Lazos de Odio 2: El Reencuentro

Personajes Katekyo Hitman Reborn © Akira Amano

¡Ciao a todos!

Oh, por cierto bienvenidos todos y agradezco sus lecturas.

Tiempo sin ver a un poco de algunos lectores, que por cierto se les extraña de vez en cuando.

¡Participen en la encuesta de la tercera Saga de Lazos de Odio!

¡Voten ya! ¡Hasta Hoy!


Capítulo 7: Resolucion

Tsunayoshi, sintió que el corazón se le encogía y no sabiendo que hacer, al sentir sus manos temblorosas, acercándolas lentamente hasta tocar la espalda del joven que cálidamente le recibía en ese crudo invierno de soledad y desolación.

–Yo también…–musito apretando su espalda y unas lágrimas brotaron haciendo un camino por sus mejillas. Mientras caían sobre el hombro del joven de cabello negro, quien levanto la mirada hacia aquel hombre quien acaricio su cabello, sacudiéndole suavemente–Tienes, un buen cabello, Hijo…Lo siento, creo que es demasiado rápido, para…

–Esta bien, primera vez que me llamas así–comento el mientras le veía al zafarse ambos de aquel momento íntimo, sonrío–entonces, podemos divertirnos un poco y conocernos mejor ¿No?

– ¿En que estás pensando? –comento Tsuna mientras veía al chico sonreír, mientras el panorama de la ciudad inundaba de felicidad por primera vez después de tan malas experiencias con él y su familia, era algo que guardaría en su mente, un hermoso recuerdo de su hijo en su juventud…

–Vamos, primero hay que ir a comer algo–tomo su mano derecha y jalono a seguirlo. Tsuna, solo dejo llevar por la mano que lo dirigió a algún destino, extravagante, lleno de su alegría y tal vez de los amigos que él, había formado desde niño.

Y, algún misterio que podría revelar sobre su madre, después de todo, ella era algo para el, pero, ¿que?

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Haru, se sentía incomoda al ver el tiempo correr y aun sin ver a Tsuna ni a su hijo. Se enfocó en concentrarse en los quehaceres de la casa, de los que poco en estos años se había encargado ella y que sus hijos insistían en que ellos se encargarían.

Suspiro.

El día, se fue largo y tedioso entre las llamadas y continuos papeleos que firmaba a traves de su tableta digital, mientras recibía las videoconferencias de algunos de sus gerentes con la usual indiferencia de su antifaz y el apoyo de su asistente.

Sus pensamientos, poco estaban atentos al asunto, pues, pensaba preocupada en lo que haría su hijo junto a su padre. Y, Si, Tsuna se diera por enterado de la educación militar de Giotto ¿La entendería? Y, si…

–Por ahora, ella se encargara del asunto y las decisiones más importantes las traerán a mí–espeto mientras colgaba la conferencia por via Skype y quedaba sola con su asistente rosabella–No estoy de humor ahora, Rosa-chan, encárgate de todo…

Primmavera, ¿Qué te sucede hoy? ¿Acaso es Verano? –comento la voz de su asistente a través del altavoz y su rostro en la pantalla se notaba levemente preocupado.

–Tsuna, esta hoy con el–respondio y pudo ver como su asistente ahogaba un grito al llevarse las manos a la boca–Si, esa fue la misma sensación que tuve yo y aun no han regresado ¿Qué crees que puede haber pasado?

¿Tiene su Celular? Podremos, ubicarlo con el Gps, y…

–No es necesario, se lo prometi–suspiro y se volvió a mirar a su asistente con calidez aun a pesar de su propia intranquilidad–Giotto, sabe arreglárselas. No puedo intervenir y por cierto, encárgate de todos esos problemas y, si, no puedes…

ya se, ya se…–comento la voz de la chica mientras se encogia de hombros–No tienes que decírmelo, sabes que me hare cargo, como siempre, pero, tu…

–hablaremos después, al parecer ya llegaron, Adios–comento ella escuchando una queja de espera mientras apagaba el monitor y giraba sobre su silla y se dirigía hacia afuera de la habitación.

Escucho la puerta cerrarse mientras ella bajaba y se encontraba con la imponente figura de su ex–esposo, fijándose en ella con su traje modesto mientras el permanecia inmaculado y atractivo como hacia ya diez horas antes. Giotto, simulo un bostezo y Tsuna había entrado tras el.

