Dedicado con mucho cariño a mi estimada SERENA PRINCESITA HALE. Disfrutalo.

LUNA ROJA

Capitulo 7

El ritual.

Draco se desplazaba silenciosamente por el solitario pasillo que descendía hasta las mazmorras sumido en sus pensamientos he intrigado por el comportamiento de Granger.

Su encuentro con Hermione en la mañana le había mantenido preso de sus pensamientos. Sus palabras se rebobinaban una y otra vez, distrayéndole de todo a su alrededor. Después de todo no todos los días se le oía decir a la gran Hermione Granger heroína de guerra y una de las salvadoras del mundo mágico que era una sangre sucia y que si le tocaba le ensuciaría con sus manos.

Draco apretó su mandíbula sin comprender el porqué la aceptación de ella… porque sus palabras llenas de tristezas. La forma en que las había pronunciado era lo que más le desconcertaba, porque le daba a entender que ella se las creía. Y sin comprender el motivo le molesto esa aceptación. El no quería que ella se creyera así misma una inmunda porque ese le dejaría a él sin un alma con que dañarla. Le dejaba completamente desarmado. Maldijo por lo bajo y se adentro a su sala común donde Nott leía pacientemente otro de sus libros de criaturas mitológicas. Frunció el seño y como dueño y señor de su casa se sentó en uno de los muebles de espaldar tapizado con terciopelo verde oscuro, frente a la chimenea encendida de llamas esmeraldas dándole un toque tétrico al lugar.

Theo levanto la vista de las interesantes páginas de su libro para mirar a Draco. Frunció el seño cuando sus ojos se posaron sobre los hematomas que cubrían gran parte de su rostro y su labio partido he hinchado.

Draco sintió la mirada de su amigo y se giro para verle con sus ojos gélidos y carentes de emociones.

-¿Que se te ofrece? – le pregunto en susurro que solo se podía comparar con el siseo de una serpiente preparada para atacar.

Theo tomo una pequeña hoja de plata que usaba para marcar páginas y la puso sobre el texto que leía en ese momento y cerro el libro suavemente.

Draco le miro detalladamente cada gesto. "Si alguien se podía comparar con la sabionda de Granger ese era Theo". Pensó Draco. Y sus pensamientos no eran nada errado Theo y el siempre se habían disputado el segundo lugar en los estudios porque el primero no había forma de arrebatárselo a Hermione Granger. Sin embargo ese año sería diferente. Ese año Hermione no estaba dentro del cuerpo estudiantil… aunque ese no le quitaba el sabor amargo de no haberle quitado su amado lugar como la mejor estudiante de su generación. "La mujer más inteligente desde R. Revenclaw". Pensó con ironía Draco maldiciéndose internamente por estar pensando nuevamente en la asquerosa sangre sucia.

-¿Que te ha ocurrido Draco? –pregunto Theo dejando su libro a un lado enfocando toda su atención en el rostro amoratado de Draco, quien le miro con altanería propia de su familia.

-Creo que no hay necesidad de responder esa clase de preguntas estúpidas Theo –le miro con petulancia.

-Porque no has ido a curarte. La herida puede infectarse. – le contesto Theo sin perturbarse por el desdén del rubio.

-¿Y a quien le importa si infecta o no? Porque a mí no Theo y desde luego que a ti tampoco. – se recostó del espaldar de la silla despreocupadamente y cruzo sus piernas con elegancia.

-Tienes razón. No me importa lo que te ocurra, sin embargo si te preocupa el qué dirán del orgulloso príncipe de Slytherins. – le contraataco dándole en su ego.

-Aun crees en esa basura de la realeza de las casas. Y en dado caso ya no soy el dichoso príncipe. Ese puesto ahora lo ocupas tú. –escupió sangrando por la herida dejando ver sus celos. El y su familia ahora eran considerados traidores de ambos lados… y eso solo les había condenado al exilio social en que ahora se veían sumergidos, aunque fingía que eso no le afectaba, era todo lo contrario, la indiferencia, la mueca de asco con la cual la mayor parte del Hogwarts le miraba le llenaba de ira.

-Es resentimiento lo que escucho en tu voz amigo mío. – le pico de nuevo Theo, esperando ver un arranque de furia por parte del rubio.

