Capítulo 6
Entrenamientos, tensiones y malentendidos
El coordinador de la convención reunió a todos los maestros el domingo por la tarde para explicarles la dinámica de la siguiente semana, que sería algo diferente a la anterior. Misty fue al salón de actos, donde estaba citada, y se sentó junto a Tom y Duplica, quienes ya llevaban un buen rato esperando. El resto de maestros tardaron algunos minutos más en aparecer. Los tres habían sido demasiado puntuales, y se rieron al observarlo. Definitivamente hacían un buen equipo, y era obvio que estaban bastante compenetrados.
Sandy fue la última en llegar, y entró al salón con la cabeza bien alta y estilosos pasos. Todos los chicos se voltearon para contemplarla. Ella buscó a Ash con la mirada, y al no encontrarlo, se sentó junto a Gary y otros muchachos, justo delante de Misty y sus amigos.
-Estúpida—masculló la pelirroja, apretando el puño y dirigiéndose al cogote de la que consideraba su enemiga. Ésta, ofendida, se giró con ímpetu—Me las pagarás por haberme insultado anoche…
-¿Estás tonta, o qué?—le susurró Sandy—No es momento de discutir ahora… Ya arreglaremos nuestros asuntos más tarde.
Tom y Duplica las observaban preocupados; no sabían de qué estaban hablando.
-Yo no tengo nada que arreglar contigo—añadió Misty, muy altiva—Me insultaste mucho, pero imagino por qué. Ya sabes, cree el ladrón que todos son de su condición…
Sandy refrotó los dientes con rabia, y antes de que pudiera contestar, el coordinador pidió silencio. Todos miraron en dirección de las dos entrenadoras, las cuales se sintieron algo avergonzadas y se callaron. Ya tendrían tiempo de proseguir con su disputa.
-¿Se puede saber qué os pasa?—inquirió Duplica, tratando de que el coordinador no escuchase.
-Luego te lo cuento—zanjó la pelirroja.
El coordinador empezó su discurso reconociendo la importante labor que como maestros estaban realizando todos ellos, y aunque Misty se sintió muy halagada, no pudo evitar pensar en Ash, quien, por cierto, no estaba en la reunión.
Ni tampoco Richie.
Misty se extrañó mucho, ya que Ash solía ser impuntual, pero Richie no…
Sin embargo, esta vez ambos maestros estaban enzarzados en otros asuntos y habían olvidado la hora de comienzo.
Ash había acudido a la habitación de Richie para contarle los hechos ocurridos durante la noche anterior. Quería que su amigo supiera por su boca que Sandy había intentado seducirle, pero como no quería hacerle daño, le costó mucho explicárselo. Intentó encontrar las palabras apropiadas, aunque Ash y la elocución no se llevaban demasiado bien, por lo que finalmente lo soltó de forma algo brusca.
-Richie, Sandy ha estado toda esta semana encima mío—explicó el chico, algo avergonzado. Richie le miró con pena; ya se había dado cuenta—Me da abrazos, se me lanza al cuello… y anoche ya se me lanzó del todo. Me abrazó y me intentó besar, y también trató de que nos fuéramos a la cama… Richie, esa chica solo busca lo que busca, es una zorra…
-¿Pero qué dices?—gritó Richie, para la sorpresa de Ash. No esperaba que saliera en defensa de la chica—¿Cómo puedes decir eso de Sandy? Si se te lanzó al cuello a lo mejor es porque tú le has dado pie para ello—Ash le miró con cara de inocencia y decepción—Soy Ash Ketchum, el mejor maestro del mundo, sé de todo y lo hago todo bien… ¡Ketchum, nunca le has parado los pies porque te gusta tener a todas las mujeres revoloteando a tu alrededor!
-¡Claro que sí que le he parado los pies!—se defendió Ash, aturdido. Sentía una sensación de vacío y angustia en el pecho, debida al desprecio que desprendían los reproches del que consideraba su amigo—Al principio no quise ser brusco, pero las últimas veces me la he quitado de encima literalmente… ¡Y por ti! Porque sé lo que sientes por ella, aunque no lo entiendo… No entiendo que puedas querer a una zorra como ella.
Richie apretó los puños con fuerza y se acercó a Ash con furia contenida. No soportaba que Sandy pudiera estar interesada en otro hombre, y no podía reconocer que Ash tenía razón. Prefería pensar que su amigo era el culpable, de esa manera no se dañaba tanto su autoestima.
Y lo que era peor, no soportaba que alguien llamase "zorra" a su idolatrada Sandy. Era consciente de que la chica se comportaba de forma bastante liberal, y que le gustaba ser el centro de atención, pero no por ello se le podía considerar una "zorra". Quiso pegarle un puñetazo a Ash, pero se contuvo en el último momento. En su lugar, le propinó un fuerte empujón que le sacó de la habitación.
-¡No vuelvas a dirigirme la palabra!—le gritó.
Ash se palpó el codo, la parte de su cuerpo que había chocado con la puerta. Había quedado algo ensangrentado. Pero no era eso lo que le dolía, sino el enfado y la rabia que destilaban las palabras de Richie. Él había querido ser sincero y explicarle que Sandy no era una buena chica, al menos no una buena novia, según sus criterios. Jamás hubiera imaginado una reacción así por parte de su amigo. Se sentía tan dolido que no tuvo ganas ni de devolver el golpe propinado.
Se dio la vuelta y se dirigió hacia el salón de reuniones. Llegaba tarde, pero no le importaba. Apenas podía tragar la saliva, a causa del disgusto que llevaba.
Entró con sigilo y se sentó junto a Misty. Ella le lanzó una mirada inquisitiva, como regañándole por llegar tarde, pero él apenas la miró. Se hundió en el sillón y apoyó la cabeza en el respaldo. Misty percibió sus ojos acuosos y no quiso preguntar. Pero su preocupación aumentó. Algo había ocurrido, y tenía que averiguarlo. De lo contrario no podría ayudar a su amigo. Se le veía tan triste… Misty sintió una gran ternura al recordar las veces que había visto a Ash con los ojos hechos un mar de lágrimas. Aunque se trataba de un chico impetuoso y valiente, también era muy sensible y no le importaba demostrarlo. Y ella le quería tanto que no podía verle así…
Especialmente después de la noche anterior. Ni en sus más utópicos sueños hubiera imaginado que Ash le miraría con esa mezcla de ternura y deseo. Él siempre se había mostrado tan distante y tan poco receptivo a sus sentimientos, que ella había dado por imposible hacerse un hueco en su corazón. Sin embargo, en los últimos días sentía que las cosas entre ella y Ash habían cambiado mucho…
La chica suspiró y se apretó el pecho. Quizá todo estaba en su imaginación…
Además, en esos momentos debía centrase en lo que el coordinador les estaba contando. El hombre les explicó que durante la próxima semana, el trabajo aumentaría. A los eventos organizados por las mañanas, se le sumaba un cursillo de formación por las tardes, de cuatro a seis.
Ese cursillo tendría lugar de lunes a miércoles, y en él tratarían asuntos relacionados con la formación en la organización de la próxima Liga Pokémon. Los maestros quedarían divididos en varias subcomisiones, cada una encargada de un aspecto diferente.
Antes de explicar cada una de las subcomisiones se procedió a realizar el sorteo que distribuiría a los maestros en cada una de ellas. Misty cruzó los dedos para que le tocase junto a Ash, pero no tuvo suerte.
A la pelirroja novata se le asignó, sin sorteo, una de las subcomisiones más numerosas, para que fuera aprendiendo de los demás miembros que la componían. El resultado del azar quiso que estuvieran junto a ella Ashunta, Tom y tres chicos más a los que apenas conocía. Suspiró con decepción, aunque le lanzó una enorme sonrisa a Tom; al menos estaría con él.
-Qué mala suerte—protestó Ashunta—Me tenía que tocar con los dos novatos…
Los aludidos no quisieron discutir y se centraron en leer su comedido. En el folleto explicativo había un resumen de cuáles serían sus funciones, y que en el cursillo profundizarían.
Misty leyó con atención. Su principal función consistiría en observar si los líderes de gimnasio estaban realizando bien su trabajo. Según el organigrama, deberían partir hacia ciudad Viridian, su primer destino, dentro de tres semanas. Estaban planificados al menos dos meses para viajar de un lugar a otro con la subcomisión. En ese momento se dio cuenta de que Ash tenía razón y era necesario trabajar mucho siendo Maestra pokémon. Poco a poco iba asimilando las funciones que tendría que realizar, y se percató de que su trabajo era más complicado de lo que ella había supuesto.