–Ha sido estupendo–comento dando un abrazo calido a su madre, percantandose de su preocupación. Haru sintió que leia su corazón, sonrio y en voz baja comento–no te preocupes, No es el Lobo salvaje que aparenta ser…–alzo la voz nuevamente–Pero…estoy, realmente cansado. Buenas noches, papa.

¡¿Papa?! lo había dicho con tanta naturalidad que haru quedo impactada y aunque muchas veces lo había escuchado durante el desayuno, de esta manera no se había percatado del gran impacto, caia como un balde de agua fria. Mientras, Giotto desaparecia subiendo por las escaleras, hacia su habitación. Se encontró con la mirada penetrante de Tsuna y enmascaro toda incertidumbre de su rostro, rápidamente.

–Ahora si tomare esa taza de cafe–dijo lentamente mientras, haru desvio su mirada a un lado. Por un instante, imagino que era una joven de 16 años y allí, estaba el chico que la esperaba, mientras en aquel entonces corria por entregarle una taza de chocolate.

Se dirigio a la cocina, dejándolo seguirla hasta el salón.

De modo que Giotto y su padre se habían llevado bien. estaba feliz por los dos, aunque estaba un poco asustada, o ¿De verdad estaba celosa? …era lo mas probable…pensar que Giotto pudiera preferir a Tsuna. Pero eso era una actitud infantil, sabia que el amor no era exclusivo. Su hijo, podría amarlos a ambos. Y, quince años son muy grandes contra unas cuantas horas.

Se trago sus pensamientos, mientras pensaba en la forma en que se comportaría Tsuna y seria una persona razonable después de todo.

Le sorprendio encontrar a Giotto en la librería sacando el álbum de fotos, que había apilado convenientemente hacia poco para presentarlo mejor a Tsuna. Se volvió para verla, con sus ojos llenos de confianza en esos matices castaños que derretían su corazón.

–¿Te importa si papa se queda con ellas un tiempo? Le dije que podía…

Quince años de la vida de Haru recogidos en aquel extrovertido álbum. Haru sintió que había sido invadida su intimidad de forma cruel y desvio la mirada para que no pudiera ver su dolor. Después de todo también eran las fotos de Giotto Era natural que un hijo compartiera con su padre, su vida ¿O No?

–Cuidare de ellas–dijo Tsuna con una sonrisa ironica y Haru comprendio que sabia exactamente como se sentía.

–Podemos verlas juntos cuando regreses a visitarnos, después de estas breves vacaciones debo irme a la academia–dijo Giotto con una chispa de alegría, poniéndose de pie, mientras miraba a su madre–Le conte a papa sobre la Academia. bueno, Que pasen buenas noches, mama…papa–añadió. Luego se detuvo en la entrada y sacudió la cabeza, un poco pensativo–.suena un poco extraño, algo que era tan solo imaginación y verlos a ambos aquí…es como ver una familia completa.

Haru oculto la sonrisa en su mente, siempre Giotto encontraba una forma de darle alegría. Era, tan noble y a la vez tan mezquino al tratar de aparentar muchas cosas, sin mostrar la verdadera naturaleza de si mismo, compasiva y estratégica, amorosa y cautelosa, tenia tanto en común con su padre.

–Familia…un concepto que conoces bastante bien…pero no sabes compartirlo realmente–espeto Tsuna mirándola gelidamente–Asi que, en un único gesto egoísta, le negaste conocer a su familia.

–No fue asi, Tsuna–replico mientras sus ojos llenos de una condolencia reprimida, se volvían a verle buscando algo de aquel amante al que amaba muchos años atras–Y, tu lo sabes bien. El, conocio a tu madre y…

–¡Pero le negaste a su padre! –exclamo mientras posaba sus ardientes e iracundos ojos sobre ella, alterándole en su interior con lagrimas de misericordia por el dolor que emanaba desde el fondo de su corazón, y trago en seco al verle levantarse. Vio que tomaba aire sin mas y se volvió con ojos sombrios–El pasado no puede alterarse, pero, el fufuro, de ahora, en adelante será diferente. ¿De verdad creiste que podría conocer a mi hijo e irme otra vez de su lado? Es un chico increíble…

–Si–comento haru en una voz suave y tranquila, que le hizo enojar aun mas a Tsunayoshi. Ella había pasado todos estos años y no había sido capaz de…solto un bufido, luego se concentro en la imagen de su hijo cuando sonreía en aquella heladería y una suave sonrisa sustituyo los duros rasgos de dolor del castaño.

