Receso
Cuando el escenario termina, Yuri y Otabek quedan mirando cómo se resquebraja quedando en nada. Volviendo al hospital, donde estaban en un inicio y donde a la vez no.
Yuri parece descolocado, al igual que Otabek. Miran por unos segundos más aquella escena que no se había vuelto más que el pasillo sombrío de las habitaciones y a pesar de la incertidumbre por sus memorias recuperadas, Yuri es el primero en reaccionar. Mira a Otabek despacio y se acerca posicionando temeroso su mano en el hombro ajeno.
—¿Estás bien?
A Otabek le cuesta reaccionar pero lo hace en un par de segundos.
—¿No te lo debería estar preguntando yo?
—Ahm, n-no lo sé.
—Yo tampoco lo sé.
Yuri se siente atropellado por sus respuestas y por todos los hechos que acababan de "presenciar". Sin dudarlo sabe que también Otabek se siente así y más por tener la incertidumbre de no saber qué demonios hacía al final de sus memorias. Ahora el kazajo estaba como él al principio de toda esa mierda.
No dudó tampoco en abrazarlo siendo correspondido con delicadeza y casi al instante. La estabilidad de uno dependía del otro para que el dolor fuera llevadero y de cierta forma menos pesado en aquel "mundo" en el cual se estaban enfrentando a su propio pasado.
—Quiero despertar — dice de pronto Otabek, haciendo temer a Yuri.
—No sé si quiero despertar — admite reposando su mentón casi de puntitas en el hombro del kazajo.
—Debes hacerlo, queremos conocernos ¿no? — y aquello hace titubear a Yuri por unos segundos — además, si lo que está sucediendo ahora se lo cuento a alguien dudo que me crea, serías el único a menos que quieras que vaya al manicomio.
Yuri suelta un bufido a modo de risa y cierra los ojos reposando su poco peso en ese chico.
—T... — pero de pronto la frase se le corta y vacila. Vacila tanto en soltarla o no que Otabek acaba percatándose de eso. Acaricia su espalda para animarlo a soltar lo que tuviera que decir, con paciencia y empatía — tengo miedo... tengo miedo de despertar pero tengo miedo de morir también.
—¿Quieres morir?
—No, n-no sé... yo no... — suspira para aclararse un poco las ideas — parece que no quiero.
Y esas fueron palabras suficientes para formar una sutil sonrisa en el rostro de Otabek.
Era obvio que Yuri iba a tener miedo si despertaba solo, temiendo de que su depresión pudiera volver, no queriendo pensar en lo que sería luego de salir de aquel lugar y tener que empezar nuevamente desde cero en todos los ámbitos. Otabek esperaba ayudarlo, eso si él también lograba salir de esa situación. Ambos tendrían que ayudarse para superarlo.
Duraron unos minutos así, abrazados y en silencio hasta que el rubio se separa de a poco y vuelve a mirar su mano con el hilo celeste anudado y lo compara con el de Otabek.
—Había estado intentando ignorarlo, pero tu hilo me está poniendo nervioso.
—¿Esto? — el kazajo levanta su muñeca restándole importancia — quizá son distintos y eso es todo...
—No lo sé, tampoco sé si es idea mía o cada vez se ve más enredado.
—Sólo es un hilo, Yuri. Nos conecta al cuerpo pero tampoco creo que sea algo tan relevante.
Aún así al rubio no le da buena espina, ¿acaso significaría algo malo? tal vez el estado de Otabek es más crítico que el suyo y... no, no, no, menea la cabeza asintiendo. Quiere creer en las palabras de Otabek, pensar que simplemente son diferentes y acabar con ese presentimiento temeroso.
Se quedan mirando, Yuri va en camino a decir algo pero se ve acallado por una exclamación lejana.
—¡Beka! ¡Estoy libre!
Otabek voltea reconociendo de inmediato el mote y puede ver con claridad que el escenario se vuelve a dibujar con una pista de hielo bien conocida para él. Hay más gente gritando y animando alrededor.
El sonido de los patines contra el hielo le dan como balde de agua fría al chico que se queda mirando ensimismado a su yo mismo paseando por la pista junto a quienes reconoce de inmediato como su equipo de hockey: Jean, Chris, Seung, Guang Hong y Leo.
El puck pasa a manos de Jean, quien con hábil destreza esquiva al equipo contrario y no pierde de vista al kazajo que del otro lado de la pista lo espera para culminar la jugada. Chris percibe ya el triunfo, lo tienen en las manos y depositan su confianza en Beka.
Cuando Leroy da el pase nuevamente a Otabek, no basta ni un segundo de más cuando ese chico, la promesa de su generación, los lleva justamente a la victoria con la última anotación. La bocina del final del partido suena haciendo gritar a los expectadores; Mila no tarda en saltar la barra de los asientos y esperar en la orilla de la pista junto al entrenador del equipo, ambos orgullosos y la chica aguardando a su par favorito para abrazarlos y felicitarlos una y otra vez. Aquel era su pase a las regionales.
La sonrisa en el rostro de Otabek es impecable al igual que las de su equipo completo que patina rápido hacia el menor y se lanzan sobre él felices del logro. La gente de fondo sigue aplaudiendo al equipo ganador y al parecer todo es perfecto... sólo al parecer.
Otabek tiende a ignorar muchas cosas...
Es el momento de las memorias de Otabek Altin.
Hola
Tenía que hacer este capítulo introductorio así que disculpen si fue muy aburrido :c
Denme amorcito :c estoy falta de cariño con tanto estrés del colegio xdd
* Ya terminé esta historia en borradores, así que posiblemente comience otra historia Beka&Yura
Gracias por leer!