Al terminar la reunión, le preguntó a Ash en qué subcomisión le había tocado trabajar a él. El chico le explicó que él debería viajar a la sede de la liga pokémon para revisar las instalaciones, releer las normas presentes y hacer modificaciones, ver el número aproximado de candidatos que se presentarían… es decir, todo lo relacionado con la organización propiamente dicha de la liga. También tendrían que presentar y publicitar el evento. Y para colmo le había tocado con Markus, Sandy y otro muchacho con el que no tenía demasiada relación.
Definitivamente aquél no era su día. La discusión con Richie, el resultado del sorteo… Todo parecía estar en su contra. Pocas veces se había encontrado tan abatido y deprimido.
-Es muy aburrido—concluyó él, lanzando un bufido—Me gusta mucho más tu grupo, Misty. El año pasado me tocó hacer eso, y está genial.
-¿De verdad?—se entusiasmó ella, sin percibir el melancólico tono de su amigo.
Duplica asintió con la cabeza, corroborando la afirmación de Ash.
-El año pasado nos tocó a nosotros—explicó ella—Me lo pasé en grande con Ash. Viajamos dos meses por toda la región, examinando a todos y cada uno de los líderes de gimnasio…
Ash sonrió al recordarlo.
-Se me pasaron volando los dos meses—dijo el chico—Por cierto, Misty, estuvimos a punto de abrirle un expediente a tu hermana Daisy…
-No sé por qué no me sorprende—ironizó Misty—Espero que este año esté haciéndolo mejor.
-Pues si está recién casada tal vez esté más pendiente de su maridito que del gimnasio—señaló Duplica, mordaz—Quizá tengas que abrirle un expediente, Misty…
-¡Pues lo haré!—exclamó ella, decidida—Si lo hace mal tiene que aprender… Al fin y al cabo es la reputación de mi gimnasio la que está en juego…
-Hablando de reputación—recordó Ash, mientras le daba con el codo a la pelirroja. Debía hacer un esfuerzo y animarse—La tuya también está en juego… ¿Recuerdas que me debes un combate?
-¡Cuándo quieras!—exclamó ella, contenta de ver a Ash más alegre.
Si perder tiempo, ambos maestros se dirigieron a una de las zonas de combate. Tom y Duplica les siguieron, para presenciar una gran batalla. Duplica se ofreció para arbitrar.
Misty estaba muy nerviosa. Se consideraba competente para vencer a Ash, pero se sentía muy presionada. Quería demostrarle cuánto había mejorado, y temía fallar.
Él, por su parte, no pensó en ningún momento la posibilidad de perder frente a su amiga. Sabía que la chica era una oponente de calidad, pero confiaba más en sus propias habilidades como maestro.
El combate comenzó sin más dilación. Misty empezó usando ataque derribo, para la sorpresa de Ash. Su Charizard se desplazó hacia atrás y contraatacó con un potente lanzallamas. La estrategia de Misty era congelar a Charizard. Sabía que si lograba minimizar la llama de su cola, lo tendría muy sencillo. Por ello todos sus ataques iniciales fueron dirigidos a terminar con el fuego, y utilizó ataques acuáticos muy potentes, que intercalados con ataques de tipo dragón, contrariaron a Charizard.
Sin embargo, Charizard tenía muy buenos reflejos y consiguió evitar casi todos los ataques.
-¡Gyarados, tienes que ser más rápido!—le gritó ella, comprobando que el nivel de Charizard había aumentado mucho en los últimos años—¡Danza dragón!
-¡Pantalla humo!—replicó Ash, consiguiendo que Charizard crease una densa masa de bruma. La precisión de Gyarados disminuyó notablemente—¡Ascuas!
-¡Danza lluvia!—gritó la chica, sabiendo que necesitaba utilizar un ataque global como aquél, en el que la puntería no fuera tan necesaria.
Charizard esquivó con mucha rapidez el ataque acuático, que apenas logró reducir un poco su llama. Sin perder tiempo, Ash ordenó un ataque infalible: infierno, donde la probabilidad de quemar al rival era muy elevada.
Y así fue, Gyarados quedó muy chamuscado y en condiciones lamentables.
Misty le apremió para que continuase combatiendo, sin querer resignarse a perder el combate, pero Gyarados apenas pudo levantarse del suelo. La chica miró a los ojos de su pokémon, que trataba por todos los medios de atacar, y se sintió muy apenada. Ya no había nada que hacer. Ash le había vencido con facilidad.
Duplica dio por terminado el combate y ambos oponentes devolvieron a sus pokémon a sus respectivas pokébolas.
Ash estaba contento, ya que consideraba a Misty una rival de calidad, y sin embargo, la había vencido sin demasiada complicación. Podía estar seguro de su nivel como entrenador y del talento de sus pokémon para combatir.
En cambio, Misty se sentía desolada. Era la segunda vez que perdía con su Gyarados, el pokémon que ella consideraba invencible. Debía ser cierto que el nivel en el torneo era mucho más elevado de lo que ella había supuesto.
Se acercó a Ash con deportividad y le tendió la mano, pero no le dio la enhorabuena. No le salían las palabras. Se consideró a sí misma una mala perdedora. Lo único que sentía era rabia, rabia contra sí misma y su pésimo nivel.
-Chicos, podríais haber ganado cualquiera de los dos—aseguró Tom—Tenéis un nivel espectacular.
-Ni hablar—replicó Ash, riéndose—Estaba claro que ganaría yo…
La prepotencia del chico activó la vena competitiva de Misty, quien le lanzó una mirada furiosa. No le aguantaba…
-Has estado increíble, Misty—se sinceró Ash, tratando de calmarla. A ella le sorprendió el cambio de actitud—Claro que podríamos haber ganado cualquiera de los dos.
-En el torneo te venceré—presumió la chica, clavándole la mirada en señal de reto—Ya lo verás.
Ash sonrió de medio lado. Lo dudaba mucho.
Durante la cena, Duplica le preguntó a Ash por Richie. No lo habían visto en toda la tarde y era muy extraño. Quizá estaba enfermo…
-No—dijo Ash, de forma rotunda. Tom, Duplica y Misty le miraron con sorpresa y curiosidad, y dejaron de comer—Supongo que estará en su habitación, está enfadado conmigo.
-¿Qué le has hecho, Ash?—le gritó Misty.
-¡No le he hecho nada, idiota!—replicó él, ofendido—Para tu información ayer antes de entrar a verte a tu cuarto, Sandy se me lanzó y trató de liarse conmigo.
Las mejillas de Misty se encendieron al recordar el momento en el que se había sentido tan cerca de Ash… Y le dio rabia pensar que poco antes, Sandy le había intentado seducir, quizá incluso había llegado a besarle… Los celos le invadieron y frunció el ceño, reprimiendo las ganas que tenía de romper algo.
-¿No te liarías con ella?—preguntó Tom, en un susurro. Los demás miraron en dirección a la mesa de al lado, donde estaba sentada la recién nombrada junto con Gary y otros chicos—Está muy buena, pero…
-¡Claro que no!—se defendió Ash. Misty suspiró aliviada—Pero se lo conté a Richie, porque evidentemente esa tonta va detrás de mí. Se lo conté para que no se haga ilusiones.
-¿Y se ha enfadado contigo?—inquirió Duplica. Ash asintió con pena—Este Richie es tonto. No sé cómo puede seguir tan enamorado de ésa… Y menos enfadarse contigo, Ashy-boy… Si está claro que tú…
-¿Que Ash qué?—preguntó Tom.
Misty también miró a Duplica con curiosidad. Ash, pese a lo denso que solía ser, creyó entender la intención de su amiga y le clavó los ojos con amenaza.
-Pues que a Ash no le gusta Sandy, obvio—concluyó Duplica, emitiendo una risita burlona. Luego se puso seria y se dirigió a su amigo—Richie está muy embobado con ella. Hablaré con él y le haré ver que tú solo querías lo mejor para él. Sois buenos amigos y no quiero veros enfadados.
Ash suspiró y siguió comiendo. Estaba desolado. Hasta ese momento había luchado con grandes rivales, había capturado Pokemon imposibles, había recorrido muchas regiones y se había enfrentado a peligros sin límite. Pero jamás se había encontrado con problemas de esa índole. Que uno de sus mejores amigos desconfiase de él, le dolía más que cualquier golpe físico.
Tom palmeó a Ash en la espalda, tratando de trasmitirle ánimo, y Duplica y Misty le sonrieron con camaradería. Al menos Ash sabía que no se encontraba solo…
Sandy miró al grupo de amigos de reojo, con envidia. Temía que, tras su intento de conquistar a Ash, solo hubiera conseguido apartarlo más de ella. Cada vez tenía más dudas de que el chico estuviera a su alcance. Y aquel pensamiento la volvía loca.