–Medio joven, medio hombre, y pasa de un estado a otro de una frase a la siguiente. Es un chico muy maduro para su edad, parece un anciano con un rostro joven.

–Si–reconocio Haru.

–Es divertido y brillante, muy tranquilo. ¿Pero sabes cual fue la parte mas difícil de aceptar? –inquirio paseándose de un extremo al otro–Que tal vez tuviese miedo de causarme buena impresión, pero, creo que el me ha librado de ese temor. Pues, el era quien estaba tranquilo a pesar de todo. No me odia, ya me di cuenta…

Nada se interpondría entre Tsuna y su deseo de ganarse el afecto de su hijo, aunque sin saberlo ya lo tenia. Emergeria de su divorcio y su antiguo matrimonio roto. Después de todo, ella no le habia dado la oportunidad de ser un padre, pero, recordaba cada oportunidad desaprovechada.

–Estas a punto de jugar un papel decisivo en colmar el evidente deseo de nuestra hijo, de tener una familia de verdad.

–Estoy mas que dispuesta a ceder por el bien de Giotto. Podrás verlos cuando quieras.

–Espero mucho mas de ti.

Haru palidecio ante aquella afirmación y entrelazo los dedos en el regazo.

–Se que deseas llevarlo a Sicilia para que se conozcan mejor, para…

Su voz desaparecio en un hilo de voz, para ver sus ojos perdidos en la insensibilidad y la ira. Ella buscaba la manera de entender, su propio perjuicio de dolor e irritado.

–Tendras que aceptar que ahora que la he encontrado no lo voy a dejar ir otra vez. Y que o accedes a mis condiciones o te arriesgas a quedarte atras–añadió Tsuna con Sarcasmo.

Ella sonrio.

–¿Quedarme atrás, Tsuna? –comento con sorna, mientras se cruzaba de brazos en una postura en la que su elegancia y orgullo le mandaba, una señal, de negación y molestia–Tsuna, me ofendes con eso. Pero, digamos que acepto lo que dices, ¿Cuáles son tus condiciones? Si, es que las hay.

–Otro hogar, dos padres y total seguridad para mi hijo.

Haru por un momento sintió que la risa brotaba desde el interior con sarcasmo, y lo miro fijamente. ¿Dos padres? Se le encogio el estomago, solo podía pensar en casarse con la ultima mujer, con la que habia estado saliendo: Kyoko Sasagawa.

Sabia, que la modelo y mujer con la que habia estado hacia unas cuantas semanas se veía como una lapa junto a él en las fotos de las revistas sociales. Arqueo una ceja, mientras se llevaba las manos a las caderas y le odio con toda el alma, era un dolor que le estremecia.

–¿Te vas a casar con Kyoko, para quitarme la custodia de Giotto? –Pregunto con sarcasmo.

–Dame una buena razón para no hacerlo, pero dame una, para separar a un adolescente de la madre que adora y darle una madrastra a la que podría odiar–sugirió Tsuna con impaciencia.

–No puedo pensar lo mejor de ti, después de todo prometiste castigarme, aunque fuese lo ultimo que hicieras.

–No, si es a costa de la felicidad de mi hijo–declaro Tsuna–. ¿Dormiste bien anoche?

–No me acuerdo, sinceramente–respondio encogiéndose de hombros.

–Ya veo. Es como si estuviera golpeándome contra la pared.

–Estabamos hablando de Giotto–dijo Haru. Tsuna habia mencionado otro hogar y dos padres. Entonces, ¿Trataba de insinuar un hogar con otra? No podía ser lo que acababa de cruzar por su mente. Aquello parecía un poco loco, tendio la mano para asir la taza de café con la que esperaba parecer tranquila.

–Ya he tomado la decisión que mejor se ajusta a nuestras necesidades–dijo Tsuna estudiándola con ojos pensativos y apretando sus labios con firmeza–. Volveremos a casarnos.