-¡Ja…! crees que mi importa esa clase de estupideces… se ve que no me conoces "amigo". – remarco la palabra amigo mirándole a los ojos. Theo era una de las pocas personas que aun le miraban a la cara y le hablaba como si nada hubiera ocurrido. Como si no hubiera existido una guerra donde él había perdido todo menos la vida miserable en la que aun seguía condenado a vivir.

-¡Basta de sarcasmo! Ve que te curen. Te lo ordena tu príncipe. – se burlo Theo tomando su libro nuevamente entre sus manos. Mirando a Draco que desviaba de nuevo su vista a la chimenea crispante.

-Maldito. –fue lo último que escucho Theo antes de perderse en el oscuro pasillo que daba a su habitación.

Hermione miraba el cielo estrellado desde lo alto de uno de los retorcidos arboles de bosque prohibido rodeado de una espesa niebla fría que ocasionaba escalofrió a los humanos. Lúgubre y siniestro, así se podía describir el bosque en ese momento. Un reflejo de su alma.

Canto celestiales de muerte se podían oír por doquier. Y Hermione disfrutaba de esa silenciosa melodía. Lamio lentamente su labio con deleite. Aun podía sentir el sabor de la sangre de su última víctima en sus labios. Y sin poder contenerse gimió suavemente al recordar con verdadera excitación cada uno de los gritos de aquellos desdichados.

En sus manos una pequeña avecilla reposaba dormida plácidamente si temerle al demonio que le sostenía entre sus manos frías como el mármol, fuertes, y mortíferas. Su fuerza podía causar la muerte de aquel que tomara entre ellas y tambien podía brindar protección aquel que sostuviera con delicadeza como aquella pequeña ave.

Theo se desplazaba lentamente en medio de la espesa bruma de la tenebrosa noche. Sin sospechar que era seguido por una sombra oculta entre los retorcidos arboles.

Sin embargo sintió el movimiento de unos cascos muy cercano a él. Por precaución saco su barita. Pero nada apareció frente a él. El silencio fue la único sospechoso a su alrededor.

Siguió adentrándose en el bosque hasta que llego al punto de encuentro donde Hermione le vigilaba silenciosamente.

Theo sintió el repentino frio que alertaba cuando estaba en peligro. Aquella sensación que disparaba y agudizaba sus sentidos de supervivencia.

Hermione inhalo lentamente el aire. Olfateando el miedo y la ansiada de la que era presa el Slytherin y sonrió satisfecha.

Se dejo caer suavemente como una pluma siendo arrastrada por el viento frente Theo, quien ahogo una maldición cuando reconoció la silueta femenina frente a él.

Hermione sonrió con una sonrisa ahora muy propia de ella. La pequeña ave no sintió el movimiento hecho por Hermione quien aun le mantenía entre sus manos acariciándole con delicadeza.

-Llegas un minuto tarde. – fue el saludo que le ofreció a Theo quien saco su reloj de bolsillo para comprobar la hora. Y ciertamente comprobó que lo había hecho.

Guardo el reloj y se giro para ver el camino por donde había llegado sintiendo de nuevo aquella familiar sensación de ser vigilado. Miro de nuevo a Hermione quien le miraba fijamente.

Hermione miro el camino comprendiendo la inquietud de Theo. Cerró sus ojos volviéndoles escarlatas. Sus ojos miraron mas allá de los arboles. Detallaron cada centímetro de aquella persona. Suspiro y negó con la cabeza reconociéndole sin precisar de su olfato.

-Y bien Theo. ¿Cuál es el deseo que quieres que cumpla a cambio de tu eterno servicio. A cambio de tu alma? –pregunto en susurro que golpeo los oídos del Slytherin como una suave caricia.

Theo tomo aire profundamente cerrando sus ojos, disfrutando de aquella sensación. Para abrirlo y mostrar una seguridad que no sentía en ese momento. Porque él en ese minuto Decidiría su futuro. Se condenaría a una esclavitud eterna por un deseo.

-Quiero información y la inmortalidad más adelante…-

Hermione le miro por un segundo fijamente a los ojos, comprobando que la veracidad de sus palabras y negó lentamente con su cabeza.