Después de cenar, el muchacho salió al jardín a pensar un poco. Se sentó en el suelo, apoyando la espalda en una columna del quiosco de música. Richie, uno de sus mejores amigos, no le hablaba. Sandy, otra de sus compañeras de equipo, había sido la fuente de disputa. Una compañera que en el fondo poco le importaba como persona.
Y el sábado tendría lugar el torneo entre maestros. Debían superar la primera fase eliminatoria y la semifinal para ser vistos por la Élite… Porque eso lo tenía claro: su objetivo prioritario en la vida continuaba siendo convertirse en el mejor maestro Pokémon de todo Kanto. ¿Y cómo harían un buen combate si todos los miembros de su equipo estaban enfadados?
-Ash, ¿me puedo sentar?—le preguntó una voz familiar. El muchacho miró hacia arriba y se encontró con la cabeza Misty. La chica no esperó respuesta y se sentó junto a él. Le conmovía verlo en ese estado—Has luchado muy bien. Tu compenetración con Charizard es una pasada, pocos entrenadores hacen tan buen equipo con sus Pokemon. Es que eso es lo que te diferencia del resto, que tus Pokemon son tus amigos y hacéis un equipo formidable…
Ash sonrió con ternura. Le encantaba que la endiablada pelirroja estuviera allí dándole ánimos. Aunque le estuviera diciendo algo que él ya sabía.
-Tú también has combatido muy bien—correspondió el chico, dándole un suave golpe a la muchacha en el hombro. Ella también lo sabía—Te he ganado yo, pero reconozco que me lo has puesto difícil…—suspiró, como liberándose de una tremenda angustia, y miró a la muchacha con decisión—Misty, eres la persona que…que…—ella abrió mucho los ojos, sorprendida por el cambio de rumbo de la conversación—Eres la persona que más me comprende…
Misty agachó la mirada, avergonzada.
-Estás muy triste, ¿verdad?—dijo ella, tras una pausa. Se sentía emocionada y preocupada a la vez. Ash asintió, algo sonrojado—Hablaré con Richie, Duplica también lo hará… y se solucionará todo, ya verás. Richie está dolido porque creo que… está muy enamorado… y en esos casos la gente se vuelve muy… tonta.
-¿Tú crees?—preguntó Ash, poco convencido. Richie le había tratado con mucha crueldad y no tenía esperanzas en que se le pasase pronto el enfado—Pues creo que lo mejor sería que nadie se enamorase…
-¡Eso es imposible, Ash!—exclamó ella, riéndose ante semejante ocurrencia—Todos nos enamoramos… ¿Tú nunca has estado enamorado?—trató de que la siguiente frase no sonase demasiado despectiva—Creo que has salido con muchas chicas…
-Ninguna me ha importado nada—dijo él, con indiferencia—Misty, he salido con chicas porque me insistían mucho pero nunca he llegado a hacer… nada… con ellas…
Misty notó un alivio tremendo y no pudo evitar suspirar. Ash la miró, y ella creyó haberse delatado como una boba.
De pronto, Ash se sintió algo contrariado. No le gustaba que Misty supiera tanto de "enamoramientos", y sin entender por qué, notó que el corazón se le paralizaba. Estaba resultando un día lleno de emociones intensas.
-¿Cómo sabes que la gente se pone tonta cuando se enamora?—le preguntó Ash, de forma atropellada. Parecía un niño impaciente, y a Misty le provocó risa, pero se contuvo—Eso quiere decir que tú también estás o has estado enamorada… ¿no es así?
-¡Yo no, Ketchum, yo no pienso en esas cosas!—negó ella, nerviosa—Yo jamás he pensado en esas cosas porque he estado muy ocupada con las labores del gimnasio, con entrenar a mis pokémon y he estado siempre muy aislada… Incluso mi viaje Pokemon lo hice sola solísima…
-¿Y cuándo viajaste conmigo?—sugirió Ash, perspicaz por una vez—Allí sí que coincidimos con muchos chicos…
Misty sacudió la cabeza con ímpetu, roja como un tomate. Tenía que salir de aquella conversación de forma airosa… ¿No estaban hablando de Richie? ¿Cuándo habían pasado a hablar sobre sus sentimientos? Qué estúpida se sentía…
-Entonces yo era muy niña para pensar en tontos amoríos—terminó diciendo.
Ash se echó a reír. Se creyó completamente la afirmación de su amiga.
-Ya, yo también—añadió él. Y en su caso sí que era cierto—Broc era el que siempre andaba detrás de las chicas…
Misty recordó a Broc y sus constantes enamoramientos. Se rió con ganas.
-A veces me gustaría volver a aquella época—confesó Ash, casi en un susurro—Viajar contigo, con Broc, May, Max, Dawn… Muchas veces pienso lo divertido que sería hacer un viaje todos juntos…
-Yo también lo he pensado—añadió Misty—Sé que ya no somos niños y que cada uno tenemos nuestras obligaciones, pero soñar es gratis, ¿no? Y muchas veces sueño con nuestros viajes y nuestras aventuras… El tiempo en el que viajamos juntos fue algo increíble, creo que la mejor experiencia de mi vida…
Tras una pausa silenciosa, ambos se miraron con admiración y cariño. Lo habían pasado muy bien por Kanto, Islas Naranja y Jhoto. Habían aprendido y madurado, habían compartido tantas aventuras y emociones… Y ahora les tocaba seguir creciendo… Ash rozó con suavidad la mano de su amiga, y al ver que la chica no le rechazaba, entrelazó sus dedos con los de ella y se acercó un poco más.
-Gracias, Misty, siempre me ayudas mucho, aunque no lo creas—le susurró él, sin dejar de mirarla. Notaba el corazón palpitar con fuerza.
-¡Ya lo sé!—exclamó ella, con más ímpetu. Estaba tan emocionada por el acercamiento de Ash que no era capaz de reaccionar con normalidad. Le hubiera pegado un puñetazo allí mismo con tal de deshacerse de ese ambiente romántico que tanto la estaba avergonzando, ahogando… y encantando…—Tú también me has ayudado mucho siempre. Gracias, Ash…—sin ser demasiado consciente de lo que hacía, se apretó contra él y le abrazó con ternura y timidez, escondiendo la cabeza bajo el torso del chico. No se atrevía a mirarle—Gracias por ser como eres…
Un abrazo. Jamás, en tantos años de amistad, se habían dado un abrazo. Misty no sabía ni cómo había sacado fuerzas para hacerlo. Quizá porque no lo había pensado mucho. Pero allí estaba, más cerca que nunca de Ash, sintiendo su respiración acelerada. Y a él no parecía importarle.
¿Cómo iba a importarle si apenas había tenido tiempo de reaccionar? Misty se le había acercado con ternura, mostrándole, una vez más, que siempre podía contar con su amistad. Una amistad que se había visto truncada por algún que otro malentendido, por cierto orgullo y pocas ganas de sincerarle el uno con el otro. Pero era evidente que ambos se apreciaban y se necesitaban.
Habían pasado un tiempo separados, para poder cumplir sus respectivos sueños, conociendo nuevos amigos y viviendo diferentes experiencias. Aquello formaba parte de la madurez. Pero Ash siempre había tenido muy claro que al finalizar el camino, allí estaría Misty esperándole. Por ese motivo se había sentido tan frustrado cuando fue a Ciudad Celeste, tres años atrás, y no la encontró. Las hermanas Sensacionales le dijeron que la feita había partido y que no sabían cuándo regresaría. En ese momento se sintió muy decepcionado. Quizá había descuidado su amistad, y ella se había terminado por hartar.
Por su parte, Misty nunca había tenido tan claro que Ash estuviera al final del camino. Todo lo contrario, notaba que el muchacho cada vez se alejaba más de ella, y que cada año que regresaba a Kanto, lo notaba más cambiado y más distante. Por eso decidió marcharse sola, para alcanzarle en importancia llegando a ser una maestra pokémon, y trazar las líneas de su propia vida. Sin él.
Pero él había regresado. La vida les había vuelto a unir. Y Ash parecía realmente contento y emocionado de tenerla de nuevo a su lado. Misty no quería darle demasiada importancia a las palabras del chico, temiendo hacerse ilusiones sobre algo que jamás ocurriría.
Tras sus respectivas cavilaciones, Ash levantó el mentón de la chica con suavidad, obligándola a mirarle. Notó en sus ojos una emoción intensa, en la que pudo verse reflejado. Durante sus aventuras, ella le había demostrado en muchas ocasiones que siempre estaba allí, apoyándole, ayudándole y compartiendo su camino. Probablemente la historia de Ash Ketchum sería muy diferente si aquel día esa malhumorada chiquilla no le hubiera pescado con su caña.
-Ya verás como todo se soluciona—le susurró Misty, con el tono de voz más dulce que era capaz de emitir.