Haru solto involuntariamente la taza y sintió que la respiración se detuvo en un instante, sintiendo el dolor y la sorpresa abrasar su pecho, mientras el café caia involuntariamente sobre su vestido. Se alejo y se cubrió los muslos quemados con las palmas de las manos. Tsuna la miro sorprendido durante un instante y luego avanzo hacia ella. La levanto en sus brazos sin ceremonias, la tumbo sin ceremonias, la tumbo en el sofá y procedio a levantar su vestido, a toda velocidad.

–¿Qué haces? –chillo haru horrorizada tratando sin éxito de detenerlo.

–Oi un grito–intervino Giotto–¿Mama…?

–A tu madre le ha caído café hirviendo. ¿El baño?

Treinta segundos después, Haru estaba de pie en la bañera y Tsuna le apuntaba entre los muslos desnudos para refrescar su piel enrojecida con agua fría. Tsuna, con una mueca de desaprobación, rebuscaba en el botiquín de primeros auxilios que habia traido Giotto.

–Tienes mucha sangre fría en momentos como estos, Giotto–le decía tranquilamente Tsuna. Mientras estaba afuera y desviando la atención de haru, el agua se desvio hacia arriba y empapo el resto del vestido blanco.

–Ya estoy bien–murmuro Haru desesperada, mientras levantaba las manos para rechazar el agua de la regadera. Encogiéndose de vergüenza.

–Necesitas agua fría durante diez minutos–ordeno Tsuna.

–Tiene razón, mama. Y, tu lo sabes–comento Giotto desde afuera sonriente, sabiendo que ella no le agradaba estar a solas con su padre.

–Crei que estabas cansado–reprocho Haru mientras trataba desesperadamente de cubrir extendiendo su vestido debajo un pequeño short, las braguitas blancas que se habían vuelto transparente con el agua.

–Si, deberías volver a la cama–corroboro Tsuna con un leve temblor en la voz–. Yo me hago cargo.

Haru se pregunto si sus piernas se estaba tornando purpura. No las sentía. Pero aun asi no podía olvidarse de la afirmación de Tsuna unos momentos antes: "Nos casaremos de nuevo". La primera vez que se habían casado, Tsuna había sido mas rudo, sentía ser la prisionera de un hombre que jamas amaría a nadie y luego cuando se fue a su luna de miel, descubrió lo tierno y gentil que podría ser, deseando poder compartir todos los amaneceres con el. Pero, luego de aquella horrible noche y aquellos años de dolor que la torturaron una y otra vez, pero que su única luz, su hijo. Gracias a Dios, lo había tenido de su lado y no se había extraviado en las profundas tinieblas.

Haru emergio de sus pensamientos y vio que Tsuna la despojaba de su vestido. Emitio un gemido tenso de protesta justo cuando le apartaba el sujetador, igual de empapado que el vestido. Tsuna envolvió su pecho desnudo con una toalla y se cruzo con su mirada de indignación y sus mejillas sonrosadas, llenas de indignación.

–Estas helada y empapada. No podía desnudarte mientras estaba Giotto cerca, podría haberlo avergonzado.

La saco de la bañera y le seco las piernas cuidadosamente como si fuera muy frágil. Debajo de la toalla, tiro de sus pantys para despojarlas de ellas. Haru no se dio cuenta porque el cabello castaño tenia un brillo iridiscente de pura seda y quedo atrapada en aquella extraña contemplación. Deseba acariciar aquellos mechones, pero se cruzo de brazos para resistir a la tentación. Se desprecio por su debilidad física, pero le alegro saber que aun la tenia, pues no había sentido nada por otros hombres; solo, amistad o leve afecto, pero deseo…¿Y porque no había dicho todavía una palabra acerca de aquella proposición demencial que había hecho?¿Volver a casarse con Tsunayoshi? Ella era sincera consigo mism, haru podía pensar en varias cosas y en su vida, que había sido feliz a pesar de todo.

–Deberias estar en la cama–dijo Tsuna en voz baja–. Estas agotada.

–Dime que no estuviste lo bastante loco como para decirme que debíamos casarnos de nuevo–le rogo envolviéndose con fuerza con la toalla, como si fuera una armadura.

–hablaremos de eso mañana.

–No hay nada de que hablar–replico Haru llanamente.

–No seas tonta.

