Capítulo 6. -Una tarde pasada por agua.

TaylorPOV.

El móvil me despertó y lo apague, pero volvió a sonar. Tuve que hacer un gran esfuerzo para levantarme y mirar la pantalla. No era el despertador, era una llamada y de Summer.

- Hey, lo siento, pensé que era la alarma y te colgué.

- No pasa nada- en el otro lado se reía- yo siento haberte despertado.

- Tranquila, tenia que levantarme ya de todos modos.

- Me preguntaba si querrías hacer algo, voy a estar sola todo el día…- creo que no lo había dicho con segundas intenciones, pero eso sonaba tan delicioso y tentador, que hasta daba miedo.

- Tengo que ir al gimnasio ahora, pero puedo estar en tu casa para el mediodía.

- Genial, haré hamburguesas para comer, te parece?- oh, se presentaba un día muy pero que muy entretenido.

- Se me hace la boca agua.

- Hasta entonces pues.

- Adiós, bonita- ¿Acababa yo de decir eso? Que cursi.

No llamé a mi guardaespaldas, pues total solo iba a ir al gimnasio y luego a su casa.

- Mama! Voy a comer fuera.

- ¿Con la chica que te lleva de cabeza?

- No hay ninguna chica, ya te lo dije…

- No me mientas Taylor, sabes que siempre te descubro- Tenía razón, siempre me pillaba. No sabía mentir, siempre se me escapa la risa.

- Solo somos amigos, por eso no os he dicho nada.

- Pásalo bien entonces y ten cuidado.

Fui hasta el gimnasio, dónde ya me esperaba mi entrenador personal. Al parecer cómo había estado sin ir unos cuantos días, ahora me iba a forzar el doble. Me gustaba estas nuevas rutinas, no tan duras como cuando entrenaba para ser Jacob.

Después de dos horas de intensivo trabajo me dirigí a las duchas, no iba a ir con semejante olor a una "cita". Cuando acabe cogí mis cosas y salí corriendo. Afuera diluviaba, perfecto. ¿Solo estamos a primeros de Octubre y ya llueve en California?

Me empapé un montón, solo en el trayecto de ir a por el coche. Cuando llegué a casa de Summer estaba mojado de pies a cabeza. Antes de que pudiera ni siquiera llamar al timbre la puerta se abrió.

- Te estaba escuchando subir las escaleras- me dijo ella con una sonrisa- ¡Estas empapado!

Tuve un arrebato muy grande abrazarla, pero no quería ponerla a ella perdida.

- Ven. Pondremos tu ropa a secar.- me llevó hasta una pequeña habitación con secadora y lavadora.

- Intentaré encontrar algo de Rubén que te valga… pero con lo delgadito que es…

Me quité la camiseta, que estaba empapada, y también los tejanos que se habían mojado hasta las rodillas.

De repente Summer entró y sus mejillas se sonrojaron mas que ninguna otra vez. Seguramente porque yo iba en boxers. Menos mal que eran blancos presentables y no ninguna chorrada de dibujos. Tenía unos muy molones de Iron Man, pero mejor que no lo viera nadie.

- Oh dios mío tápate!- dijo ella poniendo su mano izquierda en sus ojos, mientras que con la otra me tiraba algo de ropa, después cerro la puerta y escuché como se alejaba. Me reí, era tan adorable. Se hacía la inocente. Me puse la ropa que me había dejado, que era un pijama de cuadros, y fui hasta el comedor.

- Lo siento, fue lo mas grande que encontré. Rubén esta tan delgado que parece un huérfano al que no dan de comer- me dijo intentando bromear pero sin mirarme a los ojos. Nos sentamos los dos en la mesa para comer las deliciosas hamburguesas que había preparado.

- Summer, puedes mirarme a los ojos… es… cómo si me hubieses visto en bañador.

- Ya...- en ese momento alzo la vista hacía mi, poniéndose muy roja.

- Ahora estoy en pijama. ¿Porque la vergüenza? eh… ¡Estas pensando en hacerme marranadas!

- No. ¿Entonces que tal ayer?- me preguntó para cambiar de tema. Muy aguda… Supongo que se refería a mi quedada con Swift.

- Fue poco rato.

- Ah, así que eres rápido en eso de satisfacerte… vaya.

- ¡Te odio!- le solté. En realidad quería decir… "te odio pero solo porque estas haciendo bromas buenas"

- Yo también te odio a ti. Pero entonces si que tuviste marcha ayer.

- ¡Que no!- Solo hablamos, creo que quería que volviéramos o algo así… no lo dejó muy claro porque yo la corte inmediatamente, para no hacerle pasar mas vergüenza.