Ash sonrió y la apretó de nuevo contra sí. No podía seguir mirándola o la terminaría por besar. En los labios.
En esos labios sonrosados y anhelantes…
Y de esa forma cruzaría la barrera existente entre la amistad y… otra cosa. Por el momento, prefería disfrutar de esa sensación de cercanía, ternura y amistad, que tanto le estaba reconfortando.
A la mañana siguiente, Ash se levantó de la cama con aire taciturno. No era porque estuviera enfadado con nadie, sino que se sentía muy confuso. Notaba pálpitos extraños en el corazón, en parte por la preocupación que le causaba el enojo de Richie, y en parte porque la imagen de su amiga pelirroja no cesaba de proyectarse en su cabeza.
Se había dormido pensando en ella y en la batalla anteriormente acontecida, y era consciente que había estado soñando algo relacionado con ella, aunque no recordaba exactamente de qué se trataba. Cuando se despertó, lo primero que pensó—o sintió—fue que deseaba tenerla a su lado, en la cama, y despertarla con un fuerte abrazo. Pero no sería un abrazo de "¿Cómo estás, amiga?", sino algo más pasional, un abrazo que tan solo fuera el desencadenante de otras cosas que nunca hubiera imaginado querer hacer con Misty…
Ash sacudió la cabeza y suspiró un par de veces, tratando de librarse de la ansiedad que sentía en esos momentos. Estaba muy nervioso.
Acarició a Pikachu , para darle los buenos días, y ambos bajaron a desayunar.
Se sentó junto a Duplica y Tom, y en cierta medida agradeció que no estuvieran ahí ni Richie ni Misty. Pensó que tal vez su amiga había ido a hablar con Richie para hacer de intermediaria.
El chico apenas cruzó dos palabras con sus compañeros, se bebió el zumo de un sorbo y engulló dos donuts. Se levantó y se dirigió a la zona de ocio, donde había cabinas para realizar video-llamadas.
Se detuvo frente a una de ellas y observó, con disimulo, que no hubiera nadie cerca. Necesitaba llamar a Broc y consultarle algo en privado.
Por fortuna, Broc estaba en su rato libre en ese momento, y pudo atender a su amigo, quien se alegró mucho de poder hablar con él.
-¿Cómo te va, Broc?—le preguntó Ash, con la mirada algo perdida y nerviosa. Broc lo notó al instante—¿Tienes mucho trabajo?
-La verdad es que esta semana ha sido dura en el hospital—reconoció el doctor Pokémon, lanzando un par de bufidos—Pero ésta que viene ahora creo que será más tranquila, tengo dos días libres y me iré al campo a descansar…
-¿No vendrás a ver nuestro torneo?—le interrumpió Ash, en tono muy infantil—Será el sábado, durante todo el día, hay que sacar las entradas ya. Me gustaría que estuvieras.
-Lo sé, Ash, pero ciudad Carmín pilla muy lejos de ciudad Plateada—dijo Broc, apenado—Así que en los dos días libres no puedo llegar, a no ser que me cogiera un avión y eso resultaría caro y cansado… Lo siento, Ash, sabes que me encantaría ir a veros. A ti y a Misty. Por cierto, ¿qué tal está ella?
-Pues muy bien, se ha adaptado muy bien—explicó Ash, conteniendo la respiración. No entendía por qué de repente el nombre de Misty le producía esas sensaciones—Se ha hecho muy amiga de Duplica y Tom, y competirán juntos en el torneo. No creo que puedan ganarnos, pero al menos se lo pasan bien…
Broc se echó a reír. Ash realmente seguía tan fanfarrón como siempre. No obstante, tenía el presentimiento de que esta vez, algo le preocupaba, algo que no estaba relacionado con los pokémon.
Sin embargo, para su sorpresa, acto seguido Ash se despidió y cortó la comunicación. Se maldijo a sí mismo por ser tan estúpido. Había llamado a Broc expresamente para preguntarle otra cosa…
Venga, tengo que decírselo, no puedo ser tan cobarde…
Se armó de valor, marcó de nuevo el número, y enseguida se encontró de nuevo frente a la cara sonriente, y algo burlona, de Broc.
-Vamos, Ash, soy tu amigo, ¿quieres decirme de una vez qué te pasa?
Ash suspiró, se rascó la cabeza con torpeza, se frotó un ojo, hizo varias muecas… y por fin habló.
-Verás. Broc, este te va a parecer muy raro—le susurró, pegándose mucho al receptor del sonido. Su amigo no podía contener la risa—Me está pasando algo muy raro, y es que…
-¿Qué?
-Que…Que el otro día… que la otra noche…
-¿Noche? ¿Me vas a contar algo que hiciste por la noche? ¿Con alguna chica? ¿No será con la rubia ésa de la prominente delantera?
Broc se estaba exaltando con tan solo imaginarlo, y esta vez fue Ash quien se vio obligado a interrumpir a su amigo y tranquilizarle.
-¡No, Broc, claro que no!—exclamó Ash. Pikachu le dio unas palmaditas en la espalda, intentando animarle—No he hecho nada con ninguna chica… Y creo que ése es precisamente el problema… que me hubiera gustado hacer algo… con…
-¿Con?
-Mi-mi-mis… Mist…Misty.
Broc lanzó un grito de sorpresa y admiración. No podía creer lo que Ash acababa de confesarle. El pobre maestro estaba totalmente rojo y avergonzado, y por momentos se arrepintió de haber contado con Broc para semejante y ridícula confesión.
-¿Ash, quieres decir que por fin reconoces que quieres a Misty?—le preguntó Broc, gritando más de lo que Ash hubiera querido—¿Misty, nuestra Misty?
-Nadie ha hablado de quererla…—dijo Ash, frunciendo el ceño—Sólo te digo que estos días me he sentido muy… atraído por ella… como si quisiera abrazarla… y estar todo el rato con ella… y otras cosas… Estuve a punto de besarla hace dos noches, y ayer también tuve ganas… aunque estoy seguro que me mata si lo hago.
-¿Has estado a punto de besarla por dos veces?—se sorprendió Broc, llevándose las manos a la cabeza. Sabía que Misty estaba profundamente enamorada de Ash desde hacía años, pero había perdido la esperanza de que el denso de Ash pudiera corresponderla algún día. Por ello siempre la alentaba para que saliera con otros chicos. Intentó ponerse serio—Ash, Misty no te hubiera matado, sino todo lo contrario. Estoy seguro que a ella le gustas, y por lo que me cuentas, pienso que por fin te has dado cuenta de que también te gusta ella.
-¿Pero por qué me va a gustar?—Ash estaba rojo como un tomate, y no quería reconocer la certeza de la afirmación de su amigo—A ver, es guapa y buena entrenadora, y mi mejor amiga, con quien me gustaría estar siempre… Como antes, en nuestros viajes… ¿Eso es que me gusta o qué?
-Pues si añadiendo a eso, le sumas que tienes ganas de besarla y que has estado a punto de hacerlo… te confirmo que sí. Ash, no tiene nada de malo que te guste una chica, tú has salido con otras muchas veces…
-Sí, pero porque eran guapas y se empeñaban en salir conmigo. Con Misty es diferente… a ella…la quiero.
-¿La quieres? Pues ahí tienes la respuesta.
Ash se arrepintió de haber empleado la palabra "querer", cuando hacía unos minutos se había empeñado en negarla. Pero ya no había vuelta atrás. Claro que quería a Misty, siempre la había querido y apreciado.
-Ash, no seas tonto y díselo—le aconsejó Broc—No sirve de nada que seas tan orgulloso y que te empeñes en negar la realidad. Por fin estás sintiendo algo por Misty, y sois tontos los dos si no decidís estar juntos… Ella no te va a decir nada, porque es muy orgullosa y tímida, aunque no lo creas… Vas a tener que ser tú.
-Broc, esto es muy difícil para mí. Yo sólo quiero pensar en batallas, en entrenar pokémon y en ser el mejor maestro de Kanto, como siempre.
-Una cosa no quita la otra. Y ya eres mayor, Ash, tienes veintiún años, es normal que quieras tener una relación…
-¿Relación? ¡Yo no he hablado de relación! Mira, Broc, me estoy poniendo aún más enfadado y confundido… Gracias por tu opinión y tus consejos… Nos vemos cuando acabemos la convención, iré a ciudad Plateada a verte.
-Muy bien, Ash, pero espero que vengas con Misty.
Broc soltó una risita burlona y cortó la comunicación. Ash había dado un paso muy importante en su vida, y tenía que animarle a continuar caminando.