–¡No lo hay! –exclamo saliendo rápidamente del cuarto de baño y dirigiéndose hacia el salón, se dejo caer en el sillón. ¿Por qué estaba actuando como una niña delante de el? Por primera vez en años, de impasibilidad, de tranquilidad y en un instante, actuaba como una niña con miedo a que su cuerpo reaccionara ante su leve toque.

–Haru…–susurro Tsuna con voz ronca.

–Si crees que tienes algo que decirme, dimelo ahora y acaba. No tengo intención de estar disponible cuando tu quieras.

–Se te esta cayendo la toalla…

Con las mejillas ardiendos, haru se cubrió los senos vergonzosamente henchidos con la tela y clavo sus acusadores ojos negros sobre el.

–quiero que sepas que hasta esta noche pensaba sinceramente que no había sacrificio que no haría por el bien de mi hijo. Pero hay uno. Daría hasta la ultima gota de mi sangre por el, pero me arrojaría desde un puente antes de volverme a casar con su padre.

–Ni siquiera te has tomado el tiempo de pensarlo–replico Tsuna con ironia–Ademas, ya que mencionas el lanzarte por un puente. Me hace recordar, cuando nos conocimos estando jóvenes aquí en esta misma ciudad.

La hizo sonrojar, siempre había sido asi para ella.

–Eso no viene al caso, y…¿crees que necesito tiempo? Tienesque estar loco–comento Haru con sus ojos acusándolo–Tu solo eres tan sensible como una roca–lo condeno con voz vacilante–Seria infeliz, si volvia a estar con una persona que me miente, de tal forma que me castigo de por vida con ello.

–Eso no tiene gracia, Haru.

–Y, no era mi intención que la tuviera– replico. Tsuna estaba inmóvil y clavaba sus ojos frios y aristocráticos con fría intensidad. Donde antes había tanta calidez, tanto amor, ahora, solo quedaba un gélido frio que hacia descender la temperatura bajo cero–Supongo que crees que, si tu estas dispuesto a sacrificar todo por Giotto, yo también deberia hacerlo…Y que la mayoría de las mujeres solo tendrían que echar una ojeada a tus compañías y al dinero que recibes diario para arrojarse a ti en las prisas por llegar al altar, pero…

–Tu no–intervino Tsuna apretando los dientes.

–Bueno he estado allí, se lo que es…además tengo el suficiente dinero para vivir muy bien–dijo haru con una leve desolación.

Mientras aquel pesado silencio caia de forma insoportable, haru se levanto del sillón y camino a zancadas hacia la entrada.

–La próxima vez que vengas a buscar a Giotto, bastara con que toques el claxon…y te agradecería que te limitaras a hablar conmigo por telefono si piensas que debemos hablar de algo…

–Cuando te niegas a aceptar la realidad, piccola mia, te echas a correr o colocas un muro entre los dos. Y lo haces desnuda, con una desvergüenza tan absoluta que me dejas sin aliento, por ello te digo que Primmavera será revelada al mundo, muy, muy pronto.

Contuvo el aliento palideciendo, ante tal afirmación. El miedo, era algo que impacto su pecho y mente. ¿Seria capaz? No, a costa de su hijo. Pero, estaba hablando de su ex-esposo y no podía esperar un truco bajo y después de todo no lo habia hecho antes ¿No?

Tsuna la observo palidecer, ver el temor como antes y que podía disfrutar de ello. Pero, en vez de sonreir o sentir placer al tomarla sorprendida; lo único que pudo sentir fue dolor al verla palidecer como si fuese a morirse allí mismo, como si perdiera el sentido y cayera tan frágil como aparecia en ese momento.

–No…No podrias…–susurro llena de miedo, nunca antes lo habia expresado y ahora, el otra vez hacia que su mundo se hiciera trizas.

El trago en seco y simulo una sonrisa.

–Acaso no me conoces, Cara–comento el con voz suave, ocultando su ansiedad. ella, solo pudo ver la gelidez y crueldad de sus palabras, mientras su cuerpo sentía perder toda fuerza, era como si volviera otra vez al pasado al horrible pasado que oculto por el mismo miedo a que hicieran daño de lo que mas amaba–Sabes, de lo que soy capaz. Después de todo, no fue asi, como aceptaste casarte conmigo.

Ella lo miro con sus ojos negros, parecían pozos sin fondo donde su alma se habia muerto. Eso era lo que veia Tsuna y sintió un nudo en el estomago, ese énfasis letal hizo que ella abriera la puerta.