-Vaya no esperaba eso viniendo de ti… la inmortalidad. Una vida eterna de servicio… la inmortalidad es larga, extenuante y en un punto muy agotadora. La inmortalidad no es un buen deseo Theo. Muchos la han querido y pocos la han resistido. Una no vida de esclavitud es lo que deseas… perderías tu magia y tus principios, incluso podrías perder tu alma. Tu corazón. Tus recuerdos e identidad... Podrías olvidarlo todo y añorarlo con tanto fervor... Que podrías condenarte a la locura y eventualmente comenzarías a tratar de suicidarte. No… no tu deseo es algo que yo no le desearía a nadie. Theo la oscuridad, las tinieblas esconden todo camino posible para huir de ella una vez que las aceptado. Una vez que te has abrazado a ella. Mírame a mi… aquí… he vivido tantos años que estoy cansada. Agotada y solo sueño con morir… la soledad es tu fiel compañera y el dolor es la tortura con la que has de vivir... El dolor de haberlo perdido todo. No podrás disfrutar de la calidez del sol y de un abrazo. No podrás sentir la impetuosa lluvia golpear tu cuerpo con la misma sensación que lo hace ahora… todo absolutamente todo será diferente a lo que conoces y esa diferencia no es placentera… es desesperante… enloquecedor… -

Theo interrumpió a Hermione. No quería escucharla. La duda se apoderaba de él con cada palabra dicha por ella.

-Comprendo las consecuencias de mi deseo… y lo acepto. – se apresuro a decir.

-Entiendo…- Hermione suspiro. - te are inmortal una vez que hayas procreado al siguiente Nott. No puedo permitir que tu estirpe desaparezca. En cuanto a lo de la información no se ha que refieres… sin embargo solo sabrás lo que crea conveniente. En ocasiones la ignorancia es una virtud. Que en el futuro me sabrás agradecer. Aun así, no te prives de exponerme tus inquietudes… - le aclaro mirándole a los ojos fijamente. Desvió sus ojos por unos segundos, sin que ese movimiento fuera visto por Theo.

Hermione le dio la espalda al joven y se alejo un poco de él.

-¿Cuántos años tienes Hermione? – le pregunto Theo mirando a Hermione quien se giro lentamente para mirarle algo contrariada por la pregunta del Slytherin.

Theo se mantuvo firme. Le miro esperando una respuesta que no tardo en llegar.

-Siglos de existencia. Soy tan antigua como la mansión de la que eres poseedor. Incluso me atrevería a decir que mucho más antigua que ella. – Hermione bajo la mirada hasta la pequeña ave entre sus dedos.

Theo miro con curiosidad el pájaro, creyéndole muerto.

-¿Hermione es tu verdadero nombre? – pregunto nuevamente ocasionando que Hermione frunciera el seño.

-Así es. –le contesto mirándole con fijeza nuevamente poniendo la ave sobre un árbol hueco con delicadeza. El avecilla silbo agradecida por el gestó dejando Theo sorprendido.

-¿Quién te ha transformado en vampiro? – se atrevió a preguntar nuevamente sin percatarse de los furibundos ojos de Hermione.

-Tu curiosidad me está causando molestia en este momento. – le advirtió Hermione apuntándole con una daga de mango de oro y hoja de plata algo arqueada. Como la hoja de las espadas de los guerreros árabes.

Theo para sorpresa de Hermione no se movió de su sitio, aunque no pudo contener la mueca de sorpresa que adorno su rostro, la palidez y el miedo que estremeció su cuerpo.

-Con esta daga cortaras tu carne y me ofrecerás el elixir de la vida que recorre como lava hirviente tu cuerpo.- le comunico. En su otra mano una copa de oro se materializo con pequeñas incrustaciones de diversas piedras preciosas.

-En esta copa la dejares caer tu voluntad y libertad. Dejaras caer tu vida, tu alma y corazón. –concluyo Hermione mostrandole la copa.

Theo tomo la daga con monos temblorosos, la sintió pesada. Tanto así que creyó que no lograría sostenerla con una sola mano por mucho tiempo.

Hermione lo noto.

-El peso que sientes ahora es el peso de tus dudas. - le comunico caminando hasta una gran raíz de un viejo árbol y tomo asiento sobre ella. Miro a Theo y le llamo suavemente.

Theo escucho su nombre en aquel susurro seductor que le atraía. Que le robaba la voluntad. Un susurro igual al canto de las sirenas.

Y sin duda que le atormentase, sin pensamiento que le torturase se corto la vena de la mano derecha dejando que la sangre burbujeara como un mamantear.