En el cursillo de la tarde, les explicaron en qué consistían sus funciones en los dos próximos meses. Debían prestar atención, ya que la responsabilidad de que la Liga Pokémon saliera a la perfección, recaía en ellos. Misty no quería defraudar a nadie y puso los cinco sentidos. No obstante, había ciertos aspectos que no comprendía bien. Al notar su cara de tensión, Tom le susurró que ya le explicaría todo con detalle más tarde. A Misty le reconfortó que su amigo Tom estuviera en su mismo grupo. Lo cierto era que hacía poco que lo conocía, pero habían sido días muy intensos, y sentía que se había convertido en una persona a la que apreciaba muchísimo.
Después del cursillo, Tom resolvió las dudas de Misty mientras comían un bocadillo. Debían reponer fuerzas y seguir entrenando. Se dirigieron a la zona de entrenamiento y se reunieron con Duplica. Sacaron a todos sus pokémon de las pokébolas y les permitieron correr, nadar o volar libremente. Ya no quedaba tiempo y debían elegir los tres pokémon con los que combatirían cada uno en el torneo.
Tras profundas deliberaciones, decidieron los nueve pokémon que formarían el equipo para el torneo.
-Es necesario que estemos muy compenetrados los tres, y nuestros pokémon—advirtió Duplica. Sus compañeros asintieron, convencidos—No podemos tener ningún error, o nos eliminarán a la primera de cambio. Todos los maestros están entrenando a un nivel máximo.
Misty alzó la vista y comprobó que la afirmación de Duplica era cierta. A medida que se acercaba el torneo, el ambiente se había puesto más tenso, se notaba en el aire. Los maestros no disfrutan tanto del tiempo libre, sino que permanecían más rato en la zona de entrenamiento o retándose unos a otros.
Y ellos no podían ser menos. En la semana que llevaban entrenando juntos habían avanzado mucho, no solo con sus pokémon, sino en la relación que existía entre los tres. Duplica y Tom habían encontrado en Misty la esperanza de prosperar. Hasta ese momento, ningún maestro había querido unirse en equipo con ellos, al menos de forma voluntaria, ya que ambos eran considerados novatos y de bajo nivel. Y aunque la más novata de todos era Misty, ya habían comprobado que su nivel era todo menos bajo. La muchacha tenía conocimiento, destreza y una gran habilidad como entrenadora. Además, era una buena amiga. Les había dado la confianza que necesitaban para mejorar.
De hecho, ese mismo día, Tom les confesó a las chicas, algo apenado, que la idea de evolucionar a su Meowth rondaba por su cabeza. El asunto le preocupaba porque él le tenía gran aprecio a su pokémon, y deseaba conservarlo tal cual era.
-Quizá sea cobardía—dijo el chico, mirando como Meowth corría y saltaba a unos metros de él—Porque me he encariñado con él y quisiera que permaneciera así para siempre. Pero sé que hay que madurar… ¿es que tengo miedo de madurar, de no saber controlar la situación?
Misty se acercó a él y le puso una mano sobre el hombro. Entendía muy bien cómo se sentía el chico.
-No tienes por qué hacerle evolucionar—dijo ella, con gran seguridad—Mira, Ash tiene a Pikachu desde hace años, y nunca le ha evolucionado. Si sabes cómo explotar las cualidades de tu pokémon, puedes conseguir mucho de él, aún sin evolucionar. Ash pensó en evolucionar a Pikachu en una ocasión, pero Pikachu no quiso hacerlo… Ash creyó en él. Pikachu venció a Raichu. Y ahora ya has visto a Pikachu… uno de los pokémon más fuertes y poderosos que hay por aquí.
-Y no es el único caso—añadió Duplica—Mira, Richie también conserva a su Pikachu. Y Ash tiene a Bulbasaur y Squirtle. Él competirá con varios pokémon en su primera evolución…
Tom quedó sorprendido por las palabras de las chicas. Pero eran ciertas. Nunca lo había pensado. La clave estaba en conocer y potenciar las cualidades personales de cada pokémon. Él también podría lograrlo.
Después de cenar, Duplica fue hablar con Richie. Entró en su habitación sin tan siquiera llamar y se acercó a él de forma casi amenazadora. El chico estaba tumbado sobre la cama, escuchando música con su MP4.
-¿Se puede saber qué haces así?—le gritó Duplica. Tiró del auricular y el chico la miró con asombro—¿Quieres levantarte de una vez?
Richie se incorporó y se sentó sobre la cama. Apagó el MP4 y lo retiró a un lado.
-¿Qué pasa, Duplica?—le preguntó él, extrañado, pero sin enojarse—¿Qué quieres?
-Hablar contigo sobre tu enfado con Ash—dijo la chica, sin rodeos. Richie frunció el ceño—Mira, Ash es muy amigo mío, al igual que tú, y no quiero veros enfadados. ¡Ash lo está pasando muy mal!
-Pues que lo hubiera pensado antes de…
-¿De qué?
-De liarse… o de intentarse liar con Sandy.
-¡Vamos, Richie, no seas exagerado! Sabes perfectamente que Ash no se ha querido liar con Sandy. Nunca. No está interesado en ella, y yo he sido testigo de ello muchas veces.
Richie suspiró con congoja y le suplicó a su amiga que no diera detalles. En el fondo comprendía que Ash era inocente, pero le dolía pensar que Sandy le prefiriera a él como hombre.
-Tú piensas que Ash no ha querido nunca nada con ella, ¿verdad?—preguntó Richie, dándose por vencido.
-Es más, yo estoy segura que a Ash el acoso de Sandy tampoco le conviene nada—añadió Duplica, guiñándole un ojo a Richie—Vamos, está claro. ¿O soy la única que se da cuenta?—Richie no sabía a qué se refería la chica—¡Ash está pilladísimo por Misty!
Richie se echó a reír, olvidando por un instante su propia situación. Finalmente le dio la razón a Duplica y le prometió que hablaría con Ash. Duplica se sintió muy feliz y le dio un beso en la mejilla a Richie.
-No tardes en hablar con Ash—le advirtió—O tendré que regañarte de nuevo.
A Richie le sorprendieron los buenos sentimientos de Duplica. Siempre se preocupaba por los demás, y no le importaba perder su tiempo mientras los demás estuvieran felices. La verdad era que admiraba mucho a esa chica, y la consideraba, junto con Ash, como una de sus mejores amigas.
Poco después de que la muchacha abandonase la habitación, Richie salió y se dirigió a la de Ash. Llamó a la puerta, y cuando escuchó "Adelante", entró.
-Richie…—se sorprendió Ash.
-Siento haberme portado tan mal contigo—se disculpó éste, sin más preámbulos—He sido un estúpido. Supongo que no es excusa, pero lo estoy pasando muy mal por Sandy... y cuando me contaste aquello…me morí de celos.
-Pero yo no hice nada—recordó Ash—De veras, todo fue como te conté...
-Lo sé—le cortó Richie—Mira, quiero que sepas que tú sigues siendo mi mejor amigo, y que espero que se me pase pronto este estado de idiotez…
Ash no le dejó seguir culpabilizándose y le dio un afectuoso abrazo, que Richie correspondió. Cuando se separaron, sonrieron y chocaron la palma.
-Venga, seguro que lo superas—dijo Ash.
-¡Gracias!—exclamó Richie. Se dirigió a la puerta, y antes de salir, añadió algo—Lo único que… Ash, me gustaría que no volvieras a llamar zorra a Sandy… Me da igual como sea, yo la quiero… ¿vale?
Ash asintió con la cabeza, no muy convencido, y Richie abandonó la habitación, con pasos lentos. En el fondo deseaba que Sandy le escuchase desde su cuarto, y saliera para saludarle. Pero nada de eso ocurrió.
El día siguiente fue muy similar: actividades por la mañana, curso por la tarde y entrenamientos después de merendar… Misty estaba agotada, sobretodo por el estrés y la presión que sufría. Sabía que estaba en el equipo de los perdedores, y quería demostrarles a todos que no lo eran.
Además, le sentaba muy mal que Ash tuviera que pasar dos meses con Sandy preparando la liga. Se moría de celos. Los días anteriores había notado un acercamiento por parte de Ash, y quizá se había hecho tontas ilusiones de que él… quizá… pudiera estar interesado en ella… Pero desde que ocurrió el incidente con Richie, parecía que el entusiasmo de Ash se hubiera desinflado como un globo sin fuelle… De hecho, durante el día anterior apenas había cruzado dos palabras con él. Es más, en algún momento incluso notó que trataba de evadirla.
Por su parte, Ash estaba contento de que Richie hubiera entrado en razón, pero pese a que ambos habían aclarado sus diferencias, el ambiente no estaba del todo bien. Richie se sentía muy apenado, inferior a Ash, y éste, por su parte, se entristecía del estado de su amigo. Por ello se respiraba en el aire un aroma melancólico difícil de sobrellevar.