–Adios, Tsuna.

Haru cerro de un portazo, que hizo estremecer toda la casa y se apoyo temblorosa en la puerta. Hasta que oyo ruido en la habitación de su hijo. Se arrastro enfundada en lagrimas, hasta la suya, se quito la toalla, enfundándose en su camisón y se metio a toda velocidad a la cama. Mientras escuchaba los pasos crujir por el espacio entre la habitación de su hijo y la suya, limpio sus lagrimas y sintió la puerta crujir al abrirse.

Haru cerro los ojos con fuerza, aparentando dormir.

–¿Estas bien? –pregunto Giotto–Solo será un momento…No puedo dormir.

–Bueno…¿Qué te parecio, tu padre?

–Es increíble. Hablamos prácticamente de todo–comento Giotto encogiéndose de hombros, mientras la observaba con fijeza y luego levanto el rostro buscando en el techo, la calma que siempre mantenia–Se sobre Kyoko y, ha terminado con ella. Pero, ¿Quiero saber que ha planeado?

Trago en seco haru, mientras Giotto la observo con calidez.

– Conozco a mi padre, Mama–sonrio mientras colocaba su mano en la de ella sentado en el borde de la cama–No me mientas por favor, y si es por dejar mal a papa, tu sabes, que conozco como detectar mentiras.

–Es…No se como decirlo…Quiere que nos volvamos a casar–comento ella, temblando y Giotto se acerco a ella, estrechándola entre sus brazos y susurrando palabras de consuelo–No se, que decir…o hacer…Tu sabes…él Nos seguirá…Para hacerle daño…Tengo miedo.

–Lo se, Mama–espeto el, y fijo sus ojos en la ventana a las afueras del lugar–el dia de hoy, nos siguieron a través de sus guardaespaldas, pero, los hombres de Reborn me mantuvieron informado en las sombras y pude eludirles. Trataran de matarlo, eso no cabe duda.

Ella sollozo, en un mar de lagrimas. Puede ser, que casarse le ayudara pero no a ella y lo único que deseaba era salvarlo. Giotto, sintió su dolor y sonrio mientras levantaba el rostro de ella, enmarcándolo con sus manos para que se fijara en sus ojos y pudo ver la frágil alma de su madre, Dios cuanto la quería y cuanto le debía al altísimo por ella y su fuerza.

–Lo haremos juntos, Mama–susurro mientras ella asentia al sentir los labios de su hijo en su frente, calido y sincero–Sabes, deberías ver como lo miran las mujeres de arriba abajo…¡Te llevarías un tremendo susto! Aunque no suena tan mal su propuesta…

Ella sonrio y simulando que estaba ofendida, le empujo hacia atrás.

–¡Giotto! –Exclamo Haru.

–¿Que? –comento Giotto sonriente mientras se encogia de hombros–Se que tu le quieres y el te quiere, hasta llevas una foto de el, y no me digas que tienes suscripción en el Times "Solo por mi" .

Haru se sonrojo y se volvió a la cama, contra la almohada.

–A la cama, jovencito–comento ella mientras el se despedia con un beso–Nos vemos mañana.

–Algun dia, mama–se volvió desde la puerta con una sonrisa–Primavera, debe mostrarse al mundo y proteger a los que ama. Y, ambos lo sabemos, el mundo lo necesita…

Cerro levemente la puerta y se detuvo en el umbral de luz que iluminaba el pasillo.

–No, papa es quien lo necesita, al igual que tu. No puedes vivir con miedo, para siempre y eso lo aprendimos de una forma diferente.

La puerta se cerro tras el y la oscuridad engullo la habitación, el eco de los pasos y el cerrar de una puerta, se volvió mirando el techo mientras escuchaba en su mente una y otra vez en el eco del tic tac del reloj de mesa.

No puedes vivir con miedo, para siempre…Aprendimos de una forma diferente…

Sintio de nuevo las lagrimas, escocer en su vista. No había llorado, desde que los habían secuestrado y ahora esto, una y otra vez sentir amor y dolor por una persona que deseaba una guerra, que ella le daría y no de la misma forma que antes…esta vez, seria bajo sus términos.

Y, ella seria la del primer golpe. De eso, estaba segura.