrar nada malo en tus muestras de sangre aunque hay algo que obviamente está mal. Vamos a tener que llevarte a San Mungo," concluyó Snape. "Deberíamos ir ahora mismo, mejor."
"Pero me siento bien, de verdad!" insistió Harry.
"Eso es lo que me preocupa más," dijo Snape sombríamente.
Sirius lo ayudó a ponerse de pie y lo llevó adentro, todos siguiéndolos silenciosamente con miedo.
Una vez que llegaron a la chimenea, Snape le pidió a Lupin que se quedara con Draco. El hombre lobo accedió, aunque hubiera deseado realmente ir con ellos.
"Espera, no," protestó Draco acaloradamente. "Yo voy."
"También yo," anunció Ron vehementemente.
"Y yo," dijo Ginny.
"Igual que nosotros," proclamaron los gemelos simultáneamente.
"Ninguno de ustedes vendrá," dijo Snape con severidad.
"Si hay algo malo con Harry, nosotros queremos saber," dijo Ginny con firmeza.
"No hay nada malo conmigo, estoy bien," insistió Harry, claramente avergonzado. Todo el mundo rodó los ojos ante el típico argumento de Harry y lo ignoraron.
"Si tu vas, yo voy," le informó Draco a su padrino.
"Y voy porque yo soy el único familiarizado con la condición médica de Harry y soy la persona que inventó lo que lo trajo de regreso y que se deshizo de su cáncer," dijo Snape ásperamente. "Sirius viene porque es el padrino de Harry. El resto de ustedes no viene. Sólo se entrometerían en nuestro camino."
"No lo haremos, sólo queremos estar a su lado y no molestaremos a nadie," insistió Fred.
"Si, sólo queremos saber qué es lo que pasa! Debemos tener algunos derechos no oficiales de hermanos mayores aquí!" agregó George.
"Uno de nosotros debería ir así puede hacer de mensajero por si encuentran algo. Y siendo el mejor amigo de Harry, ese debería ser yo," declaró Ron.
"Estamos desperdiciando tiempo con esto, así que deberían dejarnos ir a todos así podemos llevar a Harry," dijo firmemente Ginny.
"No más discusiones, no van a venir," ordenó Snape.
Los chicos continuaron discutiendo pero inmediatamente se detuvieron cuando Harry soltó otro gemido de dolor y se tomó la cabeza, doblándose de dolor. Esta vez no se desmayó, pero comenzó a brotar sangre de la nariz sobre su rostro. El dolor pasó rápidamente, pero no así la sangre. Snape hizo que Harry inclinara su cabeza hacia atrás y presionó la nariz.
"Ya basta, voy a llevarlo," dijo Sirius rápidamente, un poco en pánico. Guió a Harry hacia la chimenea y ambos desaparecieron por ella hacia San Mungo, con Snape siguiéndolos justo detrás luego de amenazar contra su vida a cualquiera que se atreviera a ir detrás de ellos.
Fred y George inmediatamente fueron a su casa por polvos Flu para informar a sus padres acerca de lo que estaba sucediendo, mientras que Ron y Ginny se negaron a ir inflexiblemente, esperando recibir información tan pronto como fuera posible.
No había nada que hacer sino esperar.
Harry se sentó nerviosamente en la camilla en uno de los muchos cuartos esterilizados. Se esforzó en llenar varios formularios con una mano mientras se apretaba la nariz con la otra. La sangre estaba disminuyendo, pero una gota ocasional caía en el formulario, algo que Harry estaba seguro que molestaría a aquel que tuviera que recibirlo. Sin embargo, era el único que podía responder la mayoría de las preguntas, así que había optado por llenar el formulario por sí mismo mientras que Sirius caminaba por la habitación y Snape estaba sentado en la esquina, ocasionalmente quejándose acerca de que los sanadores estaban tardando demasiado y les hacían perder el tiempo.
"Estás seguro de que no quieres que te ayude a completar eso, Harry?" Preguntó Sirius por décima vez.
"No, ya lo tengo," dijo Harry rápidamente. Encontró muchas de las preguntas bastante embarazosas y no quería que su padrino las leyera en voz alta, o incluso para sí mismo. Había algunos tipos de conversaciones que estaba absolutamente seguro de que no quería tener con su padrino.
Finalmente, un sanador entró a la habitación, cerrando la puerta detrás. Era un hombre de mirada amable con pelo castaño ondulado. Le dio a Harry una sonrisa reconfortante.
"Buenas tardes. Soy el sanador Callahan," dijo amablemente. "Eres afortunado. He terminado recientemente mis estudios en enfermedades Muggle y soy el único sanador que las ha estudiado. Diría que no tenemos muchos casos como el tuyo, señor Potter. Ahora, entiendo bien esto? Tuviste Leucemia muggle y la llevaste hasta sus últimas etapas y fuiste curado, y fuiste asesinado y vuelto a la vida? Leí la historia en El Profeta y pensé que era sólo otro invento, pero le has dicho a la enfermera Johnson que fue real. Alguien aquí tiene detalles de todo eso?" preguntó esperanzado.
Snape se levantó. "Qué necesita saber?"
"Qué tanto sabe?"
"Bueno, yo inventé la poción y el hechizo que lo revivió, así que probablemente sepa más que nadie," dijo Snape, sonando constantemente brusco, suspicaz y molesto. El sanador Callahan no parecía molestarse.
Snape intentó explicarle los detalles de lo que había hecho al Sdr. Callahan, quien escuchó atentamente, pareciendo entender todo.
Mientras que los dos hablaban, Sirius se acercó y le limpió la sangre de la remera de Harry con un movimiento de su varita.
"Cómo te encuentras, Har?" preguntó en voz baja para no interrumpir a los otros. Harry, tentativamente, separó las servilletas de papel de su nariz para ver si el sangrado se había detenido. Le mencionó ese punto a su padrino.
"Me siento bien. Sólo espero que nos podamos ir pronto de aquí," dijo débilmente con un suspiro.
"Lo sé. No me gustan mucho los hospitales. Quiero irme de aquí tanto como tú, pero primero tenemos que descubrir qué es lo que está mal. Tu salud es prioridad número uno."
"Probablemente sea algún extraño efecto colateral de pasar de estar muy enfermo a estar tan saludable tan rápidamente," le aseguró Harry.
La expresión de Sirius pareció suavizarse, estando de acuerdo con ello.
"Quiero decir, realmente," continuó Harry, "No creo que esto sea algo realmente serio."
Repentinamente, el dolor le atravesó de nuevo la cabeza.
Oyó a la distancia a Sirius llamándolo, justo antes de desmayarse.