Ash observaba entrenar al equipo de Misty, y aunque consideraba que tenían un nivel muy inferior al suyo, les envidiaba. Ellos parecía que se lo pasaban bien… No como su equipo, donde ya no había ni energía ni motivación. Y necesitaban quedar bien en el torneo. El muchacho era consciente que todavía eran muy jóvenes para entrar a formar parte del Alto Mando, pero si querían que la Élite les tuviera en cuenta en un futuro debían ser vistos en acción. Y el problema era que la Élite, quien proponía los miembros para entrar en el Alto Mando, solo se dignaba a asistir a la final del torneo, a la que tan solo llegaban los dos mejores equipos.
En la mitad del entrenamiento, Ash se paró en seco y les llamó la atención a sus compañeros. No podían continuar así, combatiendo sin ganas, sin fuerzas, sin motivación alguna
-¡Chicos, así no vamos a seguir!—exclamó Ash.
Ellos se pararon en seco, sorprendidos ante el tono imperativo del maestro. Ambos dejaron a un lado a sus pokémon y se acercaron al chico, que permanecía quieto y con los brazos en jarras.
-Así jamás vamos a ganar ni siquiera un asalto—dijo Ash, en voz alta y clara. Sandy abrió la boca para replicar, pero Richie le puso una mano en el hombro, indicándole que aguardara—No estáis nada concentrados… Reconozco que yo tampoco lo he estado mucho estos dos últimos días, y entiendo que ninguno de vosotros dos esté muy contento en estos momentos… pero no debemos olvidar por qué estamos aquí. Nuestro sueño es llegar a ser los mejores maestros pokémon de todo Kanto. Y así no vamos a conseguir nada… ¡Chicos, no somos adolescentes de colegio!—Sandy bajó la cabeza, al tiempo que Richie retiraba la mirada también. Ash estaba en lo cierto—Ya sé que lo que os pido es difícil, pero tenéis que hacer un esfuerzo y dejar los sentimientos a un lado…
-A veces es tan difícil…—musitó Sandy.
-¡Pero hay que hacerlo!—exclamó Ash—Estamos aquí para ganar y para nada más. Al menos yo… Ése es mi principal objetivo aquí.
Tras un breve silencio, Richie dio un paso al frente y asintió con la cabeza. Su amigo tenía razón en todo o que había dicho. Trató de sonreír de medio lado y chocó la palma con Ash. Ambos se habían conocido hacía más de diez años. Y tenían un sueño que cumplir. ¿Acaso lo habían olvidado?
Sandy, por su parte, palmeó a ambos chicos en el hombro y sonrió a duras penas. Ella tampoco quería quedarse atrás. Amaba a Ash y no era correspondida, pero por encima de los sentimientos y de los desamores estaban las ganas de proclamarse vencedores del torneo.
Tras el entrenamiento, que fue mucho más productivo después de la llamada de atención por parte de Ash, los tres maestros se sintieron mucho mejor consigo mismos. Parecía que de nuevo estaban en sintonía entre ellos mismos y con sus pokémon. Esta vez tenían que ganar…
Ash se quedó un rato charlando con sus pokémon y felicitándoles por el buen trabajo que habían realizado. En eso Ash no había cambiado: seguía tratando a sus pokémon como si se tratase de sus mejores amigos. Y ellos se lo agradecían dando todo de sí mismos en los combates.
Mientras el chico hablaba con Pikachu, Bulbassaur y Squirtle, Misty se acercó por detrás y guardó silencio. Le conmovía ver a Ash en esos instantes en los que parecía tan sensible… Y estaba tan atractivo con esa camiseta ajustada, mostrando sus brazos fibrosos y bronceados, que despertaba en ella una emoción intensa. Jamás habría pensado que el mocoso Ash Ketchum pudiera resultarle tan sensual y atrayente… Casi se sintió avergonzada de los pensamientos que rondaban por su mente, y temió estar convirtiéndose en una pervertida… Pero no podía evitarlo. Deseaba tocar y acariciar su cuerpo con todas sus fuerzas… Qué vergüenza…
Suspiró con ansiedad.
Ash no tardó en percatarse de la presencia de la muchacha y se volvió hacia ella, sonriendo como un bobo. ¿Por qué se sentía tan contento y exaltado al verla? Las cosas no podían seguir así o terminaría perdiendo el control… Por una vez, no podía hacer caso a los consejos de Broc… ¡Habían sido tan absurdos!
Misty se acercó a él, sonriendo, y se agachó para acariciar a los pokémon, que saltaron de alegría, especialmente Pikachu.
Ash observó a la muchacha y se sintió completamente embelesado. Era tan dulce y generosa con los pokémon, y estaba tan guapa con esos shorts vaqueros y esa camiseta ceñida… Sintió el impulso de abrazarla por sorpresa y robarle un beso…
Y se sintió ridículo. Tenía que deshacerse de esos pensamientos… Últimamente solo acudían a su mente imágenes de besos, caricias e incluso sexo… Siempre con ella…
-¿Qué tal los entrenamientos?—le preguntó él, en un tono más jocoso de lo que pretendió. Necesitaba romper el cálido ambiente que se estaba creando entre ambos—¿Alguna mejoría?
No me gusta esta niñata, no me gusta, no me gusta…
-Pues muy bien—replicó Misty, a su mismo nivel de prepotencia—No creo que tengamos ningún problema en pasar la primera ronda. Espero que no te toque contra mí en el primer asalto…
Ash la miró con sorna y se echó a reír. No podía creer que Misty pensase que podía vencerle… a él.
Este tío es idiota… ¿cómo he podido pensar que le podía… gustar? ¡Le odio!
-Ya te gané hace dos días…—señaló él—Será fácil repetirlo…
-¡Ja, eso te crees tú! Me pillaste algo desprevenida, pero estoy segura de que no volverás a vencerme… He estudiado la manera de derrotar a tu Charizard…
Ambos se miraron con superioridad. Misty contuvo la respiración. Se había acercado allí para tener unas palabras amables con el chico, y se había encontrado frente a su fanfarronería y falta de madurez habitual. Estaba furiosa.
Y Ash no soportaba que la chica se sintiera tan superior al él… como siempre.
-Un combate a tres es muy diferente a lo que estás acostumbrada tú—prosiguió Ash, casi escupiendo las palabras—Así que es difícil que puedas quedar bien en el torneo…
-Te informo que Duplica, Tom y yo hemos estado practicado mucho esos días—alegó ella, ofendida—Y me adapto bien, soy una gran maestra…
-No lo dudo, Misty, pero una semana es poco tiempo de preparación. Y Duplica y Tom llevan como maestros pokémon uno y dos años respectivamente, tampoco son grandes expertos.
-¿Y tú desde cuándo sabes usar la palabra "respectivamente"?—se burló Misty, sabiendo que no podía atacar a Ash de otra manera.
-¡Oye no te pases!—gritó el chico—¿Te crees que soy tonto o qué?
Ella puso lo ojos en blanco y no respondió. En lugar de eso emitió una risita sarcástica.
-Además, yo solo te estaba diciendo lo que pienso—prosiguió Ash, cruzándose de brazos—Quería darte algún consejo, pero ya veo que la señorita Sabelotodo no necesita nada. En una batalla triple importa mucho la posición de tus Pokémon en el equipo, mucho más que en una batalla simple,
-¡Ahora no me tomes por tonta tú!—protestó ella, perdiendo los nervios—Como líder de gimnasio he organizado batallas triples en algunos eventos. Y aunque igual no soy tan experta como tú, maestro pokémon Ketchum, ya sé lo de las posiciones. Dependiendo de la posición en la que estén tus Pokémon, los ataques que hagan y reciban tendrán mayor o menor potencia, y podrán golpear a unos oponentes u otros.
-Muy bien, Waterflower—ironizó Ash, poniéndose frente a ella en posición retadora. Esa chica le sacaba de sus casillas—A ver tu capacidad de reacción… Si el equipo rival saca un Blastoise, y en tu equipo estáis Tom, Duplica y tú, con dos pokémon cada uno, ¿quién crees que debería contraatacar primero?
-Pues yo con mi Gyarados o Duplica con Ditto.
-¡Gran error ! No puedes dudar. Mientras lo piensas Blastoise se ha llevado por delante a los otros pokémon.
-¡Ya veremos!
-¡Eso, ya veremos!
Y en ese momento, Pikachu, harto de las discusiones, les propinó una fuerte descarga eléctrica a ambos, que quedaron tendidos en el suelo por largo rato.