- ¿Porque? A mi me parece guapísima. Deberías haber aprovechado.

- Summer… ¿Estas celosa? Es eso.

- ¿Que dices? Tu estas mal de la cabeza.- si que estaba celosa. Bueno, al menos esperaba que si. Era buena señal, ¿no?

- Volviendo al tema, Taylor tiene demasiado miedo al amor y al comprometerse.

- No se puede huir del amor por siempre, es peor, lo sé.

- Me gusta cómo piensas- le sonreí.- ¿Has salido con mucha gente?- era un tema que quería tocar.

- Relaciones serias solo he tenido una. Durante tres años.

- Wow vaya… eso es bastante serio por no decir muy serio- Ni me lo imaginaba...

- Me dejó porque dijo que ya no sentía lo mismo, que ya no estaba enamorado.

- Ah bueno… mientras no te pusiera los cuernos...

- Oh no, eso hubiese sido terrible, odio la gente que hace eso, yo jamas lo haría, es tan ruin.- vale, se acababa de ganar diez puntos como mínimo a su favor.

Ahora entendía un poco eso de no abrirse a los demás, debe ser duro que alguien con el que llevas tanto tiempo te deje. Y no solo como novio, porque seguro que sería su mejor amigo.

Cuando terminamos de comer recogimos la mesa y Summer se puso a fregar los platos, yo la ayude. Ella los enjuagaba y yo los aclaraba. Primero empecé yo tirándole un poco de agua, ella contestó de igual modo pero conseguí esquivarlo. Al final acabó llena de agua.

- Me las pagaras- dijo sonriendo y dándome un pequeño manotazo en el brazo- Voy a cambiarme, tu ves escogiendo alguna película de las que hay en el comedor.

La vi dirigirse a su habitación y yo busqué alguna película, tal y como me había dicho, pero no encontré mucha cosa. En ese momento su móvil, que estaba en el sofá, empezó a sonar, ponía que era Rubén, así que contesté.

- Si, esta por aquí. Ahora te la paso.-

El chico preguntaba por Summer, así que fui decidido hasta su habitación y abrí la puerta, sin pensar en que es lo que había ido a hacer ella.

- ¡Taylor!- gritó, intentando taparse con sus pequeñas manos lo que estaba al descubierto.

No podía dejar de mirarla, allí plantada, en sujetador. Algo en mis pantalones se movió, concentrando toda mi sangre. Eran los pechos mas bonitos que había visto en la vida, y eso que estaban cubiertos por un sostén blanco.

- Oh, oh dios mío. Lo siento- dije cómo si estuviera muy arrepentido, cerré la puerta corriendo, además debía pensar en tranquilizar a mi pene.

No lo había hecho expresamente, no me acordaba que ella había ido a cambiarse, pero no estaba arrepentido de lo que había visto. Escuché susurros y entonces me acordé que Rubén seguía al teléfono.

- ¿Estáis bien? ¿Quien ha chillado?- el pobre se había quedado un poco pillado con lo que había escuchado.

- Uf, una larga historia. Luego te llama Summer.

Y volví al comedor, a los cinco minutos ella llegó. Miraba al suelo.

- No pasa nada. Ahora estamos en paz- le comenté, intentando que no se sintiera demasiado mal. Ella me sacó la lengua y se sentó en el sofá.

- Rubén preguntaba por ti y yo no recordé que estabas haciendo, por eso fui a buscarte.

- Voy a hacer como si esto no hubiera pasado y ahora nos pondremos a ver El rey Leon.- ¿El Rey Leon? Vaya cosas tenía esta niña.

- Oh, vale!- en el fondo me encantaba la película.

Ella puso el mencionado dvd y volvió a sentarse, mirando a la pantalla con los brazos cruzados, mientras yo no dejaba de mirarla a ella.

- Tienes unos pechos muy bonitos escondidos bajo la ropa, y bastante grandes- sé que ella quería hacer como si nada, pero no podía contenerme.

- ¡Taylor!- Ahora Summer estaba flipando en colores.

- ¿Que? Es verdad. Si además cruzas los brazos debajo de ellas...- se enrojeció muchísimo, y dejo sus brazos a los lados. Da igual, se le notaban igual, sobretodo ahora que sabía lo que había- ¿Que talla usas?

- ¡Taylor Lautner! ¿Qué pregunta es esa?- yo reí por lo bajo y dejé el tema aparcado para otra ocasión,pero no lo olvidaba, pues la película ya empezaba.

Se me pasó súper rápido, era la típica película que por muchos años que pasen a todos nos gusta.