Hermione aspiro deleitándose con aquella enloquecedora fragancia cargada de magia escuchando como cada gota caía sobre las hojas secas en un sonido melódico y atrayente.

La daga desapareció de la mano firme de Theo apareciendo en la de Hermione quien le lanzo la copa que cogió Theo al vuelo.

Hermione miro el acto. Observo con atención al moreno tratando de entrar en su mente. Sin embargo este estaba en blanco. En ese momento el no sentía nada y eso le gusta. Le gusto sentir su serenidad. Y su mente alejada de toda posible duda, arrepentimiento y miedo.

La copa lentamente se fue llenando.

La piel de Theo fue palideciendo y su cuerpo comenzó a transpirar. Hermione miro la debilidad en él a causa de la pérdida de sangre. Y sin pensarlo cerró su herida sin utilizar su varita.

Theo se sorprendió cuando su herida dejo de sangrar cerrándose completamente.

Hermione le espero pacientemente a que Theo asimilara la indirecta. Y para su gusto el muchacho no tardo mucho tiempo en percatarse de ello.

Theo camino hasta ella. Le observo devorándola con la mirada fijándose en cada pequeño detalle que la envolvía.

Su cabello caía suelto en suaves cascadas doradas, sus cejas perfectamente arqueadas, su pequeña nariz respingona, sus labios acorazonados de un rosa suave casi rojo. Su rostro acorazonado de una palidez fantasmal. Y sus ojos, era lo más llamativo y turbio de su rostro, ese color escarlata que le perturbaba, que le hacía estremecer de miedo y respecto. Unos ojos que atraían el mal. Hermione le sonrió y pudo ver sus colmillos letales que conjuraban la muerte cuando perforaban la piel de sus víctimas. Ella era el mal y como toda alma era seducido por ese mal que corrompía su espíritu esclavizándole para siempre. Tan poderosa y frágil…

Theo se dejo caer lentamente de rodillas e inclino su cabeza ofreciéndole su sangre a Hermione quien la tomo con su mano derecha.

Theo levanto su cabeza lentamente y le miro.

Hermione movía lentamente en círculo la copa absorbiendo su aroma con gran deleite como si se tratara de un vino añejo el cual trababa de descifrar su año de cosecha.

Hermione abrió sus ojos y observo a Theo y luego la copa que contenía su sangre.

-Me haces entrega de tu voluntad, de tu vida y alma a cambio de conocimiento y la inmortalidad. Acepto tu pago hijo de Adán, discípulo de Merlín. –Hermione se llevo la copa a los labios abriendo lentamente su boca dejando ver sus colmillos alargados. La sangre lentamente inmundo su boca, mojando su lengua, deleitándole con su sabor. Poco a poco el elixir se abrió paso por su garganta sedienta, calmando su ardor con la calidez de aquel liquido rojo. Cerró sus ojos y se entrego por completo aquella sensación. No había duda la sangre mágica era su favorita.

Hermione bebió hasta la última gota de aquella copa con lentitud pasmosa. Quería prolongar aquel sabor por mucho tiempo. Gimió cuando la última gota cayó sobre su lengua y tras unos segundos abrió sus ojos brillosos, dejando ver en ellos la satisfacción otorgada por la sangre y por la magia absorbida.

-La dicha que me has otorgado no la olvidare nunca. Tu sabor será uno de mis favoritos. Ahora yaces bajo mi protección, ningún ser de la noche bajo el mandando de mi padre o hermanos te tocara. Y serás protegido cuando tú vida peligre. Por ahora permanecerás bajo el abrigo de la ignorancia hasta que seas digno de un lugar de mi confianza. Ahora… - Hermione izo una pausa y tomo la misma daga con la que Theo se corto sus venas y la alzo hacia el cielo y luego la bajo hasta su muñeca la cual corto con lentitud sintiendo como su carne era abierta lentamente, sin embargo no sangraba. Tomo la copa y giro su mano hasta colocarla sobre la copa dejando fluir con lentitud unas cuantas gotas de su sangre las cuales ofreció a Theo como parte del ritual.

-Bebe de mi sangre. Deja que mi oscuridad recorran tus venas y mi olor se funda con el tuyo. Déjame aduéñame de ti…

Theo tomo con sus manos temblorosas aquella copa y la llevo a sus labios rápidamente y bebió con urgencia.