Al día siguiente, después de comer, Ash se sentó en un sillón de la recepción del centro pokémon. Buscó entre las revistas alguna que hablase sobre ataques efectivos contra pokémon de tipo agua y dragón, tales como el Gyarados de su amiga… Pero lo primero que encontró fue una revista de contenido totalmente superfluo. Se trataba de la "Cuore Pokémon", que trataba sobre cotilleos, relaciones amorosas y tonterías varias. Ash la miró de reojo, tenía fecha de ese mismo día. Era cierto, solía salir el miércoles de cada semana, y aunque no le interesaban esos temas, una foto en la portada le llamó la atención… ¡Se trataba de Misty junto a Gary! Y bajo la imagen aparecía escrito con letras llamativas y enormes: "La nueva pareja pokémon".
Ash sintió un vuelco en el corazón conforme leía aquella frase, que le retumbó en el cerebro como un fuerte martillazo. No podía creer lo que fuera cierto. Una parte de él le decía que Misty le quería, y aunque no había sido capaz de admitirlo, sabía que él la correspondía… ¡Pero aquella noticia echaba por tierra sus creencias! Notó una rabia tremenda, sobre todo porque se sentía como un estúpido. Al menos Misty podía haberle contado algo… Sentía una congoja en el pecho indescriptible. Ni siquiera cuando perdió su primera liga se encontró tan decepcionado y herido.
Pikachu notó el semblante ensombrecido de su entrenador y le palmeó el hombro con sus patitas. Ash le miró con tristeza, por mucho que el pequeño roedor tratase de animarme, no lo conseguía.
No entendía por qué había estado tan pendiente de Misty, tan interesado en pasar tiempo junto a ella, tan ilusionado con algo que no sabía muy bien de qué se trataba… Golpeó la mesa con el puño y se levantó del sofá. Se marchó a entrenar en solitario; no quería hablar con nadie.
Sin embargo, en la zona de entrenamiento se encontraban ya la mayoría de los maestros. Sus compañeros Richie y Sandy le llamaron desde lejos y le apremiaron para que se uniera a su equipo. Parecía que aquellos dos por fin se habían puesto las pilas a la hora de entrenar. Pero en ese momento a Ash no le importaban ni los entrenamientos ni los torneos. Era la primera vez en toda su vida que sentía completa indiferencia hacia el mundo pokémon. Notaba una sensación de traición, desengaño y frustración y no comprendía por qué. Le dolía el pecho.
Se acercó a sus amigos, tratando de disimular su congoja, y sacó a Squirtle de su pokébola.
-Estamos haciendo ataques combinados—le explicó Sandy, intercambiando una mirada cómplice con Richie; ambos se habían percatado del estado de Ash—Yo estoy con Machamp, Richie con Sparky… por lo que lo mejor es que tú ataques con Squirtle…
-Por eso lo he sacado—replicó Ash, malhumorado.
-¡Pues si tan preparado estás, empecemos!—le gritó Sandy.
Richie atacó con un Doble Impact Trueno, Sandy empleó Golpe Kárate y Ash se quedó parado y mudo.
-¡Ash!—le reprendió Richie—¿Dónde estás?
Ash reaccionó con lentitud y le ordenó a Squirtle que atacase con un Hidrochorro.
-Tarde, demasiado tarde—dijo Richie, molesto—Tenemos que tardar menos de medio segundo en ordenar a nuestros pokémon que lancen sus ataques, de lo contrario el ataque combinado se convierte en varios ataques individuales…
-Lo sé, chicos, lo siento—se disculpó Ash, avergonzado. Sabía que sus amigos tenían razón—Estoy un poco cansado, pero ya no cometeré más errores…
Intentaron por segunda vez realizar un ataque combinado, pero Ash volvió a retrasarse. Al tercer intento, Sandy se exasperó y ordenó a su Machamp que envolviera a Ash con su enorme mano y lo mantuviera en las alturas.
Éste protestó y pataleó, tratando de bajarse, pero Machamp no se lo permitió.
-¡Sandy, esto no tiene ninguna gracia!—le gritó Ash.
-Pues ahí te vas a quedar hasta que nos digas qué te pasa—replicó ella.
-Ash, sabemos que te pasa algo—insistió Richie, entre enfadado y preocupado por su amigo—Nunca te había visto tan distraído.
Ash permaneció en silencio. Se sentía muy avergonzado. No podía responder qué le ocurría porque ni él mismo lo entendía Solo sabía que en esos momentos no estaba en condiciones de seguir entrenando o quedaría como un inútil. Así que suplicó que le bajasen al suelo y que prosiguieran ellos con el entrenamiento.
Richie y Sandy le notaron tan conmocionado que decidieron hacerle caso y le dejaron marcharse. Al fin y al cabo, él también había tenido mucha paciencia con ellos anteriormente.
Ash salió corriendo y se recluyó en su habitación. Se tumbó en la cama junto a Pikachu, y meditó la situación. Era absurdo su comportamiento. A él no debería importarle que Misty saliera con alguien. ¿Qué le dolía exactamente? Le indignaba que ella no se lo hubiera contado, le fastidiaba que el candidato fuera Gary, pero lo que más sentía era dolor y rabia. Porque quizá Misty había estado burlándose de él.
¿Entonces reconocía que quería a Misty? ¿Cómo novia? No, eso no podía ser.
No llevaba ni diez minutos en la cama, cuando alguien entró abruptamente en su cuarto. Siempre olvidaba cerrar la puerta con llave…
Ash se incorporó de un salto y se encontró con Misty y Duplica, que le miraban con preocupación.
-Nos han dicho que estabas muy mal y que te habías ido a tu habitación—le explicó Duplica—¿Te encuentras mal?
-¿Qué te pasa, Ash?—inquirió Misty—Llevas unos días muy raro.
El chico le clavó la mirada y se cruzó de brazos. Estaba harto de permanecer callado. Y tener a la pelirroja ahí enfrente, con ese aire de superioridad, hizo que se desatase el huracán que llevaba dentro.
-¡Precisamente estoy muy cabreado contigo!—le gritó.
Misty se quedó con la boca abierta, sin entender por qué.
Duplica, por su parte, deshizo sus pasos y salió corriendo de la habitación. No quería estar en medio de una discusión entre esos dos o seguro que saldría mal parada.
-¡Buena suerte, Misty!—le gritó a su amiga, cuando ya estaba por el pasillo.
Ésta miró a Ash con incertidumbre. El día anterior habían discutido varias veces, pero ella no le había dado importancia alguna.
-¿Qué te he hecho?—se atrevió a preguntar.
Ash dio varios pasos a uno y otro lado de la habitación; no sabía cómo empezar. La odiaba.
-¿Se puede saber por qué no me dijiste que estás saliendo con Gary?—le gritó por fin—¿Por qué no me has contado nada? Se supone que soy tu amigo…
-¿Qué?—se sorprendió ella, sin dar crédito a lo que estaba escuchando—¿De qué estás hablando?
-No te hagas la tonta—insistió Ash. Se acercó a la cama y sacó de debajo del almohadón la revista, que le lanzó a Misty con rabia—Mira, ahí está la prueba.
Ella vio su foto en la portada y quedó petrificada. Por un lado, era la primera vez que se veía a sí misma en una portada, y por otro, la información dada era totalmente falsa… Aquélla foto la tomaron el día que salió con Gary a cenar…
-¿Por qué pone que somos novios?—preguntó Misty, irritada. Abrió la revista por la página en la que aparecía su reportaje, en donde no pudo leer más que calumnias. Sin embargo, al final, había una frase dicha por el mismo Gary, que confirmaba su romance—¡Este tío es idiota!—Ash se había sentado en la cama, fingiendo indiferencia; ya había mostrado un numerito lo bastante ridículo—Los de esta revista se sacan la información de la manga, y lo que es peor… ¡Gary lo confirmó! O eso parece…—suspiró con agonía y se dirigió a Ash—¿De verdad te lo has creído?
-Tú sabrás—masculló él, desconfiado. La sorpresa con la que había reaccionado Misty le había alentado bastante—Eso pone en la revista, y tú apareces ahí…
-A ver, Ash, siendo realistas, ¿cuándo he iniciado mi supuesta relación con Gary?—le preguntó ella—Si solo salí una noche con él, y tú mismo sabes que regresé muy pronto… ¡Y el resto del tiempo lo he pasado casi todo contigo!
Ash lo meditó por unos instantes. Misty tenía razón. Y era absurdo que le estuviera mintiendo, ¿qué ganaba haciéndolo? Sin embargo, no se sentía del todo aliviado.
Por su parte, Misty se encontraba desconcertada. Su amigo había reaccionado con tremenda furia, como si realmente estuviera… ¿celoso? No se atrevía ni a imaginarlo…
La chica se sentó junto a él y trató de sonreír. En el fondo la situación le hacía mucha gracia. Pero Ash no mostraba ni un ápice de complicidad. Tenía el ceño fruncido y aspecto preocupado.