- Que bonita… anda que no he llorado yo veces con esta cuando era pequeño.- no era algo que fuera contando por todos sitios pero bueno...

- Oh, te como!- exclamo Summer abrazándome tiernamente.

- A ver si es verdad.

- Oh dios, ¿que te pasa hoy?

- Lo siento, soy un chico, tengo necesidades.- me excusé tocando mi nuca nerviosamente.

- Significa eso que... ¿has pasado de la primera base? ya sabes... de los besos y eso.

- Ya sé a lo que te refieres. Sí. Ya no tengo dulce flor- ya no era virgen, cosas que pasan… ¿Como habíamos llegado a esta conversación? ¿Y porque sentía que podía confesarle cualquier cosa?

- Oh dios mío! ¿Pero con quién? Todas tus ex parecen bastante estrechas y modositas, bueno vamos, no me imagino a la Swift...

- Y lo son. Lo he hecho con chicas desconocidas, con una novia que tuve en el instituto... ¿Y tu con tu novio? ¿Hasta la segunda base?- No se iba a ir de rositas sin contarlo, ya que había sacado el tema…

- Hasta la última base.

- ¡¿Que?- grité No podía creerlo.

- ¿A qué viene el escándalo? Ni que tu fueras un santo.

- No se... pensaba que serías virgen, no me malinterpretes, pero pareces el tipo de chica reacia a ese tipo de cosas. De las que espera hasta el final.

- Bueno, no soy del tipo que se lo hace con todos, pero si alguien se lo gana lo suficiente como para merecer el trofeo...

- Quiero el trofeo. ¡YA!- primero no podía quitármela de la cabeza por que huía de mi, y ahora que había conseguido que no huyera me estaba volviendo loco.

- ¡Taylor!- exclamó ella. Se me estaba yendo bastante la olla, la verdad. Quería tumbarla y que gritara mi nombre. Por favor, deja de pensar esas cosas.

- Es broma- los cojones broma.

- Me pones nerviosa- mala idea decirme eso porque me acerque peligrosamente a ella.

- ¿Te pongo nerviosa?

- Sí… - susurró.

- Pues no lo estés...

A medida que yo iba diciendo eso me acercaba más y más a ella y Summer se iba yendo hacía atrás, hasta acabar en final del sofá. Tan cerca que podía oler su aliento dulzón y notar su respiración agitada.

No podía resistirlo, cada ápice de mi piel la pedía. Posé mis labios contra los suyos, suavemente. Si quería más que lo buscara. Y así fue porque ella fue la que busco mi lengua y me arrincono en el otro extremo contrarios del sofá, como había hecho yo con ella primero.

Metí una de mis manos por debajo de su camiseta, tocando su espalda, ella se estremeció al contacto con mi piel y sonreí de que pudiera provocarle tales sensaciones.

- Ya basta cowboy- dijo ella parando toda la diversión.

- ¿Tu quieres matarme verdad? Seguro que has sido contratada por alguien.

- ¿No crees que es un poco ir muy deprisa esto? Apenas hace unas semanas que nos conocemos. Además… no te has ganado el trofeo.

- Vale, si lo que estas intentado es volverme loco, lo estas consiguiendo. Voy a conseguir el premio. Vas a caer en mis redes.

- Tu ya has caído en las mías.

¡Demonios! claro que había caído. Pero a partir de ahora este era mi juego y ella iba a acabar rogando, pero no le iba a hacer falta rogarme mucho…

Me cambié de ropa, en la habitación de antes ya que ahora iba a ser yo quien la dejara con las ganas. Por suerte, mi ropa se había secado.

- Me lo he pasado muy bien.- le dije bajito yendo hacía la puerta.

- Lo sé.- contestó con una mirada acusadora, a lo que tuve que reírme.

- Tendremos que empezar a pensar en hacer otro tipo de cosas… salir y eso.

- Por mi podemos ver películas todos los días en mi casa.

- ¿Te da miedo que nos vean juntos y que no te dejen tranquila?- No había pensado que quizás ese era su miedo al principio. No iba a culparla por eso, la verdad, era comprensible.

- No quiero que te sigan a todos sitios porque salgamos por ahí.

- Lo importante es que tu te sientas cómoda, yo ya estoy acostumbrado a eso- ella me sonrío, supongo que eso zanjaba la conversación por el momento.

Me acerqué peligrosamente a ella, para darle un beso, Summer cerro los ojos, esperando el contacto de nuestros labios, pero tal contacto no se produjo y ella volvió a abrir sus ojos.

- Tendrás que esperar la próxima ocasión… eso por ser una niña mala antes