Hermione le sonrió como si él fuera un niño pequeño que bebía su leche antes de dormir.

-Ahora mi sangre recorre tus venas, ahora eres parte de mis caballeros. Me perteneces. Has sido condenado porque ese ha sido tu deseo… Theo… eres mío. – Theo levanto la vista para ver a Hermione a unos centímetros de su rostro.

Hermione poso un beso casto sobre su frente fría y sudorosa culminando el ritual.

Artemis se materializo detrás de Hermione y al tiempo el viento pasajero le traía un mensaje a Hermione que le recibió cuando su nariz capto un hedor putrefacto.

Hermione miro Artemis quien confirmo aquel mensaje.

-Luna sal de tu escondite… - hablo alto Hermione sorprendiendo a Theo quien se giro en busca de lunática ahora con sus sentidos ligeramente agudizados por la sangre contaminada que recorría ahora sus venas.

-Luna ahora sal no quiero ir por ti. – le advirtió Hermione al ver que la joven que se camuflajeaba bajo las alas de muerte abandonaba su refugio y se dejaba ver frente a Hermione dejando que los Thestral huyeran de la ira de la vampiresa.

-No era preciso que me gritaras. – protesto Luna con voz despreocupada sin temor alguno de ser descubierta.

-Debo reconocer tu inteligencia y astucia Luna… sin embargo aunque escondas tu esencia no puedes esconder los latidos de tu corazón. Cada palpitar resuena como un tambor en mi oído. Sin embargo en este momento no gozo del tiempo para continuar con mi monologo.- Hermione desvió su mirada hasta Artemis y le ordeno; -Escotarlos hasta su sala común. Y vigila el castillo… - el lobo asintió con su cabeza lentamente para luego mirar curiosamente a Luna quien le sonrió cuando se percato de su mirada sin temor alguno.

-Theo. – continuo Hermione. – mañana quiero vayas por Luna y la lleves a mi habitación en las profundidades de las mazmorras. Espero no arrepentirme de lo benevolente que estoy siendo contigo Luna. No traiciones mi confianza. Porque te juro que será lo último que hagas. – y con aquella amenaza Hermione se transformo en niebla y desapareció frente a los ojos de los adolecentes hasta aquel lugar lleno de muerte.

Theo se giro para ver a Luna, sin saber si debía aplaudir su valentía o su estupidez, porque desde luego era una estupidez seguirle hasta Hermione.

-Humanos… - les llamo Artemis estremeciendo el cuerpo del sirviente y la espía.

Artemis se abrió paso entre ellos estremeciéndose al sentir los gentiles dedos de Luna acariciar su pelaje cuando paso junto a ella sin temor alguno.

Para Artemis Luna era simplemente una humana con gran don que los ignorantes no sabían apreciar. Un don muy curioso y temerario.

Theo se inclino y le tendió el brazo a Luna para que le tomara. Luna no se sorprendió por el gesto, era algo de esperar de Nott. Su elegancia y caballerosidad era bien conocida en todo el castillo.

Le tomo de su brazo y camino junto a él, siguiendo a la magnífica criatura que no era más que un demonio al servicio de otro demonio más oscuro que la noche misma que les abrazaba en ese momento.

Draco temblaba sobre las sabanas de ceda de su cama, sudoroso atrapados en su propias pesadillas. Atrapado en sus recuerdos. Sin embargo todo se detuvo cuando una fría mano se poso sobre su frente sudorosa. Todo su dolor se detuvo y el sufrimiento del que era presa desapareció lentamente al escuchar aquellos susurros junto a su oído.

No temas… siempre estaré a tu lado protegiéndote… ahora estoy a tu lado… Draco… soy tu…

Continuara…

N/A:

Holaaa! Lamento mucho la tardanza… es un cap corto. Sin embargo no deja de ser siniestro jajaja… bueno es una nueva Hermione… los problemas comienza a partir de ahora…

Les agradezco a todos los que han leen la historia y en especial a mis estimadas:

CHINA LOP32: gracias por comentar… espero seguir contando con tu apoyo… besos.

SERENA PRINCESITA HALE: muchas gracias por comentar. Muchas dudas y fascinación. Eso me encanta.. Espero que haiga sido de tu agrado este cap… te lo dedico con mucho cariño… besos…