-En realidad me da igual que sea cierto o no—aseguró él, farfullando. Le clavó la mirada a la chica y resopló—Lo que me jode es que salgas en la revista con Gary y que los demás piensen que sois novios…
A Misty le agasajó la sinceridad de Ash. Tenía que descubrir si estaba celoso o se trataba de otra cosa…
-Dime, ¿estarías tan enfadado si me hubieran emparejado con otro chico?—inquirió ella, dudando si quería saber la respuesta—¿O el problema es que el chico es precisamente Gary?
Ash lo meditó un instante. Lo que le fastidiaba era que la gente pudiera pensar que Misty tenía novio, no importaba quién fuera.
-Lo que me jode es que te hayan emparejado con Gary—mintió Ash.
-¡Ah, ya veo!—protestó ella, poniéndose en pie—Tú y tu odio hacia Gary…
Misty salió corriendo de la habitación, tratando de que Ash no notase su turbación y las lágrimas de sus ojos. Había sido muy ilusa pensando que él podía estar celoso…
Misty se encerró en su habitación y se durmió llorando. Ash le estaba dando muchos quebraderos de cabeza. Desde que se habían reencontrado, había caído en un estado de perpetua ansiedad. Y la culpa de todo la tenía él, por su amabilidad, sus palabras sinceras y afectuosas, sus constantes acercamientos, su mirada cómplice, su sonrisa…
Y ella había sido una estúpida.
En cuando se despertó, abrió la ventana y el sol le deslumbró. Se avergonzó de sus lágrimas y decidió que no podía seguir llorando por ese estúpido mocoso. Ella siempre había tomado las riendas de su vida, y no podía dejarse vencer tan fácilmente por un absurdo desamor. Era joven, inteligente y talentosa, por lo que todavía tenía muchos objetivos que cumplir. El tema del amor tan solo era una pequeña parcela de su vida.
Sin tan siquiera peinarse ni quitarse el pijama, salió de su habitación y entró en la de Gary con decisión. Lo encontró durmiendo todavía, bajo las sábanas.
-¡Ey, despierta!—le gritó, malhumorada.
El chico abrió los ojos con dificultad y la miró muy sorprendido. Había tenido un despertar muy estridente y repentino.
-¿Qué haces aquí?—inquirió el chico, sin poder evitar el bostezo.
-Pues pedirte una explicación—replicó Misty. Gary se incorporó y se despojó de las sábanas. Misty trató de no mirarle demasiado, ya que el chico solo llevaba puestos unos boxers negros—Ha salido publicado en una revista que somos novios… ¡tú y yo! Y además, aparece una declaración tuya confirmando la relación…
Gary se restregó los ojos. Trataba de digerir la información, pero el sueño le impedía pensar con claridad. Tras unos segundos de reflexión, se puso en pie y se colocó frente a Misty. Le sorprendía que se hubiera tomado tan en serio una sandez como aquélla.
-¿Y qué quieres que haga?—preguntó él, medio riéndose—Esos estúpidos periodistas del corazón solo publican tonterías de ese tipo. Pronto me emparejarán con otra… No te lo tomes mal.
-¡Pues sí que me lo tomo mal!—gritó la chica, exasperada—A ti te parecerá una tontería, pero a mí no me apetece que la gente piense que somos novios. Además, Ash se ha enfadado mucho conmigo.
Gary se echó a reír.
-¿Así que Ketchum se ha enfadado?—repitió con guasa—¿Se te ha puesto celoso?
Misty negó con la cabeza, roja como un tomate.
-No se ha puesto celoso, qué bobada—dijo ella con desdén, sin atreverse a reconocerlo—Pero no le gusta que salga contigo. Así que te advierto que ya puedes empezar a pensar qué hacer para retirarlo. ¡O te las verás conmigo!
Gary se echó a reír de nuevo. Así que había hecho enfadar a Ash. Mucho mejor, más divertido. Sin embargo, enseguida pensó en los sentimientos de Misty y decidió que debía enmendar el error. Ya se había reído lo suficiente de ambos.
-Tranquila, Misty, yo lo soluciono—le dijo el chico, poniéndole una mano sobre el hombro. Le conmovía ver a la chica tan preocupada. Ella le miró con desconfianza—De aquí al final del día todos sabrán que tú y yo no tenemos ninguna relación.
-¡Más te vale!—amenazó ella.
Salió de la habitación a grandes zancadas y dejó que Gary regresase al mundo de los sueños.
Después de comer, tanto Ash como Misty recibieron un sms al móvil, donde se les indicaba que debían acudir a la sala de ocio a las cuatro en punto, y encender el televisor, sintonizando el canal 3. Ambos obedecieron, algo desconfiados, y se sentaron en el sofá. Duplica y Richie les acompañaban, divertidos. Lo cierto era que aquella situación rozaba el absurdo.
No obstante, allí estuvieron sentados los cuatro, sin apenas mediar palabra, escuchando con atención el programa de cotilleos con más audiencia de la temporada. Cuando lo más sensato y responsable hubiera sido estar entrenando…
Poco después de la hora señalada, la presentadora anunció la entrada en plató de Gary Oak. Todo el público aplaudió con fervor. El chico se sentó en el sillón de los invitados, y procedió con la entrevista. Como era de esperar, la primera pregunta trató sobre su nueva relación.
Él tardó en responder. Aunque ya lo tenía todo planeado.
Ash y Misty, desde sus asientos, intercambiaron una mirada de recelo. Gary podía inventar e improvisar cualquier cosa.
-A ver, creo que ha habido un error—dijo el chico, con desparpajo. Misty suspiró, aliviada—La maestra Waterflower no es mi novia, es solo una amiga. Pido disculpas, ya que sé que todos se lo creyeron. Tan solo fuimos a cenar una noche, para distraernos de la presión del torneo… pero cuando me preguntaron que si era mi novia, y dije que sí… bromeaba—todo el público abrió la boca con sorpresa, y el muchacho hizo una pausa dramática—De hecho, Misty es novia de otro maestro pokémon desde hace tiempo: el maestro Ash Ketchum.
Los dos aludidos estuvieron a punto de caerse del sofá a causa del sobresalto. ¿Por qué Gary se empeñaba en liar las cosas? Duplica y Richie contuvieron la risa.
Sin embargo, Ash y Msity se miraron con el ceño fruncido, aparentando enfado, y tratando de disimular su rubor. Ahora todos pensarían que eran novios…
Y lo que era peor: en el fondo no les disgustaba la idea…
Hola a todos! Parece que durante todo el verano no he tenido mucho tiempo de escribir, pero ya está el capítulo! Espero que os haya gustado, como me habéis pedido alguno de vosotros estoy haciendo sufrir a Ash también, que Misty ya tiene suficiente la pobre jeje… ¡Que tontitos son los dos! ¿En algún momento reconocerán sus sentimientos?
Os contesto uno a uno:
Hoshita Sweet: me alegro mucho que te esté gustando, espero que estos dos meses de demora no haya hecho que te olvides del fic! Así que a ti tambien te está empezando a gustar Ash? Normal si es que es taaan mono jajajaj a mí me tiene loca ;) Ya ves que Sandy está un poco fuera de onda, es obvio que no tiene ninguna posibilidad con Ash no? O sí?
Lore: espero que en este capítulo tambien te hayas emocionado, aunque creo que el anterior fue más tierno, porque se empezaba a ver como Ash iba cambiando… intento que sea tabién divertido, espero haberlo conseguido
Eli. Ya ves que Gary es bueno, aunque muy pícaro jeje, el chico es así que le vamos a hacer. A mí Gary personalmente me cae bien jejej…
Anónimo: muchas gracias por los animos, espero que te haya gustado el capitulo… y vaya, creo que vais a crear un grupo en contra de Sandy ajajja..
Anónimo 2: siento haber tardado en actualizar, espero que te haya gustado, aunque quizá no ha sido tan dulce como el anterior
NamiLufy: me alegra mucho que hayas leido mi fic, me he metido en tu perfil y veo que casi todos tus fics son de One Piece, en cuanto tenga tiempo me leeré alguno! Que seguro están genial…me halaga que digas que te ha gustado tanto el fic, la verdad a mi tb me fascinan los fic en los que la relación amor-odio está tan patente, y lo que trato en mi fic es que la personalidad de Ash y Misty sea creíble, como en los capítulos de las primeras temporadas… espero que sigas leyendo el fic!
Bueno y en general agradeceros a todos los comentarios, que como digo siempre, ayudan y animan a seguir escribiendo. También me gustaría que siguierais haciendo sugerencias e incluso no me importaría tener alguna crítica constructiva jeejjej… a ver si el próximo capitulo llega antes!
Se acerca el final de la historia…
Saludos a todos! ;)
